CONTRA EL MALTRATO Y LA TRATA DE PERSONAS.

UN MILLÓN DE PIE

ROMPE LAS CADENAS. MOVIMIENTO “UN BILLÓN DE PIÉ”

¡ ÚNETE Y BAILA!

Me uno al movimiento en contra de la violencia hacia las mujeres y las niñas y la trata de personas. Miles de niñas y mujeres son diariamente maltratadas y privadas de su libertad, son sometidas a esclavitud, prostitución, violencia y aún a la muerte.

Desde hace algunas semanas, se empezó a promover la coreografía multitudinaria para el 14 de febrero con la canción “ROMPE LAS CADENAS”.  Estuve buscando el video pero lamentablemente no lo encontré antes de ésta fecha, pero hoy, 15 de Febrero, éstas mujeres han logrado captar un poco mas la atención hacia el movimiento. Miles de mujeres, artistas, y autoridades gubernamentales se congregaron el 14 de febrero en la ciudad de México, habían ensayado la coreografía uniéndose al movimiento “Un billón de pié”. Sin embargo, es un movimiento que apenas comienza y estará promoviéndose todavía los próximos meses.

Aquí el video que contiene la canción en español, algunos testimonios y  la canción en inglés que contiene los pasos para aprender la coreografía, ya que es un movimiento internacional. Y mas abajo también se encuentra link para ver el video del evento del 14 de Febrero.

Tenemos que estar unidas. Somos mujeres. Y algo admirable es que los hombres se estan uniendo también al movimiento. Se autonombran “los hombres que si aman a las mujeres”. Lo cierto es que el primer paso es concientizarnos. Bueno, suficiente rollo verdad? Mejor ve los vídeos y baila!!!  La letra está preciosa.

Y si eres una mujer que ha recibido maltrato psicológico, físico, o has sido o estás siendo sometida ¡ROMPE LAS CADENAS! . Pon atención a la letra de ésta canción.

Y si no has sido violentada pero te unes al movimiento por favor no olvides dejar un comentario.

Haz click sobre el Link para ver el video en la ciudad de México, el 14 de Febrero 2013:

COREOGRAFÍA MULTITUDINARIA México D.F. 14 de FEB. 2013.

EL ECO.

Participaba en un grupo musical al que llamamos “Jeiel”. Éramos un grupo de amigos, que disfrutábamos tocar y cantar. Sara, Josué, Ricardo, Ruth y yo, con nuestras voces y guitarras,  realizamos un par de grabaciones en aquellos días de juventud.

 Recuerdo especialmente una ocasión cuando fuimos a cantar a Torreón. Había un parque llamado “La plaza del Eco” porque había ahí una construcción parecida a una cúpula en donde uno podía entrar, y situandose en el medio, la acústica del lugar era tal que se podía escuchar el eco de cualquier sonido que uno emitiera. Se nos ocurrió hacer un círculo y empezar a cantar. El sonido que regresaba era exquisito! A capela y con deleite, cantábamos ahi simplemente para disfrutarlo! Era como un grato “juego” para nosotros. Y regresamos ántes de irnos para repetir la experiencia. Hace poco recordé esta vivencia, cuando estaba leyendo que muchas cosas en la vida son como “el eco”. Es decir, cuando algo sale de nosotros, bueno o malo, siempre regresa. “Todo lo que se siembra, se cosecha”.  Si sale de ti la crítica tarde o temprano la recibirás de vuelta. Si no das nada a nadie, es posible que no recibas nada de nadie también.  Si sale de ti el amor, seguramente te podrás deleitar recibiéndolo de vuelta así como lo hacíamos nosotros en aquella “Plaza del Eco”.

UNA PERSONA QUE IMPACTA 2

Martín Lutero, el líder de la Reforma Evangélica, fue músico desde la cuna. Poseía una voz bella y prístina. Todos los días, después de comer, tomaba su laúd y por media hora disfrutaba tocar y cantar.

Cuando joven, aún estudiante cantaba frente a las ventanas de los ricos de aquella época con el fin de obtener dinero y dárselo a la gente pobre. Lutero decía: “A quien no le guste la música, no podrá ser mi amigo”. Pensaba que la música era un “don  y una gracia de Dios, y por ello la música podía hacer huir a Satanás y hacer que el hombre olvidara su enojo”. El componía himnos para propagar el mensaje de Dios por medio del canto. Quería que su entorno tuviera himnos y la misma Biblia en su propio idioma. Antes de Lutero, solamente los sacerdotes o los coros formales interpretaban cantos en latín. Así que Lutero fue el precursor de la Himnología Congregacional que tanto disfrutamos hoy en día.

El primer himnario evangélico fue publicado en Wittenberg, Alemania en 1524. Tenía ocho himnos, cuatro de ellos escritos por Lutero. La demanda del himnario fue enorme y en poco tiempo la gente aprendió los himnos y Alemania adoptaba con mucho entusiasmo los himnos congregacionales. De esta forma, Martín Lutero se ganó el corazón de la gente y fue altamente aceptado y reconocido ya que no era muy común que un solo individuo escribiera  la música y letra de los himnos y además los interpretara. De sus 37 himnos, sin duda el más conocido es “Castillo Fuerte es nuestro Dios”, que se constituyó en el himno lema de la Reforma, y es cantado en las iglesias hasta hoy. Se cree que Lutero escribió este himno durante su cautiverio, cuando sus amigos lo escondieron precisamente en el castillo fuerte de Wartburgo para protegerlo de sus enemigos.

