Archivo de la categoría: Vida cristiana

NO SUFRAS POR EL RECHAZO.

Por Mayra Gris.

He vivido experiencias de rechazo desde la infancia, adolescencia, juventud y aún en mi edad adulta.

En diferentes tiempos y en los diversos medios en los que en la vida me ha tocado estar, curiosamente, me han rechazado por cosas opuestas. Ha sido hasta divertido observar como personas de clase social alta me han rechazado por suponerme no estar a su altura y personas de escasos recursos también lo han hecho en alguna ocasión por suponerme próspera o diferente. En algún medio religioso, si no participaba con entusiasmo, me criticaban por ser introvertida; si buscaba participar para desarrollar mis dones, entonces me criticaban por «querer llamar la atención». Cuando algunos me han rechazado «por mis traumas», otras lo han hecho por verme plena.

Hoy me doy cuenta de que «no era yo», eran ellos. Muchas cosas eran relativas, otras simples puntos de vista o impresiones que no necesariamente me definían a mí ni a mi realidad.

«Pero el Señor endureció el corazón de Faraón, y éste no dejó ir a los hijos de Israel»

Éxodo 10:20

La Biblia nos cuenta del Faraón que rechazó al pueblo judío por ser judíos, por tener un Dios, por desear libertad; pero si lo vemos de una manera mas profunda, Dios puso en él esos sentimientos, Él endureció el corazón de faraón, ¿por qué o para qué? para que se cumpliera Su propósito, para que se cumpliera un plan preestablecido.

«Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, y se conviertan y yo los sane»

Juan 14:20

Jesús fue rechazado por su pueblo, fue entregado a la muerte de cruz, Dios endureció los corazones del pueblo, de gobernantes, de los fariseos ¿por qué y para que? para que se cumpliera el plan, para que se cumplieran las profecías.

Así que yo no responsabilizo de manera total a las personas. Aunque en el momento sufrí, hoy celebro el rechazo de algún amor juvenil, porque no «era por ahí»; el plan de Dios era diferente, soy feliz con mi esposo y tal vez ya estábamos predestinados, no lo sé, pero Dios sabía que no iba a ser feliz con la otra persona.

Así que del que quiere tiene misericordia, y al que quiere endurece.

Romanos 9:18

Ciertamente tampoco podemos generalizar. A veces, somos rechazados por nuestras malas actitudes, nuestro descuido o falta de sensibilidad para tratar a las personas. Nos lo hemos ganado con nuestra indiferencia, rudeza o egocentrismo; con nuestra prepotencia o incapacidad para conectar con ellos. Pero otras veces nos hemos dado desinteresadamente, hemos ofrecido nuestra amistad, nuestro tiempo, nuestras cosas materiales o incluso nuestro amor a personas que tal vez no lo merecían. Pero estoy segura que hay algunos casos en los que Dios mismo ha sido el que ha endurecido el corazón de esa persona para guiarnos en otra dirección.

Si sufres por algún rechazo, no lo tomes personal, tal vez es Dios quien puso eso en la o las personas para guiarte en otra dirección. Dios lo hace para protegerte. Si en mis llantos pasados hubiera podido ver mi vida en el futuro, no hubiera llorado, hubiera dado gracias a Dios por librarme de alguna tristeza mayor, un matrimonio fracasado, una vida de pobreza o un ambiente tóxico.

Sé que no es para nada lindo lo que puedas estar sintiendo, pero créeme, no eres tú. Confía en que Dios quiere lo mejor para ti. Deléitate en Él y el concederá todas las peticiones de tu corazón. Te dará algo o alguien mejor, y puedo asegurarte que es mejor de lo que tu jamás hayas podido imaginar.

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PARECE QUE FUÉ UN SUEÑO.

Por Mayra Gris.

Hace casi 30 años vivíamos en un departamento ideal para recién casados, le decíamos «la casita». Era perfecto para nosotros. Nos despertábamos tarde los sábados y en ocasiones, había partido de los Chicago Bulls justo a la hora en que mi esposo regresaba del trabajo para cenar. Así que saboreábamos nuestra cena frente al televisor de la recámara deleitándonos con las jugadas de Michael Jordan, Scottie Pippen y los demás. 

Más tarde llegaron los tiempos de criar a nuestras bebés. Dos preciosas princesas que Dios nos permitió cargar, cambiar pañales, peinar. También hicimos castillos de arena en la playa y las levamos a la escuela. Hubo noches en vela cuando se enfermaban de tos o anginas y su temperatura corporal se elevaba. Días y días con la tarea interminable de recoger juguetes regados por el cuarto, intentando encontrar un lugar para cada cosa. Después las clases por la tarde. Clase de música, de ballet, o la natación. Preparar comidas, «lunches», uniformes y maletas. Fines de semana con tanta actividad de la iglesia que solo llegábamos a dormir a casa . Por algunos años instituimos el «viernes de familia», un día intocable para otras actividades que no fuera estar juntos. Ibamos al cine, a comer pizza o a Applebee´s. Entre semana nos pasábamos la tarde-noche metidos en el gym, donde nos bañábamos y nos poníamos de una vez la pijama para llegar a casa, cenar algo ligero y descansar. Días de conciertos y presentaciones nos hacían sentir muy orgullosos padres gozando los talentos de nuestras chicas. Repentinamente este tiempo tuvo algunos cambios. Mi hija mayor se casó muy jovencita y tuvo que irse de casa. Mi tristeza al separarme de ella fue reemplazada por un gozo callado dentro de mi corazón al darme cuenta de la felicidad que su matrimonio le trajo. Sigo gozándome mirando su sonrisa. Y Dios nos dio a un hijo en su esposo. Ahora sin él nos sentiríamos incompletos. La vida da muchas vueltas y giros extraños. Ya hace medio año que tuvimos que dejar nuestro hogar y mudarnos a otra ciudad lejos de nuestros amados hijos. 

Hoy podemos levantarnos un poquito mas tarde los sábados como solíamos hacerlo, y entre semana, cuando mi esposo llega en la tarde-noche para cenar, vemos algo en YouTube como al principio. Y todo aquello que vivimos con ellas, me parece como un sueño. Un sueño del que he despertado y no quedan más que los recuerdos. Atesoro cada segundo de la vida que Dios nos permitió vivir en aquellas etapas. Y en mi corazón digo como alguien dijo: «Sé que cuando el libro de mi vida se cierre, mis hijas serán el capítulo mas bello».

Escribo esto para ti que tienes hijos pequeños y tal vez en ocasiones te llegas a sentir cansada y agobiada. Toma aliento. Esa etapa pasará y vendrán otras. Otras en las que ya no habrá ningún juguete tirado en el suelo, ni esas vocecitas llorando, cantando y hablando sin parar. El tiempo vuela pero «Todo es hermoso en su tiempo».

«Sé que cuando el libro de mi vida se cierre,

mis hijas serán el capítulo mas bello»

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LA MEJOR CUALIDAD de una pareja.

Por Mayra Gris.

Recuerdo aquellos los años de «encontrar pareja». Leí infinidad de libros del tipo de: ¿Con quién me casaré? y «La pirámide del amor». Una cosa tenía clara, un «no negociable»: tenía que ser creyente en Dios, y de los buenos. Sabía que automáticamente con éste «requisito» estaba eliminando al 90% o más de los jóvenes en ese momento, pero ésa fue mi base para tomar alguna decisión.

En esos días aprendí que el área en la que tenía que enfocarme era en convertirme en la mejor persona que pudiera; reconocí que tenía que desarrollar en mí las cualidades que yo misma estaba esperando de mi pareja, y tenía que ser, si no la mejor opción, por lo menos una buena opción al menos para «alguien».

En éste sentido, mi papá siempre me decía «uno tiene que aprender de todo». Así que ocupé la mayor parte de mi adolescencia y juventud a aprender: mecanografía, manejo, inglés, pintura, piano, guitarra, mandolina, coser a máquina, personalidad, etc. lo usual en aquellos días. Pero tal vez nada de ello me sirvió tanto como dedicarme a la lectura de la Biblia. Tres amigos fueron mis «modelos» a seguir, su ejemplo me motivó a hacer mi devocional diario. De Carmen, Tutis y Andrés aprendí a leer cada día mi Biblia e ir marcando en una hojita el capítulo diario que leía. Marcaba con una pintura amarilla todas las frases que se referían a la voluntad De Dios para mi vida y mandamientos. Y con pintura roja las partes que me hablaban de forma especial. Aunque no pude terminar los estudios de Teología en el Seminario, estudiaba cursos cada verano o materias del curso nocturno. Más tarde estuve interna algunos meses y lo que aprendí ha sido de las mejores herramientas que he tenido para enfrentar la vida.

Cuando conocí a mi esposo, una de las cosas que me dieron paz para casarme fue que veía que en el tiempo de oración en la iglesia a la que asistíamos, él no tenía ningún problema con hincarse a orar, y no solo eso, yo todavía recuerdo verlo postrado ante el Señor en oración. De una cosa estaba segura: él tenía temor de Dios.

En Salmos 1:7 la Biblia enseña que «El principio de la sabiduría es el temor de Jehová»; y yo deseaba un esposo sabio.

Después de casi 30 años de matrimonio, puedo decir que el haber propuesto en mi corazón obedecer aquella recomendación bíblica de unirme a alguien con la misma fe que yo fue una de las mejores decisiones de mi vida. Un hombre que teme a Dios no es infiel. Un hombre que tiene temor De Dios procura obedecerle en todas las áreas de su vida. Así que el temer a Dios es la mejor cualidad que un hombre puede tener.

Aún el apóstol Pablo decía que todos tenemos una lucha interna entre nuestro deseo de hacer lo correcto y nuestra naturaleza pecaminosa. Esa naturaleza que nos hace caer en pecado o simplemente nos complica hacer lo que nos hemos propuesto. Aún teniendo temor de Dios vamos a caer a veces, imagínate la vida de alguien que ni siquiera tiene temor de Dios, que ni siquiera tiene esa lucha interna de vencer ante lo incorrecto y las tentaciones.

Recuerdo a algunas amigas hacer su lista de las cualidades que deseaban en una pareja: de tal estatura, de equis color de ojos, etc. Recuerdo incluso a algunos predicadores decir que Dios nos traería a esa persona sin hacer otra cosa mas que orar y esperar. Y ¿sabes qué? algunas de ellas, con su lista todavía en su buró ¡siguen esperando! No es así cómo funciona.

Mi esposo fue mi mejor amigo antes de ser mi pareja. Ni yo era su chica ideal en ese momento ni el para mi. Siendo amigos, desarrollamos amor y construimos una relación de aceptación y perdón. No todo fue perfecto. Tuvimos que llegar a acuerdos y aprendimos a respetar nuestros puntos de vista diferentes en algunas áreas. Convivimos un tiempo hasta que ya no pudimos vivir el uno sin el otro. Queríamos estar siempre juntos porque lo disfrutábamos y Dios nos dio Su paz al pensar en unir nuestras vidas para siempre.

Dios siempre ha sido parte importante de nuestra relación, y las mejores temporadas que hemos tenido han sido cuando ocupamos mayor tiempo en la oración en pareja y en servirle.

Después del tiempo, las características físicas de aquella lista se desvanecen, el temor de Dios es algo que con el tiempo incluso puede aumentar y traducirse en una vida obediente y plena.

«El principio de la sabiduría es el temor de Jehová»

Inventario.

Mi meta, una inalcanzable, en una palabra: Irreprensible

Mis propósitos, solo uno: Glorificarte

Mi motor: Tu amor

Mi mayor agradecimiento: El aliento de vida

Mi felicidad: Mi familia

Mi esperanza: Tus Promesas

Mi enemigo: El pecado

Mi reto mayor: Amar a quienes no me aman

Mi mayor logro: Ninguno, todo es por Tu gracia y misericordia

Mi mejor privilegio: Servirte

El éxito: cumplir con Tu propósito en mi.

Mi brújula: Tu palabra

Mi tiempo: unos minutos para las 12, no se cuantos…

Mi estatus: Peregrina

Mi mirada: en las cosas de «arriba»

Lo mejor de mi vida: conocerte

Lo más importante: sucedió en una cruz

Mi mayor deseo: Contemplar tu rostro y mirarte a los ojos.

Mayra Gris.

¿Quién tiene el trono y la corona?

Por Mayra Gris De Luna.©

El Autocuidado es una de las lecciones más importantes que estamos aprendiendo como humanidad quienes vivimos la pandemia por el SARS-COV2.

A finales del año 2019, un nuevo virus letal del tipo coronavirus empezó a enfermar a personas. El virus se identifica como SARS-COV2 por sus siglas en inglés: «Severe Acute Respiratory Syndrome» traducido como coronavirus del síndrome respiratorio agudo grave. La enfermedad se llama coronavirus-19 o COVID-19, para abreviar. Es por ello que escuchamos que le llaman “la” COVID. Es “la” enfermedad que ha sometido al mundo, el virus con corona que parece reinar sobre la humanidad. Nuestra vida práctica se ha tornado “coronacéntrica”. Ésta realidad nos ha forzado a calcular nuestras decisiones, movimientos y acciones en base a la letalidad del virus que pareciera tener sometidas nuestras vidas desde su trono. Nos preguntamos por qué Dios ha permitido tal situación. La fe de muchos flaquea cuando las oraciones de las personas pareciera que no fueron suficientes para librarlas de la muerte.

Vamos aprendiendo poco a poco que éste tipo de virus es implacable con los ancianos, los asmáticos y los enfermos crónicos de las enfermedades respiratorias. Es como si a éste grupo de riesgo les hubiera salido el mensaje fatal en su galleta de la suerte. Pero hay otros grupos de personas, quienes pagaremos caro el haber descuidado tanto nuestra salud con sobrepeso e hipertensión. Por otro lado están los saludables y los jóvenes que cometieron algún error higiénico caminando por las calles, en el supermercado o el camión. Los casos que mas se lamentan y entristecen: los de médicos, enfermeras y cuidadores de enfermos. Los héroes que han dado su vida cumpliendo con su vocación.

He comprendido que Dios quiere que yo tome la responsabilidad de mi cuidado personal. Es la parte que me toca. Hay otra parte que no puedo controlar, esa la dejaré a Dios.
Ahora mi “óptica” de la enfermedad ha cambiado y ha tomado un nuevo sentido para mi. Yo lo leo así:

C uidado
O pcional de la
V ida que
I ncluye
D isciplina.

S oy
A uto
R esponsable
S obre mi
C uidado.
O bservar mi
V ida es cosa de
2 (Dios y yo).

Nunca como hoy, las consecuencias de nuestras decisiones han sido tan evidentes y contundentes.
Hay que tomar decisiones importantes como cuidar nuestra alimentación, peso, presión arterial y alergias. También decisiones que parecieran simples como lavarnos las manos constantemente, no tocarnos la cara, usar cubrebocas y ponernos gel. Son decisiones opcionales, que requieren disciplina y que vale la pena tomar: es la parte que nos toca para salvaguardar nuestra vida. La otra parte, depende de Dios, el que está sentado en el trono. La corona todavía le pertenece.

Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.
Apocalipsis 5:13

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Destellos de Esperanza.

Destellos de Esperanza

«Destellos de Esperanza» es un libro devocional para mujeres. Contiene una selección de lecturas apropiadas para todo tipo de mujer extraídas de el libro original TALI, 365 gotas de rocío para chicas.

Escrito por Keila Ochoa, Margie Hord, Mayra Gris y Yuri Flores y publicado inicialmente por Ediciones Las Américas, ahora es una publicación de Editorial LifeWay. Este libro ocupa actualmente ocupa el lugar 9 de los 50 libros cristianos en español más vendidos.

Existe la versión en papel a un precio bastante accesible y también la versión electrónica. Puede conseguirse fácilmente por Amazon en ambas presentaciones y puedes solicitarlo en tu librería cristiana más cercana.

Aplaudamos y apoyemos las publicaciones de contexto latino con el que las mujeres de habla hispana pueden sentirse más identificadas.

Sobre las Autoras:

Keila Ochoa Harris ha publicado más de quince libros con diferentes editoriales. Estudió Consejería Bíblica y también ha sido maestra de inglés en diversos niveles. Además de escribir, le gusta leer buenos libros, asistir a musicales de Broadway y disfrutar de una buena película o serie televisiva con su esposo. Es parte de MAI, una organización que trabaja capacitando escritores, editores y publicadores en lugares difíciles del mundo. Tiene dos hijos, un niño y una niña.

Margie Hord nació en Honduras, de padres canadienses y «nació de nuevo» cuando vino a México a estudiar. Le gusta promover las misiones y la traducción bíblica. Es maestra de inglés y lingüística a nivel universitario. En cuanto a su amor por la redacción, es editora de la revista cristiana Alianza y escribe también para la revista Prisma. Le encanta ayudar a mamás y bebés con la lactancia materna y ha sido líder con el grupo La Liga de la Leche por 30 años. Es madre de dos hijos y abuela de seis nietos.

Mayra Gris de Luna ha compartido con diferentes grupos femeniles su visión de la mujer cristiana contemporánea durante los últimas 18 años. Su blog grisdeluna.com cuenta con más de 5 millones de visitas. Junto con su esposo ha colaborado en el ministerio de la música y alabanza. Son parte del equipo Matrimonios con Vida de la Iglesia Fuente de Vida, IDP. Tiene dos hijas. Le encanta viajar en familia y salir a charlar con su esposo disfrutando un buen café.

Yuri Flores es salva por la gracia de Dios, maestra de inglés, maestra de Escuela Dominical, líder de la reunión femenil e integrante de la Estudiantina Eben-ezer. Por muchos años ha colaborado con Operación Movilización y fue parte de la tripulación del barco Logos II durante 1998-2000. Trabajó en Israel con la organización «Christian Friends of Israel» en el programa de Bienvenida a los Nuevos Inmigrantes. Ha contribuido con artículos para las revistas Prisma y Alianza. Tiene once preciosos sobrinos; es soltera y muy feliz.


VÍSTETE CON HUMILDAD

Por Mayra Gris

Vestíos pues, como escogidos de Dios,

santos y amados… de humildad.

Colosenses 3:12

En los campamentos de verano una de de las actividades más emocionantes era la noche del banquete. Usábamos nuestro mejor vestido y tratábamos de mostrar impecables modales a la mesa en compañía de nuestra «pareja».

Recuerdo que en uno de ellos aprendimos la parábola del rey que hace un banquete para sus importantes invitados y éstos no asisten. Entonces el rey invita a la gente más sencilla y pobre del reino, y éstos si acuden gustosamente. Aquella noche de campamento, todos nos vestimos con ropa rota y vieja recordando a aquellas humildes personas. Curiosamente, nuestra vestimenta nos hizo sentir confiados y menos tensos.

Aunque humildad no es lo mismo que pobreza, en ocasiones, el materialismo y las apariencias influyen de manera negativa en nuestras actitudes. Es más fácil ser humildes y naturales cuando el enfoque no está en lo material. A veces usar vestimentas ostentosas puede hacernos perder esta hermosa cualidad.

¿A cuál de éstos dos tipos de invitados te pareces? Unos fueron arrogantes, no tuvieron tiempo en sus apretadas agendas para responder a la invitación del rey. Otros se vistieron de humildad y se regocijaron con sencillez de corazón.

Humildad es recibir la alabanza y pasarla a Dios sin tocarla.

 

Copiado de:

TALI, 365 gotas de rocío para chicas.

Junio 7

Ediciones Las Américas.

 

«SOLO ME IMAGINO»

Las reglas de etiqueta dictan saludar primero a la persona con mayor jerarquía; entre el joven y el señor de edad madura, se saludará primero al señor de edad madura; entre el presidente y el vicepresidente se saludará primero al presidente. Esas son reglas de la tierra. Cuando lleguemos ante el Trono donde está Dios y Jesucristo sentado a Su diestra ¿a quién saludar primero? ¿Al Creador del Universo, el Dios Todopoderoso o a Jesucristo, el Rey de Reyes? Mi mente es finita, no alcanza a comprender el momento de conocer a La Trinidad. Él es uno mismo, en tres personas. No hay jerarquías.

He visto imágenes de cuadros hermosos representando un momento, el momento en que Jesús te recibe con los brazos abiertos y te dice -“bienvenido, entra en el gozo de tu Señor”. El momento en que dejas tu cuerpo terrenal y tu espíritu regresa al hogar celestial.

La Biblia dice que los que mueren en el Señor en realidad “duermen”. Mi mamá, mi papá, mi abuelo y todos los que han partido en el Señor están dormidos. No han conocido al Dios Trino. No tendremos que preocuparnos por nuestras reglas de protocolo. Todos veremos a Jesucristo en las nubes por primera vez, cuando al sonar de la trompeta los muertos en Cristo resuciten primero y luego los que vivan nos reuniremos para estar siempre con El.

   He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá. Apocalipsis 1:7a

 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

1 Tesalonisenses 4:16-18

 

LLAMADAS A SER MADRES.

images-1EL LLAMADO A SER MADRES.

Elizabeth Elliot recuerda a las mujeres que la maternidad es un llamado divino.

-¿En qué trabajas? Te preguntan.

-“Soy mamá”

-¿Quieres decir que eso es todo lo que haces?¿Eso es todo?

