UNA VIDA EN PLENITUD.

Screen Shot 2018-07-02 at 7.21.50 PM

“Hablemos con Valor” es un programa que conducen Rosaura Salazar y Lissete Soto. Tuve la oportunidad de estar con ellas y charlamos acerca de cómo tener una vida en plenitud. Comparto en link para quienes gusten escuchar parte de la charla.

“SOLO ME IMAGINO”

Las reglas de etiqueta dictan saludar primero a la persona con mayor jerarquía; entre el joven y el señor de edad madura, se saludará primero al señor de edad madura; entre el presidente y el vicepresidente se saludará primero al presidente. Esas son reglas de la tierra. Cuando lleguemos ante el Trono donde está Dios y Jesucristo sentado a Su diestra ¿a quién saludar primero? ¿Al Creador del Universo, el Dios Todopoderoso o a Jesucristo, el Rey de Reyes? Mi mente es finita, no alcanza a comprender el momento de conocer a La Trinidad. Él es uno mismo, en tres personas. No hay jerarquías.

He visto imágenes de cuadros hermosos representando un momento, el momento en que Jesús te recibe con los brazos abiertos y te dice -“bienvenido, entra en el gozo de tu Señor”. El momento en que dejas tu cuerpo terrenal y tu espíritu regresa al hogar celestial.

La Biblia dice que los que mueren en el Señor en realidad “duermen”. Mi mamá, mi papá, mi abuelo y todos los que han partido en el Señor están dormidos. No han conocido al Dios Trino. No tendremos que preocuparnos por nuestras reglas de protocolo. Todos veremos a Jesucristo en las nubes por primera vez, cuando al sonar de la trompeta los muertos en Cristo resuciten primero y luego los que vivan nos reuniremos para estar siempre con El.

   He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá. Apocalipsis 1:7a

 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

1 Tesalonisenses 4:16-18

 

HAY GANANCIA EN EL MORIR.

Por Mayra Gris de Luna.

“Porque para mi el vivir es Cristo,

y el morir es ganancia.”

Filipenses 1:21

Tengo la impresión de que la mayoría de las personas no deseamos morir. Tenemos un instinto natural por aferrarnos a la vida, un “instinto de conservación”. Es natural sentir miedo al dolor y temor ante lo desconocido. Sentir apego por las personas con quienes hemos compartido nuestra vida. No solo apego a las personas; también hacia nuestras cosas, lugares, a las pasiones que nos hacen vivir intensamente y aún hacia nuestras mascotas. Decir adiós a todo ello no siempre es tan fácil. Donde se encuentra nuestro tesoro, ahí está nuestro corazón; por eso el Apóstol Pablo podía declarar con plena convicción que al poner en la balanza por un lado su vivir, y por el otro lado el ladrillo de todo lo que implica el morir en Cristo, éste ultimo es tan pesado, que la diferencia evidentemente se traduce en ganancia.

Para Pablo, Cristo era el centro de su existencia en ésta tierra; su blanco, su objetivo, su razón de ser. Por ello su perspectiva de encontrarse cara a cara con Él, implicaba pasar a un estado mejor, llegar por fin a la meta, ganar y obtener el premio. Para quienes viven con intereses ajenos a las cuestiones espirituales y eternas, el concepto de encontrarse con un Dios en el que tal vez ni siquiera creen no tiene atractivo alguno. Se necesita amar a Dios mas que a cualquier cosa aquí en la tierra para considerar la muerte como una ganancia.

Hace unos días falleció un querido hermano en Cristo. Mi esposo y yo asistimos al sepelio. Cantamos himnos de esperanza a lado de personas amadas con quienes hemos coincidido en nuestra carrera en ésta tierra. Algunos empezaron a compartir recuerdos de la vida de nuestro hermano y aún en la tristeza pudimos incluso reír juntos. Sabíamos que él se encuentra en un lugar mejor… que había ganado ya.

A unos 20 pasos de ahí se encuentra la tumba de mis padres. No imagine llegar a éste lugar aquel día ni que éstas tumbas quedaran tan cercanas. Estuve unos minutos frente a la lápida observando sus nombres grabados allí. Recordándoles. Hablando con Dios sobre ellos. Pensando que  tambien estaban en una situación mejor. Como siempre, toqué la piedra y la tierra con mi mano como queriendo tocarlos y como un símbolo de despedida.

Los que estamos en Cristo ¿Qué ganamos al morir?

Eternidad.

Me gusta pensar que estaré en un lugar donde no importen ni mis arrugas ni mis canas. Donde seré “immune” al paso del tiempo  y nunca volveré a llegar tarde ni tendré que manejar en horas pico. Pienso en algo aún mejor, vivir en una dimension atemporal. No es fácil comprender la eternidad; algo que no tiene principio ni final, pero si puedo estar segura de que eso es mejor que simplemente perecer.

Paz.

