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¿Quién tiene el trono y la corona?

Por Mayra Gris De Luna.©

El Autocuidado es una de las lecciones más importantes que estamos aprendiendo como humanidad quienes vivimos la pandemia por el SARS-COV2.

A finales del año 2019, un nuevo virus letal del tipo coronavirus empezó a enfermar a personas. El virus se identifica como SARS-COV2 por sus siglas en inglés: «Severe Acute Respiratory Syndrome» traducido como coronavirus del síndrome respiratorio agudo grave. La enfermedad se llama coronavirus-19 o COVID-19, para abreviar. Es por ello que escuchamos que le llaman “la” COVID. Es “la” enfermedad que ha sometido al mundo, el virus con corona que parece reinar sobre la humanidad. Nuestra vida práctica se ha tornado “coronacéntrica”. Ésta realidad nos ha forzado a calcular nuestras decisiones, movimientos y acciones en base a la letalidad del virus que pareciera tener sometidas nuestras vidas desde su trono. Nos preguntamos por qué Dios ha permitido tal situación. La fe de muchos flaquea cuando las oraciones de las personas pareciera que no fueron suficientes para librarlas de la muerte.

Vamos aprendiendo poco a poco que éste tipo de virus es implacable con los ancianos, los asmáticos y los enfermos crónicos de las enfermedades respiratorias. Es como si a éste grupo de riesgo les hubiera salido el mensaje fatal en su galleta de la suerte. Pero hay otros grupos de personas, quienes pagaremos caro el haber descuidado tanto nuestra salud con sobrepeso e hipertensión. Por otro lado están los saludables y los jóvenes que cometieron algún error higiénico caminando por las calles, en el supermercado o el camión. Los casos que mas se lamentan y entristecen: los de médicos, enfermeras y cuidadores de enfermos. Los héroes que han dado su vida cumpliendo con su vocación.

He comprendido que Dios quiere que yo tome la responsabilidad de mi cuidado personal. Es la parte que me toca. Hay otra parte que no puedo controlar, esa la dejaré a Dios.
Ahora mi “óptica” de la enfermedad ha cambiado y ha tomado un nuevo sentido para mi. Yo lo leo así:

C uidado
O pcional de la
V ida que
I ncluye
D isciplina.

S oy
A uto
R esponsable
S obre mi
C uidado.
O bservar mi
V ida es cosa de
2 (Dios y yo).

Nunca como hoy, las consecuencias de nuestras decisiones han sido tan evidentes y contundentes.
Hay que tomar decisiones importantes como cuidar nuestra alimentación, peso, presión arterial y alergias. También decisiones que parecieran simples como lavarnos las manos constantemente, no tocarnos la cara, usar cubrebocas y ponernos gel. Son decisiones opcionales, que requieren disciplina y que vale la pena tomar: es la parte que nos toca para salvaguardar nuestra vida. La otra parte, depende de Dios, el que está sentado en el trono. La corona todavía le pertenece.

Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.
Apocalipsis 5:13

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Tu mejor amigo.

Por Mayra Gris de Luna.

Cuando un niño o adolescente comete un delito no puede ser llevado a la cárcel sino hasta que sea mayor de edad. Mientras, es custodiado por el DIF estatal. Sus delitos van desde vandalismo y delincuencia por drogadicción, hasta robo y asesinato. Tuve la oportunidad de ir algunos sábados a dar pláticas a éstos niños infractores, lo cual no fue nada fácil. La mayoría son rebeldes y su código de ética es caracterizado por los «antivalores», es decir, para ellos, quien se rebela ante la autoridad es el héroe, quien desobedece las instrucciones en clase gana de ésta manera la popularidad en el grupo. Es impresionante que aunque su enfoque es equivocado,  sus lazos de amistad y lealtad al grupo son muy fuertes. Tuve que ir aprendiendo a comunicarme con ellos intentando diferentes técnicas para captar su atención y sobre todo para lograr que ellos mismos tomaran la decisión de modificar su conducta autodestructiva. Recuerdo muy bien el día en que hubo un momento mágico cuando guardaron silencio; mientras hablaba me miraron fijamente y con mucha atención. Finalmente algo «hizo clic» en su mente. ¿Qué fue lo que les dije?

