Archivo de la categoría: Pruebas

NO SUFRAS POR EL RECHAZO.

Por Mayra Gris.

He vivido experiencias de rechazo desde la infancia, adolescencia, juventud y aún en mi edad adulta.

En diferentes tiempos y en los diversos medios en los que en la vida me ha tocado estar, curiosamente, me han rechazado por cosas opuestas. Ha sido hasta divertido observar como personas de clase social alta me han rechazado por suponerme no estar a su altura y personas de escasos recursos también lo han hecho en alguna ocasión por suponerme próspera o diferente. En algún medio religioso, si no participaba con entusiasmo, me criticaban por ser introvertida; si buscaba participar para desarrollar mis dones, entonces me criticaban por «querer llamar la atención». Cuando algunos me han rechazado «por mis traumas», otras lo han hecho por verme plena.

Hoy me doy cuenta de que «no era yo», eran ellos. Muchas cosas eran relativas, otras simples puntos de vista o impresiones que no necesariamente me definían a mí ni a mi realidad.

«Pero el Señor endureció el corazón de Faraón, y éste no dejó ir a los hijos de Israel»

Éxodo 10:20

La Biblia nos cuenta del Faraón que rechazó al pueblo judío por ser judíos, por tener un Dios, por desear libertad; pero si lo vemos de una manera mas profunda, Dios puso en él esos sentimientos, Él endureció el corazón de faraón, ¿por qué o para qué? para que se cumpliera Su propósito, para que se cumpliera un plan preestablecido.

«Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, y se conviertan y yo los sane»

Juan 14:20

Jesús fue rechazado por su pueblo, fue entregado a la muerte de cruz, Dios endureció los corazones del pueblo, de gobernantes, de los fariseos ¿por qué y para que? para que se cumpliera el plan, para que se cumplieran las profecías.

Así que yo no responsabilizo de manera total a las personas. Aunque en el momento sufrí, hoy celebro el rechazo de algún amor juvenil, porque no «era por ahí»; el plan de Dios era diferente, soy feliz con mi esposo y tal vez ya estábamos predestinados, no lo sé, pero Dios sabía que no iba a ser feliz con la otra persona.

Así que del que quiere tiene misericordia, y al que quiere endurece.

Romanos 9:18

Ciertamente tampoco podemos generalizar. A veces, somos rechazados por nuestras malas actitudes, nuestro descuido o falta de sensibilidad para tratar a las personas. Nos lo hemos ganado con nuestra indiferencia, rudeza o egocentrismo; con nuestra prepotencia o incapacidad para conectar con ellos. Pero otras veces nos hemos dado desinteresadamente, hemos ofrecido nuestra amistad, nuestro tiempo, nuestras cosas materiales o incluso nuestro amor a personas que tal vez no lo merecían. Pero estoy segura que hay algunos casos en los que Dios mismo ha sido el que ha endurecido el corazón de esa persona para guiarnos en otra dirección.

Si sufres por algún rechazo, no lo tomes personal, tal vez es Dios quien puso eso en la o las personas para guiarte en otra dirección. Dios lo hace para protegerte. Si en mis llantos pasados hubiera podido ver mi vida en el futuro, no hubiera llorado, hubiera dado gracias a Dios por librarme de alguna tristeza mayor, un matrimonio fracasado, una vida de pobreza o un ambiente tóxico.

Sé que no es para nada lindo lo que puedas estar sintiendo, pero créeme, no eres tú. Confía en que Dios quiere lo mejor para ti. Deléitate en Él y el concederá todas las peticiones de tu corazón. Te dará algo o alguien mejor, y puedo asegurarte que es mejor de lo que tu jamás hayas podido imaginar.

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CAMINANDO POR EL VALLE.

Por Mayra Gris.

– Padre ¿Dónde estamos? Esta niebla no me permite ver con claridad.

No quiero soltarme de tu mano.

Está obscuro. Padre… ¿Qué es esto?

– Es el valle. Respondió el Padre con voz profunda y tranquila.

– ¿es… ese valle? ¿El valle de sombra de muerte? Mira en este lado, muchos enferman y están muriendo. ¡Tengo miedo papá!

– No temas, yo estoy contigo.

– No quiero mirar al otro lado, hay gente perversa, ellos obran de continuo al mal. ¡No quiero que me vean! Hazme invisible papá.

Acércate mas a mi. Refúgiate en el hueco de mis alas. No te dejaré ni te desampararé.

– Cúbreme papito. Aquí si puedo sentirte cerca. En tus brazos estaré seguro. Háblame mas fuerte, quiero escuchar tu voz mas claro, la tierra tiembla y retumban los volcanes, a veces no puedo escucharte.

– Hey ¿Confías en mi? ¿Alguna vez te he dejado solo? Te he hecho tantas promesas, te he demostrado mi amor de innumerables formas. En mi mano están tus tiempos. Mírame a los ojos, yo te había dicho que todo esto pasaría. ¿Recuerdas lo que te dije?

– Si ya recuerdo, dijiste… dijiste que eran señales. Que cuando viera esto levantara la cabeza. Padre ¿y que sigue después del valle?

Cosas grandes y ocultas que tu no conoces. Cosas que ojo no vio, ni oído ha escuchado. Verás todo lo que yo he preparado para los que me aman… ¿me amas?

“Caminando por el valle” Por Mayra Gris De Luna. ©

Durante la pandemia del Coronavirus, 2020

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¿Quién tiene el trono y la corona?

Por Mayra Gris De Luna.©

El Autocuidado es una de las lecciones más importantes que estamos aprendiendo como humanidad quienes vivimos la pandemia por el SARS-COV2.

A finales del año 2019, un nuevo virus letal del tipo coronavirus empezó a enfermar a personas. El virus se identifica como SARS-COV2 por sus siglas en inglés: «Severe Acute Respiratory Syndrome» traducido como coronavirus del síndrome respiratorio agudo grave. La enfermedad se llama coronavirus-19 o COVID-19, para abreviar. Es por ello que escuchamos que le llaman “la” COVID. Es “la” enfermedad que ha sometido al mundo, el virus con corona que parece reinar sobre la humanidad. Nuestra vida práctica se ha tornado “coronacéntrica”. Ésta realidad nos ha forzado a calcular nuestras decisiones, movimientos y acciones en base a la letalidad del virus que pareciera tener sometidas nuestras vidas desde su trono. Nos preguntamos por qué Dios ha permitido tal situación. La fe de muchos flaquea cuando las oraciones de las personas pareciera que no fueron suficientes para librarlas de la muerte.

Vamos aprendiendo poco a poco que éste tipo de virus es implacable con los ancianos, los asmáticos y los enfermos crónicos de las enfermedades respiratorias. Es como si a éste grupo de riesgo les hubiera salido el mensaje fatal en su galleta de la suerte. Pero hay otros grupos de personas, quienes pagaremos caro el haber descuidado tanto nuestra salud con sobrepeso e hipertensión. Por otro lado están los saludables y los jóvenes que cometieron algún error higiénico caminando por las calles, en el supermercado o el camión. Los casos que mas se lamentan y entristecen: los de médicos, enfermeras y cuidadores de enfermos. Los héroes que han dado su vida cumpliendo con su vocación.

He comprendido que Dios quiere que yo tome la responsabilidad de mi cuidado personal. Es la parte que me toca. Hay otra parte que no puedo controlar, esa la dejaré a Dios.
Ahora mi “óptica” de la enfermedad ha cambiado y ha tomado un nuevo sentido para mi. Yo lo leo así:

C uidado
O pcional de la
V ida que
I ncluye
D isciplina.

S oy
A uto
R esponsable
S obre mi
C uidado.
O bservar mi
V ida es cosa de
2 (Dios y yo).

Nunca como hoy, las consecuencias de nuestras decisiones han sido tan evidentes y contundentes.
Hay que tomar decisiones importantes como cuidar nuestra alimentación, peso, presión arterial y alergias. También decisiones que parecieran simples como lavarnos las manos constantemente, no tocarnos la cara, usar cubrebocas y ponernos gel. Son decisiones opcionales, que requieren disciplina y que vale la pena tomar: es la parte que nos toca para salvaguardar nuestra vida. La otra parte, depende de Dios, el que está sentado en el trono. La corona todavía le pertenece.

Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.
Apocalipsis 5:13

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APRENDÍ A VIVIR CON EL CORAZÓN ROTO.

Por Mayra Gris de Luna.

Desde niña aprendí a vivir con el corazón roto, diría que es uno de mis «súper poderes». No envidio a Mística con su capacidad de tomar cualquier forma, ni a Black Widow que además de sus notables habilidades, es hermosa; además tiene unos superamigos con los que no debe pasarla tan mal. ¿Tienes algún recuerdo de tu infancia o adolescencia que te dolió mucho en su momento? Yo si, y de los tiempos de prepa y también los de la universidad. Tengo en mi haber mi historial de rechazos, adversidades, desiertos y actos fallidos. Pero hoy quiero decirte algo: las heridas sanan y después de un tiempo cicatrizan. Te haces mas fuerte y aprendes. Este aprendizaje no puede evitar que en las diferentes etapas de la vida tengamos que enfrentar nuevas experiencias que nos rompan el corazón. De vez en cuando un familiar se va al cielo o una hija se casa y se va. Nos damos cuenta que el corazón puede hacerse más sensible o más duro. Yo no quiero tener un corazón duro, a fin de cuentas es una defensa para no sufrir. Pero cuando uno es sensible, habrá momentos en que uno tendrá que aprender a vivir con el corazón roto. Pero, creo que tengo un secreto, que tal vez no sea tan secreto: Dios puede sanar el corazón, y es más, puede hacerlo nuevo. Cuando Él sana, lo hace bien.

Hoy, cuando algo me duele, se lo platico a Dios, le pido que me ayude, que me dé Su paz y Su alegría. Respiro hondo y espero. El tiempo pasa. A veces poco, a veces mas. Pero llega Su paz y vuelvo a sonreír.

Solo quería que lo supieras.

UNA VIDA EN PLENITUD.

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«Hablemos con Valor» es un programa que conducen Rosaura Salazar y Lissete Soto. Tuve la oportunidad de estar con ellas y charlamos acerca de cómo tener una vida en plenitud. Comparto en link para quienes gusten escuchar parte de la charla.

LA FRESCURA LLEGARÁ.

TALI, 365 GOTAS DE ROCÍO. Ediciones Las Américas.

Por Mayra Gris de Luna.

 

¡Alégrense en el Señor su Dios! Pues la lluvia que él envía demuestra Su fidelidad. Volverán las lluvias de otoño, así como las de primavera.

Joel 2:23 (NTV)

El ciclo agrícola en Israel comprende lluvias tempranas, lluvias torrenciales y lluvias tardías. Las tempranas preparan el terreno para ser sembrado. Las torrenciales hacen que el terreno las absorba para fluir en forma de manantiales. Las tardías sirven para completer la maduración del fruto. El tiempo entre las lluvias, es un tiempo de sequía.

En el ciclo de la vida, Dios también permite tiempos «secos», tiempos de crecimiento, tiempos para madurar y tiempos de dar fruto. Cuando el pueblo de Israel atravesaba una gran sequía, Joel, el profeta, promete que volverán las lluvias a los campos.

Del mismo modo, Dios no promete que nunca habrá problemas, pero sí promete estar con nosotros siempre. Puedes voltear hacia tu pasado y recordar las temporadas de sequía en tu vida; cuando los problemas te afligieron hasta sentir esa sed que solo Cristo sacia. El agua refrescante de Su Consuelo siempre llegó.

Como Dios es fiel, puedes estar segura de que así como lo ha hecho en el pasado, lo hará también en el futuro. Tan seguro como la lluvia después de la sequía, la frescura llegará.

«Pero el que beba del agua que Yo doy nunca más tendrá sed»

Jesucristo.

 LA FRESCURA LLEGARÁ

Copiado del libro: TALI, 365 gotas de rocío para chicas.

Keila Ochoa, Margie Hord, Mayra Gris, Yuri Flores.

Ediciones Las Américas.

TALI 365 gotas de rocio para chicas, Ediciones Las Américas

 

NUNCA TE ABANDONARÉ.

CORAZÓN DESGARRADO.

Por Mayra Gris de Luna.

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«Israelitas

¡yo no puedo abandonarlos!

¡No sería capaz de hacerlo!

Mi gran amor por ustedes

no me lo permite«

Oseas 11:8

(Traducción al lenguaje actual)

 

Dios es bueno. Es un Dios de amor. Un padre cuyo amor por sus hijos es perfecto.

Hijos inconformes le olvidaron en el desierto construyendo otro dios con sus propias manos, pero no por ello los abandonó. «No sería capaz de hacerlo».

Israelitas ignorantes gritaron: -«¡Crucifícale! sedientos de Su sangre. Él la derramó voluntariamente. No abandonó su mision. «No sería capaz de hacerlo».

Los siglos pasan y la historia se repite. Un hijo desobediente que adultera por aquí, una hija piadosa que siente que puede juzgar a los demás por allá; la chica que dice mentiras, el joven que no quiere perdonar a su padre. Dios los mira con el corazón desgarrado, mientras sigue, sigue y sigue amando.

Tu tampoco escapas de Su perfecto amor.

También a ti en todo tiempo con amor te ve el Señor.

Y no hay nada tan malo que pudieras cometer,

que con ello puedas tú Su gran amor perder.

Cuando la culpa nuble tu razón,

y el temor inunde tu corazón

puedes con seguridad, recibir Su sanidad.

Podrás entristecerlo, mas jamás podrás perderlo.

¿Rechazarte? No, no, no, Él no sería capaz de hacerlo.

 

Copiado del libro: TALI, 365 gotas de rocío para chicas.TALI 365 gotas de rocio para chicas, Ediciones Las Américas

 Autoras:

Keila Ochoa,

Margie Hord,

Mayra Gris,

Yuri Flores.

Ediciones Las Américas.

 

HAY GANANCIA EN EL MORIR.

Por Mayra Gris de Luna.

«Porque para mi el vivir es Cristo,

y el morir es ganancia.»

Filipenses 1:21

Tengo la impresión de que la mayoría de las personas no deseamos morir. Tenemos un instinto natural por aferrarnos a la vida, un «instinto de conservación». Es natural sentir miedo al dolor y temor ante lo desconocido. Sentir apego por las personas con quienes hemos compartido nuestra vida. No solo apego a las personas; también hacia nuestras cosas, lugares, a las pasiones que nos hacen vivir intensamente y aún hacia nuestras mascotas. Decir adiós a todo ello no siempre es tan fácil. Donde se encuentra nuestro tesoro, ahí está nuestro corazón; por eso el Apóstol Pablo podía declarar con plena convicción que al poner en la balanza por un lado su vivir, y por el otro lado el ladrillo de todo lo que implica el morir en Cristo, éste ultimo es tan pesado, que la diferencia evidentemente se traduce en ganancia.