Adios a la tristeza, al llanto y al dolor. No mas migrañas por estrés ni recibos por pagar. No habrá terror nocturno pensando en fantasmas, momias, zombies, aliens, chupacabras, nahuales, demonios o aún peor: politicos corruptos. Solo vivir en completa relajación sabiendo que los secuestradores, terroristas suicidas y pederastas no tienen permitida la entrada. Vivir por siempre en un lugar sin racismo, cocaina, alcohol ni armas químicas. Morando en completa paz. Sin culpabilidad ni tentación. Sin antidepresivos ni estrés.

Hallaremos descanso.

No habrá que lavar ropa ni trapear pisos. No mas despertador a las 4:30 de la mañana. Han fallecido personas que trabajaron duro. ¡En verdad es un alivio saber que ya descansan! Algunos reposan de  sus trabajos, otros de tanta enfermedad.  Hay quienes se liberaron de su pena y sufrimientos.  Ahora duermen. “Descansan en paz”. “Éstos, los que murieron en Cristo resucitarán primero, y luego nosotros los que vivimos seremos arrebatados y nos uniremos para estar todos juntos siempre con el Señor.”

Un cuerpo transformado e incorruptible.

Perfecto, 90-60-90, sin dietas, diabetes, gastritis, colesterol o alergia. Sin olor a sudor ni sentir comezón en los lugares mas inalcanzables de la espalda. Sin necesidad de vacunas. Tal vez con la capacidades tipo “X men” de atravesar paredes y aparecer en diferentes lugares casi al mismo tiempo.

Compañía amada y selecta.

Le veremos cara a Cara. ¿Has imaginado el momento sublime de ver Su rostro, tocar Sus pies, fundir sus ojos en los tuyos y disfrutar de Su mirada de amor, perdón  y aceptación?

Escuchando nuestro nombre pronunciado por Sus labios y con el tono de Su voz. Sintiéndonos completos por haber llegado al hogar. No ser más peregrinos ni extranjeros. Estar en casa. Con la seguridad, aceptáción y amor de nuestro Padre diciendo: – “Entra, bienvenida buena sierva y fiel, gózate”.

Nos encontraremos con nuestros seres amados que han partido antes.  Pienso en abrazar a mi papa y a mi mama; a mi abuelito, a mi abuelita, a mis tios y muchas otras personas que año con año van bajando del tren de la vida. Allá estará el Sr. Taylor, la Miss Negrete, el Pastor Lupito , el Pastor Osorio y tantos amados más. Quiero platicar con María la madre de Jesús y  con la reina Esther; quiero conocer a Don Moises, a Su alteza el Rey David, al Apóstol Pablo y todos los demás discipulos.  Y  lo mas “cool”: veré al angel Gabriel, Ángeles, Arcángeles y  el ejército completo.

Una morada perfecta.

El lugar que Cristo está preparando para nosotros,  inimaginable y hermoso: La ciudad Santa se encuentra descrita en la Biblia. Mejor que un paisaje en Suiza y mas lujosa que el Palacio de Versalles.  Imagina un mar de cristal, calles de oro y puertas con piedras preciosas donde no habrá obscuridad porque ¡la gloria de Dios lo ilumina todo!

Adorandole siempre.

Me encantan  los grandes coros cristianos y la majestuosidad de las obras que entonan. Amo la reverencia y puntualidad en los templos Metodistas,  las rondallas de los Hermanos Libres, el entusiasmo de mis hermanos Pentecostales palmeando siempre y hasta danzando con alegría de corazón. En una ocasión estuve en tres diferentes congregaciones el mismo domingo y me gozaba de reencontrarme con personas que he conocido a lo largo de mi vida. ¡Podia sentir amor en cada iglesia local! Me entristecía no poder congregarme siempre con cada uno de ellos. Ahí entendí lo hermoso que será la “Koinonía Celestial”. Todos a una, un mismo estilo o todos, sin competencia y ahí si, frente al Trono, adorando y alabando al Dios mismo, el homenajeado por siempre,  el “motivo de nuestra canción.”

Es fácil desear morir cuando  estamos enfermos y deseamos el cielo como un alivio a nuestro dolor. Ansiamos estar en aquel lugar cuando nos vence la desesperación en medio de un problema. Pero cuando estamos bien nos olvidamos, y siendo sinceros la mayor de las veces quisieramos que ese momento se postergara el mayor tiempo posible. Queremos vivir, amar, viajar, hacer muchas cosas todavía. Cuando todo está bien podemos evaluar en donde se encuentra nuestro tesoro. Dicen que donde pasas mas tiempo, donde inviertes más dinero, ahí está tu corazón.  “Poned la mira en las cosas de arriba”, nos aconseja otra vez el apóstol Pablo o como dice aquel canto: “Fija tus ojos en Cristo”.

¿Tu vivir es Cristo?

¿Qué es tu vivir?

 Seguramente no es algo malo ni pecaminoso;

es natural que lo mas importante para nosotros

sean  los hijos, la pareja, el trabajo, el deporte o algún hobbie.

