Tu mejor amigo.

Por Mayra Gris de Luna.

Cuando un niño o adolescente comete un delito no puede ser llevado a la cárcel sino hasta que sea mayor de edad. Mientras, es custodiado por el DIF estatal. Sus delitos van desde vandalismo y delincuencia por drogadicción, hasta robo y asesinato. Tuve la oportunidad de ir algunos sábados a dar pláticas a éstos niños infractores, lo cual no fue nada fácil. La mayoría son rebeldes y su código de ética es caracterizado por los «antivalores», es decir, para ellos, quien se rebela ante la autoridad es el héroe, quien desobedece las instrucciones en clase gana de ésta manera la popularidad en el grupo. Es impresionante que aunque su enfoque es equivocado,  sus lazos de amistad y lealtad al grupo son muy fuertes. Tuve que ir aprendiendo a comunicarme con ellos intentando diferentes técnicas para captar su atención y sobre todo para lograr que ellos mismos tomaran la decisión de modificar su conducta autodestructiva. Recuerdo muy bien el día en que hubo un momento mágico cuando guardaron silencio; mientras hablaba me miraron fijamente y con mucha atención. Finalmente algo «hizo clic» en su mente. ¿Qué fue lo que les dije?

Les dije:

– «Tienes que ser amigo de ti mismo; sé tu mejor amigo. No te traiciones, no te dañes a ti mismo, ayúdate, no te destruyas». Ellos entendían bien el mensaje de la amistad y la lealtad a la banda, a su pandilla, a sus antivalores pero creo que nunca habían pensado que podían ser amigos de si mismos. Creo que ese día lo entendieron y espero que hacerlo haya influido de manera positiva en sus vidas y su futuro.

No solo los niños infractores se dañan a si mismos. En diferente medida, muchos adultos honorables tomamos malas decisiones cotidianamente con respecto a nuestra salud, abusamos de nuestro cuerpo, nos dañamos, no cuidamos nuestras relaciones familiares o de amistad, nos mentimos a nosotros mismos, nos criticamos o menospreciamos y terminamos por emboscarnos. ¿Somos no solo amigos de nosotros mismos, sino aún mejor, somos nuestros mejores amigos?

Solo quien es buen amigo de si mismo puede ser buen amigo de los demás.