Para Pablo, Cristo era el centro de su existencia en ésta tierra; su blanco, su objetivo, su razón de ser. Por ello su perspectiva de encontrarse cara a cara con Él, implicaba pasar a un estado mejor, llegar por fin a la meta, ganar y obtener el premio. Para quienes viven con intereses ajenos a las cuestiones espirituales y eternas, el concepto de encontrarse con un Dios en el que tal vez ni siquiera creen no tiene atractivo alguno. Se necesita amar a Dios mas que a cualquier cosa aquí en la tierra para considerar la muerte como una ganancia.

Hace unos días falleció un querido hermano en Cristo. Mi esposo y yo asistimos al sepelio. Cantamos himnos de esperanza a lado de personas amadas con quienes hemos coincidido en nuestra carrera en ésta tierra. Algunos empezaron a compartir recuerdos de la vida de nuestro hermano y aún en la tristeza pudimos incluso reír juntos. Sabíamos que él se encuentra en un lugar mejor… que había ganado ya.

A unos 20 pasos de ahí se encuentra la tumba de mis padres. No imagine llegar a éste lugar aquel día ni que éstas tumbas quedaran tan cercanas. Estuve unos minutos frente a la lápida observando sus nombres grabados allí. Recordándoles. Hablando con Dios sobre ellos. Pensando que  tambien estaban en una situación mejor. Como siempre, toqué la piedra y la tierra con mi mano como queriendo tocarlos y como un símbolo de despedida.

Los que estamos en Cristo ¿Qué ganamos al morir?

Eternidad.

Me gusta pensar que estaré en un lugar donde no importen ni mis arrugas ni mis canas. Donde seré «immune» al paso del tiempo  y nunca volveré a llegar tarde ni tendré que manejar en horas pico. Pienso en algo aún mejor, vivir en una dimension atemporal. No es fácil comprender la eternidad; algo que no tiene principio ni final, pero si puedo estar segura de que eso es mejor que simplemente perecer.

Paz.

Adios a la tristeza, al llanto y al dolor. No mas migrañas por estrés ni recibos por pagar. No habrá terror nocturno pensando en fantasmas, momias, zombies, aliens, chupacabras, nahuales, demonios o aún peor: politicos corruptos. Solo vivir en completa relajación sabiendo que los secuestradores, terroristas suicidas y pederastas no tienen permitida la entrada. Vivir por siempre en un lugar sin racismo, cocaina, alcohol ni armas químicas. Morando en completa paz. Sin culpabilidad ni tentación. Sin antidepresivos ni estrés.

Hallaremos descanso.

No habrá que lavar ropa ni trapear pisos. No mas despertador a las 4:30 de la mañana. Han fallecido personas que trabajaron duro. ¡En verdad es un alivio saber que ya descansan! Algunos reposan de  sus trabajos, otros de tanta enfermedad.  Hay quienes se liberaron de su pena y sufrimientos.  Ahora duermen. «Descansan en paz». «Éstos, los que murieron en Cristo resucitarán primero, y luego nosotros los que vivimos seremos arrebatados y nos uniremos para estar todos juntos siempre con el Señor.»

Un cuerpo transformado e incorruptible.

Perfecto, 90-60-90, sin dietas, diabetes, gastritis, colesterol o alergia. Sin olor a sudor ni sentir comezón en los lugares mas inalcanzables de la espalda. Sin necesidad de vacunas. Tal vez con la capacidades tipo «X men» de atravesar paredes y aparecer en diferentes lugares casi al mismo tiempo.

Compañía amada y selecta.

Le veremos cara a Cara. ¿Has imaginado el momento sublime de ver Su rostro, tocar Sus pies, fundir sus ojos en los tuyos y disfrutar de Su mirada de amor, perdón  y aceptación?

Escuchando nuestro nombre pronunciado por Sus labios y con el tono de Su voz. Sintiéndonos completos por haber llegado al hogar. No ser más peregrinos ni extranjeros. Estar en casa. Con la seguridad, aceptáción y amor de nuestro Padre diciendo: – «Entra, bienvenida buena sierva y fiel, gózate».

Nos encontraremos con nuestros seres amados que han partido antes.  Pienso en abrazar a mi papa y a mi mama; a mi abuelito, a mi abuelita, a mis tios y muchas otras personas que año con año van bajando del tren de la vida. Allá estará el Sr. Taylor, la Miss Negrete, el Pastor Lupito , el Pastor Osorio y tantos amados más. Quiero platicar con María la madre de Jesús y  con la reina Esther; quiero conocer a Don Moises, a Su alteza el Rey David, al Apóstol Pablo y todos los demás discipulos.  Y  lo mas «cool»: veré al angel Gabriel, Ángeles, Arcángeles y  el ejército completo.

Una morada perfecta.

El lugar que Cristo está preparando para nosotros,  inimaginable y hermoso: La ciudad Santa se encuentra descrita en la Biblia. Mejor que un paisaje en Suiza y mas lujosa que el Palacio de Versalles.  Imagina un mar de cristal, calles de oro y puertas con piedras preciosas donde no habrá obscuridad porque ¡la gloria de Dios lo ilumina todo!

Adorandole siempre.

Me encantan  los grandes coros cristianos y la majestuosidad de las obras que entonan. Amo la reverencia y puntualidad en los templos Metodistas,  las rondallas de los Hermanos Libres, el entusiasmo de mis hermanos Pentecostales palmeando siempre y hasta danzando con alegría de corazón. En una ocasión estuve en tres diferentes congregaciones el mismo domingo y me gozaba de reencontrarme con personas que he conocido a lo largo de mi vida. ¡Podia sentir amor en cada iglesia local! Me entristecía no poder congregarme siempre con cada uno de ellos. Ahí entendí lo hermoso que será la «Koinonía Celestial». Todos a una, un mismo estilo o todos, sin competencia y ahí si, frente al Trono, adorando y alabando al Dios mismo, el homenajeado por siempre,  el «motivo de nuestra canción.»

Es fácil desear morir cuando  estamos enfermos y deseamos el cielo como un alivio a nuestro dolor. Ansiamos estar en aquel lugar cuando nos vence la desesperación en medio de un problema. Pero cuando estamos bien nos olvidamos, y siendo sinceros la mayor de las veces quisieramos que ese momento se postergara el mayor tiempo posible. Queremos vivir, amar, viajar, hacer muchas cosas todavía. Cuando todo está bien podemos evaluar en donde se encuentra nuestro tesoro. Dicen que donde pasas mas tiempo, donde inviertes más dinero, ahí está tu corazón.  «Poned la mira en las cosas de arriba», nos aconseja otra vez el apóstol Pablo o como dice aquel canto: «Fija tus ojos en Cristo».

¿Tu vivir es Cristo?

¿Qué es tu vivir?

 Seguramente no es algo malo ni pecaminoso;

es natural que lo mas importante para nosotros

sean  los hijos, la pareja, el trabajo, el deporte o algún hobbie.

Como Abraham, tenemos que entregarlo.

Estar dispuestos a sacrificarlo.

Poner nuestra obediencia y amistad con el Señor como nuestra prioridad

y poder decir con convicción:

 -«Para mi sí, el vivir es Cristo,

y si, el morir es ganancia».

 

 

 

 

 

 

 

 

SPURGEON Y EL LIBRE ALBEDRÍO.

 

Por Mayra Gris de Luna.

Recuerdo una clase en el curso nocturno del seminario. Tenía catorce años. – “Hay tres elementos que constituyen a una persona: emociones, intelecto y voluntad” decía el profesor mientras trazaba un diagrama en el pizarrón. –“Tenemos voluntad, somos capaces de decidir. Dios quiso darnos libre albedrío”.

No volví a pensar en el libre albedrío hasta tener varios años de matrimonio y comprender que no podía controlar los pensamientos de mi esposo, ni sus gustos, ni sus decisiones, ni su mirada, ni su cartera. El poder elegir es un derecho y un privilegio que Dios mismo le ha otorgado.

Ayer, leí el sermón que Charles Spurgeon predicó un domingo 17 de junio de 1855. Se titula “El poder del Espíritu Santo”; poderoso mensaje. Me encontré con algunos de sus pensamientos con respecto a la voluntad y el libre albedrío. Es fantástico poder asistir al servicio en mi imaginación, escuchar su voz desde aquel pulpito y sentirme identificada con el gran predicador 160 años después de aquel día en la Capilla en New Park Street, en Londres. La lectura resulto tan gran deleite para mí que me permití copiar solo los párrafos que mencionan éste tema con el deseo de que tú también los disfrutes.

“Pero hay una cosa más terca que el corazón: es la voluntad. «Mi Señor Obstinado,» como Bunyan llama a la voluntad en su libro La Guerra Santa, es un individuo que no puede ser fácilmente doblegado. La voluntad, especialmente en algunos hombres, es una facultad muy terca, y en cuanto a todos los hombres, si la voluntad es movida a oponerse, no hay nada que se pueda hacer con ellos. Alguien cree en el libre albedrío; muchos sueñan con el libre albedrío. ¡El Libre Albedrío! ¿Dónde se podrá encontrar? Una vez hubo libre albedrío en el Paraíso, y un terrible caos fue generado allí por el libre albedrío, porque echó a perder todo el Paraíso y arrojó a Adán fuera del huerto. Una vez hubo libre albedrío en el cielo, pero arrojó fuera al glorioso arcángel, y una tercera parte de las estrellas del cielo cayó en el abismo.

Yo no quiero tener nada que ver con el libre albedrío, pero trataré de ver si tengo libre albedrío dentro de mí. Y encuentro que lo tengo. Verdadero libre albedrío para el mal, pero muy pobre albedrío para lo que es bueno. Suficiente libre albedrío cuando peco, pero cuando quiero hacer el bien, el mal está presente en mí y cómo hacer lo que quisiera, no lo puedo descubrir. Sin embargo algunos presumen de libre albedrío. Me pregunto si aquellos que creen en él tienen algún poder mayor sobre las voluntades de las personas del que yo tengo. Yo sé que yo no tengo ninguno.

 Encuentro que el viejo proverbio es muy cierto: «Un hombre puede llevar un caballo al agua, pero cien hombres no pueden hacer que beba.» Encuentro que yo puedo llevar a todos ustedes al agua y a muchos más de los que pueden caber en esta capilla. Pero yo no los puedo hacer beber y no creo que ni cien ministros puedan hacerlos beber a ustedes.

No creo que ningún hombre tenga poder sobre la voluntad de su compañero, pero el Espíritu de Dios sí lo tiene. «Los haré dispuestos en el día de mi poder.» Hace que el pecador que no tiene voluntad quiera de tal manera, que vaya impetuosamente tras el Evangelio. El que era obstinado, ahora se apresura hacia la Cruz. El que se reía de Jesús, ahora se aferra a Su misericordia. Y el que no quería creer ahora es llevado a creer por el Espíritu Santo, no sólo con gusto, sino ansiosamente. Es feliz, está contento de hacerlo, se regocija con el sonido del nombre de Jesús y se deleita en correr por el camino de los mandamientos de Dios. El Espíritu Santo tiene poder sobre la voluntad.

 Y, sin embargo, creo que hay algo que es peor que la voluntad. Podrán imaginar a qué me refiero. La voluntad es algo más difícil de doblegar que el corazón. Pero hay una cosa que sobrepasa a la voluntad en su maldad y es la imaginación.

 Espero que mi voluntad esté dirigida por la Gracia Divina. Pero me temo que en ocasiones mi imaginación no lo está. Aquellos que tienen mucha imaginación saben cuán difícil es de controlar. No la pueden refrenar. Romperá las riendas. Nunca serán capaces de dominarla. La imaginación a veces volará hacia Dios con tal poder que las alas del águila no pueden igualarla. A veces tiene tal poder que casi puede ver al Rey en su belleza y la tierra distante. En lo que a mí respecta, mi imaginación me lleva a veces sobre las puertas de hierro, a través de ese infinito desconocido hasta las propias puertas de perlas y me permite descubrir al bendito Glorificado.

 Pero si es potente en un sentido también lo es en el otro. Pues también mi imaginación me ha hecho descender a los más viles escondrijos y cloacas de la tierra. Me ha traído pensamientos tan horribles, que a pesar de no poder evitarlos, he estado completamente aterrorizado por ellos. Estos pensamientos vendrán y cuando me siento en mi marco más santo, más devoto hacia Dios y más fervoroso en mi oración, a menudo sucede que es el preciso momento que estalla la plaga en su peor forma. Pero me gozo y pienso una cosa, que puedo clamar cuando esta imaginación viene a mí. ¿Se puede encadenar a la imaginación? No, pero el poder del Espíritu Santo sí puede hacerlo. Lo hará y ciertamente termina haciéndolo. Lo hace aún aquí en la tierra.”

“El poder del Espíritu Santo es tu baluarte

                                  y toda Su omnipotencia te defiende.”                                                                

 – Charles Haddon Spurgeon.

 

    

UNA NOTA RECONFORTANTE.

UNA NOTA MUY ESPECIAL

Por Mayra Gris de Luna.

Hace unos días, reorganizando mi «caja de recuerdos», me detuve a contemplar uno de mis apreciados tesoros. Es la Biblia de mi mamá. Al contemplar sus partes subrayadas, los recuerdos entre sus páginas, y sus notas, me sigo dando cuenta de la fe en Dios que mi mamá tenía. Eso me llena de gozo y paz.

Encontré también una nota que yo copié de algún lado hace mas o menos veinte años. Recuerdo que las palabras me confortaron grandemente en aquellos años al enfrentar algunas pruebas como el accidente de mi hermano. Cayó de la ventana del segundo piso y tuvo varias fracturas a la edad de 4 años. Me afligía sobremanera el pensar que no pudiera volver a caminar. Tuvo complicaciones porque era alérgico a la penicilina y no lo sabíamos. Recuerdo cuando llorando, oraba hincada por las noches rogando a Dios por él. Ahí experimenté por vez primera la diferencia entre clamar y orar. Clamar es pedir con todas tus fuerzas. Cuando uno se encuentra en la desesperación y reconoce que únicamente Dios tiene el poder para cambiar las cosas. Y entonces uno le pide y aún más, le suplica.

Aquel año también perdí un bebé en las primeras semanas del embarazo. Tuvieron que hacerme un legrado. Para mí fue una pérdida dolorosa, pero sobre todo tenía temor de no poder tener hijos. También oraba al Señor que en el futuro nos bendijera con una familia.

