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EFECTO DOMINÓ.

Por Mayra Gris de Luna.

Hace unos meses, jugábamos dominó en casa, terminada la jugada, mi hija menor y yo nos quedamos jugando con las fichas. Hacíamos figuras, casitas y edificios con ellas. Luego las formamos todas bien paraditas una tras otra, simplemente para darnos el gusto de darle un pequeño empujoncito a la primera ficha y ver cómo caían una tras otra todas las demás, logrando el llamado “efecto dominó”.

Empezamos a intentar nuevas formas, haciendo curvas y terminamos viendo en “You tube” videos acerca de esto en donde las personas realizan verdaderos actos de alta precisión con las fichas, incluso activando otros mecanismos con ellas.

Es increíble cómo el pequeño y casi insignificante impulso original puede desencadenar un movimiento que  puede continuar indefinidamente mientras siga habiendo fichas en la fila. Me impresiona el “efecto dominó” cuando lo aplicamos a nuestra vida personal diaria.

CAUSA- EFECTO.

Todo tiene una causa, toda causa tiene un efecto. Si hacemos algo o no, esto tiene un efecto. Lógicamente tiene un efecto en nuestras propias vidas, pero inevitablemente, así como en el efecto dominó, lo que hacemos o no hacemos tiene efectos y consecuencias en las demás personas que nos rodean, y éstas a su vez impactan a otras y así sucesivamente. Es importante estar conscientes de que eso implica cierta responsabilidad.

Podemos impactar de manera positiva. Y esto es realmente sensacional, poder influir positivamente en la vida de otras personas y que éstas a su vez lo hagan en las demás. ¡Así se puede cambiar al mundo!

Pero es lamentable, cuando un error, un fracaso personal, afecta por ejemplo a una pareja, ésta a su vez afecta a la familia, la familia al entorno, y la sociedad completa se ve menguada por la irresponsabilidad de los actos de individuos. Un individuo que adultera por aquí, un adolescente que se droga por allá, un servidor público que cae en las garras del narcotráfico. Pero como lo vemos en el efecto dominó, el golpe inicial no precisa ser tan fuerte, basta con un ánimo negligente en mi persona, un mal hábito,  un espíritu crítico y amargado; y aún más allá: no hacer lo que tengo que hacer, quedarme inmóvil ante necesidades apremiantes.

Todo empieza con una decisión, y la consecuencia de ella, buena o mala, tarde o temprano aflorará. No podemos evitar que nuestras decisiones perjudiquen o beneficien a los demás. No podemos evitar vernos perjudicados por las decisiones de otras personas. Vivimos en comunidad.

Simplemente “pasando” un chisme, nos constituimos en parte de una cadena que termina derrumbando a todos los que participaron de él.

Es por ello que es tan importante conservar el balance en todas las áreas de nuestra vida. La salud, la mente, las relaciones, nuestra relación con Dios, el trabajo, el descanso etc., todo está interrelacionado y cuando algo falla, el efecto dominó tarde o temprano alcanzará al área siguiente, y si no lo paramos puede derrumbar nuestra vida y la de los que nos rodean.

Por eso, no hay que dejarnos caer.  Hay que sostenerse y mantenerse firme. Las fichas son objetos inertes. Nosotros no. Somos personas  que podemos decidir oponer resistencia. Podemos ser más fuertes que aquella fuerza externa que nos golpea para derribarnos. Podemos estar preparados parándonos firmes. Podemos estar prevenidos tomándonos fuerte de la mano de Dios. No tenemos por qué caer.

Si a veces humanamente esto es difícil recordémos ésta promesa en Isaías 41:13

“Porque yo soy el Señor, tu Dios,

Que sostiene tu mano derecha;

 Yo soy quien te dice:

“No temas, yo te ayudaré”

¿Puedes identificar la causa de algún “efecto dominó” en tu vida?

No te permitas caer, sostente de la mano de Dios, El ha prometido ayudarte, no tengas miedo, El siempre cumple sus promesas.

“Por lo tanto, pónganse toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza. Manténganse firmes”

Efesios 6:13,14ª NVI

 

 

¿QUÉ HACE UNA PERSONA QUE IMPACTA?