Como madre, dedicas tu vida a cuidar personas – las pequeñas, para empezar, cuyas necesidades nunca parecen cesar. A veces, cuando tus días parecen estar completamente ocupados en limpiar cosas, trastos y fregaderos; pequeñas naricitas y grandes lagrimones,  te preguntas qué satisfacción se supone que ello debe significar para ti. Te preguntas sobre ser (además de la esposa y madre perfecta) una anfitriona creativa, intelectualmente productiva y hermosa … y lentamente tus sueños parecen evaporarse.

Has estado escuchando lo que nos dicen hoy en día sobre lo importante que es encontrarte, expresarte y afirmarte. Tal vez estas pensando que no eres nada mas que la «esposa de alguien» y la «madre de alguien más».  A veces te preguntas ¿qué clase de vida es esta?

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Hay una tribu en el sur de Sudán llamada «Nuers», donde el nombre de una mujer se cambia no cuando se convierte en una esposa, sino cuando se convierte en una madre. Ella es «ManPuk» – «Madre de Puka». Entre los Nuers, ser madre de alguien es lo que hace que la vida de una mujer tenga significado. Hace dos mil años había otra joven, de la tribu judía de Judá, que entendía esa verdad. El mundo nunca se ha olvidado de ella: María, la madre de Jesús, porque estuvo dispuesta a ser conocida simplemente como «la madre de Alguien».

La maternidad es un llamado. Es una vocación femenina. No nos dejemos intimidar por aquellos que quieren extinguir la luz y la alegría de la sexualidad tratando de convencernos de que olvidemos palabras como «masculino» y «femenino».

En el principio de los tiempos, cuando Dios creó al primer hombre y a la primera mujer a Su imágen, Él los puso a ámbos bajo el mandato divino de ser fecundos. La obediencia de la mujer a esa orden significaba darse a si misma. Primero se entrega a si misma a su esposo, él inicia y ella responde. Ella se entrega a sí misma por la vida de su hijo.Una mujer sabe, en las regiones más profundas de su ser, que es precisamente ésta entrega, la  causa por la que fué creada. Soltera o casada, su nivel de madurez se mide por cuánto da a los demás. Si está casada, se entrega a su marido y ella recibe plenitud. Si es madre, «pierde» su vida en su hijo y – misteriosamente – es de ésta manera como verdaderamente la encuentra.

Una mujer sabe que nadie puede decir realmente dónde termina el dar y comienza el recibir.

No es de extrañar que seamos confundidas cuando se nos pide que busquemos alguna vocación «mejor» o «superior» para «probar nuestra personalidad». No es de extrañar que estemos angustiadas por ser sometidas a los estándares masculinos y se nos diga que los conceptos de femineidad y masculinidad son obsoletos. En verdad son conceptos antiguos; porque para  empezar no los inventamos nosotros. Son conceptos que vienen de Dios. Él planeó todo el sistema. Es Dios mismo quien llama. Él llama a algunos a ser solteros, a algunas personas casadas para que no tengan hijos, pero llama a la mayoría de las mujeres a ser madres. La Biblia nos dice que hay «diversidad de dones» y todos nos son dados según la gracia de Dios. Ninguno de los dones de mi propia vida, ni mi «carrera», ni mi trabajo, ni ningún otro don es más valioso para mí que el hecho de ser «la madre de alguien».

Si nuestro llamado es ser madres, seamos madres con todo nuestro corazón. Con gusto, sencillez y humildad, como la pequeña niña campesina María que habló por todas las mujeres de todos los tiempos cuando dijo: «He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo confome a tu palabra. «(Lucas 1:38).

© 2002-2005 Good News Publishers.

Autora: Elizabeth Elliot

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

 

LA FRESCURA LLEGARÁ.

TALI, 365 GOTAS DE ROCÍO. Ediciones Las Américas.

Por Mayra Gris de Luna.

 

¡Alégrense en el Señor su Dios! Pues la lluvia que él envía demuestra Su fidelidad. Volverán las lluvias de otoño, así como las de primavera.

Joel 2:23 (NTV)

El ciclo agrícola en Israel comprende lluvias tempranas, lluvias torrenciales y lluvias tardías. Las tempranas preparan el terreno para ser sembrado. Las torrenciales hacen que el terreno las absorba para fluir en forma de manantiales. Las tardías sirven para completer la maduración del fruto. El tiempo entre las lluvias, es un tiempo de sequía.

En el ciclo de la vida, Dios también permite tiempos «secos», tiempos de crecimiento, tiempos para madurar y tiempos de dar fruto. Cuando el pueblo de Israel atravesaba una gran sequía, Joel, el profeta, promete que volverán las lluvias a los campos.

Del mismo modo, Dios no promete que nunca habrá problemas, pero sí promete estar con nosotros siempre. Puedes voltear hacia tu pasado y recordar las temporadas de sequía en tu vida; cuando los problemas te afligieron hasta sentir esa sed que solo Cristo sacia. El agua refrescante de Su Consuelo siempre llegó.

Como Dios es fiel, puedes estar segura de que así como lo ha hecho en el pasado, lo hará también en el futuro. Tan seguro como la lluvia después de la sequía, la frescura llegará.

«Pero el que beba del agua que Yo doy nunca más tendrá sed»

Jesucristo.

 LA FRESCURA LLEGARÁ

Copiado del libro: TALI, 365 gotas de rocío para chicas.

Keila Ochoa, Margie Hord, Mayra Gris, Yuri Flores.

Ediciones Las Américas.

TALI 365 gotas de rocio para chicas, Ediciones Las Américas

 

NUNCA TE ABANDONARÉ.

CORAZÓN DESGARRADO.

Por Mayra Gris de Luna.

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«Israelitas

¡yo no puedo abandonarlos!

¡No sería capaz de hacerlo!

Mi gran amor por ustedes

no me lo permite«

Oseas 11:8

(Traducción al lenguaje actual)

 

Dios es bueno. Es un Dios de amor. Un padre cuyo amor por sus hijos es perfecto.

Hijos inconformes le olvidaron en el desierto construyendo otro dios con sus propias manos, pero no por ello los abandonó. «No sería capaz de hacerlo».

Israelitas ignorantes gritaron: -«¡Crucifícale! sedientos de Su sangre. Él la derramó voluntariamente. No abandonó su mision. «No sería capaz de hacerlo».

Los siglos pasan y la historia se repite. Un hijo desobediente que adultera por aquí, una hija piadosa que siente que puede juzgar a los demás por allá; la chica que dice mentiras, el joven que no quiere perdonar a su padre. Dios los mira con el corazón desgarrado, mientras sigue, sigue y sigue amando.

Tu tampoco escapas de Su perfecto amor.

También a ti en todo tiempo con amor te ve el Señor.

Y no hay nada tan malo que pudieras cometer,

que con ello puedas tú Su gran amor perder.

Cuando la culpa nuble tu razón,

y el temor inunde tu corazón

puedes con seguridad, recibir Su sanidad.

Podrás entristecerlo, mas jamás podrás perderlo.

¿Rechazarte? No, no, no, Él no sería capaz de hacerlo.

 

Copiado del libro: TALI, 365 gotas de rocío para chicas.TALI 365 gotas de rocio para chicas, Ediciones Las Américas

 Autoras:

Keila Ochoa,

Margie Hord,

Mayra Gris,

Yuri Flores.

Ediciones Las Américas.

 

HAY GANANCIA EN EL MORIR.

Por Mayra Gris de Luna.

«Porque para mi el vivir es Cristo,

y el morir es ganancia.»

Filipenses 1:21

Tengo la impresión de que la mayoría de las personas no deseamos morir. Tenemos un instinto natural por aferrarnos a la vida, un «instinto de conservación». Es natural sentir miedo al dolor y temor ante lo desconocido. Sentir apego por las personas con quienes hemos compartido nuestra vida. No solo apego a las personas; también hacia nuestras cosas, lugares, a las pasiones que nos hacen vivir intensamente y aún hacia nuestras mascotas. Decir adiós a todo ello no siempre es tan fácil. Donde se encuentra nuestro tesoro, ahí está nuestro corazón; por eso el Apóstol Pablo podía declarar con plena convicción que al poner en la balanza por un lado su vivir, y por el otro lado el ladrillo de todo lo que implica el morir en Cristo, éste ultimo es tan pesado, que la diferencia evidentemente se traduce en ganancia.

Para Pablo, Cristo era el centro de su existencia en ésta tierra; su blanco, su objetivo, su razón de ser. Por ello su perspectiva de encontrarse cara a cara con Él, implicaba pasar a un estado mejor, llegar por fin a la meta, ganar y obtener el premio. Para quienes viven con intereses ajenos a las cuestiones espirituales y eternas, el concepto de encontrarse con un Dios en el que tal vez ni siquiera creen no tiene atractivo alguno. Se necesita amar a Dios mas que a cualquier cosa aquí en la tierra para considerar la muerte como una ganancia.

Hace unos días falleció un querido hermano en Cristo. Mi esposo y yo asistimos al sepelio. Cantamos himnos de esperanza a lado de personas amadas con quienes hemos coincidido en nuestra carrera en ésta tierra. Algunos empezaron a compartir recuerdos de la vida de nuestro hermano y aún en la tristeza pudimos incluso reír juntos. Sabíamos que él se encuentra en un lugar mejor… que había ganado ya.

A unos 20 pasos de ahí se encuentra la tumba de mis padres. No imagine llegar a éste lugar aquel día ni que éstas tumbas quedaran tan cercanas. Estuve unos minutos frente a la lápida observando sus nombres grabados allí. Recordándoles. Hablando con Dios sobre ellos. Pensando que  tambien estaban en una situación mejor. Como siempre, toqué la piedra y la tierra con mi mano como queriendo tocarlos y como un símbolo de despedida.

Los que estamos en Cristo ¿Qué ganamos al morir?

Eternidad.

Me gusta pensar que estaré en un lugar donde no importen ni mis arrugas ni mis canas. Donde seré «immune» al paso del tiempo  y nunca volveré a llegar tarde ni tendré que manejar en horas pico. Pienso en algo aún mejor, vivir en una dimension atemporal. No es fácil comprender la eternidad; algo que no tiene principio ni final, pero si puedo estar segura de que eso es mejor que simplemente perecer.

Paz.

Adios a la tristeza, al llanto y al dolor. No mas migrañas por estrés ni recibos por pagar. No habrá terror nocturno pensando en fantasmas, momias, zombies, aliens, chupacabras, nahuales, demonios o aún peor: politicos corruptos. Solo vivir en completa relajación sabiendo que los secuestradores, terroristas suicidas y pederastas no tienen permitida la entrada. Vivir por siempre en un lugar sin racismo, cocaina, alcohol ni armas químicas. Morando en completa paz. Sin culpabilidad ni tentación. Sin antidepresivos ni estrés.

Hallaremos descanso.

No habrá que lavar ropa ni trapear pisos. No mas despertador a las 4:30 de la mañana. Han fallecido personas que trabajaron duro. ¡En verdad es un alivio saber que ya descansan! Algunos reposan de  sus trabajos, otros de tanta enfermedad.  Hay quienes se liberaron de su pena y sufrimientos.  Ahora duermen. «Descansan en paz». «Éstos, los que murieron en Cristo resucitarán primero, y luego nosotros los que vivimos seremos arrebatados y nos uniremos para estar todos juntos siempre con el Señor.»

Un cuerpo transformado e incorruptible.

Perfecto, 90-60-90, sin dietas, diabetes, gastritis, colesterol o alergia. Sin olor a sudor ni sentir comezón en los lugares mas inalcanzables de la espalda. Sin necesidad de vacunas. Tal vez con la capacidades tipo «X men» de atravesar paredes y aparecer en diferentes lugares casi al mismo tiempo.

Compañía amada y selecta.

Le veremos cara a Cara. ¿Has imaginado el momento sublime de ver Su rostro, tocar Sus pies, fundir sus ojos en los tuyos y disfrutar de Su mirada de amor, perdón  y aceptación?

Escuchando nuestro nombre pronunciado por Sus labios y con el tono de Su voz. Sintiéndonos completos por haber llegado al hogar. No ser más peregrinos ni extranjeros. Estar en casa. Con la seguridad, aceptáción y amor de nuestro Padre diciendo: – «Entra, bienvenida buena sierva y fiel, gózate».

Nos encontraremos con nuestros seres amados que han partido antes.  Pienso en abrazar a mi papa y a mi mama; a mi abuelito, a mi abuelita, a mis tios y muchas otras personas que año con año van bajando del tren de la vida. Allá estará el Sr. Taylor, la Miss Negrete, el Pastor Lupito , el Pastor Osorio y tantos amados más. Quiero platicar con María la madre de Jesús y  con la reina Esther; quiero conocer a Don Moises, a Su alteza el Rey David, al Apóstol Pablo y todos los demás discipulos.  Y  lo mas «cool»: veré al angel Gabriel, Ángeles, Arcángeles y  el ejército completo.

Una morada perfecta.

El lugar que Cristo está preparando para nosotros,  inimaginable y hermoso: La ciudad Santa se encuentra descrita en la Biblia. Mejor que un paisaje en Suiza y mas lujosa que el Palacio de Versalles.  Imagina un mar de cristal, calles de oro y puertas con piedras preciosas donde no habrá obscuridad porque ¡la gloria de Dios lo ilumina todo!

Adorandole siempre.

Me encantan  los grandes coros cristianos y la majestuosidad de las obras que entonan. Amo la reverencia y puntualidad en los templos Metodistas,  las rondallas de los Hermanos Libres, el entusiasmo de mis hermanos Pentecostales palmeando siempre y hasta danzando con alegría de corazón. En una ocasión estuve en tres diferentes congregaciones el mismo domingo y me gozaba de reencontrarme con personas que he conocido a lo largo de mi vida. ¡Podia sentir amor en cada iglesia local! Me entristecía no poder congregarme siempre con cada uno de ellos. Ahí entendí lo hermoso que será la «Koinonía Celestial». Todos a una, un mismo estilo o todos, sin competencia y ahí si, frente al Trono, adorando y alabando al Dios mismo, el homenajeado por siempre,  el «motivo de nuestra canción.»

Es fácil desear morir cuando  estamos enfermos y deseamos el cielo como un alivio a nuestro dolor. Ansiamos estar en aquel lugar cuando nos vence la desesperación en medio de un problema. Pero cuando estamos bien nos olvidamos, y siendo sinceros la mayor de las veces quisieramos que ese momento se postergara el mayor tiempo posible. Queremos vivir, amar, viajar, hacer muchas cosas todavía. Cuando todo está bien podemos evaluar en donde se encuentra nuestro tesoro. Dicen que donde pasas mas tiempo, donde inviertes más dinero, ahí está tu corazón.  «Poned la mira en las cosas de arriba», nos aconseja otra vez el apóstol Pablo o como dice aquel canto: «Fija tus ojos en Cristo».

¿Tu vivir es Cristo?

¿Qué es tu vivir?

 Seguramente no es algo malo ni pecaminoso;

es natural que lo mas importante para nosotros

sean  los hijos, la pareja, el trabajo, el deporte o algún hobbie.

Como Abraham, tenemos que entregarlo.

Estar dispuestos a sacrificarlo.

Poner nuestra obediencia y amistad con el Señor como nuestra prioridad

y poder decir con convicción:

 -«Para mi sí, el vivir es Cristo,

y si, el morir es ganancia».

 

 

 

 

 

 

 

 

HEROES SIN CAPA.

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Por Mayra Gris de Luna.

«Y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia»

 Romanos 6:18 (Reina Valera 1960)

Todos los niños tienen su superhéroe favorito, y las chicas y chicos también. Para algunos una tienda de cómics bien surtida es una especie de «paraíso». Iron Man, Superman, Capitan América, La Mujer Maravilla y otros más tienen algo en común: hacer el bien. Incluso algunos de ellos unen sus fuerzas para trabajar en equipo contra el mal, haciéndose llamar «La liga de la justicia».

La vida real no es tan diferente. Existe el bien y el mal; y lo que no es de Dios, es de Satanás. Todos participamos en esta Guerra espiritual donde el enemigo conoce qué tipo de «kriptonita» nos puede debilitar. Estamos constantemente peleando nuestras batallas.

Hoy en día existen muchos heroes y heroínas de carne y hueso, solo que no usan capa. Son personas valientes que conocen la diferencia entre lo bueno y lo malo, que tienen una convicción muy firme de hacer lo correcto y que encuentran su fuerza en Dios para vivir íntegramente.

La Biblia dice que Jesucristo ya nos ha librado del pecado. Ahora estamos al servicio de Dios para hacer el bien. Tú eres una superheroína o un super héroe al servicio de la justicia. Sé valiente.

¡En Cristo eres más que vencedor (a)!

«La valentía no es solo una de las virtudes,

sino la forma de toda virtud en el momento de la prueba» C.S. Lewis

Copiado y adaptado de: TALI 365 gotas de rocío para chicas. Ediciones las Américas.

                                               Autoras: Keila Ochoa, Margie Hord, Mayra Gris y Yuri Flores.

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LOS FANTASMAS DEL ABISMO.

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Por Mayra Gris de Luna.

Colosenses 1:13, 14

Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de pecados. (NVI)

Adivina el tema de esta familia de palabras: iceberg, proa, Leonardo Di Caprio. ¡Adivinaste! “Titanic” ha sido un tema fascinante sobre todo para el productor cinematográfico James Cameron. No solo produjo la galardonada cinta, sino el documental “Los fantasmas del abismo”. Dos cámaras-robots submarinos fueron lanzadas al lugar del final descanso de la leyenda.

Ojos humanos no se habían asomado por aquellas hermosas ventanas desde 1912 porque no es posible sobrevivir a tal profundidad. Las luces de los robots rompen la densa oscuridad para inundarnos de añoranza al poder observar el imponente casco ahora corroído por la sal, las lujosas vajillas y exquisitas lámparas cundidas de óxido.

La Biblia dice que Dios arrojó nuestros pecados al fondo del mar desde aquél día en que los confesamos y creímos en su perdón absoluto. Él nunca más se acordará de ellos. A veces perdemos la paz porque con los ojos de nuestra mente nos asomamos a ese abismo donde yacen oxidados los errores del pasado.

Recuerda siempre que has sido totalmente perdonada. Tu deuda fue completamente pagada en la cruz. Cuando se asome la culpa toma el control de tus pensamientos y emociones. Voltea en la dirección correcta, no hacia abajo, donde domina la oscuridad, sino hacia el cielo, donde reina el Príncipe de Paz.

“Mis pecados son borrados ya, mi Jesús los sepultó en la más profunda mar”

Coro cristiano.

Copiado de: TALI, 365 gotas de rocío para chicas. Ediciones Las Américas.

                        Autoras: Keila Ochoa, Margie Hord, Mayra Gris y Yuri Flores.

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CAMINANDO EN EQUILIBRIO.

CAMINANDO EN EQUILIBRIO

Por Mayra Gris de Luna.

Si un trapecista pierde el equilibrio, las consecuencias pueden ser desastrosas. Lo mismo puede suceder en nuestra vida diaria. Mantener el equilibrio en todas las áreas de nuestra vida es importante. Aún estando consciente del tema, y haciendo esfuerzos por lograrlo, no es fácil. Hay etapas de la vida de una mujer en que lograr mantener el equilibrio se convierte en todo un reto. Controlar las emociones como el enojo, la tristeza y la desesperanza bajo la influencia de nuestras hormonas puede ser igual o hasta más difícil que mantener el equilibrio en la cuerda floja. Una vida en equilibrio viene como consecuencia de tomar decisiones equilibradas, tener una agenda equilibrada, actuar en base a prioridades en orden, hasta tener una dieta equilibrada que nos permita tener un cuerpo a la medida y una salud estable.

Aún sin darnos cuenta, hay cuatro factores que son importantes para la mayoría de las personas: el éxito, el confort, el control y el ego.

No son cosas malas en si mismas, al contrario, solo que son aspectos de nuestra vida en los que debemos poner especial cuidado en que siempre estén supeditados al equilibrio precisamente. Estar consciente de ello ha traído mucho bienestar a mi vida. Creo que es importante y me está ayudando en mi caminar, y ya que vamos caminando juntas me interesa que tu lo sepas y lo tomes si ves que puede serte de utilidad.

EXITO. Dios nos ha llamado a vivir «vidas abundantes», y yo creo que esa es una buena definición de una vida exitosa. Cada cabeza tiene su propia definición y visualización de lo que es el éxito, y no es malo buscarlo ni tenerlo. La insatisfacción viene cuando perdemos el equilibrio y se convierte en el principal motivante de nuestra vida. Nos puede generar mucha frustración. La Biblia dice:

«Y TODO lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres»

Colosenses 3:23

Estas palabras me llenan de paz. Me iluminan acerca de cual debe ser el motivante correcto para lo que hago y lo que busco en la vida.

CONFORT. Hay cosas que debemos realizar que nos obligan a salir de nuestra área de confort. Pedir disculpas, disciplinarse con una rutina de ejercicio diario, aprender algo nuevo, subir al siguiente nivel, servir, ayudar, dar. El temor y la flojera nos paralizan y no avanzamos. Este aspecto es más sutil y engañoso. Nos exige buscar y escudriñar dentro de nosotros. Ser honestas y reconocer que necesitamos esforzarnos más. Mirando a la mujer virtuosa que describe Proverbios 31:10-31, podemos identificar las veces que ella tiene que salir de su zona cómoda para ser una mujer productiva y digna de reconocimiento.