Un par de semanas después de eso, tuvimos un accidente mi esposo y yo. Un auto proveniente del lado contrario del boulevard literalmente nos cayó encima. Dios nos libró a mi esposo y a mi. El auto salió tan dañado que no pudimos usarlo en varios meses. Mi esposo entonces tenía que regresar del trabajo en el camión, que a esa hora solía venir muy lleno. Una tarde, al llegar a casa, se dio cuenta que le habían robado el sobre con  su sueldo de un mes.  Afortunadamente nuestras familias nos apoyaron con despensa y comida. Recuerdo que mi cuñado criaba pollos y un día mató uno y me lo díó para que lo cocinara. 🙂

En aquellos tiempos no teníamos internet, ni powerpoints motivacionales, y yo recuerdo que leía mi Biblia y también sacaba mi hojita, la leía y me sentía reconfortada.

Ahora estoy segura de que Dios escuchó mis oraciones. Mi hermano sanó. Tuve dos hijas. Dios ha provisto siempre para nuestras necesidades.

Cinco años después murió mi mamá, y al año siguiente mi papá. Volví a mi búsqueda ferviente de palabras de aliento de la Palabra de Dios, volví al clamor en oración y también leía mi hojita.  Desde ahí  se quedó guardada entre las páginas de  la Biblia de mi mamá.

Ahora que la encontré, tal vez no solamente me sirva a mí.

La nota dice así:

«No hay nada: ninguna circunstancia, ningún problema, ninguna prueba que pueda alcanzarme sin haber pasado antes a través de Dios, y a través de Cristo y luego a mi.

Si ha llegado tan lejos, ha sido con un gran propósito, que quizás no entienda en el momento. Pero si rehúso a caer en el pánico, y elevo la mirada hacia El y la recibo como viniendo del trono de Dios para un gran propósito de bendición en mi propio corazón, ningún dolor puede perturbarme, ninguna prueba puede destrozarme, ninguna circunstancia puede aterrarme, porque descanso en el gozo de mi Señor.

Ese es el descanso de la victoria.

Desde el punto de vista de Dios, las pruebas por las que atravesamos no son tan importantes como las reacciones que tenemos ante ellas».

EL DESCANSO DE LA VICTORIA.

La oración,

la lectura de la Biblia

y las palabras de aliento de otras personas

pueden reconfortar nuestro espíritu 

cuando enfrentamos momentos muy difíciles

en nuestra vida.

MI VIAJE EN EL TREN.

EL TREN DE LA VIDA

Por Mayra Gris de Luna.

Un día me di cuenta de que iba en el tren… el tren de la vida.

Yo no pedí subir, pero ocurrió. ¡Qué afortunada! A fin de cuentas ¡qué “suerte” he tenido de nacer!

¿Suerte? ¿Destino? O algo mejor que eso: propósito, diseño, predestinación divina.

Nuestra presencia aquí tiene más que ver con eternidad y significado. Tiene que ver con “El Alfa y La Omega”: el camino, la verdad… la vida.

No ha sido un viaje corto, y espero que sea muy largo. Ha durado lo suficiente para disfrutar lo mejor de la vida: el amor, la familia, las personas. Un sin fin de ellas me han acompañado en mi viaje  y me han proporcionado agradable compañía. A su vez, yo les he acompañado a ellos deseando que mi presencia no les haya sido molesta. Hemos compartido lugares de incomparable belleza. Aunque todos hemos tenido que pasar durante el recorrido por parajes desolados y áridos. Horas interminables de desesperación. Túneles obscuros de aprendizaje y desesperanza.

En mi vagón viaja conmigo mi familia: mi esposo y mis hijas. En tiempos pasados me acompañaron mis papás y mis abuelos. Pero les tocó bajar cuando cumplieron su misión. Ellos llegaron a su estación. Su asiento vacío me llena de recuerdos sobre su presencia en nuestras vidas. Compartimos  con ellos felices momentos y  varios lugares que nos dejaron valiosas enseñanzas. Muchas de ellas hoy nos han sido útiles para aprovechar mejor nuestro propio viaje. Les extraño, pero se que algún día me reuniré con ellos cuando me toque bajar. Cuando cumpla el propósito que Dios tiene para mi.

En otros vagones viajan mis tíos y otros familiares, también amigos y otros conocidos. En ocasiones nos encontramos y nos visitamos. Aunque debo reconocer que hay temporadas en que cada quien se enfoca tanto en su itinerario que nos llegamos a distanciar. Pero cuando nos encontramos, qué divertidos momentos hemos podido compartir. Cada persona me ha brindado algo para enriquecer mi estancia. Una estancia plena de aventuras y recuerdos.

Todos vamos bajando del tren de la vida cuando nos toca llegar a nuestro destino. No sabemos cuando, pero nos toca bajar cuando es el momento, para nunca volver a subir. Es un viaje sin retorno. El boleto es sólo de ida. Por ello atesoro cada momento del recorrido. Cada segundo con mi esposo. Cada hora con mis hijas, cada amanecer y cada flor.

Cada uno de mis días en el viaje es un hermoso regalo de Dios lleno de nuevas sorpresas y misericordias.

Viajo en paz porque tengo todo preparado para cuando mi viaje termine. No quiero bajar todavía pero estoy lista. No podré llevar nada conmigo mas que mi historia.

En el tren de la vida nadie pidió subir, pero nadie se quiere bajar.

¡Feliz viaje!

«Vivamos de tal manera, que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío deje lindos recuerdos a quienes continúen viajando en el tren de la vida»

* Existen pensamientos de diferentes autores sobre «El tren de la vida». 

   Esta es mi versión. 

  Para ver la versión de César Lozano haz click aquí.

DOLOR ANTE LA TUMBA.

Hijo de Rick Warren

DOLOR ANTE LA TUMBA.

Una nota personal de Max Lucado…

Nuestros corazones están con Rick y Kay Warren. Desde que nos enteramos de la noticia de la muerte repentina de su hijo, mi esposa Denalyn y yo hemos sentido tanta tristeza por ellos. Estoy seguro de que ustedes han sentido lo mismo. Los Warren, que tanto significan para muchos de nosotros, se encuentran enfrentando lo que ningún padre quisiera enfrentar jamás.

Rick Warren

En mis años como Pastor, las horas más difíciles han sido aquellas en las que he visto a padres despedir a sus hijos. Pensando en aquellos en nuestra congregación, pensando en Rick y Kay, escribí  ésta oración.

DOLOR JUNTO A LA TUMBA.

Ellos nunca planearon traer a sus hijos aquí, Padre.

Ellos planearon llevar a sus hijos a la escuela, al zoológico, al Jardín de Niños, a la playa…

Pero, ¿aquí? No.

¿A las clases de piano? Si.

¿A los campos de fut ball? Si.

¿A su graduación? Si.

Pero, ¿aquí? Nunca. Ningún padre planea traer a su hijo aquí.

Los hijos son los que traen a sus padres aquí. ¿No es así el orden de las cosas? Los hijos y las hijas entierran a sus mamás y papás. ¿Quién puede soportar el peso de tal inversión de eventos?

¿Quién puede estar de pié junto a la tumba de su propio hijo?

Cuán profunda tristeza. Este elixir de arrepentimiento, remordimiento, dudas, “y si tan solo…”

¿Quién puede soportar su sabor?

Oramos por éstos padres, Señor. Nuestras más amables palabras caen como cáscaras vacías.

Ayúdanos a saber cómo ayudarles.

Tú lo sabes. Tú has estado ahí.

Tú llevaste a Tu propio Hijo al cementerio. Tú resucitaste la esperanza de aquella tragedia.

¿Podrías traer la esperanza de nuevo?

A través de Jesús,

Amén.

Link al sitio original haz click aquí.

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

AMOR QUE NO ABANDONA.

AMOR QUE NO ABANDONA

Por Mayra Gris de Luna.

Nos casamos en el mes de Abril. Veintiún años han pasado desde que mi esposo y yo hicimos un pacto. El pacto del matrimonio. Pronunciamos votos que son promesas. Promesas de fidelidad, de cuidado, de amor, de lealtad, de compromiso. Las hemos guardado hasta hoy. Y no porque los años pasen son menos importantes y no porque los años pasen las vamos a olvidar. Es bueno recordar que hicimos un pacto. Que firmamos un contrato legal. Que las promesas no sólo nos las hicimos nosotros. Las hicimos a Dios. Un Dios de pactos.

El matrimonio tiene diferentes sabores. A veces es exquisito y dulce. Otras es agrio. Hay momentos amargos y a veces hay momentos simples. Por supuesto que hay sabores que no nos agradan tanto. Pero así como en un banquete, para disfrutar del postre es necesario pasar por diferentes tiempos; saboreamos más la calma, después de la tempestad.

Matrimonio: Promesa eternaEn un tiempo en que la sociedad se ve afectada por tantos divorcios, es necesario que los matrimonios nos afiancemos de La Roca.  

Es importante que nos tomémos fuertemente de la mano de nuestro Dios, quien a su vez ha cumplido Su promesa de no abandonarnos no sólo porque El es fiel, sino porque nos ama.

Aprendamos de tal amor que se entregó hasta la muerte; de ese amor que cubre multitud de faltas: el amor que no abandona.

Amemos así a nuestra pareja. Abandonar no es una opción.

Comparto una porción de un escrito de Max Lucado, un escrito que no por ser bello deja de ser una fuerte exhortación para cumplir nuestra promesa matrimonial.

«Notable. Dios hizo un pacto con el hombre. Una y otra vez, Dios ha honrado ese pacto:

Cuando los hijos de Israel se quejaron en la esclavitud, Dios no los dejó.

Cuando después de haberlos liberado, ellos querían regresar a Egipto, Él no los dejó.

Cuando hicieron un becerro de oro y lo adoraron, Dios no los dejó.

Cuando su rey, el rey David adulteró, mintió, engañó, y cometió asesinato, Dios no abandonó a su pueblo tampoco.

Cuando los propios amigos de Jesús se quedaron dormidos mientras él agonizaba en oración en Getsemaní, Él no los abandonó.

Cuando uno de sus seguidores le dio el beso de la traición en su mejilla, Él no se fué.

Cuando un soldado romano hirió su espalda con el látigo hasta sangrarla, Jesús soportó, Jesús no se fué.

Cuando experimentó el quebranto del dolor en todo su cuerpo, Jesús no se fué.

Cuando regresó de la tumba después de haber resucitado  y encontró a sus apóstoles acurrucados juntos en medio de el miedo, Él no los dejó.

Esa es la clase de Dios que servimos.

Un Dios de pacto.

Es por eso que las promesas del pacto son importantes para Dios.

Dios cree que una promesa  es un pacto para ser honrado.

Como Hijos de Dios, guardar pactos es nuestra herencia.

Una herencia que nos llama a ser fieles, un ejemplo que nos obliga a guardar nuestra promesa y nuestro pacto no sólo a Dios, sino a nuestro cónyuge.

Si tu matrimonio necesita reconstrucción, tienes un Dios que te insta a invocarlo para ayudarte a reconstruir tu hogar.

Uno de los últimos mensajes que mi padre me dio fue garabateado en un trozo de papel mientras yacía en su cama de hospital: «Max, sé fiel a tu esposa».

Tenemos una tradición de fidelidad.

No hay ninguna razón más para ser fiel a tu cónyuge que para honrar al Dios que ha sido fiel a ti».

Hace veintiun años!

Gracias amor porque hasta hoy has permanecido a mi lado, fiel a tu promesa.
Te amo.

Poema de Máx Lucado traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

Obtenido de «Dark Country of Divorce»

LA CARGA DE LA PREOCUPACIÓN.

«El me guía hacia las aguas tranquilas»

Salmo 23:2

Imagina que tienes un hijo de diez años y está preocupado. Tan ansioso que no puede ni comer. Tan preocupado que no puede dormir. «¿Qué te pasa?» le preguntas. El niño mueve la cabeza y replica: «Ni siquiera tengo un plan para mi pensión».

O a tu hijita de 4 años llorando en su cama y le preguntas: «¿qué pasa mi bebé? y te responde con aflicción: «Creo que nunca aprobaré la clase de química cuando curse la preparatoria».

O a un niño de ocho años con el ceño fruncido enojado consigo mismo diciendo: «Seguramente no podré ser un buen padre. Que tal si no puedo dar un buen ejemplo a mis hijos».

¿Cuál sería tu reacción ante tales declaraciones? Además de llevarlos con un buen psicólogo, tu respuesta sería enfática: «Estás muy pequeño para preocuparte de esas cosas. Cuando llegue el momento, sabrás que hacer».

Afortunadamente, la mayoría de los chicos no tienen tales pensamientos.

Y desafortunadamente, los adultos los tenemos de sobra.

La preocupación es una de las mayores cargas que llevamos. Nuestra mente está llena de » y si…» y «cómo le voy a hacer cuando…»

«Y si llueve durante mi boda?, ¿cómo sabré cuando disciplinar a mis hijos?, ¿y si me caso con alguien que ronca?, ¿cómo pagaré la inscripción de mi hijo en la universidad?

La carga de la preocupación: pesada como una bolsa de artillería, incómoda, fea, difícil de cargar. Irritante a mas no poder cuando insistes en llevarla a todos lados. Nadie quisiera cargar con tu pesada bolsa de preocupaciones. Y la verdad, a ti tampoco te gustaría cargar con las preocupaciones de otro.

No es necesario recordarte el alto costo de la ansiedad. (Pero de todas formas lo haré :))

La preocupación divide la mente. La palabra original de lo que en la Biblia se traduce como preocupación es «merimnao». Es una palabra compuesta por dos palabras griegas: «merizo» que significa: dividir, y «nous» que significa mente. La ansiedad divide nuestra energía entre las prioridades del hoy, y los problemas del mañana. Parte de nuestra mente está en el ahora, y el resto en lo que no ocurre todavía. El resultado es como vivir con una mente a medias.

Y esa no es la única consecuencia. Preocuparse no es una enfermedad, pero si causa enfermedades. Está relacionada con la hipertensión arterial, problemas del corazón, migraña, gastritis, y muchas enfermedades mas.

La ansiedad es un hábito que resulta muy caro. Por supuesto valdría la pena su costo si sirviera de algo, pero no sirve para nada. Es totalmente inútil.

Jesús dijo: «Tu no puedes añadir tiempo a tu vida preocupándote por ello» (Mateo 6:27).

La preocupación nunca ha hecho que un día brille más, nunca ha resuelto algún problema o curado una enfermedad.

Un buen lugar para empezar a tratar con la preocupación y la ansiedad es ese lugar que describe la Biblia en el Salmo 23:2.

«Junto a aguas de reposo me pastoreará».

Y si, por alguna razón no entendemos el punto, David enfatiza en el siguiente verso:

«Me guiará por sendas de justicia».

