¿QUÉ COLECCIONAS?

Una de las cosas que más me ha parecido “curiosa” de éste recorrido por la vida, son las Colecciones. Algunas personas tenemos la tendencia a “coleccionar” cosas. En ocasiones son colecciones que se iniciaron de una manera intencional, y otras veces, cuando por alguna razón uno se da cuenta de  tener tres o más objetos de la misma clase, se hace presente la idea de iniciar entonces una colección. Las hay de todo tipo y a cualquier edad hay interesantes “coleccionistas”.

He visto colecciones de Barbies, de Kittys, de Snoopys, de corcholatas, de cajas de madera decoradas,  de conchitas, de objetos en miniatura, de ositos, de boletos de aquellos que daban en los camiones de antaño, de envolturas de chicle “motita”, de papelitos de aluminio de colores que envolvían un chocolate y se metían entre las hojas de un libro para que quedaran “lisitos”, de imanes para el refrigerador, de tazas, de “tazos”, de autos en miniatura, y llaveros; que eran las más convencionales hace algunos años.

Las hay también extravagantes y costosas de las que puede uno contemplar en los grandes museos, y también las colecciones personales de quienes cuentan con los recursos económicos para adquirirlas.

Los objetos, de forma individual pueden ser costosos o no, pero agrupados en una colección según el mismo tipo o clase, pueden llegar a ser muy costosas y sobre todo valiosas. Ejemplo de esto son las colecciones de timbres postales y monedas.  En este sentido, me pareció muy novedoso ver colecciones completas de los objetos que vienen dentro de los huevitos “Kinder”,  es común encontrarlas en los famosos “Flohmarkt” o mercados flotantes en Alemania, en exhibidores de madera especialmente dedicados a exhibir éstas miniaturas. Y eran muy bien valuadas.

En mi adolescencia recibí un regalo: una piedra. Es una piedra con la forma de un caracol proveniente de algún lugar cercano a Tehuacán, Puebla, lugar en el que se han encontrado muchos de éste tipo de fósiles, prueba por cierto del diluvio universal. Más o menos en ésa época en que la recibí, fuimos a una excursión a “Los Molinos”, una cascada preciosa en donde abundaban piedras blancas con rayas negras o cafés. Me llevé un par de ellas. Y entonces me llegó ese momento en que la idea se hace presente: -“Voy a coleccionar piedras”, así lo hice y llegué a tener algunas muy hermosas, de la zona de Guanajuato, que tienen minerales preciosos incrustados en ellas, llegué a tener tantas, que las metía en cajas debajo de mi cama. Comprendo que eran demasiadas y un día cuando regresé de la escuela noté que mi mamá había tomado la decisión de tirarlas. Únicamente rescaté mi fósil de la basura.

Cuando estuvo de moda la película de “E.T” “El extraterrestre”, mi hermana empezó a coleccionar “E.T”s de todo tipo y tamaño hasta tener alrededor de 120.

Ya en mi juventud decidí coleccionar latas de Coca Cola, y llegué a tener una gran montaña, por algunos meses hasta que de nuevo mamá decidió ponerlas en el lugar adecuado para lo que eran: basura.

Es interesante observar que el coleccionar puede convertirse en un hábito. Tal vez la niñita que coleccionaba cosas de Kitty , de grande quiere coleccionar zapatos o  bolsas de Louis Vuitton, tal vez Elvis Presley coleccionaba carritos en miniatura de pequeño, y cuando pudo hacerlo coleccionó “Cadillacs”.

Un dicho popular dice “El que no ha tenido y llega a tener, loco se quiere volver”.  Efectivamente, un tema en psicología es precisamente el hecho de que cuando en la infancia uno carece de algo, cuando se es adulto, se puede llegar a presentar en las personas la necesidad de “coleccionar”. He conocido personas que de pequeñas se sintieron muy limitadas en cuanto a ropa o zapatos, y ahora de personas adultas con mayores posibilidades, tienen colecciones de  más de 100 pares de zapatos, personas que “no repiten” su ropa tan seguido, y esto lo perciben como “un valor”.  Así que se dan a la tarea de coleccionar una gran variedad y surtido de ropa, joyería, accesorios, etc.

Muchas veces, sobrepasando el espacio disponible en casa para poder tenerlos.

En el canal “Discovery Health” mostraron un documental acerca de un hombre que coleccionaba discos de acetato de esos antiguos. Llegó a tener tantos, que construyó una gran bodega o almacén con grandes anaqueles para ponerlos. Empezó a dedicar más tiempo a la compra y venta de éstos discos. El documental mostraba cómo éste hombre decidió entonces vivir ahí en su bodega, poniendo a un lado de estos anaqueles una cama y un refrigerador. Lugar que compartía únicamente con su perro, ya que su esposa y sus hijos habían tenido que continuar con sus vidas de una forma más normal que éste hombre quien perdió el equilibrio de su vida, y a su propia familia por no saber manejar adecuadamente su hábito de  coleccionar.

Hace poco, al estar haciendo “limpieza profunda” de mis cajones, me dí cuenta que tenía como seis abanicos. Yo había comprado un par, otros me los habían obsequiado en bodas y eventos de la iglesia. Pero llegó esa “chispita” a mi mente que decía: “Ah pues voy a coleccionar abanicos”. En ese momento me dí cuenta que uno puede decidir cuando ya uno tiene suficiente de algo.  Y tomé la decisión de no iniciar una colección de abanicos pues ni siquiera sé dónde poner los que ya tengo. Desde entonces he tenido que tomar la misma decisión en cuanto a varios objetos. Uno puede decidir: “Creo que ya tengo suficientes aretes, no voy a comprar uno más”. Pero ¿cuánto es suficiente? Eso es muy relativo, no podría decir cuánto es suficiente para otra persona, pero si quiero tener la capacidad y el sentido común de percibir cuando ya es suficiente para mí.