CONTROL. Este aspecto puede ser tan sutil que nuestro insonsciente lo disfraza. Y queremos «controlar» a nuestros hijos, a nuestro esposo y a las personas con las que nos relacionamos. Nos sentimos mejor cuando interiormente «aprobamos» lo que hacen, lo que piensan, lo que dicen, cómo se visten, en qué gastan su dinero, y al esposo queremos controlarle la cartera y ¡hasta la mirada!

Nos justificamos pensando que es «por su bien». Pero nos desgastamos y afligimos en el proceso. El equilibrio en ésta área es bien importante porque tampoco podemos desentendernos de los demás, especialmente de nuestra familia. En este sentido la paz me la da la oración. Tomarnos de la mano del Señor y como dice la Palabra:

«No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.»

Filipenses 4:6-7 (Nueva Versión Internacional)

EGO. Tal vez si Dios nos diera una lista de todas las cosas que hemos hecho para satisfacer nuestro ego nos costaría creerlo. Una correcta autoestima es no valorarnos ni más ni menos, sino en la medida justa y equilibrada. El enfoque aquí no es sobrevalorarnos o no, sino que el Ego se convierta en un motivante fuerte y desequilibrado para hacer lo que hacemos. El egoísmo, orgullo y la vanidad pueden llegar a controlarnos tanto que nos pueden hacer caer de la cuerda. Nos hacen tambalear en nuestras relaciones.

«Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación»

Romanos 12:3

Cuando «filtré» mi vida a través del análisis de éstos cuatro aspectos en ella, me dí cuenta de fallas muy específicas que debía reparar para equilibrar mi vida. Lo mejor fue que mi ser interior se liberó de muchas cosas en el proceso. Pude comprender el por qué de muchas de las actitudes, reacciones y decisiones que me han robado tranquilidad en algunos de los días en los que sentía que mi vida perdía su brillo.

Que lindo recordar siempre que cuando sentimos que nos vamos a caer porque hemos perdido el equilibrio, podemos tomarnos de la mano del Señor y continuar Caminando.

¡Camina conmigo!

Te invito a seguir mi blog «CAMINANDO», es un blog que he empezado recientemente con meditaciones sobre vida diaria. Son lecturas ligeras para mujeres.

Visítalo haciendo clik aquí: http://mayragris.com

 

UNA NOTA RECONFORTANTE.

UNA NOTA MUY ESPECIAL

Por Mayra Gris de Luna.

Hace unos días, reorganizando mi «caja de recuerdos», me detuve a contemplar uno de mis apreciados tesoros. Es la Biblia de mi mamá. Al contemplar sus partes subrayadas, los recuerdos entre sus páginas, y sus notas, me sigo dando cuenta de la fe en Dios que mi mamá tenía. Eso me llena de gozo y paz.

Encontré también una nota que yo copié de algún lado hace mas o menos veinte años. Recuerdo que las palabras me confortaron grandemente en aquellos años al enfrentar algunas pruebas como el accidente de mi hermano. Cayó de la ventana del segundo piso y tuvo varias fracturas a la edad de 4 años. Me afligía sobremanera el pensar que no pudiera volver a caminar. Tuvo complicaciones porque era alérgico a la penicilina y no lo sabíamos. Recuerdo cuando llorando, oraba hincada por las noches rogando a Dios por él. Ahí experimenté por vez primera la diferencia entre clamar y orar. Clamar es pedir con todas tus fuerzas. Cuando uno se encuentra en la desesperación y reconoce que únicamente Dios tiene el poder para cambiar las cosas. Y entonces uno le pide y aún más, le suplica.

Aquel año también perdí un bebé en las primeras semanas del embarazo. Tuvieron que hacerme un legrado. Para mí fue una pérdida dolorosa, pero sobre todo tenía temor de no poder tener hijos. También oraba al Señor que en el futuro nos bendijera con una familia.

Un par de semanas después de eso, tuvimos un accidente mi esposo y yo. Un auto proveniente del lado contrario del boulevard literalmente nos cayó encima. Dios nos libró a mi esposo y a mi. El auto salió tan dañado que no pudimos usarlo en varios meses. Mi esposo entonces tenía que regresar del trabajo en el camión, que a esa hora solía venir muy lleno. Una tarde, al llegar a casa, se dio cuenta que le habían robado el sobre con  su sueldo de un mes.  Afortunadamente nuestras familias nos apoyaron con despensa y comida. Recuerdo que mi cuñado criaba pollos y un día mató uno y me lo díó para que lo cocinara. 🙂

En aquellos tiempos no teníamos internet, ni powerpoints motivacionales, y yo recuerdo que leía mi Biblia y también sacaba mi hojita, la leía y me sentía reconfortada.

Ahora estoy segura de que Dios escuchó mis oraciones. Mi hermano sanó. Tuve dos hijas. Dios ha provisto siempre para nuestras necesidades.

Cinco años después murió mi mamá, y al año siguiente mi papá. Volví a mi búsqueda ferviente de palabras de aliento de la Palabra de Dios, volví al clamor en oración y también leía mi hojita.  Desde ahí  se quedó guardada entre las páginas de  la Biblia de mi mamá.

Ahora que la encontré, tal vez no solamente me sirva a mí.

La nota dice así:

«No hay nada: ninguna circunstancia, ningún problema, ninguna prueba que pueda alcanzarme sin haber pasado antes a través de Dios, y a través de Cristo y luego a mi.

Si ha llegado tan lejos, ha sido con un gran propósito, que quizás no entienda en el momento. Pero si rehúso a caer en el pánico, y elevo la mirada hacia El y la recibo como viniendo del trono de Dios para un gran propósito de bendición en mi propio corazón, ningún dolor puede perturbarme, ninguna prueba puede destrozarme, ninguna circunstancia puede aterrarme, porque descanso en el gozo de mi Señor.

Ese es el descanso de la victoria.

Desde el punto de vista de Dios, las pruebas por las que atravesamos no son tan importantes como las reacciones que tenemos ante ellas».

EL DESCANSO DE LA VICTORIA.

La oración,

la lectura de la Biblia

y las palabras de aliento de otras personas

pueden reconfortar nuestro espíritu 

cuando enfrentamos momentos muy difíciles

en nuestra vida.

TENGO UNA MADRE QUE ORA.

Mamá y yo

Algunos han tenido reyes en su linaje

alguien a quien se le rindió honor

yo doy honor a mi Madre que para mi es una reina

porque tengo una Madre que ora.

Tengo una Madre que ora por mi

y clama por mi al Señor todos los días

¡Oh qué diferencia marca en mi!

Tengo una Madre que ora.

Algunos tienen éxito en el mundo

y confían en las riquezas que han hecho.

Este es mi tesoro mas preciado:

Tengo una Madre que ora.

Las oraciones de mi Madre no me pueden salvar

solo las mías pueden lograrlo;

pero mi Madre me presentó a Alguien,

Alguien que jamás me fallará.

Oh si… tengo una Madre que ora por mi

y clama por mi al Señor todos los días

¡Qué diferencia marca en mí

que tengo una Madre que ora!

Autor anónimo.

MI VIAJE EN EL TREN.

EL TREN DE LA VIDA

Por Mayra Gris de Luna.

Un día me di cuenta de que iba en el tren… el tren de la vida.

Yo no pedí subir, pero ocurrió. ¡Qué afortunada! A fin de cuentas ¡qué “suerte” he tenido de nacer!

¿Suerte? ¿Destino? O algo mejor que eso: propósito, diseño, predestinación divina.

Nuestra presencia aquí tiene más que ver con eternidad y significado. Tiene que ver con “El Alfa y La Omega”: el camino, la verdad… la vida.

No ha sido un viaje corto, y espero que sea muy largo. Ha durado lo suficiente para disfrutar lo mejor de la vida: el amor, la familia, las personas. Un sin fin de ellas me han acompañado en mi viaje  y me han proporcionado agradable compañía. A su vez, yo les he acompañado a ellos deseando que mi presencia no les haya sido molesta. Hemos compartido lugares de incomparable belleza. Aunque todos hemos tenido que pasar durante el recorrido por parajes desolados y áridos. Horas interminables de desesperación. Túneles obscuros de aprendizaje y desesperanza.

En mi vagón viaja conmigo mi familia: mi esposo y mis hijas. En tiempos pasados me acompañaron mis papás y mis abuelos. Pero les tocó bajar cuando cumplieron su misión. Ellos llegaron a su estación. Su asiento vacío me llena de recuerdos sobre su presencia en nuestras vidas. Compartimos  con ellos felices momentos y  varios lugares que nos dejaron valiosas enseñanzas. Muchas de ellas hoy nos han sido útiles para aprovechar mejor nuestro propio viaje. Les extraño, pero se que algún día me reuniré con ellos cuando me toque bajar. Cuando cumpla el propósito que Dios tiene para mi.

En otros vagones viajan mis tíos y otros familiares, también amigos y otros conocidos. En ocasiones nos encontramos y nos visitamos. Aunque debo reconocer que hay temporadas en que cada quien se enfoca tanto en su itinerario que nos llegamos a distanciar. Pero cuando nos encontramos, qué divertidos momentos hemos podido compartir. Cada persona me ha brindado algo para enriquecer mi estancia. Una estancia plena de aventuras y recuerdos.

Todos vamos bajando del tren de la vida cuando nos toca llegar a nuestro destino. No sabemos cuando, pero nos toca bajar cuando es el momento, para nunca volver a subir. Es un viaje sin retorno. El boleto es sólo de ida. Por ello atesoro cada momento del recorrido. Cada segundo con mi esposo. Cada hora con mis hijas, cada amanecer y cada flor.

Cada uno de mis días en el viaje es un hermoso regalo de Dios lleno de nuevas sorpresas y misericordias.

Viajo en paz porque tengo todo preparado para cuando mi viaje termine. No quiero bajar todavía pero estoy lista. No podré llevar nada conmigo mas que mi historia.

En el tren de la vida nadie pidió subir, pero nadie se quiere bajar.

¡Feliz viaje!

«Vivamos de tal manera, que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío deje lindos recuerdos a quienes continúen viajando en el tren de la vida»

* Existen pensamientos de diferentes autores sobre «El tren de la vida». 

   Esta es mi versión. 

  Para ver la versión de César Lozano haz click aquí.

MIS PALABRAS «MÁGICAS».

 

Por Mayra Gris de Luna.

«Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”.

Hebreos 4:12

Intranquilidad, sospecha, inquietud, temor, miedo, fobia, pánico, terror… diferentes niveles de la misma emoción…temor en sus diversas modalidades… y las he sentido todas.

¿Recuerdas tus primeros miedos?

¿Los míos? Muchos…

Miedos de niña…

Aún siento la mirada de aquella araña moviendo sus largas patas justo en el techo arriba de mi cama, los perros callejeros ladrando cerca de la puerta de la tienda. Recuerdo que mi abuelita me llevó al cine a ver una película de “Las momias de Guanajuato” y yo terminé escondida debajo del asiento. Días más tarde, rumbo a Guadalajara, pasamos un par de días a Guanajuato y ¡oh no!, mis papás deciden visitar el museo de las momias. Aquella noche en el hotel ha sido una de las más largas…

Miedos de joven…

Juventud, el divino tesoro lleno de vida, energía, ilusión, valentía, vigor… será por eso que no recuerdo temores. Uno siente que tiene al mundo en las manos.

Pero, ya recuerdo… tenía 18 años… en una camilla rumbo a la sala de operaciones cuando me quitaron las amígdalas, mis piernas empezaron a temblar. Me percato de ello y trato de controlar el movimiento pero no puedo, parece que el darme cuenta de ello hace que temblara más… instintivamente empiezo en mi mente a repetir las palabras del Salmo 23: “Jehová es mi pastor… nada me faltará…” llegamos al quirófano, y todavía me da tiempo de observar a los lados las bandejas con instrumental, grandes pinzas de varias formas y tamaños hacen que me percate de nuevo del temblorcito… así que continúo: “aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno porque Tú estás conmigo…”

Miedos de mujer…

Disfrutando mi Baby Shower de mi primera bebé, compartí con las demás mujeres mi alegría y gratitud por el embarazo y también el temor que me infundía pensar en el momento del parto. Una sabia mujer, mi amiga Janis Bears, a quien respeto y quiero mucho compartió conmigo las palabras del Salmo 56:3

“En el día que temo, yo en Ti confío”.

En los días siguientes, cada vez que sentía temor, repetía: “en el día que temo, yo en Ti confío”, y el resultado parecía mágico, el temor se fue tornando en confianza.

Sin confianza no hay gozo y sin gozo no hay paz.

Así fue como el Salmo 56:3 se convirtió en mi “Bibidi Babidi Bú” * . Como una  varita mágica, al momento de pronunciar las palabras,  penetraban en mi alma, en mi espíritu, en mis coyunturas y mis huesos, hasta inundar mis pensamientos de paz.

Y ya sé que cuando la paz llega a habitar en nuestra mente no llega sola. Trae un invitado inseparable: el gozo; y como el  «Ábrete Sésamo» *  abría las puertas de un lugar mágico y secreto lleno de riquezas; el gozo,  la paz y el amor se van multiplicando como un halo de chispas brillantes, en paciencia, benignidad, fe, mansedumbre, y templanza, llenando mi mente, mi corazón, mi ser entero, mi vida, y hasta mi casa.

¿Magía? No.  Es la obra del Espíritu Santo, el Consolador que mora en nosotros, quien produce el fruto.

No es magia, sino algo más extraordinario y sobrenatural el hecho de que la Palabra de Dios es viva, no son sólo palabras. No es un conjuro. Es la palabra de Dios. Santa e inspirada. Poderosa y eficaz.

Casi no podía recordar temores de mi juventud, pero ahora podría hacer una larga lista de los que rondan mi mente a veces.

Temor a la enfermedad, a la soledad, a la incapacidad física, a la vejez, a la falta de provisión, al porvenir de mis hijas, al dolor, a la muerte…

Así como Mary Poppins cantaba “Supercalifragilisticoespialidoso” * y el panorama lucía mejor y más divertido, yo repito mi Salmo 56:3 y en un abrir y cerrar de ojos, como “Mi bella genio” *, el temor simplemente… ¡se va!

EN EL DIA QUE TEMO YO EN TI CONFIO

VEN Y COMPRUÉBALO.

 JESÚS Y NATANAEL

Preguntó Natanael:
—¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret? Felipe le contestó:
—Ven y compruébalo.

Juan 1:46

 La primera respuesta dada al primer incrédulo es la única que hace falta. Cuando Natanael dudó que algo bueno pudiera salir de Nazaret, la respuesta de Felipe fue simple: «Ven y compruébalo».

La pregunta de Natanael sigue resonando: «¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?» ¿Han cambiado este mundo dos mil años de cristianismo? ¿Vale la pena estudiar la vida del joven carpintero de Nazaret?

La pregunta sigue en pie.

Y la respuesta de Felipe sigue siendo satisfactoria. Ven y compruébalo.

Ven y comprueba la roca que ha sobrevivido los embates del viento de los tiempos.

Oye su voz.

La verdad inconmovible,la gracia inmaculada,

la lealtad sin cobardía.

Ven y comprueba la llama que los tiranos y los déspotas no han podido extinguir.

Ven y comprueba la pasión que la opresión no ha aplastado.

Ven y comprueba los hospitales y los orfanatorios levantándose junto a las ruinas del humanismo y del ateísmo. Ven y comprueba lo que Cristo ha hecho.

Ven y comprueba el gran drama que se ha tejido a través de veinte siglos de historia y arte.

Handel llorando mientras compone El Mesías .

Da Vinci suspirando mientras pinta la Última Cena .

Miguel Ángel dando un paso atrás en busca de la perspectiva de la escultura de su

David y pidiéndole que hable.

¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret? Ven y compruébalo.

Comprueba cómo Wilberforce lucha por la libertad de los esclavos en Inglaterra, porque creía.
Comprueba que Washington ora en Valley Forge, porque creía.

Comprueba que Lincoln solo lee su Biblia de hojas gastadas, porque creía.

¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret? Ven y compruébalo.

Ven y comprueba las vidas cambiadas:

el alcohólico ahora es sobrio,

el amargado ahora tiene gozo,

el avergonzado ahora es perdonado.

Ven y comprueba los matrimonios reconciliados, los huérfanos adoptados, los presos inspirados.

Viaja hasta la selva y escucha los tambores marcando alabanzas.

Entra a hurtadillas por los rincones del comunismo y comprueba que los creyentes adoran bajo amenaza de muerte.

Camina por las celdas de los condenados a muerte y nota al preso que aunque el hombre condenó, Dios lo liberó.

Aventúrate en las cárceles y los calabozos del mundo y escucha las canciones de los salvos que rehúsan mantenerse en silencio.

¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?

Ven y comprueba la mano horadada de Dios tocando el corazón más humilde, enjugando las lágrimas del rostro arrugado y perdonando el pecado más horrible.

Ven y compruébalo.

Ven y comprueba la tumba. La tumba una vez ocupada, ahora vacante; la sepultura una vez sellada, ahora vacía. Los cínicos han construido sus teorías, los incrédulos han salido con sus preguntas. Pero sus reflexiones continúan fundiéndose a la brillante luz de la mañana de resurrección.

Ven y compruébalo. Él no evita a quienes indagan.

No pasa por alto a quienes investigan.

No teme a los que buscan. Ven y compruébalo.

Natanael vino. Y Natanael comprobó. Y Natanael descubrió: «Maestro, ¡tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».

 tomado de el libro «El trueno apacible»

de Max Lucado.

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AMOR QUE NO ABANDONA.

AMOR QUE NO ABANDONA

Por Mayra Gris de Luna.

Nos casamos en el mes de Abril. Veintiún años han pasado desde que mi esposo y yo hicimos un pacto. El pacto del matrimonio. Pronunciamos votos que son promesas. Promesas de fidelidad, de cuidado, de amor, de lealtad, de compromiso. Las hemos guardado hasta hoy. Y no porque los años pasen son menos importantes y no porque los años pasen las vamos a olvidar. Es bueno recordar que hicimos un pacto. Que firmamos un contrato legal. Que las promesas no sólo nos las hicimos nosotros. Las hicimos a Dios. Un Dios de pactos.

El matrimonio tiene diferentes sabores. A veces es exquisito y dulce. Otras es agrio. Hay momentos amargos y a veces hay momentos simples. Por supuesto que hay sabores que no nos agradan tanto. Pero así como en un banquete, para disfrutar del postre es necesario pasar por diferentes tiempos; saboreamos más la calma, después de la tempestad.

Matrimonio: Promesa eternaEn un tiempo en que la sociedad se ve afectada por tantos divorcios, es necesario que los matrimonios nos afiancemos de La Roca.  

Es importante que nos tomémos fuertemente de la mano de nuestro Dios, quien a su vez ha cumplido Su promesa de no abandonarnos no sólo porque El es fiel, sino porque nos ama.

Aprendamos de tal amor que se entregó hasta la muerte; de ese amor que cubre multitud de faltas: el amor que no abandona.

Amemos así a nuestra pareja. Abandonar no es una opción.

Comparto una porción de un escrito de Max Lucado, un escrito que no por ser bello deja de ser una fuerte exhortación para cumplir nuestra promesa matrimonial.

«Notable. Dios hizo un pacto con el hombre. Una y otra vez, Dios ha honrado ese pacto:

Cuando los hijos de Israel se quejaron en la esclavitud, Dios no los dejó.

Cuando después de haberlos liberado, ellos querían regresar a Egipto, Él no los dejó.

Cuando hicieron un becerro de oro y lo adoraron, Dios no los dejó.

Cuando su rey, el rey David adulteró, mintió, engañó, y cometió asesinato, Dios no abandonó a su pueblo tampoco.

Cuando los propios amigos de Jesús se quedaron dormidos mientras él agonizaba en oración en Getsemaní, Él no los abandonó.

Cuando uno de sus seguidores le dio el beso de la traición en su mejilla, Él no se fué.

Cuando un soldado romano hirió su espalda con el látigo hasta sangrarla, Jesús soportó, Jesús no se fué.

Cuando experimentó el quebranto del dolor en todo su cuerpo, Jesús no se fué.

Cuando regresó de la tumba después de haber resucitado  y encontró a sus apóstoles acurrucados juntos en medio de el miedo, Él no los dejó.

Esa es la clase de Dios que servimos.

Un Dios de pacto.

Es por eso que las promesas del pacto son importantes para Dios.

Dios cree que una promesa  es un pacto para ser honrado.

Como Hijos de Dios, guardar pactos es nuestra herencia.

Una herencia que nos llama a ser fieles, un ejemplo que nos obliga a guardar nuestra promesa y nuestro pacto no sólo a Dios, sino a nuestro cónyuge.

Si tu matrimonio necesita reconstrucción, tienes un Dios que te insta a invocarlo para ayudarte a reconstruir tu hogar.

Uno de los últimos mensajes que mi padre me dio fue garabateado en un trozo de papel mientras yacía en su cama de hospital: «Max, sé fiel a tu esposa».

