Archivo de la categoría: Dios está contigo

NO SUFRAS POR EL RECHAZO.

Por Mayra Gris.

He vivido experiencias de rechazo desde la infancia, adolescencia, juventud y aún en mi edad adulta.

En diferentes tiempos y en los diversos medios en los que en la vida me ha tocado estar, curiosamente, me han rechazado por cosas opuestas. Ha sido hasta divertido observar como personas de clase social alta me han rechazado por suponerme no estar a su altura y personas de escasos recursos también lo han hecho en alguna ocasión por suponerme próspera o diferente. En algún medio religioso, si no participaba con entusiasmo, me criticaban por ser introvertida; si buscaba participar para desarrollar mis dones, entonces me criticaban por «querer llamar la atención». Cuando algunos me han rechazado «por mis traumas», otras lo han hecho por verme plena.

Hoy me doy cuenta de que «no era yo», eran ellos. Muchas cosas eran relativas, otras simples puntos de vista o impresiones que no necesariamente me definían a mí ni a mi realidad.

«Pero el Señor endureció el corazón de Faraón, y éste no dejó ir a los hijos de Israel»

Éxodo 10:20

La Biblia nos cuenta del Faraón que rechazó al pueblo judío por ser judíos, por tener un Dios, por desear libertad; pero si lo vemos de una manera mas profunda, Dios puso en él esos sentimientos, Él endureció el corazón de faraón, ¿por qué o para qué? para que se cumpliera Su propósito, para que se cumpliera un plan preestablecido.

«Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, y se conviertan y yo los sane»

Juan 14:20

Jesús fue rechazado por su pueblo, fue entregado a la muerte de cruz, Dios endureció los corazones del pueblo, de gobernantes, de los fariseos ¿por qué y para que? para que se cumpliera el plan, para que se cumplieran las profecías.

Así que yo no responsabilizo de manera total a las personas. Aunque en el momento sufrí, hoy celebro el rechazo de algún amor juvenil, porque no «era por ahí»; el plan de Dios era diferente, soy feliz con mi esposo y tal vez ya estábamos predestinados, no lo sé, pero Dios sabía que no iba a ser feliz con la otra persona.

Así que del que quiere tiene misericordia, y al que quiere endurece.

Romanos 9:18

Ciertamente tampoco podemos generalizar. A veces, somos rechazados por nuestras malas actitudes, nuestro descuido o falta de sensibilidad para tratar a las personas. Nos lo hemos ganado con nuestra indiferencia, rudeza o egocentrismo; con nuestra prepotencia o incapacidad para conectar con ellos. Pero otras veces nos hemos dado desinteresadamente, hemos ofrecido nuestra amistad, nuestro tiempo, nuestras cosas materiales o incluso nuestro amor a personas que tal vez no lo merecían. Pero estoy segura que hay algunos casos en los que Dios mismo ha sido el que ha endurecido el corazón de esa persona para guiarnos en otra dirección.

Si sufres por algún rechazo, no lo tomes personal, tal vez es Dios quien puso eso en la o las personas para guiarte en otra dirección. Dios lo hace para protegerte. Si en mis llantos pasados hubiera podido ver mi vida en el futuro, no hubiera llorado, hubiera dado gracias a Dios por librarme de alguna tristeza mayor, un matrimonio fracasado, una vida de pobreza o un ambiente tóxico.

Sé que no es para nada lindo lo que puedas estar sintiendo, pero créeme, no eres tú. Confía en que Dios quiere lo mejor para ti. Deléitate en Él y el concederá todas las peticiones de tu corazón. Te dará algo o alguien mejor, y puedo asegurarte que es mejor de lo que tu jamás hayas podido imaginar.

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CAMINANDO POR EL VALLE.

Por Mayra Gris.

– Padre ¿Dónde estamos? Esta niebla no me permite ver con claridad.

No quiero soltarme de tu mano.

Está obscuro. Padre… ¿Qué es esto?

– Es el valle. Respondió el Padre con voz profunda y tranquila.

– ¿es… ese valle? ¿El valle de sombra de muerte? Mira en este lado, muchos enferman y están muriendo. ¡Tengo miedo papá!

– No temas, yo estoy contigo.

– No quiero mirar al otro lado, hay gente perversa, ellos obran de continuo al mal. ¡No quiero que me vean! Hazme invisible papá.

Acércate mas a mi. Refúgiate en el hueco de mis alas. No te dejaré ni te desampararé.

– Cúbreme papito. Aquí si puedo sentirte cerca. En tus brazos estaré seguro. Háblame mas fuerte, quiero escuchar tu voz mas claro, la tierra tiembla y retumban los volcanes, a veces no puedo escucharte.

– Hey ¿Confías en mi? ¿Alguna vez te he dejado solo? Te he hecho tantas promesas, te he demostrado mi amor de innumerables formas. En mi mano están tus tiempos. Mírame a los ojos, yo te había dicho que todo esto pasaría. ¿Recuerdas lo que te dije?

– Si ya recuerdo, dijiste… dijiste que eran señales. Que cuando viera esto levantara la cabeza. Padre ¿y que sigue después del valle?

Cosas grandes y ocultas que tu no conoces. Cosas que ojo no vio, ni oído ha escuchado. Verás todo lo que yo he preparado para los que me aman… ¿me amas?

“Caminando por el valle” Por Mayra Gris De Luna. ©

Durante la pandemia del Coronavirus, 2020

Photo by Lucas Pezeta on Pexels.com

TORMENTA.

Por Mayra Gris De Luna.

¿Has estado en medio de una tormenta? La primera vez que escuché el retumbar de los truenos, parecía que el cielo estaba enojado y enviaba sus rayos para desahogar su ira. Había «norte» en Veracruz. Morábamos en el segundo piso y las olas del mar ya inundaban el primer escalón de las escaleras. Parecía que nada podría estar peor, pero sí… se fue la luz. Sentí que era la noche de una película de terror. Afortunadamente estaba mamá. Y su abrazo. Y su voz.

Yo tenía como 6 años, tal vez menos. Recuerdo muy bien que mamá dijo: -Pues vamos a orar. Tú pídele a Dios que ya venga la luz y se acabe la lluvia. Mamá siempre me decía que Dios escuchaba las oraciones, en especial las de los niños. Hoy creo que ella estaba tan convencida de ello, que me ponía a mi a orar cuando yo tenía miedo o estaba enferma.

Recuerdo que estábamos sentadas en la cama, nos tomamos de las manos y empecé a orar. Terminé mi oración «en el nombre de Jesús, Amén» y en ese momento, justamente al abrir los ojos ¡vino la luz! Fue tal nuestra sorpresa que empezamos a reír de gusto. Estaba convencida de que Dios había escuchado mi oración y había querido responderla haciendo que la luz nos iluminara de nuevo.

Hoy agradezco que mi mamá inculcara en mi la certeza de que Dios me escucha. Porque nunca dudo que lo haga. Estoy consciente de que a veces Su respuesta no es lo que me gustaría. Se que mis peticiones no modificarán los planes que Dios tiene para el mundo, pero estoy convencida de que El puede cambiar mi mundo.

Estamos en una tormenta llamada «coronavirus». Por hoy estoy a salvo en mi hogar, pero allá afuera hay terror y oscuridad para muchas personas. Pareciera que mi oración es demasiado insignificante como para modificar lo que está predestinado para el mundo. Pero yo de todos modos oro. Porque se que El me escucha. Solo por eso. Porque estoy muy segura de ello. Porque lo puedo sentir junto a mi así como sentía los brazos de mi mamá. Se que no lo veo pero está conmigo. Y eso me consuela, pero de todas formas mi corazón se duele. Porque muchos se sienten solos en medio de su enfermedad, sufrimiento o necesidad. Quisiera que sintieran ese abrazo. Que las palabras del salmo que dicen “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno porque Tu estas conmigo” pueden ser reales en sus vidas.

Sigamos orando, pronto la luz se encenderá y la tormenta terminará.

Si eres mamá, abuela o maestra, siembra en el corazón y en la mente de tus hijos, nietos o alumnos, la convicción de que Dios siempre escucha nuestra oración… en especial la de los niños.

APRENDÍ A VIVIR CON EL CORAZÓN ROTO.

Por Mayra Gris de Luna.

Desde niña aprendí a vivir con el corazón roto, diría que es uno de mis «súper poderes». No envidio a Mística con su capacidad de tomar cualquier forma, ni a Black Widow que además de sus notables habilidades, es hermosa; además tiene unos superamigos con los que no debe pasarla tan mal. ¿Tienes algún recuerdo de tu infancia o adolescencia que te dolió mucho en su momento? Yo si, y de los tiempos de prepa y también los de la universidad. Tengo en mi haber mi historial de rechazos, adversidades, desiertos y actos fallidos. Pero hoy quiero decirte algo: las heridas sanan y después de un tiempo cicatrizan. Te haces mas fuerte y aprendes. Este aprendizaje no puede evitar que en las diferentes etapas de la vida tengamos que enfrentar nuevas experiencias que nos rompan el corazón. De vez en cuando un familiar se va al cielo o una hija se casa y se va. Nos damos cuenta que el corazón puede hacerse más sensible o más duro. Yo no quiero tener un corazón duro, a fin de cuentas es una defensa para no sufrir. Pero cuando uno es sensible, habrá momentos en que uno tendrá que aprender a vivir con el corazón roto. Pero, creo que tengo un secreto, que tal vez no sea tan secreto: Dios puede sanar el corazón, y es más, puede hacerlo nuevo. Cuando Él sana, lo hace bien.

Hoy, cuando algo me duele, se lo platico a Dios, le pido que me ayude, que me dé Su paz y Su alegría. Respiro hondo y espero. El tiempo pasa. A veces poco, a veces mas. Pero llega Su paz y vuelvo a sonreír.

Solo quería que lo supieras.

Destinatario: yo

Si pudiera enviarme una carta a mi yo del pasado, la chica de mi juventud, le escribiría las cosas que hoy sé y que entonces no sabía: «Eres hermosa, aunque no lo creas; hay quienes valoran tu amistad, aunque a veces pienses lo contrario. No tengas temor del futuro, todo va a estar bien. No te distraigas ni entristezcas buscando al amor de tu vida, llegará cuando menos lo esperes. Ten paciencia. Dios te tiene preparado al mejor. Dedícate al estudio, a la lectura. Toma clases de pintura. Escribe mucho. Cuida tu salud y has ejercicio. Perfecciona tu inglés, lo vas a necesitar. Pasa tiempo con tus padres y cuídalos, no durarán mucho tiempo. Ama mucho a tus hermanos. Desarrolla tus dones y talentos lo más que puedas, sigue poniendo a Dios en primer lugar. Déjame decirte que aquello de «Deléitate en Jesús y Él te concederá las peticiones de tu corazón» es verdad, se cumplió letra por letra. ¡Animo «niña bonita»!

UNA VIDA EN PLENITUD.

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«Hablemos con Valor» es un programa que conducen Rosaura Salazar y Lissete Soto. Tuve la oportunidad de estar con ellas y charlamos acerca de cómo tener una vida en plenitud. Comparto en link para quienes gusten escuchar parte de la charla.

UNA VISITA PARA MAVIS. Relato Navideño.

 

UNA VISITA PARA MAVIS.

Era noche buena, un tiempo mágico para Mavis. El olor del arbolito navideño, las esferas, las luces. A sus cuatro años ella sabía muy bien que la Navidad es el cumpleaños de Jesús. Muy emocionada salió de compras con sus padres. Al salir de casa, las brillantes estrellas en el oscuro cielo llamaron su atención. En especial tres de ellas que parecían estar alineadas y brillar con mayor intensidad que las demás. Mavis estaba segura que eran los Reyes Magos. Suponía que venían en camino a la tierra para llegar en unos cuantos días, trayendo obsequios a los niños así como lo hicieron con el niño Jesús. La noche de Navidad tenía un encanto propio lleno de esperanzas e ilusiones.

El papá de Mavis había trabajado duro para poder regresar a casa con algo de dinero para comprar la cena. Aun cuando ya estaba obscuro, todavía dio tiempo de salir a comprar un rico pollo rostizado y una botella de rompope para celebrar una cena especial. Al regresar y bajar del auto, la mamá de Mavis le dio la botella de rompope que venía dentro de una bolsa de papel estraza. Mavis tomó la bolsa y el peso de la botella hizo que se desfondara. Como era de esperarse, la botella se rompió. Todo el rompope se derramó en el piso. El papá de Mavis se enfureció. Había trabajado mucho para poder comprarla. Regañó a ámbas por lo que había pasado. Doña Chela empezó a llorar y Mavis se sintió muy asustada y apesadumbrada por haber arruinado la noche. Ella nunca había visto una botella de rompope, no sabía que sería tan pesada como para romper la bolsa. Comprendió que tenía que haber sostenido a la botella por su cuello y no la bolsa de papel.

