CAMINITO DE LA ESCUELA

Caminito de la escuela, apurándose a llegar, con sus libros bajo el brazo, va todo el reino animal…El camello con mochila. La jirafa con su chal. Y un pequeño elefantito da la mano a su mamá…

Así dice la canción infantil de Cri-Crí que muchos disfrutamos de pequeños, y después la enseñamos a nuestros niños.

Por 13 años, he llevado a mis hijas a la escuela. He llegado a AMAR la experiencia del “Caminito  de la escuela“. Ahí en el auto, hemos reído, cantado, han soportado “mis sermones”, hemos orado, y hemos escuchado todo tipo de musica en las diferentes etapas, desde las canciones del “grillito cantor” CRI-CRÍ, pasando por los “Jonas Brothers”, las canciones de la Iglesia, “Shenee”, hasta el grupo del momento: “One Direction”. (gritos).

En los primeros años del Kinder, no importa cuán temprano me levantara, los segundos se me escurrían como agua  entre los uniformes, el desayuno, el lunch, las mochilas, y durante el camino mi principal preocupación era no llegar tarde. Cuando entraron a la primaria y fueron ayudando un poco mas con las tareas, nos fuimos relajando un poco. En el camino empezamos a “voltear” un poco a nuestro alrededor. Empezamos a notar, que muchos en la ciudad, así como nosotros, tenían la misma rutina cada día. Y en medio de lo que antes solo era coches y gente, empezamos a descubrir a “la pareja de ancianos que caminaba de la mano todas las mañanas”, a “la señora que se va maquillando”, la camioneta blanca que lleva una bicicleta preciosa colgando por atrás… fuimos descubriendo que ¡”ÉRAMOS LOS MISMOS”!, las mismas personas cada día.

Figurativamente hablando, empezamos a conocer a lo que llamo: la familia “PATÍA“. En la fam. Patía, hay cuatro hermanas: Una de ellas se llama  “APATÍA“. Ella es un poco aislada. Casi egoista. La conocimos en aquella etapa en que “no teníamos tiempo” de interesarnos por nada mas que en nosotros y ni siquiera “volteábamos” a nuestro alrededor.

Una de las hermanas de Apatía, se llama “ANTIPATÍA“. No es muy agradable.  Una mamá con hijos pequeños en el carro, conoce a Antipatía cuando ve personas como “acechando” las ventanillas, tratando de limpiarlas, o de vender algo. A veces ni siquiera se quiere bajar un poco el cristal para recibir el periódico gratuito. Sobre todo en aquellos días de la influenza.  También conoces a Antipatía con los conductores que no obedecen las reglas y actúan imprudentemente poniéndonos en peligro.

La más divertida de las hermanas es la tercera: “SIMPATÍA“. Simpatía es divertida, es agradable, nos la hemos encontrado seguido en el camino, cuando veíamos en los autos vecinos, niños que agitaban sus manitas saludándonos sin conocernos; perritos sacando la cabeza por la ventanilla con los pelos volando y “lengüeteando” el aire. Taxis que parecen “museos temáticos”, motociclistas con su “Harley” al estilo “Mad Max” con su clásica chica en el asiento trasero, así como los variados letreros en los camiones como “Todo por no estudiar”, o cuando vas detras de un carro que dice “un loco me persigue”…

Reciéntemente, nos hemos interesado en conocer mejor a la mayor de éstas hermanas. Para ser honesta, confieso que no me hubiera interesado conocerla de no haber sido porque nos la presentó mi esposo. Ella es “EMPATÍA“. La vimos por primera vez cuando una señora muy pobre y de edad avanzada estaba parada en el crucero pidiendo una ayuda. Mi esposo dijo: – “cuando veo a señoras como ella, pienso en mi mamá. Cuando vean señoras, siempre hay que darles”.

Reciéntemente, yo estaba esperando mi turno en la fila de la caja del supermercado. Me estaba impacientando. El cliente antes de mi trató a la señorita de la caja de una manera prepotente y grosera, gritándole y humillándola ante la supervisora de la tienda. Tal vez la muchacha cometió algún error. Pero creo que inconscientemente, yo había aprendido algo de mi esposo. Pensé: “Podría ser mi hija”. Entonces olvidé mi impaciencia, sentí indignación y muchas ganas de abrazar a la muchacha que ya en esos momentos lloraba ante los ojos de todos.

