LLAMADAS A SER MADRES.

images-1EL LLAMADO A SER MADRES.

Elizabeth Elliot recuerda a las mujeres que la maternidad es un llamado divino.

-¿En qué trabajas? Te preguntan.

-“Soy mamá”

-¿Quieres decir que eso es todo lo que haces?¿Eso es todo?

Como madre, dedicas tu vida a cuidar personas – las pequeñas, para empezar, cuyas necesidades nunca parecen cesar. A veces, cuando tus días parecen estar completamente ocupados en limpiar cosas, trastos y fregaderos; pequeñas naricitas y grandes lagrimones,  te preguntas qué satisfacción se supone que ello debe significar para ti. Te preguntas sobre ser (además de la esposa y madre perfecta) una anfitriona creativa, intelectualmente productiva y hermosa … y lentamente tus sueños parecen evaporarse.

Has estado escuchando lo que nos dicen hoy en día sobre lo importante que es encontrarte, expresarte y afirmarte. Tal vez estas pensando que no eres nada mas que la “esposa de alguien” y la “madre de alguien más”.  A veces te preguntas ¿qué clase de vida es esta?

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Hay una tribu en el sur de Sudán llamada “Nuers”, donde el nombre de una mujer se cambia no cuando se convierte en una esposa, sino cuando se convierte en una madre. Ella es “ManPuk” – “Madre de Puka”. Entre los Nuers, ser madre de alguien es lo que hace que la vida de una mujer tenga significado. Hace dos mil años había otra joven, de la tribu judía de Judá, que entendía esa verdad. El mundo nunca se ha olvidado de ella: María, la madre de Jesús, porque estuvo dispuesta a ser conocida simplemente como “la madre de Alguien”.

La maternidad es un llamado. Es una vocación femenina. No nos dejemos intimidar por aquellos que quieren extinguir la luz y la alegría de la sexualidad tratando de convencernos de que olvidemos palabras como “masculino” y “femenino”.

En el principio de los tiempos, cuando Dios creó al primer hombre y a la primera mujer a Su imágen, Él los puso a ámbos bajo el mandato divino de ser fecundos. La obediencia de la mujer a esa orden significaba darse a si misma. Primero se entrega a si misma a su esposo, él inicia y ella responde. Ella se entrega a sí misma por la vida de su hijo.Una mujer sabe, en las regiones más profundas de su ser, que es precisamente ésta entrega, la  causa por la que fué creada. Soltera o casada, su nivel de madurez se mide por cuánto da a los demás. Si está casada, se entrega a su marido y ella recibe plenitud. Si es madre, “pierde” su vida en su hijo y – misteriosamente – es de ésta manera como verdaderamente la encuentra.

Una mujer sabe que nadie puede decir realmente dónde termina el dar y comienza el recibir.

No es de extrañar que seamos confundidas cuando se nos pide que busquemos alguna vocación “mejor” o “superior” para “probar nuestra personalidad”. No es de extrañar que estemos angustiadas por ser sometidas a los estándares masculinos y se nos diga que los conceptos de femineidad y masculinidad son obsoletos. En verdad son conceptos antiguos; porque para  empezar no los inventamos nosotros. Son conceptos que vienen de Dios. Él planeó todo el sistema. Es Dios mismo quien llama. Él llama a algunos a ser solteros, a algunas personas casadas para que no tengan hijos, pero llama a la mayoría de las mujeres a ser madres. La Biblia nos dice que hay “diversidad de dones” y todos nos son dados según la gracia de Dios. Ninguno de los dones de mi propia vida, ni mi “carrera”, ni mi trabajo, ni ningún otro don es más valioso para mí que el hecho de ser “la madre de alguien”.

Si nuestro llamado es ser madres, seamos madres con todo nuestro corazón. Con gusto, sencillez y humildad, como la pequeña niña campesina María que habló por todas las mujeres de todos los tiempos cuando dijo: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo confome a tu palabra. “(Lucas 1:38).