Después de una cena silenciosa, Mavis intentaba dormir pero no paraba de toser. El frío de la noche la había enfermado. Tosía tanto que sentía un ardor en el pecho que le dificultaba respirar. Las horas pasaban y la pequeña estaba exhausta. Cada vez que casi podía dormirse la tos regresaba. Ya cerca de la madrugada, Doña Chela estaba muy preocupada y cansada también.

-“Haz una oración a Jesús hijita, pídele que te quite la tos para que puedas dormir. Él escucha a los niños de manera especial” dijo la consternada madre.

 

Mavis empezó a orar pidiendo con todo su corazón a Jesús que pudiera dormir; ya casi no tenía fuerzas ni para respirar, se sentía muy débil. Dormitando, tosiendo y desfallecida, Mavis se dio cuenta que ¡Jesús mismo estaba ahí! La cabeza de la niña reposaba en Su regazo. Sentado en la cama, junto a ella, Sus manos de Jesús le acariciaban la frente y cabello. Simplemente con verle a los ojos, Mavis sintió que una indescriptible paz le inundaba. Ahora no quería dormirse, pero tenía tanto sueño que se quedó profundamente dormida.

Han pasado casi cinco décadas desde aquella noche. Solo algunas personas cercanas saben que solían llamarme Mavis en aquel entonces. Pero lo sucedido aquella noche permanece nítido en mi mente. No como un sueño sino como un recuerdo.

Yo se que Jesús me visitó aquella noche. Aquella mirada y la paz incomparable que sentí me han acompañado toda mi vida.  Las Navidades son aún más especiales desde entonces.  Amo la Navidad.  Estoy convencida de que lo que dijo mi mamá aquella noche es una verdad absoluta: “Jesús escucha la oración, especialmente la de los niños”.

Mayra Gris de Luna.

 

 

LA FRESCURA LLEGARÁ.

TALI, 365 GOTAS DE ROCÍO. Ediciones Las Américas.

Por Mayra Gris de Luna.

 

¡Alégrense en el Señor su Dios! Pues la lluvia que él envía demuestra Su fidelidad. Volverán las lluvias de otoño, así como las de primavera.

Joel 2:23 (NTV)

El ciclo agrícola en Israel comprende lluvias tempranas, lluvias torrenciales y lluvias tardías. Las tempranas preparan el terreno para ser sembrado. Las torrenciales hacen que el terreno las absorba para fluir en forma de manantiales. Las tardías sirven para completer la maduración del fruto. El tiempo entre las lluvias, es un tiempo de sequía.

En el ciclo de la vida, Dios también permite tiempos «secos», tiempos de crecimiento, tiempos para madurar y tiempos de dar fruto. Cuando el pueblo de Israel atravesaba una gran sequía, Joel, el profeta, promete que volverán las lluvias a los campos.

Del mismo modo, Dios no promete que nunca habrá problemas, pero sí promete estar con nosotros siempre. Puedes voltear hacia tu pasado y recordar las temporadas de sequía en tu vida; cuando los problemas te afligieron hasta sentir esa sed que solo Cristo sacia. El agua refrescante de Su Consuelo siempre llegó.

Como Dios es fiel, puedes estar segura de que así como lo ha hecho en el pasado, lo hará también en el futuro. Tan seguro como la lluvia después de la sequía, la frescura llegará.

«Pero el que beba del agua que Yo doy nunca más tendrá sed»

Jesucristo.

 LA FRESCURA LLEGARÁ

Copiado del libro: TALI, 365 gotas de rocío para chicas.

Keila Ochoa, Margie Hord, Mayra Gris, Yuri Flores.

Ediciones Las Américas.

TALI 365 gotas de rocio para chicas, Ediciones Las Américas

 

NUNCA TE ABANDONARÉ.

CORAZÓN DESGARRADO.

Por Mayra Gris de Luna.

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«Israelitas

¡yo no puedo abandonarlos!

¡No sería capaz de hacerlo!

Mi gran amor por ustedes

no me lo permite«

Oseas 11:8

(Traducción al lenguaje actual)

 

Dios es bueno. Es un Dios de amor. Un padre cuyo amor por sus hijos es perfecto.

Hijos inconformes le olvidaron en el desierto construyendo otro dios con sus propias manos, pero no por ello los abandonó. «No sería capaz de hacerlo».

Israelitas ignorantes gritaron: -«¡Crucifícale! sedientos de Su sangre. Él la derramó voluntariamente. No abandonó su mision. «No sería capaz de hacerlo».

Los siglos pasan y la historia se repite. Un hijo desobediente que adultera por aquí, una hija piadosa que siente que puede juzgar a los demás por allá; la chica que dice mentiras, el joven que no quiere perdonar a su padre. Dios los mira con el corazón desgarrado, mientras sigue, sigue y sigue amando.

Tu tampoco escapas de Su perfecto amor.

También a ti en todo tiempo con amor te ve el Señor.

Y no hay nada tan malo que pudieras cometer,

que con ello puedas tú Su gran amor perder.

Cuando la culpa nuble tu razón,

y el temor inunde tu corazón

puedes con seguridad, recibir Su sanidad.

Podrás entristecerlo, mas jamás podrás perderlo.

¿Rechazarte? No, no, no, Él no sería capaz de hacerlo.

 

Copiado del libro: TALI, 365 gotas de rocío para chicas.TALI 365 gotas de rocio para chicas, Ediciones Las Américas

 Autoras:

Keila Ochoa,

Margie Hord,

Mayra Gris,

Yuri Flores.

Ediciones Las Américas.

 

LOS FANTASMAS DEL ABISMO.

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Por Mayra Gris de Luna.

Colosenses 1:13, 14

Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de pecados. (NVI)

Adivina el tema de esta familia de palabras: iceberg, proa, Leonardo Di Caprio. ¡Adivinaste! “Titanic” ha sido un tema fascinante sobre todo para el productor cinematográfico James Cameron. No solo produjo la galardonada cinta, sino el documental “Los fantasmas del abismo”. Dos cámaras-robots submarinos fueron lanzadas al lugar del final descanso de la leyenda.

Ojos humanos no se habían asomado por aquellas hermosas ventanas desde 1912 porque no es posible sobrevivir a tal profundidad. Las luces de los robots rompen la densa oscuridad para inundarnos de añoranza al poder observar el imponente casco ahora corroído por la sal, las lujosas vajillas y exquisitas lámparas cundidas de óxido.

La Biblia dice que Dios arrojó nuestros pecados al fondo del mar desde aquél día en que los confesamos y creímos en su perdón absoluto. Él nunca más se acordará de ellos. A veces perdemos la paz porque con los ojos de nuestra mente nos asomamos a ese abismo donde yacen oxidados los errores del pasado.

Recuerda siempre que has sido totalmente perdonada. Tu deuda fue completamente pagada en la cruz. Cuando se asome la culpa toma el control de tus pensamientos y emociones. Voltea en la dirección correcta, no hacia abajo, donde domina la oscuridad, sino hacia el cielo, donde reina el Príncipe de Paz.

“Mis pecados son borrados ya, mi Jesús los sepultó en la más profunda mar”

Coro cristiano.

Copiado de: TALI, 365 gotas de rocío para chicas. Ediciones Las Américas.

                        Autoras: Keila Ochoa, Margie Hord, Mayra Gris y Yuri Flores.

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UNA NOTA RECONFORTANTE.

UNA NOTA MUY ESPECIAL

Por Mayra Gris de Luna.

Hace unos días, reorganizando mi «caja de recuerdos», me detuve a contemplar uno de mis apreciados tesoros. Es la Biblia de mi mamá. Al contemplar sus partes subrayadas, los recuerdos entre sus páginas, y sus notas, me sigo dando cuenta de la fe en Dios que mi mamá tenía. Eso me llena de gozo y paz.

Encontré también una nota que yo copié de algún lado hace mas o menos veinte años. Recuerdo que las palabras me confortaron grandemente en aquellos años al enfrentar algunas pruebas como el accidente de mi hermano. Cayó de la ventana del segundo piso y tuvo varias fracturas a la edad de 4 años. Me afligía sobremanera el pensar que no pudiera volver a caminar. Tuvo complicaciones porque era alérgico a la penicilina y no lo sabíamos. Recuerdo cuando llorando, oraba hincada por las noches rogando a Dios por él. Ahí experimenté por vez primera la diferencia entre clamar y orar. Clamar es pedir con todas tus fuerzas. Cuando uno se encuentra en la desesperación y reconoce que únicamente Dios tiene el poder para cambiar las cosas. Y entonces uno le pide y aún más, le suplica.

Aquel año también perdí un bebé en las primeras semanas del embarazo. Tuvieron que hacerme un legrado. Para mí fue una pérdida dolorosa, pero sobre todo tenía temor de no poder tener hijos. También oraba al Señor que en el futuro nos bendijera con una familia.

Un par de semanas después de eso, tuvimos un accidente mi esposo y yo. Un auto proveniente del lado contrario del boulevard literalmente nos cayó encima. Dios nos libró a mi esposo y a mi. El auto salió tan dañado que no pudimos usarlo en varios meses. Mi esposo entonces tenía que regresar del trabajo en el camión, que a esa hora solía venir muy lleno. Una tarde, al llegar a casa, se dio cuenta que le habían robado el sobre con  su sueldo de un mes.  Afortunadamente nuestras familias nos apoyaron con despensa y comida. Recuerdo que mi cuñado criaba pollos y un día mató uno y me lo díó para que lo cocinara. 🙂

En aquellos tiempos no teníamos internet, ni powerpoints motivacionales, y yo recuerdo que leía mi Biblia y también sacaba mi hojita, la leía y me sentía reconfortada.

Ahora estoy segura de que Dios escuchó mis oraciones. Mi hermano sanó. Tuve dos hijas. Dios ha provisto siempre para nuestras necesidades.

Cinco años después murió mi mamá, y al año siguiente mi papá. Volví a mi búsqueda ferviente de palabras de aliento de la Palabra de Dios, volví al clamor en oración y también leía mi hojita.  Desde ahí  se quedó guardada entre las páginas de  la Biblia de mi mamá.

Ahora que la encontré, tal vez no solamente me sirva a mí.

La nota dice así:

«No hay nada: ninguna circunstancia, ningún problema, ninguna prueba que pueda alcanzarme sin haber pasado antes a través de Dios, y a través de Cristo y luego a mi.

Si ha llegado tan lejos, ha sido con un gran propósito, que quizás no entienda en el momento. Pero si rehúso a caer en el pánico, y elevo la mirada hacia El y la recibo como viniendo del trono de Dios para un gran propósito de bendición en mi propio corazón, ningún dolor puede perturbarme, ninguna prueba puede destrozarme, ninguna circunstancia puede aterrarme, porque descanso en el gozo de mi Señor.

Ese es el descanso de la victoria.

Desde el punto de vista de Dios, las pruebas por las que atravesamos no son tan importantes como las reacciones que tenemos ante ellas».

EL DESCANSO DE LA VICTORIA.

La oración,

la lectura de la Biblia

y las palabras de aliento de otras personas

pueden reconfortar nuestro espíritu 

cuando enfrentamos momentos muy difíciles

en nuestra vida.

TENGO UNA MADRE QUE ORA.

Mamá y yo

Algunos han tenido reyes en su linaje

alguien a quien se le rindió honor

yo doy honor a mi Madre que para mi es una reina

porque tengo una Madre que ora.

Tengo una Madre que ora por mi

y clama por mi al Señor todos los días

¡Oh qué diferencia marca en mi!

Tengo una Madre que ora.

Algunos tienen éxito en el mundo

y confían en las riquezas que han hecho.

Este es mi tesoro mas preciado:

Tengo una Madre que ora.

Las oraciones de mi Madre no me pueden salvar

solo las mías pueden lograrlo;

pero mi Madre me presentó a Alguien,

Alguien que jamás me fallará.

Oh si… tengo una Madre que ora por mi

y clama por mi al Señor todos los días

¡Qué diferencia marca en mí

que tengo una Madre que ora!

Autor anónimo.

UN AMOR QUE NUNCA FALLA.

«El amor nunca deja de ser» 1 Corintios 13:8

Un amor que nunca falla. Difícil de imaginar, ¿no lo crees?