Así que una buena fórmula para mi, de  empatizar con las personas de una manera mas genuina es pensar que podría tratarse de mi hermano, mi sobrino, mi tia o mi propio hijo. 

El otro día, esperábamos la luz verde del semáforo en un crucero grande. Yo estaba casi durmiendome por tanto calor del medio día.  Una señora que vendía chicles se acercó a la ventanilla del auto de enfrente. Y una de mis hijas dijo: -“Miren! Le está regalando un tubo de bloqueador solar”.  La señora que conducía el auto, le explicaba  a la señora de los chicles cómo aplicarselo. El sol éra quemante. Nos conmovió su ejemplar actitud. Evidentemente ésta señora no solo conoce a “EMPATÍA”, seguramente ¡es su amiga!

Ahora que te he platicado de éstas hermanas, estoy seguro que te las vas a encontrar en el camino. Vas a ir identificando a cada una de ellas, es mas ¡seguramente ya  las conoces! No se con cual te identifiques mas y a cual frecuentes mas.

Todavía tengo unos cuantos años mas para disfrutar ese caminito de la escuela.  Pero queremos que “EMPATÍA” nos acompañe siempre en el recorrido. Queremos conocerla mejor. Aunque creo que ¡nunca le quitará a SIMPATÍA el lugar del copiloto!

¿ESTÁ LLENA TU TAZA?

Todos tenemos inseguridades; aún las personas aparentemente más confiadas que conozcamos. Hay inseguridades que podemos experimentar como desafíos ocasionales. Un hueco en nuestra vida que alberga necesidades insatisfechas, nos puede brindar sentimientos de inseguridad. Esta necesidad puede llegar a ser tan grande que ésta inseguridad puede convertirse en pánico permanente.  Nos quita la paz. El temor o el sentimiento de no ser amado es probablemente la mayor fuente de inseguridad que las personas podemos experimentar.

                                             “De todo hombre se espera lealtad”

 Proverbios 19:22ª NVI

Hay una profunda necesidad en el ser humano de ser amado y no ser traicionado, existe en el alma el deseo de lealtad. Y cuando ésta es quebrantada, experimentamos inseguridad. Cada uno de nosotros anhela un amor absolutamente leal; un amor incondicional, invariable, radical, demostrativo, más amplio que el horizonte, más profundo que el mar. También sería lindo que ese amor fuera sano y liberador en lugar de ser asfixiante.

La búsqueda de ese amor perfecto y leal en otra persona que no sea Dios, no solo es infructuosa sino dolorosamente decepcionante y destructiva. Nuestros corazones no estarán sanos hasta que hayan sido satisfechos por el único amor totalmente sano que existe: el amor de Dios.

“Ningún amor del corazón natural está seguro a menos que el corazón humano haya sido primeramente satisfecho por Dios”. Oswald Chambers.

No está mal que pensemos que necesitamos desesperadamente ser amados. Es así. Lo incorrecto es pensar que podemos hacer que alguien nos ame de la manera en que necesitamos ser amados.

Hay personas que han oído las devastadoras palabras: “Ya no te amo”. Otras quizás no escucharon las palabras pero han experimentado ese sentimiento. Y eso produce temor. En el transcurso de la vida perderemos, a causa de la muerte o de las circunstancias, a personas que realmente nos amaron. Pero por más valioso y profundo que haya sido su amor, no era inquebrantable, no era perfecto. Pasó a otro. Cambió. Murió. Dejó recuerdos hermosos… pero dejó un hueco. Solamente el amor de Dios siempre es leal. “El amor nunca deja de ser” se refiere al amor ágape de Dios, dado a nosotros.

(1 Corintios 13:8).

Cada uno de nosotros tiene sus propias necesidades insatisfechas, y las llevamos todo el día de un lado al otro como una taza vacía. De una manera o de otra, extendemos esa taza vacía a las personas que están en nuestras vidas y les decimos:”Por favor, ¿puede alguien llenar esto? ¡Aunque sea una cucharada ayudará!”

Buscamos “llenar nuestras tazas” por medio de la aprobación, la afirmación, el control, el éxito o la satisfacción inmediata.

Buscamos llenar nuestra taza en los lugares equivocados, con las personas equivocadas. ¿Qué te parece el siguiente versículo para llenar tu taza?

“Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable y yo te amé;

Daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida”

Isaías 43:4

¡Cómo se desintegra cualquier pesado yugo cuando, al despertar en la mañana, llevamos nuestros corazones, mentes y almas, y todas nuestras “necesidades” al gran especialista en almas y le ofrecemos nuestras tazas vacías y le pedimos que las llene con Él mismo!

