PAZ EN LA MENTE Y EN EL CORAZÓN. Oración.

Dame paz en la mente y en el corazón.

Señor, dame paz en la mente y en el corazón.

Controla mi mente,

Que exagera, que inventa, que supone.

Corrige mi mente,

Que me dice inútil, fracasada, poca cosa,

Considera mi mente,

Que desea amarte, adorarte, servirte.

Señor, dame paz en la mente y en el corazón.

Tranquiliza mi corazón,

Nervioso, inquieto, abrumado.

Suaviza mi corazón,

Endurecido, necio, perturbado.

Orienta mi corazón,

Confundido, lejano, extraviado.

Señor, dame paz en la mente y en el corazón.

Que al estar con mis hijos los disfrute,

Que al estar con mis hijos les transmita paz.

Que al estar con mis hijos haya serenidad.

Señor, dame paz en la mente y en el corazón.

“Suspiros para mamá”.

Patricia Adrianzén de Vergara

Keila Ochoa Harris.

Ediciones Verbo Vivo E.I.R.L.

Perú, Abril 2012.

EL RESPETO AL DERECHO AJENO.

El  respeto al derecho ajeno es la paz FRASES de pensadoresPor Mayra Gris de Luna.

Una de las frases célebres mas conocidas, es la que dijo Don Benito Juárez, político mexicano nacido un día como hoy, 21 de Marzo, pero del año 1806.

La frase:

“Entre los individuos, como entre las naciones,

el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Aunque aprendí la frase desde niña, no ha sido sino hasta mi vida adulta cuando con frecuencia la recuerdo y la repito. Me ha animado ante la actitud crítica de otras personas. Me ha ayudado a disfrutar mis triunfos recordándome que tengo derecho a ellos. Me recuerda que tengo derecho a ser feliz, aún cuando otros no lo sean, sin sentirme culpable por ello. “Cada uno es el arquitecto de su propio destino”.

Don Benito Juárez me da mi “jalón de orejas” cada vez que siento que tengo el derecho de juzgar la vida de otros.

Cuando medito en sus palabras, me siento bien. Cuando finalmente aflojo mis brazos antes tensos en actitud de lucha, siento paz. Juárez sigue teniendo razón.

Permíteme compartir contigo, algunas preguntas que el concepto de Don Benito me provoca, inquietando mi alma, si, pero con la única y bendita intención de inundarme de paz.

El Respeto.

¿Reconozco y considero la valía de las personas? De todas ellas o ¿hago distinción clasificándolas de acuerdo a su cultura, raza, nivel económico y social?

¿Juzgo sus ideas, sus creencias, sus ideales, sus metas, sus actividades, su manera de expresarse?

¿Respeto todos los derechos de todas las personas?

El respeto se establece de manera recíproca. Es necesario respetar a los demás para que ellos nos respeten.

El Derecho.

¿A veces olvido que las personas tienen derecho a decidir, incluso a decidir mal?

Cuando no estoy de acuerdo, ¿recuerdo que las personas tienen derecho a pensar de la manera en que lo elijan?
¿Me siento bien al entender que todas las personas tienen derecho a triunfar, a ganar, a tener y disfrutar algo, aunque yo no lo tenga o lo disfrute?

¿Estoy consciente que mis derechos terminan cuando éstos atropellan los derechos de otros?

La Paz.

En cuanto dependa de mi ¿estoy en paz con todas las personas?

Si no tengo paz con alguien, ¿será a consecencia de que alguna vez le falté al respeto, no respetando las áreas en las que es una persona diferente a mi?

¿Si se perdió la armonía en la relación será porque no respeté su derecho a pensar diferente a mi?

¿Su derecho a ser mejor que yo en alguna área de la vida generó en mí envidia, crítica o resentimiento?

Si hay falta de armonía, ¿se originó a raíz de que esa otra persona no me respetó y violó mi derecho a …?

La frase está basada en principios y valores eternos. La Biblia ya  registraba lo dicho por Jesucristo, en Lucas 6:

3No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.

41 ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?

Tales conceptos pueden ayudarnos a caminar por esta vida de una manera más pacífica, algo que se reflejará en un vivir con mayor bienestar. Sin embargo no podemos ignorar el reto de encontrar, de manera muy creativa, formas positivas de ayudar a las personas a tomar conciencia de sus errores. Encontremos maneras respetuosas que nos permitan ser una buena influencia para que las personas que nos rodean tomen mejores decisiones.