Tenemos una tradición de fidelidad.

No hay ninguna razón más para ser fiel a tu cónyuge que para honrar al Dios que ha sido fiel a ti».

Hace veintiun años!

Gracias amor porque hasta hoy has permanecido a mi lado, fiel a tu promesa.
Te amo.

Poema de Máx Lucado traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

Obtenido de «Dark Country of Divorce»

LA CARGA DE LA PREOCUPACIÓN.

«El me guía hacia las aguas tranquilas»

Salmo 23:2

Imagina que tienes un hijo de diez años y está preocupado. Tan ansioso que no puede ni comer. Tan preocupado que no puede dormir. «¿Qué te pasa?» le preguntas. El niño mueve la cabeza y replica: «Ni siquiera tengo un plan para mi pensión».

O a tu hijita de 4 años llorando en su cama y le preguntas: «¿qué pasa mi bebé? y te responde con aflicción: «Creo que nunca aprobaré la clase de química cuando curse la preparatoria».

O a un niño de ocho años con el ceño fruncido enojado consigo mismo diciendo: «Seguramente no podré ser un buen padre. Que tal si no puedo dar un buen ejemplo a mis hijos».

¿Cuál sería tu reacción ante tales declaraciones? Además de llevarlos con un buen psicólogo, tu respuesta sería enfática: «Estás muy pequeño para preocuparte de esas cosas. Cuando llegue el momento, sabrás que hacer».

Afortunadamente, la mayoría de los chicos no tienen tales pensamientos.

Y desafortunadamente, los adultos los tenemos de sobra.

La preocupación es una de las mayores cargas que llevamos. Nuestra mente está llena de » y si…» y «cómo le voy a hacer cuando…»

«Y si llueve durante mi boda?, ¿cómo sabré cuando disciplinar a mis hijos?, ¿y si me caso con alguien que ronca?, ¿cómo pagaré la inscripción de mi hijo en la universidad?

La carga de la preocupación: pesada como una bolsa de artillería, incómoda, fea, difícil de cargar. Irritante a mas no poder cuando insistes en llevarla a todos lados. Nadie quisiera cargar con tu pesada bolsa de preocupaciones. Y la verdad, a ti tampoco te gustaría cargar con las preocupaciones de otro.

No es necesario recordarte el alto costo de la ansiedad. (Pero de todas formas lo haré :))

La preocupación divide la mente. La palabra original de lo que en la Biblia se traduce como preocupación es «merimnao». Es una palabra compuesta por dos palabras griegas: «merizo» que significa: dividir, y «nous» que significa mente. La ansiedad divide nuestra energía entre las prioridades del hoy, y los problemas del mañana. Parte de nuestra mente está en el ahora, y el resto en lo que no ocurre todavía. El resultado es como vivir con una mente a medias.

Y esa no es la única consecuencia. Preocuparse no es una enfermedad, pero si causa enfermedades. Está relacionada con la hipertensión arterial, problemas del corazón, migraña, gastritis, y muchas enfermedades mas.

La ansiedad es un hábito que resulta muy caro. Por supuesto valdría la pena su costo si sirviera de algo, pero no sirve para nada. Es totalmente inútil.

Jesús dijo: «Tu no puedes añadir tiempo a tu vida preocupándote por ello» (Mateo 6:27).

La preocupación nunca ha hecho que un día brille más, nunca ha resuelto algún problema o curado una enfermedad.

Un buen lugar para empezar a tratar con la preocupación y la ansiedad es ese lugar que describe la Biblia en el Salmo 23:2.

«Junto a aguas de reposo me pastoreará».

Y si, por alguna razón no entendemos el punto, David enfatiza en el siguiente verso:

«Me guiará por sendas de justicia».

«Me guiará», «Me llevará», «Me pastoreará»… Dios va delante de mi, animándome, diciendo «Vamos», va por delante, despejando el camino, cortando la maleza, mostrando el camino. Justo antes de la curva, advierte: «Da vuelta por aquí». Antes de la subida, te hace una señal: «Dale mas duro aquí». Se para a un lado del acantilado con peligrosas rocas y te previene: «Cuida tus pasos aquí… ten mucho cuidado».

El nos dirige. El nos dice lo que necesitamos saber cuando es necesario.

«Encontraremos gracia para el oportuno socorro» es decir, encontraremos gracia para ayudarnos cuando lo necesitemos. (Hebreos 4:16)

La ayuda de Dios es oportuna. El nos ayuda de la misma forma en que un papá le entrega los boletos de avión a su familia. Cuando yo viajo con mis niños, yo llevo los boletos y cuando llega el momento de abordar el avión, yo me paro en medio de la persona que pide los boletos y el hijo que va a abordar. Con cada hija que pasa, le pongo el boleto en su mano. Ellos los entregan en ese mismo momento.

Lo mismo que yo hago con mis hijos, es lo que Dios hace contigo. El se coloca en medio de ti y la necesidad. Y, en el momento preciso, te entrega tu boleto.

Esta es la lección que Dios le dió a sus hijos los israelitas. El prometió proveerles para comer cada día con un pan que caía del cielo llamado maná. Pero les dijo que recogieran solo una ración por día. Aquellos que desobededieran y recogieran para dos días, se encontrarían con un maná podrido. La única excepción a ésta regla era el día previo al Sabbath. El viernes ellos podían guardar doble ración. Resumiendo la lección: Dios les daría lo que necesitáran cuando lo necesitáran.

Dios nos lleva. Dios hará lo correcto en el tiempo correcto. Y esto es lo que hace la diferencia. Cuando sabemos que su provisión será oportuna, podemos disfrutar el presente.

 NO TE AFANES «Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.» Mateo 6:34

Dios te ayudará a enfrentar la situación cuando llegue el momento.

«No se qué haría si mi esposo muriera»… Lo sabrás, cuando llegue el momento.

«Cuando mis hijas se vayan de casa, no creo que podré soportarlo»… No será fácil, pero llegará la fortaleza cuando llegue el momento.

La clave es: Atiende los problemas de hoy con la fuerza de hoy. No pretendas empezar a satisfacer los problemas del mañana cuando el mañana aún no llega. No tienes todavía la fortaleza de mañana. Tienes solamente la fuerza para el hoy. Lo único que necesitamos saber es que Dios estará con nosotros.

Autor: Max Lucado

«Traveling light for mothers» The promise of Psalm 23

W Publishing Group.

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

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LA PRISION DEL «QUERER».

LA PRISIÓN DEL «QUERER», LA CARGA DEL DESCONTENTO.

Por Max Lucado.

«El Señor es mi Pastor, nada me falta». 

Salmo 23:1 NVI

Ven conmigo a la prisión más poblada del mundo.

Las instalaciones tienen mas reclusos que literas; mas prisioneros que platos; mas residentes que recursos.

Acompáñame a la prisión más opresiva del mundo. Sólo pregunta a los reclusos y ellos te lo dirán. Están sobrecargados y desnutridos. Las paredes están rayadas y las literas son duras.

Ninguna otra prisión tiene tantos habitantes. La mayoría de los reclusos nunca se van. Nunca se escapan. Nunca se sienten aliviados. Ellos cumplen una sentencia perpetua en este desolado lugar.

¿El nombre de la prisión? Lo verás en la entrada. Pintada sobre la reja se ven las grandes letras de hierro donde se lee el nombre de este lugar:

Q -U -E -R -E -R 

La prisión del querer. Tienes que ver a los prisioneros. Ellos estan «queriendo». Ellos quieren algo. Siempre quieren algo. Quieren algo más grande. Mas rápido. Más fino. Ellos quieren.

Tal vez ellos no «quieran» mucho hoy. Tal vez hoy solo quieren una cosa. Un carro nuevo. Una casa nueva. Una nueva esposa. No desean mucho. Solo «algo».

Y cuando logren tener «eso», se sentirán felices. Y de hecho, estarán felices. Cuando consiguen algo, entonces podrían abandonar la prisión. Pero entonces algo ocurre. El nuevo trabajo se vuelve viejo. El vecino compra un televisor mas grande. La nueva esposa tiene malos hábitos. El entusiasmo se esfuma y después de un tiempo de «libertad condicional» regresan a la cárcel.

¿Estás tu en prisión? Lo estás si tu te sientes mejor cuando tienes mas y peor cuando tienes menos.

Lo estás si tu alegría se encuentra a «un paquete» de distancia,  si depende del próximo depósito monetario que recibas, del premio que esperas, o el próximo cambio de imágen que deseas.

Si tu felicidad proviene de algo que gastas, manejas, tomas, o digieres, entonces enfréntalo- eres un prisionero, estás en la cárcel… la prisión del querer.

Esa es la mala noticia. Pero la buena noticia es que tienes una visita. Y tu visita tiene un mensaje: te puede conseguir la libertad condicional.

Te diriges hacia el salón de visitas. Tomas tu lugar en la silla y miras al otro lado de la mesa y ves que el visitante es el salmista David. Te hace una seña para que te acerques y susurra: «Tengo un secreto para ti»…»El secreto de la SATISFACCIÓN».»El SEÑOR es mi Pastor. NADA ME FALTA» (Salmos 23:1 NVI).

David ha encontrado la clave donde el descontento puede morir. Es como si dijera «Lo que tengo en Dios es mucho más grande que lo me falta».

¿Crees que tu y yo podríamos aprender a decir lo mismo?

Sólo por un momento piensa en las cosas que posees. Piensa en la casa que tienes, el auto que manejas, el dinero que has ahorrado. Piensa en las joyas que tienes en tu alhajero y la ropa que has comprado. Visualiza todo eso y déjame recordarte dos verdades bíblicas.

TUS COSAS NO SON TUYAS. Pregunta en las funerarias. Pregunta al embalsamador. Nadie se lleva algo cuando muere. Cuando uno de los hombres más prosperos en la historia, John D. Rockefeller, murió, uno de sus contadores  preguntó a otro de ellos: «¿Cuánto dejó el Sr. Rockefeller?» el otro contador respondió: «Todo».

Tus cosas no te pertenecen, no podrás llevártelas. Y ¿sabes otra cosa?

TU NO ERES TUS COSAS. Quien tú eres no tiene nada que ver con la ropa que usas ni con el carro que manejas. Jesús dijo: «La vida no está definida por lo que tienes, incluso cuando tienes mucho» (Lucas 12:15 MSG).

Al cielo no le importa si tu eras la mujer de la casa enorme. Al cielo le importa tu corazón.

«El hombre ve lo que tiene delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón» 1 Sam. 16:7

 Cuando Dios piensa en ti, tal vez vea tu compasión, tu devoción, tu ternura o tu agilidad mental, pero no piensa en tus cosas.

Y cuando tu piensas en ti mismo, tampoco deberías pensarlo. Defínete a ti mismo por tus cosas y te sentirás muy bien cuando tienes mucho, y muy mal cuando tienes poco.

El contentamiento viene cuando nosotros podemos decir de una manera honesta junto con Pablo: «He aprendido a contentarme en la pobreza y en la abundancia» Filipenses 4:11-12

Tal vez estas esperando que un cambio en las circunstancias te traerá un cambio en tu actitud. Si es así, entonces estás en prisión, y tu necesitas aprender que lo que tienes en tu Pastor es mas grande que lo que no tienes.

¿Qué es lo que te hace sentir insatisfecho? Llena el espacio:

«Me sentire feliz cuando: ___________________

Tal vez piensas:  «Cuando sea sanado, cuando esté más delgada, cuando tenga un hijo, cuando mis hijos se vayan de casa, cuando sea rico»…

Con tu respuesta firmemente en mente, responde a esto: ¿y si nunca llega ese barco? es decir, si tu sueño nunca se convierte en realidad? Si esa situación nunca cambia, ¿podrías ser feliz? Si no, entonces estas durmiendo en la fría celda del DESCONTENTO. Estás en prisión. Y necesitas saber lo que tienes en tu Pastor, lo que tienes en el Señor.

Tienes un Dios que te escucha.

Tienes el poder del amor detrás de ti,

al Espíritu Santo dentro de ti,

y al cielo delante esperando.

Si tu tienes al Pastor, tu alcanzas la gracia que perdona cada pecado,

la dirección para cada camino,

la luz que te alumbra siempre,

y el ancla para cada tormenta.

Tienes todo lo que necesitas.


Y ¿alguien podría quitártelo? Podría la leucemia infectar tu salvación? ¿Podría la banca rota empobrecer tus oraciones? o un tornado podría llevarse tu casa terrenal, pero ¿podría arrebatarte tu hogar celestial?

Una vez un hombre acudió con un ministro para recibir un consejo. Estaba en medio de un colapso financiero.

«Lo he perdido todo» confesó al ministro.

«Oh, siento mucho que hayas perdido tu fé» dijo el ministro.

«No» le corrigió el hombre, «No he perdido mi fé»

«Bueno» dijo el ministro, «entonces siento mucho escuchar que has perdido tu carácter»

«Yo no dije eso» dijo el hombre «Todavía tengo mi carácter».

«Siento mucho escuchar que has perdido tu salvación» dijo el ministro.

«Eso no es lo que dije» objetó el hombre. «Yo no he perdido mi salvación»

«Tu tienes tu fé, tu carácter, tu salvación. Me parece que no has perdido ninguna de las cosas que realmente importan» dijo el ministro.

Nosotros tampoco.

¿Qué podrías ganar con el CONTENTAMIENTO? Podrías ganar tu matrimonio. Podrías ganar preciosas horas con tus hijos. Podrías ganar auto respeto. Podrías ganar gozo. Podrías ganar la fé de decir «El Señor es mi Pastor. Nada me falta».

Trata diciéndolo lentamente: «El Señor es mi Pastor. Nada me falta».

Dilo otra vez: «El Señor es mi Pastor, Nada me falta»

De nuevo: «El Señor es mi Pastor, Nada me falta».

Shhhh. ¿Escuchaste algo?… Creo que escuché algo… No estoy seguro…. pero creo que escuché que la reja de la cárcel se abrió…

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

Autor: Max Lucado

Tomado del libro: «Traveling light for Mothers»

W Publishing Group

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GENTE SIMPLE.

Por Mayra Gris de Luna.

Cortar flores silvestres fue una actividad que disfruté con mi mamá. De muy pequeña íbamos juntas por las tardes a jugar con la pelota a un campo cercano. Antes de regresar a la casa, ella cortaba unas flores silvestres amarillas y rosas que crecían allí, mientras yo buscaba las «diente de león» para soplarles  y ver como volaban sus pétalos.

Ya en casa, ponía agua en un vaso grande y las ponía en el centro de la mesa. Mi corazón de niña se alegraba con éste acto de mi mamá; se contagiaba de esa alegría que ella desbordaba siempre.

Ahora, me gusta ver las flores en las casas. La mayoría son arreglos de flores artificiales montados en hermosos floreros. En algunas puede haber coloridas y finas flores naturales. Pero últimamente no he visto flores silvestres en un vaso. Eso es para gente sencilla, o, como diría mi mamá, son cosas de «gente simple».

Recuerdo cuando ya de joven le comentaba a mi mamá lo que aprendía en un curso acerca de las reglas de etiqueta para poner la mesa. Le platicaba que si el filo de la vajilla era plateado, se utilizan cubiertos plateados y que en una mesa formal con vajilla de filo dorado, lo indicado era usar cubiertos dorados. Y que la maestra decía que el florero del centro no debía ser muy alto porque los comensales no podrían verse. Ella sólo dijo:

– «Todo eso es muy complicado. Yo soy gente simple». Ahí comencé a darme cuenta que la sofisticación puede volver a la gente muy complicada.

Con el paso de los años, me he dado cuenta de que yo también me volví complicada. Muy complicada. Tantas reglas que cumplir, protocolos que seguir, expectativas que llenar, heridas que no se quieren tocar, temores latentes y sobre todo: el orgullo.

Todas las cosas que nos limitan, que nos presionan, que nos atrapan y matan nuestra sencillez de niñas, nuestra espontaneidad, nuestra simpleza.

Recuerdo a mi mamá como una persona siempre alegre. Y creo que pensando en ella me convenzo cada vez más de que es mejor ser «gente simple» que «gente complicada».

Encontré varías características en la persona de mi madre, que la hacían simple si, y por ello feliz.

1. LA «GENTE SIMPLE» ENCUENTRA BELLEZA DONDE ES DIFÍCIL ENCONTRARLA.

Recordé un día en especial al ver una fotografía. Fuimos a la playa en Veracrúz, y de regreso, en la carretera, Mamá vió unas flores y le pidió a mi papá que orillara el auto. Bajamos a cortarlas. Eran del tipo de flores que se secan y pueden durar mucho tiempo luciendo intactas. Yo las recordaba hermosas hasta que observé en la fotografía que en realidad el lugar no era muy lindo. Me sentí admirada de la manera en que mi mamá pudo ver algo bello en medio de algo francamente feo. Los niños y niñas son así. Pueden ver un perrito roñoso y sucio y no dudan en cargarlo y decir: -«¡mira qué lindo!».

2. LA «GENTE SIMPLE» LE DA MAS IMPORTANCIA A LAS PERSONAS QUE A LAS COSAS. SIEMPRE.

Mi mamá no solo me llevaba a jugar con la pelota. Jugamos a la tiendita y se tiraba con nosotras  sobre una colcha en el patio a ver las formas de las nubes. También estuvo con su madre y con su suegro al momento de morir porque cuidó de ellos. Fué madre no solo para nosotros sino para otras personas. Siempre se daba tiempo para platicar con alguien aun cuando hacía muchas otras cosas.

3. LA «GENTE SIMPLE» SE DA TIEMPO PARA DISFRUTAR DE LA VIDA.

Estamos demasiado ocupados como para cortar flores. No nos damos tiempo para hacer las cosas que nos gustan y que disfrutamos. ¿Cuándo fué la última vez que hiciste algo solo para disfrutarlo? Ver una película romántica, un masaje relajante, reir a carcajadas.

Cuando no dedicamos tiempo para ello,  aparece la frustración, el resentimiento, y la «chispa» de la vida se va apagando.

4. LA «GENTE SIMPLE» NO LE DA TANTA IMPORTANCIA A LAS COSAS MATERIALES NI LE INTERESA IMPRESIONAR A LOS DEMÁS.

Las personas que conocieron a mi mamá le recuerdan como una mujer bella. Siempre admiré como lucía hermosa si en su tocador solo había un cepillo para el cabello, una sencilla crema «Nivea», algún desodorante y un perfume.

Al respecto me gusta la traducción de la Biblia de Jerusalén de 1 Pedro 3:2 y 3 que dice:

 Que vuestro adorno no esté en el exterior, en peinados, joyas y modas,

 sino en lo oculto del corazón, en la incorruptibilidad de un alma dulce y serena:

esto es precioso ante Dios.

Cuando Jesús, el Rey de Reyes vivió en la tierra, eligió una vida sencilla. La Biblia dice que no tenía ni en qué recostar su cabeza. Su vida era simple. No así su misión. La más sublime, difícil y significativa de todas. La vida más trascendente enfocada en lo eterno, no en lo temporal.

Desde hace algún tiempo empecé a reestructurar mi vida para hacerla más simple. Eso implica menos de unas cosas y mas de otras.  

El resultado ha sido muy satisfactorio para mi. Me siento mas tranquila y más feliz.

Sin lugar a dudas una de mis metas es ser como decía mi mamá:  una «gente simple».

 ¿Crees que tu calidad de vida mejoraría si fuera más simple?

¿Qué podrías eliminar o incrementar?

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CUANDO HAY AMOR, APOYAR ES UN PLACER.

Autor: Lluvia.

Cuando amas, apoyar a tu pareja es algo que haces con naturalidad e ilusión, porque tus sueños son los suyos, y los suyos son tuyos.

Necesitamos el apoyo de nuestras parejas, compartir ilusiones, esperanzas y anhelos…

Si en verdad nos amamos buscaremos la felicidad de nuestra pareja, y él la nuestra.

El apoyo es fundamental en todas las relaciones que tienen lugar en nuestras vidas.

Todos necesitamos apoyo en algún momento, por lo cual, sería bueno que nosotras siempre tuviésemos la disposición de darle la mano a quien eligió ser nuestro cómplice de camino: nuestra pareja.

El verdadero amor es entrega, apoyo incondicional.

Apoyar a nuestro amor es indispensable: cuando decidimos entablar una relación con él, también decidimos entablar una relación con sus sueños, sus esperanzas, sus ilusiones y sus anhelos… Es sensato entonces, que si nos relacionamos con alguien de una manera tan profunda, aprendamos a apoyar sus metas con respeto, lo que sería una gran muestra de aprecio de nuestra parte.

¡Tu pareja te necesita!

Tal vez no estés de acuerdo con algunas determinaciones o planes que tenga tu pareja, tal vez pienses que está optando por el camino lleno de lodo… Si es así, debes poner en manifiesto tu desacuerdo y explicar las  razones por las cuales crees que está cometiendo un error. Si la situación es conciliable y no afecta la relación en gran medida, ¡apoya a tu pareja! Ya ves que te dio un lugar que no le dio a nadie: el de su permanente compañía y es algo que debes respaldar a cada instante.

