“SEGURIDAD EN MEDIO DE LA INSEGURIDAD”

Por Mayra Gris de Luna.

“Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo.  Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él” 

(Lucas 8.39)

Estas fueron las palabras que Jesucristo le dijo a un hombre al que había liberado. Este hombre había sido poseído por muchos demonios durante mucho tiempo.

Así como pasó al endemoniado, muchas personas somos bendecidas, sanadas, libradas de accidentes y peligros cada día y a cada momento. Algunas veces reconocemos la ayuda sobrenatural de Dios, y muchas otras ni nos damos cuenta. Aún cuando si estamos conscientes de la ayuda de Dios y aún inmensamente agradecidos e impresionados, muchas  veces guardamos silencio. No compartimos nuestra experiencia. A veces casi puedo escuchar a Jesús diciéndome: ¡Anda, ve y cuenta las cosas que ha hecho Dios en tu vida! ¡No te quedes callada!

Creo que hay por lo menos tres razones por las que a veces no testificamos de las cosas que Dios hace en nuestra vida:

1. Por lo que digan los demás.

2. Porque pensamos que tiene que ser algo espectacular para compartirlo.

3. Pensamos que tal vez a nadie le importe.

En efecto, puede haber personas criticando; puede también ser algo cotidiano; y si, tal vez a la mayoría no le importe, pero aun con todo, al leer lo que Jesús dijo aquella ocasión, siento que debería compartir y publicar las cosas cosas que Dios hace en mi vida, y por una sola persona que resulte impactada positivamente como resultado de ello, vale la pena hacerlo.

Durante la semana he estado meditando mucho sobre el cuidado de Dios hacia nuestra familia.  Yo tengo mucho que agradecer y publicar. Dios nos protegió de manera especial. Hay cosas que mis hijas han tenido que enfrentar, que los niños de mi época no vivimos. Durante los últimos dos años, en tres diferentes ocasiones, sus escuelas han sido evacuadas por amenazas de bomba. Los niños nos llaman por sus celulares y nos ponen al tanto antes de que la escuela lo haga de manera oficial. Las mamás nos avisamos unas a otras para recoger a nuestros hijos lo más pronto posible, pues aunque siempre esperamos que sea simplemente una amenaza, por momentos se experimenta temor de que en cualquier momento eso pudiera explotar y la histeria colectiva se hace presente.

El miércoles pasado recibí otra llamada de mi hija. Se le escuchaba un poco nerviosa. Rápidamente me relató que después de efectuar un robo a un almacén cercano, varios asaltantes en su huida, perseguidos por la policía chocaron contra una camioneta con una decena de pasajeros. Ambas unidades se volcaron. Como la policía los perseguía algunos trataron de huir y hubo un tiroteo. Todo ésto ocurría a un lado de la escuela mientras los chicos tenían su recreo. Se temía que los asaltantes pudieran entrar a la escuela o alguna bala perdida pudiera lastimar a alguien. Los maestros y policias de la escuela activaron inmediatamente sus protocolos de seguridad poniendo a salvo a los niños. Sin embargo el sonido de las ambulancias llegando por los heridos, la llegada de policía, el acordonamiento de la zona, y mas tarde la llegada de los medios de comunicación pudo alterar hasta a los niños más ecuánimes.

Aún cuando enfrentar éste tipo de situaciones se nos va haciendo cotidiano, no es algo a lo que uno quiera acostumbrarse. Estos chicos han pasado por tres amenazas de bomba y un tiroteo en menos de dos años, y eso sin mencionar los sismos.

Cuando recibo este tipo de llamadas, le recuerdo a mi hija que Dios está con ella y siempre nos ha cuidado, y que por eso podemos confiar en que todo saldrá bien.  Le digo que voy a ir lo mas pronto posible, y que voy a orar por la situación. Ella dice que es difícil permanecer del todo tranquila en medio de la paranoia que provocan éste tipo de situaciones, pero que aunque se sienta nerviosa sabe que Dios siempre está con ella, y ya ha podido ir desarrollando ésta convicción cuando vez tras vez ocurren éste tipo de eventualidades y Dios nos ha guardado y protegido.

En medio de la inseguridad, podemos tener seguridad. Seguridad en que Dios ha prometido estar siempre con nosotros. Así ha sido siempre y así será. El siempre cumple Sus promesas.

