LA MUJER ES…

Y Dios las hizo,

para ser compañeras del hombre,

a su propia imagen, con ilusión,

con una costilla del hombre,

no para ser su compañera…

para ser su bendición.

Todas las mujeres son maravillosas

dotadas con un alto grado de inteligencia,

con autonomía de pensamiento… auténticas,

con un sexto sentido que hace la diferencia.

Son belleza incomparable, algunas físicamente,

otras intelectualmente, pero en ambos casos, perfección interminable,

que nos envuelven entre sus sueños, dulcemente.

Tienen la sangre fría para defender con su vida a un ser querido,

tienen en su mirada la luz del día,

tienen el poder de levantar a un guerrero ya vencido.

Son madres, son amigas, son amantes,

creadas con la mágica ternura del amor,

son el apoyo de caballeros triunfantes.

Ellas son, en un mundo hermoso… simplemente:

¡lo mejor!

Sergio Rodríguez.

DESPUÉS DE LA GRADUACIÓN.

GRADUACION 

Por Mayra Gris de Luna.

 

Después de la graduación te darás cuenta de que el período de clases ha terminado, pero el aprendizaje no.

La graduación es sólo un concepto. En la vida real te gradúas todos los días. La graduación es un proceso que continúa hasta el último día de tu vida. Si puedes entender eso, marcarás la diferencia” (Aric Penncovici)

Tu vida la diseñas tú, tomando las riendas de tu destino; así que, “Pon tu futuro en buenas manos: las tuyas”, que con la ayuda de Dios, quien premia el esfuerzo y la integridad, todo te saldrá bien. Para ello, nunca olvides tu “linterna”, la Palabra de Dios, que te alumbrará el camino. Medita en ella diariamente, guarda sus dichos y cumple cada día todo lo que en ella esté escrito. Si lo haces, tendrás la prosperidad garantizada y la bendición de Dios en todo lo que emprendas. (Josué 1:8,9)

 

Después de la graduación conocerás el significado de las amistades duraderas. No serán muchas, pero las que perduren, lo harán para toda la vida. Son amistades similares a esas plantitas silvestres que no necesitas regar, solitas permanecen. Esas, que aún cuando los años pasen, permanecerán intactas, unidas para siempre por los recuerdos comunes y vivencias compartidas. Los amigos que aún con canas y arrugas, serán en esencia los mismos jóvenes de ayer.

 

Después de la graduación se cierra un hermoso capítulo de tu vida y empiezas otro. Ante ésta expectativa, nunca tengas miedo ni des lugar al temor. Simplemente en los momentos en que tus pasos flaquean, agárrate mas fuerte de la mano de Dios. Él te sostendrá y te dará la fortaleza que necesitas para caminar segura.

Fuiste diseñada para cumplir con un propósito y ya lo estás cumpliendo. Para ello Dios te dotó de todo lo que necesitabas para lograrlo. Estas equipada con talentos, habilidades, fortalezas, experiencias y dones espirituales. Ya los has desarrollado y los vas multiplicando. Sigue puliéndote y sigue trabajando porque algún día Dios te pedirá cuentas de todo lo que se te ha dado. Fuiste creada para Su gloria.

 

Después de la graduación recuerda siempre que Dios te conoce. Sabe todo de ti porque Él te hizo. Conoce tus cualidades y también tus heridas. Tus esperanzas, temores y anhelos del corazón. Ten por seguro que El te proveerá de todo lo que necesites. Te cuidará. Estará disponible para ti siempre que lo busques.

Todas las cosas que enfrentes en la vida, las buenas y también las difíciles, todo, te ayudará a bien. Es una promesa divina y Dios siempre cumple sus promesas. (Romanos 8:28).

 

Después de la graduación sigue aprendiendo, ten muchas graduaciones todavía, es más, colecciónalas; gradúate de carrera, maestría, doctorado y todas las demás graduaciones que existen en la universidad de la vida. “Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad de penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber” (Albert Einstein).

 

“… y mientras buscó al Señor,

Dios le prosperó”

2 Crónicas 26:5b

Dedicado a mi hija Alisson y a sus compañeros de la generación.

ALISSON CORAL_n

 

 

DIOS CAMINA CONMIGO.

mayra gris de luna

Por Mayra Gris de Luna.

He aprendido que agradar a Dios es lo más importante.

Nunca podremos complacer a todos. Existen personas a quienes es imposible complacer.

También he aprendido que cuando Dios es quien abre las puertas, nadie podrá cerrarlas. Nadie puede obstaculizar tu crecimiento ni opacar tu luz.

He visto que las personas que se supone me amarían y aceptarían no siempre lo hacen; ni siquiera les importan mis logros. Así que con el tiempo aprendí a no necesitar ni su amor ni aceptación porque tengo el amor y aceptación de Jesús.

Es impresionante ver personas prósperas y bien dotadas de capacidades y aún belleza, que poseen una gran pobreza interior. Hoy puedo detectar con facilidad cuán miserable es una persona que no quiere darte nada, ni siquiera un saludo o una palabra de reconocimiento.

Así también he podido conocer personas con un corazón tan rico, que te enriquecen con sus palabras y sus actitudes haciéndote mejor persona por el solo hecho de haberles conocido. Con ellas me quedo.

Hoy mas que nunca mi alma reposa en la seguridad de que mi Dios es un Dios justo. Él conoce mi corazón. Porque Dios escucha. Dios recuerda. Dios ve. Dios camina conmigo.

LA GLORIA DE LO COMÚN.

Pastores

Hay una palabra que describe la noche que ÉL vino: común.

El cielo era común. Una brisa ocasional agitaba las hojas y enfriaba el aire. Las estrellas eran diamantes que relucían sobre terciopelo negro. Escuadras de nubes flotaban frente a la luna.

Era una noche bella -una noche que valía la pena contemplar desde la ventana de su dormitorio para poder admirarla. Pero no se podía decir que fuese excepcional. No había razón para esperar una sorpresa. Nada que mantenga despierta a  alguien. Una noche común con un cielo común.

Las ovejas eran corrientes. Algunas gordas. Algunas flacas. Algunas con barrigas en forma de barril. Algunas con patas como palitos. Animales comunes. Su lana no era de oro. No hacían historia. Ningún ganador de premios. Eran simples ovejas, siluetas abultadas y dormidas en la ladera de una colina.

Y los pastores. Campesinos. Probablemente llevaban puesta toda la ropa que tenían. Olían a oveja y lucían igual de lanudos. Eran cuidadosos, dispuestos a pasar la noche con sus rebaños. Pero no encontrará sus cayados en un museo ni sus escritos en una biblioteca. Nadie les pedía su opinión respecto a la justicia social o a la aplicación de la Tora. Eran desconocidos y simples.

Una noche común con ovejas comunes y pastores comunes. Y si no fuese por Dios, a quien le complace agregar un “detalle adicional” en el frente de lo común, la noche habría pasado inadvertida. Las ovejas habrían sido olvidadas y los pastores habrían dormido toda la noche.

Pero Dios danza en medio de lo corriente. Y esa noche bailó un vals.