Como Abraham, tenemos que entregarlo.

Estar dispuestos a sacrificarlo.

Poner nuestra obediencia y amistad con el Señor como nuestra prioridad

y poder decir con convicción:

 -“Para mi sí, el vivir es Cristo,

y si, el morir es ganancia”.

 

 

 

 

 

 

 

 

EL LEÓN VENCEDOR.

ASLAN, grisdeluna.com

Por Mayra Gris.

“No llores más, que ha salido vencedor el heredero del trono de David, a quien se le llama el León de Judá” Apocalipsis 5:8 (TLA)

Aslan, que significa León en turco, verdadero personaje principal de las Crónicas de Narnia “era un león inmenso, peludo y brillante y se mantenía de pie frente al sol naciente”. Hijo del Emperador Allende de los Mares, brindaba protección y seguridad a los habitantes de Narnia.

Un día, la bruja blanca reclama el derecho de la sangre de Edmund como un sacrificio. Aslan se ofrece para que lo ejecuten a él en su lugar. La bruja le clava un cuchillo al buen león y cuando una víctima inocente es asesinada en lugar de un traidor, la muerte no tendría efecto, así que el león vive.

De ésta manera, la obra de C.S. Lewis, ilustra la persona y obra de Cristo. También la Biblia se refiere a Él como “León de Judá”. Aun cuando en su primera venida fue llevado al matadero como un cordero, en Apocalipsis, cuando se hace referencia a Su segunda venida, contrasta su poder, gloria y majestad como un león vencedor.

En Jesucristo puedes encontrar protección y redención.

Fundamenta tus esperanzas en quien ha vencido. Puedes sentirte segura. Algún día escucharás tu nombre pronunciado por Sus labios.

¡El volverá con poder y gran gloria!

El León de Judá

 

Obtenido de:

TALI, 365 gotas de rocío para chicas.

Autoras: Keila Ochoa, Margie Hord, Mayra Gris, Yuri Flores.

Ediciones Las Américas.

TALI 365 gotas de rocio para chicas, Ediciones Las Américas

 

 

Decisiones eternas.

DECISIONES ETERNAS
Dios da opciones eternas , y estas decisiones tienen consecuencias eternas.
 ¿No es éste el recordatorio de “el trío del Calvario” ?
¿Alguna vez te has preguntado por qué había dos cruces al lado de Cristo? ¿Por qué no seis o diez?
¿Te has preguntado por qué Jesús estaba en el centro?
¿Podría ser que las dos cruces en la colina simbolizen uno de los regalos más grandes de Dios? El don de la elección . Los dos delincuentes fueron juzgados por el mismo sistema. Condenados a muerte. Igualmente cerca del mismo Jesús . Pero uno cambió y el otro no.
Nosotros hemos tomado algunas malas decisiones en la vida, ¿no es así ? Miramos atrás y decimos: “Si tan sólo pudiera compensar esas malas decisiones.” Tú puedes.
Cuando uno de los ladrones en la cruz oró , Jesús lo amó lo suficiente como para salvarlo. Cuando el otro se burlaba , Jesús lo amó lo suficiente como para dejar que lo hiciera. Él le permitió elegir. Y él hace lo mismo por ti y por mí.

Luego ( el ladrón ) dijo: “Jesús , acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Jesús le respondió: ” En verdad os digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso . ”

Lucas 23:42-43

tomado de: “He Chose the Nails”
Autor: Max Lucado
Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

TRES CRUCES

“EL MUNDO HA PERDIDO SU RISA”

Por Mayra Gris de Luna.

Un día como hoy, 31 de Agosto pero del año 1997, el mundo perdió su risa. La noticia de la muerte de la Princesa Diana de Gales nos tomó por sorpresa.

Era una mañana en Wûzburg cuando me levanté para darle su leche a mi bebita. Mientras me sentaba con ella en un sillón de nuestra habitación en el hotel, prendí la televisión. Creo que hasta se me cortó la respiración cuando leí un letrero fijo en la pantalla del noticiero: “Prinzessin Diana ist tot”. Mi alemán no era tan bueno, pero si podía entender eso. Aunque dudé estar entendiendo correctamente. ¿La Princesa Diana está muerta? Imágenes de la princesa, fotografías de un accidente automovilístico y de un túnel en París. Estaba atónita con la noticia.

A pesar de no contar con datos suficientes ni la información certera de lo sucedido, no solo Wûzburg, Alemania y Europa sino todo el mundo entero seguía el curso de los acontecimientos no solo aquél día sino los que siguieron.

Diana, una princesa, la mujer mas fotografiada del mundo se ganó el corazón del planeta entero. ¿Cómo lo hizo? ¿Sería su encanto? ¿Su historia de cuento de hadas? ¿Su estilo, porte, elegancia y perfección? Sin duda, todo sumó. Pero hay algo que la hizo inmortal: su sonrisa.