Si que es un reto verdad? El reto de la paz.

¿ESTÁ LLENA TU TAZA?

Todos tenemos inseguridades; aún las personas aparentemente más confiadas que conozcamos. Hay inseguridades que podemos experimentar como desafíos ocasionales. Un hueco en nuestra vida que alberga necesidades insatisfechas, nos puede brindar sentimientos de inseguridad. Esta necesidad puede llegar a ser tan grande que ésta inseguridad puede convertirse en pánico permanente.  Nos quita la paz. El temor o el sentimiento de no ser amado es probablemente la mayor fuente de inseguridad que las personas podemos experimentar.

                                             “De todo hombre se espera lealtad”

 Proverbios 19:22ª NVI

Hay una profunda necesidad en el ser humano de ser amado y no ser traicionado, existe en el alma el deseo de lealtad. Y cuando ésta es quebrantada, experimentamos inseguridad. Cada uno de nosotros anhela un amor absolutamente leal; un amor incondicional, invariable, radical, demostrativo, más amplio que el horizonte, más profundo que el mar. También sería lindo que ese amor fuera sano y liberador en lugar de ser asfixiante.

La búsqueda de ese amor perfecto y leal en otra persona que no sea Dios, no solo es infructuosa sino dolorosamente decepcionante y destructiva. Nuestros corazones no estarán sanos hasta que hayan sido satisfechos por el único amor totalmente sano que existe: el amor de Dios.

“Ningún amor del corazón natural está seguro a menos que el corazón humano haya sido primeramente satisfecho por Dios”. Oswald Chambers.

No está mal que pensemos que necesitamos desesperadamente ser amados. Es así. Lo incorrecto es pensar que podemos hacer que alguien nos ame de la manera en que necesitamos ser amados.

Hay personas que han oído las devastadoras palabras: “Ya no te amo”. Otras quizás no escucharon las palabras pero han experimentado ese sentimiento. Y eso produce temor. En el transcurso de la vida perderemos, a causa de la muerte o de las circunstancias, a personas que realmente nos amaron. Pero por más valioso y profundo que haya sido su amor, no era inquebrantable, no era perfecto. Pasó a otro. Cambió. Murió. Dejó recuerdos hermosos… pero dejó un hueco. Solamente el amor de Dios siempre es leal. “El amor nunca deja de ser” se refiere al amor ágape de Dios, dado a nosotros.

(1 Corintios 13:8).

Cada uno de nosotros tiene sus propias necesidades insatisfechas, y las llevamos todo el día de un lado al otro como una taza vacía. De una manera o de otra, extendemos esa taza vacía a las personas que están en nuestras vidas y les decimos:”Por favor, ¿puede alguien llenar esto? ¡Aunque sea una cucharada ayudará!”

Buscamos “llenar nuestras tazas” por medio de la aprobación, la afirmación, el control, el éxito o la satisfacción inmediata.

Buscamos llenar nuestra taza en los lugares equivocados, con las personas equivocadas. ¿Qué te parece el siguiente versículo para llenar tu taza?

“Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable y yo te amé;

Daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida”

Isaías 43:4

¡Cómo se desintegra cualquier pesado yugo cuando, al despertar en la mañana, llevamos nuestros corazones, mentes y almas, y todas nuestras “necesidades” al gran especialista en almas y le ofrecemos nuestras tazas vacías y le pedimos que las llene con Él mismo!

No hay persona más agradable para tener cerca de nosotros que aquella cuya taza ha sido llenada por el Señor Jesucristo. Él es el único que nunca se deja abrumar por la profundidad y dimensión de nuestras necesidades. Imagine cuán diferentes serían nuestros días, si a primera hora de la mañana Cristo llenara nuestras tazas. En el transcurso del día, toda otra cosa que alguien pudiera ofrecer, simplemente se derramaría porque nuestra taza ya estaba llena. Entenderíamos lo que quiso decir Pablo en Colosenses 2:10: “Vosotros estáis COMPLETOS EN ÉL”

Es solamente a través de la oración que la paz nos inunda:

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y LA PAZ DE DIOS, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

Filipenses 4:6-7

Modificado y adaptado del texto original de Beth Moore: “Viva Libre”