LA PRISION DEL “QUERER”.

LA PRISIÓN DEL “QUERER”, LA CARGA DEL DESCONTENTO.

Por Max Lucado.

“El Señor es mi Pastor, nada me falta”. 

Salmo 23:1 NVI

Ven conmigo a la prisión más poblada del mundo.

Las instalaciones tienen mas reclusos que literas; mas prisioneros que platos; mas residentes que recursos.

Acompáñame a la prisión más opresiva del mundo. Sólo pregunta a los reclusos y ellos te lo dirán. Están sobrecargados y desnutridos. Las paredes están rayadas y las literas son duras.

Ninguna otra prisión tiene tantos habitantes. La mayoría de los reclusos nunca se van. Nunca se escapan. Nunca se sienten aliviados. Ellos cumplen una sentencia perpetua en este desolado lugar.

¿El nombre de la prisión? Lo verás en la entrada. Pintada sobre la reja se ven las grandes letras de hierro donde se lee el nombre de este lugar:

Q -U -E -R -E -R 

La prisión del querer. Tienes que ver a los prisioneros. Ellos estan “queriendo”. Ellos quieren algo. Siempre quieren algo. Quieren algo más grande. Mas rápido. Más fino. Ellos quieren.

Tal vez ellos no “quieran” mucho hoy. Tal vez hoy solo quieren una cosa. Un carro nuevo. Una casa nueva. Una nueva esposa. No desean mucho. Solo “algo”.

Y cuando logren tener “eso”, se sentirán felices. Y de hecho, estarán felices. Cuando consiguen algo, entonces podrían abandonar la prisión. Pero entonces algo ocurre. El nuevo trabajo se vuelve viejo. El vecino compra un televisor mas grande. La nueva esposa tiene malos hábitos. El entusiasmo se esfuma y después de un tiempo de “libertad condicional” regresan a la cárcel.

¿Estás tu en prisión? Lo estás si tu te sientes mejor cuando tienes mas y peor cuando tienes menos.

Lo estás si tu alegría se encuentra a “un paquete” de distancia,  si depende del próximo depósito monetario que recibas, del premio que esperas, o el próximo cambio de imágen que deseas.

Si tu felicidad proviene de algo que gastas, manejas, tomas, o digieres, entonces enfréntalo- eres un prisionero, estás en la cárcel… la prisión del querer.

Esa es la mala noticia. Pero la buena noticia es que tienes una visita. Y tu visita tiene un mensaje: te puede conseguir la libertad condicional.

Te diriges hacia el salón de visitas. Tomas tu lugar en la silla y miras al otro lado de la mesa y ves que el visitante es el salmista David. Te hace una seña para que te acerques y susurra: “Tengo un secreto para ti”…”El secreto de la SATISFACCIÓN”.”El SEÑOR es mi Pastor. NADA ME FALTA” (Salmos 23:1 NVI).

David ha encontrado la clave donde el descontento puede morir. Es como si dijera “Lo que tengo en Dios es mucho más grande que lo me falta”.

¿Crees que tu y yo podríamos aprender a decir lo mismo?

Sólo por un momento piensa en las cosas que posees. Piensa en la casa que tienes, el auto que manejas, el dinero que has ahorrado. Piensa en las joyas que tienes en tu alhajero y la ropa que has comprado. Visualiza todo eso y déjame recordarte dos verdades bíblicas.

TUS COSAS NO SON TUYAS. Pregunta en las funerarias. Pregunta al embalsamador. Nadie se lleva algo cuando muere. Cuando uno de los hombres más prosperos en la historia, John D. Rockefeller, murió, uno de sus contadores  preguntó a otro de ellos: “¿Cuánto dejó el Sr. Rockefeller?” el otro contador respondió: “Todo”.

Tus cosas no te pertenecen, no podrás llevártelas. Y ¿sabes otra cosa?

TU NO ERES TUS COSAS. Quien tú eres no tiene nada que ver con la ropa que usas ni con el carro que manejas. Jesús dijo: “La vida no está definida por lo que tienes, incluso cuando tienes mucho” (Lucas 12:15 MSG).

