¿Cómo quiero que me amen?

Video sobre una reflexión de Mayra Gris de Luna en torno a una frase de Aurora del Villar que dice:

“Hoy le doy a los demás la libertad completa de sentir por mi lo que quieran..”

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CAMINANDO LIBRE.

LIBRE

Por Mayra Gris de Luna.

“Hoy le doy a los demás la libertad completa de sentir por mí lo que quieran.

Nadie está obligado a amarme de la forma como yo supongo ideal”.

Aurora del Villar

   Comparto la frase porque me brinda una sensación de bienestar y libertad. Necesitar ser amados de una manera que no coincide con nuestra realidad puede resultar atemorizante y frustrante. Cuando nuestras expectativas no se ven cumplidas podemos experimentar mucha insegurad e insatisfacción en nuestras relaciones. El dar a los demás la libertad completa de sentir lo que quieran sentir no implica que no me importe. No quiere decir que no me afecte. Quiere decir que yo me abro, que yo me permito aceptar los sentimientos de la otra persona concediéndole su derecho de tenerlos.

El libre albedrío es un derecho dado por Dios que todas las personas ya tienen. En realidad no necesitan nuestro permiso para amarnos o dejarnos de amar de la manera en que lo hacen. Tampoco necesitan nuestro permiso para experimentar rechazo o indiferencia hacia nuestra persona. Lo sabemos, y sin embargo quisieramos tener esos sentimientos en nuestras manos, como cuando tenemos una tibia y moldeable bolita de plastilina. Si se pudiera, conformaríamos aquellos sentimientos de tal manera que nos resultasen agradables y si se pudiera, perfectos. No podemos hacer eso, pero sí podemos hacer un esfuerzo por ser personas fáciles de amar. Sin duda hay personas difíciles de amar.

vivo libre

Somos nosotros quienes podemos darnos la libertad de poder aceptar los sentimientos de los demás; de aceptar la manera en que los demás nos traten. Tienen derecho y no están obligados a adivinar la forma en que a nosotros nos gustaría ser amad@s y tratad@s.

A veces es difícil aceptar la verdad, pero la Biblia dice: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32). Dios es amor, y Dios es verdad. Yo he encontrado mi libertad en el amor de Dios y en las verdades que Su palabra me ha revelado. No hay algo que me hiciera sentir tan atada como tratar de complacer a otras personas. Algunas de ellas son fáciles de complacer, otras son difíciles de complacer y también las hay imposibles de complacer. Esto puede resultar tan desgastante que tarde o temprano uno queda agotado al grado de no desear ocupar ni un segundo más de ésta valiosa vida en tratar de agradar a tales personas. Simplemente no nos aceptan. Cuando una persona no acepta a otra, no aceptará como es, como viste, como habla, qué dice y qué hace.

Hace un par de días, comentaba con una joven esposa y mamá que nosotras debemos hacernos constantemente una pregunta: ¿Yo estoy para hacer felíz a los demás (esposo, hij@s, otros); ó ellos estan para hacerme felíz a mi? Creo que si nuestro enfoque está en hacerles felíces a ellos, nuestra actitud cambia automáticamente de la posición de recibir, a la posición de dar. Si a su vez, el esposo y los hijos se hicieran la misma pregunta y respondieran de la misma manera, las relaciones cambiarían porque se eliminaría el egoismo y el orgullo. Sabemos que nadie puede ser responsable de la felicidad de otro. Eso es un asunto personal. Pero definitivamente una buena actitud puede dar luz y hacer más satisfactoria cualquier tipo de relación. Cuando uno no espera nada, lo poco que se reciba es bien recibido y es suficiente, pero cuando tenemos expectativas preconcebidas, quedaremos expuestos a la desilusión.

Cuando damos la libertad a los demás de sentir por nosotros lo que elijan sentir, nos mantendremos libres nosotros también, de padecer alguna situación manipuladora, y de cualquier chantaje o esfuerzo de otra persona por condicionar su amor, concediéndolo siempre y cuando actuemos de determinada manera.

Hay una descripción del amor perfecto en la Biblia, en 1 Corintios 13. Son las características del amor de Dios. Y como humanos anhelamos expresar ese tipo de amor y recibirlo. Lo intentamos y seguramente lograremos sin esfuerzo un amor con algunas de las características y fallaremos en otras. Seamos comprensiv@s al esperar encontrar este tipo de características del amor perfecto en el amor humano. Seguramente cualquier tipo de amor humano tendrá imperfecciones. Saberlo, nos puede hacer mas felices al recibir lo que venga y como venga. Cubramos, también con amor, aquellas faltas.

Proverbios 10:12 

“El odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá todas las faltas”

1 CORINTIOS 13

UN AMOR QUE NUNCA FALLA.

“El amor nunca deja de ser” 1 Corintios 13:8

Un amor que nunca falla. Difícil de imaginar, ¿no lo crees?

¿Algún amor humano te ha fallado alguna vez? Supongo que tu respuesta podría ser: -“Si, mas veces de las que me gustaría admitir”.

1 Corintios 13:8 promete que “el amor nunca falla”, el amor jamás se extingue, el amor nunca deja de ser. El tipo del amor de Dios.

Tengo la sensación de que muchos estamos sedientos de éste tipo de amor.

Aquellos que debieron haberte amado, no lo hicieron.

Aquellos que podrían haberte amado, no lo hicieron.

No acudieron cuando estabas en el hospital.

Te abandonaron ante el altar.

Te dejaron con una cama vacía.

Te dejaron con un corazón roto.

Te dejaron con una pregunta: -“¿Alguien puede amarme?

Escucha la respuesta del cielo: Dios te ama con un amor que nunca falla.

Un amor que nunca se extingue. Un amor que nunca dejará de ser.

Te ama de una manera personal. Te ama de una manera poderosa, apasionada.

Dios te ama con amor incondicional.

Y Su amor, si tu lo permites, puede llenarte.

Ven, si estás sediento de éste amor, y bébelo profundamente.

 

Autor: Max Lucado.

Del libro:”Come Thirsty”

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

 

UN AMOR QUE NUNCA FALLA