LA NOVIA IDEAL.

Por Mayra Gris.

…¿Quién es este varón que viene… hacia nosotros? Y el criado había respondido: Este es mi señor. Ella entonces tomó el velo, y se cubrió.

Génesis 24:65

La historia de Isaac y Rebeca es apasionante. Disfrutarás los detalles en Génesis 24. Rebeca pertenecía al pueblo de Dios, era hermosa, virgen, amable y trabajadora. Tuvo una actitud dispuesta a obedecer la voluntad de Dios. ¡Qué hermosas cualidades!

Cuando conoció a Isaac, ella tomó el velo y se cubrió reflejando modestia, dignidad y respeto. Actualmente muchas mujeres hacen lo contrario, se descubren para atraer al sexo opuesto, pero terminan por atraer a la persona equivocada.

A veces las chicas se enfocan más en andar buscando al chico perfecto en vez de ocuparse en desarrollar las cualidades que hagan de ellas la novia ideal para cuando llegue la persona correcta. No existe la esposa perfecta, pero sí existen muchas maneras de convertirse en una excelente esposa.

Supérate y sé sabia. Manténte pura. Si hubo impureza en tu pasado, Dios limpia tu corazón para empezar de nuevo.

Desarrolla un bonito carácter y ocúpate en el servicio del Señor. Y no te asustes cuando veas llegar muchos camellos.

Estar preparado es importante, saber esperar es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida. Arthur Schnit.

Copiado de:

“Un año con Dios” 365 Devocionales para inspirar tu vida.

B&H Español

Derechos internacionales registrados.

B&H Publishing Group

VÍSTETE CON HUMILDAD

Por Mayra Gris

Vestíos pues, como escogidos de Dios,

santos y amados… de humildad.

Colosenses 3:12

En los campamentos de verano una de de las actividades más emocionantes era la noche del banquete. Usábamos nuestro mejor vestido y tratábamos de mostrar impecables modales a la mesa en compañía de nuestra “pareja”.

Recuerdo que en uno de ellos aprendimos la parábola del rey que hace un banquete para sus importantes invitados y éstos no asisten. Entonces el rey invita a la gente más sencilla y pobre del reino, y éstos si acuden gustosamente. Aquella noche de campamento, todos nos vestimos con ropa rota y vieja recordando a aquellas humildes personas. Curiosamente, nuestra vestimenta nos hizo sentir confiados y menos tensos.

Aunque humildad no es lo mismo que pobreza, en ocasiones, el materialismo y las apariencias influyen de manera negativa en nuestras actitudes. Es más fácil ser humildes y naturales cuando el enfoque no está en lo material. A veces usar vestimentas ostentosas puede hacernos perder esta hermosa cualidad.

¿A cuál de éstos dos tipos de invitados te pareces? Unos fueron arrogantes, no tuvieron tiempo en sus apretadas agendas para responder a la invitación del rey. Otros se vistieron de humildad y se regocijaron con sencillez de corazón.

Humildad es recibir la alabanza y pasarla a Dios sin tocarla.

 

Copiado de:

TALI, 365 gotas de rocío para chicas.

Junio 7

Ediciones Las Américas.

 

“SOLO ME IMAGINO”

Las reglas de etiqueta dictan saludar primero a la persona con mayor jerarquía; entre el joven y el señor de edad madura, se saludará primero al señor de edad madura; entre el presidente y el vicepresidente se saludará primero al presidente. Esas son reglas de la tierra. Cuando lleguemos ante el Trono donde está Dios y Jesucristo sentado a Su diestra ¿a quién saludar primero? ¿Al Creador del Universo, el Dios Todopoderoso o a Jesucristo, el Rey de Reyes? Mi mente es finita, no alcanza a comprender el momento de conocer a La Trinidad. Él es uno mismo, en tres personas. No hay jerarquías.

He visto imágenes de cuadros hermosos representando un momento, el momento en que Jesús te recibe con los brazos abiertos y te dice -“bienvenido, entra en el gozo de tu Señor”. El momento en que dejas tu cuerpo terrenal y tu espíritu regresa al hogar celestial.

La Biblia dice que los que mueren en el Señor en realidad “duermen”. Mi mamá, mi papá, mi abuelo y todos los que han partido en el Señor están dormidos. No han conocido al Dios Trino. No tendremos que preocuparnos por nuestras reglas de protocolo. Todos veremos a Jesucristo en las nubes por primera vez, cuando al sonar de la trompeta los muertos en Cristo resuciten primero y luego los que vivan nos reuniremos para estar siempre con El.

   He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá. Apocalipsis 1:7a

 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

1 Tesalonisenses 4:16-18

 

LA FRESCURA LLEGARÁ.

TALI, 365 GOTAS DE ROCÍO. Ediciones Las Américas.

Por Mayra Gris de Luna.

 

¡Alégrense en el Señor su Dios! Pues la lluvia que él envía demuestra Su fidelidad. Volverán las lluvias de otoño, así como las de primavera.

Joel 2:23 (NTV)

El ciclo agrícola en Israel comprende lluvias tempranas, lluvias torrenciales y lluvias tardías. Las tempranas preparan el terreno para ser sembrado. Las torrenciales hacen que el terreno las absorba para fluir en forma de manantiales. Las tardías sirven para completer la maduración del fruto. El tiempo entre las lluvias, es un tiempo de sequía.

En el ciclo de la vida, Dios también permite tiempos “secos”, tiempos de crecimiento, tiempos para madurar y tiempos de dar fruto. Cuando el pueblo de Israel atravesaba una gran sequía, Joel, el profeta, promete que volverán las lluvias a los campos.

Del mismo modo, Dios no promete que nunca habrá problemas, pero sí promete estar con nosotros siempre. Puedes voltear hacia tu pasado y recordar las temporadas de sequía en tu vida; cuando los problemas te afligieron hasta sentir esa sed que solo Cristo sacia. El agua refrescante de Su Consuelo siempre llegó.

Como Dios es fiel, puedes estar segura de que así como lo ha hecho en el pasado, lo hará también en el futuro. Tan seguro como la lluvia después de la sequía, la frescura llegará.

“Pero el que beba del agua que Yo doy nunca más tendrá sed”

Jesucristo.

 LA FRESCURA LLEGARÁ

Copiado del libro: TALI, 365 gotas de rocío para chicas.

Keila Ochoa, Margie Hord, Mayra Gris, Yuri Flores.

Ediciones Las Américas.

TALI 365 gotas de rocio para chicas, Ediciones Las Américas

 

NUNCA TE ABANDONARÉ.

CORAZÓN DESGARRADO.

Por Mayra Gris de Luna.

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“Israelitas

¡yo no puedo abandonarlos!

¡No sería capaz de hacerlo!

Mi gran amor por ustedes

no me lo permite

Oseas 11:8

(Traducción al lenguaje actual)

 

Dios es bueno. Es un Dios de amor. Un padre cuyo amor por sus hijos es perfecto.

Hijos inconformes le olvidaron en el desierto construyendo otro dios con sus propias manos, pero no por ello los abandonó. “No sería capaz de hacerlo”.

Israelitas ignorantes gritaron: -“¡Crucifícale! sedientos de Su sangre. Él la derramó voluntariamente. No abandonó su mision. “No sería capaz de hacerlo”.