«Me guiará», «Me llevará», «Me pastoreará»… Dios va delante de mi, animándome, diciendo «Vamos», va por delante, despejando el camino, cortando la maleza, mostrando el camino. Justo antes de la curva, advierte: «Da vuelta por aquí». Antes de la subida, te hace una señal: «Dale mas duro aquí». Se para a un lado del acantilado con peligrosas rocas y te previene: «Cuida tus pasos aquí… ten mucho cuidado».

El nos dirige. El nos dice lo que necesitamos saber cuando es necesario.

«Encontraremos gracia para el oportuno socorro» es decir, encontraremos gracia para ayudarnos cuando lo necesitemos. (Hebreos 4:16)

La ayuda de Dios es oportuna. El nos ayuda de la misma forma en que un papá le entrega los boletos de avión a su familia. Cuando yo viajo con mis niños, yo llevo los boletos y cuando llega el momento de abordar el avión, yo me paro en medio de la persona que pide los boletos y el hijo que va a abordar. Con cada hija que pasa, le pongo el boleto en su mano. Ellos los entregan en ese mismo momento.

Lo mismo que yo hago con mis hijos, es lo que Dios hace contigo. El se coloca en medio de ti y la necesidad. Y, en el momento preciso, te entrega tu boleto.

Esta es la lección que Dios le dió a sus hijos los israelitas. El prometió proveerles para comer cada día con un pan que caía del cielo llamado maná. Pero les dijo que recogieran solo una ración por día. Aquellos que desobededieran y recogieran para dos días, se encontrarían con un maná podrido. La única excepción a ésta regla era el día previo al Sabbath. El viernes ellos podían guardar doble ración. Resumiendo la lección: Dios les daría lo que necesitáran cuando lo necesitáran.

Dios nos lleva. Dios hará lo correcto en el tiempo correcto. Y esto es lo que hace la diferencia. Cuando sabemos que su provisión será oportuna, podemos disfrutar el presente.

 NO TE AFANES «Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.» Mateo 6:34

Dios te ayudará a enfrentar la situación cuando llegue el momento.

«No se qué haría si mi esposo muriera»… Lo sabrás, cuando llegue el momento.

«Cuando mis hijas se vayan de casa, no creo que podré soportarlo»… No será fácil, pero llegará la fortaleza cuando llegue el momento.

La clave es: Atiende los problemas de hoy con la fuerza de hoy. No pretendas empezar a satisfacer los problemas del mañana cuando el mañana aún no llega. No tienes todavía la fortaleza de mañana. Tienes solamente la fuerza para el hoy. Lo único que necesitamos saber es que Dios estará con nosotros.

Autor: Max Lucado

«Traveling light for mothers» The promise of Psalm 23

W Publishing Group.

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

El Dios de tu día.jpg

LA PRISION DEL «QUERER».

LA PRISIÓN DEL «QUERER», LA CARGA DEL DESCONTENTO.

Por Max Lucado.

«El Señor es mi Pastor, nada me falta». 

Salmo 23:1 NVI

Ven conmigo a la prisión más poblada del mundo.

Las instalaciones tienen mas reclusos que literas; mas prisioneros que platos; mas residentes que recursos.

Acompáñame a la prisión más opresiva del mundo. Sólo pregunta a los reclusos y ellos te lo dirán. Están sobrecargados y desnutridos. Las paredes están rayadas y las literas son duras.

Ninguna otra prisión tiene tantos habitantes. La mayoría de los reclusos nunca se van. Nunca se escapan. Nunca se sienten aliviados. Ellos cumplen una sentencia perpetua en este desolado lugar.

¿El nombre de la prisión? Lo verás en la entrada. Pintada sobre la reja se ven las grandes letras de hierro donde se lee el nombre de este lugar:

Q -U -E -R -E -R 

La prisión del querer. Tienes que ver a los prisioneros. Ellos estan «queriendo». Ellos quieren algo. Siempre quieren algo. Quieren algo más grande. Mas rápido. Más fino. Ellos quieren.

Tal vez ellos no «quieran» mucho hoy. Tal vez hoy solo quieren una cosa. Un carro nuevo. Una casa nueva. Una nueva esposa. No desean mucho. Solo «algo».

Y cuando logren tener «eso», se sentirán felices. Y de hecho, estarán felices. Cuando consiguen algo, entonces podrían abandonar la prisión. Pero entonces algo ocurre. El nuevo trabajo se vuelve viejo. El vecino compra un televisor mas grande. La nueva esposa tiene malos hábitos. El entusiasmo se esfuma y después de un tiempo de «libertad condicional» regresan a la cárcel.

¿Estás tu en prisión? Lo estás si tu te sientes mejor cuando tienes mas y peor cuando tienes menos.

Lo estás si tu alegría se encuentra a «un paquete» de distancia,  si depende del próximo depósito monetario que recibas, del premio que esperas, o el próximo cambio de imágen que deseas.

Si tu felicidad proviene de algo que gastas, manejas, tomas, o digieres, entonces enfréntalo- eres un prisionero, estás en la cárcel… la prisión del querer.

Esa es la mala noticia. Pero la buena noticia es que tienes una visita. Y tu visita tiene un mensaje: te puede conseguir la libertad condicional.

Te diriges hacia el salón de visitas. Tomas tu lugar en la silla y miras al otro lado de la mesa y ves que el visitante es el salmista David. Te hace una seña para que te acerques y susurra: «Tengo un secreto para ti»…»El secreto de la SATISFACCIÓN».»El SEÑOR es mi Pastor. NADA ME FALTA» (Salmos 23:1 NVI).

David ha encontrado la clave donde el descontento puede morir. Es como si dijera «Lo que tengo en Dios es mucho más grande que lo me falta».

¿Crees que tu y yo podríamos aprender a decir lo mismo?

Sólo por un momento piensa en las cosas que posees. Piensa en la casa que tienes, el auto que manejas, el dinero que has ahorrado. Piensa en las joyas que tienes en tu alhajero y la ropa que has comprado. Visualiza todo eso y déjame recordarte dos verdades bíblicas.

TUS COSAS NO SON TUYAS. Pregunta en las funerarias. Pregunta al embalsamador. Nadie se lleva algo cuando muere. Cuando uno de los hombres más prosperos en la historia, John D. Rockefeller, murió, uno de sus contadores  preguntó a otro de ellos: «¿Cuánto dejó el Sr. Rockefeller?» el otro contador respondió: «Todo».

Tus cosas no te pertenecen, no podrás llevártelas. Y ¿sabes otra cosa?

TU NO ERES TUS COSAS. Quien tú eres no tiene nada que ver con la ropa que usas ni con el carro que manejas. Jesús dijo: «La vida no está definida por lo que tienes, incluso cuando tienes mucho» (Lucas 12:15 MSG).

Al cielo no le importa si tu eras la mujer de la casa enorme. Al cielo le importa tu corazón.

«El hombre ve lo que tiene delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón» 1 Sam. 16:7

 Cuando Dios piensa en ti, tal vez vea tu compasión, tu devoción, tu ternura o tu agilidad mental, pero no piensa en tus cosas.

Y cuando tu piensas en ti mismo, tampoco deberías pensarlo. Defínete a ti mismo por tus cosas y te sentirás muy bien cuando tienes mucho, y muy mal cuando tienes poco.

El contentamiento viene cuando nosotros podemos decir de una manera honesta junto con Pablo: «He aprendido a contentarme en la pobreza y en la abundancia» Filipenses 4:11-12

Tal vez estas esperando que un cambio en las circunstancias te traerá un cambio en tu actitud. Si es así, entonces estás en prisión, y tu necesitas aprender que lo que tienes en tu Pastor es mas grande que lo que no tienes.

¿Qué es lo que te hace sentir insatisfecho? Llena el espacio:

«Me sentire feliz cuando: ___________________

Tal vez piensas:  «Cuando sea sanado, cuando esté más delgada, cuando tenga un hijo, cuando mis hijos se vayan de casa, cuando sea rico»…

Con tu respuesta firmemente en mente, responde a esto: ¿y si nunca llega ese barco? es decir, si tu sueño nunca se convierte en realidad? Si esa situación nunca cambia, ¿podrías ser feliz? Si no, entonces estas durmiendo en la fría celda del DESCONTENTO. Estás en prisión. Y necesitas saber lo que tienes en tu Pastor, lo que tienes en el Señor.

Tienes un Dios que te escucha.

Tienes el poder del amor detrás de ti,

al Espíritu Santo dentro de ti,

y al cielo delante esperando.

Si tu tienes al Pastor, tu alcanzas la gracia que perdona cada pecado,

la dirección para cada camino,

la luz que te alumbra siempre,

y el ancla para cada tormenta.

Tienes todo lo que necesitas.


Y ¿alguien podría quitártelo? Podría la leucemia infectar tu salvación? ¿Podría la banca rota empobrecer tus oraciones? o un tornado podría llevarse tu casa terrenal, pero ¿podría arrebatarte tu hogar celestial?

Una vez un hombre acudió con un ministro para recibir un consejo. Estaba en medio de un colapso financiero.

«Lo he perdido todo» confesó al ministro.

«Oh, siento mucho que hayas perdido tu fé» dijo el ministro.

«No» le corrigió el hombre, «No he perdido mi fé»

«Bueno» dijo el ministro, «entonces siento mucho escuchar que has perdido tu carácter»

«Yo no dije eso» dijo el hombre «Todavía tengo mi carácter».

«Siento mucho escuchar que has perdido tu salvación» dijo el ministro.

«Eso no es lo que dije» objetó el hombre. «Yo no he perdido mi salvación»

«Tu tienes tu fé, tu carácter, tu salvación. Me parece que no has perdido ninguna de las cosas que realmente importan» dijo el ministro.

Nosotros tampoco.

¿Qué podrías ganar con el CONTENTAMIENTO? Podrías ganar tu matrimonio. Podrías ganar preciosas horas con tus hijos. Podrías ganar auto respeto. Podrías ganar gozo. Podrías ganar la fé de decir «El Señor es mi Pastor. Nada me falta».

Trata diciéndolo lentamente: «El Señor es mi Pastor. Nada me falta».

Dilo otra vez: «El Señor es mi Pastor, Nada me falta»

De nuevo: «El Señor es mi Pastor, Nada me falta».

Shhhh. ¿Escuchaste algo?… Creo que escuché algo… No estoy seguro…. pero creo que escuché que la reja de la cárcel se abrió…

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

Autor: Max Lucado

Tomado del libro: «Traveling light for Mothers»

W Publishing Group

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¿CONFLICTOS DE PAREJA?

Por Mayra Gris de Luna.

Las relaciones de pareja son un arte y no son perfectas. Habrá algo que nos quite la paz o que opaca la armonía al menos por un rato en el mejor de los casos, y en otros habrá conflictos sin resolver a veces por mucho tiempo. 

Hace años, aprendí, de la Ing. Patricia Lazo de Parras, ponente del Curso «La Mujer Encantadora», cuán útil resulta para la resolución de los conflictos empezar por analizarlos y clasificarlos.

Las situaciones que enfrentamos, siempre pertenecerán al menos a uno de los siguientes grupos:

1. Las cosas que podemos tolerar y aceptar.

2. Las cosas que definitivamente no se pueden aceptar.

3. Las cosas que es preciso platicar.

4. Las cosas que solo Dios puede cambiar.

Podría poner algunos ejemplos en cada tipo de cosas, pero estoy convencida de que eso es muy personal. Tal vez hay cosas que yo soy capaz de tolerar y aceptar como las situaciones típicas cuando el esposo deja los calcetines hechos bolitas uno por aquí y otro quien sabe donde, pero hay personas que simplemente no pueden tolerarlo y viven tan infelices con ello que ha sido motivo suficiente para divorciarse. 

Cada quien se pone sus límites y sus parámetros de acuerdo a sus principios y valores, su cultura , su temperamento y hasta sus traumas. 

Aunque es importante tener claro que aunque «cada cabeza es un mundo»  la violencia y el maltrato son cosas que no se pueden aceptar aunque sean psicológicos. En la religión musulmana, por ejemplo, el maltrato a la mujer lamentablemente se permite sin violentar los principios de su religión.

Clasificar las situación dentro de éstos cuatro parámetros aclara la situación en nuestra mente sobre todo para empezar a encontrar una solución. Cuando la pareja platíca de alguna situación puede hacer una «negociación» en la que se puede llegar a acuerdos en los que ambos salgan «ganando». Esto ayudará a  volver a la tranquilidad  y estabilidad en la relación. Será necesario esforzarse para que el diálogo no se rompa. Madurez para sobreponerse a las emociones negativas que nos provocan los temas difíciles. Promover  el diálogo las veces que sea necesario.

Muchas veces los conflictos no se solucionan porque no hacemos algo al respecto. Lo peligroso es que las cosas cambian, muchas veces empeoran y es necesario actuar. Paradójicamente, descubriremos a veces, que no podemos hacer nada al respecto de alguna situación. Pero al menos la habremos analizado y sopesado, y el no hacer nada en esos casos puede ser parte de la solución. Todo depende. 

No podemos cambiar a las personas, pero si podemos cambiar nuestra actitud y nuestra perspectiva.

Tal vez una esposa no pueda cambiar a un hombre alcohólico o infiel, pero hay Alguien que si puede. Siempre podemos orar a aquel que sí puede cambiar las situaciones y a las personas: Dios.

  No se preocupen por nada. Más bien, oren y pídanle a Dios todo lo que necesiten, y sean agradecidos. Así Dios les dará su paz, esa paz que la gente de este mundo no alcanza a comprender, pero que protege el corazón y el entendimiento de los que ya son de Cristo.

Filipenses 4:6,7 TLA

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CUANDO HAY AMOR, APOYAR ES UN PLACER.

Autor: Lluvia.

Cuando amas, apoyar a tu pareja es algo que haces con naturalidad e ilusión, porque tus sueños son los suyos, y los suyos son tuyos.

Necesitamos el apoyo de nuestras parejas, compartir ilusiones, esperanzas y anhelos…

Si en verdad nos amamos buscaremos la felicidad de nuestra pareja, y él la nuestra.

El apoyo es fundamental en todas las relaciones que tienen lugar en nuestras vidas.

Todos necesitamos apoyo en algún momento, por lo cual, sería bueno que nosotras siempre tuviésemos la disposición de darle la mano a quien eligió ser nuestro cómplice de camino: nuestra pareja.

El verdadero amor es entrega, apoyo incondicional.

Apoyar a nuestro amor es indispensable: cuando decidimos entablar una relación con él, también decidimos entablar una relación con sus sueños, sus esperanzas, sus ilusiones y sus anhelos… Es sensato entonces, que si nos relacionamos con alguien de una manera tan profunda, aprendamos a apoyar sus metas con respeto, lo que sería una gran muestra de aprecio de nuestra parte.

