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Mavis.

Jesús dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, 
porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos.» 
Mateo 19:14 Nueva Versión Internacional (NVI) 

Mavis es una palabra de mis primeros recuerdos. Recuerdo a mi mamá llamarme así.

Ella decía que como todavía yo no podía pronunciar mi nombre, elegí Mavis como una especie de nombre alternativo. Lo cierto es que Mavis soy yo. Antes que Mayra y sus decepciones, antes que el bullying y los traumas. La niña feliz, vulnerable y sencilla. 

Solo un par de amigos y algunos familiares muy cercanos aún me llaman así. Únicamente me conocen por ese nombre los pocos que estuvieron en mi mundo de entonces, un mundo que ya no es más. Que sólo existe en mis recuerdos y memorias de los pocos que tal vez por ello me conozcan más y me comprendan mejor. 

En los días de Mavis escuchaba mi canción en la consola, caminaba de la mano de mi abuelo y recogía conchitas a la orilla del mar. 

En los días de Mavis mi mamá era mi ángel, mi hada hermosa y alegre de los ojos miel y cabello ondulado. En las tardes íbamos al campo a jugar con una pelota y recogíamos flores.

En los días de Mavis tenía papás, tíos, abuelos, primos, vecinos y hasta perros. Hoy, todo aquello ya no es más. 

Pero Mavis vive en mí. Se asoma como es, sin pretensiones ni altas expectativas. Ella agradece cada amanecer, ora por los pajaritos, canta, espera lo mejor; disfruta cada instante, ríe, sueña y ama.

También llora y sufre calladamente el desencanto de la vida cuando es dura. 

Todos llevamos una Mavis dentro. Con alma limpia, la mente pura, la intención sencilla y el sueño noble del niño de ayer. 

Dice Jesús que para entrar al cielo hay que ser como niños. Pues sin duda, Mavis es la parte de mí, o de ti, que allá estará. 

Mayra Gris de Luna. 

 

 





PARECE QUE FUÉ UN SUEÑO.

Por Mayra Gris.

Hace casi 30 años vivíamos en un departamento ideal para recién casados, le decíamos «la casita». Era perfecto para nosotros. Nos despertábamos tarde los sábados y en ocasiones, había partido de los Chicago Bulls justo a la hora en que mi esposo regresaba del trabajo para cenar. Así que saboreábamos nuestra cena frente al televisor de la recámara deleitándonos con las jugadas de Michael Jordan, Scottie Pippen y los demás. 

Más tarde llegaron los tiempos de criar a nuestras bebés. Dos preciosas princesas que Dios nos permitió cargar, cambiar pañales, peinar. También hicimos castillos de arena en la playa y las levamos a la escuela. Hubo noches en vela cuando se enfermaban de tos o anginas y su temperatura corporal se elevaba. Días y días con la tarea interminable de recoger juguetes regados por el cuarto, intentando encontrar un lugar para cada cosa. Después las clases por la tarde. Clase de música, de ballet, o la natación. Preparar comidas, «lunches», uniformes y maletas. Fines de semana con tanta actividad de la iglesia que solo llegábamos a dormir a casa . Por algunos años instituimos el «viernes de familia», un día intocable para otras actividades que no fuera estar juntos. Ibamos al cine, a comer pizza o a Applebee´s. Entre semana nos pasábamos la tarde-noche metidos en el gym, donde nos bañábamos y nos poníamos de una vez la pijama para llegar a casa, cenar algo ligero y descansar. Días de conciertos y presentaciones nos hacían sentir muy orgullosos padres gozando los talentos de nuestras chicas. Repentinamente este tiempo tuvo algunos cambios. Mi hija mayor se casó muy jovencita y tuvo que irse de casa. Mi tristeza al separarme de ella fue reemplazada por un gozo callado dentro de mi corazón al darme cuenta de la felicidad que su matrimonio le trajo. Sigo gozándome mirando su sonrisa. Y Dios nos dio a un hijo en su esposo. Ahora sin él nos sentiríamos incompletos. La vida da muchas vueltas y giros extraños. Ya hace medio año que tuvimos que dejar nuestro hogar y mudarnos a otra ciudad lejos de nuestros amados hijos. 