Los siglos pasan y la historia se repite. Un hijo desobediente que adultera por aquí, una hija piadosa que siente que puede juzgar a los demás por allá; la chica que dice mentiras, el joven que no quiere perdonar a su padre. Dios los mira con el corazón desgarrado, mientras sigue, sigue y sigue amando.

Tu tampoco escapas de Su perfecto amor.

También a ti en todo tiempo con amor te ve el Señor.

Y no hay nada tan malo que pudieras cometer,

que con ello puedas tú Su gran amor perder.

Cuando la culpa nuble tu razón,

y el temor inunde tu corazón

puedes con seguridad, recibir Su sanidad.

Podrás entristecerlo, mas jamás podrás perderlo.

¿Rechazarte? No, no, no, Él no sería capaz de hacerlo.

 

Copiado del libro: TALI, 365 gotas de rocío para chicas.TALI 365 gotas de rocio para chicas, Ediciones Las Américas

 Autoras:

Keila Ochoa,

Margie Hord,

Mayra Gris,

Yuri Flores.

Ediciones Las Américas.

 

HAY GANANCIA EN EL MORIR.

Por Mayra Gris de Luna.

“Porque para mi el vivir es Cristo,

y el morir es ganancia.”

Filipenses 1:21

Tengo la impresión de que la mayoría de las personas no deseamos morir. Tenemos un instinto natural por aferrarnos a la vida, un “instinto de conservación”. Es natural sentir miedo al dolor y temor ante lo desconocido. Sentir apego por las personas con quienes hemos compartido nuestra vida. No solo apego a las personas; también hacia nuestras cosas, lugares, a las pasiones que nos hacen vivir intensamente y aún hacia nuestras mascotas. Decir adiós a todo ello no siempre es tan fácil. Donde se encuentra nuestro tesoro, ahí está nuestro corazón; por eso el Apóstol Pablo podía declarar con plena convicción que al poner en la balanza por un lado su vivir, y por el otro lado el ladrillo de todo lo que implica el morir en Cristo, éste ultimo es tan pesado, que la diferencia evidentemente se traduce en ganancia.

Para Pablo, Cristo era el centro de su existencia en ésta tierra; su blanco, su objetivo, su razón de ser. Por ello su perspectiva de encontrarse cara a cara con Él, implicaba pasar a un estado mejor, llegar por fin a la meta, ganar y obtener el premio. Para quienes viven con intereses ajenos a las cuestiones espirituales y eternas, el concepto de encontrarse con un Dios en el que tal vez ni siquiera creen no tiene atractivo alguno. Se necesita amar a Dios mas que a cualquier cosa aquí en la tierra para considerar la muerte como una ganancia.

Hace unos días falleció un querido hermano en Cristo. Mi esposo y yo asistimos al sepelio. Cantamos himnos de esperanza a lado de personas amadas con quienes hemos coincidido en nuestra carrera en ésta tierra. Algunos empezaron a compartir recuerdos de la vida de nuestro hermano y aún en la tristeza pudimos incluso reír juntos. Sabíamos que él se encuentra en un lugar mejor… que había ganado ya.

A unos 20 pasos de ahí se encuentra la tumba de mis padres. No imagine llegar a éste lugar aquel día ni que éstas tumbas quedaran tan cercanas. Estuve unos minutos frente a la lápida observando sus nombres grabados allí. Recordándoles. Hablando con Dios sobre ellos. Pensando que  tambien estaban en una situación mejor. Como siempre, toqué la piedra y la tierra con mi mano como queriendo tocarlos y como un símbolo de despedida.

Los que estamos en Cristo ¿Qué ganamos al morir?

Eternidad.

Me gusta pensar que estaré en un lugar donde no importen ni mis arrugas ni mis canas. Donde seré “immune” al paso del tiempo  y nunca volveré a llegar tarde ni tendré que manejar en horas pico. Pienso en algo aún mejor, vivir en una dimension atemporal. No es fácil comprender la eternidad; algo que no tiene principio ni final, pero si puedo estar segura de que eso es mejor que simplemente perecer.

Paz.

Adios a la tristeza, al llanto y al dolor. No mas migrañas por estrés ni recibos por pagar. No habrá terror nocturno pensando en fantasmas, momias, zombies, aliens, chupacabras, nahuales, demonios o aún peor: politicos corruptos. Solo vivir en completa relajación sabiendo que los secuestradores, terroristas suicidas y pederastas no tienen permitida la entrada. Vivir por siempre en un lugar sin racismo, cocaina, alcohol ni armas químicas. Morando en completa paz. Sin culpabilidad ni tentación. Sin antidepresivos ni estrés.

Hallaremos descanso.

No habrá que lavar ropa ni trapear pisos. No mas despertador a las 4:30 de la mañana. Han fallecido personas que trabajaron duro. ¡En verdad es un alivio saber que ya descansan! Algunos reposan de  sus trabajos, otros de tanta enfermedad.  Hay quienes se liberaron de su pena y sufrimientos.  Ahora duermen. “Descansan en paz”. “Éstos, los que murieron en Cristo resucitarán primero, y luego nosotros los que vivimos seremos arrebatados y nos uniremos para estar todos juntos siempre con el Señor.”

Un cuerpo transformado e incorruptible.

Perfecto, 90-60-90, sin dietas, diabetes, gastritis, colesterol o alergia. Sin olor a sudor ni sentir comezón en los lugares mas inalcanzables de la espalda. Sin necesidad de vacunas. Tal vez con la capacidades tipo “X men” de atravesar paredes y aparecer en diferentes lugares casi al mismo tiempo.

Compañía amada y selecta.

Le veremos cara a Cara. ¿Has imaginado el momento sublime de ver Su rostro, tocar Sus pies, fundir sus ojos en los tuyos y disfrutar de Su mirada de amor, perdón  y aceptación?

Escuchando nuestro nombre pronunciado por Sus labios y con el tono de Su voz. Sintiéndonos completos por haber llegado al hogar. No ser más peregrinos ni extranjeros. Estar en casa. Con la seguridad, aceptáción y amor de nuestro Padre diciendo: – “Entra, bienvenida buena sierva y fiel, gózate”.

Nos encontraremos con nuestros seres amados que han partido antes.  Pienso en abrazar a mi papa y a mi mama; a mi abuelito, a mi abuelita, a mis tios y muchas otras personas que año con año van bajando del tren de la vida. Allá estará el Sr. Taylor, la Miss Negrete, el Pastor Lupito , el Pastor Osorio y tantos amados más. Quiero platicar con María la madre de Jesús y  con la reina Esther; quiero conocer a Don Moises, a Su alteza el Rey David, al Apóstol Pablo y todos los demás discipulos.  Y  lo mas “cool”: veré al angel Gabriel, Ángeles, Arcángeles y  el ejército completo.

Una morada perfecta.

El lugar que Cristo está preparando para nosotros,  inimaginable y hermoso: La ciudad Santa se encuentra descrita en la Biblia. Mejor que un paisaje en Suiza y mas lujosa que el Palacio de Versalles.  Imagina un mar de cristal, calles de oro y puertas con piedras preciosas donde no habrá obscuridad porque ¡la gloria de Dios lo ilumina todo!

Adorandole siempre.

