LECCIONES DE UNA TAZA DE CAFÉ.

LECCIONES DE UNA TAZA DE CAFÉ.

Por Mayra Gris de Luna.

Muchos de los momentos más agradables que hemos disfrutado como familia en el último año han sido charlando en la sobremesa  a la vez que paladeamos una buena taza de café capuchino.

Por tal motivo, recientemente mi esposo y yo decidimos adquirir una máquina para poder prepararlo en casa. En el camino para lograr nuestro objetivo, descubrimos que no era algo tan sencillo para nosotros, pues tuvimos que aprender algunas cosas sobre el tema.

Las máquinas de café expreso son un invento italiano ya que el “cappuccino” es una bebida italiana, pero existen una gran variedad de tipos y marcas en el mercado. La diferencia más notable entre ellas es la presión que son capaces de forzar a través del café.

Nos dimos a la tarea de investigar literatura y obtener información por medio de videos tutoriales de diestros “baristas” que son los expertos en bebidas basadas en café.

Durante nuestro proceso de aprender  y practicar, he pasado el tiempo suficiente en el “mundo del café” como para no poder evitar aplicar los conceptos a la vida práctica. Cada vez que preparo una taza me convenzo más de que la vida es como una buena taza de café.

EL PROCESO.  En un prestigiado café, una taza nunca es preparada con café instantáneo. Una buena taza es producto de un largo proceso. Es cosechado, tostado, y aún mezclado con café de otras regiones del mundo para mejorar su sabor. Es sometido a presión por la máquina para extraer su mejor aroma y sabor. Lleva un tiempo colocarlo en el filtro, y presionarlo calculadamente hasta por una segunda vez. La leche debe ser espumada con paciencia y cuidado. Hay quienes son capaces de hacer lindas figuras con la espuma, y finalmente hay que agregar los complementos deseados como cocoa, canela y endulzante.

La Biblia dice que Dios nos va perfeccionando para la obra del ministerio (Efesios 4:12). Nuestro perfeccionamiento también es un proceso. Recuerdo que mi papá siempre me repetía una frase: “Si las cosas que valen la pena se hicieran fácilmente, cualquiera las haría”. Me enfatizaba que el progreso y el éxito en la vida no sería ni fácil ni rápido. Estudiar una carrera exige varios años de disciplina, conocer a una persona para llegar a comprometerse con ella y finalmente casarse puede ser un protocolo que exija paciencia. Los embarazos duran 9 meses. Subir de nivel en el organigrama de una empresa u organización se logra paso a paso, esforzándose día con día. Lograr cambios en nuestro carácter, aprender paciencia, dominar nuestra lengua para controlar un espíritu crítico… todo ello, es también un proceso.

LA PRESIÓN.

Las máquinas son capaces de proporcionar en promedio 15 “bares” de presión al café para extraer lo mejor de él. Su mejor esencia y su mejor aroma. Muchas veces la vida nos sorprende al darnos cuenta de la fortaleza que experimentamos en las pruebas. Debemos tener cuidado de que cuando estemos bajo presión, las situaciones hagan aflorar lo mejor de nosotros para que nuestro aroma sea agradable a Dios. La presión es necesaria para lograrlo. Las presiones nos templan, nos enseñan, nos equilibran y nos forman.

EL EQUILIBRIO.

“La taza perfecta” de cappuccino debe tener las proporciones correctas: 1/3 de café expreso, 1/3 de leche calentada y texturizada al vapor y 1/3 de leche espumada.

Así también es importante procurarnos una vida equilibrada. Los excesos no son buenos. Las consecuencias tarde o temprano afloran cuando algo nos falta también.

Las aflicciones le dan “sabor” a nuestra vida. Las tormentas nos hacen disfrutar de la calma.

Nada nos brinda tanta salud interior como el ser equilibrados emocionalmente. Obtener la capacidad de controlar nuestras emociones antes de que ellas nos controlen a nosotros.

EL TIEMPO.

Aún cuando en lugares como “Starbucks”, “Italian Coffee” y lugares similares pueden servirte un “cappuccino “relativamente pronto,  una buena taza no se prepara en un minuto. Hay un tiempo para cada cosa. Se recomienda molerlo al momento ya que con el tiempo el café perderá su aroma. Para el café expreso se recomienda una molienda de 25 a 30 segundos. Entre más fina sea la molienda, más concentrado será el sabor. Habrá que espumar la leche el tiempo necesario para elevar su temperatura aproximadamente a los 70 grados centígrados. Hay un tipo de termómetro especial para ubicarlo dentro de la taza. Aun cuando se requiere un servicio rápido siempre hay tiempo para que el experto en el “Arte del Latte”, agregando un poco de cocoa,  pueda decorar  con la espuma: hojas, flores, corazones y aun rostros. Verdaderas obras de arte, así como lo puede ser una vida donde “Todo tiene su tiempo” como dice el Predicador en Eclesiastés “Todo es hermoso en su tiempo”. (3:11)

“Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”. (3.1)

¡Qué importante es hacer cada cosa en el tiempo correcto! Es un ingrediente indispensable para actuar de manera asertiva. Me impresiona como el simple hecho de invertir el orden de las cosas puede traer consecuencias nefastas. La adolescente que cuando es tiempo de estudiar sale embarazada y cuando es tiempo de educar a su hijo quiere estudiar…  En la noche, a la hora en que debemos dormir queremos ver televisión y en la mañana cuando es hora de despertar queremos dormir…

Y en contraste, así como nos resulta placentero contemplar una obra de arte en una taza de café, qué edificante resulta una vida que ha sabido esperar, que ha tenido paciencia, así como también ha tenido la asertividad suficiente para actuar decididamente en el momento requerido.