Lutero y Gutemberg, fueron dos hombres que impactaron al mundo en su época. Sus nombres han quedado grabados con letras de oro en la historia de la humanidad.

Martín Lutero, el líder de la Reforma Evangélica, fue músico desde la cuna. Poseía una voz bella y prístina. Todos los días, después de comer, tomaba su laúd y por media hora disfrutaba tocar y cantar. Cuando joven, aún estudiante cantaba frente a las ventanas de los ricos de aquella época con el fin de obtener dinero y dárselo a la gente pobre. Lutero decía: “A quien no le guste la música, no podrá ser mi amigo”. Pensaba que la música era un “don  y una gracia de Dios, y por ello la música podía hacer huir a Satanás y hacer que el hombre olvidara su enojo”. El componía himnos para propagar el mensaje de Dios por medio del canto. Quería que su entorno tuviera himnos y la misma Biblia en su propio idioma. Antes de Lutero, solamente los sacerdotes o los coros formales interpretaban cantos en latín. Así que Lutero fue el precursor de la Himnología Congregacional que tanto disfrutamos hoy en día.

El primer himnario evangélico fue publicado en Wittenberg, Alemania en 1524. Tenía ocho himnos, cuatro de ellos escritos por Lutero. La demanda del himnario fue enorme y en poco tiempo la gente aprendió los himnos y Alemania adoptaba con mucho entusiasmo los himnos congregacionales. De esta forma, Martín Lutero se ganó el corazón de la gente y fue altamente aceptado y reconocido ya que no era muy común que un solo individuo escribiera  la música y letra de los himnos y además los interpretara. De sus 37 himnos, sin duda el más conocido es “Castillo Fuerte es nuestro Dios”, que se constituyó en el himno lema de la Reforma, y es cantado en las iglesias hasta hoy. Se cree que Lutero escribió este himno durante su cautiverio, cuando sus amigos lo escondieron precisamente en el castillo fuerte de Wartburg para protegerlo de sus enemigos.

En esos días había personas a quienes no les gustaba este efecto de Lutero. Decían que toda Alemania estaba aceptando y aprendiendo sus doctrinas por medio de sus himnos y esto les preocupaba.

Mientras Lutero traducía los Salmos, compuso un tomo de sermones acerca de ellos. El Salmo 46 fue su inspiración al componer el famoso Himno expresando un mensaje de seguridad en tiempos de prueba por parte del enemigo, y ha servido de gran aliento para aquellos que enfrentamos trances difíciles en nuestra vida.

 Fué Lutero, una persona que definitivamente causó un impacto en la historia.

Curiosamente, en el mismo país y en la misma época, otro hombre, de apellido Gutemberg, también impactaría al mundo, con su invento: la imprenta.

Actualmente, en el Deutche Museum, en München, Alemania, se exhibe la auténtica imprenta de Gutenberg, en la cual se imprimió La Biblia por primera vez. Ahí está no solo la máquina y los tipos sino toda la imprenta. Casi puedes ver a éste hombre cuando en secreto y pidiendo préstamos trabajaba arduamente para beneficiar a todos con su invento. También se exhiben algunas hojas de estas primeras impresiones.

No parece casualidad que en la misma época, Lutero por un lado se ocupara en la traducción de La Biblia, y la redacción de sus 95 tesis, y en el mismo país, Gutenberg perfeccionara la técnica para imprimir textos rápidamente utilizando tipos movibles e intercambiables. Este invento facilitó que las tesis de Lutero se difundieran rápidamente. Gutenberg y Lutero fueron complementarios. Dios permitió que hicieran “sinergia” para impactar al mundo.Aún cuando Gutenberg murió en la miseria, su legado a la humanidad es invaluable.

A la luz del ejemplo de Lutero, Gutenberg,  e innumerables ejemplos de personas que han impactado al mundo, podemos observar algunas características comunes en éstas personas.

Una persona que impacta:

  1. Hace uso de todas sus capacidades y talentos naturales para lograr un objetivo.

Lutero cantaba, componía, traducía, predicaba, escribía… todo teniendo como centro su fe.

  1. No sucumbe ante la oposición y la crítica.

Con toda valentía, Lutero enfrentó a quien fue necesario para defender sus ideas. Y  la oposición que enfrentó nunca provocó que él se retirara o se retractara de ellas.