Mateo 8:20 dice que Jesús no tenía ni donde recostar su cabeza. Mateo 6:19 Nos recomienda no acumular tesoros terrenales.

Creo que es bonito coleccionar objetos. Yo tengo algunas colecciones. Proyectan nuestra personalidad y nuestros gustos. Muchas veces cuando queremos conocer mejor a una persona le preguntamos qué colecciona.

Y hasta podemos darle una grata sorpresa añadiendo algo a su colección.  A veces es parte de nuestro “perfil” en las redes sociales el mencionar nuestras colecciones.

Como todo en la vida, tenemos que mantener el equilibrio. No es sano permitir que se convierta en un hábito incontrolable que perjudique aún a nuestra familia. En México es muy común endeudarse comprando cosas “en pagos o abonos”, que alcanzan el doble o triple de su valor, con tal de obtenerlos.  Debemos estar muy conscientes cuando queremos apropiarnos de algo, de identificar claramente si lo  necesitamos,  si podemos cubrir su costo, si tenemos espacio para guardarlo, si  esto responde a un gusto o  afición saludable por incrementar alguna colección,  o si obedece a problemas psicológicos y de autoestima.

Acerca de Mayra Gris de Luna

Mujer, esposa y mamá. Busco oportunidades para hacer las cosas que me gustan. Amo la palabra escrita. Me gusta compartir mis pensamientos acerca de esta aventura que es la vida. Para ello utilizo mis blogs grisdeluna...EN LA CABAÑA. (http://grisdeluna.com) y Caminando (http://mayragris.wordpress.com) Una de mis motivaciones es compartir mis memorias con mis hijas y las personas que de alguna manera se identifican conmigo. También comparto lecturas de excelentes autores que me han impactado y cuyo mensaje resulta alentador. Anhelo con todo mi corazón cumplir con el propósito que Dios tenía en mente para mi vida cuando me creó. Mi vida es sencilla. Me gusta tocar el piano, cantar con mi guitarra, leer, ver el mar, disfrutar de un buen café, disfruto platicar con mi esposo, ver películas con mis hijas, viajar y escribir. He aprendido que hay algo mas en la vida que tener éxito, y es que nuestra vida tenga “significado”, algo que solo podemos encontrar en Dios.
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8 respuestas a ¿QUÉ COLECCIONAS?

  1. terry morgan dijo:

    “¿cuánto es suficiente?” muy buena pregunta! es bueno preguntarle a menudo a Dios esto, no?
    muy buen post, May! me gustó!

  2. Mayra Gris dijo:

    Si Terry,tienes mucga razón, hay areas en las que me es demasiado difícil encontrar el EQUILIBRIO, y necesito ayuda divina! Gracias por leerlo y comentar!

  3. Magdalena Méndez dijo:

    Tienes mucha razón, debemos mantener un equilibrio en las cosas que realmente utilizamos y en las que solo acumulamos; no te creas, en cuanto a mi colección de Barbies muchas tengo que detenerme y no comprar por comprar, sino recordar y mantener solo las series que en verdad me gustan, jajaja. En verdad me gustó mucho lo que nos compartiste, es bueno reflexionar en como administramos lo que Dios nos dá.

  4. Mayra Gris dijo:

    Gracias por leer y comentar Male, yo creo que tu colección es magnífica y muy saludable, porque puedes tener un espacio especialmente para ello, y creo recordar que has usado la colección de las Barbie con sus trajes internacionales para actividades de “Misiones” en la iglesia. Creo que tienes todo bajo control 🙂

  5. Andres Segovia dijo:

    He tenido coleccion de Snoopy, Mafalda, Koalas, Aguilas, tarjetas postales, Discos de Mocedades, Buhos, camisetas de equipo de futbol internacional y mi ultimo intento fue de estampillas (timbres), pero es increible que todo al final ha perdido su lado interesante y como tu mamá hizo, mucho de todo ello ha terminado en la basura. Esto de coleccionar viene a ser una carga especialmente si no se cuenta con espacio y tambien dinero. Ahora cuando tengo que decidir de que deshacerme, me pregunto “¿Cuando fue la ultima vez que lo utilice?” y si ya ha pasado buen tiempo, es hora de que se encuentre cajon en otra casa! 🙂 Gracias por la refleccion, voy a llegar a hacer limpieza de mis cajones!!!! 🙂

  6. Mayra Gris dijo:

    ¡Koalas! me encantan, me hubiera gustado verla, también la de Búhos. Mi esposo dice que cuando uno no ha usado algo en tres meses, es que entonces no lo necesita uno. Por otro lado, como que las colecciones de éste tipo como las que has tenido, como que le dan una “chispa” a la vida 🙂

  7. Yara Margarita Lutzow Luna dijo:

    Hola May, gusto en saludarte, me ha gustado mucho tu reflección y me ha hecho recordar: “donde está mi tesoro, ahí está mi corazón”
    … Gracias amiga, Dtb

  8. Mayra Gris dijo:

    Si ese verso es muy apropiado, gracias por compartirlo. Saludos Yari! Gracias por leer y comentar.

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