TU TIEMPO ESPECIAL.

“Nadie se había dado cuenta de que ese sencillo acto sostenía la armonía entre todos los habitantes del pueblo. Cada mañana, al despuntar el sol, las mujeres de ese pueblo africano caminaban media hora con su canasta de ropa al hombro para ir a lavar al río. Mientras tallaban sobre la piedra, ensimismadas enhebraban pensamientos y reflexiones; conversaban, se conectaban, aprendían, reían y escuchaban historias. Después de dos horas, no sólo regresaban con ropa limpia, sino también con algo más en el corazón, que las llenaba de fuerza y que compartían con su familia.

Un día, la civilización llegó, el río fué entubado y esa corriente de recreo, de encuentros y recuperación se secó. Aunque el agua la bombeaban del pozo, la alegría de la población también se secó. A las mujeres se les veía tristes, irritables y desanimadas, y comenzaron los pleitos, los desencuentros y las separaciones en la población. El pueblo nunca volvió a ser el mismo”.

Como esas mujeres africanas, todas necesitamos ir al río a nutrirnos; a ese lugar donde podemos tener un encuentro con nosotras mismas, con Dios y recuperar el balance. Necesitamos recoger los pedazos que a diario tejemos y que las exigencias de la vida se encargan de rasgar. Podemos hacerlo a través de la lectura de la Biblia, de un buen libro o un buen blog 🙂  por medio de la oración, el arte, las manualidades, la compañía del ser amado, la contemplación de la belleza, el campo, el mar, el amanecer o la soledad.

Copiado y adaptado del libro de Gaby Vargas, “Soy mujer, soy invencible y estoy exhausta”. Editorial Aguilar.

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4 comentarios en “TU TIEMPO ESPECIAL.

  1. El Río Parapety de Camiri es todavia concurrido por mujeres que van a lavar ropa y a bañar hijos, mientras el padre lava el auto 🙂

  2. Hola May, como no disfrutar tus escritos, son fabulosos, hoy me hiciste recordar mi niñez, cuando pasaba semanas en el rancho y mi abue nos hacia levantar a las 5 a.m. para ir a traer la leche, eso era toda una odisea porque primero que nada debíamos ir todos juntos en fila por la orilla del río brincando piedras hasta el corral para traer el becerro y ponérselo a la vaca para que mamara primero y después poder ordeñar la vaca, fue entonces cuando conocí el verdadero sabor de la leche recién ordeñada, tibia y espumosa mmmmmm que delicia, luego regresábamos a la casa cuidando mucho no derramar la leche por el camino y al cruzar el río nos poníamos en hilera haciendo equilibrio y pasando el galón de una mano a otra, todos éramos grandes amigos, éramos una familia que sabía disfrutar la vida, todo era muy difícil, el agua la subíamos desde la noria hasta la casa en botes, cada quien según sus fuerzas, pero todos sin excepción ayudaban, había una gran convivencia. Ahora rara vez nos vemos y la leche…….ya no sabe igual

  3. De eso se trata la vida mi amada Magda, tantas vivencias que el Señor nos ha permitido experimentar, y estoy segura que cada cosa ha tenido un por qué. Se que todo aquello que viviste es lo que te forjó como persona, y ha templado tu carácter para hacer de ti la persona fuerte, virtuosa y trabajadora que eres. Insisto en que ya que tienes cuenta aquí en word press, al haber ingresado tus datos, lo único que tienes que hacer es empezar a escribir tu blog, pues me encantaría leer más relatos como éste acerca de tus vivencias.

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