© 2002-2005 Good News Publishers.

Autora: Elizabeth Elliot

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

 

EL REGALO DE LA LIBERTAD.

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Por Mayra Gris de Luna.

“Estad pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud” Gálatas 5:1

Coretta Scott, virtuosa pianista fue esposa de Martin Luther King. Juntos lucharon en contra de la discriminación racial. Aún después del asesinato de su esposo, Coretta reafirmó su oposición a la segregación de la población afroamericana no sólo en Estados Unidos sino también en Sudáfrica, uniéndose a Winnie Mandela cuando el esposo de ésta era preso político. Ejerció importante presión sobre el Presidente Reagan para aplicar sanciones a Sudáfrica.

Hizo suyas las palabras que su esposo Martin pronunciara en su sermón de Navidad del año 1967 cuando pastoreaban la Iglesia Bautista Ebenezer en Atlanta:

“La próxima cuestión que debe ocuparnos, si hemos de tener paz en la tierra y buena voluntad entre todos los hombres, es la afirmación no violenta de la sacralidad de toda vida humana. Todo hombre es alguien porque es hijo de Dios…El hombre es mucho más que… electrones que giran o una bocanada de humo… El hombre es hijo de Dios, hecho a su imagen, y por lo tanto, debe ser respetado como tal…”

En ésta Navidad, no dejemos de aceptar y agradecer el regalo de la libertad espiritual que podemos poseer gracias al nacimiento de Cristo Jesús no solo en Belén sino también en nuestro corazón. Consideremos con agradecimiento también, la bendición de la libertad física que podemos disfrutar.

Oremos por quienes pasarán la Navidad siendo víctimas de la guerra, el cautiverio, la persecución o la trata de personas.

“Libre al fin, libre al fin. Gracias Dios Omnipotente, soy libre el fin”

Palabras grabadas en la tumba de Martin Luther King.

Copiado de: TALI, 365 Gotas de rocío para chicas. Ediciones Las Américas

Autoras: Keila Ochoa, Margie Hord, Mayra Gris, Yuri Flores.

TALI es un libro devocional diseñado especialmente para jovencitas. Disponible en ELA, librerías cristianas de México o solicita informes aquí.

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DIOS CAMINA CONMIGO.

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Por Mayra Gris de Luna.

He aprendido que agradar a Dios es lo más importante.

Nunca podremos complacer a todos. Existen personas a quienes es imposible complacer.

También he aprendido que cuando Dios es quien abre las puertas, nadie podrá cerrarlas. Nadie puede obstaculizar tu crecimiento ni opacar tu luz.

He visto que las personas que se supone me amarían y aceptarían no siempre lo hacen; ni siquiera les importan mis logros. Así que con el tiempo aprendí a no necesitar ni su amor ni aceptación porque tengo el amor y aceptación de Jesús.

Es impresionante ver personas prósperas y bien dotadas de capacidades y aún belleza, que poseen una gran pobreza interior. Hoy puedo detectar con facilidad cuán miserable es una persona que no quiere darte nada, ni siquiera un saludo o una palabra de reconocimiento.

Así también he podido conocer personas con un corazón tan rico, que te enriquecen con sus palabras y sus actitudes haciéndote mejor persona por el solo hecho de haberles conocido. Con ellas me quedo.

Hoy mas que nunca mi alma reposa en la seguridad de que mi Dios es un Dios justo. Él conoce mi corazón. Porque Dios escucha. Dios recuerda. Dios ve. Dios camina conmigo.

LA GLORIA DE LO COMÚN.

Pastores

Hay una palabra que describe la noche que ÉL vino: común.

El cielo era común. Una brisa ocasional agitaba las hojas y enfriaba el aire. Las estrellas eran diamantes que relucían sobre terciopelo negro. Escuadras de nubes flotaban frente a la luna.