Ahora que ya te he compartido mis pensamientos al preparar una simple taza de café:

¿Te ofrezco un capuchino?

Algunas frases:

“El café debe ser caliente como el infierno, negro como el diablo, puro como un ángel y dulce como el amor” Charles Maurice de Taleyrand.

“El café es la bebida que te pone a dormir cuando no la tomas” Alphonse Allais.

“Si no hay café para todos, no habrá para nadie” “Ché” Guevara

“El té carece de la arrogancia del vino, del individualismo consciente del café y de la inocencia sonriente del cacao” Anónimo

“Se cambia más fácilmente de religión que de café”. Georges Coureline

“La dueña de la casa debe preocuparse de que el café resulte óptimo, y el dueño de que los vinos sean de primera calidad” Anónimo

“El café, néctar de dioses, ha de ser para ser bueno, ardiente como tus ojos, negro como tus cabellos, tan puro como tu alma, tan dulce como tus besos”

“Y juro por mi que solo fui por un café, pero te vi” Ricardo Arjona

“Un matemático es una máquina para transformar café en teoremas”. Paul Erdos.

“¿Será el clima que hiela la piel o es tu presencia en mi pensar?, ¿Será este sabor la textura del café o es lo amargo de tu recuerdo?. Santiago Pérez Alfaro.

“Ni amigo reconciliado, ni café recalentado”. Anónimo

“Café cocido, café perdido”

“No te haré más tibio el frío ni más dulce el café con leche pero piensa en mí, muchacha, piensa en mí.”. Joan Manuel Serrat

“Con una taza de café, y beso de chocolate te llevaré al extremo”

“Claro que el café es un veneno lento, hace cuarenta años que lo bebo”. Voltaire

“Un sorbo baña los espíritus deprimidos y los eleva más allá de los sueños más sublimes”. John Milton

“Si fuera mujer, usaría el café como perfume” John Van Druten

“Si no fuera por el café, no tendría ni la más mínima personalidad”. David Letterman

“Si no existieran los cafés, muchas cosas jamás habrían sido hechas, dichas, ni pensadas”. Heimito Von Donderer.

LECCIONES DE UNA TAZA DE CAFÉ

¿QUÉ COLECCIONAS?

Una de las cosas que más me ha parecido “curiosa” de éste recorrido por la vida, son las Colecciones. Algunas personas tenemos la tendencia a “coleccionar” cosas. En ocasiones son colecciones que se iniciaron de una manera intencional, y otras veces, cuando por alguna razón uno se da cuenta de  tener tres o más objetos de la misma clase, se hace presente la idea de iniciar entonces una colección. Las hay de todo tipo y a cualquier edad hay interesantes “coleccionistas”.

He visto colecciones de Barbies, de Kittys, de Snoopys, de corcholatas, de cajas de madera decoradas,  de conchitas, de objetos en miniatura, de ositos, de boletos de aquellos que daban en los camiones de antaño, de envolturas de chicle “motita”, de papelitos de aluminio de colores que envolvían un chocolate y se metían entre las hojas de un libro para que quedaran “lisitos”, de imanes para el refrigerador, de tazas, de “tazos”, de autos en miniatura, y llaveros; que eran las más convencionales hace algunos años.

Las hay también extravagantes y costosas de las que puede uno contemplar en los grandes museos, y también las colecciones personales de quienes cuentan con los recursos económicos para adquirirlas.

Los objetos, de forma individual pueden ser costosos o no, pero agrupados en una colección según el mismo tipo o clase, pueden llegar a ser muy costosas y sobre todo valiosas. Ejemplo de esto son las colecciones de timbres postales y monedas.  En este sentido, me pareció muy novedoso ver colecciones completas de los objetos que vienen dentro de los huevitos “Kinder”,  es común encontrarlas en los famosos “Flohmarkt” o mercados flotantes en Alemania, en exhibidores de madera especialmente dedicados a exhibir éstas miniaturas. Y eran muy bien valuadas.