¿Algún amor humano te ha fallado alguna vez? Supongo que tu respuesta podría ser: -«Si, mas veces de las que me gustaría admitir».

1 Corintios 13:8 promete que «el amor nunca falla», el amor jamás se extingue, el amor nunca deja de ser. El tipo del amor de Dios.

Tengo la sensación de que muchos estamos sedientos de éste tipo de amor.

Aquellos que debieron haberte amado, no lo hicieron.

Aquellos que podrían haberte amado, no lo hicieron.

No acudieron cuando estabas en el hospital.

Te abandonaron ante el altar.

Te dejaron con una cama vacía.

Te dejaron con un corazón roto.

Te dejaron con una pregunta: -«¿Alguien puede amarme?

Escucha la respuesta del cielo: Dios te ama con un amor que nunca falla.

Un amor que nunca se extingue. Un amor que nunca dejará de ser.

Te ama de una manera personal. Te ama de una manera poderosa, apasionada.

Dios te ama con amor incondicional.

Y Su amor, si tu lo permites, puede llenarte.

Ven, si estás sediento de éste amor, y bébelo profundamente.

 

Autor: Max Lucado.

Del libro:»Come Thirsty»

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

 

UN AMOR QUE NUNCA FALLA

MIS PALABRAS «MÁGICAS».

 

Por Mayra Gris de Luna.

«Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”.

Hebreos 4:12

Intranquilidad, sospecha, inquietud, temor, miedo, fobia, pánico, terror… diferentes niveles de la misma emoción…temor en sus diversas modalidades… y las he sentido todas.

¿Recuerdas tus primeros miedos?

¿Los míos? Muchos…

Miedos de niña…

Aún siento la mirada de aquella araña moviendo sus largas patas justo en el techo arriba de mi cama, los perros callejeros ladrando cerca de la puerta de la tienda. Recuerdo que mi abuelita me llevó al cine a ver una película de “Las momias de Guanajuato” y yo terminé escondida debajo del asiento. Días más tarde, rumbo a Guadalajara, pasamos un par de días a Guanajuato y ¡oh no!, mis papás deciden visitar el museo de las momias. Aquella noche en el hotel ha sido una de las más largas…

Miedos de joven…

Juventud, el divino tesoro lleno de vida, energía, ilusión, valentía, vigor… será por eso que no recuerdo temores. Uno siente que tiene al mundo en las manos.

Pero, ya recuerdo… tenía 18 años… en una camilla rumbo a la sala de operaciones cuando me quitaron las amígdalas, mis piernas empezaron a temblar. Me percato de ello y trato de controlar el movimiento pero no puedo, parece que el darme cuenta de ello hace que temblara más… instintivamente empiezo en mi mente a repetir las palabras del Salmo 23: “Jehová es mi pastor… nada me faltará…” llegamos al quirófano, y todavía me da tiempo de observar a los lados las bandejas con instrumental, grandes pinzas de varias formas y tamaños hacen que me percate de nuevo del temblorcito… así que continúo: “aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno porque Tú estás conmigo…”

Miedos de mujer…

Disfrutando mi Baby Shower de mi primera bebé, compartí con las demás mujeres mi alegría y gratitud por el embarazo y también el temor que me infundía pensar en el momento del parto. Una sabia mujer, mi amiga Janis Bears, a quien respeto y quiero mucho compartió conmigo las palabras del Salmo 56:3

“En el día que temo, yo en Ti confío”.

En los días siguientes, cada vez que sentía temor, repetía: “en el día que temo, yo en Ti confío”, y el resultado parecía mágico, el temor se fue tornando en confianza.

Sin confianza no hay gozo y sin gozo no hay paz.

Así fue como el Salmo 56:3 se convirtió en mi “Bibidi Babidi Bú” * . Como una  varita mágica, al momento de pronunciar las palabras,  penetraban en mi alma, en mi espíritu, en mis coyunturas y mis huesos, hasta inundar mis pensamientos de paz.

Y ya sé que cuando la paz llega a habitar en nuestra mente no llega sola. Trae un invitado inseparable: el gozo; y como el  «Ábrete Sésamo» *  abría las puertas de un lugar mágico y secreto lleno de riquezas; el gozo,  la paz y el amor se van multiplicando como un halo de chispas brillantes, en paciencia, benignidad, fe, mansedumbre, y templanza, llenando mi mente, mi corazón, mi ser entero, mi vida, y hasta mi casa.

¿Magía? No.  Es la obra del Espíritu Santo, el Consolador que mora en nosotros, quien produce el fruto.

No es magia, sino algo más extraordinario y sobrenatural el hecho de que la Palabra de Dios es viva, no son sólo palabras. No es un conjuro. Es la palabra de Dios. Santa e inspirada. Poderosa y eficaz.

Casi no podía recordar temores de mi juventud, pero ahora podría hacer una larga lista de los que rondan mi mente a veces.

Temor a la enfermedad, a la soledad, a la incapacidad física, a la vejez, a la falta de provisión, al porvenir de mis hijas, al dolor, a la muerte…

Así como Mary Poppins cantaba “Supercalifragilisticoespialidoso” * y el panorama lucía mejor y más divertido, yo repito mi Salmo 56:3 y en un abrir y cerrar de ojos, como “Mi bella genio” *, el temor simplemente… ¡se va!

EN EL DIA QUE TEMO YO EN TI CONFIO

DIOS ESCUCHA.

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Tu y yo vivimos en un mundo ruidoso. Conseguir la atención de alguien no es una tarea facil.  Pero cuando alguien es diligente para hacer a un lado todo lo demás para poder escucharnos claramente, es un privilegio. ¡Realmente un raro privilegio!

Tu puedes hablar con Dios porque Dios sabe escuchar. Tu voz importa en los cielos.

El te toma muy en serio. No tienes que temer ser ignorado. Incluso cuando tartamudeas y tus palabras no impresionarían a nadie, si le impresionan a Dios.

El te escucha.

Con atención.

Con cuidado.

Tu oración en la tierra activa el poder de Dios desde el cielo.

La Biblia dice:

«Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra».

Mateo 6:10

Tus oraciones son honradas como joyas preciosas.

Tu tal vez no puedas entender todo el misterio de la oración. No hace falta. Pero una cosa es muy clara: Las acciones desde el cielo comienzan cuando alguien ora en la tierra.

¡Qué maravilloso pensamiento»

De » The Great House of God» Max Lucado.

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

Link hacia el sitio original haz click aquí.

 DIOS ESCUCHA

AMOR QUE NO ABANDONA.

AMOR QUE NO ABANDONA

Por Mayra Gris de Luna.

Nos casamos en el mes de Abril. Veintiún años han pasado desde que mi esposo y yo hicimos un pacto. El pacto del matrimonio. Pronunciamos votos que son promesas. Promesas de fidelidad, de cuidado, de amor, de lealtad, de compromiso. Las hemos guardado hasta hoy. Y no porque los años pasen son menos importantes y no porque los años pasen las vamos a olvidar. Es bueno recordar que hicimos un pacto. Que firmamos un contrato legal. Que las promesas no sólo nos las hicimos nosotros. Las hicimos a Dios. Un Dios de pactos.

El matrimonio tiene diferentes sabores. A veces es exquisito y dulce. Otras es agrio. Hay momentos amargos y a veces hay momentos simples. Por supuesto que hay sabores que no nos agradan tanto. Pero así como en un banquete, para disfrutar del postre es necesario pasar por diferentes tiempos; saboreamos más la calma, después de la tempestad.

Matrimonio: Promesa eternaEn un tiempo en que la sociedad se ve afectada por tantos divorcios, es necesario que los matrimonios nos afiancemos de La Roca.  

Es importante que nos tomémos fuertemente de la mano de nuestro Dios, quien a su vez ha cumplido Su promesa de no abandonarnos no sólo porque El es fiel, sino porque nos ama.

Aprendamos de tal amor que se entregó hasta la muerte; de ese amor que cubre multitud de faltas: el amor que no abandona.

Amemos así a nuestra pareja. Abandonar no es una opción.

Comparto una porción de un escrito de Max Lucado, un escrito que no por ser bello deja de ser una fuerte exhortación para cumplir nuestra promesa matrimonial.

«Notable. Dios hizo un pacto con el hombre. Una y otra vez, Dios ha honrado ese pacto:

Cuando los hijos de Israel se quejaron en la esclavitud, Dios no los dejó.

Cuando después de haberlos liberado, ellos querían regresar a Egipto, Él no los dejó.

Cuando hicieron un becerro de oro y lo adoraron, Dios no los dejó.

Cuando su rey, el rey David adulteró, mintió, engañó, y cometió asesinato, Dios no abandonó a su pueblo tampoco.

Cuando los propios amigos de Jesús se quedaron dormidos mientras él agonizaba en oración en Getsemaní, Él no los abandonó.

Cuando uno de sus seguidores le dio el beso de la traición en su mejilla, Él no se fué.

Cuando un soldado romano hirió su espalda con el látigo hasta sangrarla, Jesús soportó, Jesús no se fué.

Cuando experimentó el quebranto del dolor en todo su cuerpo, Jesús no se fué.

Cuando regresó de la tumba después de haber resucitado  y encontró a sus apóstoles acurrucados juntos en medio de el miedo, Él no los dejó.

Esa es la clase de Dios que servimos.

Un Dios de pacto.

Es por eso que las promesas del pacto son importantes para Dios.

Dios cree que una promesa  es un pacto para ser honrado.

Como Hijos de Dios, guardar pactos es nuestra herencia.

Una herencia que nos llama a ser fieles, un ejemplo que nos obliga a guardar nuestra promesa y nuestro pacto no sólo a Dios, sino a nuestro cónyuge.

Si tu matrimonio necesita reconstrucción, tienes un Dios que te insta a invocarlo para ayudarte a reconstruir tu hogar.

Uno de los últimos mensajes que mi padre me dio fue garabateado en un trozo de papel mientras yacía en su cama de hospital: «Max, sé fiel a tu esposa».

Tenemos una tradición de fidelidad.

No hay ninguna razón más para ser fiel a tu cónyuge que para honrar al Dios que ha sido fiel a ti».

Hace veintiun años!

Gracias amor porque hasta hoy has permanecido a mi lado, fiel a tu promesa.
Te amo.

Poema de Máx Lucado traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

Obtenido de «Dark Country of Divorce»

EL SILENCIO DEL SÁBADO. Max Lucado

Jesús permanece en silencio el sábado. Las mujeres han ungido su cuerpo y lo pusieron en la tumba de José. El cadáver de Cristo es tan mudo como la piedra que lo protege. Habló mucho el viernes. Él va a liberar a los esclavos de la muerte el domingo. Pero el sábado, Jesús permanece en silencio.

Así es Dios. Se hizo oír el viernes. Arrancó las cortinas del templo, abrió las tumbas de los muertos, sacudió la tierra, bloqueó el sol del cielo, y sacrificó al Hijo del Cielo. La tierra ha oído hablar mucho de Dios el viernes.

Nada en sábado. Jesús permanece en silencio. Dios está en silencio. El sábado es silencioso.

Las conversaciones de fin de semana de Semana Santa suelen saltarse el sábado. El viernes y domingo captan la atención. La crucifixión y la resurrección son el centro de nuestros pensamientos. Pero no hay que pasar por alto el sábado. Nosotros tenemos nuestros «sábados» también.

Nuestros «sábados silenciosos». El día entre la lucha y la solución, el día entre la pregunta y la respuesta, entre la oración hecha y la respuesta a nuestra petición.

El silencio del sábado nos atormenta. ¿Estará enojado Dios conmigo?
¿Acaso le he defraudado?

Dios sabe que Jesús está en la tumba, ¿por qué no hace algo? O, en su caso, Dios sabe que tu carrera está en picada, o tus finanzas andan por los suelos, o tu matrimonio está hecho un desastre. ¿Por qué Dios no actúa? ¿Qué se supone que debes hacer hasta que lo hace?

Uno hace lo que Jesús hizo. Quédarse quieto. Permanecer en silencio. Confíar en Dios. Jesús murió con esta convicción:

«Porque no dejarás mi alma en el Hades,
Ni permitirás que tu Santo vea corrupción». ( Hechos 2:27 )

 Jesús sabía que Dios no lo dejaría solo en la tumba. Nosotros necesitamos saber que Dios no nos dejará solos en nuestras luchas. Su silencio no es ausencia, la inactividad no es  apatía. Los sábados en nuestra vida tienen su propósito. Nos dejarán sentir toda la intensidad de la fuerza de Dios. Si Dios hubiera resucitado a Jesús sólo quince minutos después de la muerte de su hijo, ¿habríamos apreciado el acto? Si fuera a resolver nuestros problemas en el segundo siguiente al que aparecen , apreciaríamos y valoraríamos de la misma forma Su fortaleza? 