El cielo negro estalló en fulgor. Àrboles que daban sombra irrumpieron en claridad. Ovejas que estaban en silencio se convirtieron en un coro de curiosidad. En un instante, el pastor que estaba dormido como una piedra, un momento después se restregaba los ojos con la mirada fija en el rostro de un extraterrestre.

La noche dejó de ser común.

El ángel vino de noche porque es el momento en que mejor se ven las luces y es cuando más se necesitan. Dios se presenta en lo común por la misma razón.

Sus herramientas más poderosas son las más sencillas.

Considere la vara de Moisés. A esa altura de su vida, Moisés había sido pastor el mismo tiempo que príncipe, y se había acostumbrado a ello. Cuidando ovejas no se llevaba una vida tan activa como la que se vivióa entre la realeza egipcia, pero tenía sus momentos especiales, sobre todo cuando Dios le habló a través de un arbusto que ardía y no se consumía. Dios le anunció que él era el hombre para esa tarea. Dios afirmó que lo importante no era quien era Moisés sino quién era “ÉL”. Y se propuso demostrarlo.

-Moisés -dijo la voz desde el arbusto-, echa en tierra tu vara.

Moisés, que había recorrido esta montaña durante cuarenta años, no se sentía agradado con la orden.

-Dios, tú sabes mucho acerca de tantas cosas, pero es posible que no sepas que por aquí, pues bien, uno no anda tirando su vara por ahí. Nunca se sabe cuando…

– Échala, Moisés.

Moisés la echó. La vara se convirtió en serpiente, y Moisés se echó a correr.

-¡Moisés!

El viejo pastor se detuvo.

– Agarra la serpiente.

Moisés miró por encima de su hombro, primeramente a la serpiente y después al arbusto; luego respondió de la manera más valiente que pudo.

-¿Qué?

– Agarra la serpiente… por la cola. (A este punto Dios tuvo que estar sonriendo.)

– Dios, no es mi intención presentar objeciones. Es decir, tú sabes muchas cosas, pero aquí en el desierto, pues bien, uno no anda agarrando serpientes con frecuencia, y nunca se agarran las serpientes por la cola.

-¡Moisés!

-Sí, Señor.

En el momento que la mano de Moisés tocó la resbalosa serpiente, se endureció. Y Moisés levantó la vara. La misma vara que habría de levantar en la corte de Faraón. La misma vara que habría de levantar para dividir las aguas y guiar a dos millones de personas por un desierto. La vara que recordaría a Moisés que si Dios puede hacer que una vara se convierta en serpiente para luego volverse vara nuevamente, entonces es posible que pueda hacer algo con los corazones rebeldes y un pueblo de dura cerviz.

Quizás pueda hacer algo con lo común.

O considere otro pastor de Belén.

Hay ciertas cosas que cualquiera sabe que no debe hacer. Uno no debe intentar enlazar un tornado. Ni enfrentarse a un león con un palillo. Uno no debe estornudar de frente al viento. Tampoco salir a cazar osos con una escopeta que dispara corchos. Y uno no debe enviar a un pastorcillo a luchar contra un gigante.

Es decir, no debe hacerlo a menos que se le acaben las alternativas. A Saúl se le acabaron. Y en ese momento que se acaban, es cuando estamos más preparados para las sorpresas de Dios.

¡Saúl sí que se sorprendió!

El rey trató de equipar un poco a David. “¿Qué quieres muchacho? ¿Coraza? ¿Espada? ¿Granadas? ¿Rifles? ¿Un helicóptero? Te convertiremos en un Rambo“.

David pensaba en otra cosa. Cinco piedras lisas y una honda de cuero común y corriente.

Los soldados contuvieron el aliento. Saúl suspiró. Goliat se burló. David hizo girar la honda. Y Dios se expresó con claridad. “Cualquiera que subestime lo que puede hacer Dios con las cosas comunes tiene piedras en su cabeza”.

¿Y el ciego que descubrieron Jesús y los discípulos? Los seguidores pensaron que era un gran caso de estudio teológico.

¿Por qué piensas que es ciego? -preguntó uno.

– Debe haber pecado.

– No, la culpa es de sus padres.

– Jesús, ¿qué crees tú? ¿Por qué es ciego?

– Es ciego para mostrar lo que puede hacer Dios.

Los apóstoles sabían lo que se venía; habían visto anteriormente esa mirada en los ojos de Jesús. Sabían lo que iba a hacer, pero no sabían cómo lo haría. “¿Relámpagos? ¿Truenos? ¿Un grito? ¿Un aplauso?” Todos observaban.

Jesús empezó a mover un poco la boca. Los espectadores miraban fijamente. “¿Qué está haciendo?” Movía la mandíbula como si estuviese masticando algo.

Algunas de las personas comenzaron a inquietarse. Jesús seguía masticando. Su mandíbula hacía movimientos circulares hasta que tuvo lo que quería. Saliva. Saliva común y corriente.

Si nadie lo dijo, alguien lo debió pensar: “¡Puaj!”

Jesús escupió en el suelo, metió su dedo en la mezcla y la revolvió. Pronto se convirtió en un pastel de lodo, y untó un poco en los ojos del ciego.

El mismo que convirtió una vara en cetro y una piedra en misil, ahora convirtió saliva y lodo en bálsamo para la ceguera.

Una vez más, lo mundano se volvió majestuoso. Una vez más lo aburrido se volvió divino, lo simple santo. Una vez más el poder de Dios fue visto no a través de la habilidad del instrumento, sino por medio de su disponibilidad.

“Dichosos los de corazón humilde”, explicó Jesús. Dichosos los que están dispuestos. Dichosos los conductos, los túneles, las herramientas. Delirantemente gozosos son aquellos que creen que si Dios ha usado varas, rocas y saliva para hacer su voluntad, pude entonces usarnos a nosotros.

Haríamos bien en aprender una lección de la vara, la roca y la saliva. No se quejaron. No cuestionaron la sabiduría de Dios. No sugirieron un plan   inanimados para su misión es porque ellos no le dicen cómo hacer su obra!

Es como la historia del barbero que se hizo pintor. Cuando le preguntaron por qué había cambiado de profesión, respondió: “Un lienzo no me dice cómo embellecerlo”.

Tampoco lo hacen los de corazón humilde.

Es por eso que el anuncio fue primero para los pastores. Ellos no le preguntaron a Dios si estaba seguro de lo que hacía. Si el ángel se hubiese presentado a los teólogos, habrían consultado primeramente sus comentarios. Si se hubiese presentado a la élite, habrían mirado a su alrededor para ver si alguno los estaba observando. Si se hubiese presentado a los triunfadores, primero habrían visto sus calendarios.

De modo que se presentó a los pastores. Hombres que no tenían una reputación que proteger ni intereses egoístas ni necesidad de escalar posiciones. Hombres que no sabían lo suficiente para decirle a Dios que los ángeles no le cantan a las ovejas y que los mesías no se encuentran envueltos en trapos durmiendo en pesebres.