Hoy podemos levantarnos un poquito mas tarde los sábados como solíamos hacerlo, y entre semana, cuando mi esposo llega en la tarde-noche para cenar, vemos algo en YouTube como al principio. Y todo aquello que vivimos con ellas, me parece como un sueño. Un sueño del que he despertado y no quedan más que los recuerdos. Atesoro cada segundo de la vida que Dios nos permitió vivir en aquellas etapas. Y en mi corazón digo como alguien dijo: «Sé que cuando el libro de mi vida se cierre, mis hijas serán el capítulo mas bello».

Escribo esto para ti que tienes hijos pequeños y tal vez en ocasiones te llegas a sentir cansada y agobiada. Toma aliento. Esa etapa pasará y vendrán otras. Otras en las que ya no habrá ningún juguete tirado en el suelo, ni esas vocecitas llorando, cantando y hablando sin parar. El tiempo vuela pero «Todo es hermoso en su tiempo».

«Sé que cuando el libro de mi vida se cierre,

mis hijas serán el capítulo mas bello»

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La Bendición más grande.

LA BENDICIÓN MÁS GRANDE.

Por Mayra Gris De Luna.

La bendición más grande para un bebé: dormir en los brazos de su madre.


La bendición más grande para un niño después de un largo día de escuela: regresar a casa de la mano de mamá.


La bendición más grande para una jovencita enamorada: el consejo de mamá envuelto en un abrazo.


La bendición más grande para un joven desesperanzado en un día lluvioso: el calorcito de una conversación con mamá mientras ella le sirve una sopita caliente.


La bendición más grande para una persona madura es poder disfrutar de una amena conversación con su madre degustando la taza del mejor café del mundo: el que ella prepara.


La bendición más grande de un hombre son sus hijos, fruto del amor a la mujer que los dió a luz.


La bendición más grande de una mujer: ser “Madre”.

¨La Moms¨, durante la cuarentena por COVID19, Mayo 10, 2020.

LLAMADAS A SER MADRES.

images-1EL LLAMADO A SER MADRES.

Elizabeth Elliot recuerda a las mujeres que la maternidad es un llamado divino.

-¿En qué trabajas? Te preguntan.

-“Soy mamá”

-¿Quieres decir que eso es todo lo que haces?¿Eso es todo?

Como madre, dedicas tu vida a cuidar personas – las pequeñas, para empezar, cuyas necesidades nunca parecen cesar. A veces, cuando tus días parecen estar completamente ocupados en limpiar cosas, trastos y fregaderos; pequeñas naricitas y grandes lagrimones,  te preguntas qué satisfacción se supone que ello debe significar para ti. Te preguntas sobre ser (además de la esposa y madre perfecta) una anfitriona creativa, intelectualmente productiva y hermosa … y lentamente tus sueños parecen evaporarse.

Has estado escuchando lo que nos dicen hoy en día sobre lo importante que es encontrarte, expresarte y afirmarte. Tal vez estas pensando que no eres nada mas que la «esposa de alguien» y la «madre de alguien más».  A veces te preguntas ¿qué clase de vida es esta?

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Hay una tribu en el sur de Sudán llamada «Nuers», donde el nombre de una mujer se cambia no cuando se convierte en una esposa, sino cuando se convierte en una madre. Ella es «ManPuk» – «Madre de Puka». Entre los Nuers, ser madre de alguien es lo que hace que la vida de una mujer tenga significado. Hace dos mil años había otra joven, de la tribu judía de Judá, que entendía esa verdad. El mundo nunca se ha olvidado de ella: María, la madre de Jesús, porque estuvo dispuesta a ser conocida simplemente como «la madre de Alguien».

La maternidad es un llamado. Es una vocación femenina. No nos dejemos intimidar por aquellos que quieren extinguir la luz y la alegría de la sexualidad tratando de convencernos de que olvidemos palabras como «masculino» y «femenino».

