DIOS CAMINA CONMIGO.

mayra gris de luna

Por Mayra Gris de Luna.

He aprendido que agradar a Dios es lo más importante.

Nunca podremos complacer a todos. Existen personas a quienes es imposible complacer.

También he aprendido que cuando Dios es quien abre las puertas, nadie podrá cerrarlas. Nadie puede obstaculizar tu crecimiento ni opacar tu luz.

He visto que las personas que se supone me amarían y aceptarían no siempre lo hacen; ni siquiera les importan mis logros. Así que con el tiempo aprendí a no necesitar ni su amor ni aceptación porque tengo el amor y aceptación de Jesús.

Es impresionante ver personas prósperas y bien dotadas de capacidades y aún belleza, que poseen una gran pobreza interior. Hoy puedo detectar con facilidad cuán miserable es una persona que no quiere darte nada, ni siquiera un saludo o una palabra de reconocimiento.

Así también he podido conocer personas con un corazón tan rico, que te enriquecen con sus palabras y sus actitudes haciéndote mejor persona por el solo hecho de haberles conocido. Con ellas me quedo.

Hoy mas que nunca mi alma reposa en la seguridad de que mi Dios es un Dios justo. Él conoce mi corazón. Porque Dios escucha. Dios recuerda. Dios ve. Dios camina conmigo.

CAMINANDO EN EQUILIBRIO.

CAMINANDO EN EQUILIBRIO

Por Mayra Gris de Luna.

Si un trapecista pierde el equilibrio, las consecuencias pueden ser desastrosas. Lo mismo puede suceder en nuestra vida diaria. Mantener el equilibrio en todas las áreas de nuestra vida es importante. Aún estando consciente del tema, y haciendo esfuerzos por lograrlo, no es fácil. Hay etapas de la vida de una mujer en que lograr mantener el equilibrio se convierte en todo un reto. Controlar las emociones como el enojo, la tristeza y la desesperanza bajo la influencia de nuestras hormonas puede ser igual o hasta más difícil que mantener el equilibrio en la cuerda floja. Una vida en equilibrio viene como consecuencia de tomar decisiones equilibradas, tener una agenda equilibrada, actuar en base a prioridades en orden, hasta tener una dieta equilibrada que nos permita tener un cuerpo a la medida y una salud estable.

Aún sin darnos cuenta, hay cuatro factores que son importantes para la mayoría de las personas: el éxito, el confort, el control y el ego.

No son cosas malas en si mismas, al contrario, solo que son aspectos de nuestra vida en los que debemos poner especial cuidado en que siempre estén supeditados al equilibrio precisamente. Estar consciente de ello ha traído mucho bienestar a mi vida. Creo que es importante y me está ayudando en mi caminar, y ya que vamos caminando juntas me interesa que tu lo sepas y lo tomes si ves que puede serte de utilidad.

EXITO. Dios nos ha llamado a vivir “vidas abundantes”, y yo creo que esa es una buena definición de una vida exitosa. Cada cabeza tiene su propia definición y visualización de lo que es el éxito, y no es malo buscarlo ni tenerlo. La insatisfacción viene cuando perdemos el equilibrio y se convierte en el principal motivante de nuestra vida. Nos puede generar mucha frustración. La Biblia dice:

“Y TODO lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres”

Colosenses 3:23

Estas palabras me llenan de paz. Me iluminan acerca de cual debe ser el motivante correcto para lo que hago y lo que busco en la vida.

CONFORT. Hay cosas que debemos realizar que nos obligan a salir de nuestra área de confort. Pedir disculpas, disciplinarse con una rutina de ejercicio diario, aprender algo nuevo, subir al siguiente nivel, servir, ayudar, dar. El temor y la flojera nos paralizan y no avanzamos. Este aspecto es más sutil y engañoso. Nos exige buscar y escudriñar dentro de nosotros. Ser honestas y reconocer que necesitamos esforzarnos más. Mirando a la mujer virtuosa que describe Proverbios 31:10-31, podemos identificar las veces que ella tiene que salir de su zona cómoda para ser una mujer productiva y digna de reconocimiento.

CONTROL. Este aspecto puede ser tan sutil que nuestro insonsciente lo disfraza. Y queremos “controlar” a nuestros hijos, a nuestro esposo y a las personas con las que nos relacionamos. Nos sentimos mejor cuando interiormente “aprobamos” lo que hacen, lo que piensan, lo que dicen, cómo se visten, en qué gastan su dinero, y al esposo queremos controlarle la cartera y ¡hasta la mirada!

Nos justificamos pensando que es “por su bien”. Pero nos desgastamos y afligimos en el proceso. El equilibrio en ésta área es bien importante porque tampoco podemos desentendernos de los demás, especialmente de nuestra familia. En este sentido la paz me la da la oración. Tomarnos de la mano del Señor y como dice la Palabra:

No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.”

