¿QUÉ PIENSA DIOS DE TI?

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Una tarde mi esposo llegó a casa después del trabajo, puso su computadora en la mesa y nos llamó a mis hijas y a mi para mostrarnos algo: “Google Earth”, me parecía fantástico que la tecnología moderna nos permitiera ver el planeta tierra tal como se ve desde el espacio. Mi esposo nos mostró como podíamos elegir un país, y el programa se iría aproximando hasta localizarlo en el mapa. Y no solo un país, sino una ciudad y más aun, una dirección específica. Pudimos ver nuestra casa, la escuela, la iglesia, la casa de los abuelos. Mientras todos estaban entretenidos con este programa tan fascinante, vino a mi mente  aquel verso de la Biblia en 2 Crónicas18:9 que dice:

“Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra para mostrar Su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con El”

Yo pensaba: “Así es como Dios ve todo. El está contemplando la tierra. Pero no solo ve los planetas, los países, El contempla toda la tierra buscando algo. Sus ojos se detienen en quienes tienen un corazón perfecto para con El ,  quienes procuran una vida íntegra e irreprensible”. A diferencia de Google Earth, los ojos de Dios no solo contemplan superficialmente, los ojos de Dios penetran hasta ver el corazón y sus intenciones.

Recuerdo una noche cuando mis hijas eran muy pequeñitas, que tenían temor a la hora de ir a la cama, y entonces yo les dije: “no tengan miedo, Dios las está viendo. El las ve todo el tiempo, donde quiera que estén,  aun cuando juegan bajo la cama El las puede ver… y entonces, pude ver en sus ojitos temor. El tener consciencia de un Ser Superior y omnipotente observándonos puede resultar sobrecogedor. Mucho depende de cuánto le conozcamos y de la información que tengamos de El. Hay personas que piensan que Dios es un  anciano de vestiduras blancas con cabello canoso largo y barba, enojado, con el ceño fruncido, la mirada penetrante y un dedo acusador señalando el último de nuestros pecados y con el poder suficiente para mandar un rayo y desintegrarnos instantáneamente.  Algún día le veremos y sabremos cómo es El.

Cuando nos preguntamos ¿Qué piensa Dios de mi? Pensamos que seguramente le hemos decepcionado. Llegan a nuestra mente muchos motivos por los cuales creemos que seguramente está enojado con nosotros y que está planeando castigarnos.   Pero la verdad es que a los que tienen un corazón íntegro El anda buscando hacerles bien utilizando todo su poder de manera favorable para beneficiar su vida. ¡Qué descanso! Cuando mis hijas comprendieron que Dios cuidaba de ellas, que las defendía del mal, que las amaba como su papá pero con un amor perfecto, ellas se sintieron seguras incluso cuando mi esposo tenía que viajar.

Es reconfortante saber que Dios está de tu lado, que está contigo y no contra ti. Que tiene buenas intenciones y pensamientos acerca de ti. Y está dispuesto a usar todo su poder para ayudarte. ¡Comprender esto es realmente grandioso!

Si tu veías las seríes en la televisión seguramente puedes recordar esa sensación que se experimenta cuando alguien está en verdaderos aprietos y llega Supermán, Supercán, o el Chapulín Colorado a defenderle; una sensación de alivio, de confianza, de triunfo. Pues la próxima vez que  estés en una situación  difícil  no te preguntes: “y ahora ¿quién podrá ayudarme?” Solo recuerda que Si Dios es contigo ¿quién contra ti? ¡Somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó!

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.

Jeremías 29:11


MANEJANDO LA CRÍTICA.

Todos estamos expuestos a la crítica. Recibir una crítica es una de las cosas que puede tener el poder  (si se lo damos) de  afectar nuestro estado de ánimo e incluso influirnos a modificar nuestros planes y decisiones. Por decirlo de una manera: a todos nos ha tocado sentarnos alguna vez en “la silla del acusado”. Sin embargo, también nos hemos sentado en la silla del “criticón”. Algunas personas tenemos mayor tendencia a tener una actitud crítica. Puede ser por simple imitación: lo aprendimos por el ejemplo de los padres. Es muy probable que la persona criticona haya sido objeto constante de la crítica de algún padre perfeccionista y exigente,  a veces es cosa de la cultura del medio en que nos desarrollamos, tal vez  después de haberlo practicado constantemente se ha convertido en un habito del que a veces ni si quiera se está consciente de cuan arraigado está.

