VÍSTETE CON HUMILDAD

Por Mayra Gris

Vestíos pues, como escogidos de Dios,

santos y amados… de humildad.

Colosenses 3:12

En los campamentos de verano una de de las actividades más emocionantes era la noche del banquete. Usábamos nuestro mejor vestido y tratábamos de mostrar impecables modales a la mesa en compañía de nuestra “pareja”.

Recuerdo que en uno de ellos aprendimos la parábola del rey que hace un banquete para sus importantes invitados y éstos no asisten. Entonces el rey invita a la gente más sencilla y pobre del reino, y éstos si acuden gustosamente. Aquella noche de campamento, todos nos vestimos con ropa rota y vieja recordando a aquellas humildes personas. Curiosamente, nuestra vestimenta nos hizo sentir confiados y menos tensos.

Aunque humildad no es lo mismo que pobreza, en ocasiones, el materialismo y las apariencias influyen de manera negativa en nuestras actitudes. Es más fácil ser humildes y naturales cuando el enfoque no está en lo material. A veces usar vestimentas ostentosas puede hacernos perder esta hermosa cualidad.

¿A cuál de éstos dos tipos de invitados te pareces? Unos fueron arrogantes, no tuvieron tiempo en sus apretadas agendas para responder a la invitación del rey. Otros se vistieron de humildad y se regocijaron con sencillez de corazón.

Humildad es recibir la alabanza y pasarla a Dios sin tocarla.

 

Copiado de:

TALI, 365 gotas de rocío para chicas.

Junio 7

Ediciones Las Américas.

 

GENTE SIMPLE.

Por Mayra Gris de Luna.

Cortar flores silvestres fue una actividad que disfruté con mi mamá. De muy pequeña íbamos juntas por las tardes a jugar con la pelota a un campo cercano. Antes de regresar a la casa, ella cortaba unas flores silvestres amarillas y rosas que crecían allí, mientras yo buscaba las “diente de león” para soplarles  y ver como volaban sus pétalos.

Ya en casa, ponía agua en un vaso grande y las ponía en el centro de la mesa. Mi corazón de niña se alegraba con éste acto de mi mamá; se contagiaba de esa alegría que ella desbordaba siempre.

Ahora, me gusta ver las flores en las casas. La mayoría son arreglos de flores artificiales montados en hermosos floreros. En algunas puede haber coloridas y finas flores naturales. Pero últimamente no he visto flores silvestres en un vaso. Eso es para gente sencilla, o, como diría mi mamá, son cosas de “gente simple”.

Recuerdo cuando ya de joven le comentaba a mi mamá lo que aprendía en un curso acerca de las reglas de etiqueta para poner la mesa. Le platicaba que si el filo de la vajilla era plateado, se utilizan cubiertos plateados y que en una mesa formal con vajilla de filo dorado, lo indicado era usar cubiertos dorados. Y que la maestra decía que el florero del centro no debía ser muy alto porque los comensales no podrían verse. Ella sólo dijo:

– “Todo eso es muy complicado. Yo soy gente simple”. Ahí comencé a darme cuenta que la sofisticación puede volver a la gente muy complicada.

Con el paso de los años, me he dado cuenta de que yo también me volví complicada. Muy complicada. Tantas reglas que cumplir, protocolos que seguir, expectativas que llenar, heridas que no se quieren tocar, temores latentes y sobre todo: el orgullo.

Todas las cosas que nos limitan, que nos presionan, que nos atrapan y matan nuestra sencillez de niñas, nuestra espontaneidad, nuestra simpleza.

Recuerdo a mi mamá como una persona siempre alegre. Y creo que pensando en ella me convenzo cada vez más de que es mejor ser “gente simple” que “gente complicada”.

Encontré varías características en la persona de mi madre, que la hacían simple si, y por ello feliz.