No hay persona más agradable para tener cerca de nosotros que aquella cuya taza ha sido llenada por el Señor Jesucristo. Él es el único que nunca se deja abrumar por la profundidad y dimensión de nuestras necesidades. Imagine cuán diferentes serían nuestros días, si a primera hora de la mañana Cristo llenara nuestras tazas. En el transcurso del día, toda otra cosa que alguien pudiera ofrecer, simplemente se derramaría porque nuestra taza ya estaba llena. Entenderíamos lo que quiso decir Pablo en Colosenses 2:10: “Vosotros estáis COMPLETOS EN ÉL”

Es solamente a través de la oración que la paz nos inunda:

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y LA PAZ DE DIOS, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

Filipenses 4:6-7

Modificado y adaptado del texto original de Beth Moore: “Viva Libre”

 

 

 

 

 

 

 

 

¿QUÉ HACE UNA PERSONA QUE IMPACTA?

Lutero y Gutemberg, fueron dos hombres que impactaron al mundo en su época. Sus nombres han quedado grabados con letras de oro en la historia de la humanidad.

Martín Lutero, el líder de la Reforma Evangélica, fue músico desde la cuna. Poseía una voz bella y prístina. Todos los días, después de comer, tomaba su laúd y por media hora disfrutaba tocar y cantar. Cuando joven, aún estudiante cantaba frente a las ventanas de los ricos de aquella época con el fin de obtener dinero y dárselo a la gente pobre. Lutero decía: “A quien no le guste la música, no podrá ser mi amigo”. Pensaba que la música era un “don  y una gracia de Dios, y por ello la música podía hacer huir a Satanás y hacer que el hombre olvidara su enojo”. El componía himnos para propagar el mensaje de Dios por medio del canto. Quería que su entorno tuviera himnos y la misma Biblia en su propio idioma. Antes de Lutero, solamente los sacerdotes o los coros formales interpretaban cantos en latín. Así que Lutero fue el precursor de la Himnología Congregacional que tanto disfrutamos hoy en día.

El primer himnario evangélico fue publicado en Wittenberg, Alemania en 1524. Tenía ocho himnos, cuatro de ellos escritos por Lutero. La demanda del himnario fue enorme y en poco tiempo la gente aprendió los himnos y Alemania adoptaba con mucho entusiasmo los himnos congregacionales. De esta forma, Martín Lutero se ganó el corazón de la gente y fue altamente aceptado y reconocido ya que no era muy común que un solo individuo escribiera  la música y letra de los himnos y además los interpretara. De sus 37 himnos, sin duda el más conocido es “Castillo Fuerte es nuestro Dios”, que se constituyó en el himno lema de la Reforma, y es cantado en las iglesias hasta hoy. Se cree que Lutero escribió este himno durante su cautiverio, cuando sus amigos lo escondieron precisamente en el castillo fuerte de Wartburg para protegerlo de sus enemigos.

En esos días había personas a quienes no les gustaba este efecto de Lutero. Decían que toda Alemania estaba aceptando y aprendiendo sus doctrinas por medio de sus himnos y esto les preocupaba.

Mientras Lutero traducía los Salmos, compuso un tomo de sermones acerca de ellos. El Salmo 46 fue su inspiración al componer el famoso Himno expresando un mensaje de seguridad en tiempos de prueba por parte del enemigo, y ha servido de gran aliento para aquellos que enfrentamos trances difíciles en nuestra vida.

 Fué Lutero, una persona que definitivamente causó un impacto en la historia.

Curiosamente, en el mismo país y en la misma época, otro hombre, de apellido Gutemberg, también impactaría al mundo, con su invento: la imprenta.

Actualmente, en el Deutche Museum, en München, Alemania, se exhibe la auténtica imprenta de Gutenberg, en la cual se imprimió La Biblia por primera vez. Ahí está no solo la máquina y los tipos sino toda la imprenta. Casi puedes ver a éste hombre cuando en secreto y pidiendo préstamos trabajaba arduamente para beneficiar a todos con su invento. También se exhiben algunas hojas de estas primeras impresiones.