¡Tu pareja te necesita!

Tal vez no estés de acuerdo con algunas determinaciones o planes que tenga tu pareja, tal vez pienses que está optando por el camino lleno de lodo… Si es así, debes poner en manifiesto tu desacuerdo y explicar las  razones por las cuales crees que está cometiendo un error. Si la situación es conciliable y no afecta la relación en gran medida, ¡apoya a tu pareja! Ya ves que te dio un lugar que no le dio a nadie: el de su permanente compañía y es algo que debes respaldar a cada instante.

Yo seré tu apoyo

Al igual que tú, tu pareja también tiene sueños.
Gabriel García Márquez, el afamado escritor colombiano, no hubiese conseguido tantos logros si no hubiese sido por el apoyo de su esposa; él comenta en una de sus tantas anécdotas, que cuando escribía su obra cumbre, se encontraba viviendo casi en la pobreza; su mujer era quien trabajaba para mantener la casa y en lugar de reproches siempre le decía que terminara su novela. Tanto apoyo dio sus frutos y tal escrito fue merecedor de un nobel de literatura… 

¿Ves la gran importancia del apoyo en la pareja?

Amar también es apoyar… ¡y un placer!

Apoyar a nuestra pareja con responsabilidad y criterio en los proyectos que emprenda no sólo es un deber que adquirimos, es un placer, ya que el amor encuentra gran recompensa en el dar y en el ver sonreír a quien amas, porque no hay triunfos a solas, sino triunfos compartidos.

Autor: Lluvia.

Quiero apoyarte.

«YO TE EXTRAÑARÉ»

Yo te extrañaré. Tercer Cielo.

Tal vez solo quienes hemos vivido la pérdida de un ser querido podemos comprender lo que significa, lo que se siente. 

Esta canción expresa un poco de ese sentir y la comparto como un abrazo de consuelo para las personas que se hayan experimentando esos momentos difíciles.

Uno de los nombres de Dios es «El Consolador» que en la persona de el Espíritu Santo nos puede brindar la PAZ que solo Dios puede dar en medio de las tribulaciones, esa paz que sobrepasa todo entendimiento. Refugiémonos en El.

Poesia: «Si pudieras ver donde estoy, no llorarías». Autor anónimo

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LAS QUEJAS Y LA FRUSTRACIÓN.

RECUERDA LAS BENDICIONES DEL DIA

Por Dr. César Lozano

Hacía un calor de 37 grados centígrados a la sombra y ese día no funcionaba bien el aire acondicionado de la clínica en la que consultaba. Un compañero de guardia se la pasaba quejándose: “pero qué calor hace”, una y otra vez lo expresaba. Así estuvo toda la mañana. Me iba a llevar muestras al laboratorio y cuando regresaba a los cubículos de consulta me recibía con una cara de malestar y con la expresión de “qué calor hace”. De pronto empezó a funcionar perfectamente el aire acondicionado de la clínica y el bienestar se hizo presente con un suspiro de alivio de todos los ahí presentes, menos de mi compañero. Al rato escuché su voz diciendo: “pero que calor hizo…”

¡Total que las quejas continuaron! Entiendo que las cosas no salgan como queremos y es parte de nuestra vida. Querer que todo sea perfecto sin errores representa un tremendo desgaste porque por naturaleza somos seres imperfectos y los errores o fallas se harán presentes frecuentemente.

Controlar la frustración propia es un gran reto, pero más reto es ayudar a que nuestros hijos controlen sus propias frustraciones y les ayude a ser personas más fuertes y sanas mentalmente.

Hace algunos años se documentaron varios estudios extraños relacionados con la capacidad de soportar las eventualidades en los niños. Varios de estos estudios, por cierto algo perversos, evidenciaron que si en edad temprana sabes controlar las adversidades lo podrás también hacer en edad adulta.

Si entras al internet y pones el buscador  “No te comas el malvavisco todavía” encontrarás uno de estos estudios de Stanford University aplicado a cien niños de 4 años. En forma individual entraban a una habitación donde estaba una silla y una mesa. Sobre la mesa un plato con un malvavisco. Les dijeron que si esperaban 20 minutos antes de comérselo, obtendrían un segundo malvavisco y en ese momento podrían comerse los dos. Se quedan los niños solos en el salón donde se realizó el estudio en el cual había adicionalmente dos cámaras ocultas que revelaban quienes se comieron de inmediato el malvavisco y quienes esperaron.

Catorce años después se estudiaron nuevamente a mismos niños, ahora jóvenes que tuvieron la capacidad de esperar los 20 minutos vs los que no esperaron. El resultado fue que quienes lograron controlar la tentación y esperaron eran más exitosos en comparación con el resto del grupo.

Otros estudios similares igual de difíciles, fueron mantener un chocolate en la boca, pero sin comérselo; contemplar unos estupendos juguetes y seleccionar uno, sin tocarlos ni jugar con ellos. En todos la conclusión fue la misma: los niños con alta resistencia a la frustración eran mentalmente equilibrados, no sólo durante la niñez, sino también durante la etapa adulta.

Y no sólo eso, también eran más agradables, sociables y más abiertos a nuevas experiencias.  Por lo tanto, tener tolerancia a la frustración y controlar las emociones nos permite disfrutar más de la vida y evita estar amargándonos por lo que no podemos controlar.

En otro estudio revelador se presenta una cifra que es para meditarse:
las personas nos topamos diariamente con un promedio de ¡veintitrés frustraciones! –llovió precisamente el día de la fiesta al aire libre, se descompuso el auto, no funcionó la copiadora, el embotellamiento estaba precisamente en la calle que elegí , etc.  Pero lo más revelador es que la mayoría de estos eventos no son problemas realmente graves o relevantes. Los hacemos graves por todo lo que pensamos adicionalmente o por la emoción negativa que nos deja el hacer un coraje por lo que no podemos controlar.

Dicen que en los viajes se conoce más a la gente y es precisamente porque en los viajes pasan muchas adversidades. Como la que “sufrí” hace unos días al llegar a un hotel y darme cuenta que habían cancelado las habitaciones para mi personal y para mi.  Once de la noche, cansados y con dos conferencias al día siguiente y que te digan que “por error” no se hizo la reservación. O llegar a un país desconocido totalmente y que al bajarte de un taxi hayas detectado tardíamente que el chofer te cobró de más. Como dice un amigo, es bueno tener siempre dentro del presupuesto de viaje un dinero adicional para robos, pérdidas, medicamentos o accidentes, si sucede algo como esto no me amargo porque ya lo tengo previsto, si no pues regreso con dinero adicional y punto.

El problema más grave de quejarnos una y otra vez por lo mal que nos fue, es que se convierte en un terrible hábito. Que las quejas se pegan como la gripa y que se aplica igualmente la ley de la atracción. “Entre más te quejes, la vida te dará más motivos para que lo sigas haciendo”.

En ciertas circunstancias de la vida es bueno preguntarnos ¿qué prefiero, tener la razón o ser feliz? ¿Qué prefiero, amargarme o adaptarme y conformarme? No caer en los extremos de ser catalogados como conformistas pero la vida siempre nos depara sorpresas buenas y no tan buenas. Como dice un antiguo proverbio budista: “En verano hace calor y en invierno hace frío” Lo que significa que debemos aceptar ciertas cosas y circunstancias porque son parte de nuestra vida y hay situaciones sobre las cuales podremos ejercer control y otras no. Pero tengamos cuidado de no caer en los extremos al dejarnos guiar por las bienaventuranzas y las adversidades. Hagamos lo que esté de nuestra parte: seamos amables, afables, sinceros, trabajadores, honestos y generalmente (no siempre) la vida te devolverá lo mismo.

Mi vida ha cambiado favorablemente al aceptar que las adversidades son parte de mi existir lo quiera o no y es mi responsabilidad la forma en la que respondo ante lo inevitable.

¡Ánimo!
Hasta la próxima.

LA FE NOS LEVANTA CUANDO NUESTRO MUNDO SE DESPLOMA.

Por Karol Ladd

Nuestra fe en Dios es el ancla que nos mantiene firmes a través de las tormentas de la vida. Nos recuerda que hay un panorama eterno y que esta vida que podemos sentir y tocar es temporal. En la introducción de su libro «Tramp for the Lord» (Vagabunda de Dios), Corrie Ten Boom cita un poema de un autor anónimo que habla de una fe sólida en medio de un mundo incierto. Ella presenta el poema diciendo: «La fe es como un radar que puede penetrar la niebla; que puede ver la realidad de las cosas a una distancia que el ojo humano no puede». Este es el verso:

Mi vida no es sino un tejido que estamos haciendo Dios y yo,

Yo no escojo los colores, y El trabaja sin descanso,

A menudo Él teje dolor, y yo soberbia insensata,

Me olvido de que Él ve el anverso y yo el reverso.

No va a ser sino hasta que el telar esté en silencio y las lanzaderas dejen de volar,

Que Dios desenrollará la tela y explicará los porqués.

Los hilos oscuros son tan necesarios en la talentosa mano del Tejedor,

Como los hilos de oro y plata en el patrón que ha diseñado.

¡Ah la belleza y la bendición de confiar en nuestro Padre celestial quien conoce el principio y el final! 

Él ve todo el panorama, nosotras solo vemos este lado.

Cuando las tormentas de la vida sacuden nuestro bote, nuestra fe en Dios nos permite descansar todo nuestro peso en sus seguros brazos amorosos.

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MI ORACIÓN DE FIN DE AÑO

Por Mayra Gris de Luna

EN LA CABAÑA

 

MI ORACIÓN DE FIN DE AÑO.

En el camino de mi vida, en la carrera de la fe, no sé si falta mucho o poco para el final.

En mi camino en esta vida y terminando un ciclo más, esperando un año nuevo, Dios, te doy gracias.

Te doy gracias por la gente que me ama porque en sus brazos siento Tu abrazo.

Por la gente que me acepta porque me recuerda Tu perdón.

Por quienes me necesitan porque Tu voluntad es que sea útil.

Te doy gracias por la gente que me envidia porque me hace consciente de Tus bendiciones.

Por quien me rechaza porque me muestra mis imperfecciones.

Para los que me ignoran pido bendición, porque me obligan a depender solo de Ti.

Gracias te doy por los niños, porque me muestran cómo debo ser para entrar en Tu reino.

Por Tu Iglesia en el mundo, porque me hace imaginar el cielo.

Por los retos que me has puesto, porque me hacen cumplir con Tu propósito.

Te doy gracias por la vida, “para mí el vivir es Cristo”;

Por Tu salvación, porque me hiciste eterna.

Por Tu Santo Espíritu, porque me consuela en la soledad y en el dolor.

Por Tu presencia, porque me da plenitud de gozo;

Tu gozo, la fortaleza de mi vida.

Te doy gracias por mis fracasos, porque Tu poder se perfecciona en mi debilidad.

Por mis triunfos si los hay, porque algún día demandarás cuentas de mis dones.

Te doy gracias Dios por Tu mirada, porque mi suspiro no te es oculto.

Por tus manos, porque tu diestra me ha sostenido en la enfermedad

Por Tu voz que me orienta cuando no he podido verte.

En el camino de mi vida, en la carrera de la fe,

ayúdame te pido a no temer la muerte porque el morir es ganancia.

¡Oh Emmanuel que estás conmigo, te amo tanto mi Señor!

Tú que lees los corazones sabes que en mi corazón

con letras de oro está escrito “Maranatha es mi canción”.

Mayra Gris. © 2012

 

En la cabaña frente al mar…

MARIA, UNA MUJER DIGNA DE IMITAR.

Por Mayra Gris de Luna.

Estuvo de moda, entre los jóvenes creyentes, usar una pulsera con las iniciales de las palabras en inglés  ¿Qué haría Jesús en mi lugar?. Se pretendía que ésta pulsera sirviera como un recordatorio en los momentos apropiados. No se si es por ser mujer, o sentirme tan «humana», que a lo largo de mi vida, son más las ocasiones en las que me he preguntado ¿Qué hubiera hecho María en mi lugar?

Me hago la pregunta porque realmente ésta mujer ha impactado mi vida como mujer, como madre y como sierva. La mujer que fué escogida por Dios, para ser la madre de Jesúcristo, posee notables características:

MARIA, UNA MUJER FUERTE  Y FIEL.

En lo personal, me impresiona su carácter. Su fortaleza. Su entereza. Cuando Dios la eligió no se enfocó solamente a sus nueve meses de embarazo. 

En su omnisciencia, Dios conocía lo que la madre de Su hijo necesitaba para prepararlo para su dura misión en la tierra, sabía lo que María tendría que soportar al ver a su hijo tratado como un criminal, atormetado, azotado inhumanamente, ensangrentado, crucificado, y muerto, llevando sobre si el pecado de toda la humanidad.¡Qué madre podría soportarlo! ¡Qué madre podría preparar a su hijo para tal misión!

“Estaban junto a la cruz de Jesús su madre…” Juan 19:25 

María había  amado a  su hijo ya  por 33  años.  Probablemente ya viuda, su vida se centraba en su hijo y Salvador. Y ahí estaba, fiel, al pié de la cruz. Ella no le negó. Permaneció cerca. “Guardando en su corazón” todo el dolor que esto le significara.

Tenía que haber sido fuerte.

Hechos 1: 6-14  narra la ascensión de Cristo. El verso 14 dice: “Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos”.

No se si María pudo ver a su hijo alejarse en el cielo hasta perderlo de vista en aquel día, pero lo que si sabemos es que perseveraba en la oración.

Se refugiaba en el «Poderoso” como ella le llamaba.

Tenía que haber sido fiel.

 *MARIA, UNA MUJER SENSIBLE 

 “Y SU MADRE GUARDABA TODAS ESTAS COSAS EN SU CORAZÓN”

Lucas 2:51

Estas palabras se refieren a María cuando ella y José andaban buscando a Jesús y después de tres días lo encontraron en el templo dialogando con los doctores de la ley. Cualquier mujer en esa situación estaría llorando desesperada y la reacción al encontrar al hijo perdido sería reprochar, regañar, llorar, gritar, darle un “jalón de orejas”, o algo así, pero la reacción de María fue “guardar todas estas cosas en su corazón”. Ella era apacible, ella era sensible. Con este adjetivo sensible no me refiero a la manera en que nos ponemos en nuestros “días difíciles” sino al hecho de enfocar su atención y sus sentidos a las cosas que pasaban con Jesús, meditándolas en su corazón, aunque tal vez no las comprendía del todo.

Tengo un alhajero musical que perteneció a mi mamá, a veces lo saco, le doy cuerda y saco objetos que le pertenecieron y la recuerdo mientras escucho la música.

Es un momento especial.