Filipenses 4:6-7 (Nueva Versión Internacional)

EGO. Tal vez si Dios nos diera una lista de todas las cosas que hemos hecho para satisfacer nuestro ego nos costaría creerlo. Una correcta autoestima es no valorarnos ni más ni menos, sino en la medida justa y equilibrada. El enfoque aquí no es sobrevalorarnos o no, sino que el Ego se convierta en un motivante fuerte y desequilibrado para hacer lo que hacemos. El egoísmo, orgullo y la vanidad pueden llegar a controlarnos tanto que nos pueden hacer caer de la cuerda. Nos hacen tambalear en nuestras relaciones.

“Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación”

Romanos 12:3

Cuando “filtré” mi vida a través del análisis de éstos cuatro aspectos en ella, me dí cuenta de fallas muy específicas que debía reparar para equilibrar mi vida. Lo mejor fue que mi ser interior se liberó de muchas cosas en el proceso. Pude comprender el por qué de muchas de las actitudes, reacciones y decisiones que me han robado tranquilidad en algunos de los días en los que sentía que mi vida perdía su brillo.

Que lindo recordar siempre que cuando sentimos que nos vamos a caer porque hemos perdido el equilibrio, podemos tomarnos de la mano del Señor y continuar Caminando.

¡Camina conmigo!

Te invito a seguir mi blog “CAMINANDO”, es un blog que he empezado recientemente con meditaciones sobre vida diaria. Son lecturas ligeras para mujeres.

Visítalo haciendo clik aquí: http://mayragris.com

 

UNA NOTA RECONFORTANTE.

UNA NOTA MUY ESPECIAL

Por Mayra Gris de Luna.

Hace unos días, reorganizando mi “caja de recuerdos”, me detuve a contemplar uno de mis apreciados tesoros. Es la Biblia de mi mamá. Al contemplar sus partes subrayadas, los recuerdos entre sus páginas, y sus notas, me sigo dando cuenta de la fe en Dios que mi mamá tenía. Eso me llena de gozo y paz.

Encontré también una nota que yo copié de algún lado hace mas o menos veinte años. Recuerdo que las palabras me confortaron grandemente en aquellos años al enfrentar algunas pruebas como el accidente de mi hermano. Cayó de la ventana del segundo piso y tuvo varias fracturas a la edad de 4 años. Me afligía sobremanera el pensar que no pudiera volver a caminar. Tuvo complicaciones porque era alérgico a la penicilina y no lo sabíamos. Recuerdo cuando llorando, oraba hincada por las noches rogando a Dios por él. Ahí experimenté por vez primera la diferencia entre clamar y orar. Clamar es pedir con todas tus fuerzas. Cuando uno se encuentra en la desesperación y reconoce que únicamente Dios tiene el poder para cambiar las cosas. Y entonces uno le pide y aún más, le suplica.

Aquel año también perdí un bebé en las primeras semanas del embarazo. Tuvieron que hacerme un legrado. Para mí fue una pérdida dolorosa, pero sobre todo tenía temor de no poder tener hijos. También oraba al Señor que en el futuro nos bendijera con una familia.

Un par de semanas después de eso, tuvimos un accidente mi esposo y yo. Un auto proveniente del lado contrario del boulevard literalmente nos cayó encima. Dios nos libró a mi esposo y a mi. El auto salió tan dañado que no pudimos usarlo en varios meses. Mi esposo entonces tenía que regresar del trabajo en el camión, que a esa hora solía venir muy lleno. Una tarde, al llegar a casa, se dio cuenta que le habían robado el sobre con  su sueldo de un mes.  Afortunadamente nuestras familias nos apoyaron con despensa y comida. Recuerdo que mi cuñado criaba pollos y un día mató uno y me lo díó para que lo cocinara. 🙂

En aquellos tiempos no teníamos internet, ni powerpoints motivacionales, y yo recuerdo que leía mi Biblia y también sacaba mi hojita, la leía y me sentía reconfortada.

Ahora estoy segura de que Dios escuchó mis oraciones. Mi hermano sanó. Tuve dos hijas. Dios ha provisto siempre para nuestras necesidades.

Cinco años después murió mi mamá, y al año siguiente mi papá. Volví a mi búsqueda ferviente de palabras de aliento de la Palabra de Dios, volví al clamor en oración y también leía mi hojita.  Desde ahí  se quedó guardada entre las páginas de  la Biblia de mi mamá.

Ahora que la encontré, tal vez no solamente me sirva a mí.

La nota dice así:

“No hay nada: ninguna circunstancia, ningún problema, ninguna prueba que pueda alcanzarme sin haber pasado antes a través de Dios, y a través de Cristo y luego a mi.