Era una noche bella -una noche que valía la pena contemplar desde la ventana de su dormitorio para poder admirarla. Pero no se podía decir que fuese excepcional. No había razón para esperar una sorpresa. Nada que mantenga despierta a  alguien. Una noche común con un cielo común.

Las ovejas eran corrientes. Algunas gordas. Algunas flacas. Algunas con barrigas en forma de barril. Algunas con patas como palitos. Animales comunes. Su lana no era de oro. No hacían historia. Ningún ganador de premios. Eran simples ovejas, siluetas abultadas y dormidas en la ladera de una colina.

Y los pastores. Campesinos. Probablemente llevaban puesta toda la ropa que tenían. Olían a oveja y lucían igual de lanudos. Eran cuidadosos, dispuestos a pasar la noche con sus rebaños. Pero no encontrará sus cayados en un museo ni sus escritos en una biblioteca. Nadie les pedía su opinión respecto a la justicia social o a la aplicación de la Tora. Eran desconocidos y simples.

Una noche común con ovejas comunes y pastores comunes. Y si no fuese por Dios, a quien le complace agregar un “detalle adicional” en el frente de lo común, la noche habría pasado inadvertida. Las ovejas habrían sido olvidadas y los pastores habrían dormido toda la noche.

Pero Dios danza en medio de lo corriente. Y esa noche bailó un vals.

El cielo negro estalló en fulgor. Àrboles que daban sombra irrumpieron en claridad. Ovejas que estaban en silencio se convirtieron en un coro de curiosidad. En un instante, el pastor que estaba dormido como una piedra, un momento después se restregaba los ojos con la mirada fija en el rostro de un extraterrestre.

La noche dejó de ser común.

El ángel vino de noche porque es el momento en que mejor se ven las luces y es cuando más se necesitan. Dios se presenta en lo común por la misma razón.

Sus herramientas más poderosas son las más sencillas.

Considere la vara de Moisés. A esa altura de su vida, Moisés había sido pastor el mismo tiempo que príncipe, y se había acostumbrado a ello. Cuidando ovejas no se llevaba una vida tan activa como la que se vivióa entre la realeza egipcia, pero tenía sus momentos especiales, sobre todo cuando Dios le habló a través de un arbusto que ardía y no se consumía. Dios le anunció que él era el hombre para esa tarea. Dios afirmó que lo importante no era quien era Moisés sino quién era “ÉL”. Y se propuso demostrarlo.

-Moisés -dijo la voz desde el arbusto-, echa en tierra tu vara.

Moisés, que había recorrido esta montaña durante cuarenta años, no se sentía agradado con la orden.

-Dios, tú sabes mucho acerca de tantas cosas, pero es posible que no sepas que por aquí, pues bien, uno no anda tirando su vara por ahí. Nunca se sabe cuando…

– Échala, Moisés.

Moisés la echó. La vara se convirtió en serpiente, y Moisés se echó a correr.

-¡Moisés!

El viejo pastor se detuvo.

– Agarra la serpiente.

Moisés miró por encima de su hombro, primeramente a la serpiente y después al arbusto; luego respondió de la manera más valiente que pudo.

-¿Qué?

– Agarra la serpiente… por la cola. (A este punto Dios tuvo que estar sonriendo.)

– Dios, no es mi intención presentar objeciones. Es decir, tú sabes muchas cosas, pero aquí en el desierto, pues bien, uno no anda agarrando serpientes con frecuencia, y nunca se agarran las serpientes por la cola.

-¡Moisés!

-Sí, Señor.

En el momento que la mano de Moisés tocó la resbalosa serpiente, se endureció. Y Moisés levantó la vara. La misma vara que habría de levantar en la corte de Faraón. La misma vara que habría de levantar para dividir las aguas y guiar a dos millones de personas por un desierto. La vara que recordaría a Moisés que si Dios puede hacer que una vara se convierta en serpiente para luego volverse vara nuevamente, entonces es posible que pueda hacer algo con los corazones rebeldes y un pueblo de dura cerviz.

Quizás pueda hacer algo con lo común.