Una pequeña catedral en las afueras de Belén marca el sitio que supuestamente es el lugar del nacimiento de Jesús. En la iglesia, detrás de un elevado altar, hay una cueva, una pequeña caverna iluminada por lámparas de plata.

Uno puede entrar al edificio principal y admirar la antigua iglesia. También puede entrar a la silenciosa cueva donde una estrella grabada en el piso reconoce el nacimiento del Rey. Existe, sin embargo, una cláusula. Es necesario agacharse. La puerte es tan baja que no es posible entrar erguido.

Lo mismo es cierto en el caso de Cristo. Es posible ver al mundo en posición erguida, pero para ver al Salvador, es necesario arrodillarse.

Así que…

mientras los teólogos dormían,

los de la élite soñaban

y los triunfadores roncaban,

los de corazón humilde

estaban arrodillados.

Arrodillados delante de Aquél al que sólo verán los de corazón humilde.

Estaban arrodillados delante de Jesús.

“Bienaventurados los de corazón humilde porque heredarán la tierra”

Mateo 5:3

Copido del libro: Aplauso del cielo.

Autor: Max Lucado.

1996 Editorial Caribe.

Citas de los relatos bíblicos mencionados:

La vara de Moisés: véase Éxodo 4:1-4

David y Goliat: véase 1 Samuel 17

Jesús sanando al ciego: véase Juan 9:1-6

NACIMIENTO DE JESÚS

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD.

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD

 

 Cuando me amé de verdad comprendí que en cualquier circunstancia,
yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta y en el momento exacto,
y entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene un nombre… Autoestima
 
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional,
no es sino una señal de que voy contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es… Autenticidad
 
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente,
y comencé a aceptar todo lo que acontece y que contribuye a mi crecimiento.
Eso se llama… Madurez
 
Cuando me amé de verdad, comencé a percibir que es ofensivo tratar de forzar alguna situación o persona, sólo para realizar aquello que deseo,
aun sabiendo que no es el momento, o la persona no está preparada, inclusive yo mismo. Hoy sé que el nombre de eso es… Respeto
 
Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas, situaciones y cualquier cosa que me empujara hacia abajo.
De inicio mi razón llamó a esa actitud egoísmo.
Hoy sé que se llama… Amor Propio
 
Cuando me amé de verdad, dejé de temer al tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro.
Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero, y a mi propio ritmo. Hoy sé que eso es… Simplicidad y Sencillez
 
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón,
y así erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es… Humildad
 
Cuando me amé de verdad, desistí de quedarme reviviendo el pasado,
y preocupándome por el futuro.
Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece.
Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… Plenitud
 
Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando la coloco al servicio de mi corazón, ella tiene un gran y valioso aliado.
Todo eso es… Saber Vivir
 
No debemos tener miedo de cuestionarnos,
hasta los planetas chocan
y del caos nacen las estrellas.
 
Charles Chaplin.
 

UNA NOTA RECONFORTANTE.

UNA NOTA MUY ESPECIAL

Por Mayra Gris de Luna.

Hace unos días, reorganizando mi “caja de recuerdos”, me detuve a contemplar uno de mis apreciados tesoros. Es la Biblia de mi mamá. Al contemplar sus partes subrayadas, los recuerdos entre sus páginas, y sus notas, me sigo dando cuenta de la fe en Dios que mi mamá tenía. Eso me llena de gozo y paz.

Encontré también una nota que yo copié de algún lado hace mas o menos veinte años. Recuerdo que las palabras me confortaron grandemente en aquellos años al enfrentar algunas pruebas como el accidente de mi hermano. Cayó de la ventana del segundo piso y tuvo varias fracturas a la edad de 4 años. Me afligía sobremanera el pensar que no pudiera volver a caminar. Tuvo complicaciones porque era alérgico a la penicilina y no lo sabíamos. Recuerdo cuando llorando, oraba hincada por las noches rogando a Dios por él. Ahí experimenté por vez primera la diferencia entre clamar y orar. Clamar es pedir con todas tus fuerzas. Cuando uno se encuentra en la desesperación y reconoce que únicamente Dios tiene el poder para cambiar las cosas. Y entonces uno le pide y aún más, le suplica.

Aquel año también perdí un bebé en las primeras semanas del embarazo. Tuvieron que hacerme un legrado. Para mí fue una pérdida dolorosa, pero sobre todo tenía temor de no poder tener hijos. También oraba al Señor que en el futuro nos bendijera con una familia.

Un par de semanas después de eso, tuvimos un accidente mi esposo y yo. Un auto proveniente del lado contrario del boulevard literalmente nos cayó encima. Dios nos libró a mi esposo y a mi. El auto salió tan dañado que no pudimos usarlo en varios meses. Mi esposo entonces tenía que regresar del trabajo en el camión, que a esa hora solía venir muy lleno. Una tarde, al llegar a casa, se dio cuenta que le habían robado el sobre con  su sueldo de un mes.  Afortunadamente nuestras familias nos apoyaron con despensa y comida. Recuerdo que mi cuñado criaba pollos y un día mató uno y me lo díó para que lo cocinara. 🙂

En aquellos tiempos no teníamos internet, ni powerpoints motivacionales, y yo recuerdo que leía mi Biblia y también sacaba mi hojita, la leía y me sentía reconfortada.

Ahora estoy segura de que Dios escuchó mis oraciones. Mi hermano sanó. Tuve dos hijas. Dios ha provisto siempre para nuestras necesidades.

Cinco años después murió mi mamá, y al año siguiente mi papá. Volví a mi búsqueda ferviente de palabras de aliento de la Palabra de Dios, volví al clamor en oración y también leía mi hojita.  Desde ahí  se quedó guardada entre las páginas de  la Biblia de mi mamá.

Ahora que la encontré, tal vez no solamente me sirva a mí.

La nota dice así:

“No hay nada: ninguna circunstancia, ningún problema, ninguna prueba que pueda alcanzarme sin haber pasado antes a través de Dios, y a través de Cristo y luego a mi.

Si ha llegado tan lejos, ha sido con un gran propósito, que quizás no entienda en el momento. Pero si rehúso a caer en el pánico, y elevo la mirada hacia El y la recibo como viniendo del trono de Dios para un gran propósito de bendición en mi propio corazón, ningún dolor puede perturbarme, ninguna prueba puede destrozarme, ninguna circunstancia puede aterrarme, porque descanso en el gozo de mi Señor.

Ese es el descanso de la victoria.

Desde el punto de vista de Dios, las pruebas por las que atravesamos no son tan importantes como las reacciones que tenemos ante ellas”.

EL DESCANSO DE LA VICTORIA.

La oración,

la lectura de la Biblia

y las palabras de aliento de otras personas

pueden reconfortar nuestro espíritu 

cuando enfrentamos momentos muy difíciles

en nuestra vida.

TENGO UNA MADRE QUE ORA.

Mamá y yo

Algunos han tenido reyes en su linaje

alguien a quien se le rindió honor

yo doy honor a mi Madre que para mi es una reina

porque tengo una Madre que ora.

Tengo una Madre que ora por mi

y clama por mi al Señor todos los días

¡Oh qué diferencia marca en mi!