Todas nosotras hemos recibido bendiciones especiales del Señor, algunas de estas han sido realmente grandiosas en su momento, y con el paso del tiempo las olvidamos. Estas bendiciones hay que guardarlas en nuestro corazón así como María. Y de vez en cuando podemos “abrir nuestro alhajero” y recordarlas. Y tal vez habrá cosas que entendamos con el tiempo.

*MARIA, UNA MUJER DISPUESTA

.          “ENTONCES  MARIA  DIJO: HE AQUÍ LA SIERVA DEL SEÑOR, HÁGASE CONMIGO CONFORME A TU PALABRA”.

(Lucas 1:38)

Aunque lo que se le anunciaba  a  María era  un privilegio, no era algo fácil de enfrentar, pero ella, aún siendo tan jovencita, contestó con convicción, y se refirió a si misma como “Sierva”.

El servir al Señor es un privilegio como el concedido a María, el servir al Señor no siempre es fácil así como no fue fácil para ella ser la madre del Señor, pero lo importante es nuestra DISPOSICIÓN, NUESTRA ACTITUD DE SIERVAS.

Nuestra vida sería diferente, si cada mañana nos presentáramos  ante el Señor con estas palabras: “He aquí la sierva del Señor, hágase conmigo conforme a Tu palabra”

*MARIA: UNA MUJER DE ALABANZA

            Lucas 1:46-55  A ésta porción se le conoce como el “Cántico de María” o “Magnificat” por ser esa la primera palabra en su versión en latín. Son palabras de alabanza y exaltación.

Esta canción provenía de un corazón desbordante, provenía de su alma, de su espíritu, de dentro de su ser.

Las primeras palabras son: “ENGRANDECE MI ALMA AL SEÑOR”. María fue una mujer que engrandeció al Señor con su alma.

¿Te has preguntado cómo puede tu alma engrandecer al Señor?… ¡Piénsalo!

En  ésta Navidad y siempre,  quisiera ser como ella, una mujer fuerte  y fiel, una mujer sensible y dispuesta a servir, una mujer que engrandezca al Señor con su alma.

                                            Maria: una mujer digna de imitar.

LA PELÍCULA DE TU VIDA. De César Lozano.

Tomado de: «Destellos», de César Lozano

Editorial Aguilar.

Hace algunos días, después de disfrutar una película en el cine, y algo inspirado por la trama de la misma, llegué a la conclusión de que la vida de cada uno es como una película.

El argumento, el guión, lo construimos según el estilo que cada quién adopta.

Podemos hacer un drama, una comedia, un documental histórico, cine de aventura, terror o romance. También podemos escoger la clasificación: A, digna de ser vista por toda la familia; B para adolescentes y adultos, o de plano C, para adultos con amplio criterio, y no hablo de otras clasificaciones porque entonces ya sólo sería accesible a muy pocos espectadores.

¿Quién es el actor o la actriz principal en la película de tu vida? En la mía, yo. Estoy seguro de que en tu película eres el o la protagonista. En la película de mi vida, por ejemplo, las primeras actrices son mi esposa y mi hija; los primeros actores son mi hijo y mi padre. Hay muchos actores de reparto: mis hermanos, mis mejores amigos, mis compañeros de trabajo. Hay actores invitados, que en algunas secuencias tuvieron un papel importante, aunque temporal.

¡Claro que en mi película también hay villanos! Si no fuera así, imagínate qué aburrida. Los antagonistas tienen la misión de hacernos la vida difícil, de ponernos piedras en el camino, de hacer hasta lo imposible para que fracasemos, pero también son quienes dan ritmo y acción a la historia. En toda película siempre habrá un villano: ¡hasta las de Disney los tienen»

Desde luego hay películas con mala producción, cuyo reparto está formado por actores sin ambición, que hacen de su película un producto mediocre, actores que no desempeñan bien su papel, o que prefieren no actuar por temor a fracasar en la vida; no se arriesgan, no escogen bien el argumento, y se conforman con ser del montón.

Cada quien es libre de elegir el argumento y el personaje que desempeñará en su película, el tipo de producción y la clasificación que le corresponde. ¿Cómo es la película de tu vida? Revisemos algunos géneros, elige tu favorito.

Drama.

Transcurre en un mar de lágrimas, el protagonista es agobiada por las preocupaciones que, la mayoría de las veces, no tienen razón de existir. Piensa que nadie lo quiere, que vive entre villanos que sólo buscan generarle sufrimiento. Experimenta vívidamente enfermedades que no padece, carece de ánimo, de sueños, de proyectos. Se queja interminablemente de todo y de todos. Vive un «dramón» permanente, hora tras hora, día tras día.

Comedia.

El protagonista no se toma la vida muy en serio. La trama está llena de buenos momentos generados por la actitud optimista del personaje, que imprime un toque de buen humor a todo lo que hace. El resto del reparto, y los espectadores, ven al personaje con simpatía. Sabe reír y hace que los demás rían, motiva a que los demás sean felices y hagan mejor lo que emprendan.

Romance.

El protagonista es equilibrado y congruente en todos los aspectos de su vida. La historia se desarrolla en un ambiente romántico que da cabida a una actriz principal. Todo gira en torno al amor de pareja. El personaje vive y respira inspirado por los seres que ama: esposa, novia, padres, hijos, hermanos, amigos y compañeros de trabajo. Eso le da interés a la historia, y los personajes son más felices conforme avanzan las secuencias.

Aventura.

Para protagonizar una película de aventura se necesita ser un actor intrépido que no teme a los retos sino que, por el contrario, los acepta y sabe salir airoso de todas las dificultades y peligros. Eso es lo que se necesita para hacer de la vida una gran aventura; maravillosa porque en cada situación el personaje encontrará la salida, luchará por conseguir lo que desea, se esforzará para alcanzar sus metas, derrotará a los villanos que lo enfrenten disfrazados de vicios, porque en síntesis, es un triunfador.

Terror.

No elijas este tipo de guión, ni cono protagonista ni como reparto. Cuando tu mente se sienta tentada por un libreto plagado de situaciones que causen terror, ¡recházalo! No actúes, a nadie le gustaré verte. El terror, ya sea físico o psicológico, es terrible. Ser sometido o someter a alguien a situaciones desagradables y de violencia es vivir el tormento de un infierno. El maltrato, ya sea de palabra o de hechos, ocasiona ansiedad, miedo, tristeza y es denigrante para quien lo ejerce y depresivo para quien lo sufre. Definitivamente, un libreto así solo tiene un lugar: la basura.

Documental histórico.

En ese tipo de película la vida del protagonista se sustenta de los éxitos pasados. Vive añorando etapas de su vida que si en un tiempo le fueron venturosas, no regresarán; ya pasaron. Prefiere vivir atado al pasado en lugar de vivir el presente, el ahora. Se aferra al recuerdo de quienes se fueron para no volver. Son personajes que no avanzan, la historia transcurre lenta, sin ritmo.

También es posible que la película de nuestra vida guarde un sano equilibrio: drama, comedia, romance, aventura, quizá algo de terror sufrido, o de documental por permanecer     atados al pasado; lo importante es lograr que nuestra película sea aceptable, buena, ¡digna de ser nominada a los premios de la Academia! También es necesario lograr que se mantenga en clasificación «A». Que puedan verla tu familia, hijos, hermanos, amigos, ¡Todos! sin cortes, censura o mutilaciones. Por ello elige con cuidado el argumento. Como protagonistas de la historia, nos corresponde elegir el guión que nos permita desempeñar un papel decoroso, brillante, una actuación digna del «Oscar», de la admiración de nuestra familia y de los espectadores; es decir de nuestros semejantes.

Actúa en esta maravillosa película de tu vida de tal forma que al final de los días el público te ovacione de pie.

¡ÁNIMO! ¡CÁMARA! ¡ACCIÓN!

 

«NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA»

Por Mayra Gris de Luna.

Si nos acercamos mucho a un telar, podremos ver muy de cerca las puntadas y el color de los hilos, pero para apreciar la figura que se está tejiendo tendremos que alejarnos un poco.

Algo parecido ocurre en mi vida, cuando en mi presente no puedo entender por qué pasan las cosas, pero al transcurrir del tiempo, y mirar hacia atrás, veo con claridad la obra de Dios en mi vida.

Quiero platicarte una de mis vivencias para que cuando te ocurra algo que no es agradable o que no entiendes por qué el Señor permite que te pase, recuerdes lo que dice Romanos 8:28a:

«Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien».

Por razones del trabajo de mi esposo, estuvimos una temporada en Barcelona. Uno de esos días fuimos a conocer la Villa Olímpica y caminamos a la orilla de la playa. Estacionamos el carro enfrente de un gran letrero con una letra «E» de «Estacionamiento».

Cuando terminamos nuestro paseo y regresamos, encontramos el letrero, pero no nuestro carro. Primero pensamos que tal vez nos habíamos equivocado de lugar y lo buscamos a lo largo de la calle, pero nada. Empezamos a pensar en la posibilidad de que nos lo hubieran robado.

Estábamos ahí parados cuando llegó un señor que tenía un puesto de revistas en la esquina y nos había estado observando. Nos dijo que nos habíamos estacionado en un lugar prohibido. Vimos bien y debajo de la «E» había unas letras pequeñas que decían en catalán: «sólo para médicos del Hospital del Mar». Volteamos hacia enfrente y ahí estaba el gran «Hospital del Mar».

El señor nos dijo que se habían llevado el carro a la delegación de Tránsito, y que seguramente habrían dejado un papel pegado al piso con la notificación y los datos. Efectivamente, había un papel amarillo con la información. Buscamos el lugar, pagamos la multa y recuperamos el carro. No fue nada agradable el tiempo perdido en eso ni pagar la multa, pero nos sentimos agradecidos porque el carro no había sido robado.

Días después, fuimos a caminar a las Ramblas, y entramos a un estacionamiento. Con una bebé de 6 meses, bajamos la carriola, la pañalera, la bolsa, la cámara, las chamarras, y bueno, nos hacíamos bolas con tanta cosa. Así que cuando bajé a la bebé y la puse en la carriola olvidé abrocharle el cinturón de la carriola. Siempre tenía cuidado de abrochar el cinturón de seguridad de la carriola porque mi bebé era muy inquieta, pero así como una «ley de Murphy», solo bastaron unos segundos de descuido para que la bebé se cayera de la carriola y se pegara en la cabeza con el piso de cemento. La bebé empezó a llorar. El golpe si había sido fuerte y pronto le empezó a salir un moretón. Nosotros estábamos tan asustados que sólo recuerdo que el señor del estacionamiento nos dijo: -«lo indicado es que la lleven al «Hospital del Mar», ¿saben donde está?» ¡qué si sabíamos! ¡sabíamos hasta donde uno no debe estacionarse si va al Hospital del Mar!

Llevamos a la bebé ahí, resultó ser un muy buen hospital, nos atendieron de maravilla, le sacaron radiografía de la cabeza a la bebé y la tuvieron un tiempo en observación. Las enfermeras le llamaban «Muñequita piel canela».(De ahí el nombre del blog PIEL CANELA). La bebé recibió la atención oportuna, y nosotros regresamos tranquilos al hotel.

Ahora que miro hacia atras ésta experiencia, agradezco a Dios porque siempre ha puesto personas cerca que nos ayudan. También porque El se encargó de que supiéramos con exactitud dónde estaba el Hospital del Mar para cuando lo necesitáramos.

Creo que Dios tiene cuidado de nosotros y que nada ocurre sin que El lo permita.

Detalles como ese han fortalecido mi convicción de que aún cuando nos ocurran cosas que no son tan agradables, Dios las usará para nuestro bien.

Tengo una amiga que por alguna razón bajó de un camión en Israel una cuadra antes de que éste explotara sin que ella supiera que ésto sucedería. Se de personas que tuvieron algún contratiempo para llegar temprano a las Torres Gemelas el 11/11.

¿Se poncha una llanta? ¿Se acabó la gasolina? ¿Se fué el camión? Dí ¡Gracias Señor!, probablemente te está protegiendo. «No hay mal que por bien no venga» para los que amamos a Dios.

¿Recuerdas algún evento desafortunado en el pasado que Dios lo usó para tu bien?

MI POPOCATÉPETL.

Por Mayra Gris de Luna.

Cada mañana, para salir del lugar donde vivimos e incorporarme a la carretera, tengo que voltear hacia la izquierda. Sin embargo, mi primera mirada no es hacia la carretera, no es tampoco hacia los autos que vienen entrando a la ciudad; mis ojos se posan sobre el “Popocatépetl”.

El Popocatépetl es un hermoso volcán. Cerca del cráter tiene hermosos glaciares puesto que tiene una altura de 5458 metros sobre el nivel del mar. Su nombre proviene de la lengua náhuatl que significa “montaña que humea”. En efecto, es un volcán activo.

La vista es impresionantemente bella.  Hay personas que pueden disfrutar una hermosa vista de la Torre Eiffel, de alguna paradisiaca playa, o de una preciosa ladera en la Toscana, pero yo me considero privilegiada de poder disfrutar cada día de la presencia de “la montaña que humea”.

Una de las razones de mi interés cotidiano en este paisaje es que es diferente cada día y nunca es igual. Mi expectativa de ¿Cómo amaneció hoy el volcán? es satisfecha con mil estampas diferentes.

Hay días en que se manifiesta claro, imponente, cubierto de nieve, sereno  e inmutable en medio de la llanura.

Otros días inspira respeto cuando exhalando grises fumarolas con grave estruendo nos recuerda su poder.

Hay noches en las que emana fuego del cráter, y puede hasta infundir temor.

A veces, los días nublados y la ceniza lo cubren totalmente y no podemos verlo. Parece que no existiera. Pero sabemos que está allí.

Dios se muestra en la naturaleza. Así como veo a Dios en la inmensidad del mar o en la belleza de las flores, éste volcán me hace pensar en Dios. Tan imponente y poderoso. Tan impresionantemente bello e inmutable. Así como el volcán: Dios siempre está allí.

A veces lo veo en todo su poder y gloria manifestándose en mi vida, y mi corazón se goza en alabarle por su belleza y sus bondades a mi vida.

Otras veces, los problemas, las tristezas, las pérdidas en mi vida han nublado mi vista. Me es difícil verlo. Me es difícil gozarme, me invade hasta el temor.

También me he alejado tanto de Dios a veces, que he caminado en la oscuridad. El me ha tenido que rescatar y alumbrar no con luz, sino con fuego. El fuego de las pruebas, el fuego de Su reprensión, y créeme, he conocido el temor. El temor de Dios. Porque:

“Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo” 

(Hebreos 10:31).

Pero lo peor es cuando «no veo» a Dios. Cuando así como el volcán, parece que no existe…está callado, y mi corazón se consuela con la convicción de que “El está allí”.