  1. Está dispuesta a pagar el precio.

Lutero buscó sinceramente la verdad. Y una vez que la entendió  invirtió toda su vida en compartirla. Sufriendo incluso el cautiverio.

No se conformó, no desertó, sino que provocó el cambio.

  1. Hace sinergia con otros.

Seguramente el  movimiento de la reforma no se hubiera iniciado sin la ayuda que  – el Espíritu Santo, los amigos de Lutero, sus seguidores, e incluso un invento como la imprenta – proporcionaron a su causa.

En un mundo como el de hoy, es necesario entender que no son las organizaciones o los gobiernos los que cambian el mundo, sino las personas. Seguramente éstos principios pueden ayudarnos a impactar en nuestra familia, en nuestro vecindario y en nuestra comunidad.

UNA PERSONA QUE IMPACTA. CONCLUSIÓN.

“Linotipos, prensas, ófset, placas, papel couché, color magenta…” son palabras que aprendí desde muy pequeña. Son palabras relacionadas a la imprenta, uno de los negocios familiares. Familiarizada hasta con el olor de la tinta, mis tíos me dejaban que les “ayudara” a imprimir invitaciones en una prensa manual. En alguna oportunidad acompañé a uno de mis tíos al D.F. para comprar material, en ese tiempo  afuera de los negocios del ramo había pequeñas prensas en las banquetas. Un tipo de “servicio express” para tarjetas de presentación personales o invitaciones de XV años o bodas. Es posible que  ésta tradición exista todavía.

Debido a esto, me resultó particularmente interesante poder conocer una imprenta en especial muchos años mas tarde. Se encuentra en el Deutche Museum, en München. En este enorme Museo se exhibe la auténtica imprenta de Gutenberg, en la cual se imprimió La Biblia por primera vez. Ahí está no solo la máquina y los tipos sino toda la imprenta. Casi puedes ver a éste hombre cuando en secreto y pidiendo préstamos trabajaba arduamente para beneficiar a todos con su invento. También se exhiben algunas hojas de estas primeras impresiones. No me parece casualidad que en la misma época, Lutero por un lado se ocupara en la traducción de La Biblia, y la redacción de sus 95 tesis, y en el mismo país, Gutenberg perfeccionara la técnica para imprimir textos rápidamente utilizando tipos movibles e intercambiables. Este invento facilitó que las tesis de Lutero se difundieran rápidamente. Gutenberg y Lutero fueron complementarios. Dios permitió que hicieran “sinergia” para impactar al mundo. Aún cuando Gutenberg murió en la miseria, su legado a la humanidad es invaluable.

A la luz del ejemplo de Lutero, Gutenberg,  e innumerables ejemplos de personas que han impactado al mundo, podemos observar algunas características comunes en éstas personas.

Una persona que impacta:

  1. Hace uso de todas sus capacidades y talentos naturales para lograr un objetivo.

Lutero cantaba, componía, traducía, predicaba, escribía… todo teniendo como centro su fe.

  1.  No sucumbe ante la oposición y la crítica.

Con toda valentía, Lutero enfrentó a quien fue necesario para defender sus ideas. Y  la oposición que enfrentó nunca provocó que él se retirara o se retractara de ellas.

  1.  Está dispuesta a pagar el precio.

Lutero buscó sinceramente la verdad. Y una vez que la entendió  invirtió toda su vida en compartirla. Sufriendo incluso el cautiverio.

No se conformó, no desertó, sino que provocó el cambio.

  1. Hace sinergia con otros.

Seguramente el  movimiento de la reforma no se hubiera iniciado sin la ayuda que  – el Espíritu Santo, los amigos de Lutero, sus seguidores, e incluso un invento como la imprenta – proporcionaron a su causa.

Fotografía: una hoja de la Biblia impresa por Gutenberg. Deutche Museum. München.

 

 

 

 

 

 

UNA PERSONA QUE IMPACTA 1

WITTENBERG

¿Has escuchado las notas emanando de un órgano “tubular”? Es impresionante! He tenido la oportunidad de conocer algunos.  Recuerdo de manera muy especial el órgano tubular de la Iglesia Metodista Emmanuel en Puebla. Es grande. Tiene dos octavas en el pedal.  Una vez escuché al Profesor David Cornish interpretar impecablemente la “Tocata y Fuga” de Bach. Las frecuencias de algunas notas son tan graves que puedes sentir vibrar tu pecho.

