LA FE NOS LEVANTA CUANDO NUESTRO MUNDO SE DESPLOMA.

Por Karol Ladd

Nuestra fe en Dios es el ancla que nos mantiene firmes a través de las tormentas de la vida. Nos recuerda que hay un panorama eterno y que esta vida que podemos sentir y tocar es temporal. En la introducción de su libro “Tramp for the Lord” (Vagabunda de Dios), Corrie Ten Boom cita un poema de un autor anónimo que habla de una fe sólida en medio de un mundo incierto. Ella presenta el poema diciendo: “La fe es como un radar que puede penetrar la niebla; que puede ver la realidad de las cosas a una distancia que el ojo humano no puede”. Este es el verso:

Mi vida no es sino un tejido que estamos haciendo Dios y yo,

Yo no escojo los colores, y El trabaja sin descanso,

A menudo Él teje dolor, y yo soberbia insensata,

Me olvido de que Él ve el anverso y yo el reverso.

No va a ser sino hasta que el telar esté en silencio y las lanzaderas dejen de volar,

Que Dios desenrollará la tela y explicará los porqués.

Los hilos oscuros son tan necesarios en la talentosa mano del Tejedor,

Como los hilos de oro y plata en el patrón que ha diseñado.

¡Ah la belleza y la bendición de confiar en nuestro Padre celestial quien conoce el principio y el final! 

Él ve todo el panorama, nosotras solo vemos este lado.

Cuando las tormentas de la vida sacuden nuestro bote, nuestra fe en Dios nos permite descansar todo nuestro peso en sus seguros brazos amorosos.

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¿LO PROMETES?

TE LO JURO!

Por César Lozano

“¡Te lo juro!” 
“Por ésta… (haciendo una cruz con el dedo índice y pulgar) que fue verdad”
“En serio, ¡te lo prometo!”

Cada día descubro a más personas que tienen que jurar una y otra vez para convencer sobre su verdad y estoy seguro que tiene su porqué. Niños y adultos que intentan convencer que lo que cuentan fue realidad o que lo que les piden hacer, ahora si lo van a realizar.

Quien no duda de lo que dice, no tiene necesidad de prometer o jurar. Independientemente de las cuestiones religiosas que nos dicen que no debemos de jurar el nombre de Dios en vano, considero que el hábito de tener que utilizar esta estrategia para convencer se convierte en algo verdaderamente desgastante.

En su momento, yo mismo lo hacía, y un día descubrí que empecé a hacerlo por imitación.  Un amigo lo hacía frecuentemente y yo empecé a imitar tan pésimo hábito.

Por supuesto que existen otras razones por las cuales juramos una y otra vez:

  1. Por mentiras descubiertas o encubiertas que celosamente guardamos y no deseamos que salgan a la luz.
  2. Por antecedentes de irresponsabilidad en las que se nos solicita algo y no se hizo y, por lo tanto, se duda de tu futura acción.
  3. Por la inseguridad que sentimos al convencer sobre un hecho. No estamos cien por ciento seguros de que sea verdad lo que decimos, pero no deseamos que se dude de nuestra palabra.
  4. Porque alguien nos pide que juremos o prometamos lo que decimos, ya que quien lo solicita tiene un historial de haber tratado con personas que utilizan la mentira como estilo de vida.
  5. Porque mucha gente lo hace para convencer y ven que funciona.

Por supuesto que pueden  existir más razones, pero considero que las anteriormente descritas son las más comunes.

Hace unos días Oprah Winfrey entrevistó a Lance Armstrong. El deportista que sorprendió al mundo por sus múltiples hazañas en mundo del ciclismo.

El ex-ciclista admitió que si se dopó durante las siete ediciones del Tour de Francia que disputó y ganó. Armstrong,  dijo que entre las sustancias que utilizó estuvieron el EPO, la cortisona, la hormona masculina llamada testosterona e incluso se realizó transfusiones de sangre para mejorar su condición física. Todo lo anterior, prohibido y penado duramente por el mundo del ciclismo.

Todo un ejemplo a seguir, millones de personas aplaudieron el éxito que tuvo después de ser sobreviviente de cáncer. Un ícono cuando se hablaba de personas dignas de admirarse y, al descubrirse esta terrible mentira, todo se vino abajo.

Durante la entrevista, la conductora mostró videos de años pasados en los que Armstrong negaba el uso de drogas.  A lo que él cínicamente contestó:  “Tu y yo sabemos que la fama engrandece lo que realmente eres.  Reconozco que viví una gran mentira”.

En una ocasión, Amstrong fue acusado de dopaje y él acudió a los tribunales para entablar una demanda por difamación, obviamente anteponiendo su palabra y juramento y ganó, por lo cual obtuvo adicionalmente otra cantidad considerable de dinero a costa de la mentira.