Una risa tímida, encantadora y perenne. Tal vez se encontró con que era imposible “posar” para cada fotografía y tuvo que hacer de su sonrisa un gesto permanente, y más que solo un gesto, se convirtió en una actitud que se hizo inherente a su esencia.

El titular del periódico al día siguiente  decía: “Die welt hat ihr legen verloren .”  o “El mundo ha perdido su risa”… ¡vaya frase! . “El mundo perdió su risa aquel día por la tristeza y vacío que dejara la muerte de su amada princesa” o “el mundo perdió algo que jamás recuperaría: la sonrisa de Diana”. En ello radica la genialidad de la frase. Puede interpretarse de ambas maneras. Ambas encierran sentido y verdad.

Todavía conservo aquel periódico con numerosas fotografías de aquella singular mujer. En los meses siguientes cada vez que iba al supermercado o pasaba por alguna librería me encantaba ver un libro de unas 1000 páginas que se publicó en Alemania con cientos de fotografías de la princesa Diana. Para las mujeres, hojear el libro se convirtió en una catedra sobre moda al estilo clásico.

Con el paso del tiempo, el mundo fué asimilando que una gran parte de la vida personal de la princesa no tenía nada de cuento de hadas. Me parece admirable que pudiera enfrentar cada día a decenas de fotógrafos  con una sonrisa que no permitiera ver ni imaginar sus luchas, tristezas y decepciones. Yo le llamo ahora “La mujer de la sonrisa eterna”. Así será recordada para siempre.

Joel Osteen, excelente motivador y pastor de una de las mas grandes iglesias en Estados Unidos,  recomienda considerar la felicidad como un hábito. El dice en su libro “Lo mejor de ti“:

“Nuestra perspectiva sobre la vida, nuestra actitud y disposición hacia los problemas que enfrentamos son en gran parte conductas aprendidas de nuestros padres, de nuestro entorno o aún de nosotros mismos. Hemos ido formando nuestros hábitos. La Biblia dice: “Alegraos en el Señor, SIEMPRE”. Esto quiere decir que no importa lo que suceda, podemos sonreír en todo momento. La felicidad no depende de tus circunstancias. Es una decisión que tomas.

Una de las mejores cosas que he aprendido es que no hace falta salirme con la mía para poder ser feliz. Decidí que disfrutaría de cada día, salgan las cosas como yo quiero o no.

Tienes que darte cuenta de que al sonreír, estás actuando con fe. Cuando sonríes, le envías un mensaje a todo tu cuerpo, que anuncia que todo estará bien. Si desarrollas esta actitud positiva de fe, estarás sembrando la semilla para que Dios obre en tu vida.”

Me motivan las palabras de Joel, es una persona que siempre está sonriendo también.

Creo firmemente que caminando de la mano del Señor podemos vivir felices aun cuando las circunstancias no nos favorecen. ¡Como Hijas de Dios podemos ser felices y parecer felices!

Dios no desea que vivamos en depresión, preocupadas y frustradas con nuestras vidas. Jesús pagó un precio muy alto para que pudiéramos ser felices y vivir con paz. Le agrada que seamos ejemplo de lo que significa vivir una vida de fe. Cuando las personas ven a a alguien vivir con gozo, paz, felicidad y una sonrisa en los labios,  se motivan a seguir adelante y a vivir de la misma manera. Hasta le preguntarán cómo lograrlo.

Así que sonríe aunque no lo sientas, ¡hasta que lo sientas!

¡Haz reír a tu corazón!

Mirate ahora mismo frente al espejo y esboza tu mejor sonrisa. Después: ¡quédate así! Déjala ahi…¡ no te muevas!  y continúemos caminando siempre con una sonrisa en los labios.

“Estén siempre alegres”

1 Tesalonisenses 5:16 (NVI)

Caminando siempre con una sonrisa

Haz click en los enlaces para leer artículos relacionados:

“Oración para sonreir”, https://grisdeluna.com/2012/10/24/oracion-para-sonreir/

“¡Auxilio, un ataque!… pero de risa”, http://mayragris.com/2013/08/23/un-ataque-pero-de-risa/

UNA NOTA RECONFORTANTE.

UNA NOTA MUY ESPECIAL

Por Mayra Gris de Luna.

Hace unos días, reorganizando mi “caja de recuerdos”, me detuve a contemplar uno de mis apreciados tesoros. Es la Biblia de mi mamá. Al contemplar sus partes subrayadas, los recuerdos entre sus páginas, y sus notas, me sigo dando cuenta de la fe en Dios que mi mamá tenía. Eso me llena de gozo y paz.