Les dije:

– «Tienes que ser amigo de ti mismo; sé tu mejor amigo. No te traiciones, no te dañes a ti mismo, ayúdate, no te destruyas». Ellos entendían bien el mensaje de la amistad y la lealtad a la banda, a su pandilla, a sus antivalores pero creo que nunca habían pensado que podían ser amigos de si mismos. Creo que ese día lo entendieron y espero que hacerlo haya influido de manera positiva en sus vidas y su futuro.

No solo los niños infractores se dañan a si mismos. En diferente medida, muchos adultos honorables tomamos malas decisiones cotidianamente con respecto a nuestra salud, abusamos de nuestro cuerpo, nos dañamos, no cuidamos nuestras relaciones familiares o de amistad, nos mentimos a nosotros mismos, nos criticamos o menospreciamos y terminamos por emboscarnos. ¿Somos no solo amigos de nosotros mismos, sino aún mejor, somos nuestros mejores amigos?

Solo quien es buen amigo de si mismo puede ser buen amigo de los demás.

¿Cómo quiero que me amen?

Video sobre una reflexión de Mayra Gris de Luna en torno a una frase de Aurora del Villar que dice:

«Hoy le doy a los demás la libertad completa de sentir por mi lo que quieran..»

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CONSEJOS PARA EL BUEN VIVIR.

Por Mayra Gris.

 

«Hijo mío, nunca olvides las cosas que te he enseñado; guarda mis mandatos en tu corazón. Si así lo haces, vivirás muchos años y tu vida te dará satisfacción.»

Proverbios 3:1 y 2

¿Te ha pasado a veces que al inicio del año escribes la fecha y por costumbre escribes el año pasado? Pretendemos cumplir nuevos propósitos y nos fijamos metas. Los pasteles de cumpleaños cada vez tienen más velas hasta el día en que parece que se pueden incendiar. Sentimos que el tiempo pasa muy rápido y que la vida se nos va.

 La actriz colombiana Sofía Vergara dice: «La única alternativa de cumplir años es no cumplirlos. Y me quedo con la primera. Yo ya escogí seguir siendo jovencita y feliz por dentro». A las mujeres nos gustaría vivir muchos años sintiéndonos plenas. Tomamos antioxidantes y nos ponemos cremas. A veces nos da temor el futuro, la soledad, la enfermedad y la muerte. Pero somos soñadoras y también nos ilusiona el futuro.

Es muy interesante y sobre todo útil conocer un consejo bíblico al respecto. El proverbio de hoy nos da un secreto para vivir muchos años una vida que nos dé satisfacción: tener siempre presentes las enseñanzas de la Biblia y obedecer éstos mandatos.

Podemos creer ésta promesa y diseñar una larga existencia.  Toma en cuenta en tu plan de vida que ser obedientes a Dios y meditar cada día en Su Palabra nos protege, nos bendice y vivifica

 Dios, quiero obedecerte y vivir para Tu gloria todos los días de mi vida

DESPUÉS DE LA GRADUACIÓN.

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Por Mayra Gris de Luna.

 

Después de la graduación te darás cuenta de que el período de clases ha terminado, pero el aprendizaje no.

La graduación es sólo un concepto. En la vida real te gradúas todos los días. La graduación es un proceso que continúa hasta el último día de tu vida. Si puedes entender eso, marcarás la diferencia” (Aric Penncovici)

Tu vida la diseñas tú, tomando las riendas de tu destino; así que, “Pon tu futuro en buenas manos: las tuyas”, que con la ayuda de Dios, quien premia el esfuerzo y la integridad, todo te saldrá bien. Para ello, nunca olvides tu “linterna”, la Palabra de Dios, que te alumbrará el camino. Medita en ella diariamente, guarda sus dichos y cumple cada día todo lo que en ella esté escrito. Si lo haces, tendrás la prosperidad garantizada y la bendición de Dios en todo lo que emprendas. (Josué 1:8,9)

 

Después de la graduación conocerás el significado de las amistades duraderas. No serán muchas, pero las que perduren, lo harán para toda la vida. Son amistades similares a esas plantitas silvestres que no necesitas regar, solitas permanecen. Esas, que aún cuando los años pasen, permanecerán intactas, unidas para siempre por los recuerdos comunes y vivencias compartidas. Los amigos que aún con canas y arrugas, serán en esencia los mismos jóvenes de ayer.