Me impactó la entrevista realizada por Oprah y más cuando con una sonrisa dijo que no hubiera podido ganar el Tour de Francia siete veces sin haberse dopado.

¿Qué sentirá su familia? ¿Qué sentirán los ciclistas que quedaron en segundo, tercero o cuarto lugar en competencias donde él salió victorioso a costa de la trampa y la mentira?

Me hace reflexionar cuántas veces caemos en este juego donde por ganar o salirnos con la nuestra podemos mentir e inclusive jurar para que se crea en “nuestra verdad”.

El fin nunca justifica los medios. La mejor estrategia es la prudencia al hablar y al actuar. Recordar que la mentira es falta de honestidad y cobra facturas caras.  Difícil, mas no imposible aplicar la verdad en todo lo que hacemos.

Con gusto comparto algunas de las estrategias que recomiendo.

  1. Hacer el firme propósito de hablar con la verdad, por más dolorosa que sea. Cuando nos proponemos algo y lo hacemos de corazón hay más posibilidades de lograrlo.
  2. Vale más una verdad sutil que una mentira piadosa. Es mejor decir la verdad aunque duela, pero de una forma mesurada, buscando la forma más suave o amorosa para expresar tus sentimientos.
  3. Evita repetir una y otra vez que tu argumento es verdad. Evita jurar, prometer o dar la palabra porque entre más lo hagas más se duda de ti.
  4. En caso de que se ponga en duda tu verdad, solo di así fue y ya. Evita la tentación de querer convencer a toda costa. A veces el silencio posterior es la mejor estrategia.
  5. Cuando tus argumentos sean destruidos injustamente, es bueno terminar la conversación diciendo: lo que digo es la verdad. Te recuerdo este dicho popular: “A explicación no pedida acusación manifiesta”.

Cuando le leí este artículo a uno de mis colaboradores de la radio, me dijo: “¡le juro doctor, que yo nunca juro!” ¡Sopas!

Que tu verdad sea tu bandera por la honestidad que te respalda.

¡Ánimo!
Hasta la próxima.

¡CUANTO ME CONOCES DIOS MIO!

 Tu me has conocido...

Oh Señor, has examinado mi corazón y sabes todo acerca de mi.

Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; conoces mis pensamientos aun cuando me encuentro lejos. 

Me ves cuando viajo y cuando descanso en casa.

Sabes todo lo que hago.

Sabes lo que voy a decir incluso antes de que lo diga, Señor.

Vas delante y detrás de mi. Pones tu mano de bendición sobre mi cabeza.

Semejante conocimiento es demasiado maravilloso para mi, ¡es tan elevado que no puedo entenderlo!…

Tu creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo y me entretejiste en el vientre de mi madre.

¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo!

Tu fino trabajo es maravilloso, lo sé muy bien.

Tú me observabas mientras iba cobrando forma en secreto, mientras se entretejían mis partes en la oscuridad de la matriz.

Me viste antes de que naciera.

Cada día de mi vida estaba registrado en tu libro.

Cada momento fue diseñado antes de que un solo día pasara.

Qué preciosos son tus pensamientos acerca de mi, oh Dios. ¡No se pueden enumerar!

Obtenido de: La Santa Biblia.

                        Salmos 139:1-6, 13-17

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DOS AMIGOS INSEPARABLES: INSEGURIDAD Y ORGULLO.

Si, el orgullo. Con letras mayúsculas: O-R-G-U-L-L-O. Es una palabra fea, ¿verdad?

Hay muchas cosas en la vida que nos causan inseguridad. Muchas de ellas están fuera de nuestro control. La inestabilidad en el hogar, una pérdida importante, el rechazo, un cambio  drástico, la cultura que nos rodea, son circunstancias impuestas más que provocadas por nosotras. Muchas de nuestras características y limitaciones fueron determinadas por nuestro DNA y por lo tanto tampoco son de nuestra elección. Pero EL ORGULLO, amigas y amigos, es una de las cosas en nuestra vida de las que tenemos que hacernos cargo, y de las cosas que somos responsables en nuestra vida.

El orgullo es tan viejo como la humanidad. Cometeríamos un grave error si hiciéramos un gran esfuerzo por desenterrar en nuestro ser todas las otras raíces de amargura e inseguridad crónica y dejáramos esta raíz del orgullo firme en nuestro ser. Jamás seríamos libres.