Si ha llegado tan lejos, ha sido con un gran propósito, que quizás no entienda en el momento. Pero si rehúso a caer en el pánico, y elevo la mirada hacia El y la recibo como viniendo del trono de Dios para un gran propósito de bendición en mi propio corazón, ningún dolor puede perturbarme, ninguna prueba puede destrozarme, ninguna circunstancia puede aterrarme, porque descanso en el gozo de mi Señor.

Ese es el descanso de la victoria.

Desde el punto de vista de Dios, las pruebas por las que atravesamos no son tan importantes como las reacciones que tenemos ante ellas”.

EL DESCANSO DE LA VICTORIA.

La oración,

la lectura de la Biblia

y las palabras de aliento de otras personas

pueden reconfortar nuestro espíritu 

cuando enfrentamos momentos muy difíciles

en nuestra vida.

TENGO UNA MADRE QUE ORA.

Mamá y yo

Algunos han tenido reyes en su linaje

alguien a quien se le rindió honor

yo doy honor a mi Madre que para mi es una reina

porque tengo una Madre que ora.

Tengo una Madre que ora por mi

y clama por mi al Señor todos los días

¡Oh qué diferencia marca en mi!

Tengo una Madre que ora.

Algunos tienen éxito en el mundo

y confían en las riquezas que han hecho.

Este es mi tesoro mas preciado:

Tengo una Madre que ora.

Las oraciones de mi Madre no me pueden salvar

solo las mías pueden lograrlo;

pero mi Madre me presentó a Alguien,

Alguien que jamás me fallará.

Oh si… tengo una Madre que ora por mi

y clama por mi al Señor todos los días

¡Qué diferencia marca en mí

que tengo una Madre que ora!

Autor anónimo.

MIS PALABRAS “MÁGICAS”.

 

Por Mayra Gris de Luna.

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”.

Hebreos 4:12

Intranquilidad, sospecha, inquietud, temor, miedo, fobia, pánico, terror… diferentes niveles de la misma emoción…temor en sus diversas modalidades… y las he sentido todas.

¿Recuerdas tus primeros miedos?

¿Los míos? Muchos…

Miedos de niña…

Aún siento la mirada de aquella araña moviendo sus largas patas justo en el techo arriba de mi cama, los perros callejeros ladrando cerca de la puerta de la tienda. Recuerdo que mi abuelita me llevó al cine a ver una película de “Las momias de Guanajuato” y yo terminé escondida debajo del asiento. Días más tarde, rumbo a Guadalajara, pasamos un par de días a Guanajuato y ¡oh no!, mis papás deciden visitar el museo de las momias. Aquella noche en el hotel ha sido una de las más largas…

Miedos de joven…

Juventud, el divino tesoro lleno de vida, energía, ilusión, valentía, vigor… será por eso que no recuerdo temores. Uno siente que tiene al mundo en las manos.

Pero, ya recuerdo… tenía 18 años… en una camilla rumbo a la sala de operaciones cuando me quitaron las amígdalas, mis piernas empezaron a temblar. Me percato de ello y trato de controlar el movimiento pero no puedo, parece que el darme cuenta de ello hace que temblara más… instintivamente empiezo en mi mente a repetir las palabras del Salmo 23: “Jehová es mi pastor… nada me faltará…” llegamos al quirófano, y todavía me da tiempo de observar a los lados las bandejas con instrumental, grandes pinzas de varias formas y tamaños hacen que me percate de nuevo del temblorcito… así que continúo: “aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno porque Tú estás conmigo…”

Miedos de mujer…

Disfrutando mi Baby Shower de mi primera bebé, compartí con las demás mujeres mi alegría y gratitud por el embarazo y también el temor que me infundía pensar en el momento del parto. Una sabia mujer, mi amiga Janis Bears, a quien respeto y quiero mucho compartió conmigo las palabras del Salmo 56:3

“En el día que temo, yo en Ti confío”.

En los días siguientes, cada vez que sentía temor, repetía: “en el día que temo, yo en Ti confío”, y el resultado parecía mágico, el temor se fue tornando en confianza.

Sin confianza no hay gozo y sin gozo no hay paz.

Así fue como el Salmo 56:3 se convirtió en mi “Bibidi Babidi Bú” * . Como una  varita mágica, al momento de pronunciar las palabras,  penetraban en mi alma, en mi espíritu, en mis coyunturas y mis huesos, hasta inundar mis pensamientos de paz.

Y ya sé que cuando la paz llega a habitar en nuestra mente no llega sola. Trae un invitado inseparable: el gozo; y como el  “Ábrete Sésamo” *  abría las puertas de un lugar mágico y secreto lleno de riquezas; el gozo,  la paz y el amor se van multiplicando como un halo de chispas brillantes, en paciencia, benignidad, fe, mansedumbre, y templanza, llenando mi mente, mi corazón, mi ser entero, mi vida, y hasta mi casa.

