Ingrediente básico para amistades largas.

¿Sabes cuál es la palabra más importante en una amistad? 
La palabra ACEPTACIÓN.

A través del tiempo he tenido amigas y amistades largas. También amistades que en un tiempo fueron muy cercanas, pero terminaron. Extraño mucho a algunas de ellas.

Al pensar un poco en las amistades que han perdurado, he llegado a la conclusión de que mis buenas amigas lo son porque me aceptan como soy. No están conmigo porque yo sea una buena persona, o una amiga fiel o porque les dé regalos. Nada de eso, porque yo se que muchas veces les he fallado y en muchas ocasiones no les he correspondido con reciprocidad. Están ahí para mi, simplemente porque han decidido ser mis amigas a pesar de cómo soy. Por eso las valoro más y estoy aprendiendo a cuidarlas mejor. 
En el pasado, cuando trataba de cuidar alguna amistad, en ocasiones me afligía pensando: -«tarde o temprano haré o diré algo que no le guste, tarde o temprano va a conocer mis defectos y se irá». Aprendí que tenemos la tendencia de tratar de agradar precisamente a las personas difíciles de agradar. A las personas lindas y fáciles de tratar las sentimos seguras; inconscientemente actuamos como si no necesitáramos esforzarnos por conservarlas. Nos enfocamos en tratar de complacer a personas imposibles de complacer, y sí, efectivamente a ese tipo de personas tarde o temprano las vamos a perder. Y creo que lamentablemente es lo mejor.

Las personas que nos aceptan son mas sanas, empaticas y desinteresadas. No compiten con nosotros ni nos envidian. Son las amistades más parecidas a las que teníamos cuando niñas. Simplemente jugábamos juntas y disfrutábamos esos momentos. Y aun cuando a veces nos llegábamos a “jalar los pelos”, al otro día nos encontrábamos y continuábamos jugando. 
Yo también quiero aceptar a mis amigas como ellas son. Quiero enfocarme en su lado bueno y no exigir perfección. Pensamos que «un amigo es quien nunca falla» eso es un mito. Siempre fallamos y nos fallan. Las amistades que perduran están dispuestas a permanecer unidas a pesar de fallar alguna vez. 

Amistad

“ALMAS LIGADAS” UNA AMISTAD EJEMPLAR.

 "ALMAS LIGADAS"

Por Mayra Gris de Luna.

 “Aconteció que cuando él hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo… E hicieron pacto Jonatán y David, porque él le amaba como a sí mismo. Y Jonatán se quitó el manto que llevaba, y se lo dio a David, y otras ropas suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte.” 1 Samuel 18:1-4

Cuando la Biblia describe la relación de amistad que existía entre David y Jonatán, dice que sus almas estaban ligadas. Una bella expresión que describe lo que algunos hemos llegado a experimentar en una o muy contadas ocasiones en la vida cuando disfrutamos de una verdadera amistad.

Mi esposo recuerda a “Timón” y “Pumba”, aquellos personajes de Disney en “El Rey León”, cuando platicando, hacían una diferenciación entre sus “Amistades” y sus “Conocidostades”. Así como “Timón” y “Pumba”, todos tenemos muchas “conocidostades”, decenas de conocidos y hasta centenas de “amigos” en Facebook. Sin embargo, muchos opinan que las personas que llegan a tener 5 buenos amigos en la vida son muy afortunadas. La mayoría de las personas llegan a experimentar solo una o dos veces en la vida el tipo de amistad de David y Jonatán: personas con “almas ligadas”.

¿Qué características podemos observar en ésta preciosa amistad?

– EL AMOR. No existía solamente aprecio o estimación. Jonatán amaba a David “como a sí mismo”, y era igualmente correspondido. Amar a nuestro(a) amigo(a) como a nosotros mismos es necesario en éste tipo de amistad.

– COMPARTIR Y TENER COSAS EN COMÚN. La amistad de estos dos jóvenes fué ejemplar. Apenas se conocieron, ellos unieron sus almas en un afecto entrañable. Jonatán se sacó sus atuendos de guerrero y se los dio a David. Este amor fraternal halló rápidamente una forma para expresarse.

Uno de los factores que más nos unen con nuestros amigos, son las experiencias que tenemos en común, los recuerdos y lo que compartimos. La ausencia de egoísmo, y la transparencia en la comunicación, son características de la niñez que podemos ir perdiendo si no las cuidamos y es la razón por la que los niños tienen amigos con mayor facilidad.

– COMPROMISO. David y Jonatán hicieron un pacto a la usanza de la época. Un pacto de amistad, de lealtad, de amor. Los años pasaron en medio de las guerras, y un día, ya que había muerto Jonatán y David era Rey, David recordó su pacto. Quiso saber si existía algún descendiente de su amigo a quien pudiera beneficiar. Y si, mandó traer a un hijo paralítico de Jonatán, le restituyó sus bienes y le hizo sentar a su mesa en palacio hasta el final de sus días.

