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¿ME PODRIAS ESCUCHAR?

“Aprende a escuchar. Debajo de cada palabra hay otras palabras”

Alejandro Jodorowsky.

No es agradable conversar con una persona a la que no le interesa escuchar. Por el contrario, qué bien se puede sentir uno después de haber podido compartir tus cosas con alguien que tú sabes que te escuchó y que además se interesó por ti. Los adolescentes no son la excepción. No son niños grandes ni adultos pequeños. Son adolescentes. Son personas como tú y como yo, con ese mismo deseo de ser escuchadas. Y se dan cuenta perfectamente cuando no lo estamos haciendo.

Con dos adolescentes en casa, busco auxiliares para salir lo mejor librada en ésta travesía. Pero a fin de cuentas, no se trata tanto de nosotros los padres, sino de ellos, de ser apoyo, de contribuir a su bienestar, de saber cómo amarles. Comparto un fragmento de una conferencia de Rosa Barocio, que me ha sido de gran utilidad. Los principios pueden ser aplicables no solo en nuestra relación con adolescentes, sino con cualquier persona. Todos necesitamos ser escuchados, y todos tenemos que aprender a escuchar. De alguna manera el C.D. llegó a nosotros, y hoy, una tarde lluviosa, me he dado a la tarea de transcribir sus conceptos, que espero, te sean de utilidad.

GUIANDO AL ADOLESCENTE. ROSA BAROCIO.

ESCUCHAR.

¿COMO ESCUCHAR? ¿Qué significa escuchar? Para comprender mejor lo que es, consideremos lo que no es escuchar.

Escuchar no es:

Sermonear, aconsejar, sugerir, discutir, advertir, solucionar, criticar, culpar, alabar, diagnosticar, juzgar, o ridiculizar.

¡Que lista tan larga! Si escuchar no es ninguna de éstas cosas, ¿qué es? A veces nos está hablando el adolescente y mientras en la mente ya estoy solucionando su problema, lo estoy juzgando, lo estoy criticando, estoy pensando qué le quiero aconsejar. Cuando estoy haciendo esto no lo estoy escuchando.

Escuchar implica que me abro a la otra persona y trato de hacer a un lado todos estos pensamientos para permitirme realmente escuchar.

Comparto un escrito de una autora anónima adolescente:

¿ME PODRÍAS ESCUCHAR?

“Cuando te pido que me escuches y me empiezas a dar consejos, no has hecho lo que te pedí.

Cuanto te pido que me escuches y empiezas a decirme que no debería sentirme así, estas pisoteando mis sentimientos,

Cuando te pido que me escuches  y sientes que tienes que hacer algo para arreglar mi problema, me has fallado, por raro que esto te parezca.

Escucha… todo lo que te pido es que me escuches. No  te pido que hables o hagas algo, nada mas escúchame.

Yo me las puedo arreglar sola, no estoy incapacitada. A lo mejor desalentada y equivocada, pero no incapacitada.

Cuando haces algo que yo puedo y necesito  hacer por mí misma, contribuyes a mi miedo y sentido de inadecuación.

Pero cuando aceptas el hecho de que yo me siento como me siento, no importa lo irracional que esto pueda ser, entonces puedo dejar de tratar de convencerte y ponerme a buscar que hay detrás de ese sentimiento.

Cuando lo aclaro, las respuestas son obvias, y no necesito consejos.

Los sentimientos irracionales dejan de serlo cuando comprendemos qué hay detrás de ellos.

Quizás por eso funcionan las oraciones,  porque Dios es mudo y no da consejos, solo escucha, y deja que nosotros resolvamos nuestros problemas.

Así que por favor escúchame y si quieres hablar, espera un minuto; cuando te toque tu turno, yo también te voy a escuchar a ti”.

Este escrito, nos muestra de una manera muy clara lo que siente y lo que piensa un adolescente.

El necesita hablar. Necesita hablar las cosas para el mismo; llegar a la solución de sus problemas. No necesita que nosotros le arreglemos las cosas.

El adolescente se abre cuando él quiere.  Es diferente a un niño pequeño. Tu puedes planear hablar con un niño pequeño. Siempre está dispuesto. No así con el adolescente.  El escoge cuando hablar. Cuando lo has planeado si él no está dispuesto, no va a ocurrir. Por eso hay que aprovechar esos momentos cuando él está de ánimos para platicar.

Así que cuando ese momento preciado llegue: escucha, no critiques, no discutas, no aconsejes, no juzgues…  SOLO ESCUCHA.