No parece casualidad que en la misma época, Lutero por un lado se ocupara en la traducción de La Biblia, y la redacción de sus 95 tesis, y en el mismo país, Gutenberg perfeccionara la técnica para imprimir textos rápidamente utilizando tipos movibles e intercambiables. Este invento facilitó que las tesis de Lutero se difundieran rápidamente. Gutenberg y Lutero fueron complementarios. Dios permitió que hicieran “sinergia” para impactar al mundo.Aún cuando Gutenberg murió en la miseria, su legado a la humanidad es invaluable.

A la luz del ejemplo de Lutero, Gutenberg,  e innumerables ejemplos de personas que han impactado al mundo, podemos observar algunas características comunes en éstas personas.

Una persona que impacta:

  1. Hace uso de todas sus capacidades y talentos naturales para lograr un objetivo.

Lutero cantaba, componía, traducía, predicaba, escribía… todo teniendo como centro su fe.

  1. No sucumbe ante la oposición y la crítica.

Con toda valentía, Lutero enfrentó a quien fue necesario para defender sus ideas. Y  la oposición que enfrentó nunca provocó que él se retirara o se retractara de ellas.

  1. Está dispuesta a pagar el precio.

Lutero buscó sinceramente la verdad. Y una vez que la entendió  invirtió toda su vida en compartirla. Sufriendo incluso el cautiverio.

No se conformó, no desertó, sino que provocó el cambio.

  1. Hace sinergia con otros.

Seguramente el  movimiento de la reforma no se hubiera iniciado sin la ayuda que  – el Espíritu Santo, los amigos de Lutero, sus seguidores, e incluso un invento como la imprenta – proporcionaron a su causa.

En un mundo como el de hoy, es necesario entender que no son las organizaciones o los gobiernos los que cambian el mundo, sino las personas. Seguramente éstos principios pueden ayudarnos a impactar en nuestra familia, en nuestro vecindario y en nuestra comunidad.

COMPARTE CONMIGO.

“COMPARTE CONMIGO…”

 tus sueños,

 para que pueda ayudarte a alcanzarlos;

 tus éxitos,

 porque también se harán míos;

 tus preocupaciones,

 para que tu carga sea menos pesada;

 tus temores,

 porque tal vez disminuyan al hablarlos;

 tus desilusiones y tu ira:

 podría luchar por ti contra cualquiera;

 tus alegrías,

 porque nada tuyo me es ajeno;

 tu cansancio,

 para que te preste mis fuerzas;

 tus desafíos,

 para que aliste tus armas.

 Comparte conmigo tu camino.

Tomado de “Para el hombre de mi vida” de Lidia María Riba.

DIOS CONOCE TU NOMBRE.

 

“Las ovejas escuchan su voz. Llama a sus ovejas por nombre y las conduce afuera” Juan 10:3 NVI

Cuando veo un rebaño de ovejas veo exactamente eso: un rebaño. Un montón de lana. Una manada de pezuñas. No veo una oveja. Veo ovejas. Todas iguales. Ninguna diferente. Eso es lo que veo.

Pero no así el pastor. Para él cada oveja es diferente. Cada cara es especial. Cada cara tiene historia. Y cada oveja tiene un nombre. La de los ojos tristes, esa es Droopy. Y aquel que tiene una oreja parada y la otra caída, lo llamo Oscar. Y ese pequeño que tiene la mancha negra en la pata, es huérfano y no tiene hermanos. Lo llamo José.

El pastor conoce a sus ovejas. Las llama por sus nombres.

Cuando vemos una multitud, vemos exactamente eso: una multitud. Llenando un estadio o inundando un centro de compras. Cuando vemos una multitud, vemos gente, no personas, sino gente. Una manada de humanos. Un rebaño de rostros. Eso es lo que vemos. Pero no así el Pastor. Para Él cada rostro es diferente. Cada cara es una historia. Cada rostro es un niño. Cada niño tiene un nombre. La de los ojos tristes, esa es Sally. Aquel viejito que tienen una ceja levantada y la otra baja, su nombre es Harry. ¿Y ese joven que cojea? Es huérfano y no tiene hermanos. Lo llamo Joey.

El pastor conoce a sus ovejas. Conoce a cada una por su nombre. Es Pastor te conoce. Conoce tu nombre. Y nunca lo olvidará. En las palmas de las manos te tengo esculpida. (Isaías 49:16)

Pensamiento sorprendente, ¿no te parece? Tu nombre en la mano de Dios. Tu nombre en los labios de Dios. Tal vez hayas visto tu nombre en algunos sitios especiales. En un premio o un diploma o sobre una puerta de madera de nogal. O quizás hayas escuchado tu nombre de boca de algunas personas importantes: un entrenador, una celebridad, un maestro. Pero pensar que tu nombre está en la mano de Dios y en los labios de Dios… vaya, ¿será eso posible?