Al cielo no le importa si tu eras la mujer de la casa enorme. Al cielo le importa tu corazón.

“El hombre ve lo que tiene delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón” 1 Sam. 16:7

 Cuando Dios piensa en ti, tal vez vea tu compasión, tu devoción, tu ternura o tu agilidad mental, pero no piensa en tus cosas.

Y cuando tu piensas en ti mismo, tampoco deberías pensarlo. Defínete a ti mismo por tus cosas y te sentirás muy bien cuando tienes mucho, y muy mal cuando tienes poco.

El contentamiento viene cuando nosotros podemos decir de una manera honesta junto con Pablo: “He aprendido a contentarme en la pobreza y en la abundancia” Filipenses 4:11-12

Tal vez estas esperando que un cambio en las circunstancias te traerá un cambio en tu actitud. Si es así, entonces estás en prisión, y tu necesitas aprender que lo que tienes en tu Pastor es mas grande que lo que no tienes.

¿Qué es lo que te hace sentir insatisfecho? Llena el espacio:

“Me sentire feliz cuando: ___________________

Tal vez piensas:  “Cuando sea sanado, cuando esté más delgada, cuando tenga un hijo, cuando mis hijos se vayan de casa, cuando sea rico”…

Con tu respuesta firmemente en mente, responde a esto: ¿y si nunca llega ese barco? es decir, si tu sueño nunca se convierte en realidad? Si esa situación nunca cambia, ¿podrías ser feliz? Si no, entonces estas durmiendo en la fría celda del DESCONTENTO. Estás en prisión. Y necesitas saber lo que tienes en tu Pastor, lo que tienes en el Señor.

Tienes un Dios que te escucha.

Tienes el poder del amor detrás de ti,

al Espíritu Santo dentro de ti,

y al cielo delante esperando.

Si tu tienes al Pastor, tu alcanzas la gracia que perdona cada pecado,

la dirección para cada camino,

la luz que te alumbra siempre,

y el ancla para cada tormenta.

Tienes todo lo que necesitas.


Y ¿alguien podría quitártelo? Podría la leucemia infectar tu salvación? ¿Podría la banca rota empobrecer tus oraciones? o un tornado podría llevarse tu casa terrenal, pero ¿podría arrebatarte tu hogar celestial?

Una vez un hombre acudió con un ministro para recibir un consejo. Estaba en medio de un colapso financiero.

“Lo he perdido todo” confesó al ministro.

“Oh, siento mucho que hayas perdido tu fé” dijo el ministro.

“No” le corrigió el hombre, “No he perdido mi fé”

“Bueno” dijo el ministro, “entonces siento mucho escuchar que has perdido tu carácter”

“Yo no dije eso” dijo el hombre “Todavía tengo mi carácter”.

“Siento mucho escuchar que has perdido tu salvación” dijo el ministro.

“Eso no es lo que dije” objetó el hombre. “Yo no he perdido mi salvación”

“Tu tienes tu fé, tu carácter, tu salvación. Me parece que no has perdido ninguna de las cosas que realmente importan” dijo el ministro.

Nosotros tampoco.

¿Qué podrías ganar con el CONTENTAMIENTO? Podrías ganar tu matrimonio. Podrías ganar preciosas horas con tus hijos. Podrías ganar auto respeto. Podrías ganar gozo. Podrías ganar la fé de decir “El Señor es mi Pastor. Nada me falta”.

Trata diciéndolo lentamente: “El Señor es mi Pastor. Nada me falta”.

Dilo otra vez: “El Señor es mi Pastor, Nada me falta”

De nuevo: “El Señor es mi Pastor, Nada me falta”.