Por Sus motivos, Dios inserta «sábados» entre nuestros «viernes» y nuestros «domingos». Si hoy es uno para ti, sé paciente. Y así, como alguien que soportó el silencio del Sábado escribió:

«Ten paciencia, hermano, hasta la venida del Señor» (Santiago 5:7 RV).

Max Lucado,  30 de Marzo 2013

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

EL SILENCIO DEL SÁBADO

LA CARGA DE LA PREOCUPACIÓN.

«El me guía hacia las aguas tranquilas»

Salmo 23:2

Imagina que tienes un hijo de diez años y está preocupado. Tan ansioso que no puede ni comer. Tan preocupado que no puede dormir. «¿Qué te pasa?» le preguntas. El niño mueve la cabeza y replica: «Ni siquiera tengo un plan para mi pensión».

O a tu hijita de 4 años llorando en su cama y le preguntas: «¿qué pasa mi bebé? y te responde con aflicción: «Creo que nunca aprobaré la clase de química cuando curse la preparatoria».

O a un niño de ocho años con el ceño fruncido enojado consigo mismo diciendo: «Seguramente no podré ser un buen padre. Que tal si no puedo dar un buen ejemplo a mis hijos».

¿Cuál sería tu reacción ante tales declaraciones? Además de llevarlos con un buen psicólogo, tu respuesta sería enfática: «Estás muy pequeño para preocuparte de esas cosas. Cuando llegue el momento, sabrás que hacer».

Afortunadamente, la mayoría de los chicos no tienen tales pensamientos.

Y desafortunadamente, los adultos los tenemos de sobra.

La preocupación es una de las mayores cargas que llevamos. Nuestra mente está llena de » y si…» y «cómo le voy a hacer cuando…»

«Y si llueve durante mi boda?, ¿cómo sabré cuando disciplinar a mis hijos?, ¿y si me caso con alguien que ronca?, ¿cómo pagaré la inscripción de mi hijo en la universidad?

La carga de la preocupación: pesada como una bolsa de artillería, incómoda, fea, difícil de cargar. Irritante a mas no poder cuando insistes en llevarla a todos lados. Nadie quisiera cargar con tu pesada bolsa de preocupaciones. Y la verdad, a ti tampoco te gustaría cargar con las preocupaciones de otro.

No es necesario recordarte el alto costo de la ansiedad. (Pero de todas formas lo haré :))

La preocupación divide la mente. La palabra original de lo que en la Biblia se traduce como preocupación es «merimnao». Es una palabra compuesta por dos palabras griegas: «merizo» que significa: dividir, y «nous» que significa mente. La ansiedad divide nuestra energía entre las prioridades del hoy, y los problemas del mañana. Parte de nuestra mente está en el ahora, y el resto en lo que no ocurre todavía. El resultado es como vivir con una mente a medias.

Y esa no es la única consecuencia. Preocuparse no es una enfermedad, pero si causa enfermedades. Está relacionada con la hipertensión arterial, problemas del corazón, migraña, gastritis, y muchas enfermedades mas.

La ansiedad es un hábito que resulta muy caro. Por supuesto valdría la pena su costo si sirviera de algo, pero no sirve para nada. Es totalmente inútil.

Jesús dijo: «Tu no puedes añadir tiempo a tu vida preocupándote por ello» (Mateo 6:27).

La preocupación nunca ha hecho que un día brille más, nunca ha resuelto algún problema o curado una enfermedad.

Un buen lugar para empezar a tratar con la preocupación y la ansiedad es ese lugar que describe la Biblia en el Salmo 23:2.

«Junto a aguas de reposo me pastoreará».

Y si, por alguna razón no entendemos el punto, David enfatiza en el siguiente verso:

«Me guiará por sendas de justicia».

«Me guiará», «Me llevará», «Me pastoreará»… Dios va delante de mi, animándome, diciendo «Vamos», va por delante, despejando el camino, cortando la maleza, mostrando el camino. Justo antes de la curva, advierte: «Da vuelta por aquí». Antes de la subida, te hace una señal: «Dale mas duro aquí». Se para a un lado del acantilado con peligrosas rocas y te previene: «Cuida tus pasos aquí… ten mucho cuidado».

El nos dirige. El nos dice lo que necesitamos saber cuando es necesario.

«Encontraremos gracia para el oportuno socorro» es decir, encontraremos gracia para ayudarnos cuando lo necesitemos. (Hebreos 4:16)

La ayuda de Dios es oportuna. El nos ayuda de la misma forma en que un papá le entrega los boletos de avión a su familia. Cuando yo viajo con mis niños, yo llevo los boletos y cuando llega el momento de abordar el avión, yo me paro en medio de la persona que pide los boletos y el hijo que va a abordar. Con cada hija que pasa, le pongo el boleto en su mano. Ellos los entregan en ese mismo momento.

Lo mismo que yo hago con mis hijos, es lo que Dios hace contigo. El se coloca en medio de ti y la necesidad. Y, en el momento preciso, te entrega tu boleto.

Esta es la lección que Dios le dió a sus hijos los israelitas. El prometió proveerles para comer cada día con un pan que caía del cielo llamado maná. Pero les dijo que recogieran solo una ración por día. Aquellos que desobededieran y recogieran para dos días, se encontrarían con un maná podrido. La única excepción a ésta regla era el día previo al Sabbath. El viernes ellos podían guardar doble ración. Resumiendo la lección: Dios les daría lo que necesitáran cuando lo necesitáran.

Dios nos lleva. Dios hará lo correcto en el tiempo correcto. Y esto es lo que hace la diferencia. Cuando sabemos que su provisión será oportuna, podemos disfrutar el presente.

 NO TE AFANES «Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.» Mateo 6:34

Dios te ayudará a enfrentar la situación cuando llegue el momento.

«No se qué haría si mi esposo muriera»… Lo sabrás, cuando llegue el momento.

«Cuando mis hijas se vayan de casa, no creo que podré soportarlo»… No será fácil, pero llegará la fortaleza cuando llegue el momento.

La clave es: Atiende los problemas de hoy con la fuerza de hoy. No pretendas empezar a satisfacer los problemas del mañana cuando el mañana aún no llega. No tienes todavía la fortaleza de mañana. Tienes solamente la fuerza para el hoy. Lo único que necesitamos saber es que Dios estará con nosotros.

Autor: Max Lucado

«Traveling light for mothers» The promise of Psalm 23

W Publishing Group.

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

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LA PRISION DEL «QUERER».

LA PRISIÓN DEL «QUERER», LA CARGA DEL DESCONTENTO.

Por Max Lucado.

«El Señor es mi Pastor, nada me falta». 

Salmo 23:1 NVI

Ven conmigo a la prisión más poblada del mundo.

Las instalaciones tienen mas reclusos que literas; mas prisioneros que platos; mas residentes que recursos.

Acompáñame a la prisión más opresiva del mundo. Sólo pregunta a los reclusos y ellos te lo dirán. Están sobrecargados y desnutridos. Las paredes están rayadas y las literas son duras.

Ninguna otra prisión tiene tantos habitantes. La mayoría de los reclusos nunca se van. Nunca se escapan. Nunca se sienten aliviados. Ellos cumplen una sentencia perpetua en este desolado lugar.

¿El nombre de la prisión? Lo verás en la entrada. Pintada sobre la reja se ven las grandes letras de hierro donde se lee el nombre de este lugar:

Q -U -E -R -E -R 

La prisión del querer. Tienes que ver a los prisioneros. Ellos estan «queriendo». Ellos quieren algo. Siempre quieren algo. Quieren algo más grande. Mas rápido. Más fino. Ellos quieren.

Tal vez ellos no «quieran» mucho hoy. Tal vez hoy solo quieren una cosa. Un carro nuevo. Una casa nueva. Una nueva esposa. No desean mucho. Solo «algo».

Y cuando logren tener «eso», se sentirán felices. Y de hecho, estarán felices. Cuando consiguen algo, entonces podrían abandonar la prisión. Pero entonces algo ocurre. El nuevo trabajo se vuelve viejo. El vecino compra un televisor mas grande. La nueva esposa tiene malos hábitos. El entusiasmo se esfuma y después de un tiempo de «libertad condicional» regresan a la cárcel.

¿Estás tu en prisión? Lo estás si tu te sientes mejor cuando tienes mas y peor cuando tienes menos.

Lo estás si tu alegría se encuentra a «un paquete» de distancia,  si depende del próximo depósito monetario que recibas, del premio que esperas, o el próximo cambio de imágen que deseas.

Si tu felicidad proviene de algo que gastas, manejas, tomas, o digieres, entonces enfréntalo- eres un prisionero, estás en la cárcel… la prisión del querer.

Esa es la mala noticia. Pero la buena noticia es que tienes una visita. Y tu visita tiene un mensaje: te puede conseguir la libertad condicional.

Te diriges hacia el salón de visitas. Tomas tu lugar en la silla y miras al otro lado de la mesa y ves que el visitante es el salmista David. Te hace una seña para que te acerques y susurra: «Tengo un secreto para ti»…»El secreto de la SATISFACCIÓN».»El SEÑOR es mi Pastor. NADA ME FALTA» (Salmos 23:1 NVI).

David ha encontrado la clave donde el descontento puede morir. Es como si dijera «Lo que tengo en Dios es mucho más grande que lo me falta».

¿Crees que tu y yo podríamos aprender a decir lo mismo?

Sólo por un momento piensa en las cosas que posees. Piensa en la casa que tienes, el auto que manejas, el dinero que has ahorrado. Piensa en las joyas que tienes en tu alhajero y la ropa que has comprado. Visualiza todo eso y déjame recordarte dos verdades bíblicas.

TUS COSAS NO SON TUYAS. Pregunta en las funerarias. Pregunta al embalsamador. Nadie se lleva algo cuando muere. Cuando uno de los hombres más prosperos en la historia, John D. Rockefeller, murió, uno de sus contadores  preguntó a otro de ellos: «¿Cuánto dejó el Sr. Rockefeller?» el otro contador respondió: «Todo».

Tus cosas no te pertenecen, no podrás llevártelas. Y ¿sabes otra cosa?

TU NO ERES TUS COSAS. Quien tú eres no tiene nada que ver con la ropa que usas ni con el carro que manejas. Jesús dijo: «La vida no está definida por lo que tienes, incluso cuando tienes mucho» (Lucas 12:15 MSG).

Al cielo no le importa si tu eras la mujer de la casa enorme. Al cielo le importa tu corazón.

«El hombre ve lo que tiene delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón» 1 Sam. 16:7

 Cuando Dios piensa en ti, tal vez vea tu compasión, tu devoción, tu ternura o tu agilidad mental, pero no piensa en tus cosas.

Y cuando tu piensas en ti mismo, tampoco deberías pensarlo. Defínete a ti mismo por tus cosas y te sentirás muy bien cuando tienes mucho, y muy mal cuando tienes poco.

El contentamiento viene cuando nosotros podemos decir de una manera honesta junto con Pablo: «He aprendido a contentarme en la pobreza y en la abundancia» Filipenses 4:11-12

Tal vez estas esperando que un cambio en las circunstancias te traerá un cambio en tu actitud. Si es así, entonces estás en prisión, y tu necesitas aprender que lo que tienes en tu Pastor es mas grande que lo que no tienes.

¿Qué es lo que te hace sentir insatisfecho? Llena el espacio:

«Me sentire feliz cuando: ___________________

Tal vez piensas:  «Cuando sea sanado, cuando esté más delgada, cuando tenga un hijo, cuando mis hijos se vayan de casa, cuando sea rico»…

Con tu respuesta firmemente en mente, responde a esto: ¿y si nunca llega ese barco? es decir, si tu sueño nunca se convierte en realidad? Si esa situación nunca cambia, ¿podrías ser feliz? Si no, entonces estas durmiendo en la fría celda del DESCONTENTO. Estás en prisión. Y necesitas saber lo que tienes en tu Pastor, lo que tienes en el Señor.

Tienes un Dios que te escucha.

Tienes el poder del amor detrás de ti,

al Espíritu Santo dentro de ti,

y al cielo delante esperando.

Si tu tienes al Pastor, tu alcanzas la gracia que perdona cada pecado,

la dirección para cada camino,

la luz que te alumbra siempre,

y el ancla para cada tormenta.