Yo seré tu apoyo

Al igual que tú, tu pareja también tiene sueños.
Gabriel García Márquez, el afamado escritor colombiano, no hubiese conseguido tantos logros si no hubiese sido por el apoyo de su esposa; él comenta en una de sus tantas anécdotas, que cuando escribía su obra cumbre, se encontraba viviendo casi en la pobreza; su mujer era quien trabajaba para mantener la casa y en lugar de reproches siempre le decía que terminara su novela. Tanto apoyo dio sus frutos y tal escrito fue merecedor de un nobel de literatura… 

¿Ves la gran importancia del apoyo en la pareja?

Amar también es apoyar… ¡y un placer!

Apoyar a nuestra pareja con responsabilidad y criterio en los proyectos que emprenda no sólo es un deber que adquirimos, es un placer, ya que el amor encuentra gran recompensa en el dar y en el ver sonreír a quien amas, porque no hay triunfos a solas, sino triunfos compartidos.

Autor: Lluvia.

Quiero apoyarte.

«YO TE EXTRAÑARÉ»

Yo te extrañaré. Tercer Cielo.

Tal vez solo quienes hemos vivido la pérdida de un ser querido podemos comprender lo que significa, lo que se siente. 

Esta canción expresa un poco de ese sentir y la comparto como un abrazo de consuelo para las personas que se hayan experimentando esos momentos difíciles.

Uno de los nombres de Dios es «El Consolador» que en la persona de el Espíritu Santo nos puede brindar la PAZ que solo Dios puede dar en medio de las tribulaciones, esa paz que sobrepasa todo entendimiento. Refugiémonos en El.

Poesia: «Si pudieras ver donde estoy, no llorarías». Autor anónimo

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¿QUIÉN SE INTERESA EN TI?

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 ¿QUIÉN SE INTERESA EN TI?

Las empresas están interesadas en ti como consumidor.

Los bancos se interesan en ti como inversionista.

Los políticos están interesados en ti como votante.

Los investigadores se interesan en ti como una estadística.

Los médicos están interesados en ti como paciente.

Los abogados están interesados en ti como cliente.

Las organizaciones están interesados en ti como miembro.

 Pero Dios está interesado en ti como persona.

Una persona que El hizo a su imagen.

Su precioso hijo a quien El ama.

«Con amor eterno te he amado;
    por eso te sigo con fidelidad».

Jeremías 31:3

Nueva Versión Internacional de La Santa Biblia.

  Roy Lessin

DI ADIOS A LA INSEGURIDAD CON ESTA ORACIÓN.

Por Beth Moore.

«Y estamos seguros de que Dios nos oye cada vez que le pedimos algo que le agrada.

Y, como sabemos que él nos oye cuando le hacemos nuestras peticiones, también sabemos que nos dará lo que le pedimos».

1 Juan 5:14-15

En ésta confianza, puedes hacer tuyas éstas palabras y leerlas en voz alta. Ora, y al hacerlo, deja que Dios tenga completo acceso a tu alma.

Querido Dios:

Vengo a ti en este momento porque necesito algunas cosas que sólo tú puedes darme. Necesito restauración, Señor.

Necesito recuperar mi dignidad. Sólo tú sabes cuánto me ha costado la inseguridad, qué problemas- incluso tormentos- me ha causado. Tú estás íntimamente familiarizado con cada una de las veces en que la inseguridad me ha perjudicado. Tú sabes cuánto he luchado para seguir en el juego, pero también sabes que, al final, he sido derrotada. Estoy harta de fingir. Estoy harta de enojarme. Desesperadamente necesito y quiero ser liberada de mi inseguridad crónica. Estoy preparada para descubrir qué significa ser verdaderamente segura. Estoy dispuesta a hacer lo que haga falta para ser libre y para permitirme que, a través de mi, hagas lo que yo o puedo hacer por mí misma. Tu eres el Creador Todopoderoso, el gran Tejedor de todas las almas humanas. Sólo tu sabes cómo estamos hechas y quienes hemos de ser. No estoy pidiéndote nada que no estés dispuesto a darme. Tú no me has defraudado. Yo me he defraudado a mí misma y he permitido que mi cultura me subestime.

Sabes cómo estoy formada. Conoces lo que me motiva. Sabes qué hace que me cierre. Sabes cómo me domina el miedo y lo cansada que estoy de rendirme ante él. Señor, en lo más recóndito de mi tengo mucho miedo de…

____________________________________

Libérame, Señor. Tú no me has dado un espíritu de temor, sino de poder, de amor y una mente sana. Eso es lo que dice la Biblia. Hoy reclamo como míos cada uno de esos rasgos invalorables. Tu deseo para mi es que sea libre de toda motivación enfermiza. Muéstrame cualquier área de mi vida en la que se encuentren arraigadas y dame el valor necesario para no sucumbir a ellas. Tú conoces los rincones más profundos de mi corazón y de mi mente. No necesito esconderte nada, ni actuar como si fuera más fuerte o más organizada de lo que soy. Ayúdame a venir ante ti con total transparencia y concédeme la confianza sobrenatural de que contigo estoy segura y de que me amas. No tengo que mostrar sentimientos que no poseo, ni agachar la cabeza, derrotada y avergonzada. Por tu gracia, puedo venir a ti tal como soy. Así es como me describiría ante Ti en este momento:

____________________________________

Pero tú, Señor, me conoces mejor que yo misma. Sabes por qué pienso lo que pienso y por qué me siento así. Tu conoces todos mis pensamientos, todas mis desilusiones. Sabes cada cosa fea o ridícula que he dicho o he hecho por inseguridad. Tú ves cada fisura que tengo en el alma, y ves más allá del punto de mi fracaso, hasta lo profundo de mi necesidad. Concédeme comprender los patrones de comportamiento que he desarrollado y dame respuestas que me sanen. Haz que no le tenga miedo a nada que pueda ver en mi, a la luz que tú das. Ayúdame a confiar que solamente derramas luz donde estás dispuesto a sanar.

Dios, tú conoces la complejidad de mi alma y sabes que, la mayor parte del tiempo, no puedo entenderme ni siquiera a mí misma. Sabes que oscilo como un péndulo vertiginoso entre el autodesprecio y la propia exaltación. A medida que comienzo esta plegaria de restauración, te pido, Señor, que me ayudes a hacerme responsable de la inseguridad que yo me generé. De la que soy culpable. De mi propio pecado. Soy muy consciente de que he provocado parte de mi propia miseria. Muchísimas veces he tratado de convertirme en una especie de dios y no ha servido de nada. Nunca servirá.

Al invitarme a este momento de confesión, tu deseo es mi libertad, no mi autocondenación; así que, con confianza, le doy la bienvenida a la libertad y rechazo la autocondenación. Con estas cosas en mente, escucha mis confesiones:

_____________________________________

Por favor, perdóname por alabarme a mí misma. Por mi incesante pretensión de controlar,  y por mis inútiles intentos de hacer tu trabajo. Perdóname por mi tonto orgullo. Perdóname por alimentar mi ego hasta el punto de que todo lo que lo roza, lo magulla. Perdóname por estar miserablemente concentrada en mi misma. Perdóname por los celos y por la codicia que alimentan mi inseguridad.

Perdóname por transformar tantas cosas en una competencia. Por obsesionarme tanto con lo que no tengo que descuido los dones que me has dado, haciéndolos mucho menos efectivos de lo que planeaste que fueran. Perdóname por considerar tan poca cosa a la persona que me hiciste. Perdóname por cometer el flagrante pecado de despreciarme y considerarme inferior a los demás. De igual manera, perdóname por cada vez que ha suspirado aliviada al pensar que podía ser superior a otros.

Perdóname por mi incredulidad. Si yo me diera cuenta de lo valiosa que soy, mi insaciable necesidad de aprobación se calmaría. 

Perdóname por ser tan perfeccionista que me resisto a hacer algo bueno por miedo a que no sea espectacular. Perdóname por la excesiva autoprotección que sólo ha logrado encarcelarme. Perdóname también por…

__________________________________________

En este momento, recibo tu perdón generoso y tu completa limpieza y, en tu nombre, rechazo toda la vergüenza que ha resultado de la inseguridad que me causé a mi misma. De ahora en adelante, Señor, y cada día del resto de mi vida, aumenta mi convicción hasta que sea instantáneamente consciente de cuándo estoy causándome inseguridad.

Ayúdame a reconocer toda forma de orgullo o incredulidad, y a rechazarlas inmediatamente.

Ahora, Señor, te pido que arranques las raíces de inseguridad que yo no planté, y que traigas la sanidad y la restauración. Tú conoces cada uno de los lugares en los cuales la inestabilidad ha tocado mi vida. Tú recuerdas detalles que mi memoria borró hace mucho tiempo, pero que todavía me ocasionan inseguridad. Tú sabes qué fue lo primero que me causó miedo y me llevó a creer que no podía confiar en nadie ni en nada, y que a creer que estoy sola aquí en este mundo inseguro. Tú conoces el origen racional de cada miedo irracional. Tú sabes que he desarrollado un sistema de creencias basado en las debilidades humanas, en lugar de basarlo en la roca de tu persona.

Tú estuviste conmigo en cada momento, aun cuando yo sentía que no había nadie que me cuidara. Te doy todo mi corazón. Toca cada lugar roto y herido con tu mano de sanidad.

Señor, dame el poder de perdonar a los que me han decepcionado, a quienes no me protegieron, o me causaron alguna herida. Ayúdame a verlos como son, personas necesitadas y destrozadas. Señor, donde todavía haya vida y oportunidad, trae sanidad a esas relaciones. Ayúdame a entender lo grave de esta coyuntura: que si no busco sanidad y plenitud, acabaré perpetuando el ciclo nocivo. Rompe el ciclo conmigo, oh Señor. Rompe el ciclo conmigo.

Señor, ven y trata mi corazón y mi alma en el lugar donde fueron afectados por una pérdida. Nadie en este mundo puede comprender como tú la pérdida de algo precioso. Conoces el dolor. Tú conoces el vacío insoportable que viene con la pérdida. Reconoces mi intento por llenar el vacío con cosas que nunca son suficientes. Tu sabes cómo me asustan mis sentimientos y de qué manera el enemigo de mi alma quiere hacerme creer que nunca estaré bien. Descubre su mentira, Señor. No lo dejes ganar. No dejes que la pérdida me gane. Sé mi triunfo, Señor. Llena mi vida de propósito y compasión. Sé mi fortaleza en la debilidad.

Concédeme el regalo de un duelo sano que no reprima el dolor ni el proceso de sanidad. Señor, por favor ayúdame a ver en qué he sufrido una pérdida importante que no he tomado en cuenta. 

Si he perdido la inocencia, dame integridad.

Si he perdido una relación, concédeme una verdadera intimidad.

Si he perdido mi hogar, concédeme un inquebrantable sentido interno de pertenencia.

Si he considerado a otra persona responsable de mi pérdida, dame la capacidad de perdonar.

No te detengas hasta haber hecho un milagro en mi.

Señor, ayúdame a aprender cómo aferrarme fuertemente a ti cuando mi vida se vea sacudida por un cambio dramático. Dame poder para confiar en ti y no entrar en pánico, ni pelear por retener el control. Ayúdame a dejar de interpretar un cambio en mis circunstancias como un atentado en mi nivel de seguridad. 

Tú eres mi seguridad, oh Dios, Tú eres lo único seguro.

Cuando todo se conmociona alrededor de mi, tú permaneces inalterable. 

Tú sabías qué estabas haciendo cuando me formaste en el vientre de mi madre. No hay nada que no tenga un propósito. Nada se ha salido del plan. Cada don, cada desafío y cada obstáculo han sido puestos para formar el destino específico que tu predestinaste para mi antes del comienzo de los tiempos.

Señor, si he caído en la egolatría y el egocentrismo, ayúdame a reconocer mi narcisismo y a no tolerarlo más. 

Sobre todas las cosas, por favor no permitas que se diga que yo me amo demasiado como para no poder amar a ninguna otra persona mas. 

Ayúdame a ver dónde insisto en hacer que toda la situación gire alrededor de mi. Realmente quiero cambiar. Ayúdame a dejar de decir «Yo soy así» y recuérdame que, contigo, soy capaz de una transformación tremenda.

Libérame de mi inseguridad en mis relaciones. Ayúdame a dejar de ser herida con tanta facilidad, pero guárdame de volverme dura. Ayúdame a darme cuenta de que no tiene sentido exigir a los demás que me amen más o de mejor manera. El cariño verdadero no puede ser forzado. No puedo poner a otro ser humano a cargo de mi seguridad. Ayúdame a dejar de usar como espejo a determinada persona y a empezar a verme como solamente tú me ves.

Te doy gracias por todo lo que has hecho para traerme hasta aquí y por el plan que tienes por delante para mi.

Señor, llego al meollo de mi petición: por favor devuelve a mi alma todo lo que la inseguridad me ha robado. Cúbreme con tu mano. Revísteme de fortaleza y dignidad. Transforma lo que me impulsa.

Mitiga lo que me hace estallar.

Hazme una mujer valiente en esta cultura materialista.

Hazme una mujer que se niegue a ser rebajada y definida por los medios de comunicación.

Ayúdame a tomar decisiones conscientes en cuanto a si lo que me están vendiendo tiene valor o no. Dame el discernimiento para llaman mentira a la mentira.

Transfórmame en la clase de mujer que una jovencita podría imitar como modelo de dignidad y seguridad.

Hoy (fecha)_____ , recupero mi dignidad. Nada ni nadie puede quitármela, porque Tu eres quien me la da. Ayúdame a comprender que he perdido mi dignidad sólo porque yo renuncié a ella. Dame el poder para recuperarla y aferrarme a ella con toda mi fuerza. 

Pongo en ti mi confianza.

En el nombre salvador y liberador de Jesús,

Amén.

TU ERESOración incluída en el libro: «Hasta luego, inseguridad»

Beth Moore

Tyndale House Publishers, Inc.

LA FE NOS LEVANTA CUANDO NUESTRO MUNDO SE DESPLOMA.

Por Karol Ladd

Nuestra fe en Dios es el ancla que nos mantiene firmes a través de las tormentas de la vida. Nos recuerda que hay un panorama eterno y que esta vida que podemos sentir y tocar es temporal. En la introducción de su libro «Tramp for the Lord» (Vagabunda de Dios), Corrie Ten Boom cita un poema de un autor anónimo que habla de una fe sólida en medio de un mundo incierto. Ella presenta el poema diciendo: «La fe es como un radar que puede penetrar la niebla; que puede ver la realidad de las cosas a una distancia que el ojo humano no puede». Este es el verso:

Mi vida no es sino un tejido que estamos haciendo Dios y yo,

Yo no escojo los colores, y El trabaja sin descanso,

A menudo Él teje dolor, y yo soberbia insensata,

Me olvido de que Él ve el anverso y yo el reverso.

No va a ser sino hasta que el telar esté en silencio y las lanzaderas dejen de volar,

Que Dios desenrollará la tela y explicará los porqués.

Los hilos oscuros son tan necesarios en la talentosa mano del Tejedor,

Como los hilos de oro y plata en el patrón que ha diseñado.

¡Ah la belleza y la bendición de confiar en nuestro Padre celestial quien conoce el principio y el final! 

Él ve todo el panorama, nosotras solo vemos este lado.

Cuando las tormentas de la vida sacuden nuestro bote, nuestra fe en Dios nos permite descansar todo nuestro peso en sus seguros brazos amorosos.

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¿LO PROMETES?

TE LO JURO!

Por César Lozano

“¡Te lo juro!” 
“Por ésta… (haciendo una cruz con el dedo índice y pulgar) que fue verdad”
“En serio, ¡te lo prometo!”

Cada día descubro a más personas que tienen que jurar una y otra vez para convencer sobre su verdad y estoy seguro que tiene su porqué. Niños y adultos que intentan convencer que lo que cuentan fue realidad o que lo que les piden hacer, ahora si lo van a realizar.

Quien no duda de lo que dice, no tiene necesidad de prometer o jurar. Independientemente de las cuestiones religiosas que nos dicen que no debemos de jurar el nombre de Dios en vano, considero que el hábito de tener que utilizar esta estrategia para convencer se convierte en algo verdaderamente desgastante.

En su momento, yo mismo lo hacía, y un día descubrí que empecé a hacerlo por imitación.  Un amigo lo hacía frecuentemente y yo empecé a imitar tan pésimo hábito.

Por supuesto que existen otras razones por las cuales juramos una y otra vez:

  1. Por mentiras descubiertas o encubiertas que celosamente guardamos y no deseamos que salgan a la luz.
  2. Por antecedentes de irresponsabilidad en las que se nos solicita algo y no se hizo y, por lo tanto, se duda de tu futura acción.
  3. Por la inseguridad que sentimos al convencer sobre un hecho. No estamos cien por ciento seguros de que sea verdad lo que decimos, pero no deseamos que se dude de nuestra palabra.
  4. Porque alguien nos pide que juremos o prometamos lo que decimos, ya que quien lo solicita tiene un historial de haber tratado con personas que utilizan la mentira como estilo de vida.
  5. Porque mucha gente lo hace para convencer y ven que funciona.

Por supuesto que pueden  existir más razones, pero considero que las anteriormente descritas son las más comunes.

Hace unos días Oprah Winfrey entrevistó a Lance Armstrong. El deportista que sorprendió al mundo por sus múltiples hazañas en mundo del ciclismo.

El ex-ciclista admitió que si se dopó durante las siete ediciones del Tour de Francia que disputó y ganó. Armstrong,  dijo que entre las sustancias que utilizó estuvieron el EPO, la cortisona, la hormona masculina llamada testosterona e incluso se realizó transfusiones de sangre para mejorar su condición física. Todo lo anterior, prohibido y penado duramente por el mundo del ciclismo.

Todo un ejemplo a seguir, millones de personas aplaudieron el éxito que tuvo después de ser sobreviviente de cáncer. Un ícono cuando se hablaba de personas dignas de admirarse y, al descubrirse esta terrible mentira, todo se vino abajo.

Durante la entrevista, la conductora mostró videos de años pasados en los que Armstrong negaba el uso de drogas.  A lo que él cínicamente contestó:  “Tu y yo sabemos que la fama engrandece lo que realmente eres.  Reconozco que viví una gran mentira”.

En una ocasión, Amstrong fue acusado de dopaje y él acudió a los tribunales para entablar una demanda por difamación, obviamente anteponiendo su palabra y juramento y ganó, por lo cual obtuvo adicionalmente otra cantidad considerable de dinero a costa de la mentira.

Me impactó la entrevista realizada por Oprah y más cuando con una sonrisa dijo que no hubiera podido ganar el Tour de Francia siete veces sin haberse dopado.

¿Qué sentirá su familia? ¿Qué sentirán los ciclistas que quedaron en segundo, tercero o cuarto lugar en competencias donde él salió victorioso a costa de la trampa y la mentira?

Me hace reflexionar cuántas veces caemos en este juego donde por ganar o salirnos con la nuestra podemos mentir e inclusive jurar para que se crea en “nuestra verdad”.

El fin nunca justifica los medios. La mejor estrategia es la prudencia al hablar y al actuar. Recordar que la mentira es falta de honestidad y cobra facturas caras.  Difícil, mas no imposible aplicar la verdad en todo lo que hacemos.

Con gusto comparto algunas de las estrategias que recomiendo.

  1. Hacer el firme propósito de hablar con la verdad, por más dolorosa que sea. Cuando nos proponemos algo y lo hacemos de corazón hay más posibilidades de lograrlo.
  2. Vale más una verdad sutil que una mentira piadosa. Es mejor decir la verdad aunque duela, pero de una forma mesurada, buscando la forma más suave o amorosa para expresar tus sentimientos.
  3. Evita repetir una y otra vez que tu argumento es verdad. Evita jurar, prometer o dar la palabra porque entre más lo hagas más se duda de ti.
  4. En caso de que se ponga en duda tu verdad, solo di así fue y ya. Evita la tentación de querer convencer a toda costa. A veces el silencio posterior es la mejor estrategia.
  5. Cuando tus argumentos sean destruidos injustamente, es bueno terminar la conversación diciendo: lo que digo es la verdad. Te recuerdo este dicho popular: “A explicación no pedida acusación manifiesta”.

Cuando le leí este artículo a uno de mis colaboradores de la radio, me dijo: “¡le juro doctor, que yo nunca juro!” ¡Sopas!

Que tu verdad sea tu bandera por la honestidad que te respalda.

¡Ánimo!
Hasta la próxima.

DOS AMIGOS INSEPARABLES: INSEGURIDAD Y ORGULLO.

Si, el orgullo. Con letras mayúsculas: O-R-G-U-L-L-O. Es una palabra fea, ¿verdad?

Hay muchas cosas en la vida que nos causan inseguridad. Muchas de ellas están fuera de nuestro control. La inestabilidad en el hogar, una pérdida importante, el rechazo, un cambio  drástico, la cultura que nos rodea, son circunstancias impuestas más que provocadas por nosotras. Muchas de nuestras características y limitaciones fueron determinadas por nuestro DNA y por lo tanto tampoco son de nuestra elección. Pero EL ORGULLO, amigas y amigos, es una de las cosas en nuestra vida de las que tenemos que hacernos cargo, y de las cosas que somos responsables en nuestra vida.