O considere otro pastor de Belén.

Hay ciertas cosas que cualquiera sabe que no debe hacer. Uno no debe intentar enlazar un tornado. Ni enfrentarse a un león con un palillo. Uno no debe estornudar de frente al viento. Tampoco salir a cazar osos con una escopeta que dispara corchos. Y uno no debe enviar a un pastorcillo a luchar contra un gigante.

Es decir, no debe hacerlo a menos que se le acaben las alternativas. A Saúl se le acabaron. Y en ese momento que se acaban, es cuando estamos más preparados para las sorpresas de Dios.

¡Saúl sí que se sorprendió!

El rey trató de equipar un poco a David. “¿Qué quieres muchacho? ¿Coraza? ¿Espada? ¿Granadas? ¿Rifles? ¿Un helicóptero? Te convertiremos en un Rambo“.

David pensaba en otra cosa. Cinco piedras lisas y una honda de cuero común y corriente.

Los soldados contuvieron el aliento. Saúl suspiró. Goliat se burló. David hizo girar la honda. Y Dios se expresó con claridad. “Cualquiera que subestime lo que puede hacer Dios con las cosas comunes tiene piedras en su cabeza”.

¿Y el ciego que descubrieron Jesús y los discípulos? Los seguidores pensaron que era un gran caso de estudio teológico.

¿Por qué piensas que es ciego? -preguntó uno.

– Debe haber pecado.

– No, la culpa es de sus padres.

– Jesús, ¿qué crees tú? ¿Por qué es ciego?

– Es ciego para mostrar lo que puede hacer Dios.

Los apóstoles sabían lo que se venía; habían visto anteriormente esa mirada en los ojos de Jesús. Sabían lo que iba a hacer, pero no sabían cómo lo haría. “¿Relámpagos? ¿Truenos? ¿Un grito? ¿Un aplauso?” Todos observaban.

Jesús empezó a mover un poco la boca. Los espectadores miraban fijamente. “¿Qué está haciendo?” Movía la mandíbula como si estuviese masticando algo.

Algunas de las personas comenzaron a inquietarse. Jesús seguía masticando. Su mandíbula hacía movimientos circulares hasta que tuvo lo que quería. Saliva. Saliva común y corriente.

Si nadie lo dijo, alguien lo debió pensar: “¡Puaj!”

Jesús escupió en el suelo, metió su dedo en la mezcla y la revolvió. Pronto se convirtió en un pastel de lodo, y untó un poco en los ojos del ciego.

El mismo que convirtió una vara en cetro y una piedra en misil, ahora convirtió saliva y lodo en bálsamo para la ceguera.

Una vez más, lo mundano se volvió majestuoso. Una vez más lo aburrido se volvió divino, lo simple santo. Una vez más el poder de Dios fue visto no a través de la habilidad del instrumento, sino por medio de su disponibilidad.

“Dichosos los de corazón humilde”, explicó Jesús. Dichosos los que están dispuestos. Dichosos los conductos, los túneles, las herramientas. Delirantemente gozosos son aquellos que creen que si Dios ha usado varas, rocas y saliva para hacer su voluntad, pude entonces usarnos a nosotros.

Haríamos bien en aprender una lección de la vara, la roca y la saliva. No se quejaron. No cuestionaron la sabiduría de Dios. No sugirieron un plan   inanimados para su misión es porque ellos no le dicen cómo hacer su obra!

Es como la historia del barbero que se hizo pintor. Cuando le preguntaron por qué había cambiado de profesión, respondió: “Un lienzo no me dice cómo embellecerlo”.

Tampoco lo hacen los de corazón humilde.

Es por eso que el anuncio fue primero para los pastores. Ellos no le preguntaron a Dios si estaba seguro de lo que hacía. Si el ángel se hubiese presentado a los teólogos, habrían consultado primeramente sus comentarios. Si se hubiese presentado a la élite, habrían mirado a su alrededor para ver si alguno los estaba observando. Si se hubiese presentado a los triunfadores, primero habrían visto sus calendarios.