Me encantan  los grandes coros cristianos y la majestuosidad de las obras que entonan. Amo la reverencia y puntualidad en los templos Metodistas,  las rondallas de los Hermanos Libres, el entusiasmo de mis hermanos Pentecostales palmeando siempre y hasta danzando con alegría de corazón. En una ocasión estuve en tres diferentes congregaciones el mismo domingo y me gozaba de reencontrarme con personas que he conocido a lo largo de mi vida. ¡Podia sentir amor en cada iglesia local! Me entristecía no poder congregarme siempre con cada uno de ellos. Ahí entendí lo hermoso que será la “Koinonía Celestial”. Todos a una, un mismo estilo o todos, sin competencia y ahí si, frente al Trono, adorando y alabando al Dios mismo, el homenajeado por siempre,  el “motivo de nuestra canción.”

Es fácil desear morir cuando  estamos enfermos y deseamos el cielo como un alivio a nuestro dolor. Ansiamos estar en aquel lugar cuando nos vence la desesperación en medio de un problema. Pero cuando estamos bien nos olvidamos, y siendo sinceros la mayor de las veces quisieramos que ese momento se postergara el mayor tiempo posible. Queremos vivir, amar, viajar, hacer muchas cosas todavía. Cuando todo está bien podemos evaluar en donde se encuentra nuestro tesoro. Dicen que donde pasas mas tiempo, donde inviertes más dinero, ahí está tu corazón.  “Poned la mira en las cosas de arriba”, nos aconseja otra vez el apóstol Pablo o como dice aquel canto: “Fija tus ojos en Cristo”.

¿Tu vivir es Cristo?

¿Qué es tu vivir?

 Seguramente no es algo malo ni pecaminoso;

es natural que lo mas importante para nosotros

sean  los hijos, la pareja, el trabajo, el deporte o algún hobbie.

Como Abraham, tenemos que entregarlo.

Estar dispuestos a sacrificarlo.

Poner nuestra obediencia y amistad con el Señor como nuestra prioridad

y poder decir con convicción:

 -“Para mi sí, el vivir es Cristo,

y si, el morir es ganancia”.

 

 

 

 

 

 

 

 

¿CRISTIANOS “PIRATA”?

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Por Mayra Gris.

“Trayendo a la memoria le fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.” 2 Timoteo 1:5 RV60

En cuanto a bolsos se refiere, Louis Vuitton, Prada, Hermess, Chanel, Salvatore Ferragamo, Gucci y Dior son de las marcas más cotizadas. Pero han proliferado las copias “pirata”. Si se adquiere un bolso original en el extranjero, en la aduana llamarán a un valuador experto. Examinará el artículo y, si es original, se pagará el impuesto correspondiente. Si es copia, será confiscada.

Hay dos criterios para distinguir una copia del original: el primero es examinar el interior. La copia tendrá un interior de mala calidad. Y el otro es el tiempo: el original será más durable.

Así como hay bolsos de imitación, también hay cristianos con una fe que no es auténtica. Eunice, mamá de Timoteo, tenía una “fe no fingida”. La heredó de Loida y la transmitió a Timoteo. Tres generaciones son bastante para pasar la prueba del tiempo. Su fe era genuina. El fruto de sus vidas daba testimonio de ello.

Se puede dudar de la fe de algunas personas sólo con mirar lo que publican en Facebook. No son congruentes. Con el tiempo, terminan mal. Si Dios, el valuador de corazones echa un vistazo a tu interior ¿encontrará una fe auténtica?

“Ser original no es ser diferente, es ser auténtico.”

Copiado de TALI, 365 gotas de rocío para chicas.®

Ediciones Las Américas.

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HEROES SIN CAPA.

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Por Mayra Gris de Luna.

“Y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia”

 Romanos 6:18 (Reina Valera 1960)

Todos los niños tienen su superhéroe favorito, y las chicas y chicos también. Para algunos una tienda de cómics bien surtida es una especie de “paraíso”. Iron Man, Superman, Capitan América, La Mujer Maravilla y otros más tienen algo en común: hacer el bien. Incluso algunos de ellos unen sus fuerzas para trabajar en equipo contra el mal, haciéndose llamar “La liga de la justicia”.

La vida real no es tan diferente. Existe el bien y el mal; y lo que no es de Dios, es de Satanás. Todos participamos en esta Guerra espiritual donde el enemigo conoce qué tipo de “kriptonita” nos puede debilitar. Estamos constantemente peleando nuestras batallas.

Hoy en día existen muchos heroes y heroínas de carne y hueso, solo que no usan capa. Son personas valientes que conocen la diferencia entre lo bueno y lo malo, que tienen una convicción muy firme de hacer lo correcto y que encuentran su fuerza en Dios para vivir íntegramente.

La Biblia dice que Jesucristo ya nos ha librado del pecado. Ahora estamos al servicio de Dios para hacer el bien. Tú eres una superheroína o un super héroe al servicio de la justicia. Sé valiente.

¡En Cristo eres más que vencedor (a)!

“La valentía no es solo una de las virtudes,

sino la forma de toda virtud en el momento de la prueba” C.S. Lewis

Copiado y adaptado de: TALI 365 gotas de rocío para chicas. Ediciones las Américas.

                                               Autoras: Keila Ochoa, Margie Hord, Mayra Gris y Yuri Flores.

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EL REGALO DE LA LIBERTAD.

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Por Mayra Gris de Luna.

“Estad pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud” Gálatas 5:1

Coretta Scott, virtuosa pianista fue esposa de Martin Luther King. Juntos lucharon en contra de la discriminación racial. Aún después del asesinato de su esposo, Coretta reafirmó su oposición a la segregación de la población afroamericana no sólo en Estados Unidos sino también en Sudáfrica, uniéndose a Winnie Mandela cuando el esposo de ésta era preso político. Ejerció importante presión sobre el Presidente Reagan para aplicar sanciones a Sudáfrica.

Hizo suyas las palabras que su esposo Martin pronunciara en su sermón de Navidad del año 1967 cuando pastoreaban la Iglesia Bautista Ebenezer en Atlanta:

“La próxima cuestión que debe ocuparnos, si hemos de tener paz en la tierra y buena voluntad entre todos los hombres, es la afirmación no violenta de la sacralidad de toda vida humana. Todo hombre es alguien porque es hijo de Dios…El hombre es mucho más que… electrones que giran o una bocanada de humo… El hombre es hijo de Dios, hecho a su imagen, y por lo tanto, debe ser respetado como tal…”

En ésta Navidad, no dejemos de aceptar y agradecer el regalo de la libertad espiritual que podemos poseer gracias al nacimiento de Cristo Jesús no solo en Belén sino también en nuestro corazón. Consideremos con agradecimiento también, la bendición de la libertad física que podemos disfrutar.

Oremos por quienes pasarán la Navidad siendo víctimas de la guerra, el cautiverio, la persecución o la trata de personas.

“Libre al fin, libre al fin. Gracias Dios Omnipotente, soy libre el fin”

Palabras grabadas en la tumba de Martin Luther King.

Copiado de: TALI, 365 Gotas de rocío para chicas. Ediciones Las Américas

Autoras: Keila Ochoa, Margie Hord, Mayra Gris, Yuri Flores.

TALI es un libro devocional diseñado especialmente para jovencitas. Disponible en ELA, librerías cristianas de México o solicita informes aquí.

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LA GLORIA DE LO COMÚN.

Pastores

Hay una palabra que describe la noche que ÉL vino: común.