El orgullo es tan viejo como la humanidad. Cometeríamos un grave error si hiciéramos un gran esfuerzo por desenterrar en nuestro ser todas las otras raíces de amargura e inseguridad crónica y dejáramos esta raíz del orgullo firme en nuestro ser. Jamás seríamos libres.

Esta raíz tiene que ver con el ego, y todos tenemos uno. Seamos sincer@s: a veces las personas y las situaciones nos hacen sentir inseguras porque mellan nuestro orgullo. Así de simple. Dejando todos los golpes de la vida de lado, y aun habiendo arrancado toda otra raíz, luchamos contra la inseguridad porque luchamos contra el orgullo. Piensa un poco en las conexiones obvias entre los dos:

 EGO, ORGULLOA«No somos las  únicas mujeres en la vida de nuestros hombres, (Padre,  hijos, esposos, amigos) y eso hiere nuestro orgullo,

No somos las personas más talentosas del mundo y eso hiere nuestro orgullo.

No somos siempre la primera opción y eso hiere nuestro orgullo.

No somos la persona favorita de otro (a) y eso hiere nuestro orgullo.

No podemos hacerlo todo por nosotras mismas y eso hiere nuestro orgullo.

No somos la máxima prioridad de alguien y eso hiere nuestro orgullo.

No siempre nos sentimos especiales y eso hiere nuestro orgullo.

No conseguimos un ascenso y eso hiere nuestro orgullo.

No ganamos una pelea y eso hiere nuestro orgullo.

No nos pagan lo que valemos y eso hiere nuestro orgullo.

No nos pagan en absoluto y eso realmente hiere nuestro orgullo».

No minimizo el genuino dolor de este tipo de situaciones. El hecho de que el corazón esté lleno de orgullo no impide que sufra. Solamente impide que sea sanado.

He llegado a la conclusión de que en la vida no tenemos mayor carga que la de nuestros propios egos inflados. Ninguna fuerza externa tiene el poder de traicionarnos y engañarnos como lo hace nuestro ego.

El orgullo nos impide perdonar y tomar riesgos. El orgullo nos priva de la intimidad, porque la intimidad requiere transparencia. El orgullo es un tirano como ningún otro.

 EGO, JAULA MENTAL

Beth Moore.

«Hasta luego inseguridad»

Tyndale House Publishers, Inc.

Articulo relacionado: «ME LLAMO ORGULLO, SOY UN LADRÓN» haz click aquí.

¿NO ERES DEL TODO FELIZ?

¿Tienes a Dios en tu vida y aún así no te sientes del todo feliz? ¡No te preocupes! ¡ES NORMAL! ¿que cómo está eso? Mejor que te lo explique uno de mis autores favoritos, Max Lucado. He aquí un fragmento de sus palabras al respecto:

«He llegado a comprender que el único desastre fundamental que nos puede acontecer, es el de sentir que estamos en casa aquí sobre la tierra. Mientras seamos extranjeros, no olvidaremos nuestra verdadera patria.

A veces nos sentimos abrumados ante los problemas cotidianos, la enfermedad, crisis económicas, soledad, problemáticas mundiales como guerras, hambre, armas, narcotrafico, pobreza, decadencia moral… y en esos momentos anhelamos el cielo.

Al producirse en nosotros una profunda insatisfacción, Dios capta nuestra atención.

La única tragedia entonces, es sentir satisfacción prematura. Conformarse con la tierra. Sentirse a gusto en tierra extraña.

No somos felices aquí porque éste no es nuestro hogar. No somos felices aquí porque no se supone que seamos felices en este lugar. Somos «como extranjeros y forasteros en este mundo» (1 Pedro 2:11).

Toma un pez y ponlo sobre la playa. Observa cómo sus branquias se convulsionan y se le secan las escamas. ¿Está feliz? ¡No! ¿Cómo se puede lograr su felicidad? Cubriéndolo con una montaña de dinero en efectivo? ¿Consiguiéndole una silla playera y un par de anteojos para sol? Por supuesto que no. Entonces ¿cómo se puede lograr su felicidad? Se vuelve a colocar en su elemento. Se lleva otra vez al agua. Nunca será feliz en la playa simplemente porque no fue hecho para estar allí.

Y nunca seras feliz del todo sobre la tierra simplemente porque no fuiste hecho para la tierra. Ah si, tendrás tus momentos de gozo. Podrás vislumbrar momentos de luz. Conocerás momentos o hasta días de paz. Pero no comparables con la felicidad que se encuentra más adelante.

«Tu nos has hecho para ti y nuestros corazones están inquietos hasta poder descansar en ti», dice una composición.

El descanso en esta tierra es un descanso falso. Cuídate de quienes te insten a encontrar aquí la felicidad; no la encontrarás. Guárdate de los falsos médicos que prometen que sólo hace falta una dieta, un matrimonio, un trabajo o una transferencia para encontrar gozo.

El profeta Jeremías denunciaba a gente como esa: «Tratan por encima las heridas de mi pueblo; dicen que todo está bien, cuando todo está mal» Jeremías 6:14

Y nada estará bien hasta llegar al hogar.

Repito, vivimos algunos momentos especiales. El recién nacido sobre nuestro pecho, la novia de nuestro brazo, el sol sobre nuestras espaldas. Pero incluso esos momentos son apenas atisbos de luz que atraviesan la ventana del cielo. Esos son los aperitivos del plato que ha de venir.

«Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman» 1 Corintios 2:9

¡Qué versículo impactante! ¿Te das cuenta de lo que dice? El cielo supera nuestra imaginación. No podemos imaginarlo. Aunque estemos en nuestro momento más creativo, nuestra reflexión más profunda, nuestro nivel mas alto, aun así no podemos sondear la eternidad. Cualquier cosa que te imagines se queda corta. Cuando se trata de describir el cielo, todos somos felices fracasos. Está más allá de nosotros. Pero también está dentro de nosotros.

Que esa vocecita interior de bendita insatisfacción te recuerde que no fuiste creado para este lugar, y que hay un lugar creado para ti.

Pero hasta entonces, sé realista. Baja tus expectativas con respecto a la tierra. Esto no es el cielo, así que no esperes que lo sea. Nunca habrá noticiero sin malas noticias. Nunca habrá una iglesia sin chismes ni competencia. Nunca habrá una auto nuevo, una nueva esposa o un nuevo bebé que pueda darte el gozo que anhela tu corazón. Solo Dios puede hacerlo. Y Dios lo hará. Sé paciente«.

 

NUEVA JERUSALEN

Fragmento de el libro:

«Cuando Dios susurra tu nombre»

Max Lucado

Grupo Nelson.

CAMBIARÁS AUNQUE NO QUIERAS.

CAMBIARAS AUNQUE NO QUIERAS

Por Mayra Gris de Luna.

Iniciando el año iniciamos metas, proyectos y cambios. Hay cosas que hemos decidido cambiar. Lo normal y saludable es querer mejorar.

Hay cambios que deberíamos hacer y tal vez ni siquiera nos hemos dado cuenta como para intentarlos. Hay cambios que nos gustaría hacer, y vemos pasar año tras año sin lograr un cambio significativo en lo deseado.

Hay áreas que cambiarán en ti aún cuando ni te lo propongas. Somos seres vivos y no permanecemos estáticos. Nuestro cuerpo cambia, nuestros órganos internos también. Nuestra mente se va modificando ante lo que vamos viviendo y experimentando.

–        CAMBIAS EN TU ASPECTO FÍSICO. Si comparas una fotografía de Enero de éste año con otra de Enero del año pasado, observarás algunos cambios. Tal vez en algunos aspectos el cambio ha sido para bien. Puede ser que no. Podemos controlar y modificar algunos cambios físicos teniendo hábitos saludables como hacer ejercicio, tener una dieta sana, dormir bien, tomar vitaminas, etc. En éste sentido, podrías lograr cambios para mejorar y comparar tu fotografía el Enero próximo, si empiezas ahora a tomar acciones para lograrlo.

–        CAMBIAS EN TU ASPECTO FISIOLÓGICO. Tu cuerpo obedece a los cambios que dicta tu edad física. Obedece a tus hormonas. Así, una preciosa niña el año pasado, se convierte en una hermosa adolescente al año siguiente. Una feliz mujer en la plenitud, empieza a sentirse melancólica al notar sus primeras arrugas en el rostro. Tal vez podrías lograr que órganos internos como el corazón, los riñones y el hígado no se deterioren de manera significativa en éste año, e incluso funcionen mejor el próximo Enero si llevas a cabo un plan de acción para lograrlo.

–        CAMBIAS EN TU ASPECTO PSICOLÓGICO. La información que tu mente reciba y la manera en que la procesas hará cambios en tu personalidad. No eres la misma persona que hace un año. Has mejorado en muchas cosas. Tal vez en otras deberías lograr CAMBIOS INTENCIONALES que mejoren tu carácter y como consecuencia de ello tu relación con los demás. Definitivamente serás una persona diferente el próximo Enero de cómo eres ahora. De ti depende que los cambios te hagan una persona mejor.

–        CAMBIAN TUS RELACIONES. Las relaciones en general no son estáticas tampoco. Se fortalecen o se deterioran. Debemos cultivarlas y nutrirlas para hacerlas más bonitas y mejores. No solo la relación con nuestra pareja, hijos, familia o amigos; también nuestra relación con Dios va cambiando. Que el próximo año le conozcamos más. Platiquemos más con Dios. Leamos la Biblia para escucharle más. Que amemos como a El le gusta:

 “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.”

Lucas 10:27

Es mejor elegir cambiar de una manera decidida, planificada y controlada.  Es la única manera de que el cambio sea para bien, porque si lo dejas al tiempo y sin control,  éste cambio más bien puede convertirse en un DETERIORO de tu persona.

¿Controlarás en la medida de lo posible los cambios en ti en éste año?

CAMBIARAS AUNQUE NO QUIERAS

MI ORACIÓN DE FIN DE AÑO

Por Mayra Gris de Luna

EN LA CABAÑA

 

MI ORACIÓN DE FIN DE AÑO.

En el camino de mi vida, en la carrera de la fe, no sé si falta mucho o poco para el final.

En mi camino en esta vida y terminando un ciclo más, esperando un año nuevo, Dios, te doy gracias.

Te doy gracias por la gente que me ama porque en sus brazos siento Tu abrazo.

Por la gente que me acepta porque me recuerda Tu perdón.

Por quienes me necesitan porque Tu voluntad es que sea útil.

Te doy gracias por la gente que me envidia porque me hace consciente de Tus bendiciones.

Por quien me rechaza porque me muestra mis imperfecciones.

Para los que me ignoran pido bendición, porque me obligan a depender solo de Ti.

Gracias te doy por los niños, porque me muestran cómo debo ser para entrar en Tu reino.

Por Tu Iglesia en el mundo, porque me hace imaginar el cielo.

Por los retos que me has puesto, porque me hacen cumplir con Tu propósito.

Te doy gracias por la vida, “para mí el vivir es Cristo”;

Por Tu salvación, porque me hiciste eterna.

Por Tu Santo Espíritu, porque me consuela en la soledad y en el dolor.

Por Tu presencia, porque me da plenitud de gozo;

Tu gozo, la fortaleza de mi vida.

Te doy gracias por mis fracasos, porque Tu poder se perfecciona en mi debilidad.

Por mis triunfos si los hay, porque algún día demandarás cuentas de mis dones.

Te doy gracias Dios por Tu mirada, porque mi suspiro no te es oculto.

Por tus manos, porque tu diestra me ha sostenido en la enfermedad

Por Tu voz que me orienta cuando no he podido verte.

En el camino de mi vida, en la carrera de la fe,

ayúdame te pido a no temer la muerte porque el morir es ganancia.

¡Oh Emmanuel que estás conmigo, te amo tanto mi Señor!

Tú que lees los corazones sabes que en mi corazón

con letras de oro está escrito “Maranatha es mi canción”.

Mayra Gris. © 2012

 

En la cabaña frente al mar…

TIEMPO DE…

 Por Mayra Gris de Luna.  TIEMPO DE...

“Todo tiene su tiempo” y ya se aproxima el tiempo de Navidad, el tiempo del Fin de Año, el tiempo de hacer nuevas metas para el próximo año que inicia. Una buena frase dice que “Hay que hacer las cosas correctas en el momento correcto, de la manera correcta y con el enfoque correcto”. A fin de “aprovechar bien el tiempo” como nos recomienda la Escritura, un acróstico con ésta palabra puede ser útil:

T  iempo. John Maxwell dice que “Usted no pude cambiar su vida a menos que cambie algo que hace diariamente. El secreto de su éxito se encuentra en su rutina diaria”. Hay que organizar bien nuestra agenda de acuerdo a nuestras prioridades.

I  niciativa. Es importante tener nuevas metas y tener la iniciativa de hacernos preguntas como:

¿qué hay en mi vida que debería eliminar? 

¿Hay algo que debería empezar a hacer?

¿Qué cosas debo reducir o incrementar?

Hacer que las cosas sucedan.

E nfoque. Pablo decía “Una sola cosa hago” “prosigo al blanco”, tenía un enfoque muy claro y preciso de lo que quería. Todo lo que hacía estaba relacionado con el cumplimiento de su propósito de vida. “Lo más importante es dejar que lo más importante siga siendo lo más importante” y una de las cosas más importantes en la vida es formar relaciones fuertes y estrechas con las personas que amamos, incluyendo a Dios.

M etas. Los expertos aconsejan escribir las metas, establecer fechas para lograrlas y desarrollar un plan para alcanzarlas. Como “pasitos de bebé”, avanzar un poquito cada día.

P ropósito. Hay algo más en la vida que tener éxito, y es que nuestra vida tenga Significado o Propósito. Eso es algo que sólo podemos encontrar en Dios. Es importante darse tiempo para desarrollar los dones espirituales con que Dios nos ha dotado. La iglesia es un cuerpo, y no podrá funcionar de manera óptima sin la parte que tú representas.

O portunidad. Cuando llega el momento adecuado para hacer algo que estamos esperando, es necesario estar preparado y capacitado para aprovechar la oportunidad. Es lamentable que se presente una oportunidad y no estemos capacitados para aprovecharla, pero más lamentable aún que sí lo estemos y no aprovechemos la oportunidad. No demos lugar al temor y a la indecisión.

Mirad, pues con diligencia como andéis, no como necios, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo porque los días son malos”

Efesios 5:15.

 Artículo publicado en la Revista Alianza de Diciembre-Enero.

MARIA, UNA MUJER DIGNA DE IMITAR.

Por Mayra Gris de Luna.

Estuvo de moda, entre los jóvenes creyentes, usar una pulsera con las iniciales de las palabras en inglés  ¿Qué haría Jesús en mi lugar?. Se pretendía que ésta pulsera sirviera como un recordatorio en los momentos apropiados. No se si es por ser mujer, o sentirme tan «humana», que a lo largo de mi vida, son más las ocasiones en las que me he preguntado ¿Qué hubiera hecho María en mi lugar?

Me hago la pregunta porque realmente ésta mujer ha impactado mi vida como mujer, como madre y como sierva. La mujer que fué escogida por Dios, para ser la madre de Jesúcristo, posee notables características:

MARIA, UNA MUJER FUERTE  Y FIEL.

En lo personal, me impresiona su carácter. Su fortaleza. Su entereza. Cuando Dios la eligió no se enfocó solamente a sus nueve meses de embarazo. 

En su omnisciencia, Dios conocía lo que la madre de Su hijo necesitaba para prepararlo para su dura misión en la tierra, sabía lo que María tendría que soportar al ver a su hijo tratado como un criminal, atormetado, azotado inhumanamente, ensangrentado, crucificado, y muerto, llevando sobre si el pecado de toda la humanidad.¡Qué madre podría soportarlo! ¡Qué madre podría preparar a su hijo para tal misión!

“Estaban junto a la cruz de Jesús su madre…” Juan 19:25 

María había  amado a  su hijo ya  por 33  años.  Probablemente ya viuda, su vida se centraba en su hijo y Salvador. Y ahí estaba, fiel, al pié de la cruz. Ella no le negó. Permaneció cerca. “Guardando en su corazón” todo el dolor que esto le significara.

Tenía que haber sido fuerte.

Hechos 1: 6-14  narra la ascensión de Cristo. El verso 14 dice: “Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos”.

No se si María pudo ver a su hijo alejarse en el cielo hasta perderlo de vista en aquel día, pero lo que si sabemos es que perseveraba en la oración.

Se refugiaba en el «Poderoso” como ella le llamaba.

Tenía que haber sido fiel.

 *MARIA, UNA MUJER SENSIBLE 

 “Y SU MADRE GUARDABA TODAS ESTAS COSAS EN SU CORAZÓN”

Lucas 2:51

Estas palabras se refieren a María cuando ella y José andaban buscando a Jesús y después de tres días lo encontraron en el templo dialogando con los doctores de la ley. Cualquier mujer en esa situación estaría llorando desesperada y la reacción al encontrar al hijo perdido sería reprochar, regañar, llorar, gritar, darle un “jalón de orejas”, o algo así, pero la reacción de María fue “guardar todas estas cosas en su corazón”. Ella era apacible, ella era sensible. Con este adjetivo sensible no me refiero a la manera en que nos ponemos en nuestros “días difíciles” sino al hecho de enfocar su atención y sus sentidos a las cosas que pasaban con Jesús, meditándolas en su corazón, aunque tal vez no las comprendía del todo.

Tengo un alhajero musical que perteneció a mi mamá, a veces lo saco, le doy cuerda y saco objetos que le pertenecieron y la recuerdo mientras escucho la música.

Es un momento especial.

Todas nosotras hemos recibido bendiciones especiales del Señor, algunas de estas han sido realmente grandiosas en su momento, y con el paso del tiempo las olvidamos. Estas bendiciones hay que guardarlas en nuestro corazón así como María. Y de vez en cuando podemos “abrir nuestro alhajero” y recordarlas. Y tal vez habrá cosas que entendamos con el tiempo.

*MARIA, UNA MUJER DISPUESTA

.          “ENTONCES  MARIA  DIJO: HE AQUÍ LA SIERVA DEL SEÑOR, HÁGASE CONMIGO CONFORME A TU PALABRA”.

(Lucas 1:38)

Aunque lo que se le anunciaba  a  María era  un privilegio, no era algo fácil de enfrentar, pero ella, aún siendo tan jovencita, contestó con convicción, y se refirió a si misma como “Sierva”.

El servir al Señor es un privilegio como el concedido a María, el servir al Señor no siempre es fácil así como no fue fácil para ella ser la madre del Señor, pero lo importante es nuestra DISPOSICIÓN, NUESTRA ACTITUD DE SIERVAS.

Nuestra vida sería diferente, si cada mañana nos presentáramos  ante el Señor con estas palabras: “He aquí la sierva del Señor, hágase conmigo conforme a Tu palabra”

*MARIA: UNA MUJER DE ALABANZA

            Lucas 1:46-55  A ésta porción se le conoce como el “Cántico de María” o “Magnificat” por ser esa la primera palabra en su versión en latín. Son palabras de alabanza y exaltación.

Esta canción provenía de un corazón desbordante, provenía de su alma, de su espíritu, de dentro de su ser.

Las primeras palabras son: “ENGRANDECE MI ALMA AL SEÑOR”. María fue una mujer que engrandeció al Señor con su alma.

¿Te has preguntado cómo puede tu alma engrandecer al Señor?… ¡Piénsalo!

En  ésta Navidad y siempre,  quisiera ser como ella, una mujer fuerte  y fiel, una mujer sensible y dispuesta a servir, una mujer que engrandezca al Señor con su alma.

                                            Maria: una mujer digna de imitar.

MI ORACIÓN MATUTINA.

"Dios, este es un día nuevo.
Renuevo mi compromiso en seguir el trabajo que me has encomendado, 
en lo que edificas tu iglesia en este mundo.
Nuevamente estoy maravillado de que me hayas incluido 
en esta tarea que aviva y transforma al mundo.
Hoy con gozo te ofrezco:
MI AMOR
MI CORAZÓN
MIS TALENTOS
MI ENERGÍA
MI CREATIVIDAD
MI FIDELIDAD
MIS RECURSOS
Y MI GRATITUD
Me comprometo completamente al trabajo que me has asignado 
en la edificación de tu iglesia para que prevalezca en este mundo.
Y lo haré hoy. 
Te daré lo mejor.
Te lo mereces. 
Tu iglesia lo merece. 
ES LA ESPERANZA DEL MUNDO"

Firma _______________   Fecha ________________

Esta es una oración de compromiso incluída en el manual de la 
CUMBRE GLOBAL DE LIDERAZGO 2012, DE WILLOW CREEK,  
como parte de la Conferencia 
"La esperanza del mundo" Por Bill Hybels. 

SÉ COMO EL «AMARANTO».

alegria

Por Mayra Gris de Luna.

De niña mi mamá solía comprarnos unos cuadritos de cereal muy ricos que conocíamos como “alegrías». Todavía los venden, también en forma de círculo o a granel. Su sabor es dulce y crujiente y se le considera uno de los más nutritivos dulces típicos mexicanos. Se elabora con amaranto, que es  una planta que se cultiva en México desde la época prehispánica. Era tan importante como el maíz y el frijol. Se consumía como cereal, y la producción del grano estuvo en su máximo apogeo durante los períodos maya y azteca. La situación cambió cuando llegaron los españoles que prohibieron su cultivo y su consumo por considerarla “pagana”. Casi lograron erradicarla. Algunos estudiosos sostienen que se trató de una estrategia militar para mantener a la población débil y conquistarla más fácilmente, pues el amaranto era un alimento de guerreros.

