SPURGEON Y EL LIBRE ALBEDRÍO.

 

Por Mayra Gris de Luna.

Recuerdo una clase en el curso nocturno del seminario. Tenía catorce años. – “Hay tres elementos que constituyen a una persona: emociones, intelecto y voluntad” decía el profesor mientras trazaba un diagrama en el pizarrón. –“Tenemos voluntad, somos capaces de decidir. Dios quiso darnos libre albedrío”.

No volví a pensar en el libre albedrío hasta tener varios años de matrimonio y comprender que no podía controlar los pensamientos de mi esposo, ni sus gustos, ni sus decisiones, ni su mirada, ni su cartera. El poder elegir es un derecho y un privilegio que Dios mismo le ha otorgado.

Ayer, leí el sermón que Charles Spurgeon predicó un domingo 17 de junio de 1855. Se titula “El poder del Espíritu Santo”; poderoso mensaje. Me encontré con algunos de sus pensamientos con respecto a la voluntad y el libre albedrío. Es fantástico poder asistir al servicio en mi imaginación, escuchar su voz desde aquel pulpito y sentirme identificada con el gran predicador 160 años después de aquel día en la Capilla en New Park Street, en Londres. La lectura resulto tan gran deleite para mí que me permití copiar solo los párrafos que mencionan éste tema con el deseo de que tú también los disfrutes.

“Pero hay una cosa más terca que el corazón: es la voluntad. “Mi Señor Obstinado,” como Bunyan llama a la voluntad en su libro La Guerra Santa, es un individuo que no puede ser fácilmente doblegado. La voluntad, especialmente en algunos hombres, es una facultad muy terca, y en cuanto a todos los hombres, si la voluntad es movida a oponerse, no hay nada que se pueda hacer con ellos. Alguien cree en el libre albedrío; muchos sueñan con el libre albedrío. ¡El Libre Albedrío! ¿Dónde se podrá encontrar? Una vez hubo libre albedrío en el Paraíso, y un terrible caos fue generado allí por el libre albedrío, porque echó a perder todo el Paraíso y arrojó a Adán fuera del huerto. Una vez hubo libre albedrío en el cielo, pero arrojó fuera al glorioso arcángel, y una tercera parte de las estrellas del cielo cayó en el abismo.

Yo no quiero tener nada que ver con el libre albedrío, pero trataré de ver si tengo libre albedrío dentro de mí. Y encuentro que lo tengo. Verdadero libre albedrío para el mal, pero muy pobre albedrío para lo que es bueno. Suficiente libre albedrío cuando peco, pero cuando quiero hacer el bien, el mal está presente en mí y cómo hacer lo que quisiera, no lo puedo descubrir. Sin embargo algunos presumen de libre albedrío. Me pregunto si aquellos que creen en él tienen algún poder mayor sobre las voluntades de las personas del que yo tengo. Yo sé que yo no tengo ninguno.

 Encuentro que el viejo proverbio es muy cierto: “Un hombre puede llevar un caballo al agua, pero cien hombres no pueden hacer que beba.” Encuentro que yo puedo llevar a todos ustedes al agua y a muchos más de los que pueden caber en esta capilla. Pero yo no los puedo hacer beber y no creo que ni cien ministros puedan hacerlos beber a ustedes.

No creo que ningún hombre tenga poder sobre la voluntad de su compañero, pero el Espíritu de Dios sí lo tiene. “Los haré dispuestos en el día de mi poder.” Hace que el pecador que no tiene voluntad quiera de tal manera, que vaya impetuosamente tras el Evangelio. El que era obstinado, ahora se apresura hacia la Cruz. El que se reía de Jesús, ahora se aferra a Su misericordia. Y el que no quería creer ahora es llevado a creer por el Espíritu Santo, no sólo con gusto, sino ansiosamente. Es feliz, está contento de hacerlo, se regocija con el sonido del nombre de Jesús y se deleita en correr por el camino de los mandamientos de Dios. El Espíritu Santo tiene poder sobre la voluntad.

 Y, sin embargo, creo que hay algo que es peor que la voluntad. Podrán imaginar a qué me refiero. La voluntad es algo más difícil de doblegar que el corazón. Pero hay una cosa que sobrepasa a la voluntad en su maldad y es la imaginación.

 Espero que mi voluntad esté dirigida por la Gracia Divina. Pero me temo que en ocasiones mi imaginación no lo está. Aquellos que tienen mucha imaginación saben cuán difícil es de controlar. No la pueden refrenar. Romperá las riendas. Nunca serán capaces de dominarla. La imaginación a veces volará hacia Dios con tal poder que las alas del águila no pueden igualarla. A veces tiene tal poder que casi puede ver al Rey en su belleza y la tierra distante. En lo que a mí respecta, mi imaginación me lleva a veces sobre las puertas de hierro, a través de ese infinito desconocido hasta las propias puertas de perlas y me permite descubrir al bendito Glorificado.

 Pero si es potente en un sentido también lo es en el otro. Pues también mi imaginación me ha hecho descender a los más viles escondrijos y cloacas de la tierra. Me ha traído pensamientos tan horribles, que a pesar de no poder evitarlos, he estado completamente aterrorizado por ellos. Estos pensamientos vendrán y cuando me siento en mi marco más santo, más devoto hacia Dios y más fervoroso en mi oración, a menudo sucede que es el preciso momento que estalla la plaga en su peor forma. Pero me gozo y pienso una cosa, que puedo clamar cuando esta imaginación viene a mí. ¿Se puede encadenar a la imaginación? No, pero el poder del Espíritu Santo sí puede hacerlo. Lo hará y ciertamente termina haciéndolo. Lo hace aún aquí en la tierra.”

“El poder del Espíritu Santo es tu baluarte

                                  y toda Su omnipotencia te defiende.”                                                                

 – Charles Haddon Spurgeon.

 

    

Acerca de Mayra Gris de Luna

Mujer, esposa y mamá. Busco oportunidades para hacer las cosas que me gustan. Amo la palabra escrita. Me gusta compartir mis pensamientos acerca de esta aventura que es la vida. Para ello utilizo mis blogs grisdeluna...EN LA CABAÑA. (http://grisdeluna.com) y Caminando (http://mayragris.wordpress.com) Una de mis motivaciones es compartir mis memorias con mis hijas y las personas que de alguna manera se identifican conmigo. También comparto lecturas de excelentes autores que me han impactado y cuyo mensaje resulta alentador. Anhelo con todo mi corazón cumplir con el propósito que Dios tenía en mente para mi vida cuando me creó. Mi vida es sencilla. Me gusta tocar el piano, cantar con mi guitarra, leer, ver el mar, disfrutar de un buen café, disfruto platicar con mi esposo, ver películas con mis hijas, viajar y escribir. He aprendido que hay algo mas en la vida que tener éxito, y es que nuestra vida tenga “significado”, algo que solo podemos encontrar en Dios.
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3 respuestas a SPURGEON Y EL LIBRE ALBEDRÍO.

  1. Flora dijo:

    Hola amiga, acabas de dar respuesta a una duda que tenía acerca de un mensaje q escuché en días pesados que me dejó pensando y meditando y ésta reflexión de spurgeon me está hablando hoy, gracias a Dios y a ti, me gustaría poder darte los detalles y así me entenderías mejor pero es algo complicado de hablarlo por aquí, un abrazo enorme, Dios te bendiga.

  2. Buen día Flora! Que gusto tenerte por aquí, gracias por comentar. Mi mail es grisdeluna@Outlook.com platícame 🙂

  3. Olinda Garcia dijo:

    Dios la bendiga poderosamente me encanta no sus reflexiones

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