Tengo una Madre que ora.

Algunos tienen éxito en el mundo

y confían en las riquezas que han hecho.

Este es mi tesoro mas preciado:

Tengo una Madre que ora.

Las oraciones de mi Madre no me pueden salvar

solo las mías pueden lograrlo;

pero mi Madre me presentó a Alguien,

Alguien que jamás me fallará.

Oh si… tengo una Madre que ora por mi

y clama por mi al Señor todos los días

¡Qué diferencia marca en mí

que tengo una Madre que ora!

Autor anónimo.

PALABRAS DE UN ESPOSO.

MATRIMONIOS LUNA

En la cama tengo a una mujer a mi lado.

Podría alargar mi brazo y tocarla en este mismo instante tan fácilmente como me toco a mí mismo, y el pensar en ello me resulta más sugestivo que pensar en la luna o en cualquier montaña.

Incluso si esta mujer fuese un ángel (que pensándolo bien quizás lo sea) creo que aún sería más sugestivo.

Hay sólo dos factores que impiden que ésta situación tan increíblemente abrumadora no me haga estallar el corazón al tratar de entenderla: una es que me he despertado así, con la misma mujer junto a mí, centenares de veces antes; y la otra, es que millones de hombres y mujeres se están despertando uno al lado del otro, de la misma forma, cada día y todos los días en todo el mundo, y lo han estado haciendo así durante miles de años.”

Mike Mason.

El matrimonio es una oportunidad única. Tenemos la oportunidad de compartir cada aspecto de nuestra vida con otro ser humano. Nos hemos prometido que estaremos unidos a través de los altibajos de la vida y, con la seguridad de esta promesa mutua, nos atrevemos a revelar todo sobre nosotros mismos.

Nos relacionamos en nuestra común humanidad, sintiendo el dolor de la otra persona y cubriendo las debilidades mutuas. Nos regocijamos con los puntos fuertes de cada uno y nos deleitamos con los éxitos del otro. Nos ha sido dado un consejero, un compañero, un mejor amigo – en resumen- un cónyuge para toda la vida. Y si somos lo suficientemente pacientes, amables y faltos de egoísmo descubriremos que cada uno de nosotros posee una riqueza inagotable.

El matrimonio ha aportado un gozo indescriptible a millones de parejas y ha sido celebrado en todo el mundo con ceremonia, poesía, prosa y canción.

Tomado de “Él y Ella: Cómo establecer una relación duradera”

de Nicky y Sila Lee

Alpha Américas.

The Marriage Book.

MI VIAJE EN EL TREN.

EL TREN DE LA VIDA

Por Mayra Gris de Luna.

Un día me di cuenta de que iba en el tren… el tren de la vida.

Yo no pedí subir, pero ocurrió. ¡Qué afortunada! A fin de cuentas ¡qué “suerte” he tenido de nacer!

¿Suerte? ¿Destino? O algo mejor que eso: propósito, diseño, predestinación divina.

Nuestra presencia aquí tiene más que ver con eternidad y significado. Tiene que ver con “El Alfa y La Omega”: el camino, la verdad… la vida.

No ha sido un viaje corto, y espero que sea muy largo. Ha durado lo suficiente para disfrutar lo mejor de la vida: el amor, la familia, las personas. Un sin fin de ellas me han acompañado en mi viaje  y me han proporcionado agradable compañía. A su vez, yo les he acompañado a ellos deseando que mi presencia no les haya sido molesta. Hemos compartido lugares de incomparable belleza. Aunque todos hemos tenido que pasar durante el recorrido por parajes desolados y áridos. Horas interminables de desesperación. Túneles obscuros de aprendizaje y desesperanza.

En mi vagón viaja conmigo mi familia: mi esposo y mis hijas. En tiempos pasados me acompañaron mis papás y mis abuelos. Pero les tocó bajar cuando cumplieron su misión. Ellos llegaron a su estación. Su asiento vacío me llena de recuerdos sobre su presencia en nuestras vidas. Compartimos  con ellos felices momentos y  varios lugares que nos dejaron valiosas enseñanzas. Muchas de ellas hoy nos han sido útiles para aprovechar mejor nuestro propio viaje. Les extraño, pero se que algún día me reuniré con ellos cuando me toque bajar. Cuando cumpla el propósito que Dios tiene para mi.

En otros vagones viajan mis tíos y otros familiares, también amigos y otros conocidos. En ocasiones nos encontramos y nos visitamos. Aunque debo reconocer que hay temporadas en que cada quien se enfoca tanto en su itinerario que nos llegamos a distanciar. Pero cuando nos encontramos, qué divertidos momentos hemos podido compartir. Cada persona me ha brindado algo para enriquecer mi estancia. Una estancia plena de aventuras y recuerdos.

Todos vamos bajando del tren de la vida cuando nos toca llegar a nuestro destino. No sabemos cuando, pero nos toca bajar cuando es el momento, para nunca volver a subir. Es un viaje sin retorno. El boleto es sólo de ida. Por ello atesoro cada momento del recorrido. Cada segundo con mi esposo. Cada hora con mis hijas, cada amanecer y cada flor.

Cada uno de mis días en el viaje es un hermoso regalo de Dios lleno de nuevas sorpresas y misericordias.

Viajo en paz porque tengo todo preparado para cuando mi viaje termine. No quiero bajar todavía pero estoy lista. No podré llevar nada conmigo mas que mi historia.

En el tren de la vida nadie pidió subir, pero nadie se quiere bajar.

¡Feliz viaje!

“Vivamos de tal manera, que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío deje lindos recuerdos a quienes continúen viajando en el tren de la vida”

* Existen pensamientos de diferentes autores sobre “El tren de la vida”. 

   Esta es mi versión. 

  Para ver la versión de César Lozano haz click aquí.

HOMBRE Y DIOS A LA VEZ.

 JESÚS DIOS-HOMBRE

Cristo, hombre y Dios a la vez. Colosenses 2:9 dice:

“Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”.

Jesús no fué un hombre semejante a Dios, ni un Dios semejante a un hombre. El éra Dios-Hombre. ¿Qué podemos hacer con tal persona? Una cosa es cierta, no podemos ignorarlo.

El es la persona más importante que ha vivido. ¿Destituírlo? No podemos. ¿Resistirlo? Igualmente difícil.

¿No necesitamos a un Dios-Hombre Salvador. Un sólo “Dios- Jesús”, podría hacernos pero no entendernos. Un solamente “hombre- Jesús”, podría amarnos pero nunca salvarnos. Pero ¿un Jesús Dios y Hombre? Lo suficientemente cercano como para tocarle. Lo suficientemente fuerte para confiar en El. Un Salvador irresistiblemente encontrado por millones de almas.

Como dice el Apóstol Pablo en Filipenses 3:8, nada se compara  al “incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor.”

El Hombre y Dios a la vez.

Autor: Max Lucado.

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

Link hacia el sitio original: haz click aquí.

MAX LUCADO.

Max Lucado.

¿QUÉ ME SORPRENDE AHORA QUE ME HE CONVERTIDO EN MAMÁ?

