VEN Y COMPRUÉBALO.

 JESÚS Y NATANAEL

Preguntó Natanael:
—¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret? Felipe le contestó:
—Ven y compruébalo.

Juan 1:46

 La primera respuesta dada al primer incrédulo es la única que hace falta. Cuando Natanael dudó que algo bueno pudiera salir de Nazaret, la respuesta de Felipe fue simple: «Ven y compruébalo».

La pregunta de Natanael sigue resonando: «¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?» ¿Han cambiado este mundo dos mil años de cristianismo? ¿Vale la pena estudiar la vida del joven carpintero de Nazaret?

La pregunta sigue en pie.

Y la respuesta de Felipe sigue siendo satisfactoria. Ven y compruébalo.

Ven y comprueba la roca que ha sobrevivido los embates del viento de los tiempos.

Oye su voz.

La verdad inconmovible,la gracia inmaculada,

la lealtad sin cobardía.

Ven y comprueba la llama que los tiranos y los déspotas no han podido extinguir.

Ven y comprueba la pasión que la opresión no ha aplastado.

Ven y comprueba los hospitales y los orfanatorios levantándose junto a las ruinas del humanismo y del ateísmo. Ven y comprueba lo que Cristo ha hecho.

Ven y comprueba el gran drama que se ha tejido a través de veinte siglos de historia y arte.

Handel llorando mientras compone El Mesías .

Da Vinci suspirando mientras pinta la Última Cena .

Miguel Ángel dando un paso atrás en busca de la perspectiva de la escultura de su

David y pidiéndole que hable.

¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret? Ven y compruébalo.

Comprueba cómo Wilberforce lucha por la libertad de los esclavos en Inglaterra, porque creía.
Comprueba que Washington ora en Valley Forge, porque creía.

Comprueba que Lincoln solo lee su Biblia de hojas gastadas, porque creía.

¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret? Ven y compruébalo.

Ven y comprueba las vidas cambiadas:

el alcohólico ahora es sobrio,

el amargado ahora tiene gozo,

el avergonzado ahora es perdonado.

Ven y comprueba los matrimonios reconciliados, los huérfanos adoptados, los presos inspirados.

Viaja hasta la selva y escucha los tambores marcando alabanzas.

Entra a hurtadillas por los rincones del comunismo y comprueba que los creyentes adoran bajo amenaza de muerte.

Camina por las celdas de los condenados a muerte y nota al preso que aunque el hombre condenó, Dios lo liberó.

Aventúrate en las cárceles y los calabozos del mundo y escucha las canciones de los salvos que rehúsan mantenerse en silencio.

¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?

Ven y comprueba la mano horadada de Dios tocando el corazón más humilde, enjugando las lágrimas del rostro arrugado y perdonando el pecado más horrible.

Ven y compruébalo.

Ven y comprueba la tumba. La tumba una vez ocupada, ahora vacante; la sepultura una vez sellada, ahora vacía. Los cínicos han construido sus teorías, los incrédulos han salido con sus preguntas. Pero sus reflexiones continúan fundiéndose a la brillante luz de la mañana de resurrección.

Ven y compruébalo. Él no evita a quienes indagan.

No pasa por alto a quienes investigan.

No teme a los que buscan. Ven y compruébalo.

Natanael vino. Y Natanael comprobó. Y Natanael descubrió: «Maestro, ¡tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».

 tomado de el libro “El trueno apacible”

de Max Lucado.

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“JESÚS CAMINÓ”

Uno de los hábitos más saludables es caminar. Jesús caminó.

¡Jesús caminó una distancia que equivale casi a dar la vuelta al mundo!

Jesús caminó desde Egipto a Nazaret: 644 kilómetros.

Jesús caminó de Nazaret a Jerusalén, y de Jerusalén a Nazaret ántes de los 30 años de edad: 28,962 kilómetros.

Se calcula, según el relato bíblico, que Jesús caminó durante su ministerio público de tres años aproximadamente 5028 kilómetros.

El total de kilómetros que Jesús caminó en sus viajes fué de aproximadamente 34, 634 kilómetros. ¡Un promedio de 32 kilómetros por día!

¡Esto significaría que durante su vida, Jesús pasó por lo menos 1,076 días y noches de viaje, lo que equivale a un total de dos años más 346 días de viaje! A la edad de 33 años ya había caminado todos estos kilómetros!

El mundo mide en la línea ecuatorial 40,067 kilómetros, lo que significa que ¡Jesús caminó casi esa distancia! Tomando en cuenta que seguramente Jesús caminó más de lo que se registró en la Biblia, es probable que Jesús caminó la distancia que hay alrededor del mundo que él mismo creó junto con el Padre y el Espíritu Santo. 

“En el principio era el Verbo y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios. Él era en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de él, y sin él no fue hecho nada de lo que ha sido hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” Juan 1:1-4

Fuente: “Los hábitos de Jesús”

de Jay Dennis

Editorial Mundo Hispano.

DIOS CONOCE TU NOMBRE.