 

Después de la graduación se cierra un hermoso capítulo de tu vida y empiezas otro. Ante ésta expectativa, nunca tengas miedo ni des lugar al temor. Simplemente en los momentos en que tus pasos flaquean, agárrate mas fuerte de la mano de Dios. Él te sostendrá y te dará la fortaleza que necesitas para caminar segura.

Fuiste diseñada para cumplir con un propósito y ya lo estás cumpliendo. Para ello Dios te dotó de todo lo que necesitabas para lograrlo. Estas equipada con talentos, habilidades, fortalezas, experiencias y dones espirituales. Ya los has desarrollado y los vas multiplicando. Sigue puliéndote y sigue trabajando porque algún día Dios te pedirá cuentas de todo lo que se te ha dado. Fuiste creada para Su gloria.

 

Después de la graduación recuerda siempre que Dios te conoce. Sabe todo de ti porque Él te hizo. Conoce tus cualidades y también tus heridas. Tus esperanzas, temores y anhelos del corazón. Ten por seguro que El te proveerá de todo lo que necesites. Te cuidará. Estará disponible para ti siempre que lo busques.

Todas las cosas que enfrentes en la vida, las buenas y también las difíciles, todo, te ayudará a bien. Es una promesa divina y Dios siempre cumple sus promesas. (Romanos 8:28).

 

Después de la graduación sigue aprendiendo, ten muchas graduaciones todavía, es más, colecciónalas; gradúate de carrera, maestría, doctorado y todas las demás graduaciones que existen en la universidad de la vida. “Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad de penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber” (Albert Einstein).

 

“… y mientras buscó al Señor,

Dios le prosperó”

2 Crónicas 26:5b

Dedicado a mi hija Alisson y a sus compañeros de la generación.

ALISSON CORAL_n

 

 

EL REGALO DE LA LIBERTAD.

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Por Mayra Gris de Luna.

“Estad pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud” Gálatas 5:1

Coretta Scott, virtuosa pianista fue esposa de Martin Luther King. Juntos lucharon en contra de la discriminación racial. Aún después del asesinato de su esposo, Coretta reafirmó su oposición a la segregación de la población afroamericana no sólo en Estados Unidos sino también en Sudáfrica, uniéndose a Winnie Mandela cuando el esposo de ésta era preso político. Ejerció importante presión sobre el Presidente Reagan para aplicar sanciones a Sudáfrica.

Hizo suyas las palabras que su esposo Martin pronunciara en su sermón de Navidad del año 1967 cuando pastoreaban la Iglesia Bautista Ebenezer en Atlanta:

“La próxima cuestión que debe ocuparnos, si hemos de tener paz en la tierra y buena voluntad entre todos los hombres, es la afirmación no violenta de la sacralidad de toda vida humana. Todo hombre es alguien porque es hijo de Dios…El hombre es mucho más que… electrones que giran o una bocanada de humo… El hombre es hijo de Dios, hecho a su imagen, y por lo tanto, debe ser respetado como tal…”

En ésta Navidad, no dejemos de aceptar y agradecer el regalo de la libertad espiritual que podemos poseer gracias al nacimiento de Cristo Jesús no solo en Belén sino también en nuestro corazón. Consideremos con agradecimiento también, la bendición de la libertad física que podemos disfrutar.

Oremos por quienes pasarán la Navidad siendo víctimas de la guerra, el cautiverio, la persecución o la trata de personas.

“Libre al fin, libre al fin. Gracias Dios Omnipotente, soy libre el fin”

Palabras grabadas en la tumba de Martin Luther King.

Copiado de: TALI, 365 Gotas de rocío para chicas. Ediciones Las Américas

Autoras: Keila Ochoa, Margie Hord, Mayra Gris, Yuri Flores.

TALI es un libro devocional diseñado especialmente para jovencitas. Disponible en ELA, librerías cristianas de México o solicita informes aquí.

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SPURGEON Y EL LIBRE ALBEDRÍO.

 

Por Mayra Gris de Luna.

Recuerdo una clase en el curso nocturno del seminario. Tenía catorce años. – “Hay tres elementos que constituyen a una persona: emociones, intelecto y voluntad” decía el profesor mientras trazaba un diagrama en el pizarrón. –“Tenemos voluntad, somos capaces de decidir. Dios quiso darnos libre albedrío”.