Mayra y Jonathan

¿Qué me sorprende ahora que me he convertido en “Mamá”?

Yo misma.

Mi carácter e impaciencia.

Cuán cansada me siento.

Cuanto amo a mi bebé.

Que un bebé puede ocupar mi día entero.

Que aún cuando amo a mis hijos, hay días en que no me agradan.

La manera en que el ser mamá hace aflorar lo mejor y lo peor de mi.

Algunas cosas que les digo a mis hijos que nunca creí que diría.

Que nunca podré usar el baño solo para mi otra vez.

Cuantas veces una nariz necesita ser limpiada.

Que un pequeño de dos años puede poner a un adulto a orar de rodillas más pronto que con cualquier otra cosa.

Cuanto he empezado a preocuparme por los gérmenes, el humo de cigarro, los extraños, los accidentes automovilísticos y….

Que por primera vez comprendo realmente a mi Mamá.

Que puedo amar a mi segundo hijo… o al tercero… lo mismo que al primero.

¡Cuán maravilloso es ser llamada “Mamá”!.

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

Obtenido de: “What Every Mom Needs”.
Elisa Morgan & Carol Kuykendall

ME he convertido en mamá!

Zondervan Publishing House

MAMÁ, ¿QUÉ ES LO QUE MÁS NECESITAS? Poema.

Mama, ¿Qué necesitas?

Mamá, ¿Qué es lo que más necesitas?

Un chequeo médico.

Para saber que estoy bien.

Para saber que soy una buena madre.

Aceptación.

Animo.

Apoyo.

Tiempo.

Pasar tiempo con mi esposo.

Descanso.

Tiempo a solas.

Tiempo con Dios.

Paciencia.

Más energía.

Una pausa.

Una siesta.

Ayuda doméstica.

Una secretaria.

Una niñera.

Una máquina lavaplatos que se recargue sola y funcione a control remoto.

Vacaciones.

Conversación adulta.

Amigas.

Una mejor amiga.

Alguien que comprenda como me siento.

Para saber que ser mamá es importante.

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.
Obtenido de: “What Every Mom Needs”
Elisa Morgan & Carol Kuykendall
1995 MOPS Internacional, Inc
Zondervan Publishing House.

VEN Y COMPRUÉBALO.

 JESÚS Y NATANAEL

Preguntó Natanael:
—¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret? Felipe le contestó:
—Ven y compruébalo.

Juan 1:46

 La primera respuesta dada al primer incrédulo es la única que hace falta. Cuando Natanael dudó que algo bueno pudiera salir de Nazaret, la respuesta de Felipe fue simple: «Ven y compruébalo».

La pregunta de Natanael sigue resonando: «¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?» ¿Han cambiado este mundo dos mil años de cristianismo? ¿Vale la pena estudiar la vida del joven carpintero de Nazaret?

La pregunta sigue en pie.

Y la respuesta de Felipe sigue siendo satisfactoria. Ven y compruébalo.

Ven y comprueba la roca que ha sobrevivido los embates del viento de los tiempos.

Oye su voz.

La verdad inconmovible,la gracia inmaculada,

la lealtad sin cobardía.

Ven y comprueba la llama que los tiranos y los déspotas no han podido extinguir.

Ven y comprueba la pasión que la opresión no ha aplastado.

Ven y comprueba los hospitales y los orfanatorios levantándose junto a las ruinas del humanismo y del ateísmo. Ven y comprueba lo que Cristo ha hecho.

Ven y comprueba el gran drama que se ha tejido a través de veinte siglos de historia y arte.

Handel llorando mientras compone El Mesías .

Da Vinci suspirando mientras pinta la Última Cena .

Miguel Ángel dando un paso atrás en busca de la perspectiva de la escultura de su

David y pidiéndole que hable.

¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret? Ven y compruébalo.

Comprueba cómo Wilberforce lucha por la libertad de los esclavos en Inglaterra, porque creía.
Comprueba que Washington ora en Valley Forge, porque creía.

Comprueba que Lincoln solo lee su Biblia de hojas gastadas, porque creía.

¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret? Ven y compruébalo.

Ven y comprueba las vidas cambiadas:

el alcohólico ahora es sobrio,

el amargado ahora tiene gozo,

el avergonzado ahora es perdonado.

Ven y comprueba los matrimonios reconciliados, los huérfanos adoptados, los presos inspirados.

Viaja hasta la selva y escucha los tambores marcando alabanzas.

Entra a hurtadillas por los rincones del comunismo y comprueba que los creyentes adoran bajo amenaza de muerte.

Camina por las celdas de los condenados a muerte y nota al preso que aunque el hombre condenó, Dios lo liberó.

Aventúrate en las cárceles y los calabozos del mundo y escucha las canciones de los salvos que rehúsan mantenerse en silencio.

¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?

Ven y comprueba la mano horadada de Dios tocando el corazón más humilde, enjugando las lágrimas del rostro arrugado y perdonando el pecado más horrible.

Ven y compruébalo.

Ven y comprueba la tumba. La tumba una vez ocupada, ahora vacante; la sepultura una vez sellada, ahora vacía. Los cínicos han construido sus teorías, los incrédulos han salido con sus preguntas. Pero sus reflexiones continúan fundiéndose a la brillante luz de la mañana de resurrección.

Ven y compruébalo. Él no evita a quienes indagan.

No pasa por alto a quienes investigan.

No teme a los que buscan. Ven y compruébalo.

Natanael vino. Y Natanael comprobó. Y Natanael descubrió: «Maestro, ¡tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».

 tomado de el libro “El trueno apacible”

de Max Lucado.

VEN Y COMPRUÉBALO.jpg

DOLOR ANTE LA TUMBA.

Hijo de Rick Warren

DOLOR ANTE LA TUMBA.

Una nota personal de Max Lucado…

Nuestros corazones están con Rick y Kay Warren. Desde que nos enteramos de la noticia de la muerte repentina de su hijo, mi esposa Denalyn y yo hemos sentido tanta tristeza por ellos. Estoy seguro de que ustedes han sentido lo mismo. Los Warren, que tanto significan para muchos de nosotros, se encuentran enfrentando lo que ningún padre quisiera enfrentar jamás.

Rick Warren

En mis años como Pastor, las horas más difíciles han sido aquellas en las que he visto a padres despedir a sus hijos. Pensando en aquellos en nuestra congregación, pensando en Rick y Kay, escribí  ésta oración.

DOLOR JUNTO A LA TUMBA.

Ellos nunca planearon traer a sus hijos aquí, Padre.

Ellos planearon llevar a sus hijos a la escuela, al zoológico, al Jardín de Niños, a la playa…

Pero, ¿aquí? No.

¿A las clases de piano? Si.

¿A los campos de fut ball? Si.

¿A su graduación? Si.

Pero, ¿aquí? Nunca. Ningún padre planea traer a su hijo aquí.

Los hijos son los que traen a sus padres aquí. ¿No es así el orden de las cosas? Los hijos y las hijas entierran a sus mamás y papás. ¿Quién puede soportar el peso de tal inversión de eventos?

¿Quién puede estar de pié junto a la tumba de su propio hijo?

