El tiempo no se detiene.

Por Mayra Gris de Luna.

Hoy pasó algo curioso. Quería introducir un nuevo horario de alarma en la aplicación de mi teléfono, así que al abrir la aplicación apareció en pantalla la función de cronómetro. Estaba activada. Los segundos corrían y al ver el tiempo transcurrido desde que activé el cronómetro, las horas acumuladas eran más de seiscientas. Mas o menos ¡27 días! Inmediatamente recordé que activé el cronómetro para medir el tiempo en uno de los juegos de un Baby Shower al que asistí.  Alguien más fué asignada para medir el tiempo y aunque me percaté de ello,  no lo detuve. Me concentré en el juego. No lo volví a recordar sino hasta hoy que abrí la aplicación. El ver que tantas horas habían transcurrido y que las horas seguían corriendo recordé que el tiempo no se detiene. Pensé: – ¿En qué ocupé éstas 657 horas desde aquel día? ¿Aproveché bien el tiempo?

Durante este lapso, conviví con mi familia, fuimos a una boda, hubo graduaciones, una amiga murió y el bebé ya nació. Se que pude haber aprovechado mejor mi tiempo. Hubo horas bien aprovechadas, pero hubo muchas en las que simplemente lo perdí.

Yo no estaba consciente pero mi reloj y mi cronómetro estaban corriendo a la par de los latidos de mi corazón; a la par de mi vida.

Detuve el cronómetro pensando en lo afortunada que soy al poder estar viva hoy. Doy gracias a Dios por la vida y deseo aprovechar mejor cada segundo de ella. Estar vivos es más que suerte y más que un privilegio, es una bendición. Dios nos permite estar vivos porque todos tenemos un propósito, y todavía no terminamos de cumplirlo.

Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.

Salmo 90:12

70175591_2610535052361050_7087159375176925184_n

MI ORACIÓN DE FIN DE AÑO

Por Mayra Gris de Luna

EN LA CABAÑA

 

MI ORACIÓN DE FIN DE AÑO.

En el camino de mi vida, en la carrera de la fe, no sé si falta mucho o poco para el final.

En mi camino en esta vida y terminando un ciclo más, esperando un año nuevo, Dios, te doy gracias.

Te doy gracias por la gente que me ama porque en sus brazos siento Tu abrazo.

Por la gente que me acepta porque me recuerda Tu perdón.

Por quienes me necesitan porque Tu voluntad es que sea útil.

Te doy gracias por la gente que me envidia porque me hace consciente de Tus bendiciones.

Por quien me rechaza porque me muestra mis imperfecciones.

Para los que me ignoran pido bendición, porque me obligan a depender solo de Ti.

Gracias te doy por los niños, porque me muestran cómo debo ser para entrar en Tu reino.

Por Tu Iglesia en el mundo, porque me hace imaginar el cielo.

Por los retos que me has puesto, porque me hacen cumplir con Tu propósito.

Te doy gracias por la vida, “para mí el vivir es Cristo”;

Por Tu salvación, porque me hiciste eterna.

Por Tu Santo Espíritu, porque me consuela en la soledad y en el dolor.

Por Tu presencia, porque me da plenitud de gozo;

Tu gozo, la fortaleza de mi vida.

Te doy gracias por mis fracasos, porque Tu poder se perfecciona en mi debilidad.

Por mis triunfos si los hay, porque algún día demandarás cuentas de mis dones.

Te doy gracias Dios por Tu mirada, porque mi suspiro no te es oculto.

Por tus manos, porque tu diestra me ha sostenido en la enfermedad

Por Tu voz que me orienta cuando no he podido verte.

En el camino de mi vida, en la carrera de la fe,

ayúdame te pido a no temer la muerte porque el morir es ganancia.

¡Oh Emmanuel que estás conmigo, te amo tanto mi Señor!

Tú que lees los corazones sabes que en mi corazón

con letras de oro está escrito “Maranatha es mi canción”.

Mayra Gris. © 2012

 

En la cabaña frente al mar…