El cielo era común. Una brisa ocasional agitaba las hojas y enfriaba el aire. Las estrellas eran diamantes que relucían sobre terciopelo negro. Escuadras de nubes flotaban frente a la luna.

Era una noche bella -una noche que valía la pena contemplar desde la ventana de su dormitorio para poder admirarla. Pero no se podía decir que fuese excepcional. No había razón para esperar una sorpresa. Nada que mantenga despierta a  alguien. Una noche común con un cielo común.

Las ovejas eran corrientes. Algunas gordas. Algunas flacas. Algunas con barrigas en forma de barril. Algunas con patas como palitos. Animales comunes. Su lana no era de oro. No hacían historia. Ningún ganador de premios. Eran simples ovejas, siluetas abultadas y dormidas en la ladera de una colina.

Y los pastores. Campesinos. Probablemente llevaban puesta toda la ropa que tenían. Olían a oveja y lucían igual de lanudos. Eran cuidadosos, dispuestos a pasar la noche con sus rebaños. Pero no encontrará sus cayados en un museo ni sus escritos en una biblioteca. Nadie les pedía su opinión respecto a la justicia social o a la aplicación de la Tora. Eran desconocidos y simples.

Una noche común con ovejas comunes y pastores comunes. Y si no fuese por Dios, a quien le complace agregar un “detalle adicional” en el frente de lo común, la noche habría pasado inadvertida. Las ovejas habrían sido olvidadas y los pastores habrían dormido toda la noche.

Pero Dios danza en medio de lo corriente. Y esa noche bailó un vals.

El cielo negro estalló en fulgor. Àrboles que daban sombra irrumpieron en claridad. Ovejas que estaban en silencio se convirtieron en un coro de curiosidad. En un instante, el pastor que estaba dormido como una piedra, un momento después se restregaba los ojos con la mirada fija en el rostro de un extraterrestre.

La noche dejó de ser común.

El ángel vino de noche porque es el momento en que mejor se ven las luces y es cuando más se necesitan. Dios se presenta en lo común por la misma razón.

Sus herramientas más poderosas son las más sencillas.

Considere la vara de Moisés. A esa altura de su vida, Moisés había sido pastor el mismo tiempo que príncipe, y se había acostumbrado a ello. Cuidando ovejas no se llevaba una vida tan activa como la que se vivióa entre la realeza egipcia, pero tenía sus momentos especiales, sobre todo cuando Dios le habló a través de un arbusto que ardía y no se consumía. Dios le anunció que él era el hombre para esa tarea. Dios afirmó que lo importante no era quien era Moisés sino quién era “ÉL”. Y se propuso demostrarlo.

-Moisés -dijo la voz desde el arbusto-, echa en tierra tu vara.

Moisés, que había recorrido esta montaña durante cuarenta años, no se sentía agradado con la orden.

-Dios, tú sabes mucho acerca de tantas cosas, pero es posible que no sepas que por aquí, pues bien, uno no anda tirando su vara por ahí. Nunca se sabe cuando…

– Échala, Moisés.

Moisés la echó. La vara se convirtió en serpiente, y Moisés se echó a correr.

-¡Moisés!

El viejo pastor se detuvo.

– Agarra la serpiente.

Moisés miró por encima de su hombro, primeramente a la serpiente y después al arbusto; luego respondió de la manera más valiente que pudo.

-¿Qué?

– Agarra la serpiente… por la cola. (A este punto Dios tuvo que estar sonriendo.)

– Dios, no es mi intención presentar objeciones. Es decir, tú sabes muchas cosas, pero aquí en el desierto, pues bien, uno no anda agarrando serpientes con frecuencia, y nunca se agarran las serpientes por la cola.

-¡Moisés!

-Sí, Señor.

En el momento que la mano de Moisés tocó la resbalosa serpiente, se endureció. Y Moisés levantó la vara. La misma vara que habría de levantar en la corte de Faraón. La misma vara que habría de levantar para dividir las aguas y guiar a dos millones de personas por un desierto. La vara que recordaría a Moisés que si Dios puede hacer que una vara se convierta en serpiente para luego volverse vara nuevamente, entonces es posible que pueda hacer algo con los corazones rebeldes y un pueblo de dura cerviz.

Quizás pueda hacer algo con lo común.

O considere otro pastor de Belén.

Hay ciertas cosas que cualquiera sabe que no debe hacer. Uno no debe intentar enlazar un tornado. Ni enfrentarse a un león con un palillo. Uno no debe estornudar de frente al viento. Tampoco salir a cazar osos con una escopeta que dispara corchos. Y uno no debe enviar a un pastorcillo a luchar contra un gigante.

Es decir, no debe hacerlo a menos que se le acaben las alternativas. A Saúl se le acabaron. Y en ese momento que se acaban, es cuando estamos más preparados para las sorpresas de Dios.

¡Saúl sí que se sorprendió!

El rey trató de equipar un poco a David. “¿Qué quieres muchacho? ¿Coraza? ¿Espada? ¿Granadas? ¿Rifles? ¿Un helicóptero? Te convertiremos en un Rambo“.

David pensaba en otra cosa. Cinco piedras lisas y una honda de cuero común y corriente.

Los soldados contuvieron el aliento. Saúl suspiró. Goliat se burló. David hizo girar la honda. Y Dios se expresó con claridad. “Cualquiera que subestime lo que puede hacer Dios con las cosas comunes tiene piedras en su cabeza”.

¿Y el ciego que descubrieron Jesús y los discípulos? Los seguidores pensaron que era un gran caso de estudio teológico.

¿Por qué piensas que es ciego? -preguntó uno.

– Debe haber pecado.

– No, la culpa es de sus padres.

– Jesús, ¿qué crees tú? ¿Por qué es ciego?

– Es ciego para mostrar lo que puede hacer Dios.

Los apóstoles sabían lo que se venía; habían visto anteriormente esa mirada en los ojos de Jesús. Sabían lo que iba a hacer, pero no sabían cómo lo haría. “¿Relámpagos? ¿Truenos? ¿Un grito? ¿Un aplauso?” Todos observaban.

Jesús empezó a mover un poco la boca. Los espectadores miraban fijamente. “¿Qué está haciendo?” Movía la mandíbula como si estuviese masticando algo.

Algunas de las personas comenzaron a inquietarse. Jesús seguía masticando. Su mandíbula hacía movimientos circulares hasta que tuvo lo que quería. Saliva. Saliva común y corriente.

Si nadie lo dijo, alguien lo debió pensar: “¡Puaj!”

Jesús escupió en el suelo, metió su dedo en la mezcla y la revolvió. Pronto se convirtió en un pastel de lodo, y untó un poco en los ojos del ciego.

El mismo que convirtió una vara en cetro y una piedra en misil, ahora convirtió saliva y lodo en bálsamo para la ceguera.

Una vez más, lo mundano se volvió majestuoso. Una vez más lo aburrido se volvió divino, lo simple santo. Una vez más el poder de Dios fue visto no a través de la habilidad del instrumento, sino por medio de su disponibilidad.

“Dichosos los de corazón humilde”, explicó Jesús. Dichosos los que están dispuestos. Dichosos los conductos, los túneles, las herramientas. Delirantemente gozosos son aquellos que creen que si Dios ha usado varas, rocas y saliva para hacer su voluntad, pude entonces usarnos a nosotros.