La palabra “amaranto” significa “planta que no se marchita”. Las flores del amaranto después de cortadas duran mucho tiempo y no pierden el color, asumen un aspecto más bonito que cuando están vivas, razón por la cual era utilizada antiguamente para adornar las tumbas y simbolizaba la inmortalidad.  Escuché el santoral en la radio el día en que se festejaba a las personas que llevaran el nombre de “Amaranto” o “Amaranta”, que como nombre significa “el que no decae”. Me quedé pensando en su significado. Hay personas que experimentamos altas y bajas emocionales en nuestro fervor espiritual, en nuestra productividad o en nuestra energía. Siempre estamos luchando por no decaer. Quisiéramos ir siempre en línea ascendente o por lo menos conservar siempre la estabilidad y el equilibrio. Quisiéramos ser «el que no decae”;  quisiéramos  ser siempre «alegría».

Existen varios factores que nos pueden quitar nuestra estabilidad y nuestra alegría. Podemos clasificarlas dentro de tres aspectos: las cosas, las circunstancias y las personas. Si lo permitimos, estos tres ladrones del gozo nos pueden hacer decaer.

Cosas. A María se le  hace tarde para un compromiso importante, pero no encuentra las llaves de su auto. Las busca por todas partes pero la manecilla del reloj avanza con rapidez. Ella se pone nerviosa, se enoja  pensando que alguna persona las cambió de lugar, o pudo haberlas tomado. Se enoja aún consigo misma por no haberlas dejado en su lugar. Sube, baja, va y viene con todo y sus zapatillas sonando por toda la casa. Quiere llorar de frustración pero se aguanta para no arruinar su maquillaje.  Casi sin percatarse, ha perdido la calma, la alegría y el bienestar. Un objeto robó su gozo.

Circunstancias. En la fila de «aclaraciones» del banco, José toma su turno para aclarar su estado de cuenta. La fila es larga y el tiempo pasa excediendo su límite de paciencia. Empieza a desesperarse y observa que los que atienden están platicando y la fila avanza muy lentamente. Después de una hora, nota que una persona que acaba de llegar entra para preguntar algo y empiezan a atenderle antes que a él. En pocos segundos, su propósito de no perder la paciencia se esfuma. Está enojado. Las circunstancias le robaron su gozo.

Personas. Le han diagnosticado cáncer al papá de María. La noticia es demasiado fuerte para ella. No sabe qué es más difícil, si ver el sufrimiento de su padre, o saber que pronto morirá. Cada día que pasa, ella siente como una carga, una pena moral que la desgasta. Una persona le ha hecho decaer.

Todos estamos expuestos a éste tipo de situaciones. Pero podemos escoger nuestras batallas. Cuando detectamos la pérdida del equilibrio, ayuda mucho analizar qué es lo que lo provoca. ¿Será un objeto, una situación o una persona?

Podemos decidir que un objeto como unas llaves no va a tener potestad sobre nosotros. Podemos analizar qué circunstancias deben ser importantes para nosotros y cuales son hechos pasajeros sin trascendencia por los que no vale la pena alterarse. Habrá tiempos difíciles también. Los relacionados con la gente que amamos. Es cuando necesitamos la fortaleza del Consolador.

El Salmo 7:1 dice: «Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará”. Nuestras raíces deben estar bien afianzadas a Aquel que es el agua viva. Una mente nutrida diariamente con la palabra de Dios puede ser fuerte y estar entrenada para enfrentar la adversidad. Sólo la ayuda sobrenatural de Dios puede lograr que tu fe y tu ánimo nunca decaigan. Podemos defender nuestro gozo. Esperando  en Dios podemos recibir nuevas fuerzas, volar con poder como el águila y aún correr sin fatigarnos.

¡Que podamos ser como la flor de amaranto, que no se marchita, que nunca decae y aún con el paso del tiempo, luce en todo su esplendor!

Pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas;

volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán,

    caminarán y no se cansarán.

Isaías 40:31 (NVI)

 BELLA FLOR

 

«EL MINISTERIO DEL TOCADISCOS»

Por Mayra Gris de Luna.

Cuando vi la imágen de arriba, recordé un relato de mi esposo acerca de cómo llegó el evangelio a su familia.

En la década de los setentas, después de las grandes y elegantes consolas para escuchar los discos de entonces, hicieron presencia los «tocadiscos». Estos eran más prácticos porque eran portátiles. Podías llevarlos a todos lados porque al cerrarlos se convertían en una maleta.

De alguna manera mi suegra notó que un señor pasaba por su calle con una maleta. Se decía que «hablaba de Dios». Mi suegra, con un corazón necesitado de Dios, le dijo a uno de sus hijos que fuera a buscar al señor y le dijera que los visitara. El hombre llegó a la casa. Mi suegra lo pasó a una tranquila estancia y llamó a todos sus hijos. El hombre abrió su maleta y empezó a poner discos. Pero la música que emanaba de éste tocadiscos era diferente. La letra de las canciones hablaba del amor de Dios, hablaba del sacrificio de Su hijo Jesucristo para dar vida a todo aquel que en El creyera, hablaba de la historia de la mujer samaritana y tantas cosas mas.  Todos escuchaban atentamente las palabras de los himnos. Mi suegra enjugaba sus ojos con lágrimas. Dios tocaba los corazones de todos en aquella sala. Dios empezaba a sanar sus atribuladas vidas con el mensaje de la música que salía del tocadiscos.

En repetidas ocasiones el señor del tocadiscos sólo llegaba, abría la maleta, ponía los discos y se sentaba. La obra la hacía el Espíritu Santo. Poco a poco iban entendiendo mas y mas lo que Dios les hablaba por ése medio. Después de un rato el señor cerraba su maleta y continuaba su ministerio. «El ministerio del tocadiscos» le llamo yo.

¡Gracias a Dios por aquel hombre! ¡Y por su tocadiscos! Porque mi familia política fué rescatada y transformada por el conocimiento de Jesucristo que les llegó de esa manera.

Ellos buscaron congregarse en una Iglesia como resultado de ello.

Tal vez aquel hombre no era elocuente en sus palabras, tal vez solo oraba para que la música impactara la vida de la gente a la que visitaba.

Recuerdo unas palabras del amado hermano y célebre músico Felipe Blycker:

«Es bueno que la música tenga un efecto emocional en las personas, porque éste efecto emocional puede llevarlas a tener un efecto espiritual en sus vidas».

¡Cuánta razón tiene el hermano! ¡Me gozo con los ministerios del canto, de los coros, estudiantinas, de los músicos! «El cielo y la tierra pasarán» pero la música y la alabanza son de las pocas cosas que disfrutamos en la tierra que también podremos disfrutar en el cielo.

En particular este hermano con el «ministerio del tocadiscos» me hace pensar en que todos podemos hacer algo para compartir el mensaje de Salvación.

A nuestras posibilidades, con nuestros talentos, con nuestra creatividad, aunque no tengamos elocuencia, aunque no hayamos estudiado en un seminario, aunque no sepamos tocar algún instrumento ni cantar. La obra la hace el Espíritu Santo.

Algo podemos encontrar como éste hermano que usó su recurso y obtuvo grande fruto que Dios le habrá de recompensar «según las riquezas de Su gloria».

Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.

Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.

Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.

Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

1 Corintios 12:4-7

¿Posees algún recurso o habilidad que podrías convertir en un ministerio?

 

«NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA»

Por Mayra Gris de Luna.

Si nos acercamos mucho a un telar, podremos ver muy de cerca las puntadas y el color de los hilos, pero para apreciar la figura que se está tejiendo tendremos que alejarnos un poco.

Algo parecido ocurre en mi vida, cuando en mi presente no puedo entender por qué pasan las cosas, pero al transcurrir del tiempo, y mirar hacia atrás, veo con claridad la obra de Dios en mi vida.

Quiero platicarte una de mis vivencias para que cuando te ocurra algo que no es agradable o que no entiendes por qué el Señor permite que te pase, recuerdes lo que dice Romanos 8:28a:

«Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien».

Por razones del trabajo de mi esposo, estuvimos una temporada en Barcelona. Uno de esos días fuimos a conocer la Villa Olímpica y caminamos a la orilla de la playa. Estacionamos el carro enfrente de un gran letrero con una letra «E» de «Estacionamiento».

Cuando terminamos nuestro paseo y regresamos, encontramos el letrero, pero no nuestro carro. Primero pensamos que tal vez nos habíamos equivocado de lugar y lo buscamos a lo largo de la calle, pero nada. Empezamos a pensar en la posibilidad de que nos lo hubieran robado.

Estábamos ahí parados cuando llegó un señor que tenía un puesto de revistas en la esquina y nos había estado observando. Nos dijo que nos habíamos estacionado en un lugar prohibido. Vimos bien y debajo de la «E» había unas letras pequeñas que decían en catalán: «sólo para médicos del Hospital del Mar». Volteamos hacia enfrente y ahí estaba el gran «Hospital del Mar».

El señor nos dijo que se habían llevado el carro a la delegación de Tránsito, y que seguramente habrían dejado un papel pegado al piso con la notificación y los datos. Efectivamente, había un papel amarillo con la información. Buscamos el lugar, pagamos la multa y recuperamos el carro. No fue nada agradable el tiempo perdido en eso ni pagar la multa, pero nos sentimos agradecidos porque el carro no había sido robado.

Días después, fuimos a caminar a las Ramblas, y entramos a un estacionamiento. Con una bebé de 6 meses, bajamos la carriola, la pañalera, la bolsa, la cámara, las chamarras, y bueno, nos hacíamos bolas con tanta cosa. Así que cuando bajé a la bebé y la puse en la carriola olvidé abrocharle el cinturón de la carriola. Siempre tenía cuidado de abrochar el cinturón de seguridad de la carriola porque mi bebé era muy inquieta, pero así como una «ley de Murphy», solo bastaron unos segundos de descuido para que la bebé se cayera de la carriola y se pegara en la cabeza con el piso de cemento. La bebé empezó a llorar. El golpe si había sido fuerte y pronto le empezó a salir un moretón. Nosotros estábamos tan asustados que sólo recuerdo que el señor del estacionamiento nos dijo: -«lo indicado es que la lleven al «Hospital del Mar», ¿saben donde está?» ¡qué si sabíamos! ¡sabíamos hasta donde uno no debe estacionarse si va al Hospital del Mar!

Llevamos a la bebé ahí, resultó ser un muy buen hospital, nos atendieron de maravilla, le sacaron radiografía de la cabeza a la bebé y la tuvieron un tiempo en observación. Las enfermeras le llamaban «Muñequita piel canela».(De ahí el nombre del blog PIEL CANELA). La bebé recibió la atención oportuna, y nosotros regresamos tranquilos al hotel.

Ahora que miro hacia atras ésta experiencia, agradezco a Dios porque siempre ha puesto personas cerca que nos ayudan. También porque El se encargó de que supiéramos con exactitud dónde estaba el Hospital del Mar para cuando lo necesitáramos.

Creo que Dios tiene cuidado de nosotros y que nada ocurre sin que El lo permita.

Detalles como ese han fortalecido mi convicción de que aún cuando nos ocurran cosas que no son tan agradables, Dios las usará para nuestro bien.

Tengo una amiga que por alguna razón bajó de un camión en Israel una cuadra antes de que éste explotara sin que ella supiera que ésto sucedería. Se de personas que tuvieron algún contratiempo para llegar temprano a las Torres Gemelas el 11/11.

¿Se poncha una llanta? ¿Se acabó la gasolina? ¿Se fué el camión? Dí ¡Gracias Señor!, probablemente te está protegiendo. «No hay mal que por bien no venga» para los que amamos a Dios.

¿Recuerdas algún evento desafortunado en el pasado que Dios lo usó para tu bien?

ORACION PARA SONREIR.

Señor, renueva mi espíritu y dibuja en mi rostro sonrisas de gozo por la riqueza de Tu bendición.

Que mis ojos sonrían diariamente por el cuidado y compañerismo de mi familia y de mi comunidad.

Que mi corazón sonría diariamente por las alegrías y dolores que compartimos.

Que mi boca sonría diariamente con la alegría y regocijo de tus trabajos.

Que mi rostro dé testimonio diariamente de la alegría que tú me brindas.

Gracias por este regalo de mi sonrisa, Señor.

Amén.

Tomado del libro: «Mi legado»

de la Madre Teresa de Calcuta

Editorial Lectorum.

LA DECISIÓN.


Todo está en silencio. Es temprano. Mi café está caliente. El cielo aún está negro. El mundo sigue durmiendo. El día se aproxima.

En pocos momentos llegará el día. Se acercará rugiendo por la vía al levantarse el sol. La quietud de la madrugada

se tornará en el ruido del día. La calma de la soledad se reemplazará por el golpeteo rítmico del paso de la raza humana. El refugio de la temprana mañana invadirá las decisiones que deban tomarse y las obligaciones que deban cumplirse. 

Durante las próximas doce horas quedaré expuesto a las exigencias del día. Ahora es el momento en que debo tomar una decisión. Por causa del Calvario, tengo la libertad de decidir. Así que decido.

Elijo el amor…

Ninguna ocasión justifica el odio; ninguna injusticia autoriza la amargura. Elijo el amor. Hoy amaré a Dios y lo que Dios ama.

Elijo el gozo…

Invitaré a mi Dios para ser el Dios de la circunstancia. Rehusaré la tentación de ser cínico… la herramienta del pensador perezoso. Rehusaré considerar a las personas como menos que seres humanos, creados por Dios. Rehusaré ver en los problemas algo menos que una oportunidad de ver a Dios.

Elijo la paz…

Viviré habiendo sido perdonado. Perdonaré para que pueda vivir.

Elijo la paciencia…

Pasaré por alto los inconvenientes del mundo. En lugar de quejarme porque la espera es demasiado larga, agradeceré a Dios por un momento para orar. En lugar de cerrar mi puño ante nuevas tareas asignadas, las encararé con gozo y valor…

Elijo la amabilidad…

Seré amable con los pobres, pues están solos. Amable con los ricos, pues tienen temor. Y amable con los malvados, pues de tal manera me ha tratado Dios.

Elijo la bondad…

Prefiero estar sin un dólar antes que aceptar uno de manera deshonesta. Prefiero ser ignorado antes que jactarme. Prefiero confesar antes que acusar. Elijo la bondad.

Elijo la fidelidad…

Hoy guardaré mis promesas. Mis acreedores no se lamentarán de su confianza. Mis asociados no cuestionarán mi palabra. Mi esposa no cuestionará mi amor. Y mis hijos nunca tendrán temor de que su padre no regrese a casa.

Elijo la mansedumbre…

Nada se gana por la fuerza. Elijo ser manso. Si levanto mi voz, que sólo sea en alabanza. Si cierro mi puño, que sólo sea en oración. Si hago exigencias que sólo sean a mí mismo.

Elijo el dominio propio…

Soy un ser espiritual. Luego de que haya muerto este cuerpo, mi espíritu remontará vuelo. Me niego a permitir que lo que se va a podrir gobierne lo eterno. 

Elijo el dominio propio. Sólo me emborracharé de gozo. Solo me apasionará mi fe. Sólo Dios ejercerá influencia sobre mí. Sólo Cristo me enseñará. Elijo el dominio propio.

Amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio, a éstos encomiendo mi día. Si tengo éxito, daré gracias. Si fallo, buscaré Su gracia. Y luego, cuando este día haya acabado, pondré mi cabeza sobre mi almohada y descansaré.

De MAX LUCADO

en el libro «Cuando Dios susurra tu nombre», Grupo Nelson.

MI POPOCATÉPETL.

Por Mayra Gris de Luna.

Cada mañana, para salir del lugar donde vivimos e incorporarme a la carretera, tengo que voltear hacia la izquierda. Sin embargo, mi primera mirada no es hacia la carretera, no es tampoco hacia los autos que vienen entrando a la ciudad; mis ojos se posan sobre el “Popocatépetl”.

El Popocatépetl es un hermoso volcán. Cerca del cráter tiene hermosos glaciares puesto que tiene una altura de 5458 metros sobre el nivel del mar. Su nombre proviene de la lengua náhuatl que significa “montaña que humea”. En efecto, es un volcán activo.

La vista es impresionantemente bella.  Hay personas que pueden disfrutar una hermosa vista de la Torre Eiffel, de alguna paradisiaca playa, o de una preciosa ladera en la Toscana, pero yo me considero privilegiada de poder disfrutar cada día de la presencia de “la montaña que humea”.

Una de las razones de mi interés cotidiano en este paisaje es que es diferente cada día y nunca es igual. Mi expectativa de ¿Cómo amaneció hoy el volcán? es satisfecha con mil estampas diferentes.

Hay días en que se manifiesta claro, imponente, cubierto de nieve, sereno  e inmutable en medio de la llanura.

Otros días inspira respeto cuando exhalando grises fumarolas con grave estruendo nos recuerda su poder.

Hay noches en las que emana fuego del cráter, y puede hasta infundir temor.

A veces, los días nublados y la ceniza lo cubren totalmente y no podemos verlo. Parece que no existiera. Pero sabemos que está allí.

Dios se muestra en la naturaleza. Así como veo a Dios en la inmensidad del mar o en la belleza de las flores, éste volcán me hace pensar en Dios. Tan imponente y poderoso. Tan impresionantemente bello e inmutable. Así como el volcán: Dios siempre está allí.

A veces lo veo en todo su poder y gloria manifestándose en mi vida, y mi corazón se goza en alabarle por su belleza y sus bondades a mi vida.

Otras veces, los problemas, las tristezas, las pérdidas en mi vida han nublado mi vista. Me es difícil verlo. Me es difícil gozarme, me invade hasta el temor.

También me he alejado tanto de Dios a veces, que he caminado en la oscuridad. El me ha tenido que rescatar y alumbrar no con luz, sino con fuego. El fuego de las pruebas, el fuego de Su reprensión, y créeme, he conocido el temor. El temor de Dios. Porque:

“Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo” 

(Hebreos 10:31).

Pero lo peor es cuando «no veo» a Dios. Cuando así como el volcán, parece que no existe…está callado, y mi corazón se consuela con la convicción de que “El está allí”.

Aunque no lo vea, aunque no lo sienta. Dios está ahí cuidándome como el Popocatépetl a “La mujer dormida”. Velando mí sueño. (Conoce la hermosa leyenda al final)

Así como cada mañana mi mirada busca ansiosamente contemplar el Popocatépetl,  cada mañana podemos buscar el rostro del Señor y contemplar Su hermosura. Y aún cuando en nuestra vida haya días soleados y días nublados El es siempre el mismo, que ha prometido estar con nosotros “Todos los días hasta el fin del mundo”.

Por la mañana, Señor, escuchas mi clamor;
    por la mañana te presento mis ruegos,
    y quedo a la espera de tu respuesta.

Salmos 5:3 NVI

 La leyenda: Haz click aquí para ver el video sobre «La leyenda de los volcanes»

 

VE CON LOS OJOS DE LA FE.

La fe es confiar en lo que el ojo no puede ver.

Los ojos ven al león que acecha. La fe ve al ángel de Daniel.

Los ojos ven tormentas. La fe ve el arco iris de Noé.

Los ojos ven gigantes. La fe ve a Canaán.

Tus ojos ven tus faltas. Tu fe ve a tu Salvador.

Tus ojos ven tu culpa. Tu fe ve Su sangre.

Tus ojos ven tu tumba. Tu fe ve una ciudad celestial cuyo constructor y creador es Dios.

Tus ojos miran al espejo y ven un pecador, un fracaso, un quebrantador de promesas.

Pero por fe miras al espejo y te ves como pródigo elegantemente vestido llevando en tu dedo el anillo de la gracia y en tu rostro el beso de tu Padre.

 

El poder de Dios es muy grande para los que creen.

“Ese poder es como la acción de su fuerza poderosa,

Que ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos”.

Efesios 1:19-20, NVI

Tomado del libro: «Cuando Dios susurra tu nombre»

de Max Lucado, Grupo Nelson

MANDAMIENTOS PARADÓJICOS DEL LIDERAZGO.

La gente es ilógica, irrazonable y egocéntrica;

quiérelos de todos modos.

Si haces el bien, la gente te acusará de motivos egoístas ulteriores;

házlo de todos modos.

Si triunfas, ganarás amigos falsos y enemigos verdaderos;

triunfa de todos modos.

El bien que haces hoy tal vez quede en el olvido mañana;

haz el bien de todos modos.

La honradez y la franqueza te hacen vulnerable;

se honrado y franco de todos modos.

El hombre más grande con las ideas más grandes

puede ser derribado por el hombre más pequeño

con la mente más pequeña;

piensa en grande de todos modos.

La gente favorece a los desamparados pero sigue sólo a los populares;

lucha por unos cuantos desamparados de todos modos.

Lo que tu pasas años construyendo

puede ser destruido de la noche a la mañana;

construye de todos modos.