Tienes todo lo que necesitas.


Y ¿alguien podría quitártelo? Podría la leucemia infectar tu salvación? ¿Podría la banca rota empobrecer tus oraciones? o un tornado podría llevarse tu casa terrenal, pero ¿podría arrebatarte tu hogar celestial?

Una vez un hombre acudió con un ministro para recibir un consejo. Estaba en medio de un colapso financiero.

«Lo he perdido todo» confesó al ministro.

«Oh, siento mucho que hayas perdido tu fé» dijo el ministro.

«No» le corrigió el hombre, «No he perdido mi fé»

«Bueno» dijo el ministro, «entonces siento mucho escuchar que has perdido tu carácter»

«Yo no dije eso» dijo el hombre «Todavía tengo mi carácter».

«Siento mucho escuchar que has perdido tu salvación» dijo el ministro.

«Eso no es lo que dije» objetó el hombre. «Yo no he perdido mi salvación»

«Tu tienes tu fé, tu carácter, tu salvación. Me parece que no has perdido ninguna de las cosas que realmente importan» dijo el ministro.

Nosotros tampoco.

¿Qué podrías ganar con el CONTENTAMIENTO? Podrías ganar tu matrimonio. Podrías ganar preciosas horas con tus hijos. Podrías ganar auto respeto. Podrías ganar gozo. Podrías ganar la fé de decir «El Señor es mi Pastor. Nada me falta».

Trata diciéndolo lentamente: «El Señor es mi Pastor. Nada me falta».

Dilo otra vez: «El Señor es mi Pastor, Nada me falta»

De nuevo: «El Señor es mi Pastor, Nada me falta».

Shhhh. ¿Escuchaste algo?… Creo que escuché algo… No estoy seguro…. pero creo que escuché que la reja de la cárcel se abrió…

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

Autor: Max Lucado

Tomado del libro: «Traveling light for Mothers»

W Publishing Group

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¿QUIÉN SE INTERESA EN TI?

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 ¿QUIÉN SE INTERESA EN TI?

Las empresas están interesadas en ti como consumidor.

Los bancos se interesan en ti como inversionista.

Los políticos están interesados en ti como votante.

Los investigadores se interesan en ti como una estadística.

Los médicos están interesados en ti como paciente.

Los abogados están interesados en ti como cliente.

Las organizaciones están interesados en ti como miembro.

 Pero Dios está interesado en ti como persona.

Una persona que El hizo a su imagen.

Su precioso hijo a quien El ama.

«Con amor eterno te he amado;
    por eso te sigo con fidelidad».

Jeremías 31:3

Nueva Versión Internacional de La Santa Biblia.

  Roy Lessin

LA FE NOS LEVANTA CUANDO NUESTRO MUNDO SE DESPLOMA.

Por Karol Ladd

Nuestra fe en Dios es el ancla que nos mantiene firmes a través de las tormentas de la vida. Nos recuerda que hay un panorama eterno y que esta vida que podemos sentir y tocar es temporal. En la introducción de su libro «Tramp for the Lord» (Vagabunda de Dios), Corrie Ten Boom cita un poema de un autor anónimo que habla de una fe sólida en medio de un mundo incierto. Ella presenta el poema diciendo: «La fe es como un radar que puede penetrar la niebla; que puede ver la realidad de las cosas a una distancia que el ojo humano no puede». Este es el verso:

Mi vida no es sino un tejido que estamos haciendo Dios y yo,

Yo no escojo los colores, y El trabaja sin descanso,

A menudo Él teje dolor, y yo soberbia insensata,

Me olvido de que Él ve el anverso y yo el reverso.

No va a ser sino hasta que el telar esté en silencio y las lanzaderas dejen de volar,

Que Dios desenrollará la tela y explicará los porqués.

Los hilos oscuros son tan necesarios en la talentosa mano del Tejedor,

Como los hilos de oro y plata en el patrón que ha diseñado.

¡Ah la belleza y la bendición de confiar en nuestro Padre celestial quien conoce el principio y el final! 

Él ve todo el panorama, nosotras solo vemos este lado.

Cuando las tormentas de la vida sacuden nuestro bote, nuestra fe en Dios nos permite descansar todo nuestro peso en sus seguros brazos amorosos.

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¡CUANTO ME CONOCES DIOS MIO!

 Tu me has conocido...

Oh Señor, has examinado mi corazón y sabes todo acerca de mi.

Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; conoces mis pensamientos aun cuando me encuentro lejos. 

Me ves cuando viajo y cuando descanso en casa.

Sabes todo lo que hago.

Sabes lo que voy a decir incluso antes de que lo diga, Señor.

Vas delante y detrás de mi. Pones tu mano de bendición sobre mi cabeza.

Semejante conocimiento es demasiado maravilloso para mi, ¡es tan elevado que no puedo entenderlo!…

Tu creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo y me entretejiste en el vientre de mi madre.

¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo!

Tu fino trabajo es maravilloso, lo sé muy bien.

Tú me observabas mientras iba cobrando forma en secreto, mientras se entretejían mis partes en la oscuridad de la matriz.

Me viste antes de que naciera.

Cada día de mi vida estaba registrado en tu libro.

Cada momento fue diseñado antes de que un solo día pasara.

Qué preciosos son tus pensamientos acerca de mi, oh Dios. ¡No se pueden enumerar!

Obtenido de: La Santa Biblia.

                        Salmos 139:1-6, 13-17

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SÉ COMO EL «AMARANTO».

alegria

Por Mayra Gris de Luna.

De niña mi mamá solía comprarnos unos cuadritos de cereal muy ricos que conocíamos como “alegrías». Todavía los venden, también en forma de círculo o a granel. Su sabor es dulce y crujiente y se le considera uno de los más nutritivos dulces típicos mexicanos. Se elabora con amaranto, que es  una planta que se cultiva en México desde la época prehispánica. Era tan importante como el maíz y el frijol. Se consumía como cereal, y la producción del grano estuvo en su máximo apogeo durante los períodos maya y azteca. La situación cambió cuando llegaron los españoles que prohibieron su cultivo y su consumo por considerarla “pagana”. Casi lograron erradicarla. Algunos estudiosos sostienen que se trató de una estrategia militar para mantener a la población débil y conquistarla más fácilmente, pues el amaranto era un alimento de guerreros.

La palabra “amaranto” significa “planta que no se marchita”. Las flores del amaranto después de cortadas duran mucho tiempo y no pierden el color, asumen un aspecto más bonito que cuando están vivas, razón por la cual era utilizada antiguamente para adornar las tumbas y simbolizaba la inmortalidad.  Escuché el santoral en la radio el día en que se festejaba a las personas que llevaran el nombre de “Amaranto” o “Amaranta”, que como nombre significa “el que no decae”. Me quedé pensando en su significado. Hay personas que experimentamos altas y bajas emocionales en nuestro fervor espiritual, en nuestra productividad o en nuestra energía. Siempre estamos luchando por no decaer. Quisiéramos ir siempre en línea ascendente o por lo menos conservar siempre la estabilidad y el equilibrio. Quisiéramos ser «el que no decae”;  quisiéramos  ser siempre «alegría».

Existen varios factores que nos pueden quitar nuestra estabilidad y nuestra alegría. Podemos clasificarlas dentro de tres aspectos: las cosas, las circunstancias y las personas. Si lo permitimos, estos tres ladrones del gozo nos pueden hacer decaer.

Cosas. A María se le  hace tarde para un compromiso importante, pero no encuentra las llaves de su auto. Las busca por todas partes pero la manecilla del reloj avanza con rapidez. Ella se pone nerviosa, se enoja  pensando que alguna persona las cambió de lugar, o pudo haberlas tomado. Se enoja aún consigo misma por no haberlas dejado en su lugar. Sube, baja, va y viene con todo y sus zapatillas sonando por toda la casa. Quiere llorar de frustración pero se aguanta para no arruinar su maquillaje.  Casi sin percatarse, ha perdido la calma, la alegría y el bienestar. Un objeto robó su gozo.

Circunstancias. En la fila de «aclaraciones» del banco, José toma su turno para aclarar su estado de cuenta. La fila es larga y el tiempo pasa excediendo su límite de paciencia. Empieza a desesperarse y observa que los que atienden están platicando y la fila avanza muy lentamente. Después de una hora, nota que una persona que acaba de llegar entra para preguntar algo y empiezan a atenderle antes que a él. En pocos segundos, su propósito de no perder la paciencia se esfuma. Está enojado. Las circunstancias le robaron su gozo.

Personas. Le han diagnosticado cáncer al papá de María. La noticia es demasiado fuerte para ella. No sabe qué es más difícil, si ver el sufrimiento de su padre, o saber que pronto morirá. Cada día que pasa, ella siente como una carga, una pena moral que la desgasta. Una persona le ha hecho decaer.

Todos estamos expuestos a éste tipo de situaciones. Pero podemos escoger nuestras batallas. Cuando detectamos la pérdida del equilibrio, ayuda mucho analizar qué es lo que lo provoca. ¿Será un objeto, una situación o una persona?

Podemos decidir que un objeto como unas llaves no va a tener potestad sobre nosotros. Podemos analizar qué circunstancias deben ser importantes para nosotros y cuales son hechos pasajeros sin trascendencia por los que no vale la pena alterarse. Habrá tiempos difíciles también. Los relacionados con la gente que amamos. Es cuando necesitamos la fortaleza del Consolador.

El Salmo 7:1 dice: «Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará”. Nuestras raíces deben estar bien afianzadas a Aquel que es el agua viva. Una mente nutrida diariamente con la palabra de Dios puede ser fuerte y estar entrenada para enfrentar la adversidad. Sólo la ayuda sobrenatural de Dios puede lograr que tu fe y tu ánimo nunca decaigan. Podemos defender nuestro gozo. Esperando  en Dios podemos recibir nuevas fuerzas, volar con poder como el águila y aún correr sin fatigarnos.

¡Que podamos ser como la flor de amaranto, que no se marchita, que nunca decae y aún con el paso del tiempo, luce en todo su esplendor!

Pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas;

volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán,

    caminarán y no se cansarán.

Isaías 40:31 (NVI)

 BELLA FLOR

 

MI POPOCATÉPETL.

Por Mayra Gris de Luna.

Cada mañana, para salir del lugar donde vivimos e incorporarme a la carretera, tengo que voltear hacia la izquierda. Sin embargo, mi primera mirada no es hacia la carretera, no es tampoco hacia los autos que vienen entrando a la ciudad; mis ojos se posan sobre el “Popocatépetl”.

El Popocatépetl es un hermoso volcán. Cerca del cráter tiene hermosos glaciares puesto que tiene una altura de 5458 metros sobre el nivel del mar. Su nombre proviene de la lengua náhuatl que significa “montaña que humea”. En efecto, es un volcán activo.

La vista es impresionantemente bella.  Hay personas que pueden disfrutar una hermosa vista de la Torre Eiffel, de alguna paradisiaca playa, o de una preciosa ladera en la Toscana, pero yo me considero privilegiada de poder disfrutar cada día de la presencia de “la montaña que humea”.

Una de las razones de mi interés cotidiano en este paisaje es que es diferente cada día y nunca es igual. Mi expectativa de ¿Cómo amaneció hoy el volcán? es satisfecha con mil estampas diferentes.

Hay días en que se manifiesta claro, imponente, cubierto de nieve, sereno  e inmutable en medio de la llanura.

Otros días inspira respeto cuando exhalando grises fumarolas con grave estruendo nos recuerda su poder.

Hay noches en las que emana fuego del cráter, y puede hasta infundir temor.

A veces, los días nublados y la ceniza lo cubren totalmente y no podemos verlo. Parece que no existiera. Pero sabemos que está allí.

Dios se muestra en la naturaleza. Así como veo a Dios en la inmensidad del mar o en la belleza de las flores, éste volcán me hace pensar en Dios. Tan imponente y poderoso. Tan impresionantemente bello e inmutable. Así como el volcán: Dios siempre está allí.

A veces lo veo en todo su poder y gloria manifestándose en mi vida, y mi corazón se goza en alabarle por su belleza y sus bondades a mi vida.

Otras veces, los problemas, las tristezas, las pérdidas en mi vida han nublado mi vista. Me es difícil verlo. Me es difícil gozarme, me invade hasta el temor.

También me he alejado tanto de Dios a veces, que he caminado en la oscuridad. El me ha tenido que rescatar y alumbrar no con luz, sino con fuego. El fuego de las pruebas, el fuego de Su reprensión, y créeme, he conocido el temor. El temor de Dios. Porque:

“Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo” 

(Hebreos 10:31).