“He aquí Yo estoy contigo y te guardaré dondequiera que vayas”.

Génesis 28:15

Sea que acostumbres testificar las cosas que Dios ha hecho contigo o no, te invito a hacerlo dejando un comentario. La bendición siempre se multiplica cuando lo compartimos.

DE PERSONA A PERSONA.

Por Mayra Gris de Luna.

Las personas nos comunicamos. Somos seres sociables. Dicen los expertos que es imposible no comunicar, pues hasta nuestro silencio expresa algo. De persona a persona se han perpetuado tradiciones, leyendas, mitos, rituales, canciones, recetas de cocina, creencias, oficios y hasta chismes.

Con los medios de comunicación modernos podemos estar enterados de lo que pasa en cualquier parte del planeta aún en el mismo instante en que ocurre. Podemos considerar, por mencionar un ejemplo, la inauguración de los Juegos Olímpicos o del Mundial de Fútbol para sorprendernos de la manera en que en la era moderna se puede mantener casi  al planeta entero unido en una misma sintonía mediante su transmisión simultánea por television.  Desde hace algun tiempo, el robot “Curiosity” ha estado transmitiendo fotografías en alta definición de los paisajes en el planeta Marte. Es impresionante el poder de comunicar que el ser humano ha logrado en la era moderna.

Si nuestro omnisciente Dios lo hubiera querido, habría podido enviar a Su Hijo Jesucristo unos dos mil años mas tarde. Jesús habría podido llevar a cabo su misión de salvar a todo aquel que crea en El en el 2017 o en el 3000. Habríamos podido subir “El Sermón del Monte” a youtube. Podríamos enviar  el video del “Padre Nuestro” a todos nuestros contactos en WhatsApp.

Todo el proceso de su pasión y muerte habría sido televisado simultaneamente o transmitido por Facebook Live y los ojos de toda la humanidad habrían podido constatar Su sufrimiento.

El domingo de resurrección, ya los periódicos de la tarde y los sitios más populares en internet traerían la noticia con todo y las fotografías HD de la tumba vacía.

Las cámaras instaladas afuera del sepulcro demostrarían que nadie robó su cuerpo, y hasta probablemente registrarían el momento en que la piedra se removió de su lugar.

Alguien habría podido sacar rápidamente su celular para grabar el momento en que ascendió al cielo y enviarlo a su twitter.

Nuestros ojos y los ojos de la humanidad entera habrían podido ser testigos de Su amor, y de Su poder. ¿Quién podría no creer que éra el Hijo de Dios ante tal evidencia? ¿Quién dudaría de Su amor al contemplar su sufrimiento?

Sin embargo, Dios no lo quiso así. Jesucristo escogió solo a 12 personas para comunicar su mensaje. Escogió a un solo pueblo: los judíos, para predicar y sanar milagrosamente. Murió a la vista de muy pocos. Resucitó cuando nadie se dió cuenta. Ascendió a la vista de unos cuantos a quienes les dijo: “Id y predicad el evangelio a toda criatura”.

¡Y funcionó! El poder de la comunicación de persona a persona dió resultado. La prueba es que hoy, en cualquier lugar del mundo hay creyentes y seguidores de Cristo, que sabemos que hubo un acontecimiento tan cierto que dividió la historia en antes de Cristo y después de Él.

La palabra escrita e inspirada: la Biblia, ha sido el medio santo y eterno por el cual se nos ha explicado el mensaje de salvación.

El mensajero: Esa persona que en algún momento de nuestra vida nos comunica nuestra necesidad de salvación y cómo encontrarla.

¿Por qué Dios quiso que fuera de ésta manera?

Porque la salvación es por FE.

Fe es creer lo que no podemos ver. No se necesitaría fe para creer en un video que podemos bajar de internet. No necesitariamos fe para creer que derramó su sangre si las fotografías de su sufrimiento estuvieran a nuestro alcance.

“Pero ¿como sabrán si no hay quien les predique?” dice la misma Biblia.  Es responsabilidad de cada persona que ha recibido el mensaje ser eslabón en la cadena y  transmitirlo a los demás…de persona a persona.

En eso consiste nuestra gran comisión, no lo olvidemos.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en El cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” Juan 3:16

¿Qué persona viene a tu mente como la candidata perfecta para

comunicarle el mensaje?

Hazlo pronto. Su regreso está cerca.