  • En la mayoría de los casos la actitud crítica está basada en los celos o en un espíritu competitivo mal enfocado: Tú tienes algo que la persona crítica no tiene, y por alguna razón la persona no es capaz de “digerir” esta realidad. No es capaz de enfrentar esta verdad con una actitud positiva. Y entonces aparecen los celos y una manera de desahogarlos es murmurando, criticando, tratando de hacer ver mal a la persona para que ellos “queden bien”. Sienten que lo bueno en ti, resalta lo malo en ellos.
  • Entender que hay personas que simplemente NO PUEDEN aceptarnos como somos ayudara a liberarnos de ese deseo de agradarles, y de sentirnos culpables por no lograr su aprobación. Los sentimientos de inferioridad y falta de autoestima  imposibilitan a las personas a apreciar, estimar y aceptar a los demás. En estos casos, descansa, la falla no está en ti. Hay personas IMPOSIBLES DE AGRADAR. No podemos agradarle a todos, ni todo el tiempo.  Casi siempre es imposible mantener a todo mundo feliz.  A algunas personas, NO IMPORTA LO QUE HAGAMOS, SIEMPRE ENCONTRARAN  ALGUNA RAZON PARA ENCONTRAR UNA FALTA, UN DEFECTO, UNA DEBILIDAD. Podremos agradarles un tiempo pero tarde o temprano encontraran algo.La vida es muy corta como para estar tratando de complacer a ese tipo de persona. Claro que nuestra actitud debe ser de amor, de amabilidad, pero no podemos gastar mucho tiempo tratando de complacer a alguien que es imposible de complacer. A estas personas es mejor amarlas “a distancia”… “de lejitos”.
  • Entre más exitosa sea una persona, más criticada será. Si logras algo significativo en tu vida, no te sorprendas si empiezas a ser criticado. Tenemos que darnos cuenta que desafortunadamente no todas las personas van celebrar nuestros triunfos.Cuando alguien nos critica, una tendencia natural es tratar de defendernos, tratar de demostrar que no es cierta la crítica de la que hemos sido objeto. Nos ponemos a la defensiva y esto es desgastante. Debemos tener cuidado al dedicar nuestra energía a eso porque nos distrae de nuestra meta. Si solo gasto 5 segundos de mi energía emocional pensando por qué alguien dice algo, es una distracción que debo apagar INMEDIATAMENTE para enfocar mi energía en lo que realmente importa.

Vivimos en un “mundo libre”, aceptemos el hecho de que siempre habrá gente criticándonos y continuemos nuestro camino disfrutando nuestra vida DE TODOS MODOS. Me encanta la conocida frase de Don Benito Juárez: “EL RESPETO AL DERECHO AJENO, ES LA PAZ”

  •  No dejes que la crítica te cambie o te limite. Desde Isaac Newton hasta  Los Beatles, a lo largo de la historia encontramos numerosos ejemplos de personas que no se dejaron vencer ni amedrentar por la crítica y dejaron algún valioso legado. Jesucristo mismo fue criticado más que nadie. Fue criticado por hacer amistad con un cobrador de impuestos, fue criticado por andar con pecadores, por hablar con mujeres, por sanar el día de reposo, etc. Pero siempre se mantuvo enfocado en cumplir su misión no  en dar explicaciones.
  • Reconoce los triunfos de otros. Celebra el éxito de los demás. Seguramente alguien seguirá tu ejemplo. El expresar reconocimiento a los demás también es una característica de una persona emocional y mentalmente saludable. Si no es natural en nosotros, podemos esforzarnos en repetirlo lo suficiente como para que se convierta en un hábito.
  •  Si estás haciendo una diferencia en tu medio de influencia, seguramente vas a ser observado y criticado. Pero tú SIGUE ADELANTE!