Encontré también una nota que yo copié de algún lado hace mas o menos veinte años. Recuerdo que las palabras me confortaron grandemente en aquellos años al enfrentar algunas pruebas como el accidente de mi hermano. Cayó de la ventana del segundo piso y tuvo varias fracturas a la edad de 4 años. Me afligía sobremanera el pensar que no pudiera volver a caminar. Tuvo complicaciones porque era alérgico a la penicilina y no lo sabíamos. Recuerdo cuando llorando, oraba hincada por las noches rogando a Dios por él. Ahí experimenté por vez primera la diferencia entre clamar y orar. Clamar es pedir con todas tus fuerzas. Cuando uno se encuentra en la desesperación y reconoce que únicamente Dios tiene el poder para cambiar las cosas. Y entonces uno le pide y aún más, le suplica.

Aquel año también perdí un bebé en las primeras semanas del embarazo. Tuvieron que hacerme un legrado. Para mí fue una pérdida dolorosa, pero sobre todo tenía temor de no poder tener hijos. También oraba al Señor que en el futuro nos bendijera con una familia.

Un par de semanas después de eso, tuvimos un accidente mi esposo y yo. Un auto proveniente del lado contrario del boulevard literalmente nos cayó encima. Dios nos libró a mi esposo y a mi. El auto salió tan dañado que no pudimos usarlo en varios meses. Mi esposo entonces tenía que regresar del trabajo en el camión, que a esa hora solía venir muy lleno. Una tarde, al llegar a casa, se dio cuenta que le habían robado el sobre con  su sueldo de un mes.  Afortunadamente nuestras familias nos apoyaron con despensa y comida. Recuerdo que mi cuñado criaba pollos y un día mató uno y me lo díó para que lo cocinara. 🙂

En aquellos tiempos no teníamos internet, ni powerpoints motivacionales, y yo recuerdo que leía mi Biblia y también sacaba mi hojita, la leía y me sentía reconfortada.

Ahora estoy segura de que Dios escuchó mis oraciones. Mi hermano sanó. Tuve dos hijas. Dios ha provisto siempre para nuestras necesidades.

Cinco años después murió mi mamá, y al año siguiente mi papá. Volví a mi búsqueda ferviente de palabras de aliento de la Palabra de Dios, volví al clamor en oración y también leía mi hojita.  Desde ahí  se quedó guardada entre las páginas de  la Biblia de mi mamá.

Ahora que la encontré, tal vez no solamente me sirva a mí.

La nota dice así:

“No hay nada: ninguna circunstancia, ningún problema, ninguna prueba que pueda alcanzarme sin haber pasado antes a través de Dios, y a través de Cristo y luego a mi.

Si ha llegado tan lejos, ha sido con un gran propósito, que quizás no entienda en el momento. Pero si rehúso a caer en el pánico, y elevo la mirada hacia El y la recibo como viniendo del trono de Dios para un gran propósito de bendición en mi propio corazón, ningún dolor puede perturbarme, ninguna prueba puede destrozarme, ninguna circunstancia puede aterrarme, porque descanso en el gozo de mi Señor.

Ese es el descanso de la victoria.

Desde el punto de vista de Dios, las pruebas por las que atravesamos no son tan importantes como las reacciones que tenemos ante ellas”.

EL DESCANSO DE LA VICTORIA.

La oración,

la lectura de la Biblia

y las palabras de aliento de otras personas

pueden reconfortar nuestro espíritu 

cuando enfrentamos momentos muy difíciles

en nuestra vida.

MI VIAJE EN EL TREN.

EL TREN DE LA VIDA

Por Mayra Gris de Luna.

Un día me di cuenta de que iba en el tren… el tren de la vida.

Yo no pedí subir, pero ocurrió. ¡Qué afortunada! A fin de cuentas ¡qué “suerte” he tenido de nacer!

¿Suerte? ¿Destino? O algo mejor que eso: propósito, diseño, predestinación divina.

Nuestra presencia aquí tiene más que ver con eternidad y significado. Tiene que ver con “El Alfa y La Omega”: el camino, la verdad… la vida.

No ha sido un viaje corto, y espero que sea muy largo. Ha durado lo suficiente para disfrutar lo mejor de la vida: el amor, la familia, las personas. Un sin fin de ellas me han acompañado en mi viaje  y me han proporcionado agradable compañía. A su vez, yo les he acompañado a ellos deseando que mi presencia no les haya sido molesta. Hemos compartido lugares de incomparable belleza. Aunque todos hemos tenido que pasar durante el recorrido por parajes desolados y áridos. Horas interminables de desesperación. Túneles obscuros de aprendizaje y desesperanza.

En mi vagón viaja conmigo mi familia: mi esposo y mis hijas. En tiempos pasados me acompañaron mis papás y mis abuelos. Pero les tocó bajar cuando cumplieron su misión. Ellos llegaron a su estación. Su asiento vacío me llena de recuerdos sobre su presencia en nuestras vidas. Compartimos  con ellos felices momentos y  varios lugares que nos dejaron valiosas enseñanzas. Muchas de ellas hoy nos han sido útiles para aprovechar mejor nuestro propio viaje. Les extraño, pero se que algún día me reuniré con ellos cuando me toque bajar. Cuando cumpla el propósito que Dios tiene para mi.