O posiblemente nunca has visto que sea honrado tu nombre. Y no puedes recordar si alguna vez escuchaste que lo mencionaran con gentileza. Si ese es el caso, es posible que te resulte aún más difícil creer que Dios conoce tu nombre.

Pero sí lo conoce. Escrito en Su mano. Expresado por Su boca. Susurrado por Sus labios. Tu nombre. Y no solo el nombre que ahora tienes, sino el nombre que El te tiene reservado. Un nuevo nombre que te dará…

Muchas veces nos hace falta un recordatorio.

No un sermón.

Un recordatorio.

Un recordatorio de que Dios conoce tu nombre.

 

MAX LUCADO.

“Cuando Dios susurra tu nombre”.

UNA MAMÁ BIEN EQUIPADA.

UNA MAMÁ BIEN EQUIPADA

Ser Mamá en nuestros días no es fácil, así que hay que estar bien equipada.

Si eres Mamá, hay por lo menos cinco cosas con las que puedes equiparte para esta noble tarea:

 1. Los lentes positivos. Estos son especiales y diferentes a los normales ya que con ellos solo se puede ver el lado positivo de las cosas. Serán muy útiles cuando hay muchos trastos que lavar, cuando sientes que nadie nota tu trabajo o que no se te valora lo suficiente; unabuena actitud te ayudará a recordar que Dios sí te ve y valora cada cosa que haces por tu familia.

2. Tapones para los oídos. Así no escucharás los patrones que la sociedad impone a la mujer diciéndote que tu valor depende de cuán bella eres, cómo te vistes, cuántos títulos y cuánto dinero tienes; o cuando insinúa que ser mamá o ama de casa no es suficiente.

 3. La lámpara que alumbra tu camino. Ésta es la Palabra de Dios, en donde encontrarás la sabiduría, el aliento y las instrucciones para la misión que se te ha encomendado. Leer tu manual diariamente definitivamente iluminará tu vida y brillarás para el Señor, iluminando también a tu familia.

 4. El anillo de hija, de princesa. Así como el hijo pródigo recibió el anillo que su padre le puso para reivindicarlo como hijo, ponte tu anillo de Hija. No eres huérfana ni estás desamparada. Eres la hija de un Rey y no debes olvidarlo.

 5. Los zapatos de la fe para caminar segura. Aun en medio de la adversidad, una Mamá puede caminar segura cuando sabe que su Padre le acompaña en todo momento y que nunca la abandonará. Aun en medio de enfermedad o escasez no tropezará ni se cansará cuando la fe le sostiene.

Sin duda este equipo puede ayudar a cualquier mamá a ser aun más feliz.

La palabra “bienaventurada” significa “doblemente feliz”.

Que tus hijos vean esa felicidad en ti, es una gran recompensa.

 “Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada

y su marido también la alaba.”

Proverbios 31:28

Derechos Reservados. Mayra Gris de Luna © 2012

Mamá

 

¡HOLA MAR!

Cada vez que mi mirada se posa sobre el mar por primera vez al llegar a alguna playa, casi sin pensarlo exclamo: -“¡Hola Mar!”. Mi mamá siempre saludaba al mar, así que creo que es algo que simplemente aprendí de ella.

El Mar es “alguien” tan amado y especial para mí, a quien disfruto ver sin cansarme.

Para mi es casi como un ser. Un ser inmenso, bello, cambiante. A veces azul intenso, que es cuando me gusta más. A veces apacible y claro. Algunas pocas he sentido como si estuviera enojado y me provoca respeto y temor.

De muy pequeña caminé muchas veces a la orilla del mar de la mano de mi abuelo. Todavía recuerdo una ocasión, cerca de la casa de la playa, en que estaban realizando una construcción sobre el agua cerca de la orilla y había muchas máquinas y mi abuelo, quien gozaba de un exquisito sentido del humor, me dijo: “- Mira, ahí es donde le echan la sal al mar”. Y yo, le creí.

