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MOMENTOS.

Por Mayra Gris de Luna.

Lo mejor que una persona puede expresarle a otra en una ocasión especial son felicidades. «Felicidades» dice en las tarjetas y pasteles de cumpleaños y hasta en los globos de una fiesta. ¿Por qué no decimos «felicidad»?

Porque la felicidad es una colección de momentos. Estos momentos son como los brillitos de un barniz de uñas que pintan nuestra vida y la hacen relucir. Es parte de la vida tener felicidades, «tristecidades» y hasta calamidades.

Podemos echarle brillantina a nuestros días. Destellos de felicidad, rayitos de luz. Creo que a veces tenemos que hacer una pausa para observarlos. Están ahí y luego no los vemos.

Yo me puse a pensar en el «glitter» de mi cuarentena; y encontré felicidad en medio de la tristecidad. Te comparto solo algunos de mis momentos que brillan:

Un cafecito en la mañana, el ronroneo de mis gato cuando lo acaricio, la sonrisa de mis hijos, el beso de mi esposo porque le gustó la comida, sentir el sol cuando salgo a tender la ropa, la frescura después del baño, escuchar a Dafne decir «te amo tía», ver que el pasto se pone verde cuando lo riego, reírme de los memes, y muchas cosas así, que por cierto no se pueden comprar, que están ahí como bendiciones titilantes que solo se pueden ver cuando se tiene un corazón agradecido.

¿Qué tal si te sientas un ratito a enlistar los momentos que le dan luz a tu día? Me encantaría saber qué es lo que te hace feliz.

Yo, de corazón te deseo ¡muchas felicidades!

MI VIAJE EN EL TREN.

EL TREN DE LA VIDA

Por Mayra Gris de Luna.

Un día me di cuenta de que iba en el tren… el tren de la vida.

Yo no pedí subir, pero ocurrió. ¡Qué afortunada! A fin de cuentas ¡qué “suerte” he tenido de nacer!

¿Suerte? ¿Destino? O algo mejor que eso: propósito, diseño, predestinación divina.

Nuestra presencia aquí tiene más que ver con eternidad y significado. Tiene que ver con “El Alfa y La Omega”: el camino, la verdad… la vida.

No ha sido un viaje corto, y espero que sea muy largo. Ha durado lo suficiente para disfrutar lo mejor de la vida: el amor, la familia, las personas. Un sin fin de ellas me han acompañado en mi viaje  y me han proporcionado agradable compañía. A su vez, yo les he acompañado a ellos deseando que mi presencia no les haya sido molesta. Hemos compartido lugares de incomparable belleza. Aunque todos hemos tenido que pasar durante el recorrido por parajes desolados y áridos. Horas interminables de desesperación. Túneles obscuros de aprendizaje y desesperanza.

En mi vagón viaja conmigo mi familia: mi esposo y mis hijas. En tiempos pasados me acompañaron mis papás y mis abuelos. Pero les tocó bajar cuando cumplieron su misión. Ellos llegaron a su estación. Su asiento vacío me llena de recuerdos sobre su presencia en nuestras vidas. Compartimos  con ellos felices momentos y  varios lugares que nos dejaron valiosas enseñanzas. Muchas de ellas hoy nos han sido útiles para aprovechar mejor nuestro propio viaje. Les extraño, pero se que algún día me reuniré con ellos cuando me toque bajar. Cuando cumpla el propósito que Dios tiene para mi.

En otros vagones viajan mis tíos y otros familiares, también amigos y otros conocidos. En ocasiones nos encontramos y nos visitamos. Aunque debo reconocer que hay temporadas en que cada quien se enfoca tanto en su itinerario que nos llegamos a distanciar. Pero cuando nos encontramos, qué divertidos momentos hemos podido compartir. Cada persona me ha brindado algo para enriquecer mi estancia. Una estancia plena de aventuras y recuerdos.

Todos vamos bajando del tren de la vida cuando nos toca llegar a nuestro destino. No sabemos cuando, pero nos toca bajar cuando es el momento, para nunca volver a subir. Es un viaje sin retorno. El boleto es sólo de ida. Por ello atesoro cada momento del recorrido. Cada segundo con mi esposo. Cada hora con mis hijas, cada amanecer y cada flor.