¿Magía? No.  Es la obra del Espíritu Santo, el Consolador que mora en nosotros, quien produce el fruto.

No es magia, sino algo más extraordinario y sobrenatural el hecho de que la Palabra de Dios es viva, no son sólo palabras. No es un conjuro. Es la palabra de Dios. Santa e inspirada. Poderosa y eficaz.

Casi no podía recordar temores de mi juventud, pero ahora podría hacer una larga lista de los que rondan mi mente a veces.

Temor a la enfermedad, a la soledad, a la incapacidad física, a la vejez, a la falta de provisión, al porvenir de mis hijas, al dolor, a la muerte…

Así como Mary Poppins cantaba “Supercalifragilisticoespialidoso” * y el panorama lucía mejor y más divertido, yo repito mi Salmo 56:3 y en un abrir y cerrar de ojos, como “Mi bella genio” *, el temor simplemente… ¡se va!

EN EL DIA QUE TEMO YO EN TI CONFIO

DIOS ESCUCHA.

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Tu y yo vivimos en un mundo ruidoso. Conseguir la atención de alguien no es una tarea facil.  Pero cuando alguien es diligente para hacer a un lado todo lo demás para poder escucharnos claramente, es un privilegio. ¡Realmente un raro privilegio!

Tu puedes hablar con Dios porque Dios sabe escuchar. Tu voz importa en los cielos.

El te toma muy en serio. No tienes que temer ser ignorado. Incluso cuando tartamudeas y tus palabras no impresionarían a nadie, si le impresionan a Dios.

El te escucha.

Con atención.

Con cuidado.

Tu oración en la tierra activa el poder de Dios desde el cielo.

La Biblia dice:

“Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”.

Mateo 6:10

Tus oraciones son honradas como joyas preciosas.

Tu tal vez no puedas entender todo el misterio de la oración. No hace falta. Pero una cosa es muy clara: Las acciones desde el cielo comienzan cuando alguien ora en la tierra.

¡Qué maravilloso pensamiento”

De ” The Great House of God” Max Lucado.

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

Link hacia el sitio original haz click aquí.

 DIOS ESCUCHA

DOLOR ANTE LA TUMBA.

Hijo de Rick Warren

DOLOR ANTE LA TUMBA.

Una nota personal de Max Lucado…

Nuestros corazones están con Rick y Kay Warren. Desde que nos enteramos de la noticia de la muerte repentina de su hijo, mi esposa Denalyn y yo hemos sentido tanta tristeza por ellos. Estoy seguro de que ustedes han sentido lo mismo. Los Warren, que tanto significan para muchos de nosotros, se encuentran enfrentando lo que ningún padre quisiera enfrentar jamás.

Rick Warren

En mis años como Pastor, las horas más difíciles han sido aquellas en las que he visto a padres despedir a sus hijos. Pensando en aquellos en nuestra congregación, pensando en Rick y Kay, escribí  ésta oración.

DOLOR JUNTO A LA TUMBA.

Ellos nunca planearon traer a sus hijos aquí, Padre.

Ellos planearon llevar a sus hijos a la escuela, al zoológico, al Jardín de Niños, a la playa…

Pero, ¿aquí? No.

¿A las clases de piano? Si.

¿A los campos de fut ball? Si.

¿A su graduación? Si.

Pero, ¿aquí? Nunca. Ningún padre planea traer a su hijo aquí.

Los hijos son los que traen a sus padres aquí. ¿No es así el orden de las cosas? Los hijos y las hijas entierran a sus mamás y papás. ¿Quién puede soportar el peso de tal inversión de eventos?

¿Quién puede estar de pié junto a la tumba de su propio hijo?

Cuán profunda tristeza. Este elixir de arrepentimiento, remordimiento, dudas, “y si tan solo…”

¿Quién puede soportar su sabor?

Oramos por éstos padres, Señor. Nuestras más amables palabras caen como cáscaras vacías.

Ayúdanos a saber cómo ayudarles.

Tú lo sabes. Tú has estado ahí.

Tú llevaste a Tu propio Hijo al cementerio. Tú resucitaste la esperanza de aquella tragedia.

¿Podrías traer la esperanza de nuevo?

A través de Jesús,

Amén.

Link al sitio original haz click aquí.

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

SEÑOR, SABES QUE TENGO PRISA.

Dios es eterno.

Señor, sabes que tengo prisa

y que la velocidad del reloj

a veces me parece insuficiente.

Que intento sacarle más horas a los días,

más minutos a las horas, 

más segundos a los minutos.

Señor, perdóname porque a veces atropello a la gente,

quiero que todo marche a mi ritmo

Señor, sabes que tengo prisa

pero aún no he aprendido a correr a Tu presencia

transforma mi impaciencia en un deseo ardiente

de encontrarme contigo cada día

dame prisa para buscarte

dame prisa para orar

dame prisa para escucharte

dame prisa para deleitarme en Ti,

Para todo lo demás, dame paciencia.