En el principio de los tiempos, cuando Dios creó al primer hombre y a la primera mujer a Su imágen, Él los puso a ámbos bajo el mandato divino de ser fecundos. La obediencia de la mujer a esa orden significaba darse a si misma. Primero se entrega a si misma a su esposo, él inicia y ella responde. Ella se entrega a sí misma por la vida de su hijo.Una mujer sabe, en las regiones más profundas de su ser, que es precisamente ésta entrega, la  causa por la que fué creada. Soltera o casada, su nivel de madurez se mide por cuánto da a los demás. Si está casada, se entrega a su marido y ella recibe plenitud. Si es madre, «pierde» su vida en su hijo y – misteriosamente – es de ésta manera como verdaderamente la encuentra.

Una mujer sabe que nadie puede decir realmente dónde termina el dar y comienza el recibir.

No es de extrañar que seamos confundidas cuando se nos pide que busquemos alguna vocación «mejor» o «superior» para «probar nuestra personalidad». No es de extrañar que estemos angustiadas por ser sometidas a los estándares masculinos y se nos diga que los conceptos de femineidad y masculinidad son obsoletos. En verdad son conceptos antiguos; porque para  empezar no los inventamos nosotros. Son conceptos que vienen de Dios. Él planeó todo el sistema. Es Dios mismo quien llama. Él llama a algunos a ser solteros, a algunas personas casadas para que no tengan hijos, pero llama a la mayoría de las mujeres a ser madres. La Biblia nos dice que hay «diversidad de dones» y todos nos son dados según la gracia de Dios. Ninguno de los dones de mi propia vida, ni mi «carrera», ni mi trabajo, ni ningún otro don es más valioso para mí que el hecho de ser «la madre de alguien».

Si nuestro llamado es ser madres, seamos madres con todo nuestro corazón. Con gusto, sencillez y humildad, como la pequeña niña campesina María que habló por todas las mujeres de todos los tiempos cuando dijo: «He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo confome a tu palabra. «(Lucas 1:38).

© 2002-2005 Good News Publishers.

Autora: Elizabeth Elliot

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

 

¿QUÉ ME SORPRENDE AHORA QUE ME HE CONVERTIDO EN MAMÁ?

Mayra y Jonathan

¿Qué me sorprende ahora que me he convertido en «Mamá»?

Yo misma.

Mi carácter e impaciencia.

Cuán cansada me siento.

Cuanto amo a mi bebé.

Que un bebé puede ocupar mi día entero.

Que aún cuando amo a mis hijos, hay días en que no me agradan.

La manera en que el ser mamá hace aflorar lo mejor y lo peor de mi.

Algunas cosas que les digo a mis hijos que nunca creí que diría.

Que nunca podré usar el baño solo para mi otra vez.

Cuantas veces una nariz necesita ser limpiada.

Que un pequeño de dos años puede poner a un adulto a orar de rodillas más pronto que con cualquier otra cosa.

Cuanto he empezado a preocuparme por los gérmenes, el humo de cigarro, los extraños, los accidentes automovilísticos y….

Que por primera vez comprendo realmente a mi Mamá.

Que puedo amar a mi segundo hijo… o al tercero… lo mismo que al primero.

¡Cuán maravilloso es ser llamada “Mamá”!.

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

Obtenido de: “What Every Mom Needs”.
Elisa Morgan & Carol Kuykendall

ME he convertido en mamá!

Zondervan Publishing House

BELLOS PENSAMIENTOS SOBRE «MAMÁ».

Consuelo

«Ser madre te convierte en madre de todos los niños.

Desde ese momento, cada niño herido, abandonado o asustado es tu hijo.

Vives en las madres de todas las razas y todos los credos,

y lloras con ellas cuando sufren.

Desearías poder consolarlos a todos».

Charlotte Gray.

«Siempre serás un niño mientras tengas una madre a quien recurrir»

Sarah Jewett

«Lo mejor que las mujeres podemos hacer por nuestros hijos es estar enteras y vitales porque siempre somos modelos para ellos»

Silvia Solomonoff

«Cuando nazca tu hijo, asegúrate no solo de transfomarte en madre,

sino también de transformarte en niña»

Dogen

«De una madre hermosa celos tiene el sol

porque vió en sus brazos otro sol mayor»

Lope de Vega

«Lo esencial es saber que las madres están allí,

en especial durante la edad en que tratamos, paradójicamente,

de separarnos de su influencia»

Margot Fonteyn

«Estar siempre disponible sin estar todo el tiempo presente

es probablemente el mejor papel que puede desempeñar una madre»

Lotte Bailyn

«La mujer partió el pan en dos trozos y se los dió a los niños, que lo comieron con avidéz.