Haríamos bien en aprender una lección de la vara, la roca y la saliva. No se quejaron. No cuestionaron la sabiduría de Dios. No sugirieron un plan   inanimados para su misión es porque ellos no le dicen cómo hacer su obra!

Es como la historia del barbero que se hizo pintor. Cuando le preguntaron por qué había cambiado de profesión, respondió: “Un lienzo no me dice cómo embellecerlo”.

Tampoco lo hacen los de corazón humilde.

Es por eso que el anuncio fue primero para los pastores. Ellos no le preguntaron a Dios si estaba seguro de lo que hacía. Si el ángel se hubiese presentado a los teólogos, habrían consultado primeramente sus comentarios. Si se hubiese presentado a la élite, habrían mirado a su alrededor para ver si alguno los estaba observando. Si se hubiese presentado a los triunfadores, primero habrían visto sus calendarios.

De modo que se presentó a los pastores. Hombres que no tenían una reputación que proteger ni intereses egoístas ni necesidad de escalar posiciones. Hombres que no sabían lo suficiente para decirle a Dios que los ángeles no le cantan a las ovejas y que los mesías no se encuentran envueltos en trapos durmiendo en pesebres.

Una pequeña catedral en las afueras de Belén marca el sitio que supuestamente es el lugar del nacimiento de Jesús. En la iglesia, detrás de un elevado altar, hay una cueva, una pequeña caverna iluminada por lámparas de plata.

Uno puede entrar al edificio principal y admirar la antigua iglesia. También puede entrar a la silenciosa cueva donde una estrella grabada en el piso reconoce el nacimiento del Rey. Existe, sin embargo, una cláusula. Es necesario agacharse. La puerte es tan baja que no es posible entrar erguido.

Lo mismo es cierto en el caso de Cristo. Es posible ver al mundo en posición erguida, pero para ver al Salvador, es necesario arrodillarse.

Así que…

mientras los teólogos dormían,

los de la élite soñaban

y los triunfadores roncaban,

los de corazón humilde

estaban arrodillados.

Arrodillados delante de Aquél al que sólo verán los de corazón humilde.

Estaban arrodillados delante de Jesús.

“Bienaventurados los de corazón humilde porque heredarán la tierra”

Mateo 5:3

Copido del libro: Aplauso del cielo.

Autor: Max Lucado.

1996 Editorial Caribe.

Citas de los relatos bíblicos mencionados:

La vara de Moisés: véase Éxodo 4:1-4

David y Goliat: véase 1 Samuel 17

Jesús sanando al ciego: véase Juan 9:1-6

NACIMIENTO DE JESÚS

TENGO UNA MADRE QUE ORA.

Mamá y yo

Algunos han tenido reyes en su linaje

alguien a quien se le rindió honor

yo doy honor a mi Madre que para mi es una reina

porque tengo una Madre que ora.

Tengo una Madre que ora por mi

y clama por mi al Señor todos los días

¡Oh qué diferencia marca en mi!

Tengo una Madre que ora.

Algunos tienen éxito en el mundo

y confían en las riquezas que han hecho.

Este es mi tesoro mas preciado:

Tengo una Madre que ora.

Las oraciones de mi Madre no me pueden salvar

solo las mías pueden lograrlo;

pero mi Madre me presentó a Alguien,

Alguien que jamás me fallará.

Oh si… tengo una Madre que ora por mi

y clama por mi al Señor todos los días

¡Qué diferencia marca en mí

que tengo una Madre que ora!

Autor anónimo.

HOMBRE Y DIOS A LA VEZ.

 JESÚS DIOS-HOMBRE

Cristo, hombre y Dios a la vez. Colosenses 2:9 dice:

“Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”.

Jesús no fué un hombre semejante a Dios, ni un Dios semejante a un hombre. El éra Dios-Hombre. ¿Qué podemos hacer con tal persona? Una cosa es cierta, no podemos ignorarlo.

El es la persona más importante que ha vivido. ¿Destituírlo? No podemos. ¿Resistirlo? Igualmente difícil.

¿No necesitamos a un Dios-Hombre Salvador. Un sólo “Dios- Jesús”, podría hacernos pero no entendernos. Un solamente “hombre- Jesús”, podría amarnos pero nunca salvarnos. Pero ¿un Jesús Dios y Hombre? Lo suficientemente cercano como para tocarle. Lo suficientemente fuerte para confiar en El. Un Salvador irresistiblemente encontrado por millones de almas.

Como dice el Apóstol Pablo en Filipenses 3:8, nada se compara  al “incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor.”

El Hombre y Dios a la vez.

Autor: Max Lucado.

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

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MAX LUCADO.

Max Lucado.

MIS PALABRAS “MÁGICAS”.

 

Por Mayra Gris de Luna.

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”.

Hebreos 4:12

Intranquilidad, sospecha, inquietud, temor, miedo, fobia, pánico, terror… diferentes niveles de la misma emoción…temor en sus diversas modalidades… y las he sentido todas.

¿Recuerdas tus primeros miedos?

¿Los míos? Muchos…

Miedos de niña…

Aún siento la mirada de aquella araña moviendo sus largas patas justo en el techo arriba de mi cama, los perros callejeros ladrando cerca de la puerta de la tienda. Recuerdo que mi abuelita me llevó al cine a ver una película de “Las momias de Guanajuato” y yo terminé escondida debajo del asiento. Días más tarde, rumbo a Guadalajara, pasamos un par de días a Guanajuato y ¡oh no!, mis papás deciden visitar el museo de las momias. Aquella noche en el hotel ha sido una de las más largas…

Miedos de joven…

Juventud, el divino tesoro lleno de vida, energía, ilusión, valentía, vigor… será por eso que no recuerdo temores. Uno siente que tiene al mundo en las manos.

Pero, ya recuerdo… tenía 18 años… en una camilla rumbo a la sala de operaciones cuando me quitaron las amígdalas, mis piernas empezaron a temblar. Me percato de ello y trato de controlar el movimiento pero no puedo, parece que el darme cuenta de ello hace que temblara más… instintivamente empiezo en mi mente a repetir las palabras del Salmo 23: “Jehová es mi pastor… nada me faltará…” llegamos al quirófano, y todavía me da tiempo de observar a los lados las bandejas con instrumental, grandes pinzas de varias formas y tamaños hacen que me percate de nuevo del temblorcito… así que continúo: “aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno porque Tú estás conmigo…”

Miedos de mujer…

Disfrutando mi Baby Shower de mi primera bebé, compartí con las demás mujeres mi alegría y gratitud por el embarazo y también el temor que me infundía pensar en el momento del parto. Una sabia mujer, mi amiga Janis Bears, a quien respeto y quiero mucho compartió conmigo las palabras del Salmo 56:3

“En el día que temo, yo en Ti confío”.

En los días siguientes, cada vez que sentía temor, repetía: “en el día que temo, yo en Ti confío”, y el resultado parecía mágico, el temor se fue tornando en confianza.

Sin confianza no hay gozo y sin gozo no hay paz.

Así fue como el Salmo 56:3 se convirtió en mi “Bibidi Babidi Bú” * . Como una  varita mágica, al momento de pronunciar las palabras,  penetraban en mi alma, en mi espíritu, en mis coyunturas y mis huesos, hasta inundar mis pensamientos de paz.