Cuán profunda tristeza. Este elixir de arrepentimiento, remordimiento, dudas, “y si tan solo…”

¿Quién puede soportar su sabor?

Oramos por éstos padres, Señor. Nuestras más amables palabras caen como cáscaras vacías.

Ayúdanos a saber cómo ayudarles.

Tú lo sabes. Tú has estado ahí.

Tú llevaste a Tu propio Hijo al cementerio. Tú resucitaste la esperanza de aquella tragedia.

¿Podrías traer la esperanza de nuevo?

A través de Jesús,

Amén.

Link al sitio original haz click aquí.

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

AMOR QUE NO ABANDONA.

AMOR QUE NO ABANDONA

Por Mayra Gris de Luna.

Nos casamos en el mes de Abril. Veintiún años han pasado desde que mi esposo y yo hicimos un pacto. El pacto del matrimonio. Pronunciamos votos que son promesas. Promesas de fidelidad, de cuidado, de amor, de lealtad, de compromiso. Las hemos guardado hasta hoy. Y no porque los años pasen son menos importantes y no porque los años pasen las vamos a olvidar. Es bueno recordar que hicimos un pacto. Que firmamos un contrato legal. Que las promesas no sólo nos las hicimos nosotros. Las hicimos a Dios. Un Dios de pactos.

El matrimonio tiene diferentes sabores. A veces es exquisito y dulce. Otras es agrio. Hay momentos amargos y a veces hay momentos simples. Por supuesto que hay sabores que no nos agradan tanto. Pero así como en un banquete, para disfrutar del postre es necesario pasar por diferentes tiempos; saboreamos más la calma, después de la tempestad.

Matrimonio: Promesa eternaEn un tiempo en que la sociedad se ve afectada por tantos divorcios, es necesario que los matrimonios nos afiancemos de La Roca.  

Es importante que nos tomémos fuertemente de la mano de nuestro Dios, quien a su vez ha cumplido Su promesa de no abandonarnos no sólo porque El es fiel, sino porque nos ama.

Aprendamos de tal amor que se entregó hasta la muerte; de ese amor que cubre multitud de faltas: el amor que no abandona.

Amemos así a nuestra pareja. Abandonar no es una opción.

Comparto una porción de un escrito de Max Lucado, un escrito que no por ser bello deja de ser una fuerte exhortación para cumplir nuestra promesa matrimonial.

“Notable. Dios hizo un pacto con el hombre. Una y otra vez, Dios ha honrado ese pacto:

Cuando los hijos de Israel se quejaron en la esclavitud, Dios no los dejó.

Cuando después de haberlos liberado, ellos querían regresar a Egipto, Él no los dejó.

Cuando hicieron un becerro de oro y lo adoraron, Dios no los dejó.

Cuando su rey, el rey David adulteró, mintió, engañó, y cometió asesinato, Dios no abandonó a su pueblo tampoco.

Cuando los propios amigos de Jesús se quedaron dormidos mientras él agonizaba en oración en Getsemaní, Él no los abandonó.

Cuando uno de sus seguidores le dio el beso de la traición en su mejilla, Él no se fué.

Cuando un soldado romano hirió su espalda con el látigo hasta sangrarla, Jesús soportó, Jesús no se fué.

Cuando experimentó el quebranto del dolor en todo su cuerpo, Jesús no se fué.

Cuando regresó de la tumba después de haber resucitado  y encontró a sus apóstoles acurrucados juntos en medio de el miedo, Él no los dejó.

Esa es la clase de Dios que servimos.

Un Dios de pacto.

Es por eso que las promesas del pacto son importantes para Dios.

Dios cree que una promesa  es un pacto para ser honrado.

Como Hijos de Dios, guardar pactos es nuestra herencia.

Una herencia que nos llama a ser fieles, un ejemplo que nos obliga a guardar nuestra promesa y nuestro pacto no sólo a Dios, sino a nuestro cónyuge.

Si tu matrimonio necesita reconstrucción, tienes un Dios que te insta a invocarlo para ayudarte a reconstruir tu hogar.

Uno de los últimos mensajes que mi padre me dio fue garabateado en un trozo de papel mientras yacía en su cama de hospital: “Max, sé fiel a tu esposa”.

Tenemos una tradición de fidelidad.

No hay ninguna razón más para ser fiel a tu cónyuge que para honrar al Dios que ha sido fiel a ti”.

Hace veintiun años!

Gracias amor porque hasta hoy has permanecido a mi lado, fiel a tu promesa.
Te amo.

Poema de Máx Lucado traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

Obtenido de “Dark Country of Divorce”

SEÑOR, SABES QUE TENGO PRISA.

Dios es eterno.

Señor, sabes que tengo prisa

y que la velocidad del reloj

a veces me parece insuficiente.

Que intento sacarle más horas a los días,

más minutos a las horas, 

más segundos a los minutos.

Señor, perdóname porque a veces atropello a la gente,

quiero que todo marche a mi ritmo

Señor, sabes que tengo prisa

pero aún no he aprendido a correr a Tu presencia

transforma mi impaciencia en un deseo ardiente

de encontrarme contigo cada día

dame prisa para buscarte

dame prisa para orar

dame prisa para escucharte

dame prisa para deleitarme en Ti,

Para todo lo demás, dame paciencia.

Suspiros para Mamá.

Patricia Adrianzén de Vergara.

Keila Ochoa Harris.

Ediciones Verbo Vivo

Perú, Abril 2012

PAZ EN LA MENTE Y EN EL CORAZÓN. Oración.

Dame paz en la mente y en el corazón.

Señor, dame paz en la mente y en el corazón.

Controla mi mente,

Que exagera, que inventa, que supone.

Corrige mi mente,

Que me dice inútil, fracasada, poca cosa,

Considera mi mente,

Que desea amarte, adorarte, servirte.

Señor, dame paz en la mente y en el corazón.

Tranquiliza mi corazón,

Nervioso, inquieto, abrumado.

Suaviza mi corazón,

Endurecido, necio, perturbado.

Orienta mi corazón,

Confundido, lejano, extraviado.

Señor, dame paz en la mente y en el corazón.

Que al estar con mis hijos los disfrute,

Que al estar con mis hijos les transmita paz.

Que al estar con mis hijos haya serenidad.

Señor, dame paz en la mente y en el corazón.

“Suspiros para mamá”.

Patricia Adrianzén de Vergara

Keila Ochoa Harris.

Ediciones Verbo Vivo E.I.R.L.

Perú, Abril 2012.

NO PUEDO VIVIR CON ELLA, PERO TAMPOCO PUEDO VIVIR SIN ELLA.

NO PUEDO VIVIR SIN ELLA

Cuenta una leyenda que al principio del mundo, cuando Dios decidió crear a la mujer, encontró que había agotado todos los materiales sólidos en el hombre y no tenía más de que disponer.