-No tomó nada para ella- murmuró el sargento

-Porque no tiene hambre- dijo un soldado

-No, porque es una madre- respondió el sargento.

Victor Hugo

«Nunca serás tan alta como cuando te agachas a ayudar a tu hijo».

Pitágoras

«Mi madre me regaló un amuleto cuando era pequeño, para que me diera seguridad. Sirvió hasta que me dí cuenta de que la seguridad que yo sentía emanaba de ella.»

Alexander Crane

La relación madre-hijo es paradójica y, en cierto sentido, trágica. Exige el amor más intenso de parte de la madre y, sin embargo, este mismo amor debe ayudar al niño a crecer hasta ser totalmente independiente de ella».

Erich Fromm

Mamá quería que yo tuviera sus alas para volar como ella jamás había tenido el coraje de hacerlo. La adoro por eso. Adoro que ella haya querido dar a luz a sus propias alas.

Erica Jong.

Mamá

 

¿QUÉ NECESITO ELIMINAR/REDUCIR/INCREMENTAR/DEJAR DE HACER COMO MAMA?

¿QUE PUEDO HACER PARA MEJORAR COMO MAMÁ?

Ser mamá es una de las bendiciones que mas disfruto y mas agradezco a Dios cada día. Desde la celebración del día de las madres del año pasado, hasta ayer, ha transcurrido un año en el que muchas mamás, hemos podido disfrutar a nuestros hijos, hemos jugado, hemos compartido helados, películas, risas, viajes, música, hemos horneado galletas, gratas sobremesas y también hemos compartido momentos como la hora de firmar la boleta de calificaciones, aquel momento en que te das cuenta que visitar su cuarto es una peligrosa aventura, y que aun cuando por su estatura ya casi no cabe en su cama, te sientas ahí a un lado a esperar la lectura del termómetro porque no se siente bien. Sin embargo, el año transcurrió, y por todos esos momentos, para mí el 10 de mayo es un día para celebrar.

Ayer celebré a mi mamá, que aunque ya no está en ésta tierra, ocupó mi primer pensamiento del día. Le recordamos mi esposo y yo, derramé lágrimas por ella, y mi esposo me consoló y me dijo: “Gracias a Dios por la vida de tu mami”. Pero la vida sigue y yo tenía mucho que celebrar. Y mucho que agradecer.

Cuando mis hijas despertaron,  me llevaron un cafecito caliente hasta la recámara, me dieron cartas, regalos y abrazos. Y me puse feliz de nuevo. Celebré la vida y el amor de mis hijas. Las besé mil veces durante todo el día y lo soportaron amable y valientemente por ser mi día  🙂 .

Me preguntaron de antemano qué quería hacer en ese día, y escogí ir a Atlixco a comer “taco placero” en el mercado 🙂 Lo cual fue sensacional! Había un grupo musical ahí dentro dedicando su música a todas las mamás. Luego fuimos a comer nieve, y escogí la de Pitaya (Pitahaya), que es uno de los sabores que se pueden disfrutar solo en cierta temporada y solo en algunos lugares del país. Caminamos por el parque y nos sentamos en una banca como muchas otras personas, la mayoría lugareñas, que también celebraban su día.

¡Cómo disfruto México, y también lo celebré!

Hoy que empieza un nuevo año como mamá. Evalúo. Me trazo nuevas metas ante los nuevos retos que las nuevas etapas me demandan. Te invito a hacerte conmigo algunas preguntas:

¿Qué cosas hago como mamá que debería ELIMINAR O DEJAR DE HACER? La queja, la crítica, los platillos aburridos, las observaciones negativas, tratarles como bebés cuando ya pueden realizar más cosas por ell@s mism@s….