Suspiros para Mamá.

Patricia Adrianzén de Vergara.

Keila Ochoa Harris.

Ediciones Verbo Vivo

Perú, Abril 2012

PAZ EN LA MENTE Y EN EL CORAZÓN. Oración.

Dame paz en la mente y en el corazón.

Señor, dame paz en la mente y en el corazón.

Controla mi mente,

Que exagera, que inventa, que supone.

Corrige mi mente,

Que me dice inútil, fracasada, poca cosa,

Considera mi mente,

Que desea amarte, adorarte, servirte.

Señor, dame paz en la mente y en el corazón.

Tranquiliza mi corazón,

Nervioso, inquieto, abrumado.

Suaviza mi corazón,

Endurecido, necio, perturbado.

Orienta mi corazón,

Confundido, lejano, extraviado.

Señor, dame paz en la mente y en el corazón.

Que al estar con mis hijos los disfrute,

Que al estar con mis hijos les transmita paz.

Que al estar con mis hijos haya serenidad.

Señor, dame paz en la mente y en el corazón.

“Suspiros para mamá”.

Patricia Adrianzén de Vergara

Keila Ochoa Harris.

Ediciones Verbo Vivo E.I.R.L.

Perú, Abril 2012.

DI ADIOS A LA INSEGURIDAD CON ESTA ORACIÓN.

Por Beth Moore.

“Y estamos seguros de que Dios nos oye cada vez que le pedimos algo que le agrada.

Y, como sabemos que él nos oye cuando le hacemos nuestras peticiones, también sabemos que nos dará lo que le pedimos”.

1 Juan 5:14-15

En ésta confianza, puedes hacer tuyas éstas palabras y leerlas en voz alta. Ora, y al hacerlo, deja que Dios tenga completo acceso a tu alma.

Querido Dios:

Vengo a ti en este momento porque necesito algunas cosas que sólo tú puedes darme. Necesito restauración, Señor.

Necesito recuperar mi dignidad. Sólo tú sabes cuánto me ha costado la inseguridad, qué problemas- incluso tormentos- me ha causado. Tú estás íntimamente familiarizado con cada una de las veces en que la inseguridad me ha perjudicado. Tú sabes cuánto he luchado para seguir en el juego, pero también sabes que, al final, he sido derrotada. Estoy harta de fingir. Estoy harta de enojarme. Desesperadamente necesito y quiero ser liberada de mi inseguridad crónica. Estoy preparada para descubrir qué significa ser verdaderamente segura. Estoy dispuesta a hacer lo que haga falta para ser libre y para permitirme que, a través de mi, hagas lo que yo o puedo hacer por mí misma. Tu eres el Creador Todopoderoso, el gran Tejedor de todas las almas humanas. Sólo tu sabes cómo estamos hechas y quienes hemos de ser. No estoy pidiéndote nada que no estés dispuesto a darme. Tú no me has defraudado. Yo me he defraudado a mí misma y he permitido que mi cultura me subestime.

Sabes cómo estoy formada. Conoces lo que me motiva. Sabes qué hace que me cierre. Sabes cómo me domina el miedo y lo cansada que estoy de rendirme ante él. Señor, en lo más recóndito de mi tengo mucho miedo de…

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Libérame, Señor. Tú no me has dado un espíritu de temor, sino de poder, de amor y una mente sana. Eso es lo que dice la Biblia. Hoy reclamo como míos cada uno de esos rasgos invalorables. Tu deseo para mi es que sea libre de toda motivación enfermiza. Muéstrame cualquier área de mi vida en la que se encuentren arraigadas y dame el valor necesario para no sucumbir a ellas. Tú conoces los rincones más profundos de mi corazón y de mi mente. No necesito esconderte nada, ni actuar como si fuera más fuerte o más organizada de lo que soy. Ayúdame a venir ante ti con total transparencia y concédeme la confianza sobrenatural de que contigo estoy segura y de que me amas. No tengo que mostrar sentimientos que no poseo, ni agachar la cabeza, derrotada y avergonzada. Por tu gracia, puedo venir a ti tal como soy. Así es como me describiría ante Ti en este momento:

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Pero tú, Señor, me conoces mejor que yo misma. Sabes por qué pienso lo que pienso y por qué me siento así. Tu conoces todos mis pensamientos, todas mis desilusiones. Sabes cada cosa fea o ridícula que he dicho o he hecho por inseguridad. Tú ves cada fisura que tengo en el alma, y ves más allá del punto de mi fracaso, hasta lo profundo de mi necesidad. Concédeme comprender los patrones de comportamiento que he desarrollado y dame respuestas que me sanen. Haz que no le tenga miedo a nada que pueda ver en mi, a la luz que tú das. Ayúdame a confiar que solamente derramas luz donde estás dispuesto a sanar.

