¿LO PROMETES?

TE LO JURO!

Por César Lozano

“¡Te lo juro!” 
“Por ésta… (haciendo una cruz con el dedo índice y pulgar) que fue verdad”
“En serio, ¡te lo prometo!”

Cada día descubro a más personas que tienen que jurar una y otra vez para convencer sobre su verdad y estoy seguro que tiene su porqué. Niños y adultos que intentan convencer que lo que cuentan fue realidad o que lo que les piden hacer, ahora si lo van a realizar.

Quien no duda de lo que dice, no tiene necesidad de prometer o jurar. Independientemente de las cuestiones religiosas que nos dicen que no debemos de jurar el nombre de Dios en vano, considero que el hábito de tener que utilizar esta estrategia para convencer se convierte en algo verdaderamente desgastante.

En su momento, yo mismo lo hacía, y un día descubrí que empecé a hacerlo por imitación.  Un amigo lo hacía frecuentemente y yo empecé a imitar tan pésimo hábito.

Por supuesto que existen otras razones por las cuales juramos una y otra vez:

  1. Por mentiras descubiertas o encubiertas que celosamente guardamos y no deseamos que salgan a la luz.
  2. Por antecedentes de irresponsabilidad en las que se nos solicita algo y no se hizo y, por lo tanto, se duda de tu futura acción.
  3. Por la inseguridad que sentimos al convencer sobre un hecho. No estamos cien por ciento seguros de que sea verdad lo que decimos, pero no deseamos que se dude de nuestra palabra.
  4. Porque alguien nos pide que juremos o prometamos lo que decimos, ya que quien lo solicita tiene un historial de haber tratado con personas que utilizan la mentira como estilo de vida.
  5. Porque mucha gente lo hace para convencer y ven que funciona.

Por supuesto que pueden  existir más razones, pero considero que las anteriormente descritas son las más comunes.

Hace unos días Oprah Winfrey entrevistó a Lance Armstrong. El deportista que sorprendió al mundo por sus múltiples hazañas en mundo del ciclismo.

El ex-ciclista admitió que si se dopó durante las siete ediciones del Tour de Francia que disputó y ganó. Armstrong,  dijo que entre las sustancias que utilizó estuvieron el EPO, la cortisona, la hormona masculina llamada testosterona e incluso se realizó transfusiones de sangre para mejorar su condición física. Todo lo anterior, prohibido y penado duramente por el mundo del ciclismo.

Todo un ejemplo a seguir, millones de personas aplaudieron el éxito que tuvo después de ser sobreviviente de cáncer. Un ícono cuando se hablaba de personas dignas de admirarse y, al descubrirse esta terrible mentira, todo se vino abajo.

Durante la entrevista, la conductora mostró videos de años pasados en los que Armstrong negaba el uso de drogas.  A lo que él cínicamente contestó:  “Tu y yo sabemos que la fama engrandece lo que realmente eres.  Reconozco que viví una gran mentira”.

En una ocasión, Amstrong fue acusado de dopaje y él acudió a los tribunales para entablar una demanda por difamación, obviamente anteponiendo su palabra y juramento y ganó, por lo cual obtuvo adicionalmente otra cantidad considerable de dinero a costa de la mentira.

Me impactó la entrevista realizada por Oprah y más cuando con una sonrisa dijo que no hubiera podido ganar el Tour de Francia siete veces sin haberse dopado.

¿Qué sentirá su familia? ¿Qué sentirán los ciclistas que quedaron en segundo, tercero o cuarto lugar en competencias donde él salió victorioso a costa de la trampa y la mentira?

Me hace reflexionar cuántas veces caemos en este juego donde por ganar o salirnos con la nuestra podemos mentir e inclusive jurar para que se crea en “nuestra verdad”.

El fin nunca justifica los medios. La mejor estrategia es la prudencia al hablar y al actuar. Recordar que la mentira es falta de honestidad y cobra facturas caras.  Difícil, mas no imposible aplicar la verdad en todo lo que hacemos.

Con gusto comparto algunas de las estrategias que recomiendo.

  1. Hacer el firme propósito de hablar con la verdad, por más dolorosa que sea. Cuando nos proponemos algo y lo hacemos de corazón hay más posibilidades de lograrlo.
  2. Vale más una verdad sutil que una mentira piadosa. Es mejor decir la verdad aunque duela, pero de una forma mesurada, buscando la forma más suave o amorosa para expresar tus sentimientos.
  3. Evita repetir una y otra vez que tu argumento es verdad. Evita jurar, prometer o dar la palabra porque entre más lo hagas más se duda de ti.
  4. En caso de que se ponga en duda tu verdad, solo di así fue y ya. Evita la tentación de querer convencer a toda costa. A veces el silencio posterior es la mejor estrategia.
  5. Cuando tus argumentos sean destruidos injustamente, es bueno terminar la conversación diciendo: lo que digo es la verdad. Te recuerdo este dicho popular: “A explicación no pedida acusación manifiesta”.

Cuando le leí este artículo a uno de mis colaboradores de la radio, me dijo: “¡le juro doctor, que yo nunca juro!” ¡Sopas!

Que tu verdad sea tu bandera por la honestidad que te respalda.

¡Ánimo!
Hasta la próxima.

Autor: Mayra Gris

Mayra Gris es coautora de los libros "Tali, 365 gotas de rocío para chicas", "Destellos de Esperanza", "Un año con Dios" Editorial B&H, éste último, ganador del Premio SEPA 2020 en la categoría de libro devocional. Coautora del libro Un año con Dios, editorial Origen, un libro devocional con meditaciones basadas en el libro de Proverbios. Libro disponible en Amazon y como Audiolibro en Audible. Libros disponibles en Amazon. Es editora de la Revista Grupo Alianza. Escribe en su blog personal grisdeluna...EN LA CABAÑA. http://grisdeluna.com Ha estado felizmente casada desde hace 30 años, tiene dos hijas, un yerno. En la familia aprecian a dos gatitos que han sido parte de ella. Le gusta compartir en su blog en grisdeluna.com sus pensamientos acerca de esta aventura que es la vida. También comparte ahí lecturas de excelentes autores que le han impactado y cuyo mensaje resulta alentador. Es Cofundadora del Canal de Ministerios Digitales Insight Gospel Community, en donde participa también como anfitriona del segmento "Un café con May" (Youtube y Facebook) "Anhelo con todo mi corazón cumplir con el propósito que Dios tenía en mente para mí cuando me creó. Procuro una vida simple. Me gusta la música, leer, contemplar el mar, disfrutar de un buen café platicando con mi esposo, ver películas en familia y viajar. He aprendido que hay algo más en la vida que tener éxito, y es que nuestra vida tenga “significado”, algo que solo podemos encontrar en Dios." Asiste a la iglesia "Arbol de Vida" en su lugar de residencia.

4 opiniones en “¿LO PROMETES?”

  1. «El fin nunca justifica los medios.» Bien dicho, Mayra! Difícil, sí, comprometernos con la verdad, pero vale la pena! Gracias por esta muy buena enseñaza, amiga!

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