¿Qué cosas debería REDUCIR? Enfocarme en otras cosas cuando ell@s están en casa, reducir la presencia de comida no saludable, el tiempo de televisión, reducir algunos gastos infructuosos para enseñarles a ahorrar…

¿Qué cosas debo INCREMENTAR ahora como mamá? Echarles más porras, animarles más, orar más por ell@s, por sus parejas, por sus necesidades, salir más por separado con cada un@ de ell@s, escucharles más, conocerles más, interesarme por sus intereses, darles más responsabilidades específicas en la casa…

¿Qué debo IMPLEMENTAR ahora? El uso de una libreta familiar de oración para ir checando la respuesta de Dios a las oraciones, visitar a los enfermos, clases de algún nuevo instrumento, o clases de cocina…

Quiero esforzarme más éste año en apoyar más y mejor a mis hijas. No estoy de acuerdo cuando se evalúa a los padres por la vida de sus hijos. Pero si estoy consciente de la responsabilidad que tenemos como padres de las vidas de ellos sobre todo cuando todavía comparten nuestra casa.

Así que pido a Dios sabiduría para todas las mamás en éste año, continuemos con ánimo este rol tan hermoso que Dios nos permite desempeñar. Que podamos dar con alegría de corazón. Que Dios nos dé fuerza y gozo para levantarnos muy tempranito y sonreír.  Cada día cuenta.

“El mejor uso que le puedes dar a la vida es amar. El mejor momento para amar, es ahora”, dice una frase.

Vamos con todo mamás,  y si Dios nos presta vida, de aquí a otro año nuevamente a celebrar!

“USTED NO PUEDE CAMBIAR SU VIDA A MENOS QUE CAMBIE ALGO QUE HACE DIARIAMENTE.

EL SECRETO DE SU ÉXITO SE ENCUENTRA EN SU RUTINA DIARIA”

JOHN MAXWELL

 Con Princesa Soo

LO QUE HACE UNA MAMÁ. (ACRÓSTICO)

Por Mayra Gris de Luna.

En el mes de las Madres, podemos recordar mediante un acróstico, algunas de las tantas cosas que hacen. Una mamá:

MOTIVA. En cierto sentido, las mamás son las mejores “porristas” de sus hijos. Personajes célebres en la historia fueron grandes hombres cuyas madres creyeron en su potencial aún a temprana edad. A la madre de Tomás Alba Edison, los profesores le dijeron que su hijo no era capaz para permanecer en la escuela, ella le enseñó en su casa y años mas tarde Edison desarrollaría innumerables inventos al servicio de la humanidad. Una mamá motiva a su hijo a alcanzar su máximo potencial.

AMA.- El amor de una madre es incondicional, una madre siempre ama a su hijo “a pesar de” como sea su hijo, aun “a pesar” de que el comportamiento de su hijo no sea el mejor. Dicen que el amor materno es como un círculo: no tiene principio ni fin. En ese aspecto  el amor de una madre se parece al amor de Dios por nosotros, solo que el amor de Dios es perfecto.

DISCIPINA.- Una madre que ama a su hijo, le disciplina. Le educa, le pone límites. Para que una mamá pueda enseñar a su hijo la disciplina, ella misma tiene que ser una persona disciplinada. Hay una frase que dice: “Lo que eres en tu casa es lo que realmente eres”.  Una Madre modela con su vida comunicando principios a los que le rodean.» Los niños tienen más necesidad de modelos que de críticos» dice una frase . Uno de los mejores regalos que una mamá puede dar a sus hijos es un buen ejemplo.

RIE.- Una mamá que ríe es una mamá feliz y una mamá que hace feliz a su familia. Uno de los recuerdos más hermosos que uno puede tener, son los momentos alegres con los padres, en la sobremesa, en la intimidad del hogar, en los juegos. Mucho de la atmósfera que se respira en el hogar es determinado por el humor de mamá. Nadie quiere estar en casa cuando la mamá está enojada. “Lo que el sol es para las flores, las sonrisas son para la humanidad”.

ENSEÑA.- Uno de los mandatos bíblicos para los padres es instruir al niño en los caminos de Dios, y así, aún cuando fueren viejos nunca se apartarán de ese camino. La mamá es como una maestra de tiempo completo. ¿Quién enseña al niño la existencia de Dios? ¿Quién le enseña a juntar sus manitas y hacer una oración? Generalmente lo hace la mamá. Quien cada noche, antes de dormir a sus hijos abre su Biblia, y relata las grandes verdades de Dios.