Ante este dilema y después de profunda meditación, hizo esto: 

Tomó la redondez de la luna,

las suaves curvas de las olas,

la tierna adhesión de la enredadera,

el trémulo movimiento de las hojas,

la esbeltez de la palmera,

el tinte delicado de las flores,

la amorosa mirada del ciervo,

la alegría del rayo del sol

y las gotas del llanto de las nubes,

la inconstancia del viento

y la fidelidad del perro,

la timidez de la tórtola

y la vanidad del pavo real,

la suavidad de la pluma del cisne

y la dureza del diamante,

la dulzura de la paloma

y la crueldad del tigre,

el ardor del fuego y

la frialdad de la nieve 

Mezcló tan desiguales ingredientes, Y formó a la mujer y se la dio al hombre.

Después de una semana vino el hombre y le dijo:

“Señor, la criatura que me diste me hace desdichado, quiere toda mi atención, nunca me deja solo, charla incesantemente, llora sin motivo, se divierte en hacerme sufrir y vengo a devolvértela porque no puedo vivir con ella”

Bien, contestó Dios y tomó a la mujer.

Pasó otra semana, volvió el hombre y le dijo:

“Señor, me encuentro muy solo desde que te devolví a la criatura que hiciste para mí, extraño como ella cantaba y jugaba a mi lado;

me miraba con ternura y su mirada era una caricia,

reía y su risa era música,

era hermosa a la vista y suave al tacto,

he venido a pedirte que me la devuelvas, porque no puedo vivir sin ella”.

A lo que el creador respondió:

“No puedes vivir con ella, pero tampoco puedes vivir sin ella”

Se la devolvió y moviendo la cabeza,conociendo a su creación 

se fue para dejarlos disfrutar su amor.

Autor anónimo.

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LA PRISION DEL “QUERER”.

LA PRISIÓN DEL “QUERER”, LA CARGA DEL DESCONTENTO.

Por Max Lucado.

“El Señor es mi Pastor, nada me falta”. 

Salmo 23:1 NVI

Ven conmigo a la prisión más poblada del mundo.

Las instalaciones tienen mas reclusos que literas; mas prisioneros que platos; mas residentes que recursos.

Acompáñame a la prisión más opresiva del mundo. Sólo pregunta a los reclusos y ellos te lo dirán. Están sobrecargados y desnutridos. Las paredes están rayadas y las literas son duras.

Ninguna otra prisión tiene tantos habitantes. La mayoría de los reclusos nunca se van. Nunca se escapan. Nunca se sienten aliviados. Ellos cumplen una sentencia perpetua en este desolado lugar.

¿El nombre de la prisión? Lo verás en la entrada. Pintada sobre la reja se ven las grandes letras de hierro donde se lee el nombre de este lugar:

Q -U -E -R -E -R 

La prisión del querer. Tienes que ver a los prisioneros. Ellos estan “queriendo”. Ellos quieren algo. Siempre quieren algo. Quieren algo más grande. Mas rápido. Más fino. Ellos quieren.

Tal vez ellos no “quieran” mucho hoy. Tal vez hoy solo quieren una cosa. Un carro nuevo. Una casa nueva. Una nueva esposa. No desean mucho. Solo “algo”.

Y cuando logren tener “eso”, se sentirán felices. Y de hecho, estarán felices. Cuando consiguen algo, entonces podrían abandonar la prisión. Pero entonces algo ocurre. El nuevo trabajo se vuelve viejo. El vecino compra un televisor mas grande. La nueva esposa tiene malos hábitos. El entusiasmo se esfuma y después de un tiempo de “libertad condicional” regresan a la cárcel.

¿Estás tu en prisión? Lo estás si tu te sientes mejor cuando tienes mas y peor cuando tienes menos.

Lo estás si tu alegría se encuentra a “un paquete” de distancia,  si depende del próximo depósito monetario que recibas, del premio que esperas, o el próximo cambio de imágen que deseas.

Si tu felicidad proviene de algo que gastas, manejas, tomas, o digieres, entonces enfréntalo- eres un prisionero, estás en la cárcel… la prisión del querer.

Esa es la mala noticia. Pero la buena noticia es que tienes una visita. Y tu visita tiene un mensaje: te puede conseguir la libertad condicional.

Te diriges hacia el salón de visitas. Tomas tu lugar en la silla y miras al otro lado de la mesa y ves que el visitante es el salmista David. Te hace una seña para que te acerques y susurra: “Tengo un secreto para ti”…”El secreto de la SATISFACCIÓN”.”El SEÑOR es mi Pastor. NADA ME FALTA” (Salmos 23:1 NVI).

David ha encontrado la clave donde el descontento puede morir. Es como si dijera “Lo que tengo en Dios es mucho más grande que lo me falta”.

¿Crees que tu y yo podríamos aprender a decir lo mismo?

Sólo por un momento piensa en las cosas que posees. Piensa en la casa que tienes, el auto que manejas, el dinero que has ahorrado. Piensa en las joyas que tienes en tu alhajero y la ropa que has comprado. Visualiza todo eso y déjame recordarte dos verdades bíblicas.

TUS COSAS NO SON TUYAS. Pregunta en las funerarias. Pregunta al embalsamador. Nadie se lleva algo cuando muere. Cuando uno de los hombres más prosperos en la historia, John D. Rockefeller, murió, uno de sus contadores  preguntó a otro de ellos: “¿Cuánto dejó el Sr. Rockefeller?” el otro contador respondió: “Todo”.

Tus cosas no te pertenecen, no podrás llevártelas. Y ¿sabes otra cosa?

TU NO ERES TUS COSAS. Quien tú eres no tiene nada que ver con la ropa que usas ni con el carro que manejas. Jesús dijo: “La vida no está definida por lo que tienes, incluso cuando tienes mucho” (Lucas 12:15 MSG).

Al cielo no le importa si tu eras la mujer de la casa enorme. Al cielo le importa tu corazón.

“El hombre ve lo que tiene delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón” 1 Sam. 16:7

 Cuando Dios piensa en ti, tal vez vea tu compasión, tu devoción, tu ternura o tu agilidad mental, pero no piensa en tus cosas.

Y cuando tu piensas en ti mismo, tampoco deberías pensarlo. Defínete a ti mismo por tus cosas y te sentirás muy bien cuando tienes mucho, y muy mal cuando tienes poco.

El contentamiento viene cuando nosotros podemos decir de una manera honesta junto con Pablo: “He aprendido a contentarme en la pobreza y en la abundancia” Filipenses 4:11-12

Tal vez estas esperando que un cambio en las circunstancias te traerá un cambio en tu actitud. Si es así, entonces estás en prisión, y tu necesitas aprender que lo que tienes en tu Pastor es mas grande que lo que no tienes.

¿Qué es lo que te hace sentir insatisfecho? Llena el espacio:

“Me sentire feliz cuando: ___________________

Tal vez piensas:  “Cuando sea sanado, cuando esté más delgada, cuando tenga un hijo, cuando mis hijos se vayan de casa, cuando sea rico”…

Con tu respuesta firmemente en mente, responde a esto: ¿y si nunca llega ese barco? es decir, si tu sueño nunca se convierte en realidad? Si esa situación nunca cambia, ¿podrías ser feliz? Si no, entonces estas durmiendo en la fría celda del DESCONTENTO. Estás en prisión. Y necesitas saber lo que tienes en tu Pastor, lo que tienes en el Señor.

