LA CARGA DE LA PREOCUPACIÓN.

“El me guía hacia las aguas tranquilas” Salmo 23:2 Imagina que tienes un hijo de diez años y está preocupado. Tan ansioso que no puede ni comer. Tan preocupado que no puede dormir. “¿Qué te pasa?” le preguntas. El niño mueve la cabeza y replica: “Ni siquiera tengo un plan para mi pensión”. O a…