1. LA “GENTE SIMPLE” ENCUENTRA BELLEZA DONDE ES DIFÍCIL ENCONTRARLA.

Recordé un día en especial al ver una fotografía. Fuimos a la playa en Veracrúz, y de regreso, en la carretera, Mamá vió unas flores y le pidió a mi papá que orillara el auto. Bajamos a cortarlas. Eran del tipo de flores que se secan y pueden durar mucho tiempo luciendo intactas. Yo las recordaba hermosas hasta que observé en la fotografía que en realidad el lugar no era muy lindo. Me sentí admirada de la manera en que mi mamá pudo ver algo bello en medio de algo francamente feo. Los niños y niñas son así. Pueden ver un perrito roñoso y sucio y no dudan en cargarlo y decir: -“¡mira qué lindo!”.

2. LA “GENTE SIMPLE” LE DA MAS IMPORTANCIA A LAS PERSONAS QUE A LAS COSAS. SIEMPRE.

Mi mamá no solo me llevaba a jugar con la pelota. Jugamos a la tiendita y se tiraba con nosotras  sobre una colcha en el patio a ver las formas de las nubes. También estuvo con su madre y con su suegro al momento de morir porque cuidó de ellos. Fué madre no solo para nosotros sino para otras personas. Siempre se daba tiempo para platicar con alguien aun cuando hacía muchas otras cosas.

3. LA “GENTE SIMPLE” SE DA TIEMPO PARA DISFRUTAR DE LA VIDA.

Estamos demasiado ocupados como para cortar flores. No nos damos tiempo para hacer las cosas que nos gustan y que disfrutamos. ¿Cuándo fué la última vez que hiciste algo solo para disfrutarlo? Ver una película romántica, un masaje relajante, reir a carcajadas.

Cuando no dedicamos tiempo para ello,  aparece la frustración, el resentimiento, y la “chispa” de la vida se va apagando.

4. LA “GENTE SIMPLE” NO LE DA TANTA IMPORTANCIA A LAS COSAS MATERIALES NI LE INTERESA IMPRESIONAR A LOS DEMÁS.

Las personas que conocieron a mi mamá le recuerdan como una mujer bella. Siempre admiré como lucía hermosa si en su tocador solo había un cepillo para el cabello, una sencilla crema “Nivea”, algún desodorante y un perfume.

Al respecto me gusta la traducción de la Biblia de Jerusalén de 1 Pedro 3:2 y 3 que dice:

 Que vuestro adorno no esté en el exterior, en peinados, joyas y modas,

 sino en lo oculto del corazón, en la incorruptibilidad de un alma dulce y serena:

esto es precioso ante Dios.

Cuando Jesús, el Rey de Reyes vivió en la tierra, eligió una vida sencilla. La Biblia dice que no tenía ni en qué recostar su cabeza. Su vida era simple. No así su misión. La más sublime, difícil y significativa de todas. La vida más trascendente enfocada en lo eterno, no en lo temporal.

Desde hace algún tiempo empecé a reestructurar mi vida para hacerla más simple. Eso implica menos de unas cosas y mas de otras.  

El resultado ha sido muy satisfactorio para mi. Me siento mas tranquila y más feliz.

Sin lugar a dudas una de mis metas es ser como decía mi mamá:  una “gente simple”.

 ¿Crees que tu calidad de vida mejoraría si fuera más simple?

¿Qué podrías eliminar o incrementar?

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35 CONSEJOS PARA MEJORAR TU AUTOESTIMA.

 Autoestima

Por Sheila Morataya-Fleishman.

Cuántas veces antes de salir a una fiesta te has mirado y repetido: “si tan sólo tuviese las piernas más delgadas… si mi cabello fuese más lacio o no fuese tan crespo… si mis manos no fuesen tan huesudas… si mi pecho fuese más grande o más pequeño… Si mi trasero fuese más firme, si mi nariz no fuese tan grande… ¡Que fea me veo!

Y así, sintiéndote disgustada has salido a la calle envuelta en una falsa seguridad, pues en tu interior realmente te sientes frustrada e insegura con tu cuerpo. Andas pensando: “Hay muchísimas mujeres mucho más bonitas que yo, y que además poseen una personalidad mucho más interesante que yo”.

He conocido muchas jóvenes así, mujeres que llegan a los 50 y siguen peleándose con el color de su cabello, con las formas de sus cuerpos, con sus piernas, con su pecho, con su nariz, con sus ojos, con su propio temperamento, “si tan solo luciera y fuera diferente” – suspiran-.