Compromiso, responsabilidad, dar algo que cuesta y no solo recibir, lealtad aun mas allá de la muerte, son cualidades que podemos aprender de ésta preciosa amistad.

Dice una frase:

“No puede haber amistad sin confianza, ni confianza sin integridad”

¡Nuestra falta de integridad puede afectar nuestras amistades!

¿Amo a mi amigo (a) más que a mí mismo(a)?

¿Comparto de manera desinteresada?

¿Me siento comprometido (a)  a ser leal a mi amistad aún más allá de la muerte?

¡Que el Señor nos permita tener por lo menos una amistad como ésta!

Artículo publicado en la Revista Alianza Febrero/Marzo 2013.

TODO LLEGA A SU TIEMPO.


Tenía 16 años… Wow! Gran año aquel… música, amigos, campamentos de verano, mucho que estudiar en la preparatoria… definitivamente días ricos y ocupados.

Tenia una amiga muy especial. Ella y yo compartíamos el gusto por la música. Pasábamos las tardes tocando y cantando. La guitarra, el piano, mandolina,  flauta, claves, maracas o lo que tuviéramos enfrente! Recuerdo una tarde loca en que tomamos las bicicletas, y como pudimos nos cargamos las guitarras y subimos a un cerro, el cerro de “La Paz”, donde había un parque. “Escalamos” a un monumento alto en medio del parque y cantamos toda la tarde contemplando el atardecer y la ciudad… ¿nos preocupaba algo en esos días? tal vez las cosas que nos preocupaban eran no poder transportar de tono algún canto, o haber olvidado la “espiga” para tocar la mandolina!

Una tarde,  en mi cuarto donde yo tenía un órgano de esos con pedales y caja de ritmos, tocábamos a cuatro manos, el sonido podría escucharse en toda la cuadra! Pronto llegarían por ella, y entonces me dejó grabada una melodía. Se escuchaba bien. Acordamos que yo le pondría letra. Así que pensé en mi porción bíblica favorita y sólo acomodé las frases y listo! Habíamos creado una canción.

“Confía en Jesús y has el bien, y habitarás en la tierra, te escudarás en la verdad

  Deléitate asi mismo en Jesús y El te concederá las peticiones de tu corazón

  Encomienda a Jesús tu camino y confía en El, y El hará”

   Pertenecíamos a una estudiantina que cada sábado cumplía con alguna presentación ya sea en algún poblado, en alguna iglesia, o en algún festival. Teníamos la oportunidad de cantar ahí nuestras canciones. Esta en especial fue adoptada por la estudiantina y nos dio gusto cuando quedó plasmada en una de las grabaciones que se realizaron.

No tenía idea entonces de la trascendencia que las palabras de esa porción bíblica del Salmo 103:3, 4 y 5 tendrían en mi vida. Definitivamente quedaron como “cinceladas” en mi mente como una verdad irrefutable: Me tocaba confiar en el Señor, me tocaba deleitarme en El, me tocaba encomendarle a El mi camino. Su parte: El me concedería las peticiones de mi corazón, El “haría” que las cosas pasaran. Hubo tiempos en que la impaciencia se hizo presente, pero siempre recordaba estas palabras que me alentaban a esperar. Yo meditaba: ¿qué es “deleitarme” en El? Un “deleite” es algo que uno disfruta, que da placer. Como un rico brownie. Definitivamente es algo que se disfruta. Y esa mezcla de sabor y serotonina proporciona una sensación placentera y de tranquilidad. En éste caso muy temporal. Pero pensando en ello me daba una idea de que deleitarme en el Señor debía ser un placer, algo que disfrutara tanto al grado de que lo demás no me resultara apremiante. Disfrutar de el placer de una relación cercana con El, del placer de ser útil en su servicio.

En cada etapa tuve que aprender paciencia y confianza. Esperé a mi compañero de vida, y Dios me concedió al mejor!.. Esperé para ser mamá, y Dios me concedió dos amadas hijas.

Esta porción bíblica se convirtió en uno de mis lemas. En una de las reglas para mi vida. En una convicción. Y… mas tarde… años después, puedo decir que: es una realidad! Dios me ha concedido todas y cada una de mis peticiones. Peticiones que aunque algunas de ellas no se las expuse de manera verbal, El conocía. Porque eran peticiones de mi corazón: Tener una pareja, cargar a mi bebé, viajar, etc. etc. etc. El Señor ha superado todas mis espectativas. No cabe duda que el nos da mas allá de lo que podamos querer y entender.Y ahora tengo nuevos sueños… el detalle es confiar. La clave es saber esperar. Todo llega “a su tiempo”… y a “Su” tiempo.