TIEMPO DE…

 Por Mayra Gris de Luna.  TIEMPO DE...

“Todo tiene su tiempo” y ya se aproxima el tiempo de Navidad, el tiempo del Fin de Año, el tiempo de hacer nuevas metas para el próximo año que inicia. Una buena frase dice que “Hay que hacer las cosas correctas en el momento correcto, de la manera correcta y con el enfoque correcto”. A fin de “aprovechar bien el tiempo” como nos recomienda la Escritura, un acróstico con ésta palabra puede ser útil:

T  iempo. John Maxwell dice que “Usted no pude cambiar su vida a menos que cambie algo que hace diariamente. El secreto de su éxito se encuentra en su rutina diaria”. Hay que organizar bien nuestra agenda de acuerdo a nuestras prioridades.

I  niciativa. Es importante tener nuevas metas y tener la iniciativa de hacernos preguntas como:

¿qué hay en mi vida que debería eliminar? 

¿Hay algo que debería empezar a hacer?

¿Qué cosas debo reducir o incrementar?

Hacer que las cosas sucedan.

E nfoque. Pablo decía “Una sola cosa hago” “prosigo al blanco”, tenía un enfoque muy claro y preciso de lo que quería. Todo lo que hacía estaba relacionado con el cumplimiento de su propósito de vida. “Lo más importante es dejar que lo más importante siga siendo lo más importante” y una de las cosas más importantes en la vida es formar relaciones fuertes y estrechas con las personas que amamos, incluyendo a Dios.

M etas. Los expertos aconsejan escribir las metas, establecer fechas para lograrlas y desarrollar un plan para alcanzarlas. Como “pasitos de bebé”, avanzar un poquito cada día.

P ropósito. Hay algo más en la vida que tener éxito, y es que nuestra vida tenga Significado o Propósito. Eso es algo que sólo podemos encontrar en Dios. Es importante darse tiempo para desarrollar los dones espirituales con que Dios nos ha dotado. La iglesia es un cuerpo, y no podrá funcionar de manera óptima sin la parte que tú representas.

O portunidad. Cuando llega el momento adecuado para hacer algo que estamos esperando, es necesario estar preparado y capacitado para aprovechar la oportunidad. Es lamentable que se presente una oportunidad y no estemos capacitados para aprovecharla, pero más lamentable aún que sí lo estemos y no aprovechemos la oportunidad. No demos lugar al temor y a la indecisión.

Mirad, pues con diligencia como andéis, no como necios, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo porque los días son malos”

Efesios 5:15.

 Artículo publicado en la Revista Alianza de Diciembre-Enero.

MANDAMIENTOS PARADÓJICOS DEL LIDERAZGO.

La gente es ilógica, irrazonable y egocéntrica;

quiérelos de todos modos.

Si haces el bien, la gente te acusará de motivos egoístas ulteriores;

házlo de todos modos.

Si triunfas, ganarás amigos falsos y enemigos verdaderos;

triunfa de todos modos.

El bien que haces hoy tal vez quede en el olvido mañana;

haz el bien de todos modos.

La honradez y la franqueza te hacen vulnerable;

se honrado y franco de todos modos.

El hombre más grande con las ideas más grandes

puede ser derribado por el hombre más pequeño

con la mente más pequeña;

piensa en grande de todos modos.

La gente favorece a los desamparados pero sigue sólo a los populares;

lucha por unos cuantos desamparados de todos modos.

Lo que tu pasas años construyendo

puede ser destruido de la noche a la mañana;

construye de todos modos.

La gente realmente necesita ayuda

pero puede atacarte si le ayudas;

ayúdalos de todas maneras.

Dale al mundo lo mejor de ti y lo que conseguirás será un puntapié en los dientes;

dale al mundo lo mejor de ti de todos modos.

Si lo mejor es posible, entonces lo bueno no basta.

 de Kent M. Keith

incluido en el libro “Relaciones 101” de John Maxwell.
Editorial Caribe-Betania
 

 

 

“EL PEQUEÑO QUE ME SIGUE”.

Este es un artículo del Dr. César Lozano, basado en los conceptos de John Maxwell en su libro “Desarrolle el líder que está en usted”.

En éste día del Padre, éste poema es muy apropiado para reflexionar en la INFLUENCIA que todos podemos tener sobre los pequeños. Palabras no solo para el  padre, sino para todas las personas, porque “siempre hay unos ojos que nos ven”.

“Quiero ser muy cuidadoso, porque un pequeño me sigue.

No quiero desviarme, porque temo que él me siga.

 No escapo de su mirada.

Lo que yo soy, también lo intenta.

Como yo soy, quiere ser el pequeño que me sigue.

Así que debo recordar mientras viva,

 en los veranos soleados y la nieve de inviernos,

 que estoy construyendo los años de un pequeño que me sigue”.