Aunque no lo vea, aunque no lo sienta. Dios está ahí cuidándome como el Popocatépetl a “La mujer dormida”. Velando mí sueño. (Conoce la hermosa leyenda al final)

Así como cada mañana mi mirada busca ansiosamente contemplar el Popocatépetl,  cada mañana podemos buscar el rostro del Señor y contemplar Su hermosura. Y aún cuando en nuestra vida haya días soleados y días nublados El es siempre el mismo, que ha prometido estar con nosotros “Todos los días hasta el fin del mundo”.

Por la mañana, Señor, escuchas mi clamor;
    por la mañana te presento mis ruegos,
    y quedo a la espera de tu respuesta.

Salmos 5:3 NVI

 La leyenda: Haz click aquí para ver el video sobre «La leyenda de los volcanes»

 

VE CON LOS OJOS DE LA FE.

La fe es confiar en lo que el ojo no puede ver.

Los ojos ven al león que acecha. La fe ve al ángel de Daniel.

Los ojos ven tormentas. La fe ve el arco iris de Noé.

Los ojos ven gigantes. La fe ve a Canaán.

Tus ojos ven tus faltas. Tu fe ve a tu Salvador.

Tus ojos ven tu culpa. Tu fe ve Su sangre.

Tus ojos ven tu tumba. Tu fe ve una ciudad celestial cuyo constructor y creador es Dios.

Tus ojos miran al espejo y ven un pecador, un fracaso, un quebrantador de promesas.

Pero por fe miras al espejo y te ves como pródigo elegantemente vestido llevando en tu dedo el anillo de la gracia y en tu rostro el beso de tu Padre.

 

El poder de Dios es muy grande para los que creen.

“Ese poder es como la acción de su fuerza poderosa,

Que ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos”.

Efesios 1:19-20, NVI

Tomado del libro: «Cuando Dios susurra tu nombre»

de Max Lucado, Grupo Nelson

«EL MISTERIO DEL HUEVO».

Por Mayra Gris de Luna.

Mis pensamientos una mañana cualquiera hace varios años:

-“Memo (mi esposo) sale de viaje mañana, así que más vale que empiece a preparar su maleta”.

Jalo una silla para subirme en ella y alcanzar la parte más alta del closet de nuestra recámara.

-“O esto está muy alto o yo muy chaparrita porque aún con la silla me es difícil alcanzar la maleta. A ver… (Me asomo a la parte alta del closet)

¿Por dónde anda la maleta?… mmm… pero… ¿qué es esto?… ¿un huevo? (muy asombrada lo tomé en mis manos)

-“¿Qué hace un huevo aquí? Es muy extraño. Danna (de tres años) aunque es muy tremenda, no alcanzaría y mucho menos Alisson (de uno).

(Me bajo de la silla)

He aquí el misterio del caso del huevo en el closet.

¿Qué pensarías tu “mi querido Watson”?

Teoría #1: Teníamos una gallina viviendo en el clóset y no lo sabíamos.

Teoría # 2: Me levanté sonámbula a media noche y fui a la cocina por un huevo y lo guardé allí por si algún día en un futuro lejano (como en el 2012 por ejemplo) pudiera haber escasez por la gripe aviar y el precio subiría tanto que guardarlo podría ser una buena inversión.

Teoria#3: O como en las novelas de Agatha Christie, el culpable siempre es el mayordomo, la señora que me ayudaba con la limpieza lo puso allí por alguna razón que yo llamo: BRUJERÍA.

En realidad la tercera teoría fue lo primero que me vino a la mente. Nadie más tenía acceso a nuestra recámara.

Cuando mi mamá era muy jovencita pudo conocer algo dentro del espiritismo, y me contaba que pudo ver con sus propios ojos como usaban el huevo. Después de algún procedimiento o alguna limpia, se rompía el huevo; en ocasiones tenía alfileres adentro, en ocasiones lo rompían en un vaso de agua y el contenido se veía turbio comparado al lado de otro huevo normal o salía negro. Tal vez no lo hubiera creído si no es porque mi mamá me lo contó porque lo vio.

Así que mi segundo pensamiento fue ir a romper el huevo para ver que tenía dentro. Pero fue una idea que deseché inmediatamente.

Tomé unos minutos para pensar en todo esto. Siempre he estado muy alerta y muy consciente de la guerra espiritual que existe. Sé que existe Dios, y sé que existe el mal. También  he tenido la fuerte convicción de que Dios está con nosotros y nos protege y aún manda a sus ángeles para cuidarnos.

Pensé en nuestra familia. Todo estaba bien. En días anteriores mi nena mayor había tenido pesadillas, no sabía si tendría que ver con esto o simplemente comió muchas papas fritas en el Mc Donald´s 🙂

Rápidamente hice una “evaluación” de cómo andábamos en INTEGRIDAD. Sé que es básica para recibir la bendición y protección de Dios. Recuerdo que mi conclusión fue que aunque no éramos perfectos, estábamos en paz con Dios, buscándole, sirviéndole, confesando nuestras ofensas. Hice una breve oración y fui a tirar el huevo al bote de basura de la cocina. Tenía tanto que hacer en aquellos días que no volví a recordarlo hasta hoy.

No sé si fue una coincidencia, pero la señora de la limpieza nunca regresó. Días después, haciendo yo el aseo, encontré un “envoltorio” en un bote que había junto a la lavadora de la zotehuela. En su interior tenía cabello, y la fotografía de un joven que no conocíamos. Para mí es un caso resuelto. Sigo pensando que mi Teoría #3 es la más acertada.

Por aquellos días había tomado un curso en la iglesia, con mi amada amiga y hermana Katty Gray acerca de “Cómo amar efectivamente a los hijos”. Ella me obsequió una tarjeta que decía:

La oración eficaz del justo puede mucho.

Santiago 5:16b

SANTIAGO.

 Traía una ilustración de un papá orando hincado al lado de la camita de su pequeño niño dormido. Podía verse al fondo un ventanal semiabierto y en el fondo, el ángel de Dios son sus brazos extendidos protegiendo la entrada de una silueta de un ángel de color negro simbolizando al maligno.

Tenía por costumbre leer la Biblia ilustrada para niños por las noches y orar con mis hijas, pero recuerdo que en aquellos días regresaba más tarde cuando ya estaban dormidas y, recordando aquella tarjeta, y sobre todo el versículo, oraba por mis hijas y por mi esposo. El mensaje de la cita bíblica es claro, pero mi mente ve “en negritas” la palabra “JUSTO”. Esta palabra sobresale de entre las demás recordándome que la condición es la integridad.

Podemos tener muy claro que existe una guerra espiritual, queremos estar lo más alejados de todo lo que se relacione con ello. Sabemos del ocultismo, la brujería, el culto a la Santa Muerte, el espiritismo, etc. y nunca se nos ocurriría pensar que aún cuando no nos demos cuenta, en la seguridad e intimidad de nuestro hogar pudiéramos recibir algún ataque.

Sin embargo, no tenemos nada que temer si procuramos una vida íntegra y de oración. Podemos vivir confiados en la protección de Dios.

Estemos alertas recordando las palabras de 1 Pedro 5:8

 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo,

 como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.

( Nota: Si crees estar siendo atacado mas agresivamente busca una iglesia y habla con sus líderes. En esos casos se necesita ayuda.)

¿Te mantienes alerta y viviendo en integridad?

¿Tienes alguna otra “Teoria” sobre el misterio del huevo? 🙂

 

LA MAÑANA VENDRÁ…

Quebrantado…

¿Cómo puedo soportar el dolor?

Tantos planes… interrumpidos permanentemente.

Tantas ilusiones…destrozadas.

Anhelos…frustrados.

No queda nada.

¿Por qué?

¿Por qué esto?

¿Por qué a nosotros? ¿Por qué a mi?

Impotencia…desesperanza…

La vida nunca volverá a ser la de antes.

¿Vale la pena vivirla?

¿Dónde estás, Señor?

Aquí mismo estoy, a tu lado, hijo mio.

Aunque no sientas mi presencia,

Te estoy teniendo fuerte bajo la sombra de mis alas.

Te acompañaré en esta noche oscura.

No tengas miedo de llorar.

Te di las lágrimas para que te desahogues.

No trates de esconder tu dolor.

Deja que se convierta en una fuente curativa,

Un proceso de restauración,

Porque yo así lo he planeado.

Los que lloran serán bienaventurados.

Te tendré asido.

Aun cuando sientas que tú no puedes asirte de mí.

Busca mi faz, hijo mío,

Recibe mi promesa, por imposible que parezca,

Que el gozo vendrá a la mañana.

Puede llevar mucho tiempo,

Pero yo sanaré tu corazón destrozado.

Sé que la noche parece no tener fin,

Pero LA MAÑANA VENDRÁ

Lo he prometido.

De Heaven of Rest Newsletter

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EL POZO.

Un hombre cayó en un pozo y no podía salir.

Una persona SUBJETIVA se acercó y dijo:

«Me identifico con tu situación».

Una persona OBJETIVA se acercó y dijo:

«Es lógico que alguien haya caído ahí adentro».

Un FARISEO dijo:

«Sólo la gente mala cae en un pozo».

Un MATEMÁTICO

calculó cómo se había caído del pozo.

Un PERIODISTA quería la historia exclusiva del pozo.

Un FUNDAMENTALISTA dijo:

«Mereces estar en el pozo».

Un RECAUDADOR DE IMPUESTOS

preguntó si estaba pagando los impuestos por tener un pozo.

Una persona AUTOCOMPASIVA dijo:

«¡No es nada comparado com MI pozo!».

Un CARISMÁTICO dijo:

«Solo confiesa que no estás en el pozo»»

Un OPTIMISTA dijo:

«Las cosas podrían estar peores»

Un PESIMISTA dijo:

«¡Las cosas van a empeorar!»

JESUS, viendo al hombre, lo tomó de la mano y LO SACÓ del pozo.

Anónimo.

«SEGURIDAD EN MEDIO DE LA INSEGURIDAD»

Por Mayra Gris de Luna.

“Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo.  Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él” 

(Lucas 8.39)

Estas fueron las palabras que Jesucristo le dijo a un hombre al que había liberado. Este hombre había sido poseído por muchos demonios durante mucho tiempo.

Así como pasó al endemoniado, muchas personas somos bendecidas, sanadas, libradas de accidentes y peligros cada día y a cada momento. Algunas veces reconocemos la ayuda sobrenatural de Dios, y muchas otras ni nos damos cuenta. Aún cuando si estamos conscientes de la ayuda de Dios y aún inmensamente agradecidos e impresionados, muchas  veces guardamos silencio. No compartimos nuestra experiencia. A veces casi puedo escuchar a Jesús diciéndome: ¡Anda, ve y cuenta las cosas que ha hecho Dios en tu vida! ¡No te quedes callada!

Creo que hay por lo menos tres razones por las que a veces no testificamos de las cosas que Dios hace en nuestra vida:

1. Por lo que digan los demás.

2. Porque pensamos que tiene que ser algo espectacular para compartirlo.

3. Pensamos que tal vez a nadie le importe.

En efecto, puede haber personas criticando; puede también ser algo cotidiano; y si, tal vez a la mayoría no le importe, pero aun con todo, al leer lo que Jesús dijo aquella ocasión, siento que debería compartir y publicar las cosas cosas que Dios hace en mi vida, y por una sola persona que resulte impactada positivamente como resultado de ello, vale la pena hacerlo.

Durante la semana he estado meditando mucho sobre el cuidado de Dios hacia nuestra familia.  Yo tengo mucho que agradecer y publicar. Dios nos protegió de manera especial. Hay cosas que mis hijas han tenido que enfrentar, que los niños de mi época no vivimos. Durante los últimos dos años, en tres diferentes ocasiones, sus escuelas han sido evacuadas por amenazas de bomba. Los niños nos llaman por sus celulares y nos ponen al tanto antes de que la escuela lo haga de manera oficial. Las mamás nos avisamos unas a otras para recoger a nuestros hijos lo más pronto posible, pues aunque siempre esperamos que sea simplemente una amenaza, por momentos se experimenta temor de que en cualquier momento eso pudiera explotar y la histeria colectiva se hace presente.

El miércoles pasado recibí otra llamada de mi hija. Se le escuchaba un poco nerviosa. Rápidamente me relató que después de efectuar un robo a un almacén cercano, varios asaltantes en su huida, perseguidos por la policía chocaron contra una camioneta con una decena de pasajeros. Ambas unidades se volcaron. Como la policía los perseguía algunos trataron de huir y hubo un tiroteo. Todo ésto ocurría a un lado de la escuela mientras los chicos tenían su recreo. Se temía que los asaltantes pudieran entrar a la escuela o alguna bala perdida pudiera lastimar a alguien. Los maestros y policias de la escuela activaron inmediatamente sus protocolos de seguridad poniendo a salvo a los niños. Sin embargo el sonido de las ambulancias llegando por los heridos, la llegada de policía, el acordonamiento de la zona, y mas tarde la llegada de los medios de comunicación pudo alterar hasta a los niños más ecuánimes.

Aún cuando enfrentar éste tipo de situaciones se nos va haciendo cotidiano, no es algo a lo que uno quiera acostumbrarse. Estos chicos han pasado por tres amenazas de bomba y un tiroteo en menos de dos años, y eso sin mencionar los sismos.

Cuando recibo este tipo de llamadas, le recuerdo a mi hija que Dios está con ella y siempre nos ha cuidado, y que por eso podemos confiar en que todo saldrá bien.  Le digo que voy a ir lo mas pronto posible, y que voy a orar por la situación. Ella dice que es difícil permanecer del todo tranquila en medio de la paranoia que provocan éste tipo de situaciones, pero que aunque se sienta nerviosa sabe que Dios siempre está con ella, y ya ha podido ir desarrollando ésta convicción cuando vez tras vez ocurren éste tipo de eventualidades y Dios nos ha guardado y protegido.

En medio de la inseguridad, podemos tener seguridad. Seguridad en que Dios ha prometido estar siempre con nosotros. Así ha sido siempre y así será. El siempre cumple Sus promesas.

«He aquí Yo estoy contigo y te guardaré dondequiera que vayas».

Génesis 28:15

Sea que acostumbres testificar las cosas que Dios ha hecho contigo o no, te invito a hacerlo dejando un comentario. La bendición siempre se multiplica cuando lo compartimos.

«ES COMPLICADO»

Por Mayra Gris de Luna.