¿Sabes que es lo peor que puede sucederle a una mujer que no se gusta, acepta y ama ella misma? Que vive cada día de su vida queriendo ser otra aunque ella misma no sea consciente de ello.

Por supuesto que no todas las mujeres tenemos problemas de autoestima y en lo personal admiro muchísimo a aquellas que siempre han estado contentas con su apariencia y sus talentos. Sobre todo, admiro la autoestima de aquellas que se sienten muy hijas de Dios y caminan con una seguridad que no tiene nada de artificial y postizo pues nace de la conciencia absoluta de saberse amada y creada por amor, para vivirse a sí misma como una mujer única, inteligente e irrepetible .

Sin embargo, hay muchas que necesitamos un reencuentro con el amor y los sentimientos de ternura hacia la propia y personal belleza –temperamento, por eso quiero compartir contigo estos 35 actos de Autoestima,  para que te ejercites en la conquista de la misma y vivas contenta de ser como eres diciéndole adiós a los miedos y complejos.

1- Mírate todos los días como un verdadero milagro.

2- Recuerda que eres Hermosa, aunque muchas veces tengas que ahogar una voz interior que te dice: no, no lo eres. Recuerda que eres hija del Amor de Dios.

3- Ama profundamente tu identidad única y conoce que lo que haces nunca podrá reproducirse.

4- Tu verdadera belleza saldrá a la luz cuando ames con sinceridad a la mujer que hay en ti, y contribuyas con tu vida a la sanación del mundo.

5- Debes confiar en tu capacidad para tomar decisiones por ti misma.

6- No tengas miedo a fracasar o fallar. Recuerda que si nunca fracasas no tendrás la oportunidad de descubrir la fortaleza y el valor que residen en ti.

7- Cuando las cosas no vayan como soñaste o planeaste permítete sentirte defraudada pero nunca inferior o ridiculizada.

8- Procura no ponerte a la defensiva cuando seas criticada o se te llame la atención por algo que esta mal.

9- No pierdas tu tiempo pensando si eres lo suficientemente buena para esta o aquella tarea. Haz lo mejor que puedas hacer y siéntete satisfecha

10- Ese pensamiento que te hace pensar que no puedes pasar una materia, aprender un instrumento o conquistar un paso de baile, ¡Elimínalo!

11- Nunca pienses que tu valor radica en tu belleza o títulos. Si has perdido tu trabajo no permitas que te haga sentir que eres una fracasada. Trabaja en recuperarte emocionalmente cuanto antes y sigue adelante.

12- Si en tu lugar de trabajo te hacen la vida de cuadritos por algún motivo, no dejes que nazca la maleza de la inseguridad.

13- Si deseas un mejor puesto dentro de tu trabajo, y no te presentas para recibirlo porque no sientes que puedes ser elegida, date cuenta que tú misma te bloqueas.

Actúa sin temor.

14- Si fuiste a una entrevista de empleo y no lo conseguiste no pienses que es el fin del mundo. Recrea en tu mente el proceso y descubre cual pudo haber sido tu fallo.

15- Si las modelos que ves en la revistas te inquietan, no las mires más.

16- Si tuviste alguna experiencia traumática de niña que te dejó con la seguridad de ser fea, gorda, o poco inteligente, identifica eso que te molesta y trabaja diligentemente para sanar tu trauma.

17- Si has identificado que te inhibes o retraes en situaciones sociales diversas, rétate a ti misma a comportarte de la manera opuesta.

18- No temas a los cambios, confía que estos siempre serán para beneficio del desarrollo de tu personalidad.

19- Si te comparas constantemente con alguien, empieza a observar un poco más tus propios logros.

20- Si piensas que la suerte no está de tu lado porque tuviste una niñez dolorosa, es hora de que lo superes. La fuerza del espíritu humano puede todo.

21- Pensar bien sobre ti misma quiere decir aceptar el regalo de la vida que Dios Padre te dio al crearte. Agradécelo.

22- Cuando hagas algo mal no te insultes a ti misma con expresiones como tonta o inútil. El inconsciente tiene una capacidad enorme para creérselo. Corrígete.

