EL ARTE DE SHEREZADA.

“Había una vez, en el reino de Las mil y una noches, un rey llamado Shahryar quien, furioso porque su esposa le había sido infiel, decidió darle cauce a su cólera  desposándose cada noche con una doncella del reino y al día siguiente mandarla matar.

Un día, el rey llamó a Sherezada, la hija de su visir. Mujer inteligente, sabedora de su fatal destino, al llegar la noche le contó al rey un cuento, dejándolo inconcluso reservándose el final para el siguiente día. El rey, complacido por el arte de Sherezada, e interesado por conocer el final del cuento, le perdonó la vida por un día.

A la noche siguiente, ella recurrió una vez más a la magia de la palabra y de la historia, para prolongar su vida un día más. De esta manera, pasaron mil y una noches en las que el rey no sólo le perdonó la vida a Sherezada, sino que se enamoró perdidamente de ella. Le pidió matrimonio y vieron crecer tres hijos”.

Siempre he admirado la inteligencia y habilidad de Sherezada y me pregunto si ese cuento no encerrará la clave para lograr que la vida de una pareja perdure: mantener vivo el interés en el otro como si nuestra vida dependiera de ello. ¿Lo hacemos?

Tomado de el libro “Soy mujer, soy invencible y estoy exhausta” de Gaby Vargas.

Editorial Aguilar.