Pero lo peor es cuando «no veo» a Dios. Cuando así como el volcán, parece que no existe…está callado, y mi corazón se consuela con la convicción de que “El está allí”.

Aunque no lo vea, aunque no lo sienta. Dios está ahí cuidándome como el Popocatépetl a “La mujer dormida”. Velando mí sueño. (Conoce la hermosa leyenda al final)

Así como cada mañana mi mirada busca ansiosamente contemplar el Popocatépetl,  cada mañana podemos buscar el rostro del Señor y contemplar Su hermosura. Y aún cuando en nuestra vida haya días soleados y días nublados El es siempre el mismo, que ha prometido estar con nosotros “Todos los días hasta el fin del mundo”.

Por la mañana, Señor, escuchas mi clamor;
    por la mañana te presento mis ruegos,
    y quedo a la espera de tu respuesta.

Salmos 5:3 NVI

 La leyenda: Haz click aquí para ver el video sobre «La leyenda de los volcanes»

 

VE CON LOS OJOS DE LA FE.

La fe es confiar en lo que el ojo no puede ver.

Los ojos ven al león que acecha. La fe ve al ángel de Daniel.

Los ojos ven tormentas. La fe ve el arco iris de Noé.

Los ojos ven gigantes. La fe ve a Canaán.

Tus ojos ven tus faltas. Tu fe ve a tu Salvador.

Tus ojos ven tu culpa. Tu fe ve Su sangre.

Tus ojos ven tu tumba. Tu fe ve una ciudad celestial cuyo constructor y creador es Dios.

Tus ojos miran al espejo y ven un pecador, un fracaso, un quebrantador de promesas.

Pero por fe miras al espejo y te ves como pródigo elegantemente vestido llevando en tu dedo el anillo de la gracia y en tu rostro el beso de tu Padre.

 

El poder de Dios es muy grande para los que creen.

“Ese poder es como la acción de su fuerza poderosa,

Que ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos”.

Efesios 1:19-20, NVI

Tomado del libro: «Cuando Dios susurra tu nombre»

de Max Lucado, Grupo Nelson

«EL MISTERIO DEL HUEVO».

Por Mayra Gris de Luna.

Mis pensamientos una mañana cualquiera hace varios años:

-“Memo (mi esposo) sale de viaje mañana, así que más vale que empiece a preparar su maleta”.

Jalo una silla para subirme en ella y alcanzar la parte más alta del closet de nuestra recámara.

-“O esto está muy alto o yo muy chaparrita porque aún con la silla me es difícil alcanzar la maleta. A ver… (Me asomo a la parte alta del closet)

¿Por dónde anda la maleta?… mmm… pero… ¿qué es esto?… ¿un huevo? (muy asombrada lo tomé en mis manos)

-“¿Qué hace un huevo aquí? Es muy extraño. Danna (de tres años) aunque es muy tremenda, no alcanzaría y mucho menos Alisson (de uno).

(Me bajo de la silla)

He aquí el misterio del caso del huevo en el closet.

¿Qué pensarías tu “mi querido Watson”?

Teoría #1: Teníamos una gallina viviendo en el clóset y no lo sabíamos.

Teoría # 2: Me levanté sonámbula a media noche y fui a la cocina por un huevo y lo guardé allí por si algún día en un futuro lejano (como en el 2012 por ejemplo) pudiera haber escasez por la gripe aviar y el precio subiría tanto que guardarlo podría ser una buena inversión.

Teoria#3: O como en las novelas de Agatha Christie, el culpable siempre es el mayordomo, la señora que me ayudaba con la limpieza lo puso allí por alguna razón que yo llamo: BRUJERÍA.

En realidad la tercera teoría fue lo primero que me vino a la mente. Nadie más tenía acceso a nuestra recámara.

Cuando mi mamá era muy jovencita pudo conocer algo dentro del espiritismo, y me contaba que pudo ver con sus propios ojos como usaban el huevo. Después de algún procedimiento o alguna limpia, se rompía el huevo; en ocasiones tenía alfileres adentro, en ocasiones lo rompían en un vaso de agua y el contenido se veía turbio comparado al lado de otro huevo normal o salía negro. Tal vez no lo hubiera creído si no es porque mi mamá me lo contó porque lo vio.

Así que mi segundo pensamiento fue ir a romper el huevo para ver que tenía dentro. Pero fue una idea que deseché inmediatamente.

Tomé unos minutos para pensar en todo esto. Siempre he estado muy alerta y muy consciente de la guerra espiritual que existe. Sé que existe Dios, y sé que existe el mal. También  he tenido la fuerte convicción de que Dios está con nosotros y nos protege y aún manda a sus ángeles para cuidarnos.

Pensé en nuestra familia. Todo estaba bien. En días anteriores mi nena mayor había tenido pesadillas, no sabía si tendría que ver con esto o simplemente comió muchas papas fritas en el Mc Donald´s 🙂

Rápidamente hice una “evaluación” de cómo andábamos en INTEGRIDAD. Sé que es básica para recibir la bendición y protección de Dios. Recuerdo que mi conclusión fue que aunque no éramos perfectos, estábamos en paz con Dios, buscándole, sirviéndole, confesando nuestras ofensas. Hice una breve oración y fui a tirar el huevo al bote de basura de la cocina. Tenía tanto que hacer en aquellos días que no volví a recordarlo hasta hoy.

No sé si fue una coincidencia, pero la señora de la limpieza nunca regresó. Días después, haciendo yo el aseo, encontré un “envoltorio” en un bote que había junto a la lavadora de la zotehuela. En su interior tenía cabello, y la fotografía de un joven que no conocíamos. Para mí es un caso resuelto. Sigo pensando que mi Teoría #3 es la más acertada.

Por aquellos días había tomado un curso en la iglesia, con mi amada amiga y hermana Katty Gray acerca de “Cómo amar efectivamente a los hijos”. Ella me obsequió una tarjeta que decía:

La oración eficaz del justo puede mucho.

Santiago 5:16b

SANTIAGO.

 Traía una ilustración de un papá orando hincado al lado de la camita de su pequeño niño dormido. Podía verse al fondo un ventanal semiabierto y en el fondo, el ángel de Dios son sus brazos extendidos protegiendo la entrada de una silueta de un ángel de color negro simbolizando al maligno.

Tenía por costumbre leer la Biblia ilustrada para niños por las noches y orar con mis hijas, pero recuerdo que en aquellos días regresaba más tarde cuando ya estaban dormidas y, recordando aquella tarjeta, y sobre todo el versículo, oraba por mis hijas y por mi esposo. El mensaje de la cita bíblica es claro, pero mi mente ve “en negritas” la palabra “JUSTO”. Esta palabra sobresale de entre las demás recordándome que la condición es la integridad.

Podemos tener muy claro que existe una guerra espiritual, queremos estar lo más alejados de todo lo que se relacione con ello. Sabemos del ocultismo, la brujería, el culto a la Santa Muerte, el espiritismo, etc. y nunca se nos ocurriría pensar que aún cuando no nos demos cuenta, en la seguridad e intimidad de nuestro hogar pudiéramos recibir algún ataque.

Sin embargo, no tenemos nada que temer si procuramos una vida íntegra y de oración. Podemos vivir confiados en la protección de Dios.

Estemos alertas recordando las palabras de 1 Pedro 5:8

 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo,

 como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.

( Nota: Si crees estar siendo atacado mas agresivamente busca una iglesia y habla con sus líderes. En esos casos se necesita ayuda.)

¿Te mantienes alerta y viviendo en integridad?

¿Tienes alguna otra “Teoria” sobre el misterio del huevo? 🙂

 

LA MAÑANA VENDRÁ…

Quebrantado…

¿Cómo puedo soportar el dolor?

Tantos planes… interrumpidos permanentemente.

Tantas ilusiones…destrozadas.

Anhelos…frustrados.

No queda nada.

¿Por qué?

¿Por qué esto?

¿Por qué a nosotros? ¿Por qué a mi?

Impotencia…desesperanza…

La vida nunca volverá a ser la de antes.

¿Vale la pena vivirla?

¿Dónde estás, Señor?

Aquí mismo estoy, a tu lado, hijo mio.

Aunque no sientas mi presencia,

Te estoy teniendo fuerte bajo la sombra de mis alas.

Te acompañaré en esta noche oscura.

No tengas miedo de llorar.

Te di las lágrimas para que te desahogues.

No trates de esconder tu dolor.

Deja que se convierta en una fuente curativa,

Un proceso de restauración,

Porque yo así lo he planeado.

Los que lloran serán bienaventurados.

Te tendré asido.

Aun cuando sientas que tú no puedes asirte de mí.

Busca mi faz, hijo mío,

Recibe mi promesa, por imposible que parezca,

Que el gozo vendrá a la mañana.

Puede llevar mucho tiempo,

Pero yo sanaré tu corazón destrozado.

Sé que la noche parece no tener fin,

Pero LA MAÑANA VENDRÁ

Lo he prometido.

De Heaven of Rest Newsletter

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EL POZO.

Un hombre cayó en un pozo y no podía salir.

Una persona SUBJETIVA se acercó y dijo:

«Me identifico con tu situación».

Una persona OBJETIVA se acercó y dijo:

«Es lógico que alguien haya caído ahí adentro».

Un FARISEO dijo:

«Sólo la gente mala cae en un pozo».

Un MATEMÁTICO

calculó cómo se había caído del pozo.

Un PERIODISTA quería la historia exclusiva del pozo.

Un FUNDAMENTALISTA dijo:

«Mereces estar en el pozo».

Un RECAUDADOR DE IMPUESTOS

preguntó si estaba pagando los impuestos por tener un pozo.

Una persona AUTOCOMPASIVA dijo:

«¡No es nada comparado com MI pozo!».

Un CARISMÁTICO dijo:

«Solo confiesa que no estás en el pozo»»

Un OPTIMISTA dijo:

«Las cosas podrían estar peores»

Un PESIMISTA dijo:

«¡Las cosas van a empeorar!»

JESUS, viendo al hombre, lo tomó de la mano y LO SACÓ del pozo.

Anónimo.

EL OTOÑO DE LA VIDA.

SALUDOS Y DESPEDIDAS EN LAS ESTACIONES DE LA VIDA.

Por Mayra Gris de Luna.
Justo afuera de la escuela de mis hijas hay un parque que se viste de violeta con la llegada de la primavera. Enormes árboles de jacarandas nos ofrecen una vista esplendorosa con miles de flores en sus copas. Recuerdo los días de mi niñez en que no solamente saludabamos a las nuevas flores de la primavera sino a las golondrinas que puntualmente llegaban durante la semana del 21 de marzo a pasar la temporada en la cochera de la casa. Ya cuando me casé pude saber lo que se siente tener un manzano en el jardín, que me había pasado inadvertido hasta la llegada del verano cuando él me saludó con una copa tupida de manzanas. Aunque no me ha gustado despedirme de las flores, las golondrinas y las manzanas, no puedo negar cuan agradable sorpresa fué para mi poder saludar a una planta con enormes girasoles adornando el jardín de los vecinos y que no pude dejar de contemplar durante todo el otoño.

Caminar en el piso dorado alfombrado de hojas secas provoca un sonido crujiente que junto con el olor del bosque resulta en la combinación ideal para una caminata perfecta. Completo mi fantasía de mi tarde otoñal imaginandome en ese bosque al lado de mi esposo disfrutando de su amena plática y un buen pay de calabaza. Bueno eso ya sería el paraiso para mi 🙂

Solo hay una cosa que pudiera llegar a consolarme después de tener que despedirme de las hojas y el pay, y es que junto con el invierno llega la Navidad. Bueno, ¡la Navidad es mágica! y la empiezo a saludar desde Noviembre que  empezamos a sacar nuestras decoraciones, que no importando cuan hermosas y abundantes sean, siempre parecerán modestas al lado de las decoraciones que me dejan boquiabierta no solo en los grandes almacenes y plazas, sino en las casas de mis amigas. Así como el jardín del vecino siempre parece mas verde, a veces me parece que ocurre lo mismo con mi arbolito de Navidad, aunque cada año termino amando nuestro arbolito familiar, me enamoro de cada uno que veo por todas partes. Y aquí entre nos, ¿sabes qué otra cosa me va fascinando del invierno? ¡las botas! Me encantan las botas. Aquí las usamos desde la primavera porque llueve, en el otoño porque ya empieza el frío y en el invierno hay mujeres como yo que casi perdemos la razón cuando vamos al centro comercial y vemos tal variedad no solo en los aparadores, sino en las chicas casi perfectas luciendo las suyas.