Recuerdo a una «Oma» alemana que era la anfitriona cuando desayunábamos en un hotel en Ingolstadt  hace unos quince años. Siempre sonriente y cordial, se acercaba a nuestra mesa con la típica pregunta: «kaffee oder te?» La decisión era sencilla: uno respondía: “té” ó “café”.  Actualmente, cuando voy a un “Starbucks”, la decisión de tomar café se ha vuelto un tanto más complicada, al principio no fué fácil  pero he aprendido a ordenar «un café descafeinado  caliente con leche light y un toque de menta en su tamaño alto con dos sobrecitos de splenda a nombre de Mayra”. Tener mas opciones puede hacer las cosas menos simples.

También recuerdo la primera vez que llené la forma para sacar mi credencial de elector al cumplir los 18 años. En el recuadro para “Estado Civil” sólo había dos opciones: soltero(a) ó casado(a). Recientemente, al completar mi información en Facebook, había muchas más opciones disponibles: soltero, tiene una relación, prometido(a), casado (a), «es complicado», tiene una relación abierta, viudo(a), separado(a) y divorciado(a). Actualmente nos complicamos tanto la existencia que ¡“Es complicado” es un estado civil!

Ni se diga de las recientes variedades de respuestas que ahora puede haber en el recuadro «sexo». Antes sólo podías elegir entre «hombre» o «mujer». ¡Eso si que se ha complicado!

Una de las cosas más difíciles para mi al asomarme al mundo de la Consejería Familiar es ayudar a  tratar de deshacer los nudos en las vidas de las personas que se la han complicado demasiado.

De por sí la modernidad implica nuevos retos. Muchas cosas ya no son tan simples como antes. Pero creo necesario puntualizar que en muchos aspectos nos complicamos la vida nosotros mismos.

LAS DECISIONES QUE TOMAMOS siempre tendrán consecuencias que afectarán nuestra calidad de vida. Seguido menciono la frase: “Buenas decisiones: buenas consecuencias; malas decisiones: malas consecuencias”. Personas atrapadas en el adulterio, teniendo hijos con diferentes parejas, enfrentando procesos de divorcio simultáneamente con problemas económicos y de salud se han metido en complicaciones que habrían podido evitar.

«El amor no es complicado, las personas lo son».

NO SABER DECIR QUE “NO” a los placeres, a las deudas, a los malos hábitos,  al exceso de actividades, al trabajo excesivo, al stress, a las compras, a cambiar todo por un mejor status,  al flirteo, a la pornografía, a las adicciones en general,  complica mucho la vida de cualquier persona. “Es complicado” vivir así.

NO ASUMIR LA RESPONSABILIDAD  DE NUESTRA VIDA Y DE NUESTROS ACTOS da como resultado que le echemos la culpa a la pareja, a los padres,  a los hijos, al gobierno, al diablo o al mismo Dios de las consecuencias de nuestras propias decisiones. Así no crecemos ni maduramos.

IGNORAR LOS PRINCIPIOS Y NORMAS MORALES, los convencionalismos sociales y  a nuestra propia conciencia tarde o temprano nos complicará la vida.  Pretendemos ignorar o desentender “el bien y el mal”. Ignoramos a Dios mismo  y sus preceptos para la conducta humana. Actuamos pretendiendo saber más que Dios.

Justificar nuestras malas decisiones es auto engañarnos.  No hemos entendido que los lineamientos que Dios nos ha trazado dentro de la obediencia y la moral siempre nos llevarán al éxito y a una vida más plena, abundante, feliz, y sencilla sin tanta complicación.

Tal vez, también aquí nos urge “volver a lo básico”. Hay que hacernos la vida más sencilla.

Si nuestra vida ya es complicada y está hecha nudos, nunca es tarde para empezar a tomar mejores decisiones, aprender a ponernos límites diciendo “no”. Muchas cosas pueden mejorar si aprendemos a responsabilizarnos de nuestras decisiones tomando las riendas de nuestra propia vida sin culpar a los demás de nuestra situación. Y lo mas importante, tomar en cuenta a Dios en nuestra vida. Como un Padre, El quiere solo lo mejor para nosotros. Sin duda, obedecerle es lo mejor. La Biblia dice en Eclesiastés 12:13

“El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre”

UNA VIDA COMPLICADA:                                   PUEDE MEJORAR SI:

–  Toma malas decisiones                                    -Toma mejores decisiones

– No saber decir «NO»                                           – Aprende a decir «NO»

– No asume responsabilidad                             – Asume su responsabilidad

Ignora principios morales                             – Toma en cuenta a DIOS

Artículos relacionados:  «EL SABIO DE EGIPTO»

HE DECIDIDO AMARTE.

Por Mayra Gris de Luna.

He decidido amarte

desde el día en que lo decidí,

Yo no he podido evitarte

Eres todo para mí.

 

En mi memoria poseo

El  recuerdo de tu boca

Cuando tus besos recreo

aun siento tu piel cuando me toca.

 

He decidido amarte

Cada día mientras yo viva

Mi afán en solo brindarte

Mil sonrisas cada día.

 

Te conozco y me conoces

Compartimos una vida

En las vivencias atroces

No has preparado la huida

 

He decidido amarte

Desde el día en que lo decidí

Oh Dios, ¿cómo pagarte?

si este amor, ¡Tú lo pusiste en mí!

 

Mayra Gris de Luna ©  2012

 

EFECTO DOMINÓ.

Por Mayra Gris de Luna.

Hace unos meses, jugábamos dominó en casa, terminada la jugada, mi hija menor y yo nos quedamos jugando con las fichas. Hacíamos figuras, casitas y edificios con ellas. Luego las formamos todas bien paraditas una tras otra, simplemente para darnos el gusto de darle un pequeño empujoncito a la primera ficha y ver cómo caían una tras otra todas las demás, logrando el llamado “efecto dominó”.

Empezamos a intentar nuevas formas, haciendo curvas y terminamos viendo en “You tube” videos acerca de esto en donde las personas realizan verdaderos actos de alta precisión con las fichas, incluso activando otros mecanismos con ellas.

Es increíble cómo el pequeño y casi insignificante impulso original puede desencadenar un movimiento que  puede continuar indefinidamente mientras siga habiendo fichas en la fila. Me impresiona el “efecto dominó” cuando lo aplicamos a nuestra vida personal diaria.

CAUSA- EFECTO.

Todo tiene una causa, toda causa tiene un efecto. Si hacemos algo o no, esto tiene un efecto. Lógicamente tiene un efecto en nuestras propias vidas, pero inevitablemente, así como en el efecto dominó, lo que hacemos o no hacemos tiene efectos y consecuencias en las demás personas que nos rodean, y éstas a su vez impactan a otras y así sucesivamente. Es importante estar conscientes de que eso implica cierta responsabilidad.

Podemos impactar de manera positiva. Y esto es realmente sensacional, poder influir positivamente en la vida de otras personas y que éstas a su vez lo hagan en las demás. ¡Así se puede cambiar al mundo!

Pero es lamentable, cuando un error, un fracaso personal, afecta por ejemplo a una pareja, ésta a su vez afecta a la familia, la familia al entorno, y la sociedad completa se ve menguada por la irresponsabilidad de los actos de individuos. Un individuo que adultera por aquí, un adolescente que se droga por allá, un servidor público que cae en las garras del narcotráfico. Pero como lo vemos en el efecto dominó, el golpe inicial no precisa ser tan fuerte, basta con un ánimo negligente en mi persona, un mal hábito,  un espíritu crítico y amargado; y aún más allá: no hacer lo que tengo que hacer, quedarme inmóvil ante necesidades apremiantes.

Todo empieza con una decisión, y la consecuencia de ella, buena o mala, tarde o temprano aflorará. No podemos evitar que nuestras decisiones perjudiquen o beneficien a los demás. No podemos evitar vernos perjudicados por las decisiones de otras personas. Vivimos en comunidad.

Simplemente “pasando” un chisme, nos constituimos en parte de una cadena que termina derrumbando a todos los que participaron de él.

Es por ello que es tan importante conservar el balance en todas las áreas de nuestra vida. La salud, la mente, las relaciones, nuestra relación con Dios, el trabajo, el descanso etc., todo está interrelacionado y cuando algo falla, el efecto dominó tarde o temprano alcanzará al área siguiente, y si no lo paramos puede derrumbar nuestra vida y la de los que nos rodean.

Por eso, no hay que dejarnos caer.  Hay que sostenerse y mantenerse firme. Las fichas son objetos inertes. Nosotros no. Somos personas  que podemos decidir oponer resistencia. Podemos ser más fuertes que aquella fuerza externa que nos golpea para derribarnos. Podemos estar preparados parándonos firmes. Podemos estar prevenidos tomándonos fuerte de la mano de Dios. No tenemos por qué caer.

Si a veces humanamente esto es difícil recordémos ésta promesa en Isaías 41:13

“Porque yo soy el Señor, tu Dios,

Que sostiene tu mano derecha;

 Yo soy quien te dice:

“No temas, yo te ayudaré”

¿Puedes identificar la causa de algún “efecto dominó” en tu vida?

No te permitas caer, sostente de la mano de Dios, El ha prometido ayudarte, no tengas miedo, El siempre cumple sus promesas.

“Por lo tanto, pónganse toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza. Manténganse firmes”

Efesios 6:13,14ª NVI

 

 

TU ERES QUIEN ERES POR UNA RAZÓN. Poema

TU ERES QUIEN ERES POR UNA RAZÓN,

Tu eres parte de un plan completo

Tu eres un diseño único, precioso y perfecto

llamado «Especial» para Dios, seas mujer ó varón.

TU ERES COMO ERES POR UNA RAZÓN,

Nuestro Dios no comete errores

El te formó en el vientre materno

exactamente como El quería hacerte.

TUS PADRES SON LOS QUE EL TE ESCOGIÓ POR UNA RAZÓN,

No importa cómo te puedas sentir tu al respecto,

Ellos fueron diseñados por Dios según el plan que tenía en mente

ellos llevan el «Sello del Maestro».

Aquella experiencia que enfrentaste no fué fácil,

y Dios sabe cuánto te lastimó

Pero fué necesaria para moldear tu corazón

y que crecieras de la manera en que Dios quería.

TU ERES QUIEN ERES POR UNA RAZÓN

Tu has sido formado por la mano del Maestro

TU ERES QUIEN ERES: AMADO

porque hay un Dios que te ama.

Russel Kelfer

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

MANEJANDO LA CRÍTICA.

Todos estamos expuestos a la crítica. Recibir una crítica es una de las cosas que puede tener el poder  (si se lo damos) de  afectar nuestro estado de ánimo e incluso influirnos a modificar nuestros planes y decisiones. Por decirlo de una manera: a todos nos ha tocado sentarnos alguna vez en “la silla del acusado”. Sin embargo, también nos hemos sentado en la silla del “criticón”. Algunas personas tenemos mayor tendencia a tener una actitud crítica. Puede ser por simple imitación: lo aprendimos por el ejemplo de los padres. Es muy probable que la persona criticona haya sido objeto constante de la crítica de algún padre perfeccionista y exigente,  a veces es cosa de la cultura del medio en que nos desarrollamos, tal vez  después de haberlo practicado constantemente se ha convertido en un habito del que a veces ni si quiera se está consciente de cuan arraigado está.

  • En la mayoría de los casos la actitud crítica está basada en los celos o en un espíritu competitivo mal enfocado: Tú tienes algo que la persona crítica no tiene, y por alguna razón la persona no es capaz de “digerir” esta realidad. No es capaz de enfrentar esta verdad con una actitud positiva. Y entonces aparecen los celos y una manera de desahogarlos es murmurando, criticando, tratando de hacer ver mal a la persona para que ellos “queden bien”. Sienten que lo bueno en ti, resalta lo malo en ellos.
  • Entender que hay personas que simplemente NO PUEDEN aceptarnos como somos ayudara a liberarnos de ese deseo de agradarles, y de sentirnos culpables por no lograr su aprobación. Los sentimientos de inferioridad y falta de autoestima  imposibilitan a las personas a apreciar, estimar y aceptar a los demás. En estos casos, descansa, la falla no está en ti. Hay personas IMPOSIBLES DE AGRADAR. No podemos agradarle a todos, ni todo el tiempo.  Casi siempre es imposible mantener a todo mundo feliz.  A algunas personas, NO IMPORTA LO QUE HAGAMOS, SIEMPRE ENCONTRARAN  ALGUNA RAZON PARA ENCONTRAR UNA FALTA, UN DEFECTO, UNA DEBILIDAD. Podremos agradarles un tiempo pero tarde o temprano encontraran algo.La vida es muy corta como para estar tratando de complacer a ese tipo de persona. Claro que nuestra actitud debe ser de amor, de amabilidad, pero no podemos gastar mucho tiempo tratando de complacer a alguien que es imposible de complacer. A estas personas es mejor amarlas “a distancia”… “de lejitos”.
  • Entre más exitosa sea una persona, más criticada será. Si logras algo significativo en tu vida, no te sorprendas si empiezas a ser criticado. Tenemos que darnos cuenta que desafortunadamente no todas las personas van celebrar nuestros triunfos.Cuando alguien nos critica, una tendencia natural es tratar de defendernos, tratar de demostrar que no es cierta la crítica de la que hemos sido objeto. Nos ponemos a la defensiva y esto es desgastante. Debemos tener cuidado al dedicar nuestra energía a eso porque nos distrae de nuestra meta. Si solo gasto 5 segundos de mi energía emocional pensando por qué alguien dice algo, es una distracción que debo apagar INMEDIATAMENTE para enfocar mi energía en lo que realmente importa.

Vivimos en un “mundo libre”, aceptemos el hecho de que siempre habrá gente criticándonos y continuemos nuestro camino disfrutando nuestra vida DE TODOS MODOS. Me encanta la conocida frase de Don Benito Juárez: “EL RESPETO AL DERECHO AJENO, ES LA PAZ”

  •  No dejes que la crítica te cambie o te limite. Desde Isaac Newton hasta  Los Beatles, a lo largo de la historia encontramos numerosos ejemplos de personas que no se dejaron vencer ni amedrentar por la crítica y dejaron algún valioso legado. Jesucristo mismo fue criticado más que nadie. Fue criticado por hacer amistad con un cobrador de impuestos, fue criticado por andar con pecadores, por hablar con mujeres, por sanar el día de reposo, etc. Pero siempre se mantuvo enfocado en cumplir su misión no  en dar explicaciones.
  • Reconoce los triunfos de otros. Celebra el éxito de los demás. Seguramente alguien seguirá tu ejemplo. El expresar reconocimiento a los demás también es una característica de una persona emocional y mentalmente saludable. Si no es natural en nosotros, podemos esforzarnos en repetirlo lo suficiente como para que se convierta en un hábito.
  •  Si estás haciendo una diferencia en tu medio de influencia, seguramente vas a ser observado y criticado. Pero tú SIGUE ADELANTE!

 

Basado en conceptos de Joel Osteen.