 

“Las ovejas escuchan su voz. Llama a sus ovejas por nombre y las conduce afuera” Juan 10:3 NVI

Cuando veo un rebaño de ovejas veo exactamente eso: un rebaño. Un montón de lana. Una manada de pezuñas. No veo una oveja. Veo ovejas. Todas iguales. Ninguna diferente. Eso es lo que veo.

Pero no así el pastor. Para él cada oveja es diferente. Cada cara es especial. Cada cara tiene historia. Y cada oveja tiene un nombre. La de los ojos tristes, esa es Droopy. Y aquel que tiene una oreja parada y la otra caída, lo llamo Oscar. Y ese pequeño que tiene la mancha negra en la pata, es huérfano y no tiene hermanos. Lo llamo José.

El pastor conoce a sus ovejas. Las llama por sus nombres.

Cuando vemos una multitud, vemos exactamente eso: una multitud. Llenando un estadio o inundando un centro de compras. Cuando vemos una multitud, vemos gente, no personas, sino gente. Una manada de humanos. Un rebaño de rostros. Eso es lo que vemos. Pero no así el Pastor. Para Él cada rostro es diferente. Cada cara es una historia. Cada rostro es un niño. Cada niño tiene un nombre. La de los ojos tristes, esa es Sally. Aquel viejito que tienen una ceja levantada y la otra baja, su nombre es Harry. ¿Y ese joven que cojea? Es huérfano y no tiene hermanos. Lo llamo Joey.

El pastor conoce a sus ovejas. Conoce a cada una por su nombre. Es Pastor te conoce. Conoce tu nombre. Y nunca lo olvidará. En las palmas de las manos te tengo esculpida. (Isaías 49:16)

Pensamiento sorprendente, ¿no te parece? Tu nombre en la mano de Dios. Tu nombre en los labios de Dios. Tal vez hayas visto tu nombre en algunos sitios especiales. En un premio o un diploma o sobre una puerta de madera de nogal. O quizás hayas escuchado tu nombre de boca de algunas personas importantes: un entrenador, una celebridad, un maestro. Pero pensar que tu nombre está en la mano de Dios y en los labios de Dios… vaya, ¿será eso posible?

O posiblemente nunca has visto que sea honrado tu nombre. Y no puedes recordar si alguna vez escuchaste que lo mencionaran con gentileza. Si ese es el caso, es posible que te resulte aún más difícil creer que Dios conoce tu nombre.

Pero sí lo conoce. Escrito en Su mano. Expresado por Su boca. Susurrado por Sus labios. Tu nombre. Y no solo el nombre que ahora tienes, sino el nombre que El te tiene reservado. Un nuevo nombre que te dará…

Muchas veces nos hace falta un recordatorio.

No un sermón.

Un recordatorio.

Un recordatorio de que Dios conoce tu nombre.

 

MAX LUCADO.

“Cuando Dios susurra tu nombre”.

CARTA DE JESÚS.

¿Por qué te agitas y confundes por los problemas que te trae la vida?

Déjame controlar todas tus cosas e irán tornándose mejores.

Cuando te entregues totalmente a mí, todas las cosas serán resueltas con tranquilidad, de acuerdo con mis planes.

No te frustres, no ores como apresurándome, como si quisieras forzarme a realizar tus planes.

En lugar de eso, cierra los ojos de tu alma y con paz dime:

“JESÚS, YO CONFÍO EN TI”.

Trata de evitar esos pensamientos que te angustian al querer comprender las cosas que te pasan.

No arruines mis planes tratando de imponer tus ideas, déjame ser tu Dios y actuar libremente en tu vida.

Entrégate a mí con completa confianza y deja tu futuro en mis manos. Dime frecuentemente:

”JESÚS, YO CONFÍO EN TI”.

Lo que más te lastima es cuando tratas de razonarlo todo de acuerdo con tus pensamientos e intentas resolver tus problemas a tu manera.

Cuando me digas “JESÚS, YO CONFÍO EN TI”,

no seas como el impaciente que le dice al Doctor “cúreme”,

pero le sugiere la “mejor” forma de hacerlo.

Déjate curar por mis brazos divinos, no tengas miedo, Yo te amo.

Si ves que las cosas se vuelven peores o más complicadas, aun cuando estés orando, mantente confiado en mí, cierra los ojos de tu alma, y continúa diciendo a cada hora:

“JESÚS, YO CONFÍO EN TI”.

Necesito mis manos libres para poder manifestarte mis bendiciones.

No ates mis manos con tus absurdas preocupaciones. Satanás quiere que te frustres, hacerte sentir triste, quitarte la paz.

Confía en Mí, descansa en Mí, entrégate a Mí.

Yo hago milagros en la medida en que tú te abandonas a Mí y de acuerdo con la fe que me tienes.

Así que no te preocupes, dame todas tus frustraciones y duerme en paz, y siempre dime:

“JESÚS, YO CONFÍO EN TI”,

y verás grandes milagros.

Te lo prometo con todo mi amor.

Jesús