En mi adolescencia recibí un regalo: una piedra. Es una piedra con la forma de un caracol proveniente de algún lugar cercano a Tehuacán, Puebla, lugar en el que se han encontrado muchos de éste tipo de fósiles, prueba por cierto del diluvio universal. Más o menos en ésa época en que la recibí, fuimos a una excursión a “Los Molinos”, una cascada preciosa en donde abundaban piedras blancas con rayas negras o cafés. Me llevé un par de ellas. Y entonces me llegó ese momento en que la idea se hace presente: -“Voy a coleccionar piedras”, así lo hice y llegué a tener algunas muy hermosas, de la zona de Guanajuato, que tienen minerales preciosos incrustados en ellas, llegué a tener tantas, que las metía en cajas debajo de mi cama. Comprendo que eran demasiadas y un día cuando regresé de la escuela noté que mi mamá había tomado la decisión de tirarlas. Únicamente rescaté mi fósil de la basura.

Cuando estuvo de moda la película de “E.T” “El extraterrestre”, mi hermana empezó a coleccionar “E.T”s de todo tipo y tamaño hasta tener alrededor de 120.

Ya en mi juventud decidí coleccionar latas de Coca Cola, y llegué a tener una gran montaña, por algunos meses hasta que de nuevo mamá decidió ponerlas en el lugar adecuado para lo que eran: basura.

Es interesante observar que el coleccionar puede convertirse en un hábito. Tal vez la niñita que coleccionaba cosas de Kitty , de grande quiere coleccionar zapatos o  bolsas de Louis Vuitton, tal vez Elvis Presley coleccionaba carritos en miniatura de pequeño, y cuando pudo hacerlo coleccionó “Cadillacs”.

Un dicho popular dice “El que no ha tenido y llega a tener, loco se quiere volver”.  Efectivamente, un tema en psicología es precisamente el hecho de que cuando en la infancia uno carece de algo, cuando se es adulto, se puede llegar a presentar en las personas la necesidad de “coleccionar”. He conocido personas que de pequeñas se sintieron muy limitadas en cuanto a ropa o zapatos, y ahora de personas adultas con mayores posibilidades, tienen colecciones de  más de 100 pares de zapatos, personas que “no repiten” su ropa tan seguido, y esto lo perciben como “un valor”.  Así que se dan a la tarea de coleccionar una gran variedad y surtido de ropa, joyería, accesorios, etc.

Muchas veces, sobrepasando el espacio disponible en casa para poder tenerlos.

En el canal “Discovery Health” mostraron un documental acerca de un hombre que coleccionaba discos de acetato de esos antiguos. Llegó a tener tantos, que construyó una gran bodega o almacén con grandes anaqueles para ponerlos. Empezó a dedicar más tiempo a la compra y venta de éstos discos. El documental mostraba cómo éste hombre decidió entonces vivir ahí en su bodega, poniendo a un lado de estos anaqueles una cama y un refrigerador. Lugar que compartía únicamente con su perro, ya que su esposa y sus hijos habían tenido que continuar con sus vidas de una forma más normal que éste hombre quien perdió el equilibrio de su vida, y a su propia familia por no saber manejar adecuadamente su hábito de  coleccionar.

Hace poco, al estar haciendo “limpieza profunda” de mis cajones, me dí cuenta que tenía como seis abanicos. Yo había comprado un par, otros me los habían obsequiado en bodas y eventos de la iglesia. Pero llegó esa “chispita” a mi mente que decía: “Ah pues voy a coleccionar abanicos”. En ese momento me dí cuenta que uno puede decidir cuando ya uno tiene suficiente de algo.  Y tomé la decisión de no iniciar una colección de abanicos pues ni siquiera sé dónde poner los que ya tengo. Desde entonces he tenido que tomar la misma decisión en cuanto a varios objetos. Uno puede decidir: “Creo que ya tengo suficientes aretes, no voy a comprar uno más”. Pero ¿cuánto es suficiente? Eso es muy relativo, no podría decir cuánto es suficiente para otra persona, pero si quiero tener la capacidad y el sentido común de percibir cuando ya es suficiente para mí.

Mateo 8:20 dice que Jesús no tenía ni donde recostar su cabeza. Mateo 6:19 Nos recomienda no acumular tesoros terrenales.

Creo que es bonito coleccionar objetos. Yo tengo algunas colecciones. Proyectan nuestra personalidad y nuestros gustos. Muchas veces cuando queremos conocer mejor a una persona le preguntamos qué colecciona.

Y hasta podemos darle una grata sorpresa añadiendo algo a su colección.  A veces es parte de nuestro “perfil” en las redes sociales el mencionar nuestras colecciones.

Como todo en la vida, tenemos que mantener el equilibrio. No es sano permitir que se convierta en un hábito incontrolable que perjudique aún a nuestra familia. En México es muy común endeudarse comprando cosas “en pagos o abonos”, que alcanzan el doble o triple de su valor, con tal de obtenerlos.  Debemos estar muy conscientes cuando queremos apropiarnos de algo, de identificar claramente si lo  necesitamos,  si podemos cubrir su costo, si tenemos espacio para guardarlo, si  esto responde a un gusto o  afición saludable por incrementar alguna colección,  o si obedece a problemas psicológicos y de autoestima.