Y ya sé que cuando la paz llega a habitar en nuestra mente no llega sola. Trae un invitado inseparable: el gozo; y como el  “Ábrete Sésamo” *  abría las puertas de un lugar mágico y secreto lleno de riquezas; el gozo,  la paz y el amor se van multiplicando como un halo de chispas brillantes, en paciencia, benignidad, fe, mansedumbre, y templanza, llenando mi mente, mi corazón, mi ser entero, mi vida, y hasta mi casa.

¿Magía? No.  Es la obra del Espíritu Santo, el Consolador que mora en nosotros, quien produce el fruto.

No es magia, sino algo más extraordinario y sobrenatural el hecho de que la Palabra de Dios es viva, no son sólo palabras. No es un conjuro. Es la palabra de Dios. Santa e inspirada. Poderosa y eficaz.

Casi no podía recordar temores de mi juventud, pero ahora podría hacer una larga lista de los que rondan mi mente a veces.

Temor a la enfermedad, a la soledad, a la incapacidad física, a la vejez, a la falta de provisión, al porvenir de mis hijas, al dolor, a la muerte…

Así como Mary Poppins cantaba “Supercalifragilisticoespialidoso” * y el panorama lucía mejor y más divertido, yo repito mi Salmo 56:3 y en un abrir y cerrar de ojos, como “Mi bella genio” *, el temor simplemente… ¡se va!

EN EL DIA QUE TEMO YO EN TI CONFIO

DIOS ESCUCHA.

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Tu y yo vivimos en un mundo ruidoso. Conseguir la atención de alguien no es una tarea facil.  Pero cuando alguien es diligente para hacer a un lado todo lo demás para poder escucharnos claramente, es un privilegio. ¡Realmente un raro privilegio!

Tu puedes hablar con Dios porque Dios sabe escuchar. Tu voz importa en los cielos.

El te toma muy en serio. No tienes que temer ser ignorado. Incluso cuando tartamudeas y tus palabras no impresionarían a nadie, si le impresionan a Dios.

El te escucha.

Con atención.

Con cuidado.

Tu oración en la tierra activa el poder de Dios desde el cielo.

La Biblia dice:

“Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”.

Mateo 6:10

Tus oraciones son honradas como joyas preciosas.

Tu tal vez no puedas entender todo el misterio de la oración. No hace falta. Pero una cosa es muy clara: Las acciones desde el cielo comienzan cuando alguien ora en la tierra.

¡Qué maravilloso pensamiento”

De ” The Great House of God” Max Lucado.

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

Link hacia el sitio original haz click aquí.

 DIOS ESCUCHA

EL SILENCIO DEL SÁBADO. Max Lucado

Jesús permanece en silencio el sábado. Las mujeres han ungido su cuerpo y lo pusieron en la tumba de José. El cadáver de Cristo es tan mudo como la piedra que lo protege. Habló mucho el viernes. Él va a liberar a los esclavos de la muerte el domingo. Pero el sábado, Jesús permanece en silencio.

Así es Dios. Se hizo oír el viernes. Arrancó las cortinas del templo, abrió las tumbas de los muertos, sacudió la tierra, bloqueó el sol del cielo, y sacrificó al Hijo del Cielo. La tierra ha oído hablar mucho de Dios el viernes.

Nada en sábado. Jesús permanece en silencio. Dios está en silencio. El sábado es silencioso.

Las conversaciones de fin de semana de Semana Santa suelen saltarse el sábado. El viernes y domingo captan la atención. La crucifixión y la resurrección son el centro de nuestros pensamientos. Pero no hay que pasar por alto el sábado. Nosotros tenemos nuestros “sábados” también.

Nuestros “sábados silenciosos”. El día entre la lucha y la solución, el día entre la pregunta y la respuesta, entre la oración hecha y la respuesta a nuestra petición.

El silencio del sábado nos atormenta. ¿Estará enojado Dios conmigo?
¿Acaso le he defraudado?

Dios sabe que Jesús está en la tumba, ¿por qué no hace algo? O, en su caso, Dios sabe que tu carrera está en picada, o tus finanzas andan por los suelos, o tu matrimonio está hecho un desastre. ¿Por qué Dios no actúa? ¿Qué se supone que debes hacer hasta que lo hace?

Uno hace lo que Jesús hizo. Quédarse quieto. Permanecer en silencio. Confíar en Dios. Jesús murió con esta convicción:

“Porque no dejarás mi alma en el Hades,
Ni permitirás que tu Santo vea corrupción”. ( Hechos 2:27 )

 Jesús sabía que Dios no lo dejaría solo en la tumba. Nosotros necesitamos saber que Dios no nos dejará solos en nuestras luchas. Su silencio no es ausencia, la inactividad no es  apatía. Los sábados en nuestra vida tienen su propósito. Nos dejarán sentir toda la intensidad de la fuerza de Dios. Si Dios hubiera resucitado a Jesús sólo quince minutos después de la muerte de su hijo, ¿habríamos apreciado el acto? Si fuera a resolver nuestros problemas en el segundo siguiente al que aparecen , apreciaríamos y valoraríamos de la misma forma Su fortaleza? 

Por Sus motivos, Dios inserta “sábados” entre nuestros “viernes” y nuestros “domingos”. Si hoy es uno para ti, sé paciente. Y así, como alguien que soportó el silencio del Sábado escribió:

“Ten paciencia, hermano, hasta la venida del Señor” (Santiago 5:7 RV).

Max Lucado,  30 de Marzo 2013

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

EL SILENCIO DEL SÁBADO

SEÑOR, SABES QUE TENGO PRISA.

Dios es eterno.

Señor, sabes que tengo prisa

y que la velocidad del reloj

a veces me parece insuficiente.

Que intento sacarle más horas a los días,

más minutos a las horas, 

más segundos a los minutos.

Señor, perdóname porque a veces atropello a la gente,

quiero que todo marche a mi ritmo

Señor, sabes que tengo prisa

pero aún no he aprendido a correr a Tu presencia

transforma mi impaciencia en un deseo ardiente

de encontrarme contigo cada día

dame prisa para buscarte

dame prisa para orar

dame prisa para escucharte

dame prisa para deleitarme en Ti,

Para todo lo demás, dame paciencia.

Suspiros para Mamá.

Patricia Adrianzén de Vergara.

Keila Ochoa Harris.

Ediciones Verbo Vivo

Perú, Abril 2012

PAZ EN LA MENTE Y EN EL CORAZÓN. Oración.

Dame paz en la mente y en el corazón.

Señor, dame paz en la mente y en el corazón.

Controla mi mente,

Que exagera, que inventa, que supone.

Corrige mi mente,

Que me dice inútil, fracasada, poca cosa,

Considera mi mente,

Que desea amarte, adorarte, servirte.

Señor, dame paz en la mente y en el corazón.

Tranquiliza mi corazón,

Nervioso, inquieto, abrumado.

Suaviza mi corazón,

Endurecido, necio, perturbado.

Orienta mi corazón,

Confundido, lejano, extraviado.

Señor, dame paz en la mente y en el corazón.

Que al estar con mis hijos los disfrute,

Que al estar con mis hijos les transmita paz.

Que al estar con mis hijos haya serenidad.

Señor, dame paz en la mente y en el corazón.

“Suspiros para mamá”.

Patricia Adrianzén de Vergara

Keila Ochoa Harris.

Ediciones Verbo Vivo E.I.R.L.

Perú, Abril 2012.

LA CARGA DE LA PREOCUPACIÓN.