No volví a pensar en el libre albedrío hasta tener varios años de matrimonio y comprender que no podía controlar los pensamientos de mi esposo, ni sus gustos, ni sus decisiones, ni su mirada, ni su cartera. El poder elegir es un derecho y un privilegio que Dios mismo le ha otorgado.

Ayer, leí el sermón que Charles Spurgeon predicó un domingo 17 de junio de 1855. Se titula “El poder del Espíritu Santo”; poderoso mensaje. Me encontré con algunos de sus pensamientos con respecto a la voluntad y el libre albedrío. Es fantástico poder asistir al servicio en mi imaginación, escuchar su voz desde aquel pulpito y sentirme identificada con el gran predicador 160 años después de aquel día en la Capilla en New Park Street, en Londres. La lectura resulto tan gran deleite para mí que me permití copiar solo los párrafos que mencionan éste tema con el deseo de que tú también los disfrutes.

“Pero hay una cosa más terca que el corazón: es la voluntad. «Mi Señor Obstinado,» como Bunyan llama a la voluntad en su libro La Guerra Santa, es un individuo que no puede ser fácilmente doblegado. La voluntad, especialmente en algunos hombres, es una facultad muy terca, y en cuanto a todos los hombres, si la voluntad es movida a oponerse, no hay nada que se pueda hacer con ellos. Alguien cree en el libre albedrío; muchos sueñan con el libre albedrío. ¡El Libre Albedrío! ¿Dónde se podrá encontrar? Una vez hubo libre albedrío en el Paraíso, y un terrible caos fue generado allí por el libre albedrío, porque echó a perder todo el Paraíso y arrojó a Adán fuera del huerto. Una vez hubo libre albedrío en el cielo, pero arrojó fuera al glorioso arcángel, y una tercera parte de las estrellas del cielo cayó en el abismo.

Yo no quiero tener nada que ver con el libre albedrío, pero trataré de ver si tengo libre albedrío dentro de mí. Y encuentro que lo tengo. Verdadero libre albedrío para el mal, pero muy pobre albedrío para lo que es bueno. Suficiente libre albedrío cuando peco, pero cuando quiero hacer el bien, el mal está presente en mí y cómo hacer lo que quisiera, no lo puedo descubrir. Sin embargo algunos presumen de libre albedrío. Me pregunto si aquellos que creen en él tienen algún poder mayor sobre las voluntades de las personas del que yo tengo. Yo sé que yo no tengo ninguno.

 Encuentro que el viejo proverbio es muy cierto: «Un hombre puede llevar un caballo al agua, pero cien hombres no pueden hacer que beba.» Encuentro que yo puedo llevar a todos ustedes al agua y a muchos más de los que pueden caber en esta capilla. Pero yo no los puedo hacer beber y no creo que ni cien ministros puedan hacerlos beber a ustedes.

No creo que ningún hombre tenga poder sobre la voluntad de su compañero, pero el Espíritu de Dios sí lo tiene. «Los haré dispuestos en el día de mi poder.» Hace que el pecador que no tiene voluntad quiera de tal manera, que vaya impetuosamente tras el Evangelio. El que era obstinado, ahora se apresura hacia la Cruz. El que se reía de Jesús, ahora se aferra a Su misericordia. Y el que no quería creer ahora es llevado a creer por el Espíritu Santo, no sólo con gusto, sino ansiosamente. Es feliz, está contento de hacerlo, se regocija con el sonido del nombre de Jesús y se deleita en correr por el camino de los mandamientos de Dios. El Espíritu Santo tiene poder sobre la voluntad.

 Y, sin embargo, creo que hay algo que es peor que la voluntad. Podrán imaginar a qué me refiero. La voluntad es algo más difícil de doblegar que el corazón. Pero hay una cosa que sobrepasa a la voluntad en su maldad y es la imaginación.

 Espero que mi voluntad esté dirigida por la Gracia Divina. Pero me temo que en ocasiones mi imaginación no lo está. Aquellos que tienen mucha imaginación saben cuán difícil es de controlar. No la pueden refrenar. Romperá las riendas. Nunca serán capaces de dominarla. La imaginación a veces volará hacia Dios con tal poder que las alas del águila no pueden igualarla. A veces tiene tal poder que casi puede ver al Rey en su belleza y la tierra distante. En lo que a mí respecta, mi imaginación me lleva a veces sobre las puertas de hierro, a través de ese infinito desconocido hasta las propias puertas de perlas y me permite descubrir al bendito Glorificado.