Te pido que pienses en personas que han influido con gran medida en el mundo. Personas que con su presencia y su forma de vida lograron cambiar la historia. Por favor, dedica unos instantes a pensar en estos seres que marcaron, en alguna forma, la diferencia entre una actuación para bien o para mal.

Sin duda pensarás en Jesucristo, Martin Luther King, Nelson Mandela, Teresa de Calcuta, José Stalin, Adolfo Hitler y en algunos otros, pero también hay personas que pueden influir directamente en la vida de cada uno de nosotros, ya sean miembros de nuestra propia familia, amigos, conocidos o inclusive desconocidos que con su actuar, nos impactan de una forma u otra.

Por ejemplo, habrá personas que dijeron una palabra en el momento preciso; otras realizaron una acción que fue ejemplo a seguir y que modificó el rumbo de nuestras vidas; tal vez algunas que escribieron o cantaron algo que tocó las fibras más sensibles de nuestro ser. Son personas que influyen en nuestra vida, porque las admiramos y nos son gratas, sin importar el trabajo que realizan. Nuestras vidas se vinculan de alguna manera con las de otras personas y de ellas podemos recibir cierta influencia.

El cuestionamiento más importante sería darnos cuenta en cuántas vidas estamos influyendo tú y yo actualmente. Qué acciones realizamos que están siendo apreciadas por otros y que pueden influir en ellos de tal forma, que sus hábitos y costumbres se modifiquen. Aunque pudiéramos impactar a muchas de las personas que nos rodean, no tenemos el mismo nivel de influencia en todas.

Hay quiénes en el trabajo o en la escuela, pasan sin pena ni gloria; como si no existieran. En cambio en su casa tienen un impacto tremendo o viceversa.

Hay amigos en quienes influimos enormemente, pero los hay también, que ni atención nos ponen. Hay padres que influyen más en un hijo que en el otro. Según John Maxwell, la influencia que tenemos en los demás, no les llega instantáneamente y por igual a todos. Depende de muchos factores, y su fuerza puede ser medida en cuatro etapas:

Nivel 1: MODELO

La gente es influida por lo que ve. “La palabra impacta, pero el ejemplo arrastra”. La mayoría de las personas sentirán tu influencia si te perciben como alguien positivo, confiable y con cualidades dignas de imitarse.

Nivel 2: MOTIVACIÓN

Ser modelo a seguir puede ser una influencia poderosa, ya sea de manera positiva o negativa. Incluso es algo que puede hacerse a la distancia. Pero si en verdad deseas impactar significativamente en la vida de alguien, deberás lograr que tus palabras o acciones lo motiven. Te conviertes en un motivador influyente cuando animas a los demás y te comunicas con ellos en un mismo nivel emocional. Entonces las personas se sentirán a gusto contigo y consigo mismas durante los momentos que compartes con ellas, y tu nivel de influencia aumentará cada vez que las trates.

Nivel 3: MENTOR.

Cuando influyes y motivas a los demás, ya sean compañeros de trabajo, amigos o familia, te darás cuenta del impacto que tus acciones provocan en ellos. Pero para aumentar esa influencia y hacerla duradera, es necesario avanzar a este nivel llamado Mentor, y estarás en él cuando transmitas tanto con tu ser y tu saber, que logres modificar hábitos o costumbres de quienes te rodean. En otras palabras, un mentor, con su entusiasmo puede ser capaz de derramar su vida en otras personas y ayudarlas a alcanzar su potencial. A medida que se entrega en una misión en la cual cree y hace que crean en ella los demás, los ayuda a crecer personal y profesionalmente. Se convierte, según sea el caso, en maestro o maestra de vida que con su ejemplo, motivación y entusiasmo, transmite la esencia de su forma de ser.

Nivel 4: MULTIPLICACIÓN.

Este es el nivel de influencia más alto que alguien puede tener en las vidas ajenas. Como multiplicador de su influencia, puede ayudar a otras personas a convertirse en seres iguales a él o más influyentes. Comparten lo que aprendieron y cosecharon dejando un legado mayor. Desafortunadamente, pocas personas llegan a este cuarto nivel, aunque todos tenemos el potencial para hacerlo. Eso requiere tiempo, humildad, generosidad y compromiso.

Recuerda: todos influimos en las personas en mayor o menor grado para bien o para mal. Tenemos una misión que cumplir y es fundamental conocerla para poder transmitirla y hacer partícipes a los demás. Si reconoces que tu influencia en los demás no ha sido positiva, puedes cambiar hoy mismo, ¡modifica tus acciones! El legado que puedes dejar es enorme y más importante que el económico. Será un legado valioso, que enseñe que en la vida se puede triunfar en todos los aspectos con fe, con entusiasmo, con decisión en hacerla cada vez mejor.

Sí. Un legado de amor a la vida que contagie y llene los corazones de quienes nos rodean.

Es imposible saber en cuántas personas influimos, pero no debemos olvidar que siempre hay unos ojos que nos siguen.

¡Ánimo!

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