“El me guía hacia las aguas tranquilas”

Salmo 23:2

Imagina que tienes un hijo de diez años y está preocupado. Tan ansioso que no puede ni comer. Tan preocupado que no puede dormir. “¿Qué te pasa?” le preguntas. El niño mueve la cabeza y replica: “Ni siquiera tengo un plan para mi pensión”.

O a tu hijita de 4 años llorando en su cama y le preguntas: “¿qué pasa mi bebé? y te responde con aflicción: “Creo que nunca aprobaré la clase de química cuando curse la preparatoria”.

O a un niño de ocho años con el ceño fruncido enojado consigo mismo diciendo: “Seguramente no podré ser un buen padre. Que tal si no puedo dar un buen ejemplo a mis hijos”.

¿Cuál sería tu reacción ante tales declaraciones? Además de llevarlos con un buen psicólogo, tu respuesta sería enfática: “Estás muy pequeño para preocuparte de esas cosas. Cuando llegue el momento, sabrás que hacer”.

Afortunadamente, la mayoría de los chicos no tienen tales pensamientos.

Y desafortunadamente, los adultos los tenemos de sobra.

La preocupación es una de las mayores cargas que llevamos. Nuestra mente está llena de ” y si…” y “cómo le voy a hacer cuando…”

“Y si llueve durante mi boda?, ¿cómo sabré cuando disciplinar a mis hijos?, ¿y si me caso con alguien que ronca?, ¿cómo pagaré la inscripción de mi hijo en la universidad?

La carga de la preocupación: pesada como una bolsa de artillería, incómoda, fea, difícil de cargar. Irritante a mas no poder cuando insistes en llevarla a todos lados. Nadie quisiera cargar con tu pesada bolsa de preocupaciones. Y la verdad, a ti tampoco te gustaría cargar con las preocupaciones de otro.

No es necesario recordarte el alto costo de la ansiedad. (Pero de todas formas lo haré :))

La preocupación divide la mente. La palabra original de lo que en la Biblia se traduce como preocupación es “merimnao”. Es una palabra compuesta por dos palabras griegas: “merizo” que significa: dividir, y “nous” que significa mente. La ansiedad divide nuestra energía entre las prioridades del hoy, y los problemas del mañana. Parte de nuestra mente está en el ahora, y el resto en lo que no ocurre todavía. El resultado es como vivir con una mente a medias.

Y esa no es la única consecuencia. Preocuparse no es una enfermedad, pero si causa enfermedades. Está relacionada con la hipertensión arterial, problemas del corazón, migraña, gastritis, y muchas enfermedades mas.

La ansiedad es un hábito que resulta muy caro. Por supuesto valdría la pena su costo si sirviera de algo, pero no sirve para nada. Es totalmente inútil.

Jesús dijo: “Tu no puedes añadir tiempo a tu vida preocupándote por ello” (Mateo 6:27).

La preocupación nunca ha hecho que un día brille más, nunca ha resuelto algún problema o curado una enfermedad.

Un buen lugar para empezar a tratar con la preocupación y la ansiedad es ese lugar que describe la Biblia en el Salmo 23:2.

“Junto a aguas de reposo me pastoreará”.

Y si, por alguna razón no entendemos el punto, David enfatiza en el siguiente verso:

“Me guiará por sendas de justicia”.

“Me guiará”, “Me llevará”, “Me pastoreará”… Dios va delante de mi, animándome, diciendo “Vamos”, va por delante, despejando el camino, cortando la maleza, mostrando el camino. Justo antes de la curva, advierte: “Da vuelta por aquí”. Antes de la subida, te hace una señal: “Dale mas duro aquí”. Se para a un lado del acantilado con peligrosas rocas y te previene: “Cuida tus pasos aquí… ten mucho cuidado”.

El nos dirige. El nos dice lo que necesitamos saber cuando es necesario.

“Encontraremos gracia para el oportuno socorro” es decir, encontraremos gracia para ayudarnos cuando lo necesitemos. (Hebreos 4:16)

La ayuda de Dios es oportuna. El nos ayuda de la misma forma en que un papá le entrega los boletos de avión a su familia. Cuando yo viajo con mis niños, yo llevo los boletos y cuando llega el momento de abordar el avión, yo me paro en medio de la persona que pide los boletos y el hijo que va a abordar. Con cada hija que pasa, le pongo el boleto en su mano. Ellos los entregan en ese mismo momento.

Lo mismo que yo hago con mis hijos, es lo que Dios hace contigo. El se coloca en medio de ti y la necesidad. Y, en el momento preciso, te entrega tu boleto.

Esta es la lección que Dios le dió a sus hijos los israelitas. El prometió proveerles para comer cada día con un pan que caía del cielo llamado maná. Pero les dijo que recogieran solo una ración por día. Aquellos que desobededieran y recogieran para dos días, se encontrarían con un maná podrido. La única excepción a ésta regla era el día previo al Sabbath. El viernes ellos podían guardar doble ración. Resumiendo la lección: Dios les daría lo que necesitáran cuando lo necesitáran.

Dios nos lleva. Dios hará lo correcto en el tiempo correcto. Y esto es lo que hace la diferencia. Cuando sabemos que su provisión será oportuna, podemos disfrutar el presente.

 NO TE AFANES “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.” Mateo 6:34

Dios te ayudará a enfrentar la situación cuando llegue el momento.

“No se qué haría si mi esposo muriera”… Lo sabrás, cuando llegue el momento.

“Cuando mis hijas se vayan de casa, no creo que podré soportarlo”… No será fácil, pero llegará la fortaleza cuando llegue el momento.

La clave es: Atiende los problemas de hoy con la fuerza de hoy. No pretendas empezar a satisfacer los problemas del mañana cuando el mañana aún no llega. No tienes todavía la fortaleza de mañana. Tienes solamente la fuerza para el hoy. Lo único que necesitamos saber es que Dios estará con nosotros.

Autor: Max Lucado

“Traveling light for mothers” The promise of Psalm 23

W Publishing Group.

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

El Dios de tu día.jpg

LA PRISION DEL “QUERER”.

LA PRISIÓN DEL “QUERER”, LA CARGA DEL DESCONTENTO.

Por Max Lucado.

“El Señor es mi Pastor, nada me falta”. 

Salmo 23:1 NVI

Ven conmigo a la prisión más poblada del mundo.

Las instalaciones tienen mas reclusos que literas; mas prisioneros que platos; mas residentes que recursos.

Acompáñame a la prisión más opresiva del mundo. Sólo pregunta a los reclusos y ellos te lo dirán. Están sobrecargados y desnutridos. Las paredes están rayadas y las literas son duras.

Ninguna otra prisión tiene tantos habitantes. La mayoría de los reclusos nunca se van. Nunca se escapan. Nunca se sienten aliviados. Ellos cumplen una sentencia perpetua en este desolado lugar.

¿El nombre de la prisión? Lo verás en la entrada. Pintada sobre la reja se ven las grandes letras de hierro donde se lee el nombre de este lugar:

Q -U -E -R -E -R 

La prisión del querer. Tienes que ver a los prisioneros. Ellos estan “queriendo”. Ellos quieren algo. Siempre quieren algo. Quieren algo más grande. Mas rápido. Más fino. Ellos quieren.