En otros vagones viajan mis tíos y otros familiares, también amigos y otros conocidos. En ocasiones nos encontramos y nos visitamos. Aunque debo reconocer que hay temporadas en que cada quien se enfoca tanto en su itinerario que nos llegamos a distanciar. Pero cuando nos encontramos, qué divertidos momentos hemos podido compartir. Cada persona me ha brindado algo para enriquecer mi estancia. Una estancia plena de aventuras y recuerdos.

Todos vamos bajando del tren de la vida cuando nos toca llegar a nuestro destino. No sabemos cuando, pero nos toca bajar cuando es el momento, para nunca volver a subir. Es un viaje sin retorno. El boleto es sólo de ida. Por ello atesoro cada momento del recorrido. Cada segundo con mi esposo. Cada hora con mis hijas, cada amanecer y cada flor.

Cada uno de mis días en el viaje es un hermoso regalo de Dios lleno de nuevas sorpresas y misericordias.

Viajo en paz porque tengo todo preparado para cuando mi viaje termine. No quiero bajar todavía pero estoy lista. No podré llevar nada conmigo mas que mi historia.

En el tren de la vida nadie pidió subir, pero nadie se quiere bajar.

¡Feliz viaje!

“Vivamos de tal manera, que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío deje lindos recuerdos a quienes continúen viajando en el tren de la vida”

* Existen pensamientos de diferentes autores sobre “El tren de la vida”. 

   Esta es mi versión. 

  Para ver la versión de César Lozano haz click aquí.

MIS PALABRAS “MÁGICAS”.

 

Por Mayra Gris de Luna.

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”.

Hebreos 4:12

Intranquilidad, sospecha, inquietud, temor, miedo, fobia, pánico, terror… diferentes niveles de la misma emoción…temor en sus diversas modalidades… y las he sentido todas.

¿Recuerdas tus primeros miedos?

¿Los míos? Muchos…

Miedos de niña…

Aún siento la mirada de aquella araña moviendo sus largas patas justo en el techo arriba de mi cama, los perros callejeros ladrando cerca de la puerta de la tienda. Recuerdo que mi abuelita me llevó al cine a ver una película de “Las momias de Guanajuato” y yo terminé escondida debajo del asiento. Días más tarde, rumbo a Guadalajara, pasamos un par de días a Guanajuato y ¡oh no!, mis papás deciden visitar el museo de las momias. Aquella noche en el hotel ha sido una de las más largas…

Miedos de joven…

Juventud, el divino tesoro lleno de vida, energía, ilusión, valentía, vigor… será por eso que no recuerdo temores. Uno siente que tiene al mundo en las manos.

Pero, ya recuerdo… tenía 18 años… en una camilla rumbo a la sala de operaciones cuando me quitaron las amígdalas, mis piernas empezaron a temblar. Me percato de ello y trato de controlar el movimiento pero no puedo, parece que el darme cuenta de ello hace que temblara más… instintivamente empiezo en mi mente a repetir las palabras del Salmo 23: “Jehová es mi pastor… nada me faltará…” llegamos al quirófano, y todavía me da tiempo de observar a los lados las bandejas con instrumental, grandes pinzas de varias formas y tamaños hacen que me percate de nuevo del temblorcito… así que continúo: “aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno porque Tú estás conmigo…”

Miedos de mujer…

Disfrutando mi Baby Shower de mi primera bebé, compartí con las demás mujeres mi alegría y gratitud por el embarazo y también el temor que me infundía pensar en el momento del parto. Una sabia mujer, mi amiga Janis Bears, a quien respeto y quiero mucho compartió conmigo las palabras del Salmo 56:3

“En el día que temo, yo en Ti confío”.

En los días siguientes, cada vez que sentía temor, repetía: “en el día que temo, yo en Ti confío”, y el resultado parecía mágico, el temor se fue tornando en confianza.

Sin confianza no hay gozo y sin gozo no hay paz.

Así fue como el Salmo 56:3 se convirtió en mi “Bibidi Babidi Bú” * . Como una  varita mágica, al momento de pronunciar las palabras,  penetraban en mi alma, en mi espíritu, en mis coyunturas y mis huesos, hasta inundar mis pensamientos de paz.

Y ya sé que cuando la paz llega a habitar en nuestra mente no llega sola. Trae un invitado inseparable: el gozo; y como el  “Ábrete Sésamo” *  abría las puertas de un lugar mágico y secreto lleno de riquezas; el gozo,  la paz y el amor se van multiplicando como un halo de chispas brillantes, en paciencia, benignidad, fe, mansedumbre, y templanza, llenando mi mente, mi corazón, mi ser entero, mi vida, y hasta mi casa.

¿Magía? No.  Es la obra del Espíritu Santo, el Consolador que mora en nosotros, quien produce el fruto.