Tienes un Dios que te escucha.

Tienes el poder del amor detrás de ti,

al Espíritu Santo dentro de ti,

y al cielo delante esperando.

Si tu tienes al Pastor, tu alcanzas la gracia que perdona cada pecado,

la dirección para cada camino,

la luz que te alumbra siempre,

y el ancla para cada tormenta.

Tienes todo lo que necesitas.


Y ¿alguien podría quitártelo? Podría la leucemia infectar tu salvación? ¿Podría la banca rota empobrecer tus oraciones? o un tornado podría llevarse tu casa terrenal, pero ¿podría arrebatarte tu hogar celestial?

Una vez un hombre acudió con un ministro para recibir un consejo. Estaba en medio de un colapso financiero.

“Lo he perdido todo” confesó al ministro.

“Oh, siento mucho que hayas perdido tu fé” dijo el ministro.

“No” le corrigió el hombre, “No he perdido mi fé”

“Bueno” dijo el ministro, “entonces siento mucho escuchar que has perdido tu carácter”

“Yo no dije eso” dijo el hombre “Todavía tengo mi carácter”.

“Siento mucho escuchar que has perdido tu salvación” dijo el ministro.

“Eso no es lo que dije” objetó el hombre. “Yo no he perdido mi salvación”

“Tu tienes tu fé, tu carácter, tu salvación. Me parece que no has perdido ninguna de las cosas que realmente importan” dijo el ministro.

Nosotros tampoco.

¿Qué podrías ganar con el CONTENTAMIENTO? Podrías ganar tu matrimonio. Podrías ganar preciosas horas con tus hijos. Podrías ganar auto respeto. Podrías ganar gozo. Podrías ganar la fé de decir “El Señor es mi Pastor. Nada me falta”.

Trata diciéndolo lentamente: “El Señor es mi Pastor. Nada me falta”.

Dilo otra vez: “El Señor es mi Pastor, Nada me falta”

De nuevo: “El Señor es mi Pastor, Nada me falta”.

Shhhh. ¿Escuchaste algo?… Creo que escuché algo… No estoy seguro…. pero creo que escuché que la reja de la cárcel se abrió…

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

Autor: Max Lucado

Tomado del libro: “Traveling light for Mothers”

W Publishing Group

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LAS MUJERES EN LA VIDA DE LAS MUJERES.

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Por Mayra Gris de Luna.

Hace unos días tuve la bendición de disfrutar uno de los mejores momentos que he tenido en mucho tiempo. ¿El motivo? Reunirnos para celebrar el día de la amistad. Tal vez no te parezca nada especial. ¿Quienes asistieron? Eso es lo especial para mi: Tias, primas, sobrinas, las hijas de mis primas, y hasta los bebes de las hijas de mis primas!

Alrededor de veinte mujeres, con muchas historias en común compartimos amena charla y risas. Disfruté su presencia. Hasta una tía vino desde Guadalajara para la reunión. También disfruté los consejos, las bromas, y claro que también un exquisito desayuno. Nos tomamos fotos, cargué a mi sobrinito de unos cuantos meses, y concertamos la cita para la próxima reunión con la familia completa. Y la espero con ilusión.

¿Por qué son tan especiales éstas reuniones familiares?

Son familia, estamos en casa, podemos ser como somos, bajar la guardia y no tener que impresionar a nadie. Estamos seguros.

A pesar de nuestras imperfecciones, nos aceptamos y nos amamos. Tenemos recuerdos comunes. Hasta nos parecemos físicamente.

Doy gracias a Dios por éstas mujeres que forman parte de mi vida y de mi historia. Todas y cada una de ellas son especiales para mi. He aprendido mucho de ellas y he recibido bendición de Dios a lo largo de los años por medio de ellas. Y me hicieron recordar una composición que encontré hace tiempo. No conozco el nombre de la autora, pero hago mías sus palabras y las comparto animándote a hacer un tiempo en tu agenda para las mujeres de tu vida.

Una mujer estaba sentada en un sofá, tomando té helado con su madre.
Mientras hablaban de la vida, el matrimonio, las responsabilidades y las obligaciones de la edad adulta, la madre hizo sonar los cubos de hielo en su vaso fuertemente y luego miro fijamente a su hija.

“Nunca te olvides de tus hermanas” le advirtió, dando vueltas a las hojas de té en el fondo de su vaso. “Ellas se volverán cada vez más importantes con el paso del tiempo. No importa cuánto ames a tu esposo, no importa cuánto ames a los hijos que tengas, vas a necesitarlas.

Recuerda salir con ellas siempre, hacer cosas con ellas siempre. Recuerda que cuando hablo de tus Hermanas me refiero a TODAS las mujeres… tus amigas, tus hijas, y todas las otras mujeres que estén ligadas a ti. Las vas a necesitar. Las mujeres siempre las necesitamos.

Ella escuchó a su madre. Mantuvo contacto con sus Hermanas y cada vez tuvo más amigas con el paso de los años. Conforme estos fueron pasando, uno tras otro, ella fue entendiendo, gradualmente, a lo que su madre se refería.
Conforme el tiempo y la naturaleza presentan sus cambios y sus misterios en la vida de una mujer, tus verdaderas Hermanas siempre permanecen.

Después de mis 40 años de vivir en este mundo, esto es lo que he aprendido:
El tiempo pasa.
La vida ocurre.
Las distancias separan.
Los hijos crecen.
Los trabajos van y vienen.
La pasión disminuye.
Los hombres no siempre hacen
lo que se supone que deberían hacer.
El corazón se rompe.
Los padres mueren.
Los colegas olvidan los favores recibidos.
Las carreras o profesiones llegan a su fin. 

PERO………

Tus Hermanas siempre están ahí, no importa cuánto tiempo ni cuantas millas haya entre ustedes.

Una amiga nunca está demasiado lejos para llegar a ella cuando la necesitas.

Cuando tienes que caminar por un valle solitario y tengas que hacerlo por ti misma, las mujeres de tu vida, estarán alrededor del valle, alentándote, orando por ti, empujándote, interviniendo por ti, y esperándote con los brazos abiertos al final del camino. Algunas veces, incluso romperán las reglas y caminarán a tu lado … O te llevarán cargada.

Amigas, hijas, abuelas, madres, hermanas, suegras, nueras, cuñadas, nietas, tías, primas, sobrinas: son una bendición en la vida!
Cada día, seguimos necesitándolas.

Pásale este mensaje a todas las mujeres que contribuyen a darle significado a tu vida.
Yo acabo de hacerlo. 

Querido Dios:

La persona que ahora lee esto es bella, fuerte, y la quiero.

Ayúdala a vivir su vida al máximo.

Por favor, promuévela y haz que ella sobrepase incluso sus propias expectativas.

Ayúdala para que brille en los sitios más oscuros.

Protégela en cualquier momento, levántala encima de todo cuando ella lo necesite más, y déjale saber cuando ella camine contigo.. Ella siempre estará segura a Tu lado. 

Amén.