De modo que se presentó a los pastores. Hombres que no tenían una reputación que proteger ni intereses egoístas ni necesidad de escalar posiciones. Hombres que no sabían lo suficiente para decirle a Dios que los ángeles no le cantan a las ovejas y que los mesías no se encuentran envueltos en trapos durmiendo en pesebres.

Una pequeña catedral en las afueras de Belén marca el sitio que supuestamente es el lugar del nacimiento de Jesús. En la iglesia, detrás de un elevado altar, hay una cueva, una pequeña caverna iluminada por lámparas de plata.

Uno puede entrar al edificio principal y admirar la antigua iglesia. También puede entrar a la silenciosa cueva donde una estrella grabada en el piso reconoce el nacimiento del Rey. Existe, sin embargo, una cláusula. Es necesario agacharse. La puerte es tan baja que no es posible entrar erguido.

Lo mismo es cierto en el caso de Cristo. Es posible ver al mundo en posición erguida, pero para ver al Salvador, es necesario arrodillarse.

Así que…

mientras los teólogos dormían,

los de la élite soñaban

y los triunfadores roncaban,

los de corazón humilde

estaban arrodillados.

Arrodillados delante de Aquél al que sólo verán los de corazón humilde.

Estaban arrodillados delante de Jesús.

“Bienaventurados los de corazón humilde porque heredarán la tierra”

Mateo 5:3

Copido del libro: Aplauso del cielo.

Autor: Max Lucado.

1996 Editorial Caribe.

Citas de los relatos bíblicos mencionados:

La vara de Moisés: véase Éxodo 4:1-4

David y Goliat: véase 1 Samuel 17

Jesús sanando al ciego: véase Juan 9:1-6

NACIMIENTO DE JESÚS

LECCIONES DE UNA TAZA DE CAFÉ.

LECCIONES DE UNA TAZA DE CAFÉ.

Por Mayra Gris de Luna.

Muchos de los momentos más agradables que hemos disfrutado como familia en el último año han sido charlando en la sobremesa  a la vez que paladeamos una buena taza de café capuchino.

Por tal motivo, recientemente mi esposo y yo decidimos adquirir una máquina para poder prepararlo en casa. En el camino para lograr nuestro objetivo, descubrimos que no era algo tan sencillo para nosotros, pues tuvimos que aprender algunas cosas sobre el tema.

Las máquinas de café expreso son un invento italiano ya que el “cappuccino” es una bebida italiana, pero existen una gran variedad de tipos y marcas en el mercado. La diferencia más notable entre ellas es la presión que son capaces de forzar a través del café.

Nos dimos a la tarea de investigar literatura y obtener información por medio de videos tutoriales de diestros “baristas” que son los expertos en bebidas basadas en café.

Durante nuestro proceso de aprender  y practicar, he pasado el tiempo suficiente en el “mundo del café” como para no poder evitar aplicar los conceptos a la vida práctica. Cada vez que preparo una taza me convenzo más de que la vida es como una buena taza de café.

EL PROCESO.  En un prestigiado café, una taza nunca es preparada con café instantáneo. Una buena taza es producto de un largo proceso. Es cosechado, tostado, y aún mezclado con café de otras regiones del mundo para mejorar su sabor. Es sometido a presión por la máquina para extraer su mejor aroma y sabor. Lleva un tiempo colocarlo en el filtro, y presionarlo calculadamente hasta por una segunda vez. La leche debe ser espumada con paciencia y cuidado. Hay quienes son capaces de hacer lindas figuras con la espuma, y finalmente hay que agregar los complementos deseados como cocoa, canela y endulzante.