Con mi mamá pasé interminables horas recogiendo conchitas en la orilla de la playa. Las recogíamos “hasta que nos cansábamos”. Todavía cuando mis hijas estaban pequeñas podíamos recogerlas si nos levantábamos temprano. Durante la noche, las olas nos las dejaban. Algunas grises, otras jaspeadas. También caracoles de mil formas y tamaños diferentes que luego pintábamos y decorábamos.

Hoy me levanté temprano y caminé por la orilla del mar… ya no hay mas conchitas. Había un pez grande, muerto.

Al Mar le platico mis cosas, y creo que le he escuchado susurrarme nuevos planes y le confío mis nuevas metas.

Es tan inmenso y poderoso, que parece que percibiera a Dios en el. Tal vez es lo más parecido a Dios que conozco. Tan profundo y rico. Abundante. Incontrolable. El mar es vida. Cubre la tierra y está en todas partes. Me cohíbe su grandeza pero lo amo. Sólo quien le conoce y le confía puede abandonarse y flotar, simplemente dejándose llevar por el oleaje. Lo mismo pasa con Dios. Solo cuando uno le conoce profundamente, puedes equilibrar ese temor saludable, con la confianza de quien sabes no te traicionará. Y es entonces cuando disfrutas plácidamente el paseo por la vida, libre de temor, a donde El te lleve.

No solo el mar me hace pensar en Dios. También me hace pensar en la vida misma. Algunas veces, la vida nos trae cosas hermosas como las conchitas y los caracoles. Pero también, algunas otras, nos deja “aguas malas” o “peces muertos”. Pero aún así, la podemos disfrutar, y vivir la experiencia inolvidable, como unos días en la playa.

Cuando me voy, siempre me despido del mar también. Nunca sé cuándo me reencontraré con él, ni en donde. Pero siempre albergo la esperanza de regresar a platicarle lo que ha pasado y compartirle nuevos planes. Y si algún día yo no vuelvo, se que así como a mí me lo enseñó mi mamá, mis hijas regresarán a saludarle.

TIPS PARA SER MAS FELIZ.

Hace  unas semanas, Alisson, mi hija más pequeña le regaló un pequeño librito a mi esposo. Se llama “be happy”, de Monica Sheenan. Es un librito que en cada página tiene solo una frase y un gracioso dibujo relativo a ella. Mi esposo y Alisson, empezaron una costumbre, que ya es todo un protocolo en casa y consiste en leer uno solo de los “tips” cada mañana, muy temprano a la hora del desayuno. Cada día ellos dos tratan de recordar el tip del día anterior antes de abrir el libro.  Mientras ellos desayunan y yo preparo el lunch, comentamos si hemos hecho algo por llevarlo a cabo.

Todavía no terminamos el libro, pero el llevar a cabo estos tips, en verdad me ha hecho más feliz.

Comparto éstos tips, y espero me platiques que tal te funcionan y si haces algun cambio en tu vida que te haga más feliz.

Be happy!

* Muéstrate.

* Sigue tu instinto.

* Inspírate.

*Deja de ser una víctima.

* Haz todo aquello que sabes hacer bien.

* Ama tu trabajo.

* Míralo todo desde una nueva perspectiva.

* Ten curiosidad por todo lo que te rodea.

* No te aísles.

* Júntate con los que quieres.

* Márcate objetivos.

* Acaba lo que empezaste.

* Ayuda a los demás.

* Olvídate por un día de las noticias.

* Baila.

* Mímate un poco.

* Enfréntate a tus miedos.

* Visita un museo.

* Alguna decisión es mejor que ninguna decisión.

* Haz ejercicio.

* Desenchúfate de la tele.

* Escucha música.

* Mantente en contacto con la naturaleza.

* Tu puedes

* Busca el equilibrio

* Procura dormir bien

* Lee

* Compra flores

* Trata de llegar

* No te compares con los demás.

* Vive el momento.

* No seas injusto contigo mismo.

* Acepta que la vida tiene buenos momentos y malos.

* Piensa cada noche en los buenos momentos que te han sucedido hoy.

* Deja que entren las nuevas ideas.

* Cree en ti.

* Sé amable.

* Deja que la gente sepa lo especial que eres.

* Sé honesto contigo mismo.

* No dejes que te obsesionen los pensamientos negativos.

* Céntrate en crear lo que deseas.

* Dedica tiempo simplemente a divertirte.

* Da las gracias a las personas que te enseñan, que te apoyan, que te animan, e invítalas a      tomar un café.

* No lo olvides… el dinero no puede comprar la felicidad.

* Ofrece lo que ya no necesites a quienes si puedan necesitarlo.