“Cuando Eva fue llevada ante Adán, la llamó Eva, que quiere decir, madre de toda la humanidad. No la llamó esposa, sino solo madre, madre de toda criatura viviente. En esto consiste la gloria y el adorno más precioso de una mujer” –Martín Lutero.

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«UNA MAMÁ BIEN EQUIPADA».  del blog gris de luna EN LA CABAÑA

 

UNA MAMÁ BIEN EQUIPADA.

UNA MAMÁ BIEN EQUIPADA

Ser Mamá en nuestros días no es fácil, así que hay que estar bien equipada.

Si eres Mamá, hay por lo menos cinco cosas con las que puedes equiparte para esta noble tarea:

 1. Los lentes positivos. Estos son especiales y diferentes a los normales ya que con ellos solo se puede ver el lado positivo de las cosas. Serán muy útiles cuando hay muchos trastos que lavar, cuando sientes que nadie nota tu trabajo o que no se te valora lo suficiente; unabuena actitud te ayudará a recordar que Dios sí te ve y valora cada cosa que haces por tu familia.

2. Tapones para los oídos. Así no escucharás los patrones que la sociedad impone a la mujer diciéndote que tu valor depende de cuán bella eres, cómo te vistes, cuántos títulos y cuánto dinero tienes; o cuando insinúa que ser mamá o ama de casa no es suficiente.

 3. La lámpara que alumbra tu camino. Ésta es la Palabra de Dios, en donde encontrarás la sabiduría, el aliento y las instrucciones para la misión que se te ha encomendado. Leer tu manual diariamente definitivamente iluminará tu vida y brillarás para el Señor, iluminando también a tu familia.

 4. El anillo de hija, de princesa. Así como el hijo pródigo recibió el anillo que su padre le puso para reivindicarlo como hijo, ponte tu anillo de Hija. No eres huérfana ni estás desamparada. Eres la hija de un Rey y no debes olvidarlo.

 5. Los zapatos de la fe para caminar segura. Aun en medio de la adversidad, una Mamá puede caminar segura cuando sabe que su Padre le acompaña en todo momento y que nunca la abandonará. Aun en medio de enfermedad o escasez no tropezará ni se cansará cuando la fe le sostiene.

Sin duda este equipo puede ayudar a cualquier mamá a ser aun más feliz.

La palabra “bienaventurada” significa “doblemente feliz”.

Que tus hijos vean esa felicidad en ti, es una gran recompensa.

 “Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada

y su marido también la alaba.”

Proverbios 31:28

Derechos Reservados. Mayra Gris de Luna © 2012

Mamá

 

¿QUÉ ES UNA MAMÁ?

Hoy me preguntaba qué es una Mamá, y me puse a pensar qué es lo que
no es para así poder saber qué es lo que es:

Una Mamá no es un buzón, pero puede traerte buenas nuevas,
una Mamá no es una caja de seguridad pero puede guardar un secreto,
una Mamá no es un cofre pero en ella puedes descubrir un tesoro.

Una Mamá no es una caja fuerte pero puede protegerte de los
ladrones,
una Mamá no es un arma pero puede protegerte de muchos peligros,
una Mamá no es un semáforo pero te puede evitar muchos choques.

Una Mamá no es un árbol pero bajo su sombra uno se puede sentir
bien cómodo,

una Mamá no es una autopista pero te puede guiar por el mejor
camino,
una Mamá no es un auto pero te puede llevar a muchos lados.

Una Mamá no es un caramelo pero te puede endulzar la vida,
una mamá no es un café pero te puede preparar el mejor que hayas probado.
Una Mamá no es un té pero te puede entibiar la vida.

Una Mamá no es horno de microondas pero puede recalentarte la
comida después de esperarte hasta las tres de la mañana,

Una Mamá no es una lavadora pero muchas veces te salva lavándote la
ropa cinco minutos antes de que te la pongas.

A fin de cuentas una Mamá no es nada de eso, pero sí me di cuenta
que es lo que sí es:

Una Madre es paciencia, entrega, sacrificio, perdón, compañía, amor,
bendición, protección, cuidado y muchas cosas mas que ocuparían muchas
páginas de muchos libros pero lo más importante de todo este
discurso es que  LA MAMÁ ES UN REGALO DE DIOS.