23- Si el chico que te gusta no se fija en ti no pienses que es porque no eres suficientemente atractiva. Algo mejor te espera. Sé paciente.

24- ¿No te ríes de tus propios errores? Aprende a hacerlo y verás que libertad sientes.

25- Es bueno estar rodeada de gente que te aprecie y respete, pero si alguna vez no lo hacen no pienses que eso disminuye tu valor.

26- Tu cuerpo es el instrumento para la acción. Respétalo y cuídalo.

27- Maya Angelo la escritora afroamericana, tuvo la más cruel de las infancias. Lo superó escribiendo. Sus libros son muy populares. Escríbe.

28- Hay un tipo de hambre más fuerte que la de pan. Es “el hambre por amor”, como solía describirlo la Madre Teresa. Ama quien eres para poder darlo a cantaradas y sin complejos.

29- La primera responsabilidad del ser humano, expresaba Henry Winkler es darse la mano el mismo. Házlo.

30- Si eres madre, tu hija aprenderá a relacionarse de acuerdo a lo que vea en tu propio desarrollo.

31- La autoestima es una de las fundaciones humanas más importantes. Es amor incondicional. Que tus hijos sean testigo de ello.

32- Disciplina a tus hijos, pero a sí mismo elógialos cuando hagan las cosas bien.

33- Los primeros 3 años para un niño sirven para asegurar la seguridad de ser amado, acogido y respetado. Descansa bien por la noche para que estés viva el siguiente día para ellos.

34- Si tu hijo no va bien en el colegio, antes de sentirte defraudada, indaga las causas de su rendimiento y entonces actúa.

35- Enseña a tus hijos que a veces está bien que fracasen. Sin ello no podríamos saber qué es el triunfo.

Amiga, cada alma viviente ha tenido o tendrá que tener alguna experiencia dolorosa en su pasado o futuro, pero es a través de ellas como vas desarrollando tu personalidad y conquistando un corazón grande para amar. Recuerda siempre que tu dignidad y valor no proceden de todo lo material que te rodea, la belleza que tengas, lo popular que seas o lo alto que hayas llegado en tu carrera. Su fuente es divina, eterna, hinchada de amor, eres una Hija de Dios y por eso como ninguna otra obra de la creación.

Link hacia el sitio original: Haz click aquí.

DOS AMIGOS INSEPARABLES: INSEGURIDAD Y ORGULLO.

Si, el orgullo. Con letras mayúsculas: O-R-G-U-L-L-O. Es una palabra fea, ¿verdad?

Hay muchas cosas en la vida que nos causan inseguridad. Muchas de ellas están fuera de nuestro control. La inestabilidad en el hogar, una pérdida importante, el rechazo, un cambio  drástico, la cultura que nos rodea, son circunstancias impuestas más que provocadas por nosotras. Muchas de nuestras características y limitaciones fueron determinadas por nuestro DNA y por lo tanto tampoco son de nuestra elección. Pero EL ORGULLO, amigas y amigos, es una de las cosas en nuestra vida de las que tenemos que hacernos cargo, y de las cosas que somos responsables en nuestra vida.

El orgullo es tan viejo como la humanidad. Cometeríamos un grave error si hiciéramos un gran esfuerzo por desenterrar en nuestro ser todas las otras raíces de amargura e inseguridad crónica y dejáramos esta raíz del orgullo firme en nuestro ser. Jamás seríamos libres.

Esta raíz tiene que ver con el ego, y todos tenemos uno. Seamos sincer@s: a veces las personas y las situaciones nos hacen sentir inseguras porque mellan nuestro orgullo. Así de simple. Dejando todos los golpes de la vida de lado, y aun habiendo arrancado toda otra raíz, luchamos contra la inseguridad porque luchamos contra el orgullo. Piensa un poco en las conexiones obvias entre los dos:

 EGO, ORGULLOA“No somos las  únicas mujeres en la vida de nuestros hombres, (Padre,  hijos, esposos, amigos) y eso hiere nuestro orgullo,

No somos las personas más talentosas del mundo y eso hiere nuestro orgullo.

No somos siempre la primera opción y eso hiere nuestro orgullo.