Un domingo tuve la oportunidad de acompañar los himnos en el culto matutino. Yo tendría aproximadamente trece años. Empecé a acompañar el precioso y solemne himno “Castillo Fuerte”, escrito por Martín Lutero, ya uno de mis héroes de la fe a esa temprana edad.  Mi corazón rebozaba de emoción mientras tocaba esas notas. Pensaba en la letra del himno, admiraba la armonía tan bella de las notas a pesar de estar escrito en la tonalidad de Do, siendo realmente una melodía sencilla, con unas cuantas alteraciones solamente. En ese momento no tenía ni idea de lo que pasaría muchos años después…

Era una mañana de invierno. Estábamos viviendo en Wolfsburg, Alemania debido al trabajo de mi esposo. Mamá estaba  pasando una temporada con nosotros. Nos levantamos temprano, preparamos café en los termos, y salimos bien arropados pues todo estaba cubierto de nieve.

Aunque habíamos ido a Berlín, nunca habíamos ido a los lugares que habían quedado del otro lado del muro. La “Alemania vieja”. Empezamos nuestro recorrido. Poblados pequeños, como atrapados en el pasado, rústicos, cubiertos de nieve. No me hubiera extrañado ver por ahí a la Caperucita Roja, Hansel y Gretel o cualquier personaje de los cuentos de los hermanos Grimm.

Para llegar a nuestro destino tomamos una carretera angosta, por varios kilómetros solo había grandes árboles y todo estaba cubierto de nieve. Desde antes de llegar podíamos ver las torres de la iglesia de Wittemberg. Ya cerca de la iglesia, un gran lago congelado nos daba la bienvenida a esta “ciudad-pueblo”. Parece que el tiempo se hubiera detenido en los tiempos en que Martín Lutero caminó por esas calles empedradas. Recuerdo ir caminando al lado de mi mamá, cuando nos íbamos acercando a una de las puertas de la iglesia en donde Lutero habría colgado sus 95 tesis, iniciando así el movimiento de la Reforma Protestante. Entramos en la Iglesia. No es muy grande. ¿Qué crees que fue lo primero que llamó mi atención? El órgano tubular.  Hay una banca  de piedra a un costado de la iglesia y ahí nos sentamos. Casi podía escuchar en mi mente las notas de Castillo Fuerte. Fue un momento mágico. Los restos de Martin Lutero yacen en ese lugar.

Lo más impresionante de todo fue darme cuenta que desde un lugar tan recóndito, tan escondido, en los tiempos en que las comunicaciones consistían en cartas y caballos, un solo hombre, haya impactado al mundo cambiando la historia de la Iglesia. ¿Cómo podía enterarse Roma y el mundo antiguo de lo que un hombre pensaba en éste lugar?

Un solo hombre, pero un hombre que buscó sincera y fervientemente la verdad. Y una vez que la encontró cambió el sencillo camino de la comodidad, por el duro sendero de la convicción valiente defendida hasta el final y hasta sus últimas consecuencias.

He disfrutado la película “Lutero”, reafirmando la idea de que cuando el Espíritu Santo está en ti,

puedes impactar al mundo!

El Cuestionamiento de Martín Lutero al Poder y Eficacia de las Indulgencias, más conocido como Las 95 tesis, desafió las destrezas de la Iglesia de Roma con respecto a la guerra humanitaria de la penitencia, la autoridad de Lutero y la utilidad de las  indulgencias. Esta publicación —clavada por Lutero, de acuerdo a la tradición, en las puertas de la Iglesia del Palacio de Wittenberg, el  31 de Octubre de 1517— comenzaría un debate teológico que desembocaría en «LA REFORMA PROTESTANTE».

                                                  La puerta de la Iglesia de Wittenberg con las 95 tesisFotos:

1. La Iglesia de Wittenberg, con su órgano tubular

2. Camino a Wittenberg

3. La puerta de la Iglesia con las 95 tesis