 Pero si es potente en un sentido también lo es en el otro. Pues también mi imaginación me ha hecho descender a los más viles escondrijos y cloacas de la tierra. Me ha traído pensamientos tan horribles, que a pesar de no poder evitarlos, he estado completamente aterrorizado por ellos. Estos pensamientos vendrán y cuando me siento en mi marco más santo, más devoto hacia Dios y más fervoroso en mi oración, a menudo sucede que es el preciso momento que estalla la plaga en su peor forma. Pero me gozo y pienso una cosa, que puedo clamar cuando esta imaginación viene a mí. ¿Se puede encadenar a la imaginación? No, pero el poder del Espíritu Santo sí puede hacerlo. Lo hará y ciertamente termina haciéndolo. Lo hace aún aquí en la tierra.”

“El poder del Espíritu Santo es tu baluarte

                                  y toda Su omnipotencia te defiende.”                                                                

 – Charles Haddon Spurgeon.

 

    

DI ADIOS A LA INSEGURIDAD CON ESTA ORACIÓN.

Por Beth Moore.

«Y estamos seguros de que Dios nos oye cada vez que le pedimos algo que le agrada.

Y, como sabemos que él nos oye cuando le hacemos nuestras peticiones, también sabemos que nos dará lo que le pedimos».

1 Juan 5:14-15

En ésta confianza, puedes hacer tuyas éstas palabras y leerlas en voz alta. Ora, y al hacerlo, deja que Dios tenga completo acceso a tu alma.

Querido Dios:

Vengo a ti en este momento porque necesito algunas cosas que sólo tú puedes darme. Necesito restauración, Señor.

Necesito recuperar mi dignidad. Sólo tú sabes cuánto me ha costado la inseguridad, qué problemas- incluso tormentos- me ha causado. Tú estás íntimamente familiarizado con cada una de las veces en que la inseguridad me ha perjudicado. Tú sabes cuánto he luchado para seguir en el juego, pero también sabes que, al final, he sido derrotada. Estoy harta de fingir. Estoy harta de enojarme. Desesperadamente necesito y quiero ser liberada de mi inseguridad crónica. Estoy preparada para descubrir qué significa ser verdaderamente segura. Estoy dispuesta a hacer lo que haga falta para ser libre y para permitirme que, a través de mi, hagas lo que yo o puedo hacer por mí misma. Tu eres el Creador Todopoderoso, el gran Tejedor de todas las almas humanas. Sólo tu sabes cómo estamos hechas y quienes hemos de ser. No estoy pidiéndote nada que no estés dispuesto a darme. Tú no me has defraudado. Yo me he defraudado a mí misma y he permitido que mi cultura me subestime.

Sabes cómo estoy formada. Conoces lo que me motiva. Sabes qué hace que me cierre. Sabes cómo me domina el miedo y lo cansada que estoy de rendirme ante él. Señor, en lo más recóndito de mi tengo mucho miedo de…

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Libérame, Señor. Tú no me has dado un espíritu de temor, sino de poder, de amor y una mente sana. Eso es lo que dice la Biblia. Hoy reclamo como míos cada uno de esos rasgos invalorables. Tu deseo para mi es que sea libre de toda motivación enfermiza. Muéstrame cualquier área de mi vida en la que se encuentren arraigadas y dame el valor necesario para no sucumbir a ellas. Tú conoces los rincones más profundos de mi corazón y de mi mente. No necesito esconderte nada, ni actuar como si fuera más fuerte o más organizada de lo que soy. Ayúdame a venir ante ti con total transparencia y concédeme la confianza sobrenatural de que contigo estoy segura y de que me amas. No tengo que mostrar sentimientos que no poseo, ni agachar la cabeza, derrotada y avergonzada. Por tu gracia, puedo venir a ti tal como soy. Así es como me describiría ante Ti en este momento:

____________________________________

Pero tú, Señor, me conoces mejor que yo misma. Sabes por qué pienso lo que pienso y por qué me siento así. Tu conoces todos mis pensamientos, todas mis desilusiones. Sabes cada cosa fea o ridícula que he dicho o he hecho por inseguridad. Tú ves cada fisura que tengo en el alma, y ves más allá del punto de mi fracaso, hasta lo profundo de mi necesidad. Concédeme comprender los patrones de comportamiento que he desarrollado y dame respuestas que me sanen. Haz que no le tenga miedo a nada que pueda ver en mi, a la luz que tú das. Ayúdame a confiar que solamente derramas luz donde estás dispuesto a sanar.