No somos la persona favorita de otro (a) y eso hiere nuestro orgullo.

No podemos hacerlo todo por nosotras mismas y eso hiere nuestro orgullo.

No somos la máxima prioridad de alguien y eso hiere nuestro orgullo.

No siempre nos sentimos especiales y eso hiere nuestro orgullo.

No conseguimos un ascenso y eso hiere nuestro orgullo.

No ganamos una pelea y eso hiere nuestro orgullo.

No nos pagan lo que valemos y eso hiere nuestro orgullo.

No nos pagan en absoluto y eso realmente hiere nuestro orgullo”.

No minimizo el genuino dolor de este tipo de situaciones. El hecho de que el corazón esté lleno de orgullo no impide que sufra. Solamente impide que sea sanado.

He llegado a la conclusión de que en la vida no tenemos mayor carga que la de nuestros propios egos inflados. Ninguna fuerza externa tiene el poder de traicionarnos y engañarnos como lo hace nuestro ego.

El orgullo nos impide perdonar y tomar riesgos. El orgullo nos priva de la intimidad, porque la intimidad requiere transparencia. El orgullo es un tirano como ningún otro.

 EGO, JAULA MENTAL

Beth Moore.

“Hasta luego inseguridad”

Tyndale House Publishers, Inc.

Articulo relacionado: “ME LLAMO ORGULLO, SOY UN LADRÓN” haz click aquí.

MI EXITO.

     Me encanta la “definición” de éxito en ésta canción de Mario Pintor.

Anexo el link para el video.

“Me preguntan por ahí

 que por qué no logro el éxito

 que es el traje del campeón

la ropa de posición

y el atuendo del dinero.

El traje me voy a hacer

con otras medidas de éxito

el sastre ha de perdonar,

sólo le pido hilvanar

los trozos que iré poniendo.

Coro:
Cada vez que tengo fe, tengo éxito.

Si perdono en vez de odiar, tengo éxito.

Y si llego a tropezar,

y me vuelvo a levantar

tengo éxito.

Si me acepto como soy tengo éxito

cada vez que pienso en Dios

tengo éxito.

Y si un ‘gracias’ escuché

del hermano que ayudé

para mí no cabe duda

el que canta se los jura

es la forma de lograr

mi éxito.

Algo más debo agregar que también lo llamo éxito

el poderles entregar lo mejor de mi cantar

lo que soy y lo que pienso.

Coro:
Cada vez que tengo fe tengo éxito.

Si perdono en vez de odiar tengo éxito.

Y si llego a tropezar y me vuelvo a levantar
tengo éxito.

Si me acepto como soy tengo éxito.

Cada vez que pienso en Dios tengo éxito.

Y si un ‘gracias’ escuché del hermano que ayudé

para mí no cabe duda

el que canta se los jura

es la forma de lograr mi éxito.

¿QUÉ ES ÉL?

La sociedad pone “etiquetas” a las personas. Quiere encasillar a la gente clasificándola dentro de cierto tipo de categorías que le resultan cómodas. D.H. Lawrence demuestra lo insensato que resulta este proceso de clasificación en su poema: ¿Qué es él?

– ¿Qué es él?

– Un hombre, por supuesto.

Si, pero, ¿qué hace?

– Vive y es un hombre.

Oh, por supuesto! Pero debe trabajar. Tiene una ocupación de alguna especie.

¿Por qué?

– Porque obviamente no pertenece a las clases acomodadas.

No lo sé. Pero tiene mucho tiempo. Y hace unas sillas muy bonitas.

– ¡Ahí está entonces! Es ebanista.

– ¡No, no!

– En todo caso, carpintero y ensamblador.

No, en absoluto.

– Pero, si tú lo dijiste.

¿Qué dije yo?

Que hacía sillas y que era carpintero y ebanista.

– Yo dije que hacía sillas pero no dije que fuera carpintero.

– Muy bien, entonces es un aficionado.

– ¡Quizá! ¿Dirías tú que un tordo es un flautista profesional o un aficionado?

– Yo diría que es un pájaro simplemente.

– Y yo digo que es sólo un hombre.

– ¡Está bien! Siempre te ha gustado hacer juegos de palabras.