Después de la Navidad, nos despedimos del «año viejo» para saludar al «año nuevo» con sueños y expectativas nuevas. El ciclo de la vida sigue. Cuando nacimos dijimos hola al mundo, y algún día nos despediremos de él.

La primavera y el verano de mi vida ya han pasado. ¡Cómo los disfruté! Mi vida floreció en primavera cuando conocí a Dios y saludé al amor. En mi verano conocí a mis hijas y me  despedí de mis padres. Uno podría escribir tanto sobre lo que conoció y también sobre lo que hemos tenido que dejar ir.

Hoy me siento en el otoño de mi vida. Saludo a la llegada de los suéteres  y los tacones bajos a mi atuendo. Saludo también a las canas. Pero he descubierto algo peor que eso: despedirte de ellas!!! Ojalá me duren hasta el invierno 🙂 ¡por lo menos podré pintarlas! Disfruto la tranquilidad perenne del otoño, estoy en paz,  me siento plena como el girasol, aunque mas bien parezca una calabaza, pero en fin son exquisitas cuando están maduras…

Estoy aprendiendo que cada etapa, así como cada estación es bella. Todo es bello en su tiempo dice Eclesiastés. Cuánta razón tiene el Predicador. ¡De cuántas cosas bellas me perdería si la Primavera fuese eterna! El que si es eterno es Dios. Y El ha estado siempre conmigo… desde el principio y hasta el final.

Hay algunos días en los cuales digo «no tengo en ellos contentamiento». Bueno, es «lógico», los días en el otoño no son del todo soleados. Es en esos días cuando más valoro y cuando más me consuela saber que Dios está conmigo. Que Dios me ama y me acepta porque lo que El mira es el corazón.

Encontré ésta alentadora porción de la Biblia:

«Y hasta la vejez yo mismo, 

 y hasta los canas os soportaré yo;

yo hice, yo llevaré,

yo soportaré y guardaré.»

Isaías 46:4

 Una promesa del Dios inmutable y eterno,

una promesa de nuestro Padre amoroso y poderoso creador.

Una promesa que es mi refugio,

un refugio seguro para vivir

hasta que termine el invierno.

¿En cuál estación de la vida te encuentras tu?

¿Qué te hacen pensar las palabras de Isaías 46:4?

«SEGURIDAD EN MEDIO DE LA INSEGURIDAD»

Por Mayra Gris de Luna.

“Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo.  Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él” 

(Lucas 8.39)

Estas fueron las palabras que Jesucristo le dijo a un hombre al que había liberado. Este hombre había sido poseído por muchos demonios durante mucho tiempo.

Así como pasó al endemoniado, muchas personas somos bendecidas, sanadas, libradas de accidentes y peligros cada día y a cada momento. Algunas veces reconocemos la ayuda sobrenatural de Dios, y muchas otras ni nos damos cuenta. Aún cuando si estamos conscientes de la ayuda de Dios y aún inmensamente agradecidos e impresionados, muchas  veces guardamos silencio. No compartimos nuestra experiencia. A veces casi puedo escuchar a Jesús diciéndome: ¡Anda, ve y cuenta las cosas que ha hecho Dios en tu vida! ¡No te quedes callada!

Creo que hay por lo menos tres razones por las que a veces no testificamos de las cosas que Dios hace en nuestra vida:

1. Por lo que digan los demás.

2. Porque pensamos que tiene que ser algo espectacular para compartirlo.

3. Pensamos que tal vez a nadie le importe.

En efecto, puede haber personas criticando; puede también ser algo cotidiano; y si, tal vez a la mayoría no le importe, pero aun con todo, al leer lo que Jesús dijo aquella ocasión, siento que debería compartir y publicar las cosas cosas que Dios hace en mi vida, y por una sola persona que resulte impactada positivamente como resultado de ello, vale la pena hacerlo.

Durante la semana he estado meditando mucho sobre el cuidado de Dios hacia nuestra familia.  Yo tengo mucho que agradecer y publicar. Dios nos protegió de manera especial. Hay cosas que mis hijas han tenido que enfrentar, que los niños de mi época no vivimos. Durante los últimos dos años, en tres diferentes ocasiones, sus escuelas han sido evacuadas por amenazas de bomba. Los niños nos llaman por sus celulares y nos ponen al tanto antes de que la escuela lo haga de manera oficial. Las mamás nos avisamos unas a otras para recoger a nuestros hijos lo más pronto posible, pues aunque siempre esperamos que sea simplemente una amenaza, por momentos se experimenta temor de que en cualquier momento eso pudiera explotar y la histeria colectiva se hace presente.

El miércoles pasado recibí otra llamada de mi hija. Se le escuchaba un poco nerviosa. Rápidamente me relató que después de efectuar un robo a un almacén cercano, varios asaltantes en su huida, perseguidos por la policía chocaron contra una camioneta con una decena de pasajeros. Ambas unidades se volcaron. Como la policía los perseguía algunos trataron de huir y hubo un tiroteo. Todo ésto ocurría a un lado de la escuela mientras los chicos tenían su recreo. Se temía que los asaltantes pudieran entrar a la escuela o alguna bala perdida pudiera lastimar a alguien. Los maestros y policias de la escuela activaron inmediatamente sus protocolos de seguridad poniendo a salvo a los niños. Sin embargo el sonido de las ambulancias llegando por los heridos, la llegada de policía, el acordonamiento de la zona, y mas tarde la llegada de los medios de comunicación pudo alterar hasta a los niños más ecuánimes.

Aún cuando enfrentar éste tipo de situaciones se nos va haciendo cotidiano, no es algo a lo que uno quiera acostumbrarse. Estos chicos han pasado por tres amenazas de bomba y un tiroteo en menos de dos años, y eso sin mencionar los sismos.

Cuando recibo este tipo de llamadas, le recuerdo a mi hija que Dios está con ella y siempre nos ha cuidado, y que por eso podemos confiar en que todo saldrá bien.  Le digo que voy a ir lo mas pronto posible, y que voy a orar por la situación. Ella dice que es difícil permanecer del todo tranquila en medio de la paranoia que provocan éste tipo de situaciones, pero que aunque se sienta nerviosa sabe que Dios siempre está con ella, y ya ha podido ir desarrollando ésta convicción cuando vez tras vez ocurren éste tipo de eventualidades y Dios nos ha guardado y protegido.

En medio de la inseguridad, podemos tener seguridad. Seguridad en que Dios ha prometido estar siempre con nosotros. Así ha sido siempre y así será. El siempre cumple Sus promesas.

«He aquí Yo estoy contigo y te guardaré dondequiera que vayas».

Génesis 28:15

Sea que acostumbres testificar las cosas que Dios ha hecho contigo o no, te invito a hacerlo dejando un comentario. La bendición siempre se multiplica cuando lo compartimos.

EL DÍA EN QUE ESTUVE «TÉCNICAMENTE MUERTA».

Por Mayra Gris de Luna.
¿Me creerías si te digo que alguna vez, por algunos segundos, estuve lo que yo llamo «técnicamente muerta? Permiteme platicar lo que sucedió, para tratar de explicarme mejor:

Me encontraba en la sala de operaciones del hospital. Me estaban practicando una operación cesárea. Era una cirugía programada con mi doctor de confianza, quien me había atendido ya en un procedimiento similar dos años antes, sin ninguna complicación. Así que yo prácticamente «disfrutaba» la experiencia. Me sentía contenta, me sentía confiada, y ahí me encontraba en el quirófano. A mi derecha trabajaba mi Doctor, a mi cabecera el anestesiólogo, algunas enfermeras iban y venían haciendo lo suyo. El doctor acostumbraba poner música suave y de cuando en cuando bromeaba para mantener el ambiente relajado. Realmente disfrutaba su trabajo. Casi cerca del momento en que sacarían a la bebé, todos nos percatamos de que el inadvertido sonido «ti»… «ti»…»ti»… del aparato que monitoreába mi corazón cambió a «tiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii». Instintivamente el doctor  puso las dos manos en alto suspendiendo súbitamente su actividad. En un segundo todos se paralizaron a la expectativa de las instrucciones del doctor. Fue algo muy inesperado para mi, pero alcancé a preguntarme -«¿qué pasa?, ¿ya estoy muerta?, no siento dolor». «Tal vez en un momento mi espíritu dejará mi cuerpo» Casi podía ver con los ojos de mi imaginación cómo mi espíritu se iba elevando,  viendo mi  cuerpo  y a todos alrededor.

Una de las enfermeras a mi izquierda le mostró al doctor que el dispositivo que se encontraba fijado a mi dedo o a mi muñeca, no se en realidad donde, se había zafado y me había desconectado del aparato. El doctor, con actitud severa, ordenó a la enfermera colocarlo de nuevo. Seguramente pasó un gran susto. Inmediatamente se empezó a escuchar de nuevo mi latido «ti», «ti», «ti», «ti» pero esta vez latiendo muuuy rápido. Yo también me asusté. 🙂

He vivido trece años a partir de aquel día. Pero aquel incidente me mostró lo inesperado que puede ser la muerte. En realidad puede llegar en cualquier momento, incluso en las temporadas «rosas» de nuestra vida en que todo va de maravilla y nos encontramos cumpliendo nuestros sueños. Algunos años después de aquello mi mamá falleció inesperadamente. Después mi cuñado en la plenitud de su vida.

Se que éste pensamiento no es algo nuevo, todos conocemos el ciclo de la vida. Sin embargo creo firmemente que no todos estamos preparados para enfrentar ese momento y esa situación.

¿En qué consiste esa preparación? En mi caso particular, lo mas importante es tener «solucionado» el aspecto espiritual. Creo que somos cuerpo y espíritu, el cuerpo es temporal  y el espíritu eterno. Creo en la Biblia como la Palabra de Dios en la que se nos revela que ésta eternidad se puede pasar en el cielo o en el infierno y que tenemos la libertad de elegir a cual de estos lugares queremos ir.

«Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.» Romanos 10:9

Creer en Jesucristo es el único requisito para tener ésta vida eterna. Así que yo tengo la seguridad y la convicción de que mi vida después de ésta, será ganancia.

También estamos tratando de preparar a nuestras hijas para ser independientes, y tratamos de no dejarles deudas ni problemas legales. Sobretodo, es preciso que los hijos se relacionen con Dios como Padre, un Padre celestial, que siempre estará con ellos  y no les dejará huérfanos a pesar de que algún día nosotros no estemos con ellos.

La conciencia de ésta realidad, nos hace disfrutar intensamente de la vida. Amamos la vida y aprovechamos cada momento para disfrutarnos y disfrutar lo mejor de ella. No deseamos perder ni un momento en enojos y frustraciones. Hay mucho por lo cual vivir.

Y tú… ¿te encuentras preparad@?…

«Para mi el vivir es Cristo y el morir es ganancia»

Filipenses 1:21

AVENTURAS EN EL SÓTANO.

Por Mayra Gris de Luna.

Habíamos llegado la noche anterior a vivir a habitar una casa amueblada en Alemania,  un país nuevo para mí.  Antes de irse al trabajo mi esposo comentó: – «Ah, por cierto, si necesitas lavar, la lavadora está en el sótano». Mi mente quedó «atrapada» con esa palabra: S Ó T A N O… en un segundo vinieron a mi mente escenas de las películas en las que el sótano era el lugar misterioso, oscuro, polvoriento, donde podías encontrar una momia viviente, el mapa del tesoro, o donde podías quedar practicamente «sepultado en vida» porque nadie se dió cuenta de que te quedaste encerrado ahí.

Estuve «posponiendo» el momento de bajar  hasta que fué absolutamente necesario, lo cual no llevó mucho tiempo, teniendo una bebé de tres meses. Aprovechando el tiempo de su siesta, me abrigué bien. Mi esposo me había comentado que ahí no había calefacción. Afuera estaba nevado, mas o menos a menos cuatro grados centígrados. Tomé la tina con la ropa, y me dirigí hacia la puerta que daba al sótano. Respiré hondo, giré la manija… oscuridad completa. Busqué nerviosamente el interruptor de la luz, un foco como de 60 watts iluminó débilmente una larga escalera, un descanso, y más escalones. No era un solo salón, rápidamente me dí cuenta al ver la distribución de varios cuartos, que era una réplica subterránea del piso de arriba. Dejando las luces encendidas de todos los lugares por donde yo iba pasando, iba revisando en cada cuarto buscando la famosa lavadora. En los cuartos había muebles, muchas cajas, y cuando por fin encontré el cuarto de lavado, mi corazón casi se me sale no por la emoción de haber encontrado la lavadora, sino porque para entrar tenía que pasar al lado de una araña que medía aproximadamente 6 cm. Recordé que ahí la gente acostumbra no matar a las arañas porque las considera inofensivas y porque ellas acaban con otros insectos que no lo son. Así que por el momento decidí dejarla ahí y sudando frío, solo pasé a un lado, orando para que no se me echara encima. Traté de entender lo más rápido que podía el funcionamiento de la lavadora pues me daba pendiente que la bebé despertara. La última parte de la bajadas al sótano era ir apagando las luces, algo con lo que nunca me llegué a sentir cómoda.