 

Basado en conceptos de Joel Osteen.

TODO LLEGA A SU TIEMPO.


Tenía 16 años… Wow! Gran año aquel… música, amigos, campamentos de verano, mucho que estudiar en la preparatoria… definitivamente días ricos y ocupados.

Tenia una amiga muy especial. Ella y yo compartíamos el gusto por la música. Pasábamos las tardes tocando y cantando. La guitarra, el piano, mandolina,  flauta, claves, maracas o lo que tuviéramos enfrente! Recuerdo una tarde loca en que tomamos las bicicletas, y como pudimos nos cargamos las guitarras y subimos a un cerro, el cerro de “La Paz”, donde había un parque. “Escalamos” a un monumento alto en medio del parque y cantamos toda la tarde contemplando el atardecer y la ciudad… ¿nos preocupaba algo en esos días? tal vez las cosas que nos preocupaban eran no poder transportar de tono algún canto, o haber olvidado la “espiga” para tocar la mandolina!

Una tarde,  en mi cuarto donde yo tenía un órgano de esos con pedales y caja de ritmos, tocábamos a cuatro manos, el sonido podría escucharse en toda la cuadra! Pronto llegarían por ella, y entonces me dejó grabada una melodía. Se escuchaba bien. Acordamos que yo le pondría letra. Así que pensé en mi porción bíblica favorita y sólo acomodé las frases y listo! Habíamos creado una canción.

“Confía en Jesús y has el bien, y habitarás en la tierra, te escudarás en la verdad

  Deléitate asi mismo en Jesús y El te concederá las peticiones de tu corazón

  Encomienda a Jesús tu camino y confía en El, y El hará”

   Pertenecíamos a una estudiantina que cada sábado cumplía con alguna presentación ya sea en algún poblado, en alguna iglesia, o en algún festival. Teníamos la oportunidad de cantar ahí nuestras canciones. Esta en especial fue adoptada por la estudiantina y nos dio gusto cuando quedó plasmada en una de las grabaciones que se realizaron.

No tenía idea entonces de la trascendencia que las palabras de esa porción bíblica del Salmo 103:3, 4 y 5 tendrían en mi vida. Definitivamente quedaron como “cinceladas” en mi mente como una verdad irrefutable: Me tocaba confiar en el Señor, me tocaba deleitarme en El, me tocaba encomendarle a El mi camino. Su parte: El me concedería las peticiones de mi corazón, El “haría” que las cosas pasaran. Hubo tiempos en que la impaciencia se hizo presente, pero siempre recordaba estas palabras que me alentaban a esperar. Yo meditaba: ¿qué es “deleitarme” en El? Un “deleite” es algo que uno disfruta, que da placer. Como un rico brownie. Definitivamente es algo que se disfruta. Y esa mezcla de sabor y serotonina proporciona una sensación placentera y de tranquilidad. En éste caso muy temporal. Pero pensando en ello me daba una idea de que deleitarme en el Señor debía ser un placer, algo que disfrutara tanto al grado de que lo demás no me resultara apremiante. Disfrutar de el placer de una relación cercana con El, del placer de ser útil en su servicio.

En cada etapa tuve que aprender paciencia y confianza. Esperé a mi compañero de vida, y Dios me concedió al mejor!.. Esperé para ser mamá, y Dios me concedió dos amadas hijas.

Esta porción bíblica se convirtió en uno de mis lemas. En una de las reglas para mi vida. En una convicción. Y… mas tarde… años después, puedo decir que: es una realidad! Dios me ha concedido todas y cada una de mis peticiones. Peticiones que aunque algunas de ellas no se las expuse de manera verbal, El conocía. Porque eran peticiones de mi corazón: Tener una pareja, cargar a mi bebé, viajar, etc. etc. etc. El Señor ha superado todas mis espectativas. No cabe duda que el nos da mas allá de lo que podamos querer y entender.Y ahora tengo nuevos sueños… el detalle es confiar. La clave es saber esperar. Todo llega “a su tiempo”… y a “Su” tiempo.