La Biblia dice que Dios nos va perfeccionando para la obra del ministerio (Efesios 4:12). Nuestro perfeccionamiento también es un proceso. Recuerdo que mi papá siempre me repetía una frase: “Si las cosas que valen la pena se hicieran fácilmente, cualquiera las haría”. Me enfatizaba que el progreso y el éxito en la vida no sería ni fácil ni rápido. Estudiar una carrera exige varios años de disciplina, conocer a una persona para llegar a comprometerse con ella y finalmente casarse puede ser un protocolo que exija paciencia. Los embarazos duran 9 meses. Subir de nivel en el organigrama de una empresa u organización se logra paso a paso, esforzándose día con día. Lograr cambios en nuestro carácter, aprender paciencia, dominar nuestra lengua para controlar un espíritu crítico… todo ello, es también un proceso.

LA PRESIÓN.

Las máquinas son capaces de proporcionar en promedio 15 “bares” de presión al café para extraer lo mejor de él. Su mejor esencia y su mejor aroma. Muchas veces la vida nos sorprende al darnos cuenta de la fortaleza que experimentamos en las pruebas. Debemos tener cuidado de que cuando estemos bajo presión, las situaciones hagan aflorar lo mejor de nosotros para que nuestro aroma sea agradable a Dios. La presión es necesaria para lograrlo. Las presiones nos templan, nos enseñan, nos equilibran y nos forman.

EL EQUILIBRIO.

“La taza perfecta” de cappuccino debe tener las proporciones correctas: 1/3 de café expreso, 1/3 de leche calentada y texturizada al vapor y 1/3 de leche espumada.

Así también es importante procurarnos una vida equilibrada. Los excesos no son buenos. Las consecuencias tarde o temprano afloran cuando algo nos falta también.

Las aflicciones le dan “sabor” a nuestra vida. Las tormentas nos hacen disfrutar de la calma.

Nada nos brinda tanta salud interior como el ser equilibrados emocionalmente. Obtener la capacidad de controlar nuestras emociones antes de que ellas nos controlen a nosotros.

EL TIEMPO.

Aún cuando en lugares como “Starbucks”, “Italian Coffee” y lugares similares pueden servirte un “cappuccino “relativamente pronto,  una buena taza no se prepara en un minuto. Hay un tiempo para cada cosa. Se recomienda molerlo al momento ya que con el tiempo el café perderá su aroma. Para el café expreso se recomienda una molienda de 25 a 30 segundos. Entre más fina sea la molienda, más concentrado será el sabor. Habrá que espumar la leche el tiempo necesario para elevar su temperatura aproximadamente a los 70 grados centígrados. Hay un tipo de termómetro especial para ubicarlo dentro de la taza. Aun cuando se requiere un servicio rápido siempre hay tiempo para que el experto en el “Arte del Latte”, agregando un poco de cocoa,  pueda decorar  con la espuma: hojas, flores, corazones y aun rostros. Verdaderas obras de arte, así como lo puede ser una vida donde “Todo tiene su tiempo” como dice el Predicador en Eclesiastés “Todo es hermoso en su tiempo”. (3:11)

“Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”. (3.1)

¡Qué importante es hacer cada cosa en el tiempo correcto! Es un ingrediente indispensable para actuar de manera asertiva. Me impresiona como el simple hecho de invertir el orden de las cosas puede traer consecuencias nefastas. La adolescente que cuando es tiempo de estudiar sale embarazada y cuando es tiempo de educar a su hijo quiere estudiar…  En la noche, a la hora en que debemos dormir queremos ver televisión y en la mañana cuando es hora de despertar queremos dormir…

Y en contraste, así como nos resulta placentero contemplar una obra de arte en una taza de café, qué edificante resulta una vida que ha sabido esperar, que ha tenido paciencia, así como también ha tenido la asertividad suficiente para actuar decididamente en el momento requerido.

Ahora que ya te he compartido mis pensamientos al preparar una simple taza de café:

¿Te ofrezco un capuchino?

Algunas frases:

“El café debe ser caliente como el infierno, negro como el diablo, puro como un ángel y dulce como el amor” Charles Maurice de Taleyrand.