Dios, tú conoces la complejidad de mi alma y sabes que, la mayor parte del tiempo, no puedo entenderme ni siquiera a mí misma. Sabes que oscilo como un péndulo vertiginoso entre el autodesprecio y la propia exaltación. A medida que comienzo esta plegaria de restauración, te pido, Señor, que me ayudes a hacerme responsable de la inseguridad que yo me generé. De la que soy culpable. De mi propio pecado. Soy muy consciente de que he provocado parte de mi propia miseria. Muchísimas veces he tratado de convertirme en una especie de dios y no ha servido de nada. Nunca servirá.

Al invitarme a este momento de confesión, tu deseo es mi libertad, no mi autocondenación; así que, con confianza, le doy la bienvenida a la libertad y rechazo la autocondenación. Con estas cosas en mente, escucha mis confesiones:

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Por favor, perdóname por alabarme a mí misma. Por mi incesante pretensión de controlar,  y por mis inútiles intentos de hacer tu trabajo. Perdóname por mi tonto orgullo. Perdóname por alimentar mi ego hasta el punto de que todo lo que lo roza, lo magulla. Perdóname por estar miserablemente concentrada en mi misma. Perdóname por los celos y por la codicia que alimentan mi inseguridad.

Perdóname por transformar tantas cosas en una competencia. Por obsesionarme tanto con lo que no tengo que descuido los dones que me has dado, haciéndolos mucho menos efectivos de lo que planeaste que fueran. Perdóname por considerar tan poca cosa a la persona que me hiciste. Perdóname por cometer el flagrante pecado de despreciarme y considerarme inferior a los demás. De igual manera, perdóname por cada vez que ha suspirado aliviada al pensar que podía ser superior a otros.

Perdóname por mi incredulidad. Si yo me diera cuenta de lo valiosa que soy, mi insaciable necesidad de aprobación se calmaría. 

Perdóname por ser tan perfeccionista que me resisto a hacer algo bueno por miedo a que no sea espectacular. Perdóname por la excesiva autoprotección que sólo ha logrado encarcelarme. Perdóname también por…

__________________________________________

En este momento, recibo tu perdón generoso y tu completa limpieza y, en tu nombre, rechazo toda la vergüenza que ha resultado de la inseguridad que me causé a mi misma. De ahora en adelante, Señor, y cada día del resto de mi vida, aumenta mi convicción hasta que sea instantáneamente consciente de cuándo estoy causándome inseguridad.

Ayúdame a reconocer toda forma de orgullo o incredulidad, y a rechazarlas inmediatamente.

Ahora, Señor, te pido que arranques las raíces de inseguridad que yo no planté, y que traigas la sanidad y la restauración. Tú conoces cada uno de los lugares en los cuales la inestabilidad ha tocado mi vida. Tú recuerdas detalles que mi memoria borró hace mucho tiempo, pero que todavía me ocasionan inseguridad. Tú sabes qué fue lo primero que me causó miedo y me llevó a creer que no podía confiar en nadie ni en nada, y que a creer que estoy sola aquí en este mundo inseguro. Tú conoces el origen racional de cada miedo irracional. Tú sabes que he desarrollado un sistema de creencias basado en las debilidades humanas, en lugar de basarlo en la roca de tu persona.

Tú estuviste conmigo en cada momento, aun cuando yo sentía que no había nadie que me cuidara. Te doy todo mi corazón. Toca cada lugar roto y herido con tu mano de sanidad.

Señor, dame el poder de perdonar a los que me han decepcionado, a quienes no me protegieron, o me causaron alguna herida. Ayúdame a verlos como son, personas necesitadas y destrozadas. Señor, donde todavía haya vida y oportunidad, trae sanidad a esas relaciones. Ayúdame a entender lo grave de esta coyuntura: que si no busco sanidad y plenitud, acabaré perpetuando el ciclo nocivo. Rompe el ciclo conmigo, oh Señor. Rompe el ciclo conmigo.

Señor, ven y trata mi corazón y mi alma en el lugar donde fueron afectados por una pérdida. Nadie en este mundo puede comprender como tú la pérdida de algo precioso. Conoces el dolor. Tú conoces el vacío insoportable que viene con la pérdida. Reconoces mi intento por llenar el vacío con cosas que nunca son suficientes. Tu sabes cómo me asustan mis sentimientos y de qué manera el enemigo de mi alma quiere hacerme creer que nunca estaré bien. Descubre su mentira, Señor. No lo dejes ganar. No dejes que la pérdida me gane. Sé mi triunfo, Señor. Llena mi vida de propósito y compasión. Sé mi fortaleza en la debilidad.