* Valora quien eres en este momento.

* Forma parte de un grupo.

* Cuida el amor en tu vida.

* Haz una lista de agradecimientos.

* Haz todo lo mejor posible.

* No pierdas la esperanza. Nunca sabes lo que el mañana te puede traer.

* Nunca dejes de aprender.

* Aprecia lo que tienes.

* Permanece junto a tus amigos y tu familia.

* Sé honesto contigo mismo.

LA CAJA FELIZ.

¿Cuándo fué la última vez que recibiste una agradable sorpresa? De las mejores sorpresas que yo he recibido en la vida, han sido algunas ocasiones en que el correo me dejó inesperadamente un paquete. Ahora le llamo “mi caja feliz”.

Mi primera “caja feliz”, llegó a casa procedente de mi amado y bello puerto de Veracrúz cuando yo tenía 16 años. Después de pasar parte del verano allá con mis amigas, amigos y hermanos de la Iglesia en Pasteur. Un lindo grupo de amigos, me enviaron muchas cartas, separadores, tarjetas que habían hecho, y un casete con cantos que ellos entonaban y que me deleité en escuchar y aprender. Cada vez que descubría algo en la caja mi corazón latía mas rápido de la emoción.

Mi segunda “caja feliz” llegó cuando yo estaba en Alemania, después de varios meses de dedicarme a cuidar a mi bebé y estar aprendiendo un “mundo nuevo” para mi, la esposa del pastor de nuestra iglesia en Puebla, México me envió una caja con casetes de todas las predicaciones dominicales, del grupo de alabanza de la iglesia en el cual participabamos antes de irnos, y regalos para la bebé. En verdad mi corazón se alegraba al escuchar los cantos, las predicaciones en mi propio idioma!  y todavía conservo una mantita para mis nietos.

Recuerdo que mi hermana me envió una playera con hermosas flores bordadas con listón que ella hizo para mi hija. También venían fotografías de mis sobrinos y mi hermano, que ya habían crecido mucho y unas buenas fotografías de mi amado Popocatépetl con sus fumarolas.

Tal vez nunca tuve la oportunidad de agradecerles suficiente tan bello y noble gesto, pero en mi corazón lo he guardado.

Creo que el enviar “cajas felices” es una costumbre muy bonita que todos podemos cultivar.

También pienso que cada día es como una “caja feliz” que Dios nos envía. Llega por la mañana, y durante el día vamos disfrutando y descubriendo cada una de las bendiciones y cada uno de los regalos. El día viene lleno de detalles, muchos hechos con sus propias manos especialmente para nosotros. Un lindo dia, disfrutar con la familia, la sonrisa de los niños, el amor de los amigos, el regalo de un paisaje, la dulzura de una fruta fresca, respirar el aroma de un buen café por la mañana y mil cosas que al final del día muchas veces nos olvidamos de agradecer.

¡Que disfrutes éste día lleno de sorpresas enviadas desde el cielo especialmente para ti!

EL ECO.

Participaba en un grupo musical al que llamamos “Jeiel”. Éramos un grupo de amigos, que disfrutábamos tocar y cantar. Sara, Josué, Ricardo, Ruth y yo, con nuestras voces y guitarras,  realizamos un par de grabaciones en aquellos días de juventud.

 Recuerdo especialmente una ocasión cuando fuimos a cantar a Torreón. Había un parque llamado “La plaza del Eco” porque había ahí una construcción parecida a una cúpula en donde uno podía entrar, y situandose en el medio, la acústica del lugar era tal que se podía escuchar el eco de cualquier sonido que uno emitiera. Se nos ocurrió hacer un círculo y empezar a cantar. El sonido que regresaba era exquisito! A capela y con deleite, cantábamos ahi simplemente para disfrutarlo! Era como un grato “juego” para nosotros. Y regresamos ántes de irnos para repetir la experiencia. Hace poco recordé esta vivencia, cuando estaba leyendo que muchas cosas en la vida son como “el eco”. Es decir, cuando algo sale de nosotros, bueno o malo, siempre regresa. “Todo lo que se siembra, se cosecha”.  Si sale de ti la crítica tarde o temprano la recibirás de vuelta. Si no das nada a nadie, es posible que no recibas nada de nadie también.  Si sale de ti el amor, seguramente te podrás deleitar recibiéndolo de vuelta así como lo hacíamos nosotros en aquella “Plaza del Eco”.