“El café es la bebida que te pone a dormir cuando no la tomas” Alphonse Allais.

“Si no hay café para todos, no habrá para nadie” “Ché” Guevara

“El té carece de la arrogancia del vino, del individualismo consciente del café y de la inocencia sonriente del cacao” Anónimo

“Se cambia más fácilmente de religión que de café”. Georges Coureline

“La dueña de la casa debe preocuparse de que el café resulte óptimo, y el dueño de que los vinos sean de primera calidad” Anónimo

“El café, néctar de dioses, ha de ser para ser bueno, ardiente como tus ojos, negro como tus cabellos, tan puro como tu alma, tan dulce como tus besos”

“Y juro por mi que solo fui por un café, pero te vi” Ricardo Arjona

“Un matemático es una máquina para transformar café en teoremas”. Paul Erdos.

“¿Será el clima que hiela la piel o es tu presencia en mi pensar?, ¿Será este sabor la textura del café o es lo amargo de tu recuerdo?. Santiago Pérez Alfaro.

“Ni amigo reconciliado, ni café recalentado”. Anónimo

“Café cocido, café perdido”

“No te haré más tibio el frío ni más dulce el café con leche pero piensa en mí, muchacha, piensa en mí.”. Joan Manuel Serrat

“Con una taza de café, y beso de chocolate te llevaré al extremo”

“Claro que el café es un veneno lento, hace cuarenta años que lo bebo”. Voltaire

“Un sorbo baña los espíritus deprimidos y los eleva más allá de los sueños más sublimes”. John Milton

“Si fuera mujer, usaría el café como perfume” John Van Druten

“Si no fuera por el café, no tendría ni la más mínima personalidad”. David Letterman

“Si no existieran los cafés, muchas cosas jamás habrían sido hechas, dichas, ni pensadas”. Heimito Von Donderer.

LECCIONES DE UNA TAZA DE CAFÉ

MI EXITO.

     Me encanta la “definición” de éxito en ésta canción de Mario Pintor.

Anexo el link para el video.

“Me preguntan por ahí

 que por qué no logro el éxito

 que es el traje del campeón

la ropa de posición

y el atuendo del dinero.

El traje me voy a hacer

con otras medidas de éxito

el sastre ha de perdonar,

sólo le pido hilvanar

los trozos que iré poniendo.

Coro:
Cada vez que tengo fe, tengo éxito.

Si perdono en vez de odiar, tengo éxito.

Y si llego a tropezar,

y me vuelvo a levantar

tengo éxito.

Si me acepto como soy tengo éxito

cada vez que pienso en Dios

tengo éxito.

Y si un ‘gracias’ escuché

del hermano que ayudé

para mí no cabe duda

el que canta se los jura

es la forma de lograr

mi éxito.

Algo más debo agregar que también lo llamo éxito

el poderles entregar lo mejor de mi cantar

lo que soy y lo que pienso.

Coro:
Cada vez que tengo fe tengo éxito.

Si perdono en vez de odiar tengo éxito.

Y si llego a tropezar y me vuelvo a levantar
tengo éxito.

Si me acepto como soy tengo éxito.

Cada vez que pienso en Dios tengo éxito.

Y si un ‘gracias’ escuché del hermano que ayudé

para mí no cabe duda

el que canta se los jura

es la forma de lograr mi éxito.

MI ORACIÓN MATUTINA.

"Dios, este es un día nuevo.
Renuevo mi compromiso en seguir el trabajo que me has encomendado, 
en lo que edificas tu iglesia en este mundo.
Nuevamente estoy maravillado de que me hayas incluido 
en esta tarea que aviva y transforma al mundo.
Hoy con gozo te ofrezco:
MI AMOR
MI CORAZÓN
MIS TALENTOS
MI ENERGÍA
MI CREATIVIDAD
MI FIDELIDAD
MIS RECURSOS
Y MI GRATITUD
Me comprometo completamente al trabajo que me has asignado 
en la edificación de tu iglesia para que prevalezca en este mundo.
Y lo haré hoy. 
Te daré lo mejor.
Te lo mereces. 
Tu iglesia lo merece. 
ES LA ESPERANZA DEL MUNDO"

Firma _______________   Fecha ________________

Esta es una oración de compromiso incluída en el manual de la 
CUMBRE GLOBAL DE LIDERAZGO 2012, DE WILLOW CREEK,  
como parte de la Conferencia 
"La esperanza del mundo" Por Bill Hybels. 