Dios, tú conoces la complejidad de mi alma y sabes que, la mayor parte del tiempo, no puedo entenderme ni siquiera a mí misma. Sabes que oscilo como un péndulo vertiginoso entre el autodesprecio y la propia exaltación. A medida que comienzo esta plegaria de restauración, te pido, Señor, que me ayudes a hacerme responsable de la inseguridad que yo me generé. De la que soy culpable. De mi propio pecado. Soy muy consciente de que he provocado parte de mi propia miseria. Muchísimas veces he tratado de convertirme en una especie de dios y no ha servido de nada. Nunca servirá.

Al invitarme a este momento de confesión, tu deseo es mi libertad, no mi autocondenación; así que, con confianza, le doy la bienvenida a la libertad y rechazo la autocondenación. Con estas cosas en mente, escucha mis confesiones:

_____________________________________

Por favor, perdóname por alabarme a mí misma. Por mi incesante pretensión de controlar,  y por mis inútiles intentos de hacer tu trabajo. Perdóname por mi tonto orgullo. Perdóname por alimentar mi ego hasta el punto de que todo lo que lo roza, lo magulla. Perdóname por estar miserablemente concentrada en mi misma. Perdóname por los celos y por la codicia que alimentan mi inseguridad.

Perdóname por transformar tantas cosas en una competencia. Por obsesionarme tanto con lo que no tengo que descuido los dones que me has dado, haciéndolos mucho menos efectivos de lo que planeaste que fueran. Perdóname por considerar tan poca cosa a la persona que me hiciste. Perdóname por cometer el flagrante pecado de despreciarme y considerarme inferior a los demás. De igual manera, perdóname por cada vez que ha suspirado aliviada al pensar que podía ser superior a otros.

Perdóname por mi incredulidad. Si yo me diera cuenta de lo valiosa que soy, mi insaciable necesidad de aprobación se calmaría. 

Perdóname por ser tan perfeccionista que me resisto a hacer algo bueno por miedo a que no sea espectacular. Perdóname por la excesiva autoprotección que sólo ha logrado encarcelarme. Perdóname también por…

__________________________________________

En este momento, recibo tu perdón generoso y tu completa limpieza y, en tu nombre, rechazo toda la vergüenza que ha resultado de la inseguridad que me causé a mi misma. De ahora en adelante, Señor, y cada día del resto de mi vida, aumenta mi convicción hasta que sea instantáneamente consciente de cuándo estoy causándome inseguridad.

Ayúdame a reconocer toda forma de orgullo o incredulidad, y a rechazarlas inmediatamente.

Ahora, Señor, te pido que arranques las raíces de inseguridad que yo no planté, y que traigas la sanidad y la restauración. Tú conoces cada uno de los lugares en los cuales la inestabilidad ha tocado mi vida. Tú recuerdas detalles que mi memoria borró hace mucho tiempo, pero que todavía me ocasionan inseguridad. Tú sabes qué fue lo primero que me causó miedo y me llevó a creer que no podía confiar en nadie ni en nada, y que a creer que estoy sola aquí en este mundo inseguro. Tú conoces el origen racional de cada miedo irracional. Tú sabes que he desarrollado un sistema de creencias basado en las debilidades humanas, en lugar de basarlo en la roca de tu persona.

Tú estuviste conmigo en cada momento, aun cuando yo sentía que no había nadie que me cuidara. Te doy todo mi corazón. Toca cada lugar roto y herido con tu mano de sanidad.

Señor, dame el poder de perdonar a los que me han decepcionado, a quienes no me protegieron, o me causaron alguna herida. Ayúdame a verlos como son, personas necesitadas y destrozadas. Señor, donde todavía haya vida y oportunidad, trae sanidad a esas relaciones. Ayúdame a entender lo grave de esta coyuntura: que si no busco sanidad y plenitud, acabaré perpetuando el ciclo nocivo. Rompe el ciclo conmigo, oh Señor. Rompe el ciclo conmigo.

