¿CONFLICTOS DE PAREJA?

Por Mayra Gris de Luna.

Las relaciones de pareja son un arte y no son perfectas. Habrá algo que nos quite la paz o que opaca la armonía al menos por un rato en el mejor de los casos, y en otros habrá conflictos sin resolver a veces por mucho tiempo. 

Hace años, aprendí, de la Ing. Patricia Lazo de Parras, ponente del Curso “La Mujer Encantadora”, cuán útil resulta para la resolución de los conflictos empezar por analizarlos y clasificarlos.

Las situaciones que enfrentamos, siempre pertenecerán al menos a uno de los siguientes grupos:

1. Las cosas que podemos tolerar y aceptar.

2. Las cosas que definitivamente no se pueden aceptar.

3. Las cosas que es preciso platicar.

4. Las cosas que solo Dios puede cambiar.

Podría poner algunos ejemplos en cada tipo de cosas, pero estoy convencida de que eso es muy personal. Tal vez hay cosas que yo soy capaz de tolerar y aceptar como las situaciones típicas cuando el esposo deja los calcetines hechos bolitas uno por aquí y otro quien sabe donde, pero hay personas que simplemente no pueden tolerarlo y viven tan infelices con ello que ha sido motivo suficiente para divorciarse. 

Cada quien se pone sus límites y sus parámetros de acuerdo a sus principios y valores, su cultura , su temperamento y hasta sus traumas. 

Aunque es importante tener claro que aunque “cada cabeza es un mundo”  la violencia y el maltrato son cosas que no se pueden aceptar aunque sean psicológicos. En la religión musulmana, por ejemplo, el maltrato a la mujer lamentablemente se permite sin violentar los principios de su religión.

Clasificar las situación dentro de éstos cuatro parámetros aclara la situación en nuestra mente sobre todo para empezar a encontrar una solución. Cuando la pareja platíca de alguna situación puede hacer una “negociación” en la que se puede llegar a acuerdos en los que ambos salgan “ganando”. Esto ayudará a  volver a la tranquilidad  y estabilidad en la relación. Será necesario esforzarse para que el diálogo no se rompa. Madurez para sobreponerse a las emociones negativas que nos provocan los temas difíciles. Promover  el diálogo las veces que sea necesario.

Muchas veces los conflictos no se solucionan porque no hacemos algo al respecto. Lo peligroso es que las cosas cambian, muchas veces empeoran y es necesario actuar. Paradójicamente, descubriremos a veces, que no podemos hacer nada al respecto de alguna situación. Pero al menos la habremos analizado y sopesado, y el no hacer nada en esos casos puede ser parte de la solución. Todo depende. 

No podemos cambiar a las personas, pero si podemos cambiar nuestra actitud y nuestra perspectiva.

Tal vez una esposa no pueda cambiar a un hombre alcohólico o infiel, pero hay Alguien que si puede. Siempre podemos orar a aquel que sí puede cambiar las situaciones y a las personas: Dios.

  No se preocupen por nada. Más bien, oren y pídanle a Dios todo lo que necesiten, y sean agradecidos. Así Dios les dará su paz, esa paz que la gente de este mundo no alcanza a comprender, pero que protege el corazón y el entendimiento de los que ya son de Cristo.

Filipenses 4:6,7 TLA

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