En la siguiente oportunidad, como toda mujer curiosa, fuí a ver las cajas que había. Me dí cuenta que la mayoría eran las cajas originales de los objetos de la decoración de la casa y de los aparatos electrodomésticos que usábamos. Ahí aprendí qué util resulta esto cuando tienes que mudarte de casa. No hay nada mejor que empacar las cosas en sus cajas originales. Lo mismo para guardar las cosas de Navidad.

También había un par de enormes congeladores. En ese momento no imaginaba las innumerables ocasiones que yo tendría que bajar al sótano no solo para el lavado, sino para sacar comestibles de éstos congeladores. El paquete mas pequeño de pollo, por ejemplo, era de 5 kgs. así que era necesario empaquetar porciones mas pequeñas para ir consumiendolas. Además uno no puede salir «a la tiendita de la esquina» cada vez que algo se ofrece cuando la temperatura afuera es tan extremadamente fría que las calles se convierten en verdaderas «pistas de patinaje».

Cuando mi hija tenía como nueve meses, recordé un carrito de madera que había visto en el sótano aquellos primeros días. Lo subí, lo limpié, le puse un colchoncito y senté ahí a mi nena con algunos de sus peluches favoritos. ¡Sus ojos chispeaban de gusto! Ya era verano y por las tardes salíamos con el carrito a dar la vuelta a la manzana.

Ella iba creciendo y cuando ya se podía afianzar con sus manitas, le gustaba que le hiciera más rápido cada vez, hasta que yo prácticamente iba corriendo jalando el carrito. ¡Cuánto nos reímos con ese carrito! Cuando finalmente pudo caminar, ella empujaba el carrito.

Llegó el invierno otra vez, y con él: la nieve. Mi niña tenía un año tres meses, mi mamá nos visitaba. Iríamos a la montaña. Entonces recordé haber visto un pequeño trineo en el sótano. Lo subí y lo llevamos. Empezamos jalando a mi niña, y estaba encantada. Todo era nuevo para nosotros. Mamá era tan alegre y juguetona, que se subió ella en el trineo y mi esposo la jalaba en una pequeña montañita. Fuimos tomando turnos entonces. ¡Es una de las cosas mas divertidas que hemos hecho! Y fué uno de los días mas especiales de mi vida. Vi a mi mamá jugar como niña en la nieve, tirarse acostada sobre ella y hacer muñecos. Mamá murió unos años después por lo que atesoro esos hermosos recuerdos.

Cuando tuvimos que dejar aquella casa, tomé la videocámara grabando el sótano desde su entrada. Pero ésta vez fué diferente, al ver la lavadora recordé los mamelucos que lavé ahí. El estante con el carrito de madera y el trineo quedaría allí esperando la llegada de otros niños y de alguna otra mamá curiosa, para darles momentos de alegría como los que vivimos nosotros.

Lo que aprendí fué que si no enfrentamos nuestros temores, podemos perdernos de grandes y enriquecedoras experiencias en la vida. Guardando las respectivas proporciones de los retos que las personas podemos enfrentar en la vida, estoy segura que las recompensas pueden ser enormes en relación a nuestros miedos.

«Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía ni temor,  sino de poder, de amor y de dominio propio» 2 Timoteo 1:7

***

«La curiosidad es importante»

EFECTO DOMINÓ.

Por Mayra Gris de Luna.

Hace unos meses, jugábamos dominó en casa, terminada la jugada, mi hija menor y yo nos quedamos jugando con las fichas. Hacíamos figuras, casitas y edificios con ellas. Luego las formamos todas bien paraditas una tras otra, simplemente para darnos el gusto de darle un pequeño empujoncito a la primera ficha y ver cómo caían una tras otra todas las demás, logrando el llamado “efecto dominó”.

Empezamos a intentar nuevas formas, haciendo curvas y terminamos viendo en “You tube” videos acerca de esto en donde las personas realizan verdaderos actos de alta precisión con las fichas, incluso activando otros mecanismos con ellas.

Es increíble cómo el pequeño y casi insignificante impulso original puede desencadenar un movimiento que  puede continuar indefinidamente mientras siga habiendo fichas en la fila. Me impresiona el “efecto dominó” cuando lo aplicamos a nuestra vida personal diaria.

CAUSA- EFECTO.

Todo tiene una causa, toda causa tiene un efecto. Si hacemos algo o no, esto tiene un efecto. Lógicamente tiene un efecto en nuestras propias vidas, pero inevitablemente, así como en el efecto dominó, lo que hacemos o no hacemos tiene efectos y consecuencias en las demás personas que nos rodean, y éstas a su vez impactan a otras y así sucesivamente. Es importante estar conscientes de que eso implica cierta responsabilidad.

Podemos impactar de manera positiva. Y esto es realmente sensacional, poder influir positivamente en la vida de otras personas y que éstas a su vez lo hagan en las demás. ¡Así se puede cambiar al mundo!

Pero es lamentable, cuando un error, un fracaso personal, afecta por ejemplo a una pareja, ésta a su vez afecta a la familia, la familia al entorno, y la sociedad completa se ve menguada por la irresponsabilidad de los actos de individuos. Un individuo que adultera por aquí, un adolescente que se droga por allá, un servidor público que cae en las garras del narcotráfico. Pero como lo vemos en el efecto dominó, el golpe inicial no precisa ser tan fuerte, basta con un ánimo negligente en mi persona, un mal hábito,  un espíritu crítico y amargado; y aún más allá: no hacer lo que tengo que hacer, quedarme inmóvil ante necesidades apremiantes.

Todo empieza con una decisión, y la consecuencia de ella, buena o mala, tarde o temprano aflorará. No podemos evitar que nuestras decisiones perjudiquen o beneficien a los demás. No podemos evitar vernos perjudicados por las decisiones de otras personas. Vivimos en comunidad.

Simplemente “pasando” un chisme, nos constituimos en parte de una cadena que termina derrumbando a todos los que participaron de él.

Es por ello que es tan importante conservar el balance en todas las áreas de nuestra vida. La salud, la mente, las relaciones, nuestra relación con Dios, el trabajo, el descanso etc., todo está interrelacionado y cuando algo falla, el efecto dominó tarde o temprano alcanzará al área siguiente, y si no lo paramos puede derrumbar nuestra vida y la de los que nos rodean.

Por eso, no hay que dejarnos caer.  Hay que sostenerse y mantenerse firme. Las fichas son objetos inertes. Nosotros no. Somos personas  que podemos decidir oponer resistencia. Podemos ser más fuertes que aquella fuerza externa que nos golpea para derribarnos. Podemos estar preparados parándonos firmes. Podemos estar prevenidos tomándonos fuerte de la mano de Dios. No tenemos por qué caer.

Si a veces humanamente esto es difícil recordémos ésta promesa en Isaías 41:13

“Porque yo soy el Señor, tu Dios,

Que sostiene tu mano derecha;

 Yo soy quien te dice:

“No temas, yo te ayudaré”

¿Puedes identificar la causa de algún “efecto dominó” en tu vida?

No te permitas caer, sostente de la mano de Dios, El ha prometido ayudarte, no tengas miedo, El siempre cumple sus promesas.

“Por lo tanto, pónganse toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza. Manténganse firmes”

Efesios 6:13,14ª NVI

 

 

TU ERES QUIEN ERES POR UNA RAZÓN. Poema

TU ERES QUIEN ERES POR UNA RAZÓN,

Tu eres parte de un plan completo

Tu eres un diseño único, precioso y perfecto

llamado «Especial» para Dios, seas mujer ó varón.

TU ERES COMO ERES POR UNA RAZÓN,

Nuestro Dios no comete errores

El te formó en el vientre materno

exactamente como El quería hacerte.

TUS PADRES SON LOS QUE EL TE ESCOGIÓ POR UNA RAZÓN,

No importa cómo te puedas sentir tu al respecto,

Ellos fueron diseñados por Dios según el plan que tenía en mente

ellos llevan el «Sello del Maestro».

Aquella experiencia que enfrentaste no fué fácil,

y Dios sabe cuánto te lastimó

Pero fué necesaria para moldear tu corazón

y que crecieras de la manera en que Dios quería.

TU ERES QUIEN ERES POR UNA RAZÓN

Tu has sido formado por la mano del Maestro

TU ERES QUIEN ERES: AMADO

porque hay un Dios que te ama.

Russel Kelfer

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

¿QUÉ PIENSA DIOS DE TI?

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Una tarde mi esposo llegó a casa después del trabajo, puso su computadora en la mesa y nos llamó a mis hijas y a mi para mostrarnos algo: “Google Earth”, me parecía fantástico que la tecnología moderna nos permitiera ver el planeta tierra tal como se ve desde el espacio. Mi esposo nos mostró como podíamos elegir un país, y el programa se iría aproximando hasta localizarlo en el mapa. Y no solo un país, sino una ciudad y más aun, una dirección específica. Pudimos ver nuestra casa, la escuela, la iglesia, la casa de los abuelos. Mientras todos estaban entretenidos con este programa tan fascinante, vino a mi mente  aquel verso de la Biblia en 2 Crónicas18:9 que dice:

“Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra para mostrar Su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con El”

Yo pensaba: “Así es como Dios ve todo. El está contemplando la tierra. Pero no solo ve los planetas, los países, El contempla toda la tierra buscando algo. Sus ojos se detienen en quienes tienen un corazón perfecto para con El ,  quienes procuran una vida íntegra e irreprensible”. A diferencia de Google Earth, los ojos de Dios no solo contemplan superficialmente, los ojos de Dios penetran hasta ver el corazón y sus intenciones.

Recuerdo una noche cuando mis hijas eran muy pequeñitas, que tenían temor a la hora de ir a la cama, y entonces yo les dije: “no tengan miedo, Dios las está viendo. El las ve todo el tiempo, donde quiera que estén,  aun cuando juegan bajo la cama El las puede ver… y entonces, pude ver en sus ojitos temor. El tener consciencia de un Ser Superior y omnipotente observándonos puede resultar sobrecogedor. Mucho depende de cuánto le conozcamos y de la información que tengamos de El. Hay personas que piensan que Dios es un  anciano de vestiduras blancas con cabello canoso largo y barba, enojado, con el ceño fruncido, la mirada penetrante y un dedo acusador señalando el último de nuestros pecados y con el poder suficiente para mandar un rayo y desintegrarnos instantáneamente.  Algún día le veremos y sabremos cómo es El.

Cuando nos preguntamos ¿Qué piensa Dios de mi? Pensamos que seguramente le hemos decepcionado. Llegan a nuestra mente muchos motivos por los cuales creemos que seguramente está enojado con nosotros y que está planeando castigarnos.   Pero la verdad es que a los que tienen un corazón íntegro El anda buscando hacerles bien utilizando todo su poder de manera favorable para beneficiar su vida. ¡Qué descanso! Cuando mis hijas comprendieron que Dios cuidaba de ellas, que las defendía del mal, que las amaba como su papá pero con un amor perfecto, ellas se sintieron seguras incluso cuando mi esposo tenía que viajar.

Es reconfortante saber que Dios está de tu lado, que está contigo y no contra ti. Que tiene buenas intenciones y pensamientos acerca de ti. Y está dispuesto a usar todo su poder para ayudarte. ¡Comprender esto es realmente grandioso!

Si tu veías las seríes en la televisión seguramente puedes recordar esa sensación que se experimenta cuando alguien está en verdaderos aprietos y llega Supermán, Supercán, o el Chapulín Colorado a defenderle; una sensación de alivio, de confianza, de triunfo. Pues la próxima vez que  estés en una situación  difícil  no te preguntes: «y ahora ¿quién podrá ayudarme?» Solo recuerda que Si Dios es contigo ¿quién contra ti? ¡Somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó!

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.

Jeremías 29:11