Tal vez ellos no “quieran” mucho hoy. Tal vez hoy solo quieren una cosa. Un carro nuevo. Una casa nueva. Una nueva esposa. No desean mucho. Solo “algo”.

Y cuando logren tener “eso”, se sentirán felices. Y de hecho, estarán felices. Cuando consiguen algo, entonces podrían abandonar la prisión. Pero entonces algo ocurre. El nuevo trabajo se vuelve viejo. El vecino compra un televisor mas grande. La nueva esposa tiene malos hábitos. El entusiasmo se esfuma y después de un tiempo de “libertad condicional” regresan a la cárcel.

¿Estás tu en prisión? Lo estás si tu te sientes mejor cuando tienes mas y peor cuando tienes menos.

Lo estás si tu alegría se encuentra a “un paquete” de distancia,  si depende del próximo depósito monetario que recibas, del premio que esperas, o el próximo cambio de imágen que deseas.

Si tu felicidad proviene de algo que gastas, manejas, tomas, o digieres, entonces enfréntalo- eres un prisionero, estás en la cárcel… la prisión del querer.

Esa es la mala noticia. Pero la buena noticia es que tienes una visita. Y tu visita tiene un mensaje: te puede conseguir la libertad condicional.

Te diriges hacia el salón de visitas. Tomas tu lugar en la silla y miras al otro lado de la mesa y ves que el visitante es el salmista David. Te hace una seña para que te acerques y susurra: “Tengo un secreto para ti”…”El secreto de la SATISFACCIÓN”.”El SEÑOR es mi Pastor. NADA ME FALTA” (Salmos 23:1 NVI).

David ha encontrado la clave donde el descontento puede morir. Es como si dijera “Lo que tengo en Dios es mucho más grande que lo me falta”.

¿Crees que tu y yo podríamos aprender a decir lo mismo?

Sólo por un momento piensa en las cosas que posees. Piensa en la casa que tienes, el auto que manejas, el dinero que has ahorrado. Piensa en las joyas que tienes en tu alhajero y la ropa que has comprado. Visualiza todo eso y déjame recordarte dos verdades bíblicas.

TUS COSAS NO SON TUYAS. Pregunta en las funerarias. Pregunta al embalsamador. Nadie se lleva algo cuando muere. Cuando uno de los hombres más prosperos en la historia, John D. Rockefeller, murió, uno de sus contadores  preguntó a otro de ellos: “¿Cuánto dejó el Sr. Rockefeller?” el otro contador respondió: “Todo”.

Tus cosas no te pertenecen, no podrás llevártelas. Y ¿sabes otra cosa?

TU NO ERES TUS COSAS. Quien tú eres no tiene nada que ver con la ropa que usas ni con el carro que manejas. Jesús dijo: “La vida no está definida por lo que tienes, incluso cuando tienes mucho” (Lucas 12:15 MSG).

Al cielo no le importa si tu eras la mujer de la casa enorme. Al cielo le importa tu corazón.

“El hombre ve lo que tiene delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón” 1 Sam. 16:7

 Cuando Dios piensa en ti, tal vez vea tu compasión, tu devoción, tu ternura o tu agilidad mental, pero no piensa en tus cosas.

Y cuando tu piensas en ti mismo, tampoco deberías pensarlo. Defínete a ti mismo por tus cosas y te sentirás muy bien cuando tienes mucho, y muy mal cuando tienes poco.

El contentamiento viene cuando nosotros podemos decir de una manera honesta junto con Pablo: “He aprendido a contentarme en la pobreza y en la abundancia” Filipenses 4:11-12

Tal vez estas esperando que un cambio en las circunstancias te traerá un cambio en tu actitud. Si es así, entonces estás en prisión, y tu necesitas aprender que lo que tienes en tu Pastor es mas grande que lo que no tienes.

¿Qué es lo que te hace sentir insatisfecho? Llena el espacio:

“Me sentire feliz cuando: ___________________

Tal vez piensas:  “Cuando sea sanado, cuando esté más delgada, cuando tenga un hijo, cuando mis hijos se vayan de casa, cuando sea rico”…

Con tu respuesta firmemente en mente, responde a esto: ¿y si nunca llega ese barco? es decir, si tu sueño nunca se convierte en realidad? Si esa situación nunca cambia, ¿podrías ser feliz? Si no, entonces estas durmiendo en la fría celda del DESCONTENTO. Estás en prisión. Y necesitas saber lo que tienes en tu Pastor, lo que tienes en el Señor.

Tienes un Dios que te escucha.

Tienes el poder del amor detrás de ti,

al Espíritu Santo dentro de ti,

y al cielo delante esperando.

Si tu tienes al Pastor, tu alcanzas la gracia que perdona cada pecado,

la dirección para cada camino,

la luz que te alumbra siempre,

y el ancla para cada tormenta.

Tienes todo lo que necesitas.


Y ¿alguien podría quitártelo? Podría la leucemia infectar tu salvación? ¿Podría la banca rota empobrecer tus oraciones? o un tornado podría llevarse tu casa terrenal, pero ¿podría arrebatarte tu hogar celestial?

Una vez un hombre acudió con un ministro para recibir un consejo. Estaba en medio de un colapso financiero.

“Lo he perdido todo” confesó al ministro.

“Oh, siento mucho que hayas perdido tu fé” dijo el ministro.

“No” le corrigió el hombre, “No he perdido mi fé”

“Bueno” dijo el ministro, “entonces siento mucho escuchar que has perdido tu carácter”

“Yo no dije eso” dijo el hombre “Todavía tengo mi carácter”.

“Siento mucho escuchar que has perdido tu salvación” dijo el ministro.

“Eso no es lo que dije” objetó el hombre. “Yo no he perdido mi salvación”

“Tu tienes tu fé, tu carácter, tu salvación. Me parece que no has perdido ninguna de las cosas que realmente importan” dijo el ministro.

Nosotros tampoco.

¿Qué podrías ganar con el CONTENTAMIENTO? Podrías ganar tu matrimonio. Podrías ganar preciosas horas con tus hijos. Podrías ganar auto respeto. Podrías ganar gozo. Podrías ganar la fé de decir “El Señor es mi Pastor. Nada me falta”.

Trata diciéndolo lentamente: “El Señor es mi Pastor. Nada me falta”.

Dilo otra vez: “El Señor es mi Pastor, Nada me falta”

De nuevo: “El Señor es mi Pastor, Nada me falta”.

Shhhh. ¿Escuchaste algo?… Creo que escuché algo… No estoy seguro…. pero creo que escuché que la reja de la cárcel se abrió…

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

Autor: Max Lucado

Tomado del libro: “Traveling light for Mothers”

W Publishing Group

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¿QUIÉN SE INTERESA EN TI?

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 ¿QUIÉN SE INTERESA EN TI?

Las empresas están interesadas en ti como consumidor.

Los bancos se interesan en ti como inversionista.

Los políticos están interesados en ti como votante.

Los investigadores se interesan en ti como una estadística.

Los médicos están interesados en ti como paciente.

Los abogados están interesados en ti como cliente.

Las organizaciones están interesados en ti como miembro.

 Pero Dios está interesado en ti como persona.

Una persona que El hizo a su imagen.

Su precioso hijo a quien El ama.

«Con amor eterno te he amado;
    por eso te sigo con fidelidad”.

Jeremías 31:3

Nueva Versión Internacional de La Santa Biblia.

  Roy Lessin