Shhhh. ¿Escuchaste algo?… Creo que escuché algo… No estoy seguro…. pero creo que escuché que la reja de la cárcel se abrió…

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

Autor: Max Lucado

Tomado del libro: “Traveling light for Mothers”

W Publishing Group

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CÓMO ENVIDIAR CON ÉXITO

CÓMO ENVIDIAR CON ÉXITO:

1. Selecciona a tu objetivo, a quien llamaremos “Sr. X”

2. Enumera lo que él tiene y que tú desearías poseer.

3. Enlista las cualidades que te hacen a ti un mejor candidato para gozar de aquello que   anhelas.

4. Enlista los defectos del  “Sr. X”, lo que lo hace un mal receptor de bendiciones.

5. Por las noches retuércete del coraje recordando la buena fortuna del “Sr. X”.

6. En las mañanas desea con todas tus fuerzas que el “Sr. X” tenga un pésimo día.

7. Cuando lo veas recuerda todo lo anterior.

8. Háblale bien, sólo para enterarte de más cosas que añadir en tu lista de cosas que

envidiar.

9. Jamás ores por él.

10. Ni se te ocurra comparar lo que tienes diciéndote que Dios los ha hecho

diferentes.

¡FELICIDADES!

¡Te puedes graduar de la  ESCUELA DE LOS INFELICES Y ACOMPLEJADOS!

 ENVIDIA VS. CONTENTAMIENTO

Hablando de ti

Definición de envidia: Tristeza causada por querer algo que otro tiene.

Si pudieras conseguir cinco cosas que en este momento no posees, ¿qué eligirías? Un

auto, una casa, ropa costosa, una computadora, un teléfono celular, una cuenta

bancaria, joyas, boletos para un concierto, libros, CDs, una novia.

Si pudieras elegir ser alguien más por un día, ¿a quién escogerías? Madonna, David

Beckham, Thalía, Luis Miguel, Bill Clinton, Billy Gates, Carlos Slim, la más bonita de la

escuela, tu primo, tu tía, tu sobrino, tu hermano, el chavo más buena onda de la cuadra,

el jefe de la pandilla, el presidente del grupo.

Descubriendo más

La envidia es el principio de muchos otros pecados. Analiza estos dos pasajes:

 Hechos 7:9

9 Los patriarcas, movidos por envidia,   vendieron a José para Egipto;   pero Dios estaba con él,

  Mateo 20:1-16.

20 Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña.2 Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña.3 Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados;4 y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron.5 Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo.6 Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados?7 Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. El les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo.8 Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal,  comenzando desde los postreros hasta los primeros.9 Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.10 Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario.11 Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia,12 diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día.13 Él, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario?14 Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti15 ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?6 Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.

¿Qué consecuencia tuvo la envidia en los hijos de Jacob?

 ¿Quéhicieron los obreros inconformes de la viña? Elabora una lista de pecados que son producto de la envidia.

La envidia puede dañarte. ¿Qué dice Proverbios 14:30 acerca de esto?

30 El corazón apacible es vida de la carne; Mas la envidia es carcoma de los huesos.

Trata de explicarlo con tus propias palabras. ¿Qué cosas nos provocan envidia? Generalmente cuando a alguien le va mejor, según nuestro punto de vista.

Analiza Eclesiastés 4:4

4 He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.

Definición de contentamiento: Estar satisfecho con lo que tienes.

Pablo aprendió a contentarse bajo cualquier circunstancia y nos lo comparte en dos

citas: Filipenses 4:11 y 1 Timoteo 6:6.

Filipenses 4:11 dice:

11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.

1 Timoteo 6:6 dice:

6 Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento;

Piedad significa practicar la presencia de Dios en tu vida; una sumisión total a Dios.

¿Cómo la puedes acompañar de contentamiento?

Lee con atención el siguiente pensamiento: “Todo lo que tengo me lo ha dado el Señor

y si no lo tengo, es porque no lo necesito”. ¿Estás de acuerdo? ¿Vives así o te la pasas

envidiando al vecino?

Tu compromiso.

Un dicho popular dice que el pasto del vecino siempre es más verde. ¿A qué se refiere y por qué crees que actuamos de ese modo? Haz una lista de todas las bendiciones que Dios te ha dado y agradece en oración por ellas.

Memoriza dos textos sobre el contentamiento.

TAREA: Escribe los nombres de las dos personas a las que más envidias y procura

orar por ellas diariamente en esta semana. Dale gracias a Dios por lo que ellos tienen y

pide por sus problemas aunque no los conozcas bien. Puedes ir observando si tus

sentimientos van cambiando.

Autora: Keila Ochoa

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