Señor, ven y trata mi corazón y mi alma en el lugar donde fueron afectados por una pérdida. Nadie en este mundo puede comprender como tú la pérdida de algo precioso. Conoces el dolor. Tú conoces el vacío insoportable que viene con la pérdida. Reconoces mi intento por llenar el vacío con cosas que nunca son suficientes. Tu sabes cómo me asustan mis sentimientos y de qué manera el enemigo de mi alma quiere hacerme creer que nunca estaré bien. Descubre su mentira, Señor. No lo dejes ganar. No dejes que la pérdida me gane. Sé mi triunfo, Señor. Llena mi vida de propósito y compasión. Sé mi fortaleza en la debilidad.

Concédeme el regalo de un duelo sano que no reprima el dolor ni el proceso de sanidad. Señor, por favor ayúdame a ver en qué he sufrido una pérdida importante que no he tomado en cuenta. 

Si he perdido la inocencia, dame integridad.

Si he perdido una relación, concédeme una verdadera intimidad.

Si he perdido mi hogar, concédeme un inquebrantable sentido interno de pertenencia.

Si he considerado a otra persona responsable de mi pérdida, dame la capacidad de perdonar.

No te detengas hasta haber hecho un milagro en mi.

Señor, ayúdame a aprender cómo aferrarme fuertemente a ti cuando mi vida se vea sacudida por un cambio dramático. Dame poder para confiar en ti y no entrar en pánico, ni pelear por retener el control. Ayúdame a dejar de interpretar un cambio en mis circunstancias como un atentado en mi nivel de seguridad. 

Tú eres mi seguridad, oh Dios, Tú eres lo único seguro.

Cuando todo se conmociona alrededor de mi, tú permaneces inalterable. 

Tú sabías qué estabas haciendo cuando me formaste en el vientre de mi madre. No hay nada que no tenga un propósito. Nada se ha salido del plan. Cada don, cada desafío y cada obstáculo han sido puestos para formar el destino específico que tu predestinaste para mi antes del comienzo de los tiempos.

Señor, si he caído en la egolatría y el egocentrismo, ayúdame a reconocer mi narcisismo y a no tolerarlo más. 

Sobre todas las cosas, por favor no permitas que se diga que yo me amo demasiado como para no poder amar a ninguna otra persona mas. 

Ayúdame a ver dónde insisto en hacer que toda la situación gire alrededor de mi. Realmente quiero cambiar. Ayúdame a dejar de decir «Yo soy así» y recuérdame que, contigo, soy capaz de una transformación tremenda.

Libérame de mi inseguridad en mis relaciones. Ayúdame a dejar de ser herida con tanta facilidad, pero guárdame de volverme dura. Ayúdame a darme cuenta de que no tiene sentido exigir a los demás que me amen más o de mejor manera. El cariño verdadero no puede ser forzado. No puedo poner a otro ser humano a cargo de mi seguridad. Ayúdame a dejar de usar como espejo a determinada persona y a empezar a verme como solamente tú me ves.

Te doy gracias por todo lo que has hecho para traerme hasta aquí y por el plan que tienes por delante para mi.

Señor, llego al meollo de mi petición: por favor devuelve a mi alma todo lo que la inseguridad me ha robado. Cúbreme con tu mano. Revísteme de fortaleza y dignidad. Transforma lo que me impulsa.

Mitiga lo que me hace estallar.

Hazme una mujer valiente en esta cultura materialista.

Hazme una mujer que se niegue a ser rebajada y definida por los medios de comunicación.

Ayúdame a tomar decisiones conscientes en cuanto a si lo que me están vendiendo tiene valor o no. Dame el discernimiento para llaman mentira a la mentira.

Transfórmame en la clase de mujer que una jovencita podría imitar como modelo de dignidad y seguridad.

Hoy (fecha)_____ , recupero mi dignidad. Nada ni nadie puede quitármela, porque Tu eres quien me la da. Ayúdame a comprender que he perdido mi dignidad sólo porque yo renuncié a ella. Dame el poder para recuperarla y aferrarme a ella con toda mi fuerza. 

Pongo en ti mi confianza.

En el nombre salvador y liberador de Jesús,

Amén.

TU ERESOración incluída en el libro: «Hasta luego, inseguridad»

Beth Moore

Tyndale House Publishers, Inc.