En esos días había personas a quienes no les gustaba este efecto de Lutero. Decían que toda Alemania estaba aceptando y aprendiendo sus doctrinas por medio de sus himnos y esto les preocupaba.

Mientras Lutero traducía los Salmos, compuso un tomo de sermones acerca de ellos. El Salmo 46 fue su inspiración al componer el famoso Himno expresando un mensaje de seguridad en tiempos de prueba por parte del enemigo, y ha servido de gran aliento para aquellos que enfrentamos trances difíciles en nuestra vida.

El himno nos llega al español traducido por el poeta Juan Bautista Cabrera que a la letra dice:

Castillo Fuerte es nuestro Dios, defensa y buen escudo.

Con Su poder nos librará de todo trance agudo.

Con furia y con afán acósanos Satán;

Por armas deja ver astucia y gran poder;

Cual el no hay en la tierra.

Nuestro valor es nada aquí,

Con él todo es perdido.

Mas por nosotros pugnará de Dios el Escogido.

¿Sabéis quién es Jesús?

El que venció en la cruz, Señor de Sabaoth, y pues El solo es Dios,

El triunfa en la batalla.

Aunque estén demonios mil

Prontos a devorarnos

No temeremos porque Dios

Sabrá aun prosperarnos.

Que muestre su vigor Satán y su furor

Dañarnos no podrá pues condenado es ya

Por la Palabra Santa.

Amén!

Fotografía: Castillo de Wartburg, declarado Patrimonio de la Humanidad.

TODO LLEGA A SU TIEMPO.


Tenía 16 años… Wow! Gran año aquel… música, amigos, campamentos de verano, mucho que estudiar en la preparatoria… definitivamente días ricos y ocupados.

Tenia una amiga muy especial. Ella y yo compartíamos el gusto por la música. Pasábamos las tardes tocando y cantando. La guitarra, el piano, mandolina,  flauta, claves, maracas o lo que tuviéramos enfrente! Recuerdo una tarde loca en que tomamos las bicicletas, y como pudimos nos cargamos las guitarras y subimos a un cerro, el cerro de “La Paz”, donde había un parque. “Escalamos” a un monumento alto en medio del parque y cantamos toda la tarde contemplando el atardecer y la ciudad… ¿nos preocupaba algo en esos días? tal vez las cosas que nos preocupaban eran no poder transportar de tono algún canto, o haber olvidado la “espiga” para tocar la mandolina!

Una tarde,  en mi cuarto donde yo tenía un órgano de esos con pedales y caja de ritmos, tocábamos a cuatro manos, el sonido podría escucharse en toda la cuadra! Pronto llegarían por ella, y entonces me dejó grabada una melodía. Se escuchaba bien. Acordamos que yo le pondría letra. Así que pensé en mi porción bíblica favorita y sólo acomodé las frases y listo! Habíamos creado una canción.

“Confía en Jesús y has el bien, y habitarás en la tierra, te escudarás en la verdad

  Deléitate asi mismo en Jesús y El te concederá las peticiones de tu corazón

  Encomienda a Jesús tu camino y confía en El, y El hará”

   Pertenecíamos a una estudiantina que cada sábado cumplía con alguna presentación ya sea en algún poblado, en alguna iglesia, o en algún festival. Teníamos la oportunidad de cantar ahí nuestras canciones. Esta en especial fue adoptada por la estudiantina y nos dio gusto cuando quedó plasmada en una de las grabaciones que se realizaron.

No tenía idea entonces de la trascendencia que las palabras de esa porción bíblica del Salmo 103:3, 4 y 5 tendrían en mi vida. Definitivamente quedaron como “cinceladas” en mi mente como una verdad irrefutable: Me tocaba confiar en el Señor, me tocaba deleitarme en El, me tocaba encomendarle a El mi camino. Su parte: El me concedería las peticiones de mi corazón, El “haría” que las cosas pasaran. Hubo tiempos en que la impaciencia se hizo presente, pero siempre recordaba estas palabras que me alentaban a esperar. Yo meditaba: ¿qué es “deleitarme” en El? Un “deleite” es algo que uno disfruta, que da placer. Como un rico brownie. Definitivamente es algo que se disfruta. Y esa mezcla de sabor y serotonina proporciona una sensación placentera y de tranquilidad. En éste caso muy temporal. Pero pensando en ello me daba una idea de que deleitarme en el Señor debía ser un placer, algo que disfrutara tanto al grado de que lo demás no me resultara apremiante. Disfrutar de el placer de una relación cercana con El, del placer de ser útil en su servicio.

En cada etapa tuve que aprender paciencia y confianza. Esperé a mi compañero de vida, y Dios me concedió al mejor!.. Esperé para ser mamá, y Dios me concedió dos amadas hijas.

Esta porción bíblica se convirtió en uno de mis lemas. En una de las reglas para mi vida. En una convicción. Y… mas tarde… años después, puedo decir que: es una realidad! Dios me ha concedido todas y cada una de mis peticiones. Peticiones que aunque algunas de ellas no se las expuse de manera verbal, El conocía. Porque eran peticiones de mi corazón: Tener una pareja, cargar a mi bebé, viajar, etc. etc. etc. El Señor ha superado todas mis espectativas. No cabe duda que el nos da mas allá de lo que podamos querer y entender.Y ahora tengo nuevos sueños… el detalle es confiar. La clave es saber esperar. Todo llega “a su tiempo”… y a “Su” tiempo.