La gente realmente necesita ayuda

pero puede atacarte si le ayudas;

ayúdalos de todas maneras.

Dale al mundo lo mejor de ti y lo que conseguirás será un puntapié en los dientes;

dale al mundo lo mejor de ti de todos modos.

Si lo mejor es posible, entonces lo bueno no basta.

 de Kent M. Keith

incluido en el libro «Relaciones 101» de John Maxwell.
Editorial Caribe-Betania
 

 

 

«EL MISTERIO DEL HUEVO».

Por Mayra Gris de Luna.

Mis pensamientos una mañana cualquiera hace varios años:

-“Memo (mi esposo) sale de viaje mañana, así que más vale que empiece a preparar su maleta”.

Jalo una silla para subirme en ella y alcanzar la parte más alta del closet de nuestra recámara.

-“O esto está muy alto o yo muy chaparrita porque aún con la silla me es difícil alcanzar la maleta. A ver… (Me asomo a la parte alta del closet)

¿Por dónde anda la maleta?… mmm… pero… ¿qué es esto?… ¿un huevo? (muy asombrada lo tomé en mis manos)

-“¿Qué hace un huevo aquí? Es muy extraño. Danna (de tres años) aunque es muy tremenda, no alcanzaría y mucho menos Alisson (de uno).

(Me bajo de la silla)

He aquí el misterio del caso del huevo en el closet.

¿Qué pensarías tu “mi querido Watson”?

Teoría #1: Teníamos una gallina viviendo en el clóset y no lo sabíamos.

Teoría # 2: Me levanté sonámbula a media noche y fui a la cocina por un huevo y lo guardé allí por si algún día en un futuro lejano (como en el 2012 por ejemplo) pudiera haber escasez por la gripe aviar y el precio subiría tanto que guardarlo podría ser una buena inversión.

Teoria#3: O como en las novelas de Agatha Christie, el culpable siempre es el mayordomo, la señora que me ayudaba con la limpieza lo puso allí por alguna razón que yo llamo: BRUJERÍA.

En realidad la tercera teoría fue lo primero que me vino a la mente. Nadie más tenía acceso a nuestra recámara.

Cuando mi mamá era muy jovencita pudo conocer algo dentro del espiritismo, y me contaba que pudo ver con sus propios ojos como usaban el huevo. Después de algún procedimiento o alguna limpia, se rompía el huevo; en ocasiones tenía alfileres adentro, en ocasiones lo rompían en un vaso de agua y el contenido se veía turbio comparado al lado de otro huevo normal o salía negro. Tal vez no lo hubiera creído si no es porque mi mamá me lo contó porque lo vio.

Así que mi segundo pensamiento fue ir a romper el huevo para ver que tenía dentro. Pero fue una idea que deseché inmediatamente.

Tomé unos minutos para pensar en todo esto. Siempre he estado muy alerta y muy consciente de la guerra espiritual que existe. Sé que existe Dios, y sé que existe el mal. También  he tenido la fuerte convicción de que Dios está con nosotros y nos protege y aún manda a sus ángeles para cuidarnos.

Pensé en nuestra familia. Todo estaba bien. En días anteriores mi nena mayor había tenido pesadillas, no sabía si tendría que ver con esto o simplemente comió muchas papas fritas en el Mc Donald´s 🙂

Rápidamente hice una “evaluación” de cómo andábamos en INTEGRIDAD. Sé que es básica para recibir la bendición y protección de Dios. Recuerdo que mi conclusión fue que aunque no éramos perfectos, estábamos en paz con Dios, buscándole, sirviéndole, confesando nuestras ofensas. Hice una breve oración y fui a tirar el huevo al bote de basura de la cocina. Tenía tanto que hacer en aquellos días que no volví a recordarlo hasta hoy.

No sé si fue una coincidencia, pero la señora de la limpieza nunca regresó. Días después, haciendo yo el aseo, encontré un “envoltorio” en un bote que había junto a la lavadora de la zotehuela. En su interior tenía cabello, y la fotografía de un joven que no conocíamos. Para mí es un caso resuelto. Sigo pensando que mi Teoría #3 es la más acertada.

Por aquellos días había tomado un curso en la iglesia, con mi amada amiga y hermana Katty Gray acerca de “Cómo amar efectivamente a los hijos”. Ella me obsequió una tarjeta que decía:

La oración eficaz del justo puede mucho.

Santiago 5:16b

SANTIAGO.

 Traía una ilustración de un papá orando hincado al lado de la camita de su pequeño niño dormido. Podía verse al fondo un ventanal semiabierto y en el fondo, el ángel de Dios son sus brazos extendidos protegiendo la entrada de una silueta de un ángel de color negro simbolizando al maligno.

Tenía por costumbre leer la Biblia ilustrada para niños por las noches y orar con mis hijas, pero recuerdo que en aquellos días regresaba más tarde cuando ya estaban dormidas y, recordando aquella tarjeta, y sobre todo el versículo, oraba por mis hijas y por mi esposo. El mensaje de la cita bíblica es claro, pero mi mente ve “en negritas” la palabra “JUSTO”. Esta palabra sobresale de entre las demás recordándome que la condición es la integridad.

Podemos tener muy claro que existe una guerra espiritual, queremos estar lo más alejados de todo lo que se relacione con ello. Sabemos del ocultismo, la brujería, el culto a la Santa Muerte, el espiritismo, etc. y nunca se nos ocurriría pensar que aún cuando no nos demos cuenta, en la seguridad e intimidad de nuestro hogar pudiéramos recibir algún ataque.

Sin embargo, no tenemos nada que temer si procuramos una vida íntegra y de oración. Podemos vivir confiados en la protección de Dios.

Estemos alertas recordando las palabras de 1 Pedro 5:8

 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo,

 como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.

( Nota: Si crees estar siendo atacado mas agresivamente busca una iglesia y habla con sus líderes. En esos casos se necesita ayuda.)

¿Te mantienes alerta y viviendo en integridad?

¿Tienes alguna otra “Teoria” sobre el misterio del huevo? 🙂

 

LA MAÑANA VENDRÁ…

Quebrantado…

¿Cómo puedo soportar el dolor?

Tantos planes… interrumpidos permanentemente.

Tantas ilusiones…destrozadas.

Anhelos…frustrados.

No queda nada.

¿Por qué?

¿Por qué esto?

¿Por qué a nosotros? ¿Por qué a mi?

Impotencia…desesperanza…

La vida nunca volverá a ser la de antes.

¿Vale la pena vivirla?

¿Dónde estás, Señor?

Aquí mismo estoy, a tu lado, hijo mio.

Aunque no sientas mi presencia,

Te estoy teniendo fuerte bajo la sombra de mis alas.

Te acompañaré en esta noche oscura.

No tengas miedo de llorar.

Te di las lágrimas para que te desahogues.

No trates de esconder tu dolor.

Deja que se convierta en una fuente curativa,

Un proceso de restauración,

Porque yo así lo he planeado.

Los que lloran serán bienaventurados.

Te tendré asido.

Aun cuando sientas que tú no puedes asirte de mí.

Busca mi faz, hijo mío,

Recibe mi promesa, por imposible que parezca,

Que el gozo vendrá a la mañana.

Puede llevar mucho tiempo,

Pero yo sanaré tu corazón destrozado.

Sé que la noche parece no tener fin,

Pero LA MAÑANA VENDRÁ

Lo he prometido.

De Heaven of Rest Newsletter

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«SEGURIDAD EN MEDIO DE LA INSEGURIDAD»

Por Mayra Gris de Luna.

“Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo.  Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él” 

(Lucas 8.39)

Estas fueron las palabras que Jesucristo le dijo a un hombre al que había liberado. Este hombre había sido poseído por muchos demonios durante mucho tiempo.

Así como pasó al endemoniado, muchas personas somos bendecidas, sanadas, libradas de accidentes y peligros cada día y a cada momento. Algunas veces reconocemos la ayuda sobrenatural de Dios, y muchas otras ni nos damos cuenta. Aún cuando si estamos conscientes de la ayuda de Dios y aún inmensamente agradecidos e impresionados, muchas  veces guardamos silencio. No compartimos nuestra experiencia. A veces casi puedo escuchar a Jesús diciéndome: ¡Anda, ve y cuenta las cosas que ha hecho Dios en tu vida! ¡No te quedes callada!

Creo que hay por lo menos tres razones por las que a veces no testificamos de las cosas que Dios hace en nuestra vida:

1. Por lo que digan los demás.

2. Porque pensamos que tiene que ser algo espectacular para compartirlo.

3. Pensamos que tal vez a nadie le importe.

En efecto, puede haber personas criticando; puede también ser algo cotidiano; y si, tal vez a la mayoría no le importe, pero aun con todo, al leer lo que Jesús dijo aquella ocasión, siento que debería compartir y publicar las cosas cosas que Dios hace en mi vida, y por una sola persona que resulte impactada positivamente como resultado de ello, vale la pena hacerlo.

Durante la semana he estado meditando mucho sobre el cuidado de Dios hacia nuestra familia.  Yo tengo mucho que agradecer y publicar. Dios nos protegió de manera especial. Hay cosas que mis hijas han tenido que enfrentar, que los niños de mi época no vivimos. Durante los últimos dos años, en tres diferentes ocasiones, sus escuelas han sido evacuadas por amenazas de bomba. Los niños nos llaman por sus celulares y nos ponen al tanto antes de que la escuela lo haga de manera oficial. Las mamás nos avisamos unas a otras para recoger a nuestros hijos lo más pronto posible, pues aunque siempre esperamos que sea simplemente una amenaza, por momentos se experimenta temor de que en cualquier momento eso pudiera explotar y la histeria colectiva se hace presente.

El miércoles pasado recibí otra llamada de mi hija. Se le escuchaba un poco nerviosa. Rápidamente me relató que después de efectuar un robo a un almacén cercano, varios asaltantes en su huida, perseguidos por la policía chocaron contra una camioneta con una decena de pasajeros. Ambas unidades se volcaron. Como la policía los perseguía algunos trataron de huir y hubo un tiroteo. Todo ésto ocurría a un lado de la escuela mientras los chicos tenían su recreo. Se temía que los asaltantes pudieran entrar a la escuela o alguna bala perdida pudiera lastimar a alguien. Los maestros y policias de la escuela activaron inmediatamente sus protocolos de seguridad poniendo a salvo a los niños. Sin embargo el sonido de las ambulancias llegando por los heridos, la llegada de policía, el acordonamiento de la zona, y mas tarde la llegada de los medios de comunicación pudo alterar hasta a los niños más ecuánimes.

Aún cuando enfrentar éste tipo de situaciones se nos va haciendo cotidiano, no es algo a lo que uno quiera acostumbrarse. Estos chicos han pasado por tres amenazas de bomba y un tiroteo en menos de dos años, y eso sin mencionar los sismos.

Cuando recibo este tipo de llamadas, le recuerdo a mi hija que Dios está con ella y siempre nos ha cuidado, y que por eso podemos confiar en que todo saldrá bien.  Le digo que voy a ir lo mas pronto posible, y que voy a orar por la situación. Ella dice que es difícil permanecer del todo tranquila en medio de la paranoia que provocan éste tipo de situaciones, pero que aunque se sienta nerviosa sabe que Dios siempre está con ella, y ya ha podido ir desarrollando ésta convicción cuando vez tras vez ocurren éste tipo de eventualidades y Dios nos ha guardado y protegido.

En medio de la inseguridad, podemos tener seguridad. Seguridad en que Dios ha prometido estar siempre con nosotros. Así ha sido siempre y así será. El siempre cumple Sus promesas.

«He aquí Yo estoy contigo y te guardaré dondequiera que vayas».

Génesis 28:15

Sea que acostumbres testificar las cosas que Dios ha hecho contigo o no, te invito a hacerlo dejando un comentario. La bendición siempre se multiplica cuando lo compartimos.

LO QUE TE HACE ESPECIAL.

Por Mayra Gris de Luna.

¿Te has puesto a observar las cosas especiales de la gente a tu alrededor?

A mi esposo se le facilita de manera natural encontrar el lado brillante de las personas, y de él he aprendido a observar aquellas peculiaridades que le dan el toque especial a cada una de ellas.

Siempre que veía a Ken estaba tomando fotos, cuando no estaba tomando fotos entonces grababa videos, seguramente amaba tanto la vida que no quería perder ningún detalle. Era una de sus características.

La Señora Alicia sabía todo acerca de los nahuales, el chupacabras y los ovnis. Ella misma decia haber sido «contactada» por extraterrestres. A mi mamá le entretenía mucho platicar con ésta señora, creo que nada mas le «seguía la corriente», y casi casi sacaba el tazón de palomitas para disfrutar de una amena tarde platicando con esta señora especial.

Podría enumerar una larga lista de cosas que hacen a mi esposo especial para mi, pero una de las peculiaridades a las que me refería es por ejemplo, su afición por todo lo relacionado al equipo de audio. Le encanta comprar cables, pluvs para los cables, conexiones extensiones y adaptadores para los cables, y estuches y cajas para guardar… ¿adivina qué?… ¡si! acertaste: también para los cables. 🙂  Antes no me resultaba tan agradable tener que invertir tiempo y dinero cada semana para comprar algo que hacía falta, pero me di cuenta de cuánto disfruta en la iglesia el estar conectando los cables, los micrófonos, las bocinas, el cañón, y todo lo demás. No es solo un don sino un ministerio que Dios le ha dado.  Ahora, cuando vamos al centro comercial, yo misma le pregunto: -«¿no quieres pasar a STEREN por algun cable?

Es muy bueno que él tenga la capacidad de entender de audio, pero es mejor cuando usa ésta habilidad para la edificación y para la alabanza y adoración de Dios en la Iglesia. Eso es realmente especial.

El conjunto de todas las características de una persona aunadas a la manera en que ésta se desenvuelve y relaciona con su entorno son los factores que determinan su esencia. Cada persona es única e irrepetible. Por eso es especial.

No existen clones ni fotocopias de las personas. Todas somos diferentes y singulares. Esta diversidad me encanta. Es fascinante descubrir lo que cada persona «trae». Desde sus gustos y aficiones, hasta sus aspiraciones, temores y retos. A veces podemos ver como desde muy pequeñitos ya dan muestras claras y definidas de lo que les atrae.

Así fué en el caso del norteamericano Kevin Clash. De cuna humilde, desde que cursaba la primaria empezó a fabricar sus propios títeres. Me pareció fascinante como desde tan pequeñito «ya traía» eso especial.  Como no diponía de recursos, un día cortó un abrigo de su mamá para fabricar uno de sus muppets. Cuando su papá se dió cuenta, Kevin se encontraba temeroso por el castigo, pero su sabio padre, aun cuando no podrían reponer pronto el abrigo, solo le preguntó: -«¿Cómo se llama?» (refiréndose al muppet). Sus padres siempre apoyaron su afición y le brindaron mucho amor.

Cuando estaba en la secundaria, hacía obras con sus muppets para los niños que se encontraban enfermos o discapacitados. Con su especial carisma brindaba un tiempo de recreo y solaz para estos niños. Y Kevin disfrutaba mucho hacerlo. Lo hacía tan bien que pronto tuvo la op0rtunidad de tener un show de una hora por televisión. Con el paso del tiempo llegó a conocer a Jim Henson, creador de Plaza Sésamo, y pronto se encontró trabajando en éste programa que tanto admiró desde pequeño. Ha dado vida a varios personajes, pero sin duda el más querido por todo el mundo es ELMO. Aunque el Mounstro «Comegalletas», la Rana René y Piggie son de los favoritos, no hay duda de que Elmo es especial. ¿Qué hizo que Elmo fuera así de especial? Elmo habla de Elmo como si fuera otra persona. Tiene pelo rojo, una vocecita característica y  risa contagiosa. Elmo es un pequeñito «ser» de tres años y medio, con inocencia, ternura y sobre todo AMOR. La mayor característica de Elmo es el amor. Elmo ama. Elmo abraza y se deja abrazar.  Elmo tiene «contacto físico» con las personas. Hay quienes opinan que en Elmo se ve manifestado el amor que Kevin recibió de sus padres. Esta persona tenía la habilidad poco común de dar vida a los títeres, pero se convirtió en algo verdaderamente especial cuando usó esa característica singular para beneficio de los demás.

Cuando vivamos en el cielo, yo quiero conocer a una mamá muy especial para mi. Ella ha sido mi ánimo e inspiración en la tarea de preparar el «lunch» para mi familia. De cinco mil personas que se habían reunido en un monte para escuchar a Jesús, solo un muchachito tenía algo para comer cuando ya la hora era avanzada. Una mamá prevenida había horneado pan y le puso 5 piezas para acompañar dos pescados que tal vez su papá habría salido a pescar muy temprano en la mañana, y que ella preparó para que el comiera. El chico podría haberlo guardado o podría haberse escondido para comer entre la hierba que había en aquel lugar. Estuvo dispuesto a compartirlo, a ponerlo a disposición de Jesucristo sin pensar que podía ser muy poco. Si, en realidad era poco, pero con el toque del Maestro se beneficiaron 5000 personas aquel día y todas las que nos maravillamos cada vez que leemos esta historia.

Todos tenemos algo. Puede ser poco, pero cuando lo ponemos a disposición de Jesús para beneficio de otros, el toque del Maestro lo torna extraordinariamente especial.

¿Reconoces tus características especiales?

¿Cual de ellas utilizas para beneficiar a otros?

Fuente: «Being Elmo: A Pupeteer´s Journey» (Documental-Netflix, 2012)

Visita PIEL CANELA…el blog para la mujer latina. http://paralamujerlatina.wordpress.com

ORACION DE LA ESPOSA DEL PASTOR.

ORACIÓN Y DECLARACIÓN DE LA ESPOSA DEL PASTOR .

Por Christine Hoover.

Señor Jesús, soy, antes que nada, tu discípulo, y seré tu discípulo ya sea que mi esposo sea pastor o no. Ayúdame a rechazar la noción que debo jugar un papel, mantener cierta imagen o ser la cristiana perfecta solo porque soy la esposa del pastor. Que nunca llegue a ser una cristiana profesional, sino simplemente una cristiana, siempre creciendo y permaneciendo en Ti. Que mi corazón se someta al Tuyo y que mi ministerio fluya de ese amor que recibo de Ti.

Jesús, he llegado a comprender que mi sumisión a Ti requiere mi muerte. Así como Tú nos mostraste cómo vivir en humildad, ayúdame a seguir tu ejemplo. A veces es difícil negarme a mí misma, no deseando respeto ni admiración, ni intentando mantener cierta posición en la iglesia o comunidad. Por Tu poder, ayúdame a dar mi todo – hasta la propia vida – por Ti.

Pido que lo que más me identifique sea una pobreza de espíritu: reconociendo que te necesito desesperadamente, dependiendo de Ti totalmente, y estando consciente cada día que no puedo hacer nada de valor separada de Ti.

Señor, dame una visión muy clara de la meta más importante en mi ministerio. Que mi corazón se incomode pronto cuando busco mi propia reputación, impacto numérico, buenas obras, o deseos personales como la meta más importante, o cuando no tengo ninguna meta. A cambio, que mi más alto propósito sea vivir una vida de gran fe, en la cual confío en Ti sin límite.

Padre, tengo muchas oportunidades de hablar acerca de Ti y de tu parte. Que mis palabras estén saturadas de la verdad de tu Palabra y que pueda comunicar de manera adecuada tu carácter. No me permitas dar respuestas superficiales ni dar consejo que yo misma no estoy siguiendo. Ayúdame a hablar la verdad, pero hacerlo con gran amor y gracia hacia los oyentes; que mi más grande interés sea el bien de los demás.

Ayúdame a ser una líder: servir sin buscar ser servida, llamar a otros a seguirte, amar profundamente, y hablar tu verdad de acuerdo con la necesidad. Ayúdame a celebrar a otras mujeres y el llamado que les has dado, no compitiendo con ellas ni sintiéndome amenazada por sus dones particulares. De hecho, úsame para capacitarlas mejor para ser fieles y excelentes ministras del evangelio.

Señor, te confieso que a veces uso el ministerio como una excusa para fomentar el orgullo, para nutrir resentimientos, o para compadecerme de mí misma. Muchas veces quiero darme por vencida o dar menos de lo mejor. Ayúdame. Dame fuerzas para cumplir el llamado que me has dado. Recuérdame del enorme regalo y privilegio que es esta vida. Ayúdame a seguir invirtiendo en otros. Susténtame para que pueda perseverar hasta la meta final.

Padre, hazme consciente de que necesito a otros para que abandone cualquier noción de que estoy sola o que tengo que llevar sola y a la perfección mi papel como esposa del pastor. Ayúdame a ser vulnerable, a compartir mis luchas, y a formar amistades de confianza que puedan orar por mí. Permíteme gozar de las bendiciones de ser parte del Cuerpo de Cristo.

Finalmente, Señor, te pido que mis ojos estén puestos en Ti. Que esté fortalecida en Ti y buscando solo Tu aprobación, no intentando cumplir con los estándares que me impongo a mí misma ni con las expectativas que pienso que otros tienen de mí. Ayúdame a no amar logros, resultados o felicitaciones, sino a amarte solo a Ti y buscar solo Tu placer. Amén.