No es magia, sino algo más extraordinario y sobrenatural el hecho de que la Palabra de Dios es viva, no son sólo palabras. No es un conjuro. Es la palabra de Dios. Santa e inspirada. Poderosa y eficaz.

Casi no podía recordar temores de mi juventud, pero ahora podría hacer una larga lista de los que rondan mi mente a veces.

Temor a la enfermedad, a la soledad, a la incapacidad física, a la vejez, a la falta de provisión, al porvenir de mis hijas, al dolor, a la muerte…

Así como Mary Poppins cantaba “Supercalifragilisticoespialidoso” * y el panorama lucía mejor y más divertido, yo repito mi Salmo 56:3 y en un abrir y cerrar de ojos, como “Mi bella genio” *, el temor simplemente… ¡se va!

EN EL DIA QUE TEMO YO EN TI CONFIO

DOLOR ANTE LA TUMBA.

Hijo de Rick Warren

DOLOR ANTE LA TUMBA.

Una nota personal de Max Lucado…

Nuestros corazones están con Rick y Kay Warren. Desde que nos enteramos de la noticia de la muerte repentina de su hijo, mi esposa Denalyn y yo hemos sentido tanta tristeza por ellos. Estoy seguro de que ustedes han sentido lo mismo. Los Warren, que tanto significan para muchos de nosotros, se encuentran enfrentando lo que ningún padre quisiera enfrentar jamás.

Rick Warren

En mis años como Pastor, las horas más difíciles han sido aquellas en las que he visto a padres despedir a sus hijos. Pensando en aquellos en nuestra congregación, pensando en Rick y Kay, escribí  ésta oración.

DOLOR JUNTO A LA TUMBA.

Ellos nunca planearon traer a sus hijos aquí, Padre.

Ellos planearon llevar a sus hijos a la escuela, al zoológico, al Jardín de Niños, a la playa…

Pero, ¿aquí? No.

¿A las clases de piano? Si.

¿A los campos de fut ball? Si.

¿A su graduación? Si.

Pero, ¿aquí? Nunca. Ningún padre planea traer a su hijo aquí.

Los hijos son los que traen a sus padres aquí. ¿No es así el orden de las cosas? Los hijos y las hijas entierran a sus mamás y papás. ¿Quién puede soportar el peso de tal inversión de eventos?

¿Quién puede estar de pié junto a la tumba de su propio hijo?

Cuán profunda tristeza. Este elixir de arrepentimiento, remordimiento, dudas, “y si tan solo…”

¿Quién puede soportar su sabor?

Oramos por éstos padres, Señor. Nuestras más amables palabras caen como cáscaras vacías.

Ayúdanos a saber cómo ayudarles.

Tú lo sabes. Tú has estado ahí.

Tú llevaste a Tu propio Hijo al cementerio. Tú resucitaste la esperanza de aquella tragedia.

¿Podrías traer la esperanza de nuevo?

A través de Jesús,

Amén.

Link al sitio original haz click aquí.

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

LA CARGA DE LA PREOCUPACIÓN.

“El me guía hacia las aguas tranquilas”

Salmo 23:2

Imagina que tienes un hijo de diez años y está preocupado. Tan ansioso que no puede ni comer. Tan preocupado que no puede dormir. “¿Qué te pasa?” le preguntas. El niño mueve la cabeza y replica: “Ni siquiera tengo un plan para mi pensión”.

O a tu hijita de 4 años llorando en su cama y le preguntas: “¿qué pasa mi bebé? y te responde con aflicción: “Creo que nunca aprobaré la clase de química cuando curse la preparatoria”.

O a un niño de ocho años con el ceño fruncido enojado consigo mismo diciendo: “Seguramente no podré ser un buen padre. Que tal si no puedo dar un buen ejemplo a mis hijos”.

¿Cuál sería tu reacción ante tales declaraciones? Además de llevarlos con un buen psicólogo, tu respuesta sería enfática: “Estás muy pequeño para preocuparte de esas cosas. Cuando llegue el momento, sabrás que hacer”.

Afortunadamente, la mayoría de los chicos no tienen tales pensamientos.

Y desafortunadamente, los adultos los tenemos de sobra.

La preocupación es una de las mayores cargas que llevamos. Nuestra mente está llena de ” y si…” y “cómo le voy a hacer cuando…”

“Y si llueve durante mi boda?, ¿cómo sabré cuando disciplinar a mis hijos?, ¿y si me caso con alguien que ronca?, ¿cómo pagaré la inscripción de mi hijo en la universidad?

La carga de la preocupación: pesada como una bolsa de artillería, incómoda, fea, difícil de cargar. Irritante a mas no poder cuando insistes en llevarla a todos lados. Nadie quisiera cargar con tu pesada bolsa de preocupaciones. Y la verdad, a ti tampoco te gustaría cargar con las preocupaciones de otro.