Concédeme el regalo de un duelo sano que no reprima el dolor ni el proceso de sanidad. Señor, por favor ayúdame a ver en qué he sufrido una pérdida importante que no he tomado en cuenta. 

Si he perdido la inocencia, dame integridad.

Si he perdido una relación, concédeme una verdadera intimidad.

Si he perdido mi hogar, concédeme un inquebrantable sentido interno de pertenencia.

Si he considerado a otra persona responsable de mi pérdida, dame la capacidad de perdonar.

No te detengas hasta haber hecho un milagro en mi.

Señor, ayúdame a aprender cómo aferrarme fuertemente a ti cuando mi vida se vea sacudida por un cambio dramático. Dame poder para confiar en ti y no entrar en pánico, ni pelear por retener el control. Ayúdame a dejar de interpretar un cambio en mis circunstancias como un atentado en mi nivel de seguridad. 

Tú eres mi seguridad, oh Dios, Tú eres lo único seguro.

Cuando todo se conmociona alrededor de mi, tú permaneces inalterable. 

Tú sabías qué estabas haciendo cuando me formaste en el vientre de mi madre. No hay nada que no tenga un propósito. Nada se ha salido del plan. Cada don, cada desafío y cada obstáculo han sido puestos para formar el destino específico que tu predestinaste para mi antes del comienzo de los tiempos.

Señor, si he caído en la egolatría y el egocentrismo, ayúdame a reconocer mi narcisismo y a no tolerarlo más. 

Sobre todas las cosas, por favor no permitas que se diga que yo me amo demasiado como para no poder amar a ninguna otra persona mas. 

Ayúdame a ver dónde insisto en hacer que toda la situación gire alrededor de mi. Realmente quiero cambiar. Ayúdame a dejar de decir “Yo soy así” y recuérdame que, contigo, soy capaz de una transformación tremenda.

Libérame de mi inseguridad en mis relaciones. Ayúdame a dejar de ser herida con tanta facilidad, pero guárdame de volverme dura. Ayúdame a darme cuenta de que no tiene sentido exigir a los demás que me amen más o de mejor manera. El cariño verdadero no puede ser forzado. No puedo poner a otro ser humano a cargo de mi seguridad. Ayúdame a dejar de usar como espejo a determinada persona y a empezar a verme como solamente tú me ves.

Te doy gracias por todo lo que has hecho para traerme hasta aquí y por el plan que tienes por delante para mi.

Señor, llego al meollo de mi petición: por favor devuelve a mi alma todo lo que la inseguridad me ha robado. Cúbreme con tu mano. Revísteme de fortaleza y dignidad. Transforma lo que me impulsa.

Mitiga lo que me hace estallar.

Hazme una mujer valiente en esta cultura materialista.

Hazme una mujer que se niegue a ser rebajada y definida por los medios de comunicación.

Ayúdame a tomar decisiones conscientes en cuanto a si lo que me están vendiendo tiene valor o no. Dame el discernimiento para llaman mentira a la mentira.

Transfórmame en la clase de mujer que una jovencita podría imitar como modelo de dignidad y seguridad.

Hoy (fecha)_____ , recupero mi dignidad. Nada ni nadie puede quitármela, porque Tu eres quien me la da. Ayúdame a comprender que he perdido mi dignidad sólo porque yo renuncié a ella. Dame el poder para recuperarla y aferrarme a ella con toda mi fuerza. 

Pongo en ti mi confianza.

En el nombre salvador y liberador de Jesús,

Amén.

TU ERESOración incluída en el libro: “Hasta luego, inseguridad”

Beth Moore

Tyndale House Publishers, Inc.

LA FE NOS LEVANTA CUANDO NUESTRO MUNDO SE DESPLOMA.

Por Karol Ladd

Nuestra fe en Dios es el ancla que nos mantiene firmes a través de las tormentas de la vida. Nos recuerda que hay un panorama eterno y que esta vida que podemos sentir y tocar es temporal. En la introducción de su libro “Tramp for the Lord” (Vagabunda de Dios), Corrie Ten Boom cita un poema de un autor anónimo que habla de una fe sólida en medio de un mundo incierto. Ella presenta el poema diciendo: “La fe es como un radar que puede penetrar la niebla; que puede ver la realidad de las cosas a una distancia que el ojo humano no puede”. Este es el verso:

Mi vida no es sino un tejido que estamos haciendo Dios y yo,

Yo no escojo los colores, y El trabaja sin descanso,

A menudo Él teje dolor, y yo soberbia insensata,

Me olvido de que Él ve el anverso y yo el reverso.

No va a ser sino hasta que el telar esté en silencio y las lanzaderas dejen de volar,

Que Dios desenrollará la tela y explicará los porqués.

Los hilos oscuros son tan necesarios en la talentosa mano del Tejedor,

Como los hilos de oro y plata en el patrón que ha diseñado.