Cada uno de mis días en el viaje es un hermoso regalo de Dios lleno de nuevas sorpresas y misericordias.

Viajo en paz porque tengo todo preparado para cuando mi viaje termine. No quiero bajar todavía pero estoy lista. No podré llevar nada conmigo mas que mi historia.

En el tren de la vida nadie pidió subir, pero nadie se quiere bajar.

¡Feliz viaje!

«Vivamos de tal manera, que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío deje lindos recuerdos a quienes continúen viajando en el tren de la vida»

* Existen pensamientos de diferentes autores sobre «El tren de la vida». 

   Esta es mi versión. 

  Para ver la versión de César Lozano haz click aquí.

«UN MUNDO IDEAL»

Por Mayra Gris de Luna.

En la vida real y cotidiana, las cosas no son siempre como nos gustarían. Y aunque sabemos que no todo puede ser perfecto todo el tiempo,  muchas  personas se han permitido pensar en cómo sería su mundo ideal.

Martin Luther King escribió su “Sueño”, John Lenon dijo “Imagina” como sería un mundo diferente, “Un mundo ideal” cantaba “Aladin”.

Mi hija Alisson tenía como siete años cuando me mostro un dibujo que ella había hecho. Tenía como título: “ALISSONLANDIA”. Era algo parecido al mapa de una villa. Prácticamente me dio un “tour”, explicándome todo lo que había allí. Me dio mucho gusto ver que en el centro había una iglesia, porque obviamente no existen las escuelas en ese lugar 🙂

Había una gran tienda “Oxo”, y por supuesto un “Mc Donald`s”. Junto a nuestra casa estaba la casa de los abuelos y la casa de Lucy y René. Había un parque con columpios con los nombres específicos de las amiguitas con las que jugaría. Empecé a preguntar si tal o cual persona o cosa estarían en “Alissonlandia” y me pareció curioso darme cuenta de que algunas personas simplemente no existían en ese mundo, y sin embargo encontré a otras que nunca imagine encontrar ahí. Me dio mucha “luz” conocer el mundo ideal para mi hija en aquellos días. Sus personas y lugares importantes y la claridad y convicción que tenía sobre las cosas y personas que definitivamente no quería en su mundo.

Fue un halago para mí ser tomada en cuenta para pertenecer a su mundo ideal.

Sospecho de  algunas personas que conozco que si también hicieran su dibujo, yo no sería elegida para habitar en su mundo pero definitivamente si me gustaría ser el tipo de persona que pudiera ser elegida para habitar una hermosa cabaña en “Dannalandia” (mi otra hija), o viajar por “Memolandia” como copiloto de mi esposo en su Audi TT.

Yo he pensado también en algunas personas que me gustaría que estuvieran conmigo en “Mayraland”, algunas están cerca, otras lejos, muchas de ellas ya murieron. Me gustaría decirles a éstas personas que aunque mi mundo real no es ni ha sido ideal, ellas han sido lo mejor de mi vida.

– Como ejercicio en algunos de los talleres que he compartido ha sido útil para las personas imaginar su mundo ideal y dibujarlo.

– Es interesante descubrir qué personas y cosas son importantes para nosotros. Ha sido edificante hacerles saber a esas personas lo especiales que son para nosotros.

Identificar las cosas que nos gustan puede motivarnos a realizar algunos de estos sueños. Destinar tiempo a realizar las tareas que nos resultan agradables disminuye la frustración.

– También es útil preguntarse si uno es el tipo de persona que los seres queridos escogerían para habitar su mundo ideal. Seguramente las personas a quienes les has demostrado amor e interés, las personas con las que has reído, jugado y a las que has hecho crecer te escogerían. Pero tal vez te sorprenderá saber que hay algunas otras que te conocen tal como eres, a quienes has ignorado o incluso defraudado, que también les encantaría no solo tenerte en aquel mundo irreal sino tener un poco mas de ti aquí y ahora.