No es necesario recordarte el alto costo de la ansiedad. (Pero de todas formas lo haré :))

La preocupación divide la mente. La palabra original de lo que en la Biblia se traduce como preocupación es “merimnao”. Es una palabra compuesta por dos palabras griegas: “merizo” que significa: dividir, y “nous” que significa mente. La ansiedad divide nuestra energía entre las prioridades del hoy, y los problemas del mañana. Parte de nuestra mente está en el ahora, y el resto en lo que no ocurre todavía. El resultado es como vivir con una mente a medias.

Y esa no es la única consecuencia. Preocuparse no es una enfermedad, pero si causa enfermedades. Está relacionada con la hipertensión arterial, problemas del corazón, migraña, gastritis, y muchas enfermedades mas.

La ansiedad es un hábito que resulta muy caro. Por supuesto valdría la pena su costo si sirviera de algo, pero no sirve para nada. Es totalmente inútil.

Jesús dijo: “Tu no puedes añadir tiempo a tu vida preocupándote por ello” (Mateo 6:27).

La preocupación nunca ha hecho que un día brille más, nunca ha resuelto algún problema o curado una enfermedad.

Un buen lugar para empezar a tratar con la preocupación y la ansiedad es ese lugar que describe la Biblia en el Salmo 23:2.

“Junto a aguas de reposo me pastoreará”.

Y si, por alguna razón no entendemos el punto, David enfatiza en el siguiente verso:

“Me guiará por sendas de justicia”.

“Me guiará”, “Me llevará”, “Me pastoreará”… Dios va delante de mi, animándome, diciendo “Vamos”, va por delante, despejando el camino, cortando la maleza, mostrando el camino. Justo antes de la curva, advierte: “Da vuelta por aquí”. Antes de la subida, te hace una señal: “Dale mas duro aquí”. Se para a un lado del acantilado con peligrosas rocas y te previene: “Cuida tus pasos aquí… ten mucho cuidado”.

El nos dirige. El nos dice lo que necesitamos saber cuando es necesario.

“Encontraremos gracia para el oportuno socorro” es decir, encontraremos gracia para ayudarnos cuando lo necesitemos. (Hebreos 4:16)

La ayuda de Dios es oportuna. El nos ayuda de la misma forma en que un papá le entrega los boletos de avión a su familia. Cuando yo viajo con mis niños, yo llevo los boletos y cuando llega el momento de abordar el avión, yo me paro en medio de la persona que pide los boletos y el hijo que va a abordar. Con cada hija que pasa, le pongo el boleto en su mano. Ellos los entregan en ese mismo momento.

Lo mismo que yo hago con mis hijos, es lo que Dios hace contigo. El se coloca en medio de ti y la necesidad. Y, en el momento preciso, te entrega tu boleto.

Esta es la lección que Dios le dió a sus hijos los israelitas. El prometió proveerles para comer cada día con un pan que caía del cielo llamado maná. Pero les dijo que recogieran solo una ración por día. Aquellos que desobededieran y recogieran para dos días, se encontrarían con un maná podrido. La única excepción a ésta regla era el día previo al Sabbath. El viernes ellos podían guardar doble ración. Resumiendo la lección: Dios les daría lo que necesitáran cuando lo necesitáran.

Dios nos lleva. Dios hará lo correcto en el tiempo correcto. Y esto es lo que hace la diferencia. Cuando sabemos que su provisión será oportuna, podemos disfrutar el presente.

 NO TE AFANES “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.” Mateo 6:34

Dios te ayudará a enfrentar la situación cuando llegue el momento.

“No se qué haría si mi esposo muriera”… Lo sabrás, cuando llegue el momento.

“Cuando mis hijas se vayan de casa, no creo que podré soportarlo”… No será fácil, pero llegará la fortaleza cuando llegue el momento.

La clave es: Atiende los problemas de hoy con la fuerza de hoy. No pretendas empezar a satisfacer los problemas del mañana cuando el mañana aún no llega. No tienes todavía la fortaleza de mañana. Tienes solamente la fuerza para el hoy. Lo único que necesitamos saber es que Dios estará con nosotros.

Autor: Max Lucado

“Traveling light for mothers” The promise of Psalm 23

W Publishing Group.

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

El Dios de tu día.jpg

“YO TE EXTRAÑARÉ”

Yo te extrañaré. Tercer Cielo.

Tal vez solo quienes hemos vivido la pérdida de un ser querido podemos comprender lo que significa, lo que se siente. 

Esta canción expresa un poco de ese sentir y la comparto como un abrazo de consuelo para las personas que se hayan experimentando esos momentos difíciles.

Uno de los nombres de Dios es “El Consolador” que en la persona de el Espíritu Santo nos puede brindar la PAZ que solo Dios puede dar en medio de las tribulaciones, esa paz que sobrepasa todo entendimiento. Refugiémonos en El.

Poesia: “Si pudieras ver donde estoy, no llorarías”. Autor anónimo

               Haz click aquí.