¡Ah la belleza y la bendición de confiar en nuestro Padre celestial quien conoce el principio y el final! 

Él ve todo el panorama, nosotras solo vemos este lado.

Cuando las tormentas de la vida sacuden nuestro bote, nuestra fe en Dios nos permite descansar todo nuestro peso en sus seguros brazos amorosos.

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¡CUANTO ME CONOCES DIOS MIO!

 Tu me has conocido...

Oh Señor, has examinado mi corazón y sabes todo acerca de mi.

Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; conoces mis pensamientos aun cuando me encuentro lejos. 

Me ves cuando viajo y cuando descanso en casa.

Sabes todo lo que hago.

Sabes lo que voy a decir incluso antes de que lo diga, Señor.

Vas delante y detrás de mi. Pones tu mano de bendición sobre mi cabeza.

Semejante conocimiento es demasiado maravilloso para mi, ¡es tan elevado que no puedo entenderlo!…

Tu creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo y me entretejiste en el vientre de mi madre.

¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo!

Tu fino trabajo es maravilloso, lo sé muy bien.

Tú me observabas mientras iba cobrando forma en secreto, mientras se entretejían mis partes en la oscuridad de la matriz.

Me viste antes de que naciera.

Cada día de mi vida estaba registrado en tu libro.

Cada momento fue diseñado antes de que un solo día pasara.

Qué preciosos son tus pensamientos acerca de mi, oh Dios. ¡No se pueden enumerar!

Obtenido de: La Santa Biblia.

                        Salmos 139:1-6, 13-17

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MI ORACIÓN DE FIN DE AÑO

Por Mayra Gris de Luna

EN LA CABAÑA

 

MI ORACIÓN DE FIN DE AÑO.

En el camino de mi vida, en la carrera de la fe, no sé si falta mucho o poco para el final.

En mi camino en esta vida y terminando un ciclo más, esperando un año nuevo, Dios, te doy gracias.

Te doy gracias por la gente que me ama porque en sus brazos siento Tu abrazo.

Por la gente que me acepta porque me recuerda Tu perdón.

Por quienes me necesitan porque Tu voluntad es que sea útil.

Te doy gracias por la gente que me envidia porque me hace consciente de Tus bendiciones.

Por quien me rechaza porque me muestra mis imperfecciones.

Para los que me ignoran pido bendición, porque me obligan a depender solo de Ti.

Gracias te doy por los niños, porque me muestran cómo debo ser para entrar en Tu reino.

Por Tu Iglesia en el mundo, porque me hace imaginar el cielo.

Por los retos que me has puesto, porque me hacen cumplir con Tu propósito.

Te doy gracias por la vida, “para mí el vivir es Cristo”;

Por Tu salvación, porque me hiciste eterna.

Por Tu Santo Espíritu, porque me consuela en la soledad y en el dolor.

Por Tu presencia, porque me da plenitud de gozo;

Tu gozo, la fortaleza de mi vida.

Te doy gracias por mis fracasos, porque Tu poder se perfecciona en mi debilidad.

Por mis triunfos si los hay, porque algún día demandarás cuentas de mis dones.

Te doy gracias Dios por Tu mirada, porque mi suspiro no te es oculto.

Por tus manos, porque tu diestra me ha sostenido en la enfermedad

Por Tu voz que me orienta cuando no he podido verte.

En el camino de mi vida, en la carrera de la fe,

ayúdame te pido a no temer la muerte porque el morir es ganancia.

¡Oh Emmanuel que estás conmigo, te amo tanto mi Señor!

Tú que lees los corazones sabes que en mi corazón

con letras de oro está escrito “Maranatha es mi canción”.

Mayra Gris. © 2012

 

En la cabaña frente al mar…

MI ORACIÓN MATUTINA.

"Dios, este es un día nuevo.
Renuevo mi compromiso en seguir el trabajo que me has encomendado, 
en lo que edificas tu iglesia en este mundo.
Nuevamente estoy maravillado de que me hayas incluido 
en esta tarea que aviva y transforma al mundo.
Hoy con gozo te ofrezco:
MI AMOR
MI CORAZÓN
MIS TALENTOS
MI ENERGÍA
MI CREATIVIDAD
MI FIDELIDAD
MIS RECURSOS
Y MI GRATITUD
Me comprometo completamente al trabajo que me has asignado 
en la edificación de tu iglesia para que prevalezca en este mundo.
Y lo haré hoy. 
Te daré lo mejor.
Te lo mereces. 
Tu iglesia lo merece. 
ES LA ESPERANZA DEL MUNDO"

Firma _______________   Fecha ________________

Esta es una oración de compromiso incluída en el manual de la 
CUMBRE GLOBAL DE LIDERAZGO 2012, DE WILLOW CREEK,  
como parte de la Conferencia 
"La esperanza del mundo" Por Bill Hybels.