“EL MINISTERIO DEL TOCADISCOS”

Por Mayra Gris de Luna.

Cuando vi la imágen de arriba, recordé un relato de mi esposo acerca de cómo llegó el evangelio a su familia.

En la década de los setentas, después de las grandes y elegantes consolas para escuchar los discos de entonces, hicieron presencia los “tocadiscos”. Estos eran más prácticos porque eran portátiles. Podías llevarlos a todos lados porque al cerrarlos se convertían en una maleta.

De alguna manera mi suegra notó que un señor pasaba por su calle con una maleta. Se decía que “hablaba de Dios”. Mi suegra, con un corazón necesitado de Dios, le dijo a uno de sus hijos que fuera a buscar al señor y le dijera que los visitara. El hombre llegó a la casa. Mi suegra lo pasó a una tranquila estancia y llamó a todos sus hijos. El hombre abrió su maleta y empezó a poner discos. Pero la música que emanaba de éste tocadiscos era diferente. La letra de las canciones hablaba del amor de Dios, hablaba del sacrificio de Su hijo Jesucristo para dar vida a todo aquel que en El creyera, hablaba de la historia de la mujer samaritana y tantas cosas mas.  Todos escuchaban atentamente las palabras de los himnos. Mi suegra enjugaba sus ojos con lágrimas. Dios tocaba los corazones de todos en aquella sala. Dios empezaba a sanar sus atribuladas vidas con el mensaje de la música que salía del tocadiscos.

En repetidas ocasiones el señor del tocadiscos sólo llegaba, abría la maleta, ponía los discos y se sentaba. La obra la hacía el Espíritu Santo. Poco a poco iban entendiendo mas y mas lo que Dios les hablaba por ése medio. Después de un rato el señor cerraba su maleta y continuaba su ministerio. “El ministerio del tocadiscos” le llamo yo.

¡Gracias a Dios por aquel hombre! ¡Y por su tocadiscos! Porque mi familia política fué rescatada y transformada por el conocimiento de Jesucristo que les llegó de esa manera.

Ellos buscaron congregarse en una Iglesia como resultado de ello.

Tal vez aquel hombre no era elocuente en sus palabras, tal vez solo oraba para que la música impactara la vida de la gente a la que visitaba.

Recuerdo unas palabras del amado hermano y célebre músico Felipe Blycker:

“Es bueno que la música tenga un efecto emocional en las personas, porque éste efecto emocional puede llevarlas a tener un efecto espiritual en sus vidas”.

¡Cuánta razón tiene el hermano! ¡Me gozo con los ministerios del canto, de los coros, estudiantinas, de los músicos! “El cielo y la tierra pasarán” pero la música y la alabanza son de las pocas cosas que disfrutamos en la tierra que también podremos disfrutar en el cielo.

En particular este hermano con el “ministerio del tocadiscos” me hace pensar en que todos podemos hacer algo para compartir el mensaje de Salvación.

A nuestras posibilidades, con nuestros talentos, con nuestra creatividad, aunque no tengamos elocuencia, aunque no hayamos estudiado en un seminario, aunque no sepamos tocar algún instrumento ni cantar. La obra la hace el Espíritu Santo.

Algo podemos encontrar como éste hermano que usó su recurso y obtuvo grande fruto que Dios le habrá de recompensar “según las riquezas de Su gloria”.

Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.

Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.

Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.

Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

1 Corintios 12:4-7

¿Posees algún recurso o habilidad que podrías convertir en un ministerio?