Esta raíz tiene que ver con el ego, y todos tenemos uno. Seamos sincer@s: a veces las personas y las situaciones nos hacen sentir inseguras porque mellan nuestro orgullo. Así de simple. Dejando todos los golpes de la vida de lado, y aun habiendo arrancado toda otra raíz, luchamos contra la inseguridad porque luchamos contra el orgullo. Piensa un poco en las conexiones obvias entre los dos:

 EGO, ORGULLOA“No somos las  únicas mujeres en la vida de nuestros hombres, (Padre,  hijos, esposos, amigos) y eso hiere nuestro orgullo,

No somos las personas más talentosas del mundo y eso hiere nuestro orgullo.

No somos siempre la primera opción y eso hiere nuestro orgullo.

No somos la persona favorita de otro (a) y eso hiere nuestro orgullo.

No podemos hacerlo todo por nosotras mismas y eso hiere nuestro orgullo.

No somos la máxima prioridad de alguien y eso hiere nuestro orgullo.

No siempre nos sentimos especiales y eso hiere nuestro orgullo.

No conseguimos un ascenso y eso hiere nuestro orgullo.

No ganamos una pelea y eso hiere nuestro orgullo.

No nos pagan lo que valemos y eso hiere nuestro orgullo.

No nos pagan en absoluto y eso realmente hiere nuestro orgullo”.

No minimizo el genuino dolor de este tipo de situaciones. El hecho de que el corazón esté lleno de orgullo no impide que sufra. Solamente impide que sea sanado.

He llegado a la conclusión de que en la vida no tenemos mayor carga que la de nuestros propios egos inflados. Ninguna fuerza externa tiene el poder de traicionarnos y engañarnos como lo hace nuestro ego.

El orgullo nos impide perdonar y tomar riesgos. El orgullo nos priva de la intimidad, porque la intimidad requiere transparencia. El orgullo es un tirano como ningún otro.

 EGO, JAULA MENTAL

Beth Moore.

“Hasta luego inseguridad”

Tyndale House Publishers, Inc.

Articulo relacionado: “ME LLAMO ORGULLO, SOY UN LADRÓN” haz click aquí.

¿NO ERES DEL TODO FELIZ?

¿Tienes a Dios en tu vida y aún así no te sientes del todo feliz? ¡No te preocupes! ¡ES NORMAL! ¿que cómo está eso? Mejor que te lo explique uno de mis autores favoritos, Max Lucado. He aquí un fragmento de sus palabras al respecto:

He llegado a comprender que el único desastre fundamental que nos puede acontecer, es el de sentir que estamos en casa aquí sobre la tierra. Mientras seamos extranjeros, no olvidaremos nuestra verdadera patria.

A veces nos sentimos abrumados ante los problemas cotidianos, la enfermedad, crisis económicas, soledad, problemáticas mundiales como guerras, hambre, armas, narcotrafico, pobreza, decadencia moral… y en esos momentos anhelamos el cielo.

Al producirse en nosotros una profunda insatisfacción, Dios capta nuestra atención.

La única tragedia entonces, es sentir satisfacción prematura. Conformarse con la tierra. Sentirse a gusto en tierra extraña.

No somos felices aquí porque éste no es nuestro hogar. No somos felices aquí porque no se supone que seamos felices en este lugar. Somos “como extranjeros y forasteros en este mundo” (1 Pedro 2:11).

Toma un pez y ponlo sobre la playa. Observa cómo sus branquias se convulsionan y se le secan las escamas. ¿Está feliz? ¡No! ¿Cómo se puede lograr su felicidad? Cubriéndolo con una montaña de dinero en efectivo? ¿Consiguiéndole una silla playera y un par de anteojos para sol? Por supuesto que no. Entonces ¿cómo se puede lograr su felicidad? Se vuelve a colocar en su elemento. Se lleva otra vez al agua. Nunca será feliz en la playa simplemente porque no fue hecho para estar allí.

Y nunca seras feliz del todo sobre la tierra simplemente porque no fuiste hecho para la tierra. Ah si, tendrás tus momentos de gozo. Podrás vislumbrar momentos de luz. Conocerás momentos o hasta días de paz. Pero no comparables con la felicidad que se encuentra más adelante.

“Tu nos has hecho para ti y nuestros corazones están inquietos hasta poder descansar en ti”, dice una composición.

El descanso en esta tierra es un descanso falso. Cuídate de quienes te insten a encontrar aquí la felicidad; no la encontrarás. Guárdate de los falsos médicos que prometen que sólo hace falta una dieta, un matrimonio, un trabajo o una transferencia para encontrar gozo.

El profeta Jeremías denunciaba a gente como esa: “Tratan por encima las heridas de mi pueblo; dicen que todo está bien, cuando todo está mal” Jeremías 6:14

Y nada estará bien hasta llegar al hogar.

Repito, vivimos algunos momentos especiales. El recién nacido sobre nuestro pecho, la novia de nuestro brazo, el sol sobre nuestras espaldas. Pero incluso esos momentos son apenas atisbos de luz que atraviesan la ventana del cielo. Esos son los aperitivos del plato que ha de venir.

“Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” 1 Corintios 2:9

¡Qué versículo impactante! ¿Te das cuenta de lo que dice? El cielo supera nuestra imaginación. No podemos imaginarlo. Aunque estemos en nuestro momento más creativo, nuestra reflexión más profunda, nuestro nivel mas alto, aun así no podemos sondear la eternidad. Cualquier cosa que te imagines se queda corta. Cuando se trata de describir el cielo, todos somos felices fracasos. Está más allá de nosotros. Pero también está dentro de nosotros.

Que esa vocecita interior de bendita insatisfacción te recuerde que no fuiste creado para este lugar, y que hay un lugar creado para ti.

Pero hasta entonces, sé realista. Baja tus expectativas con respecto a la tierra. Esto no es el cielo, así que no esperes que lo sea. Nunca habrá noticiero sin malas noticias. Nunca habrá una iglesia sin chismes ni competencia. Nunca habrá una auto nuevo, una nueva esposa o un nuevo bebé que pueda darte el gozo que anhela tu corazón. Solo Dios puede hacerlo. Y Dios lo hará. Sé paciente.

 

NUEVA JERUSALEN

Fragmento de el libro:

“Cuando Dios susurra tu nombre”

Max Lucado

Grupo Nelson.

CAMBIARÁS AUNQUE NO QUIERAS.

CAMBIARAS AUNQUE NO QUIERAS

Por Mayra Gris de Luna.

Iniciando el año iniciamos metas, proyectos y cambios. Hay cosas que hemos decidido cambiar. Lo normal y saludable es querer mejorar.

Hay cambios que deberíamos hacer y tal vez ni siquiera nos hemos dado cuenta como para intentarlos. Hay cambios que nos gustaría hacer, y vemos pasar año tras año sin lograr un cambio significativo en lo deseado.

Hay áreas que cambiarán en ti aún cuando ni te lo propongas. Somos seres vivos y no permanecemos estáticos. Nuestro cuerpo cambia, nuestros órganos internos también. Nuestra mente se va modificando ante lo que vamos viviendo y experimentando.

–        CAMBIAS EN TU ASPECTO FÍSICO. Si comparas una fotografía de Enero de éste año con otra de Enero del año pasado, observarás algunos cambios. Tal vez en algunos aspectos el cambio ha sido para bien. Puede ser que no. Podemos controlar y modificar algunos cambios físicos teniendo hábitos saludables como hacer ejercicio, tener una dieta sana, dormir bien, tomar vitaminas, etc. En éste sentido, podrías lograr cambios para mejorar y comparar tu fotografía el Enero próximo, si empiezas ahora a tomar acciones para lograrlo.

–        CAMBIAS EN TU ASPECTO FISIOLÓGICO. Tu cuerpo obedece a los cambios que dicta tu edad física. Obedece a tus hormonas. Así, una preciosa niña el año pasado, se convierte en una hermosa adolescente al año siguiente. Una feliz mujer en la plenitud, empieza a sentirse melancólica al notar sus primeras arrugas en el rostro. Tal vez podrías lograr que órganos internos como el corazón, los riñones y el hígado no se deterioren de manera significativa en éste año, e incluso funcionen mejor el próximo Enero si llevas a cabo un plan de acción para lograrlo.

–        CAMBIAS EN TU ASPECTO PSICOLÓGICO. La información que tu mente reciba y la manera en que la procesas hará cambios en tu personalidad. No eres la misma persona que hace un año. Has mejorado en muchas cosas. Tal vez en otras deberías lograr CAMBIOS INTENCIONALES que mejoren tu carácter y como consecuencia de ello tu relación con los demás. Definitivamente serás una persona diferente el próximo Enero de cómo eres ahora. De ti depende que los cambios te hagan una persona mejor.

–        CAMBIAN TUS RELACIONES. Las relaciones en general no son estáticas tampoco. Se fortalecen o se deterioran. Debemos cultivarlas y nutrirlas para hacerlas más bonitas y mejores. No solo la relación con nuestra pareja, hijos, familia o amigos; también nuestra relación con Dios va cambiando. Que el próximo año le conozcamos más. Platiquemos más con Dios. Leamos la Biblia para escucharle más. Que amemos como a El le gusta:

 “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.”

Lucas 10:27

Es mejor elegir cambiar de una manera decidida, planificada y controlada.  Es la única manera de que el cambio sea para bien, porque si lo dejas al tiempo y sin control,  éste cambio más bien puede convertirse en un DETERIORO de tu persona.

¿Controlarás en la medida de lo posible los cambios en ti en éste año?

CAMBIARAS AUNQUE NO QUIERAS